Periodismo
biográfico en Colombia (II)
(usos y
funciones)
Julián
González *
1.
Disolvencias: la liquidación del reportaje y la
crónica.
Para
entender el lugar que ocupa el periodismo
biográfico en Colombia, es necesario comprender
de qué manera liga con dos movimientos tardíos
de reacción al canon informativo clásico: los remade
de la tradición literaria en la prensa y el
relanzamiento de dos géneros canonizados por el
periodismo informativo (la crónica y el
reportaje). Ambos movimientos de recuperación
empatan, en primer lugar, con el interés de un
sector de periodistas por relegitimar su propio
trabajo a partir de la «recuperación» y el
«entrecruzamiento» de la «información» con
«algunas tradiciones narrativas», lo que les
permite diferenciarse sustancialmente del
periodismo informativo canónico en declive; y en
segundo lugar, son un intento por trabajar
en particular en la prensa de domingo y en
las revistas de noticias la dimensión
emocional de los vínculos entre la prensa y los
lectores, dimensión devaluada por el periodismo
informativo y su estilo neutro.
Si la prensa
está interesada en recuperar el contacto con sus
lectorados va a intentar hacerlo del mismo modo
que la política: reconstruyendo la trama
emocional de los vínculos. Nótese cómo el
vínculo emocional de la política con los
ciudadanos se erosionó progresivamente a través
del ascenso de los discursos tecnocráticos e
instrumentales en los funcionarios públicos, y
el descrédito del discurso veintejuliero
o promesero de los políticos durante los
periodos electorales. De la misma manera, el
canon informativo clásico renunció a ese
vínculo emocional al criticar sin más los sensacionalismos
y pretender erigirse en el discurso imparcial,
técnico y limpio de la verdad. Esa
comunicabilidad emocional y vincular fue copada
progresivamente por la radio y la televisión a
través de ofertas mediáticas «no neutras» e
implicantes como los melodramas, dramatizados,
musicales, talk show, la prensa popular, el
periodismo de farándula y la publicidad. Ante la
crisis, el periodismo informativo y la política
tecnocrática intentaron recuperar los vínculos
perdidos usando justamente los recursos
comunicativos que la televisión y la radio
comercial desarrollaron en paralelo a estas
retóricas neutras. La prensa informativa, ante
la crisis, oscilará entre el modelo de
dramatización y emocionalización del
espectáculo audiovisual y el retorno a las
tradiciones dramáticas que vienen de la
literatura, de la crónica y del reportaje
humano. Es decir, apelará a los géneros
periodísticos más próximos a la matriz
simbólicodramática (Sunkel, 1987), y se
dejará tentar por las fórmulas de los
espectáculos televisivos (publicidad, talk show,
farándula y melodramas). Ambos se convierten en
referencias y saberes para los periodistas que
intentan «conmover», «impactar», «seducir»
a los lectores con historias humanizadas. La
prensa amarillista y la prensaescándalo
parecen vetadas como modelos posibles, pues
constituyen hitos vergonzantes para la prensa
seria; pero están la literatura, la crónica, el
reportaje, y a ellos se puede apelar con relativa
legitimidad.
Por esa razón
haré un pasaje por los distintos modos de pensar
las nociones de crónica y reportaje, pues los
cambios en los modos de definir ambos géneros (y
sobre todo el reportaje) nombran tensiones de
fondo entre las formas industriales y las
aspiraciones artísticas del periodismo, entre
esas tácticas que recuperan el vínculo con los
lectores a través del espectáculo mediático
industrial y las que se atienen a las estéticas
no industriales. Creo que es respecto a esta
tensión de fondo que el periodismo biográfico
aparece como vía regia para reconectarse con los
lectorados, pues para algunos «lo biográfico»
enlaza con tradiciones narrativas importantes en
la literatura y la prensa escrita, y para otros
es el dispositivo esencial de los nuevos
espectáculos mediáticos.
Dentro de la
categorización canónica del reportaje, habría
una diversidad de énfasis y tendencias. Esos
énfasis indican cambios drásticos de
recomposición y (des)legitimación del quehacer
periodístico como campo cultural y como
industria. Las dificultades para diferenciar
entre crónica y reportaje se explican por que
creemos que es posible clasificarlos a partir de
un conjunto de criterios internos (reglas y
principios, códigos del género),
independientemente de la práctica social que les
da sentido. Pienso, en cambio, que no es posible
precisar ambos géneros si no relacionamos sus
similitudes y diferencias teniendo en cuenta el
trasfondo de la industria periodística y sus
reorganizaciones.
1. Emil Dovitaf
(1959), define el reportaje en los
siguientes términos: representación vigorosa,
emotiva, colorida, personalizada de un
«hecho». «Informa de hechos vividos». En esta
categorización, reportaje y crónica se
asimilan, no son diferenciables en sentido
estricto. El «hecho» no es un evento empírico
(cosa), sino un entramado de acciones,
conversaciones, personas y escenas, es decir, una
«red social» de discursos, objetos, escenarios,
acciones y personas, más o menos abarcable
periodísticamente. Lo que está al centro del
«reportaje» es la recreación de la experiencia
de quienes vivieron «los hechos». Los hechos,
en sí mismos, no son lo relevante, sino la
vivencia humana implicada. Y es justamente «lo
testimonial» uno de los rasgos característicos
de la crónica. En ese sentido la diferencia
entre crónica y reportaje aquí deviene frágil.1 Pero si hay
indiferenciación entre ambos es porque son
considerados géneros «heterodoxos» o
«externos» respecto a la ortodoxia del
periodismo industrial: la noticia, el informe
periodístico. La crónica y el reportaje
aparecen como ámbitos de experimentación
expresiva respecto al centro ortodoxo, son
vestigio de los rasgos literarios del periodismo.
Ya sea como rezago literario o como ámbito de
experimentación, la crónica y el reportaje
estarán situados por fuera del canon y la
ortodoxia industrial. Allí serán posibles el
trabajo de personalización2 y la incorporación del
estilo particular del
«escritorperiodista».
A su manera
Dovitaf expresa en esta breve definición del
reportaje la tensión esencial de la producción
periodística contemporánea, a veces situada
francamente del lado de la industrialización
técnica y, en los periodos de crisis de
crecimiento o de disputa por los centros de
prestigio/poder dentro del campo, situada del
lado de las reacciones nostálgicas en favor de
la marca de autor, del arte, de las tradiciones
literarias y la experimentación. El énfasis en
la experimentación, en la heterodoxia, es la
manera como los agentes en ascenso dentro del
campo periodístico se oponen a quienes ocupan el
centro, periodistas formados y forjados en alguna
de las oleadas de industrialización y
tecnificación de la prensa.3 Podemos leer cada
reacción en favor del «arteperiodismo»
como síntoma de reacomodos importantes en el
campo periodístico debido a la presencia de una
nueva generación madura de periodistas. Esta
generación de avanzada es heterogénea, pero
compartiría algunos características en la
historia del periodismo: están adscritos a las
zonas del periódico menos duras, más flexibles,
son los más jóvenes y aspiran a algún nivel de
independencia respecto a la línea editorial del
medio, frecuentemente están ubicados en las
periferias y en los extramuros del
periódico las revistas de los diarios,
durante el nuevo periodismo; periodistas a
destajo durante el periodismo literario,
tienen algún tipo de formación universitaria e
intentan consolidar un prestigio propio respecto
a los periodistas consagrados. El prestigio
simbólico de la crónica y el reportaje reside
todavía hoy en que, justamente, nos recuerdan la
«maestrías», «estilo personal», «marca
artística», «sello de autor» que le conviene
a los objetos y bienes simbólicos de las artes.
Hay allí una nostalgia por el «arte» que
progresivamente será barrida por las
formas de profesionalización industrial de las
escrituras.
2. La década
del 60 en el periodismo contemporáneo, y en
particular, el norteamericano, es propicia para
reconocer en detalle esta tensión, típicamente
moderna, entre «industrialización» y «arte»,
entre negocio/industria cultural y arte. Con
frecuencia nuestra mirada sobre la cuestión
sigue siendo, hoy, prebenjaminiana cuando
se alude a la condición de las escrituras
periodísticas. Todavía hay un cierto énfasis
en lo cultual y una prenoción religiosa de arte
cuando afirmamos que sólo hay «arte» en el
periodismo cuando se acerca a la literatura. De
ahí la valoración sagrada de la crónica y el
reportaje entre los periodistas con pretensiones
literarias, y el recelo o franco desprecio hacia
el género más industrial y técnico del
periodismo informativo: la noticia.
En la historia
del periodismo, los momentos de máxima tensión
y diferenciación entre «arte» e «industria»
se presentan como reacción a la progresiva
industrialización del trabajo periodístico. En
el siglo XX la década del 60 (bajo el nuevo
periodismo) y la de los 80 (bajo el periodismo
literario) son periodos pico de máxima
diferenciación. Luego hay prolongados periodos
de relajamiento de la tensión que son, en
esencia, aquellos lapsos en que la industria
periodística reabsorbe la reacción artística
para favorecer nuevos auges industriales. Cada
«nuevo» periodismo constituye, en esencia, el
momento justo en que la reacción artística
está siendo refuncionalizada en favor de una
nueva expansión de los negocios industriales.
Los 60 (con el nuevo periodismo) y los 80 (con
los periodistas literarios) marcan el curso de
esta refuncionalización de la reacción
artística en cabeza de escritores/periodistas
que tarde o temprano terminan
asimilándose al movimiento de la
industrialización de la prensa, enriquecida con
cada oleada de diferenciación. Los 60 marcan,
entonces, un proceso de transición que, en el
fondo, reconoce por un lado la tradición de las
escrituras literarias y la emergencia de las
escrituras industriales, tenidas por vergonzosas
o menores entre los artistas: las escrituras
audiovisuales guiones de cine y tv, guiones
para publicidad, textos para empaques y
productos, composiciones y letras para música
popular, noticias, etc. Los 80 señalan un modelo
más moderado de reacción al canon industrial
del periodismo pero como en el nuevo
periodismo apelando a la literatura como
fuente de legitimación de la nueva avanzada.
Una defensa
bastante conocida de esta voluntad de elevar a la
categoría de «arte» el periodismo en trance de
una nueva industrialización, está puesta en Tom
Wolfe (1978), en su introducción a la selección
de Nuevo Periodismo norteamericano, en que apela
a Balzac, Tolstoi, la novela del siglo XIX y sus
consagraciones como fuente de legitimación del
nuevo periodismo. Para la década de los 80, una
defensa similar se encuentra en Norman Sims
(«Los periodistas literarios o el arte del
reportaje personal»). Sims define las
particularidades del periodismo literario
enfatizando en los siguientes aspectos: una
cierta vocación etnográfica («inmersión»)
también presente en el nuevo
periodismo, la importancia de la
«estructura» (menos que la técnica de
escritura, el tema o el lead), la «exactitud»
(de los datos, descripciones, detalles) y la
«voz» (las marcas de estilo, atributos y rasgos
del autor en el texto). Cada uno de esos
atributos, inmersión, exactitud de detalles,
cuidado en la estructura del programa y relato, y
énfasis en la «voz» íntima aparecen como
claves del entretenimiento informativo por
excelencia: el reality show, el talk show y los
programas televisivos de entrevistas íntimas.
Como antes ocurrió con Tom Wolfe que
describía las técnicas del nuevo periodismo
como si procedieran de la literatura, cuando de
hecho correspondían punto por punto al cine y la
tv, en Sims la relación de principios del
Periodismo Literario se corresponde con el clima
y talante estético de los entretenimientos
informativos en crescendo. Cada reacción a la
industrialización periodística ofrece su
selección de autores representativos y su
manualística consagratoria. Y es interesante que
justamente esa manualística suela sistematizar
como rasgos propios del movimiento lo que no es
más que variaciones y fórmulas de los formatos
y lenguajes mediáticos dominantes. La relación
de atributos del nuevo arte termina consagrando
como norma emergente lo que ya es de
hecho forma y regla en otros sectores de la
producción industrial de cultura.4
En los 60 las
peleas contra el canon del periodismo informativo
más clásico se acentúan justo cuando ese canon
comienza a hacerse menos rentable debido al
fortalecimiento de la industria audiovisual
(radio y televisión) en el campo informativo; y
en los ochenta, se intensifica cuando la
expansión de la industria del entretenimiento ha
empezado a reorganizar la industria informativa
periodística misma. La reacción contra el canon
clásico del periodismo industrial (brevedad,
velocidad informativa, neutralidad expresiva,
escritura mecanizada) reivindica las marcas y
atributos de autor en el texto, y una mayor
diversificación expresiva. Pero se sabe que la
reorganización industrial de los negocios
culturales contemporáneos y de los negocios en
general pasa, justamente, por favorecer la
diversificación, la especialización de
públicos y el fortalecimiento de los estilos y
marcas. No tardarán los experimentos
psicodélicos del nuevo periodismo en ser
reabsorbidos5 por una prensa y un
periodismo que ve en «el estilo» y «la
diversidad» la forma perfecta de una nueva
avanzada en los negocios de la prensa, al
masificar y remozar un viejo formato: la revista.6
Entonces,
sostengo que estas reacciones artísticas y
experimentales son sistemáticamente reabsorbidas
y recicladas por la industria periodística, que
sabe aprovecharlas para relanzar los negocios
durante las crisis. Y sostengo que estas
«reacciones» tendrán cada vez menos alcance y
brillo, menos vigor, pues la industria
periodística ha sabido reconfigurarse de modo
tal que ya no hay un «adentro» industrial
(periodismo ortodoxo) y un «afuera»
experimental y artístico (periodismo
heterodoxo), sino una dinámica industrial que
incorpora regiones de «experimentación e
innovación artística/pseudoartística» para
relanzar y diversificar continuamente sus
productos. En este contexto, todos los géneros
periodísticos, los más ortodoxos industriales
(noticia/informe) y los que admiten más
«ejercicios artísticos» y heterodoxia
(reportaje/crónica), padecerán el efecto
disolvente de la reorganización de los negocios
informativos. Es aquello que Gianfranco Bettetini
ha llamado la crisis de los géneros, en el
contexto de una industria cultural que entiende
la experimentación como fuente de rendimiento
industrial; en que la heterodoxia radical se hace
rentable, y en que muy pocos están interesados
en defender a rajatabla la ortodoxia industrial
del periodismo informativo, que resulta ahora
menos rentable.7
Entonces del
estado original de indiferenciación entre
crónica/reportaje, como ámbitos «externos» de
la ortodoxia periodística industrial, pasamos a
su progresiva incorporación y posterior
liquidación del seno de la empresa periodística
contemporánea. Cuando afirmo que la crónica y
el reportaje han sido liquidados no estoy
diciendo que han desaparecido de la prensa, tal
como lo sugiere insistentemente García Márquez
por ejemplo. Estoy más bien sugiriendo que han
sido integrados al cuerpo de saberes y
procedimientos estandarizados de las escrituras
industriales periodísticas, hacen parte del
nuevo orden de las escrituras industriales en que
experimentación y receta técnica operan
conjuntamente. Dicho de otro modo, la
liquidación del reportaje y la crónica
significa que a) ya no son «externos» al canon
de las escrituras periodísticas industriales,
por lo tanto ya no son «algo» que pueda
distinguirse de los textos más convencionales y
estandarizados de la prensa;8 y b) que la reacción
artística que se expresaba como una vuelta al
arteliteratura en la crónica y
reportaje ha sido articulada
suficientemente a la empresa periodística
contemporánea. Muchos de los periodistas
heterodoxos de ayer, irreverentes y
extravagantes, son hoy connotados periodistas,
integrados a los grandes diarios, prestigiosos
conferencistas, o están integrados a otro tipo
de empresas e industrias culturales en calidad de
guionistas de cine, escritores de
bestseller, asesores de imagen,
publicistas.
El reclamo por
más crónica, más reportaje, no es un reclamo
por «más y mejor información», sino por
«marcas y signos de distinción del autor», y
la industria del periodismo escrito sabrá hacer
de la revista el lugar adecuado para esta nueva
expansión. Bajo el nuevo formato se cocinarán
dos tipos de proyectos industriales de periodismo
que resultan decisivos en la actualidad :
por un lado, el periodismo complejo serio
(analítico y de investigación); y por el otro
lado, el periodismo complejo no serio, el de
entretenimiento, en que se combinan información
de actualidad, periodismo de farándula y
tratamiento liviano de los temas. El periodismo
biográfico desempeñará un papel importante en
el desarrollo de ambos tipos de periodismo
complejo.
Ambos tipos de
periodismo complejo tienen en común la
superación de la anterior oscilación (arte o
industria) para instalarnos de una buena vez en
el terreno de los negocios culturales de
carácter industrial: ahora la tensión se
jugará entre los «entretenimientos
informativos» y la «información de alta
complejidad». En ese contexto, ni la crónica ni
el reportaje como tal constituyen los géneros de
prestigio por excelencia. El artículo analítico
(como género) y la revista (como formato) copan
progresivamente el centro de prestigio del
periodismo escrito. Sostengo que el nuevo
desafío no pasa por fortalecer la vocación y
talante literario o artístico del periodismo
contemporáneo y de los periodistas. El terreno
de los combates de formación es otro. Menos la
crónica, menos el reportaje experimental, y más
bien el análisis, la investigación
periodística y la interpretación calificadas.
En un mundo en que las demandas de
entretenimiento social crecen y las terapias de
ajuste se refinan para poder hacer vivible el
desencanto, la presión por un periodismo de
entretención habrá de crecer. Primero
como ahora será una forma
vergonzante de periodismo, amen de lucrativa y
vistosa. Las coordenadas de la crítica a la
industria periodística estarán entonces
orientadas a denunciar la levedad informativa.
Como reacción al infotaiment (information +
entertainment) cabe la tentación de proponer
«más información, más datos, más notas en
menos unidad de texto, más velozmente». (A la
manera de USA Today). La otra tendencia, más
interesante quizás, es estimular el análisis y
la interpretación cualificados, el
establecimiento de correlaciones, la
construcción de información con sentido. (A la
manera de Le Monde Diplomatique). Pero, en
general, se trata de favorecer una cualificación
y complejización de la información
periodística, frente al riesgo de una progresiva
expansión del periodismo de entretenimiento
(periodismo light, dicen algunos), que puede
convertirse como ocurre con el
entretenimiento en general en paradigma
organizativo de la información periodística.
3. Y es
justamente hacia el final de los 60 que esta idea
del reportaje asociado a investigación
periodística y el descubrimiento cuajará.
Martín Vivaldi (1973) en «Géneros
periodísticos», define el reportaje en los
siguientes términos: «Relato periodístico
informativo denso, intensivo, complejo de tema
libre». En esta definición no distingue
sustancialmente el reportaje del «informe
periodístico». Entonces la reacción a la
avanzada desreguladora del periodismo literario y
el nuevo periodismo no se hará esperar, y la
manualística postboom volverá al canon
del periodismo informativo clásico. Esta
perspectiva le señala al reportaje un destino
distinto al que pretendiera el nuevo
periodismo : ya no la fuente expresiva y el
lugar donde desarrollar las marcas de autor, sino
el espacio de la información densa sobre
cualquier fenómeno social. Nótese que al
enfatizar la idea de tema libre, se está
advirtiendo una de las transformaciones más
interesantes del periodismo de postguerra:
cualquier tema, cualquier objeto del mundo real,
cualquier dinámica de la vida social, cualquier
«hecho», puede ser objeto de tratamiento y
procesamiento de la industria periodística
contemporánea. No hay tema vedado, no hay tema
de importancia menor. El rango de lo noticiable
se amplía, porque el robustecimiento de la
industria periodística indica que cada vez es
más capaz de cubrirlo todo, tematizarlo todo y
abordarlo todo en tiempo real. Entonces esta
definición del reportaje es, por excelencia, el
síntoma de esta reorganización del periodismo,
que amplía y diversifica las agendas
informativas («periodismo sobre todos los
temas»), promueve un cierto cubrimiento global y
teletópico («periodismo sobre todos los
lugares»), y afirma el seguimiento intensivo de
los fenómenos abordados, es decir el seguimiento
de la totalidad del proceso, antecedentes,
fenómeno actual y consecuencias («periodismo
todo el tiempo»).
Intensivo
temporalmente y extensivo temática y
tópicamente. Ambos movimientos «todo el
tiempo» y «todo el espacio» definen bien
el carácter de la actividad periodística hacia
el final de los 70 y comienzos de los 80.9 Y si el reportaje se
convierte en género prestigioso es porque
objetiva de mejor manera el rasgo que define esta
nueva oleada industrial del periodismo:
exhaustividad. El reportaje sería el género de
la totalidad, adecuado a esta voluntad expansiva,
intensiva y extensiva del periodismo industrial.
Fue justamente el nuevo periodismo el que
consiguió tematizar esta voluntad expansiva,
intensiva y extensiva del periodismo industrial y
convertirla en dogma de los neoperiodistas, como
si se tratara de un hallazgo creativo de este
movimiento de creativos ilustres. Tom Wolfe
reconoce que históricamente el periodismo se
había ocupado centralmente de dos tipos de
ámbitos temáticos: los que tienen que ver con
«hechos del poder» (política, economía y
sociedad) y los que tienen que ver con «hechos
de la naturaleza» (desastres naturales,
epidemias, tragedias ambientales). El
desbordamiento temático del periodismo a partir
de los 70 tiene que ver con algo que Tom Wolfe ha
sabido explicitar muy bien: la industria
periodística puede tematizarlo todo porque su
capacidad productiva ha instalado, de hecho, «la
verdad periodística». Los lectores viven la
información periodística como «verdad». No se
trata de creer o no. La vivencia de la realidad
informativa como verdad dada se condensa en que
los lectores no se preguntan si lo que leen en el
diario es verdad o mentira. Al abrir el diario
asumen la «verdad de la prensa» como un dato
práctico, una rutina, una operación
automática, similar a la confianza de las
personas en «la verdad del refrigerador» que
cumple su función práctica a cabalidad, a menos
que sufra un desperfecto. Y por eso Wolfe cree
que los nuevos periodistas (y los viejos
también) pueden hacer todos los trucos y
transgresiones expresivas que quieran, pues los
lectores confían de manera automática en la
prensa. Esa declaración de Wolfe no es para nada
cínica y más bien revela un dato al mismo
tiempo obvio y crucial. El periodismo no sólo
produce «información de actualidad», sino que
a su vez produce «el concepto de
verdad y actualidad periodística». Tal como la
industria del calzado produjo el tenis y el
concepto de «tenis» (es decir, la «verdad del
tenis»), la industria que produce «información
de actualidad», está produciendo
simultáneamente el concepto de «lo noticiable e
informable», el concepto de «información de
actualidad» y la «verdad informativa». Hoy la
«verdad informativa» incluye temas, agendas,
lenguajes y tratamientos expresivos que no
incluía la «verdad informativa» en la década
de los 40. Si los «hechos de poder y de la
naturaleza» ya no son «la verdad informativa»
es porque la práctica social que es el
periodismo ha extendido el ámbito de lo
noticiable y las formas de tratamiento de la
información. Pero igual, el lector de los 40
como el del nuevo milenio, se relaciona con el
«periódico» como si fuera la verdad, lo real;
tal como lo hacía el usuario de los 40 y lo hace
el del 2000 con su «calzado», ayer con la
verdad de sus zapatos mocasines y hoy lo
que era impensable en el pasado con la
verdad de sus tenis.
Estamos ante una
notable reorganización del mundo informativo
periodístico: la expansión de la industria de
la información periodística que es consistente
con su «mundialización» (hay periodismo en
todo el mundo; todo el mundo parece susceptible
de tratamiento periodístico) y con la
legitimidad social del periodista como autor, que
ya no depende de su vocación literaria para ser
reconocido como sujeto intelectual competente.
Estamos ante un trabajador industrial que
moviéndose en el ámbito de los negocios
informativos produce reportajes
(información) con marca y estilo propio; sin
necesariamente apelar a legitimaciones
literarias. Es el momento justo en que los
periodistas aspiran y empiezan a ser
vedettes, y sus veleidades de escritores ya no
son tan imperiosas como en los 40 y 60. Algo va
de Tom Wolfe a Barbara Walters o Larry King. Los
espectáculos informativos en tv terminan por
consolidarse en la década de los 80 y los
periodistas se convierten en estrellas
televisivas.
4. La
categorización de José Luis Martínez Albertos
es clara en ese sentido. El péndulo vuelve hacia
el lado de la reinvención de lo literario
en el periodismo, pero de una manera más
moderada que en los 60. Ya en 1984 estamos ante
un revival literario, pero que no reniega del
todo del canon informativo clásico: es el
periodismo literario y el reportaje
interpretativo.
Para José Luis
Martínez Albertos (1984) el reportaje es relato
descriptivo o narrativo que integra algo de
estilo literario y tiene voluntad explicativa, es
decir, contextualiza y aspira a un tratamiento
exhaustivo del tema.
El informe
periodístico sería idéntico al reportaje,
sólo que sin tratamiento expresivo literario.
Pero aquí se introduce un nuevo criterio de
eficacia periodística el del periodismo en
profundidad, el periodismo interpretativo con su
énfasis en la voluntad explicativa, y su
interés por diferenciarse de la pura opinión.
Ya no basta la documentación sumaria de hechos;
la interpretación profesional y autorizada será
lo que distinguirá al reportaje.
¿Qué ha pasado
en esta nueva transformación del sentido del
reportaje? Ha ocurrido que la red mediática, el
mundo mediatizado e instantáneo, veloz y
acelerado, instala información de actualidad en
todos lados. Es un mundo en que quienes más
usan, más leen, siguen y rastrean a los medios
informativos son los propios medios informativos.10 Para poder moverse y
dominar este flujo vertiginoso de información
en que el ciudadano, en principio, se
siente perdido e incompetente hace falta el
experto que interprete para él. No se trata de
dejar que los ciudadanos se hagan su propio
juicio. Se trata de producir plusinformación. El
reportaje se ofrece entonces como género de la
complejidad: más investigación, más
innovaciones expresivas y más análisis.
5. Finalmente al
finalizar los 80 y en la década del 90 la
definición de Reportaje se ha estabilizado en
torno a los siguientes criterios:
| José Luis Martínez
Albertos. «Curso general de redacción
periodística». 1984 El reportaje es:
- Main event (evento
principal, central,
acontecimiento principal).
- Background o
contexto (antecedentes).
- Consecuencias,
reacciones, interpretaciones
expertas, análisis.
- Comentarios,
valoraciones, críticas.
|
Vicente Leñero y Carlos
Marín. «Manual del Periodismo»,
Grijalbo, México. 1986. El reportaje intenta:
- Ampliar y
profundizar la noticia
(investigación).
- Explicar un
fenómeno o problema
(interpretación y análisis).
- Argumentar una
tesis (comentario).
- Narrar un suceso
de manera entretenida.
|
Eduardo Ulibarri. «Idea y
Vida del Reportaje». 1994 El reportaje es:
- Mayor originalidad
y experimentación expresiva (en
la estructura, forma, mayor
desregulación de los géneros y
las técnicas de escritura
periodística).
- Mayor profundidad
y sistematicidad de información
producción.
|
El
reportaje aparece entonces como un género de
géneros, en que se integran los hallazgos
expresivos y técnicas de escritura acumuladas a
lo largo de la historia del periodismo moderno,
las formas y recursos narrativos que provienen
del cine y el mundo audiovisual, los modos de
seducir e impactar mediante recursos aprendidos
de las artes gráficas y la publicidad. Implica
una manifiesta vocación de profundización,
investigación y estudio (acopio y comparación
de documentos). Integra análisis e
interpretación macizas, y está orientado a
satisfacer demandas crecientes de entretenimiento
social.
Como puede
observarse, al reportaje se le han ido sumando
tantas funciones como las que considera el
periodismo contemporáneo en sus continuas
readecuaciones. La crisis del reportaje no tiene
que ver con su desaparición dentro del paisaje
periodístico sino, más bien, con su
integración al cuerpo de técnicas y tácticas
de la empresa periodística moderna. Si el
reportaje ha desaparecido como «género» es
porque ha dejado de ser un género singular
respecto a las formas de tratamiento
contemporáneos de la información. Y eso se debe
a la enorme capacidad de las industrias
culturales incluida la prensa para
integrar la experimentación como recurso
fundamental de diversificación de las ofertas.
Incluso los ámbitos más heterodoxos y
contraculturales, los más experimentales y
extravagantes, pueden ser integrados
ventajosamente al cuerpo de los negocios
industriales, como ocurre con el rap que
vitalizó algunos géneros de música comercial y
con el videoarte, tan propicio al desarrollo de
nuevas formas de publicidad audiovisual y video
música. La escritura industrial en prensa
favorece la integración de todos los secretos y
trucos, todas las técnicas y procedimientos,
para cumplir con el propósito de proporcionar
conocimiento complejo que le permita a los
lectores mejores decisiones para intervenir su
propio entorno y para hacerse a una comprensión
relativamente inteligente del caos del mundo.
Igual en el
periodismo light como en el periodismo
interpretativo y complejo, en el artículo de
farándula como en el artículo denso de las
revistas informativas de bastante prestigio, las
claves de la crónica o el reportaje aparecen
integradas. En otras palabras, la crónica y el
reportaje se han diluido en el cuerpo del
periodismo contemporáneo. Contrario a la
prédica y el sermón de Gabriel García Márquez
respecto a la desaparición del reportaje y la
crónica, habría que decir parodiando el
tono místico y zen de nuestros días que
no han muerto, han reencarnado, disolviéndose y
fluyendo aquí y allá en las páginas de diarios
y revistas de todo el mundo, de este mundo, un
mundo que ha descubierto que es posible producir
diversidad mediante la combinación de
procedimientos y piezas simples.11 La mejor metáfora para
expresar esa transformación es la siguiente: los
niños de las ciudades cada vez conocen menos a
las vacas, como cuerpos completos, como unidad,
como especie y género. Pero casi todos los
niños urbanos saben que las vacas andan regadas
por toda la ciudad, diluidas y fluyendo en, por
ejemplo, las hamburguesas McDonalds. Con la carne
procesada estándar, con la vaca desrealizada,
McDonalds produce una diversidad de tipos de
hamburguesas (al menos en apariencia). Para
producir «efecto de diversidad», McDonalds
procede a hacer combinaciones de elementos
simples: tres tipos de salsas, más o menos
queso, más o menos carne, más o menos lechuga
e, invariablemente, el mismo tipo de pan. El
«género» vaca ha desaparecido como experiencia
discreta o distinguible, pero se ha integrado al
cuerpo de la industria alimenticia bajo una
enorme variedad de alimentos procesados. Igual
ocurre con la crónica y el reportaje: los
mecanismos operativos que los constituían han
sido abstraídos, matematizados, codificados. Es
decir la crónica y el reportaje han sido
reprocesados, y algo hay de cada uno en los
textos periodísticos que todos los días leemos
en revistas y periódicos; aunque sea menos
frecuente encontrarlos como géneros en textos
completos.12 Esta extrema
abstracción de las tradiciones y técnicas
expresivas derivará en la consolidación del
«artículo», un meta-género periodístico que
admite todos los recursos narrativos,
subordinados al propósito de entretener o
generar información compleja. El artículo es la
«carne procesada y desrealizada» del periodismo
contemporáneo. Es el McDonalds del periodismo
actual. Es la objetivación de la crisis y
disolución de los géneros periodísticos en la
prensa escrita. Es el programa, el software,
en que se condensan operativamente todas las
técnicas heredadas.
*
* *
Es
en relación con esta tensión de fondo, primero
entre el arte y la industria, y luego entre
entretenimiento e información compleja, que
tiene sentido hablar de las formas
contemporáneas de periodismo biográfico.
Algunas de ellas, serían auténticos retornos a
las narrativas literarias que han animado parte
del periodismo escrito. Recuperan por
supuesto utillajes y trucos de la novela
moderna, la crónica y el reportaje de corte
literario. Otras apelarían más bien a formatos
y lenguajes del entretenimiento informativo de
corte (auto)biográfico y confesional en sus
formas audiovisuales más publicitadas: el talk
show y la entrevista intimista, el extreme
close up. Pero ya sea como retorno a las
narrativas literarias e inmersión en el
entretenimiento informativo de corte
(auto)biográfico y confesional; ya sea
enfatizando el punto de vista del testigo y los
protagonistas de un conjunto de eventos (como en
la crónica y ciertos tipos de reportaje) o
promoviendo recuentos de la vida personal, estos
biografismos favorecen el encuentro empático y
emocional con los lectores, al reconocer
implícita o explícitamente que están
interesado en «escuchar y leer una vida». La
sensibilidad biográfica, entonces, animaría las
versiones más literarias o más neoconfesionales
del periodismo biográfico contemporáneo a
adelantar varios tipos de exploraciones
narrativas. De esta manera, narrar vidas es un
modo de conquistar nichos diferenciados de
lectores y mercados, en contraste con el canon
clásico que aspiraba a conquistar «masas
indiferenciadas de lectores», apelando al sobrio
estilo informativo, la mecanización de los
procedimientos narrativos de la noticia y la
homogenización de los lenguajes y formatos.
2.
Sensibilidad biográfica y periodismo
biográfico.
Lipovetsky
(1986) indica que frente a la crisis y
disolución de las formas de organización
rígidas, centradas, y tras la erosión de lo que
llama patrones de «la socialización
disciplinaria» que trae aparejada el
estallido, multiplicación y «diversificación
incomparable de los modos de vida» parecen
desarrollarse en todas las escalas y esferas de
la vida «procesos de personalización»13 que la redefinen y
rearticulan apelando a patrones y criterios
más humanos, orgánicos, flexible. Una segunda
revolución individualista, la denomina
Lipovetsky.
Esta revolución
implica el ascenso del sujeto psicologizado
(Lipovetsky), egocentrado, narciso,
que desborda los ámbitos convencionales de lo
privado (las esferas de la vida doméstica) para
desplegarse y tomarse casi todos los ambientes
públicos, reconfigurándolos. La acción
pública del sujeto psicologizado y narciso es
evaluada y estimulada permanentemente.
Basta rastrear
algunas ofertas en la programación de los medios
de comunicación social para entender que
progresivamente se han convertido en escenarios
recurrentes de «representación» y
«revelación» de este sujeto psicologizado,
íntimo, sorprendido por los reporteros
(«policías disfrazados», según M. Kundera) o
entusiasmado ante la posibilidad de
«expresarse» y exhibirse en público. Un
fenómeno que atraviesa desde los talkshow,
la muerte en directo y los realityshow
hasta las notas «humanas» de los telediarios,
las entrevistas «en profundidad» con personajes
públicos, las vistas cotidianas de los
candidatos políticos, las revistas de
farándula, los consultorios amorosos. La traza
del sujeto íntimo se multiplica y gana espacio
en los media. «Eso es precisamente
el narcisismo, la expresión gratuita, la
primacía del acto de comunicación sobre la
naturaleza de lo comunicado, la indiferencia por
los contenidos, la reabsorción lúdica del
sentido, la comunicación sin objetivo ni
público, el emisor convertido en el principal
receptor. De ahí esa plétora de espectáculos,
exposiciones, entrevistas, propuestas totalmente
insignificantes para cualquiera y que ni siquiera
crean ambiente: hay otra cosa en juego, la
posibilidad y el deseo de expresarse sea cual
fuere la naturaleza del «mensaje», el derecho y
el placer narcisista a expresarse para nada, para
sí mismo, pero con un registrado amplificado por
un «médium»».14
En nuestro país
el fenómeno se manifiesta con diferencias
notables de grado pues no se han extremado las
fórmulas del espectáculo. Pero más allá de
estas diferencias de matiz, la tendencia a
revalorar las perspectivas y tonos
biográficos en la escena informativa se
ha agudizado.
Con el término
de sensibilidad biográfica se indican
transformaciones en el sensorio, articuladas a
cambios tecnológicos,
sociohistóricos, culturales, estéticos,
que se revelan como apetencia por el discurso del
yo. Esta transformación del sujeto urbano
ligaría con aquello que según Bell (1977) es la
manifestación extrema del principio moderno «de
la autorrealización ilimitada, la demanda de
auténtica experiencia y el subjetivismo de una
sensibilidad hiperestimulada». Este sujeto
psicologizado, hedonista, biográfico parece
resistirse a la acción de formas de
control/obediencia mecánicas y
explícitamente autoritarias:
su relación con los espacios, el trabajo,15 los objetos de consumo,
los bienes simbólicos, la participación
política y la interacción con otros sujetos
sociales parece menos mecánica y reglada.16 No necesita, no quiere
que «le enseñen», que «le informen», que
«le ordenen», se resisteaunque sea
parcialmentea una relación más o menos
paternal, más o menos autoritaria: requiere
saber del otro manteniéndolo a distancia,
enterarse del otro manteniendo algunas fronteras,
requiere escenarios de trabajo y formación
educativa en que el «ambiente y la trama de
relaciones sea apropiado, adecuado a su
propia forma de vivir y ver la vida». Pero sobre
todo, necesita saber de «sí mismo». La
sensibilidad biográfica ligaría con la
necesidad de consumir y saber de la vida privada
de «otros», pero sobre todo con la necesidad de
leerse a «sí mismo» en las industrias
periodísticas y en los mass media. Este
«lector» que devora «puntos de vista y de
vida» más que textos; que le interesa la
textura de las experiencias personales en el
espacio mediático; en fin, este lector parece
resistirse a las formas clásicas de gestión de
textos periodísticos informativos,
caracterizadas por la neutralidad de estilo, alta
densidad referencial, exclusión y supresión del
informadorperiodista, control de la
adjetivación y de las tramas simbólicas, alta
síntesis. El periodismo comienza a reorganizarse
y adecuarse a este tipo de públicos lectores,
que se han convertidoya no en consumidores
de informaciónsino sujetos que consumen
«vidas narradas». Y esta reorganización
redefine necesariamente los modos de tratamiento
y construcción de la información periodística
de actualidad. «... la red de los mass
media es tan tupida que, sin premeditarlo, logra
que todos se interesen por los mismos temas en
los mismos momentos y por desarrollar las mismas
opiniones. El público los apoya, los escucha,
los mira, los lee y sustenta su éxito. Los
periodistas creen tratar los problemas que
interesan a la opinión, y la opinión cree a los
periodistas en tanto que no se vuelvan aburridos
o pesados...Y para no cansar es menester personalizar.
Entre los media y el público la
comunicación reemplaza a la información».17 Si esto es cierto, si
los ciudadanos están exigiendo miradas
«testimoniales»/«biográficas» que trabajan
el «punto de vista de alguien», estaríamos ad
portas de una renovación dramática de los
periodismos, pues esta vocación biográfica de
las audiencias calza perfectamente con la nueva
racionalidad administrativa y mercantil del
periodismo como empresa cultural en que
diferenciar públicos cada vez más precisos
maximiza la rentabilidad. O en palabras de los
Mattelart, se trata de masificar la producción a
través de la «desmasificación generalizada»
del consumo. En los tiempos de la eclosión de
micromercados, la masificación sólo es posible
en virtud de la diversificación/localización de
los consumos, un rasgo fundamental de la actual
producción industrial de bienes simbólicos y de
comunicación.18 El dispositivo
biográfico permitiría que cada persona sienta
como espacio mediático propio aquel en que se
narran vidas, respecto a las cuales identificarse
y diferenciarse.
Se abre entonces
la amenaza de una cierta narcización del
periodismo en virtud del centramiento y
revaloración de los públicos, cada vez más
exigentes, cada vez más deseosos de ver su
propio rostro, su propio cuerpo, su historia
personal en el texto mediático. Pero también,
el fenómeno es una oportunidad para encuentros
insospechados entre «puntos de vista» y agendas
temáticas, narrativas y voces, que provienen de
diversos sujetos, colectivos y movimientos
sociales. En esas condiciones, los biografismos
informativos pueden contribuir a la
visibilización positiva de nuestra diversidad
histórica, un requisito necesario, aunque
insuficiente, para la radical democratización
del país. Pero también pueden enlazar con una
nueva escala de banalización de lo real y su
densidad.
3.
Periodismo biográfico en Colombia
El periodismo
biográfico escrito, al menos en Colombia,
consideraría una amplia diversidad de productos
periodísticos susceptible, sin embargo, de
cierta tipologización y clasificación. Los
periodismos biográficos se distinguen de la
biografía, la autobiografía y la novela
biográfica porque recrean y narran apartes de
vidas pasadas y presentes ateniéndose a las
regulaciones del discurso periodístico, en tanto
«discurso» informativo sobre la actualidad
publicitada. No es la vida personal, sino la
narración de vidas con el propósito de iluminar
una porción de eventos de actualidad o, en el
otro extremo, es la narración biográfica sobre
personas que la actualidad mediática ha puesto
en el centro de la escena.19
Para esta parte
del estudio, he seleccionado notas de prensa
nacional (El Espectador y El Tiempo) y regional
(El País) publicadas a lo largo del 2000 y 2001.
También he analizado documentos periodísticos
en formato libro, publicados en la década del
90. Si me atengo a esta demarcación en el tiempo
se debe a dos razones: en primer lugar, porque de
acuerdo a la periodización sugerida, al final de
los 80 y comienzos de los 90 la prensa nacional
(revistas y periódicos) se ve forzada a ampliar
o al menos estabilizar su mercado de lectores,
pues el grueso de la inversión publicitaria en
medios de comunicación de masas se empieza a
desplazar hacia la televisión y la radio. Este
viraje, este retorno a los lectores es un
modo de estabilizar e incrementar los ingresos de
la empresa periodística, y un modo de ofrecer
consumidores adecuados a los anunciantes captando
principalmente lectores en los estratos medios y
altos de la población. La biografización del
periodismo es una de las vías de recuperación
del vínculo entre la prensa y la experiencia
social y subjetiva de las capas medias urbanas en
crisis. En segundo lugar, por razones prácticas
me he concentrado en un número reducido de
diarios y publicaciones de los últimos dos años
porque el volumen de muestras de «periodismo
biográfico» resulta enorme, y se trataba de
hacerse a un corpus cuando menos clasificable.
Menos que un
análisis, lo que propongo entonces es una
clasificación de tipos de periodismo biográfico
en Colombia, de acuerdo a la naturaleza de los
textos, el talante de las estrategias discursivas
y narrativas, las temáticas tratadas y las
funciones de la información que, como he dicho
antes, son la información misma. Para adelantar
la clasificación operé a partir de una rejilla
de registro y anotaciones en que consignaba una
descripción mínima del documento periodístico,
las operaciones expresivas y narrativas básicas,
indicios de firma, marca y prestigiamiento del
periodista, y anotaciones complementarias.20 Los cinco tipos de
periodismo biográfico que describo a
continuación consideran varias modalidades, esto
es, variaciones del tipo. El lector podrá
encontrar en las notas al final del texto
extractos de algunos de los textos del corpus.
Tipo
1. Homenaje a las vidas memorables y la
recreación nostálgica del pasado.
Esta
clasificación considera las modalidades de
periodismo biográfico en que el acento está
puesto en la «narración biográfica» menos
interesada en la actualidad, y más en el para
siempre, para la posteridad. Se trata de
narrar la vida para hacer de ella una pieza
duradera de la memoria. Son monumentos
biográficos que aspiran a conservar, como en
museo, indicios de vidas «pasadas» o «en
desaparición». Son una suerte de registro a
favor de la memoria y la duración: a veces como
perfiles y retratos, como narración de
trayectorias profesionales, como testimonios y
relatos de vida, como entrevista intimista y
personales, como confesiones.21
- Vidas
ilustres, genealogías y
tanatobiografía: lo que
define esta modalidad de periodismo
biográfico es, definitivamente, su
aspiración explícita a «hacer memoria
perdurable», construir «monumentos» y
«anclas temporales». Son esfuerzos
orientados a recrear una vida a partir
del reconocimiento de sus orígenes
(familiares, eventos infantiles, lugares
significativos, hitos decisivos en la
vida), sus trayectorias profesionales y
públicas, y el testimoniomemoria
de conocidos, familia, allegados,
parientes, compañeros o del propio
homenajeado. Entonces, el «homenaje»
constituye el propósito central del
documento, y el discursomemoria es
la forma de hacer «duradera» y
«ejemplar» la vida narrada. Para ello
es frecuente recurrir a marcadores de
pasado y pátinas simbólicas:
fotografías del álbum familiar,
mención a la trayectoria profesional,
fotos sepiadas, descripciones de
escenarios y escenas del pasado,
recuerdos y anécdotas, lo que permite
acentuar el efecto de larga duración,
de herencia histórica acumulada, de
tiempos idos.22 Este tipo de
documentos periodísticos es activado por
eventos específicos: la muerte del
personaje o la desaparición/crisis de la
institución, un premio especial, una
celebración aniversaria o un proyecto
periodístico especial.23 Se ocupa
particularmente de personajes e
instituciones de prestigio público
(figuras de medios de comunicación,
personalidades políticas y funcionarios
públicos de altas esferas, instituciones
y figuras del campo cultural, religioso,
artístico; viejas personalidades del
espectáculo). En este
discursohomenaje no hay
revelaciones que pongan en duda o
vulneren el prestigio de la institución
o persona, y a lo sumo las anécdotas sin
mayor trascendencia moderan el tono
marcadamente pomposo de este tipo de
documentos. Las anécdotas son recursos
narrativos destinados a destacar rasgos
positivos en el carácter del personaje
homenajeado, como la capacidad de
trabajo, la firmeza de carácter, la
solidez de sus convicciones y principios,
la honestidad, el compromiso social, la
calidez. Y a diferencia de las páginas
sociales de los diarios, en que se
interpela y compromete básicamente a los
familiares y allegados del homenajeado o
los participantes de la celebración, el
discursohomenaje de la
tanatobiografía, la genealogía y el
retrato ilustre, intenta construir y
destacar «la relevancia» del sujeto en
el terreno en que se desempeñó
públicamente; celebra a la institución
por sus contribuciones en el campo, y le
hace un sitial a la familia homenajeada
en relación con las élites de la vida
social, económica, cultural y política.24 Es decir, se
narra de modo tal que se afirme entre los
lectores el aprecio, gratitud o
admiración ritual al homenajeado, aunque
les sea desconocido. Para decirlo de un
modo directo, a diferencia de la
siguiente modalidad, ésta celebra «el
prestigio», es decir el reconocimiento
selecto que le hacen a la persona o
institución homenajeados, los
especialistas del campo, del gremio, del
grupo social al que pertenece. Pero
también celebra el «carácter», esto
es los rasgos sobresalientes y duraderos
de la personalidad, construidos a lo
largo de la vida.25 En cambio, la
siguiente modalidad destaca la fama y la
«popularidad», es decir el
reconocimiento y sitial del sujeto en la
cultura de masas.
- Retratos
de personajes y glorias pasadas: Esta
modalidad del periodismo biográfico se
ocupa, fundamentalmente, de los hombres y
mujeres popularizados a través de
espectáculos y ámbitos fuertemente
mediatizados, en particular la música
popular, los deportes y, por supuestos,
los propios medios de comunicación. Con
variaciones menores, se atiene al modelo
más convencional de «biografía»,
aquel que expone la vida como trayectoria
parabólica (ascenso y caída), y retrata
básicamente la infancia del personaje
(con sus marcas y predestinaciones),26 las adversidades
y luchas por sobresalir, la edad de oro y
sus triunfos, y la declinación, con sus
fracasos, ruina, vejez y muerte. En
sentido estricto, esta modalidad de
periodismo biográfico es un movimiento
de reactualización del pasado frente a
los riesgos de olvido provocados por el
incesante flujo mediático, que
rápidamente abandona a los que tuvieron
su cuarto de hora ayer. Se destacan en
estos relatos, en este homenaje a la fama
perdida, los rasgos de su personalidad
excepcional y la relación de triunfos. Y
si la primera modalidad de periodismo
biográfico pone el énfasis la
«trayectoria en el campo» del
homenajeado, en esta resultan menos
relevantes los detalles específicos de
su vida profesional, y más el
anecdotario de su vida personal. Aquí
las anécdotas no sirven para «hacer
más cálido el retrato», sino para
afirmar la personalidad muchas
veces rica en contradicciones y
defectos del personaje.27
- Relatos
sobre los viejos oficios, lugares idos y
viejos modos de vivir: A veces
soportada en la evocación, lo
característico de esta modalidad de
periodismo biográfico es el énfasis en
el reconocimiento de saberes, oficios y
prácticas en extinción. Estamos ante el
periodismo que, narrando espacios y
vidas, aspira a construir una suerte de
«museo de la vida de antaño». No se
trata, en sentido estricto, de larga
memoria, sino más bien de aquello que
sólo ayer hacía parte del entorno
cotidiano de los sujetos de la
evocación. Ni tan viejo como para ser
historia lejana, ni tan reciente que no
permita activar nostalgias.28 En general, las
evocaciones giran en torno al mundo
urbano y las rutinas cotidianas, los
oficios, en las pequeñas poblaciones y
ciudades de antaño. Son nuestros
contemporáneos «cuadros de
costumbres», pero ahora referidos a la
escena urbana de la primera mitad del
siglo XX. Inevitablemente se cruzan
«descripciones de escenarios» con el
anecdotario del vivir diario y las viejas
formas del trabajo.29 Los viejos
oficios o sus reactualizaciones también
aparecen esta modalidad de periodismo
biográfico.30 Hay por supuesto
algunos activadores de estas piezas del
«museo del pasado vivir»: los
aniversarios de eventos históricos
recientes, las obras o fenómenos que
transforman el paisaje urbano, las
celebraciones especiales, las campañas
públicas gestionadas por instituciones y
medios de comunicación.
- Las
conversaciones, apuntes y comentarios de
la memoria: lo que caracteriza
esta modalidad de periodismo biográfico
son dos rasgos: en primer lugar, domina
el relato la perspectiva y visión de los
testigos, protagonistas o directos
implicados en los eventos narrados y, en
segundo lugar, se trata de la puesta en
público de un tipo de discurso y saber
muchas veces controversial
que se ofrece como modo de comprender el
presente o entender algunas claves del
pasado reciente. Estamos ante un discurso
que se presenta como la voz de la
experiencia, el saber que venido del
pasado puede ayudarnos a comprender la
vida actual y, en particular, las crisis
contemporáneas, la conflictividad
nacional, las transformaciones ruinosas
en los modos de vivir, el impacto de una
determinada generación sobre la vida
contemporánea, la naturaleza de eventos
y hechos polémicos del pasado. Este
discurso de un testigo o una figura clave
implicada en sucesos del pasado, ofrece
perspectivas y criterios para
reinterpretarlos. También rinde
lecciones para repensar la actualidad.
Estamos ante una auténtica rendición de
cuentas, ante auténticas batallas
simbólicas y discursivas destinadas a
fijar el sentido y valor de estos eventos
y coyunturas en la historia reciente del
país;31 y ante esfuerzos
por extraer lecciones para el futuro. Un
periodismo de confesiones y aclaraciones
históricas, de interpretaciones y
valoraciones del pasado, y de lecciones y
aprendizajes para el futuro:32 eso define a
esta modalidad de periodismo biográfico.
Tipo
2. La actualidad biografiada.
A diferencia de
la clasificación anterior, en que lo biográfico
simula duración, posteridad y memoria, en este
tipo de periodismo biográfico se invierten los
términos de la ecuación: el dispositivo
biográfico está al servicio de la
«humanización» de la agenda informativa de la
actualidad, de la agenda noticiosa. Eventos y
sucesos de la actualidad informativa
reconstruidos desde el dispositivo narrativo
(auto)biográfico33 o apelando a la voz de
un «personaje» en que cristaliza un relato
«cálido» sobre actualidad informada. Esta
lógica biografización de la
actualidad también operará en el
siguiente tipo de periodismo biográfico, pero se
diferencia en un rasgo esencial: el énfasis en
la voz de los protagonistas/antagonistas de los
sucesos documentados. La biografización de la
información de actualidad opera trabajando,
centralmente, las perspectivas de quienes están
autorizados a hablar, a poner ejemplo, a
explicar, por su condición privilegiada de
agentes propiciatorios del fenómeno informado.
Su protagonismo y su caso los autoriza a narrar,
comentar, discutir y explicarse públicamente
sobre los eventos informados.34
- La
entrevistaconversación, la
crónica y el retrato con el personaje de
actualidad. Escrito para la
actualidad y atado a los vaivenes del
momento, este periodismo biográfico debe
apelar intensivamente al testimonio
recogido a través de la entrevista. La
palabra hablada del informante
(protagonista/antagonista) domina el
texto, ya sea bajo un género
dialógicoapelativo como la
entrevista o en géneros
expresivotestimoniales como la
crónica y el perfil o retrato. La puesta
en escena fotográfica suele desempeñar
un papel fundamental para afirmar la
actualidad y primicia del relato. Si la
fotografía en el primer tipo de
periodismo biográfico opera como
«pátina simbólica»; aquí desempeña
la función de «actualización visiva»,
esto es, constituye la fotografía del
«instante célebre» (cuando se trata de
registros del momento de premiación) o
del rito mediático
(entrevista/conversación)35 que hizo posible
el documento periodístico. Este tipo de
periodismo enfatiza en la experiencia
emocional y subjetiva de los
protagonistas, y el entorno cotidiano de
sus vidas. El énfasis en la cotidianidad
y la subjetividad36 constituye el
modo en que «se humaniza» la
información de actualidad.37 Se apela a
diferentes procedimientos de
intensificación de los relatos: el
debate, el suspenso,38 el drama.39 Esta modalidad
de periodismo biográfico afirma el mito,
el ídolo y el ícono mediático,
proyectándolo en la pantalla y la escena
informativa de modo tal que se destacan
su estatura y relevancia en la
iconografía global,40 y su origen
nacional,41 como ocurre con
Shakira en el mercado de la música
mundial, o Juan Pablo Montoya y el mundo
del automovilismo planetario; o se
presentan los rasgos de personalidad que
los hacen singulares, especiales y
únicos;42 se promueven su
genialidad y brillo como artistas,
científicos, escritores, creadores; o se
presenta el tipo de proeza y heroísmo
que implica la gesta del personaje, como
en los expedicionarios colombianos al
Everest o en las actuaciones destacadas
de los deportistas y sus batallas contra
la adversidad.43 Entonces, vale
la pena destacar las características
dominantes de esta modalidad de
periodismo biográfico: su articulación
fuerte con la actualidad informativa, el
énfasis en la voztestigo del
protagonista/antagonista, y la destacada
presencia de rasgos de singularización
biográfica que permiten recrear al
personaje como ícono mediático, héroe,
genio creador, destacado deportista,
notable figura política.
- Los
biografismos como ilustración educativa
de temáticas actuales. Pequeñas
crónicas biográficas, pequeños
retratos, breves historias que se emplean
con creciente frecuencia en el periodismo
para hacer comprensibles ciertos
fenómenos de actualidad que afectan, en
principio, a una porción importante de
los ciudadanos: esta modalidad de
periodismo biográfico usa «casos
modelo» para ilustrar informes
analíticos sobre economía y finanzas,
salud y ecología, educación y trabajo,
y para favorecer un cierto vínculo
empático con los lectores a través de
esa biografía que se ofrece como espejo
respecto a la cual contrastar y comparar
la propia vida. La historia de la chica
adolescente que derivó en bulimia o
anorexia, la del empresario exitoso que
quebró con la repentina revaluación del
peso, la del joven que está a punto de
morir porque nunca tuvo precauciones para
evitar el contagio de HIV, son algunos
ejemplos de cómo problemáticas sociales
informadas en prensa se ponen en escena
usando vías biográficas.
Tipo
3. La biografización de la información desde
las experiencias límite:
víctimas, vidas en riesgo, vidas al margen,
vidas exóticas.
Una poderosa
corriente del periodismo biográfico se ocupa de
narrar la vida desde los límites extremos y
extraños. La vida leída desde sus hendiduras, a
veces las exóticas, en otras ocasiones las que
procuran la barbarie y la guerra, más allá las
de la pobreza y la discriminación social, y
muchas veces las del anecdotario de la vida
cotidiana. En todos los casos, se apela al
testimonio, relato y la perspectiva de los
testigosvíctimas en escena. Pueden
distinguirse cuatro modalidades en este tipo de
periodismo biográfico, teniendo en cuenta el
sujeto recreado por la biografización de la
información. En primer lugar, los ciudadanos
víctimas, testigos y sobrevivientes de la
violencia homicida. Se narra la violencia
homicida que generan no sólo los actores armados
del conflicto (militares, paramilitares y
guerrillas) y las organizaciones criminales
(sicariato, bandas y pandillas, grupos de
atracadores, narcotraficantes), sino también los
sujetos comunes, en las agresiones entre vecinos,
en la violencia doméstica y familiar, en el
acoso sexual, en las violaciones, en el maltrato
y abandono infantil. En segundo lugar, las
víctimas de algunas «epidemias sociales»,
recreadas por el relato periodístico como
desviaciones o alteraciones «no criminales» de
la conducta social: adicciones incluidos la
drogadicción, el alcoholismo; enfermedades
de alta visibilidad mediática como el SIDA,
cáncer, anorexia y bulimia, alzheimer, mal de
parkinson, ceguera, sordera, disfunciones
sexuales, esterilidad, mutilaciones y parálisis
del cuerpo; los accidentes de tránsito y sus
secuelas; y las dolencias psicosociales como la
depresión, el estrés, la paranoia o las crisis
emocionales de la adolescencia, la infancia o la
vejez. En tercer lugar, las víctimas de la
desigualdad y exclusión social: marginalidad
económica y social, discriminación social a
través del racismo, el sexismo, la homofobia;
explotación del trabajo infantil; exclusión del
sistema escolar y de salud por la ausencia de
inversión pública, o el abandono
estatal de las zonas marginadas y pobres
del país. Y en cuarto lugar, los exotismos de la
vida cotidiana y el cotidiano de las vidas
exóticas.
Las víctimas de
la violencia homicida, las víctimas de
patologías y enfermedades de alta visibilidad
mediática, las víctimas de la desigualdad
social, y las vidas curiosas o lo extraño en las
vidas cotidianas, aparecen recreadas en este tipo
de periodismo biográfico, que desempeña una
función estratégica de «humanización» de la
información periodística (información con
sensibilidad social), propiciando una suerte de empatía
terapéutica entre los lectores y los sujetos
narrados y recreados por el periodismo
biográfico. Este tipo de periodismo también
favorece una suerte de «examen en detalle y en
singular» de fenómenos sociales muy trabajados
por los media; y permite «visibilizar»
escenarios, grupos y fenómenos sociales no
advertidos por las agendas informativas y
públicas.
- Víctimas
de las guerras y las violencias
homicidas. «Noticia de un
secuestro»,44 «Secuestrada»45 o la reciente
serie periodística «Secuestro»46 constituyen
algunos ejemplos de esta avanzada de
«periodismo biográfico» y
«autobiografías» sobre la actualidad
informativa, que sitúa el punto
de vista de las víctimas y su memoria de
la experiencia brutal de la guerra como
fórmula de abordaje y recreación
narrativa.47 Es relevante
notar cómo esta modalidad de periodismo
ha desarrollado una técnica muy
particular de instalación de agendas y
temas sociales en la esfera de medios,
apelando a la dramatización biográfica
que ofrece una mirada capilar, casi
etnográfica, del fenómeno social
tematizado. Aquí más que los
«hechos», pesan la experiencia y las
emociones sentidas por las víctimas y
testigos, que son tratados como
personajes centrales del relato y voces
dominantes en el documento periodístico.
El periodista se sitúa como narrador
invisible o narrador menor, y está
encargado de recoger y editar el
testimonio, de trabajar el material
trocándolo en narración novelada o en
crónica, y sobre todo condensa en el
documento «indicios» y «marcas» de la
experiencia singular e irremplazable de
la víctima,48 señales de
aquello que sólo puede narrarse si se ha
sentido «en carne viva». Este énfasis
en el testimonio vivo de la víctima, en
la dramatización del relato y en la
puesta en escena de detalles y indicios
singulares de la experiencia,49 contrasta
significativamente con el tratamiento
noticioso convencional, en que no hay
personificación, los testimonios son
limitados, los detalles singulares se
parecen a los fríos procedimientos de
registro judicial y técnico, y resulta
muy poco relevante la experiencia de las
víctimas. Esta modalidad de periodismo
biográfico, que enfatiza la
personificación, el testimonio y las
marcas singulares de la experiencia,
trabaja tanto la violencia guerrillera o
paramilitar, como el drama de los
desaparecidos o los desplazados; tanto
las masacres y ataques militares, como
los movimientos de protesta de pobladores
y campesinos contra el despeje militar,
el Plan Colombia o la fumigación de
cultivos de coca y amapola; tanto el
relato de miembros de ONG, organismos
públicos no militares, intelectuales y
activistas políticos comprometidos con
proyectos de pacificación y salidas
negociadas al conflicto armado colombiano
como el testimonio de familiares de
policías y militares secuestrados por la
guerrilla. Registra a los mutilados de la
guerra. Rehace el relato de las viudas y
los huérfanos. La voz de los
guerrilleros, militares y paramilitares
arrepentidos.
- El énfasis
biográfico en el tratamiento de
información relacionada con el conflicto
armado marca una transformación
significativa del periodismo colombiano,
habituado a procesar partes de guerra y
comunicados oficiales presentados por los
organismos de seguridad y las fuerzas
armadas. La ruptura con el canon
informativo clásico apelando a la vía
biográfica constituye una táctica muy
rentable de reorganización del
periodismo de guerra, pues al tiempo que
«humaniza» la información noticiosa
operando una suerte de dinámica
empática con los lectorados, permite
romper o moderar el dominio que sobre
este tipo de información ejercían las
fuentes oficiales y militares,50 y le permite a
los periodistas hacer incursiones
tímidas o arriesgadas de narración
literaria y experimental en donde
construir «estilo propio», «sellos de
autoría» y «marcas personales». En
una palabra, hacerse a la «firma».
La dramatización
biográfica de la información, esto es,
la construcción de una cierta empatía
con los lectorados a través de la
recreación de la experiencia límite de
los protagonistas, generalmente
víctimas, constituye una tradición muy
fuerte en el periodismo, en particular en
la prensa sensacionalista y popular. Su
emergencia en la gran prensa pareciera
estar asociada al desarrollo de dos
funciones estratégicas: a) la
reconexión de la prensa con tradiciones
narrativas y literarias (incluida la
crónica) como fórmula de
prestigiamiento simbólico, remozamiento
estético y recuperación del estilo en
el periódico y el periodista
(reprofesionalización del periodista); y
b) reconfiguración de los vínculos
humanos (humanización) de la
información, que como advierte Halperín
(1995), desempeñarían un papel crucial
para entender la crisis de credibilidad
de la información en prensa. La
neutralidad informativa y la esterilidad
del estilo noticioso se confunden, en el
imaginario de los ciudadanos en crisis,
con el cinismo y el discurso interesado
de los que no quieren comprometerse ni
correr riesgos. Los aguastibias. Habría
que ver cuánto de este fenómeno (la
pérdida de vínculos humanos, la
deshumanización de la
información) explica la crisis de
confianza en la prensa entre los
colombianos,51 a la que
consideran manipuladora y falseadora,
cínica; mientras la televisión y la
radio, más dramáticas, más
espectaculares y más mercantilizadas,
son consideradas cosa
paradójica menos falseadoras de la
realidad, más servicio público, más
dispuestas a apoyar a los ciudadanos y a
denunciar la corrupción de los
poderosos.52 De alguna
manera, la gran prensa al enfatizar la
dimensión biográfica de los dramas
humanos y, en este caso, de las víctimas
de la guerra, está jugándosela por
reconectar con los lectorados mediante un
todavía tímido y disperso rito de
duelo, en que hace pública su
solidaridad con las víctimas de la
guerra.
- Las
víctimas de la sociedad: vidas al margen
y vidas en riesgo. La
dramatización biográfica en esta
modalidad de periodismo biográfico, que
se ocupa de recrear las vidas y puntos de
vista de aquellos que «sufren los males
de la sociedad», es mucho más intensa y
sistemática. Sin excepción lo que
recrea este periodismo es la «larga
duración del padecimiento y la
postración», los esfuerzos por
reponerse y vencer la adversidad, y la
urgencia de obrar algún tipo de acción
solidaria y colectiva respecto a las
víctimas y la iniquidad. La
construcción dramática de los
personajes es crucial para animar el
vínculo con el lector.53 También se
destacan en esta modalidad la función de
servicio público y la promoción de
campañas de apoyo social que cumplen la
prensa escrita y los medios de
comunicación en general. Educación para
la prevención y el diagnóstico,
promoción de la solidaridad y la
asociación colectiva, denuncia y
conminación al Estado y a la sociedad
para que corrijan el abuso o la
arbitrariedad, se advierten a lo largo de
este periodismo biográfico que, como los
anteriores, nos sitúan más allá del
canon informativo clásico. Ineficiencia
estatal en la prestación de servicios
públicos, crisis de la Justicia,
incapacidad para administrar y ampliar
los beneficios de la salud y la
educación, crisis de los deudores
hipotecarios, destrucción del patrimonio
cultural y ambiental de una región. La
agenda temática es amplia y los
tratamientos informativos van desde el
populismo mediático y lo que, en algún
tiempo se denominó pornomiseria,54 hasta la
promoción mediática de la solidaridad
social a través de campañas y eventos.
- Vidas
extrañas y extrañamientos en la vida
cotidiana. Menos frecuente
como modalidad de periodismo biográfico,
el énfasis en lo exótico, en las
anécdotas extrañas y en lo absurdo de
la vida cotidiana, es otra de las formas
en que la biografización de la
información se recrea desde las
hendiduras y experiencias límites. Se
trata de notas e historias
intrascendentes, notas de color y
de costumbres que entroncan con los
cuadros de costumbres, los relatos de
viajeros55 y la
observación apacible de la vida
cotidiana en los viejos relatos
periodísticos del siglo XIX y comienzos
del XX. Excentricidades, exotismos,
extrañamientos. En esta modalidad
periodística, la narración conduce al
lector como en una aventura de
descubrimiento, sin más
pretensiones que el brevísimo impacto
de la anécdota y de lo curioso.56 La vía
anecdótica también es empleada para
trabajar temáticas más duras y
trascendentales de la esfera del poder
(como el proceso de paz57 o la visita de
un Jefe de Estado).58 No por ocuparse
de temáticas y asuntos de bajo perfil,
debe considerarse una forma menor del
periodismo biográfico. Al contrario:
desempeña papeles fundamentales en recreación
anecdótica y humanizada de las
figuras de poder político, anima parte
de las estrategias de publicitación
social de candidatos a cargos públicos
durante los procesos electorales,
alimenta buena parte del periodismo de
entretención que se funda en rumores,
secretos y chismes del mundo del poder
empresarial y político, y ha terminado
por constituir secciones enteras de los
diarios, revistas, noticieros de
televisión y radio. Sobre este forma
particular de periodismo biográfico que
tematiza mediante la anécdota el mundo
del poder, quisiera ocuparme en la
siguiente clasificación. La diferencia
específica entre este tipo de periodismo
biográfico y el siguiente es justamente
lo que tematizan: ya no el mundo menor y
sus vidas, sino los escenarios del poder,
sus rituales secretos o desconocidos, y
la vida cotidiana de las personas de alta
visibilidad mediática: criminales de
alta figuración, políticos y
empresarios, hombres y mujeres de gran
prestigio en los espectáculos
mediáticos y televisivos.
Tipo
4. Vidas expuestas: atisbos a lo secreto, lo
clandestino y lo íntimo.
En su formidable
análisis del discurso informativo al final de la
década del 70, Martín Barbero (1978) señala
cómo son justamente el Estado y la familia las
dos instancias reguladoras y censuradoras en las
sociedades tradicionales, esas sociedades en que
las fidelidades políticas y religiosas
desempeñan un papel muy importante de control
social. «En este tipo de sociedad el espacio
real de la información es el que emerge entre
las presiones del estado y la familia, doble
censura de la información, doble limitación de
la capacidad y la libertad de información: la
institucional de " arriba" y la de la
esfera de la "intimidad". No se trata
de la familia en cuanto célula de producción
(...), sino de la familia en cuanto instancia
moral, garantizadora del mantenimiento de unos
valores espirituales, de la familia en cuanto
espacio de ejercicio de la autoridad paterna»
(Martín Barbero, 1978, pp. 169). Habría una
tercera instancia de presión y regulación de
los contenidos mediáticos: los grupos sociales
de presión y opinión en que se encuentran
organizaciones armadas estatales, paramilitares y
subversivas, los gremios económicos y de la
producción, las organizaciones religiosas, las
organizaciones criminales de diferente índole
(traficantes de armas y drogas, contrabandistas,
delincuentes de cuello blanco) y los propios
medios de comunicación. Justamente estas
esferas, la del poder político y el estado, la
de los grupos legales e ilegales de presión y
opinión, la de los poderes mediáticos y la de
la familia, serán sistemáticamente expuestas y
penetradas por este tipo de periodismo
biográfico.59 Los círculos cerrados
del poder político, el mundo clandestino de las
organizaciones y grupos de presión (legales o
ilegales), las rutinas de los medios de
comunicación, y el ámbito cerrado de la vida
familiar aparecerán expuestos apelando a este
periodismo de anécdotas biográficas, de rumores
y juegos de humor,60 de confesiones y
comunicación de la vivencia y la palabra
privadas (en los consultorios sentimentales,
cartas personales y las conversaciones
telefónicas interceptadas o no), las
declaraciones judiciales filtradas a los medios
de comunicación, los secretos revelados en
público, los talk shows y escándalos
massmediados.
- Los
secretos del poder en clave de
entretenimiento informativo. La
hipertrofia de las secciones de chismes y
farándula en los noticieros de
televisión, el desarrollo e
institucionalización de secciones de
rumores en los radionoticieros y la
prensa, son quizás la forma más visible
de infoentretenimiento. La
retórica del rumor periodístico implica
dos principios básicos: en primer lugar,
el tono confidencialista del que estuvo
allí y escuchó, vio o supo de los
eventos narrados, pues tiene acceso
privilegiado al círculo de poder y sus
ritos; y en segundo lugar, el
ocultamiento o anonimato del
testigo-fuente que desaparece mediante
una diversidad de operaciones de
atribución,61 y dispone
información a nombre de la Sección, del
diario o el medio de comunicación,
asumiendo en el caso del periodismo
de entretenimiento biográfico una
responsabilidad moderada o débil sobre
la información que hace pública.
Estamos ante el «sin confirmar» como
fórmula narrativa. Las secciones
Teléfono Rosa (El Tiempo), Voces y
Susurros (El País) y Alto Turmequé (El
Espectador) se ocupan desde mediados de
los 90 de informar acerca de los ritos,
anécdotas, infidencias y extravagancias
de aquellas personalidades de la vida
pública con alta visibilidad mediática
(políticos, miembros de la farándula,
periodistas, presentadores de
televisión, artistas, intelectuales de
prestigio mediático, deportistas, altos
funcionarios públicos, empresarios).62 Se trata de
notas que no sólo descubren y exponen la
vida privada de las figuras públicas,
sino las operaciones ordinarias y
rituales «no públicos» de los
círculos cerrados del poder (las
empresas, los medios de comunicación,
las altas esferas del Estado y sus
funcionarios). En otras palabras, son la
«noticia menor y anecdótica» que
siendo irrelevante promete husmear en las
zonas oscuras, intrascendentes y no
conocidas del mundo mayor.
- Lo
relevante es que, tanto el lenguaje y
tratamiento periodístico como el
énfasis en la anécdota menor,
corresponden punto por punto a técnicas
y procedimientos narrativos conquistados
y desarrollados por las revistas de
farándula, ese periodismo sin prestigio
que ha consolidado las fórmulas básicas
del entretenimiento informativo de corte
biográfico: textos breves y ricos en
recursos fotográficos y gráficos,
énfasis en los detalles íntimos y
personales de los personajes retratados;
testimonios sobre conversión, crisis y
vivencias personales; exposición de
opiniones y del ámbito de las emociones,
acento en las anécdotas y situaciones
curiosas, fugas y desconexión respecto a
los procesos y acontecimientos más
graves y trágicos de la vida nacional.63 Las fórmulas de
la prensa de farándula están siendo
utilizadas para alivianar la
información de actualidad. De esta
manera emerge un híbrido que mezcla el
lenguaje de la prensa de farándula con
las fórmulas de la noticia; la anécdota
biográfica en rosa con la
escritura sintética y fragmentada
(comprimida y encapsulada); la
titulación unidimensional del slogan
publicitario con el sensacionalismo.
Figuras del poder político y
empresarios, líderes sindicales y
funcionarios de las altas cortes de
justicia, artistas e intelectuales,
militares y guerrilleros aparecen
recreados como «personajes de
farándula», mediante este énfasis en
la anécdota que, por un instante,
suspende toda gravedad y trascendencia.64
- Los
secretos de la vida familiar e íntima:
terapias expuestas y entretenimientos
biográficos. La
transformación del consultorio
sentimental en esa exposición
paroxística de lo íntimo y personal que
es el talk show de la radio y
televisión, o en la prensa y televisión
faranduleras, no hace sino sumarse a esta
creciente comunicabilidad y transparencia
de lo que antes era opaco, reservado y
secreto: la conflictividad familiar, lo
inconfesable de la vida personal, el
manto de silencio en torno a la vida
íntima y de pareja. Los dramas de la
vida familiar, de la vida doméstica, de
la vida amorosa aparecen puestos en
escena. Primero, en ese modelo tímido
que fue el consultorio sentimental, a
medio camino entre el espectáculo y las
regulaciones que impone el código del
secreto y el respeto por el paciente en
el campo de la psicología y las ciencias
médicas.65 Luego llegó la
exposición extrema del «yo» en el talk
show. Y finalmente aparecieron las formas
actuales de reality show «en diferido»
o «en directo», que eliminan todo
vestigio de mediación y regulación
discursiva, pues clausuran la presencia
del experto, el consejero, el conductor
del programa, ese catalizador de la
fuerza de las confesiones y de la
dramática reactualización en la
escena mediática de los conflictos
acumulados en la vida privada. La última
fase introduce a las audiencias en la
conflictiva esfera de la vida familiar e
íntima a través de la cámara espía,
ya sea en el laboratorio montado para el
espectáculo o al natural.66
- La
exposición biográfica de los poderes y
organizaciones en su vertiente criminal e
ilegal. Si el periodismo de
denuncia es la forma elemental del
periodismo de investigación, las
biografías de criminales, corruptos y
victimarios, es la forma elemental del
periodismo de denuncia. Esta modalidad de
periodismo biográfico accede al mundo
secreto y cifrado de los poderes
criminales mediante la inmersión en la
vida de sus protagonistas. Las
biografías criminales pueden operar
tanto del lado de la constitución del
mito e ídolo, como del lado de su
destrucción y ruina. En Colombia algunas
de las biografías de Carlos Lehder,
Rodríguez Gacha y de Pablo Escobar
parecen reeditar y sumarse a su manera a
la saga de los bandoleros de la primera
mitad del siglo XX,67 intentando
redimirlos respecto a la imagen
mediática y periodística que los
presentó en lo que tenían de criminales
demenciales, ambiciosos corruptores de la
vida nacional. Pero también, otras
biografías periodísticas intenta
descubrir el poder criminal, exponiendo
sus rutinas, procedimientos y mecanismos;
revelando los rostros, circuitos y
enlaces, y afirmando su enorme
peligrosidad y violencia homicida y su
bestialidad. Finalmente, se encuentran
aquellas que exponen la historia personal
de implicados en prácticas criminales e
ilegales, no homicidas, asociadas a la
ambición de poder y la corrupción. La
biografía periodística que reivindica
al criminal, destacando rasgos y
anécdotas que develan atributos positivos
del personaje (generosidad,
lealtad, ingenio, astucia, vigor); la
biografía periodística que nos descubre
los mecanismos del mal y enfatiza la
dimensión criminal de sus agentes; y la
biografía periodística que pone el
énfasis en la capacidad corruptora del
poder, ese que hace caer en la trampa y
deshonra tanto a los que vienen de abajo
como a los que vienen de arriba, implican
una modalidad de periodismo que se afirma
en el anecdotario biográfico como
fórmula narrativa y explicativa. La
anécdota biográfica es un modo, siempre
parcial, de revelar y exponer a los que
derivan y reproducen su poder a través
de mecanismos de ocultamiento y secreto,
de códigos de acceso restringido y
lealtades mafiosas, de vínculos y
transacciones ilegales o turbias, de torcidos
y pactos tácitos de colaboración
mutua. La lógica secreta y subterránea
que animaría a las organizaciones y
carteles, criminales o no, a las logias,
las roscas, las mafias, los gremios de la
producción, los partidos y
organizaciones políticas, los
sindicatos, las ONG, las guerrillas, los
paramilitares, los militares, los clubes,
las iglesias y los medios de
comunicación. Esta modalidad de
periodismo biográfico permitiría
advertir, aunque sea de manera
fragmentada, un orden secreto que sólo
se hace visible mediante la prolongada
investigación periodística, la
confesión pública de uno de sus
miembros o el abordaje biográfico de
algunas de sus figuras visibles. Pero el
abordaje biográfico o la vía
confesional pueden también afirmar el
ocultamiento, como a través del efecto
de cortina de humo.68 Al enfatizar las
zonas más visibles del fenómeno
informado y al biografiar en exceso
pues siempre es más fácil poner
en marcha la mecánica mediática e
informativa ocupándose de una vida que
del fenómeno social de fondo- se corre
el riesgo de perder las líneas maestras
y decisivas, aquellas que no se dejan
aprehender si no a través de la
investigación de larga duración y
esfuerzos analíticos reposados. La vía
biográfica, entonces, puede ser muy
productiva para «hacer visible» el
fenómeno, pero no es suficiente para su
interpretación y comprensión general.
Tipo
5. Las celebraciones públicas y ritos del ciclo
de vida en las personas e instituciones.
La divulgación
pública a través de medios periodísticos de
los ritos y momentos significativos del ciclo de
vida de una persona o una institución, las
conmemoraciones y los premios, la culminación de
una carrera pública, constituye el corazón de
este tipo de periodismo biográfico. Estamos ante
un tipo de periodismo en que la familia, la
empresa pública y privada, la organización
social, las instituciones hacen visible su propia
consagración a través de los media. Los
aniversarios, las premiaciones, el final de un
proceso significativo, los momentos inaugurales y
nacimientos, los decesos, son expuestos
públicamente en la prensa. Y si excluimos las
celebraciones rituales que hace la empresa radial
o televisiva sobre su propio devenir, los
impresos periódicos (diarios y revistas)
constituyen el medio de comunicación en que
aparecen con mayor frecuencia estos eventos.
Amenazados de obsolescencia, los gestores de
estas celebraciones parecen confiar en el papel
periódico e impreso como garantía de memoria,
pues la duración se hace frágil en las
pantallas y en la radio. La prensa escrita
pareciera materialmente más propicia para la
conservación y el archivado que demandan estas
publicaciones consagratorias. Y sólo es superada
por el libro que resulta simbólicamente más
adecuado para objetivar lo que toda celebración
tiene de consagración y monumento contra la
obsolescencia.
Pero también la
prensa hace sus ritos de autoconsagración y
memoria. Los aniversarios de la gran prensa a los
cincuenta, veinticinco o cien años consideran
una cantidad de operaciones que vale la pena
enumerar: la publicación de archivos y del
pasado informativo del diario, la puesta en
escena editorial de sus viejas noticias, de los
titulares de antaño, el anecdotario biográfico
de quienes han desempeñado tareas diversas en el
diario (desde los periodistas hasta los viejos
fotógrafos y armadores), la crónica de los
avatares y dificultades de la empresa, la
infaltable revisión de la historia nacional e
internacional que informó el medio, y la
necesaria tanatobiografía, el perfil de los
muertos ilustres, los periodistas y empresarios,
que construyeron el medio. Pero no hay
aniversario de la gran prensa que no haga
previsiones sobre el futuro: abundan las
alusiones sobre el porvenir, en que
infaltablemente se destacan la puesta a punto de
la infraestructura tecnológica del diario, la
prédica laudatoria respecto a la inquebrantable
voluntad del medio por continuar haciendo
periodismo de la mejor calidad, y la invitación
a construir un mejor país.
Y son las
páginas sociales la otra modalidad frecuente de
este periodismo de conmemoraciones. Incluyen,
como se sabe, las celebraciones y ritos
familiares de personas comunes, las ceremonias de
instituciones educativas y religiosas, las
fiestas de los clubes y las élites, el jet-set y
la farándula, los homenajes a personalidades de
la política, funcionarios públicos y la
diplomacia. La página social narra el rito, pero
da por descontado que los lectores reconocen las
calidades de los que aparecen en la escena
fotográfica. Las fotografías son la esencia de
este periodismo biográfico: registran el gesto,
el guiño, el encuentro entre iguales que son
distintos al resto; y se convierten en piezas de
archivo. Afirmación de la distinción social,
registro y pantallazo mediático para la
posteridad: esa es la página social.
Finalmente, este
periodismo biográfico de conmemoración, extrema
su eficacia y vocación de archivista a través
de los coleccionismos biográficos. Las
colecciones fasciculares en El Tiempo, El País y
El Espectador a propósito de final de siglo y de
milenio, las series con los personajes más
importantes de la década, la selección de los
protagonistas del año, los personajes del
milenio en la revista de noticias son algunos
ejemplos. Pero estas minibiografías, estas
microcrónicas, este periodismo de «tiempo de
resumir», atado a las celebraciones del
calendario, señala exactamente de qué tipo de
memoria es capaz la prensa colombiana cuando
emprende una tarea sistemática de recuento
histórico: memoria encapsulada y a fragmentos,
historia formateada y en retrieve,
edición y montaje de archivos, enumeración más
que recuento. Memoria-souvenir. Ese producto
mestizo que junta la evanescencia de las
noticias, la compulsión del turista por
«tomarlo» todo y la urgencia del coleccionista
por atesorar. De esta triple convergencia resulta
el fascículo biográfico que celebra la historia
mientras la tritura.
*
* *
En definitiva,
«lo biográfico» es un dispositivo de enorme
flexibilidad, cuya rentabilidad comunicacional se
encuentra igual del lado de la narración de «lo
actual» como del lado «del pasado
reactualizado». Obsolescencia y duración.
Happening y monumento. Del lado de la memoria dos
tipos de periodismo biográfico: el que hace
homenaje a la vidas memorables y recrea
nostálgicamente el pasado y el que publica las
celebraciones y ritos del ciclo de vida en las
personas e instituciones. Del lado del presente,
el periodismo que enfatiza la actualidad
biografiada. Del lado del porvenir y los intentos
por saldar cuentas con el presente haciendo
visible lo que se nos escapa y lo que se oculta,
el periodismo biográfico que narra experiencias
límite y el que se arriesga a exponer lo
secreto, lo clandestino y lo íntimo.
El periodismo
biográfico nos revela hasta qué punto estamos
ante una auténtica desrealización del
periodismo, esto es, la superación progresiva
del canon clásico del periodismo informativo, el
final de la confianza simple en las operaciones
de constatación y registro de
«acontecimientos» y «hechos». Pero también
nos enseña cómo la industria del periodismo se
recicla y reorganiza propiciando las vías de
contacto y enlace con los públicos lectores, ya
sea recuperando fórmulas narrativas conquistadas
por la literatura o reciclando tácticas de
impacto y entretenimiento heredadas del
sensacionalismo o de la neotelevisión, la
televisión «real». Por supuesto, como he
advertido antes, los riesgos de sacrificar
a través de los excesos biográficos
la comprensión de la totalidad social, de los
factores de poder, de los procesos de dominación
y de la complejidad social, se acentúan con este
efecto de dispersión que explica en términos de
personas y anécdotas lo que no puede entenderse
si no se describen los campos sociales, sus
juegos y dinámicas. Por lo pronto, las vías
biográficas parecen rentables
comunicacionalmente, capaces de producir
diversidad de tipos y modalidades periodísticas,
potentes para desarrollar nuevos pactos de
lectura con los públicos de prensa. Y por eso la
industria periodística ha invertido en ellas un
importante caudal de fuerzas, capitales, recursos
y periodistas. ¿Qué nos depara el porvenir?
Probablemente más, aunque no necesariamente
mejor, periodismo biográfico.
____
Notas:
1 Mariano Cebrián (1992)
distingue tres grandes tradiciones de géneros
informativos. A) los géneros
dialógicoapelativos, en que lo real
es el intercambio y relación dialógica, el
hecho informativo derivado de una situación de
conversación, interlocución y debate entre
personas, como en la entrevista, el debate, la
polémica y la encuesta. B) Los géneros
expresivotestimoniales, en que lo real es
la experiencia subjetiva del testigo y la
expresión de la «situación anímica
interpretativa y opinativa del que relata», como
en la crónica, el comentario, la crítica. Y C)
los géneros expositivoreferenciales, en
que hay una reducción significativa de las
perspectivas subjetivas y testimoniales para
favorecer el recuento escueto de los eventos, la
constatación de los hechos, como en la noticia,
el informe periodístico, el documental, el
reportaje. Otros autores han preferido sostener
que el reportaje como tal es un género híbrido
o un género que admite diversidad de
subgéneros. Es decir no es un género. La
clasificación Cebrián es útil para superar dos
tendencias a la hora de definir el reportaje: la
que se limita a definirlo como el género de las
libertades expresivas y de la exhaustividad
informativa (el género del laissez faire en el
periodismo) o aquella que angustiosa e
impotentemente pretende prescribir un conjunto
siempre insuficiente de reglas que lo definen.
Sostengo que el género reportaje es un género
híbrido y complejo que se elabora usando como
punto de partida los géneros más
representativos de la clasificación Cebrián, la
entrevista, la crónica o la noticia/informe.
Puede advertirse, además, que en tres
tradiciones periodísticas (latinoamericana,
hispánica y norteamericana) el reportaje ancla
con cada uno de los tres tipos mencionados. En la
tradición clásica norteamericana y hasta las
décadas del 40/50 previo a la emergencia
del Nuevo Periodismo reportaje estaba
asociado a investigación periodística densa,
registro de hechos y recuento noticioso más
complejo y contextualizado. Es decir, el
reportaje se desarrollaba en clave
expositivoreferencial. En la tradición
periodística hispánica, el reportaje ha
designado una suerte de entrevista con agregados
y detalles que complejizan la relación de
preguntas y respuestas. Esto es, el reportaje se
desarrolla en clave dialógicoapelativa. En
la tradición latinoamericana, el reportaje se
confunde con la crónica, porque la crónica
el recuento vívido y en clave testimonial
de un hecho es el género matriz. Es decir,
el reportaje se desarrolla en clave
expresivotestimonial.
2 La personalización se refiere a los
procedimientos mediante los cuales el autor se
pone en relación empática con el lector, lo
anticipa, prevé reacciones, dialoga con él.
Cassany (1993) manifiesta que cerca del 70% de
las ideas de creación en un texto proceden de
esta actividad dialógica con el lector supuesto.
Las ideas del texto proceden de la negociación
con el lector potencial. Escribir mirándose el
ombligo no nos permite operar ajustes creativos a
la escritura. Sólo nos permite la ilusión de la
libertad moderna (yo hago lo que quiero)
que, en más de una ocasión, reemplaza la
experiencia comunicativa y creativa por el acto
masturbatorio.
3 Hay industrialización de la prensa
significa al menos seis tendencias: a) la
autonomización industrial de la prensa, es decir
la diversificación de fuentes de ingresos y la
racionalización de estrategias de mercadeo y
adquisición de pauta publicitaria; b) la
tecnologización y automatización de los
procesos de producción industrial (aumento de la
productividad del periódico en número de
ejemplares; y diversificación de la oferta de
productos editoriales revistas,
facsímiles, folletos, números especiales); c)
descentralización de la producción, de la
impresión y distribución publicación del
diario desde diferentes ciudades; d)
reorganización de los mercados mediáticos y de
las relaciones entre medios (integración de
monopolios verticales y horizontales, empresas
multimediales); e) reorganización y
readecuación de las políticas administrativas
de la empresa (nuevos patrones de administración
y gestión administrativa, descentralización de
los procesos administrativos en unidades
departamentos de producción
relativamente independientes, aumento del peso y
poder de figuras profesionales especializadas en
mercadeo y diseño, especialización de los
periodistas y aumento de periodistas freelances,
reducción de periodistas de planta,
fortalecimiento de equipos periodísticos); y f)
aumento de la capacidad de la organización
informativa periodística para administrar e
incorporar las demandas del contexto, las
presiones de los grupos de poder y anticipar
cierto tipo de demandas de los públicos
lectores.
4 Benjamin (1932) advierte paradojas
similares en las vanguardias artísticas de
finales del XIX y principios del XX, que en
cierto sentido formalizaban desafíos expresivos
y estéticos que el cine en tanto
industria, de hecho, ya estaba conquistando
a espaldas suyas.
5 Puede notarse cómo el proyecto
experimental del nuevo periodismo, diez o quince
años después, habrá de ser sistemáticamente
asimilado a la industria periodística global y
al canon periodístico de nuevo cuño. Martín
Alonso (1976) resume esta asimilación cuando,
describe el reportaje el género
paradigmático del nuevo periodismo, en términos
que le convienen a la industria periodística
establecida: el reportaje «describe escenas»,
«indaga hechos», «pinta retratos», «descubre
interioridades», «refleja emociones», desde
una visión personal (el del autor-periodista).
Todas operaciones funcionales que nutrirán la
prensa que se gestiona en las revistas.
6 Tom Wolfe sabe advertir que el
laboratorio en que el nuevo periodismo se
desarrolló y consolidó, primero como
experimento y luego como forma legitimada y
funcionalizada de negocio periodístico, fue la
revista. La revista que antes era un anexo menor
del periódico, comienza a convertirse en un
formato importante y autónomo, paradigma del
periodismo escrito en general. De hecho, el
término coloquial empleado hoy para aludir a la
«modernización de un diario» es
«arrevistarse», es decir, asimilar algo de la
estructura fragmentada de la revista, que imita
la estructura fractal de las pantallas de tv y
computación.
7 El canon clásico del periodismo
informativo sólo se defiende en los periódicos
de las periferias y anclados al pasado
industrial. Es comprensible también que sean
esos mismos periódicos como nuestros
diarios colombianos que ambiguamente
defienden la necesidad de «hacer crónicas y
reportajes», y sostienen la majestad artística
del periodismo, los que rechacen tajantemente
cualquier forma de experimentación. Lo que
ocurre entonces es que este tipo de diario
insiste en la centralidad de la ortodoxia
informativa e industrial (la noticia, la
información convencional), aunque admita ciertas
licencias creativas.
8 Basta con leer Newsweek, por ejemplo, y
se notará que las lógicas de la crónica y el
reportaje han sido integrados al cuerpo del
texto, del artículo analítico, que constituye
el género por excelencia hoy.
9 Y El escándalo Watergate no hará más
que consagrar este movimiento en favor de la
investigación intensiva y la tematización
extensiva de todo. Pero serán los 90, de la mano
precisamente de un biógrafo (Adrian Havill), los
que destrozarán el mito Woodward/Bernstein al
revelar las falsificaciones en que incurrieron,
la información tergiversada que introdujeron,
las inexactitudes del libro Todos los hombres
del Presidente, las «licencias poéticas»
que ocultaban la falta de rigor (Reyes, 1996).
Este acto de contrición respecto al mito, será
clave para entender la moderación y sobriedad en
el estilo, y el interés por extremar los
controles en el periodismo de investigación
actual. En cierto sentido, algo de remade del
canon informativo habría en este remozado
periodismo de investigación de los noventa, que
teme asumir del todo la consecuente
desrealización del periodismo profundizada por
los desarrollos internos de la práctica social
misma.
10 Tal como lo indica Mauro Wolf al
señalar cómo los medios se han convertido en
cajas de resonancia de los mismo medios, en
medios permanentemente autorreferidos, en que la
agenda informativa la definen los medios de mayor
prestigio. Bourdieu (1997) desarrolla una
descripción acuciosa y una lectura pesimista, de
esta mecánica de autorreferencias mediáticas.
Chomsky y Herman (1990) nos revela la mecánica
piramidal que permite imponer agendas
informativas desde los medios de mayor prestigio
hacia los de menor prestigio.
11 La combinación de unidades simples que
producen «diversidad», es uno de los rasgos de
la producción industrial contemporánea.
Obsérvese, por ejemplo, cómo con un número
limitados de comandos (entre dos y doce) en los
controles del videojuego, se puede activar una
gran cantidad de funciones. La recombinación de
unidades simples que produce diversidad
estética, también opera en el terreno de la
moda, del diseño de interiores, en las técnicas
de maquillaje o en la industria automotriz.
12 Inaugurada en abril de 2000, la revista
Gatopardo, una iniciativa empresarial que
compromete a Publicaciones Semana de Colombia,
BB&M de Panamá y Readers Digest de
México, se ofrece como una publicación mensual
distribuida en América Latina, Estados Unidos y
España, y dedicada a la divulgación de
Reportajes y Crónicas.
13 «El ideal moderno de subordinación de
lo individual a las reglas racionales colectivas
ha sido pulverizado, el proceso de
personalización ha promovido y encarnado
masivamente un valor fundamental, el de la
realización personal, el respeto a la
singularidad subjetiva, a la personalidad
incomparable sean cuales sean por lo demás las
nuevas formas de control y de homogeneización
que se realizan simultáneamente» (Lipovetsky:
1986).
14 Gilles Lipovetsky (opus cit).
15 En «Historia de la vida privada»
(Tomo 9), en el capítulo «Fronteras y Espacios
de lo Privado», Antoine Prost explica cómo la
relación de los jóvenes parisinos y el trabajo
incorpora criterios de valoración más
hedonistas: «Una encuesta de la SOFRES mostraba
en 1975 que para ellos la primera cualidad del
trabajo (73% de respuestas positivas) era que
respondiese a sus gustos personales mientras que
tenían mucho menos en cuenta que este trabajo
estuviese bien considerado, que fuese útil a la
sociedad, que se disfrutase en él de mayor
independencia. Este deseo de lograr un desarrollo
personal dentro del trabajo está en el origen de
numerosas decepciones que engendran una enorme
inestabilidad al comienzo de la vida
profesional» (Prost:1990).
16 Se sabe que las sociedades
contemporáneas son mucho más complejas que
nunca: de relativamente homogéneas y
separadas (hombres/mujeres, etnias y grupos
socioculturales separados, orientaciones sexuales
estables (normadas), etc) hoy vivimos ciudades en
que todo se encuentra y mezcla, nada es norma y
normalidad, y el individuo debe ajustarse
permanentemente a escenarios mutantes:
relacionarse con niños, adultos, mujeres,
viejos, negros, mestizos, mulatos, blancos,
ricos, pobres, homosexuales, bisexuales,
transexuales, heterosexuales, liberales,
conservadores, hombres de izquierda, de derecha,
autoritarios, demócratas... La vida diaria de un
habitante urbano es más compleja en tanto se han
disuelto los contornos seguros y estables, los
límites, del pasado. Esta situación
potencialmente es muy productiva, pero hay
contratendencias que muestran que muchos están
buscando las viejas seguridades del pasado, unas
seguridades excluyentes, poco democráticas y
separadoras. Buena parte de los fundamentalismo
contemporáneos, son esfuerzos por
reeditar esos límites: límites y
separaciones religiosas (los fundamentalismo
religiosos modernos), separaciones nacionales y
étnicas (los racismos y nacionalismos), sexuales
(los ataques homofóbicos a homosexuales),
separaciones clasistas (rearticulación de la
ciudad: barrios de clase alta
hiperamurallados, vigilados y construidos
como isla abastecidas (todo puede comprarse sin
«salir a la ciudad»), etc. De este modo, para
fortalecer la autonomía del sujeto pueden ser
tan depredatorios y lesivos la comunicación
mediática, la moda, las tecnologías y los
mercados privados, como el autoritarismo del
ghetto, del grupo (Touraine, 2000).
17 Antoine Prost en «Historia de la Vida
Privada», tomo 9, capítulo 1 «Fronteras y
espacios de lo privado». El subrayado es mío.
18 Pero como advierte Pérez Soto (1992)
esto puede conducirnos a una nueva oleada de
administración represiva de la diversidad/la
diferencia, en la medida en que la diferencia se
constituya en refugio/ghetto que impide
reconocernos en lo que de otros nos
constituye como sujetos colectivos: «El
reconocimiento de la transindividualidad puede
ser perfectamente paralelo a la posibilidad de su
manipulación. El mercado que dice dirigirse a
cada uno, el mercado que ha alcanzado el nivel de
sofisticación tecnológica suficiente como para
diversificar y tratar "personalmente" a
los consumidores, ha adquirido paralelamente la
capacidad de crear diversidades artificiales, de
crear series de consumidores típicos en cada
línea de producción que, al cruzarse al azar,
pueden dar la impresión de una diversidad que
respeta las diferencias individuales, cuando, en
realidad, las ha prefigurado, previsto y
manipulado desde el principio como perfiles de
consumidores posibles» (pp. 19).
19 Ese rasgo es el que sitúa un libro
como «Los años del tropel» (Alfredo Molano,
1991) del lado del periodismo y no de la
sociología o la historia (como disciplinas).
«Una vez terminado el trabajo en las zonas [para
una investigación sobre la violencia como forma
de participación del campesinado en los años
cincuenta], comencé a tratar de escribir el
informe final. Había mil temas y mil matices,
había personajes maravillosos que se resistían
a ser enclaustrados en el texto científico y
aséptico del informe. (...) Una tarde me llamó
Alejandro Reyes: se bombardeaba la región de El
Pato en el Huila y los campesinos marchaban para
denunciar los atropellos del ejército. Me
interesó la situación y nos fuimos a verla. La
gente había llegado y estaba concentrada en el
estadio de Neiva. Hablamos con ella. Hablamos
mucho con ella. Sin embargo, yo estaba
descontento porque sabía que al final no sabría
como manejar esas grabaciones. De golpe, el
milagro se produjo: encontré la voz, el tono, el
color, el lenguaje, en una mujer anciana llena de
fuerza (...) Era Sofía Espinosa en cuya cabeza
aparece el relato de "Los bombardeos de El
Pato". Toda la experiencia, toda la
historia, todas las denuncias de los demás
entrevistados se condensaron en su mirada.
Regresé a escribir directamente, como si ella me
dictara. Salió de un sólo tirón. Quedamos sin
aliento. Encontré el camino. Con esta seguridad
me boté encima de las entrevistas del Valle y de
Boyacá y reviví a los hombres y mujeres de
carne y hueso que habían contado su historia
(...) Hablaban apasionadamente, sin objetividad y
así, chorriando "sangre y lodo"
entraron en el texto. No se trataba de hacer la
historia de la Violencia, sino de contar su
versión» (pp. 9). Nótese cómo hay un puente
común entre el interés por «narrar vidas,
opiniones y emociones» en el talk show (sin
objetividad, chorreando sangre y barro) y esta
otra literatura periodística en que el primer
conmocionado es el narrador mismo. Las emociones
del narrador son las del lector de capas medias
urbano, de cara al drama de los otros. Este
énfasis en las emociones es lo que hace de los
periodismos biográficos una fuente de
entretenimientos y terapias, y un rentable
mecanismo de contacto de la industria
periodística y las audiencias.
20 Ver anexo 2. Rejilla de anotaciones y
tabulación de documentos periodísticos.
21 Me arriesgo a afirmar que estamos ante
un fenómeno clave: el periodismo es capaz de
producir «añejamiento», crear «edad y
pátina», y convertir el pasado del tiempo
en signo estético, inducir auras. (Como en las
ventas de antigüedades, que se encargan de avejentarlas
un poco más para que el objeto gane precio).
En general, es un signo de las industrias
culturales contemporáneas, cada vez más
competentes para «crear» tanto pasado
como futuro. Como en Sephia, un
estudio de arte y fotografía en Bogotá, que se
encarga de tomar fotografías antiguas.
«Con telones especiales, variedad de accesorios
y elementos antiguos que desde hace 15 años
colecciona Germán Salazar, uno de sus dueños y,
por supuesto, con una técnica muy especial en la
que es muy importante el papel, el químico y el
rollo, es posible hacer fotos con personajes que
vivieron desde 1850 hasta hoy. Con la única
diferencia de que el modelo podrá ser cualquier
persona» (Revista Goce Demente, El Espectador,
domingo 29 de abril de 2001).
22 «Ya casi van para dinastía. En orden
sucesorial son los terceros, y ya tienen listo al
cuatro. Han heredado no sólo la profesión de
sus abuelos y padres, sino también sus nombres,
lo que les exige un mayor compromiso con el
camino que dejaron sus ancestros. Continuar con
responsabilidad». Así reza el sumario de «Lo
que se hereda no se... despilfarra», un
documento periodístico en que se retrata la
trayectoria profesional y familiar de Carlos
Medellín Becerra (jurista) y Gustavo Matamoros
Camacho (militar), dos figuras de prestigio
público en Colombia, en que se destacan
fotografíasretrato del padre y abuelo de
Carlos Medellín. En «El simpático
Tocayo Ceballos», un perfil sobre el
fundador del radioteatro, la fotografía sepia y
el testimoniomemoria resultan claves: «
Yo era uno de los que procuraba nunca
perderme su humor fino y punzante, recuerda
Fernando González Pacheco del hombre que
prácticamente fundó el radioteatro que por
muchos años fue una de las distracciones
preferidas del público». «Provenía del
legendario general Obando, por quien profesaba un
justificado culto. Ninguna figura de nuestro
siglo XIX fue tan apasionadamente admirada y
querida como Obando en su agitada y terrible
existencia (...) y paradójicamente sus
descendientes, con contadas excepciones, fueron
todos conservadores. Una excepción fue Juan
Jacobo Muñoz, hijo de un político radical, el
senador Muñoz Obando, quien lo bautizó en
memoria de Juan Jacobo Rousseau y fue la única
voz en la Convención de 1933 contra la primera
candidatura de Alfonso López Pumarejo, por
considerarlo tibio frente a la tradición
radical» (Perfil de Juan Jacobo Muñoz, Revista
Semana, 23 de junio de 1997). O la fotografía a
blanco y negro, de archivo (de El Espectador),
con el joven Botero en su estudio y el pie de
foto siguiente: «Fernando Botero en su estudio
rodeado de sus instrumentos de trabajo», una
foto en que se juntan el hombre trabajando
con el retratomodelo.
23 «Hace dos años salió la primera
revista JetSet en Colombia. Desde entonces,
gran parte de nuestra labor ha sido la de
resaltar el lado amable de las noticias y
señalar los aspectos positivos de los personajes
que aparecen en nuestras páginas. Pero no por
eso somos ajenos a las realidades del país.
(...) Quisimos entonces, aprovechar esta ocasión
de aniversario, para rescatar los viejos valores
que nos inculcaban nuestros abuelos: el trabajo
honesto, el valor de la palabra, la importancia
de la familia y las tradiciones; y para hacer un
homenaje precisamente a esos colombianos que a
pesar de las dificultades han seguido adelante:
hombres y mujeres que han sido los ejes del
desarrollo del país. Hombres y mujeres que han
cultivado nuestras tierras y han puesto a sonar
nuestros productos a nivel internacional. Hombres
y mujeres que han dedicado sus vidas a las letras
y la cultura y que han educado a generaciones
enteras. Hombres y mujeres que llegaron a un
país a donde todo estaba por hacer, y lo
hicieron, y lo han seguido haciendo a través del
tiempo. En fin, familias que han hecho patria»
(«Grandes familia de Colombia, Introducción»,
Revista JetSet, Edición de Aniversario No
27, Septiembre de 2000).
24 «Juan Jacobo fue uno de los grandes
médicos de su generación y su tempranamente
estudioso lo mantenía siempre a la vanguardia de
los últimos desarrollos de la profesión Sin
embargo, su personalidad calurosa y su vocación
hacen recordar la figura del médico como la
institución que éste encarnaba en el pasado. A
esta vocación se sumaba en Juan Jacobo Muñoz la
del educador y la del servidor público, una
combinación poco común en nuestro medio. Su
versatilidad fue lo que le permitió un brillante
desempeño al frente del Ministerio de Salud y
del Ministerio de Educación» (Perfil de Juan
Jacobo Muñoz, Revista Semana, 23 de junio de
1997). «Cuando a Rogelio Echavarría le
anunciaron que se había ganado el Premio
Nacional de Poesía que otorga cada cuatro años
la Universidad de Antioquia, su felicidad fue
grande. Después de 67 años de hacer versos era
la primera vez que se ganaba un premio (...)
Pero, si bien los 70 versos de Rogelio
Echavarría son muy conocidos entre los
seguidores de la poesía y uno que otro profano,
el triunfo le ha sido esquivo. Solo en los
últimos años viene saboreando las mieles (...)
La vida de Echavarría estuvo controlada por dos
ritmos contrarios: el vertiginoso del periodismo
y el de la lentitud que se impuso para construir
sus versos. Escribió su primer poema a los 12
años, aún cuando desde los seis años
pergeñaba versos, Abel Naranjo Villegas se lo
publicó en un periódico de Medellín de 1938»
(Perfil/ Rogelio Echavarría se hizo poeta desde
niño. Andanzas de El transeúnte»,
El Tiempo, Sección Panorama, página 25,
domingo 25 de marzo de 2001).
25 Pero, en ocasiones, narrar una vida es
también intentar reivindicarle y prestigiarle,
fijar un conjunto de sentidos favorables que
maticen las opiniones, rumores y valoraciones
críticas generalizadas. «He cometido el
atrevimiento de aceptar el encargo de SEMANA de
escribir una reflexión sobre el presidente
Virgilio Barco. Y lo hago por una sola razón. A
pesar de los significativos y valiosos esfuerzos
de sus amigos por difundir su obra y defender su
gestión, creo que el estilo personal, la visión
política y el gobierno del presidente Virgilio
Barco siguen aún siendo profundamente
incomprendidos. Por eso quiero apelar a la excusa
de haber sido testigo presencial y además
barquista empedernido para contribuir en algo al
juicio de la historia, cuyo veredicto está aún
lejos pero que ya se intuye ampliamente
favorable. No deja de sorprenderme que en su hora
final los adjetivos más usados para describir la
personalidad política y el estilo de gobierno de
Virgilio Barco sean "tímido", "tecnócrata",
"frío", "distante".
Esa no es la perspectiva que poseen quienes a
pesar de ser 20, 30 y 40 años más jóvenes que
él decidieron acompañarlo entusiasmados en su
empeño de transformar a Colombia. Voy a decir
algo que para muchos puede ser una herejía.
Barco era un hombre carismático. Quizás no para
quienes creen que el carisma lo mide la
favorabilidad de las encuestas. El carisma del
presidente era el de las convicciones arraigadas
(...) Su serenidad en público disimulaba bien el
tamaño de su audacia (...) En cuatro años
rompió con un siglo de inmovilismo
constitucional. En cuatro años desmanteló
cuatro décadas de Frente Nacional (...)»
(«Ensayo. Virgilio Barco». Por Gabriel Silva,
Revista Semana No.786, 26 de mayo2 de junio
de 1997).
26 «Hernán Hoyos nació para la
escritura en la Calle de la Escopeta, en el
centro de Cali, en el ocaso del 20 de octubre de
1929. No jugaba fútbol pero se moría por las
bolas. No soñaba con grandes cosas, sólo con
escribir. Por eso, cuando el profesor de español
dijo con sobradez: "Ninguno de
ustedes es capaz de escribir un cuento",
Hernán, de 12 años de edad, levantó la mano,
y, con tono retador, dijo: " Mañana sin
falta se lo traigo, profe". Imaginó la
muerte de su madre Mariana y un velorio triste.
Sorprendió a todos, como siete años más tarde
cuando publicó por capítulos, en un periódico
local El regreso de la monja alférez, la
historia de una religiosa evadida que se alistó
en el ejército español» («El inocente
pornógrafo», El Tiempo, domingo 6 de agosto de
2000). «Su amiga de infancia, Lucy Murgueitio de
Montoya, también evoca cómo ella y sus hermanos
jugaban a la misa con "Pedrito" y otros
muchachos del barrio. "Siempre hacía de
sacerdote y nosotros de feligreses". Por
eso, para ellos resultó de lo más normal que
Pedrito se dedicara a la vida religiosa y que
escalara las más altas posiciones dentro de la
jerarquía eclesiástica» («El cartagüeño
[Pedro Rubiano Sáenz] que se vestirá de
púrpura», El País, domingo 28 de enero de
2001). En el perfil sobre Fernando Botero, narra
cómo el rector del liceo de jesuitas en
Medellín, donde estudió el pintor, se molesta
por un artículo redactado por el estudiante, en
que enaltece el arte de Picasso y Braque. El
rector lo conmina a retractarse, so pena de ser
expulsado. Botero opta por retirarse del colegio.
Esta es una operación clave de este tipo de
biografismo, en que a través de la anécdota se
construye narrativamente dos rasgos cruciales del
personaje: el carácter y la predestinación.
27 «Pero en lo que no ha medido sus
gastos es con las mujeres. Desde muy temprana
edad Rodrigo Valdés descubrió que ellas se
convertirían en su principal debilidad. A los 16
años se casó con su primera novia, Aída, con
quien tuvo su primer hijo: Alfredo. Pero el
matrimonio le duró poco y se acabó un par de
años después y mucho antes de que llegara a ser
un boxeador reconocido. Una vez que dejó la
estricta disciplina del boxeo tuvo mayor libertad
para ir a fiestas y conquistar a mas de una
cartagenera. Sus mejores atributos eran su fama
de ex campeón mundial, su alegría y la manera
entretenida como bailaba salsa. Sacó a relucir
sus dotes de seductor y conquistó más de un
amor en el Corralito de Piedra. El
resultado de esa época de conquistador y que
evoca con nostalgia son los 12 hijos que tiene
hoy en Cartagena» («El mundo de Rocky Valdés»,
La Revista de El Espectador No. 18, domingo 19 de
noviembre de 2000).
28 «Hace treinta y un años, cuando
llegué a Cali, sentí que regresaba a un sitio
donde nunca había estado antes. Después de casi
nueve inviernos en "el Norte", como
dicen en Buenaventura, llegar a Cali fue
recuperar parte del sentido que tuvo para mí
Santiago de Cuba, mi tierra natal (...) Por aquel
entonces Cali terminaba en la Plaza de Toros; las
calles, aún las más céntricas, eran menos
transitadas, y sólo en el norte de la ciudad
existía un moderno centro comercial. Donde hoy
está Unicentro, había enormes cañaduzales, en
terrenos del Ingenio Meléndez. La Avenida Sexta
era una especie de zona rosa, un sitio para
transitar y encontrarse con otros jóvenes. San
Fernando olía a jazmines. Era triste saber que
Siloé, tan lindo de noche encerraba tanta
pobreza. Pero en barrios como La Base, Santa
Elena, o el Jardín, la Navidad era una
explosión de colores pintados en calles y
andenes, de luces y de rumba, de bandejas de
manjar blanco, buñuelos y desamargado. Todos los
vecinos se conocían; todas las puertas estaban
abiertas» (Cali, sí futuro, ¿por qué quedarse
en Cali?. Testimonio de Gabriela Castellanos, El
Tiempo Cali, domingo 10 de diciembre de 2000).
29 «Si algo me ha hecho caer en cuenta de
lo avanzado de mi edad, aparte de tantos factores
que he afectan, son los relatos que se han ido
recopilando recientemente sobre la Avenida
Jiménez de Quesada. (...) Entre los que han
llegado a mi conocimiento, ninguno había nacido
cuando el río aún no había sido canalizado y
la ropa blanca se lavaba en los solares de las
casas ribereñas o próximas al río. Así era la
casa de mi abuelo Michelsen, a la cual se tenía
acceso por la calle 14, y luego de atravesar una
serie de patios se llegaba a un espacioso
jardín, ya totalmente abandonado para la época
de mi infancia, pero en el cual se conservaban
columpios y trapecios para los chicos, cerezos,
duraznos, papayuelos sabaneros y un centenario
nogal, a cual se nos tenía prohibido trepar. Al
borde del río estaban colocadas las losas
planas, con sus correspondientes cajas para el
jabón de la tierra. En los días de sol, las
muchachas del servicio azotaban con la ropa
blanca las piedras, como si tuvieran la
intención de romperlas a golpes (...) Años
después, cuando hacía mis primeros pinitos de
abogado, el río ya había sido aprisionado por
un colector de ladrillo y subsistía el margen
entre la estructura y la antigua orilla del río,
que un tinterillo, cuyo nombre ya tengo olvidado,
denunciaba como bien oculto (...) Por allá en
los años 20, el río, que era apenas una
quebrada durante la mayor parte del año,
revestía a la ciudad de un aspecto provinciano,
un paisaje de aldea, propio de algunos de los
pueblos del altiplano cundiboyacense cruzados por
un riachuelo. (...) Vecina de la casa, adonde
había nacido mi madre y había vivido toda su
vida de soltera, estaba la casa de doña Lola
Jaramillo de Vega, abuela de nuestra actual
Primera Dama, doña María Cristina Arango de
Pastrana, hija del doctor Carlos Arango Vélez y
de doña Maruja Vega de Arango. Las dos
residencias colindaban y a través de los años
se fue tejiendo una intimidad entre las dos
familias que duró toda la vida, pese a las
diferencias que fueron de público conocimiento:
la competencia del doctor Arango Vélez por la
candidatura de la Presidencia de la República
frente a mi padre en 1942 y mis discrepancias con
Misael y Andrés Pastrana nunca afectaron la
vieja relación familiar» («Escrito de memoria.
Recuerdos del viejo río San Francisco», Alfonso
López Michelsen, El Tiempo, Sección Opinión,
página 123, domingo 4 de marzo de 2001).
30 «Una vieja marchanta, vendedora de
velones en Monserrate, no deja de recordar la
tradición. "Cuando era niña, uno salía a
las procesiones y veía a toito el
mundo con matracas. Ahora eso ya no se usa. Uno
sólo las ve en los pueblos y de pronto una que
otra en la ciudad. Lo que pasa es que la gente ha
perdido el fervor y la devoción", dice.
(...) Vidal Garzón es partícipe de esta idea
[usar las matracas en los estadios de fútbol].
Elabora matracas hace tres años y es lo que más
le gusta hacer. Al principio de su vida se
dedicó a la vagancia, luego fue lustrabotas y
por último vendedor de artículos religiosos en
el 20 de Julio, lugar de peregrinación en el sur
de Bogotá (...) Hernando Guzmán es más viejo
en el oficio. Hace 30 años se casó y empezó a
hacerlas. Vive en Zipaquirá y elabora matracas
rústicas de caña, que son las más comunes en
los pueblos (...) Cuando arrancó no tenía plata
y fue el mejor rebusque que encontró. Hoy hace
tanta que no tiene tiempo ni para dormir. (...)
"Se fabrican para ponerle zancadilla al
centavo", dice Luis Hurtado, conocido como
matraco, quien desde este año se
dedica al arte de hacer matracas, las mismas que
por estos días sonarán y sonarán en la
celebración de la Semana Mayor». («Por qué
doblan las matracas», por Javier Riveros, El
Tiempo, sábado 7 de abril de 2001).
31 «Así pues, la noticia [la tragedia
del Palacio de Justicia, 6 de noviembre de 1985)
estremeció al país. Sólo que el
estremecimiento no duró más de quince minutos.
La noche de la tragedia, mientras en el 4º
piso del Palacio ardían los cadáveres de los
magistrados de la Corte y de los rehenes, la
televisión transmitió un partido de fútbol
entre Millonarios y el Unión Magdalena. Al día
siguiente El Espectador lo destacó con un
titular desplegado a lo ancho de la página:
"Millos bautizó a Unión" (...) Pienso
en un hombre que, en su habitación de la
clínica donde se recuperaba de una dolencia
gástrica, prendió el televisor a las 3 de la
tarde del miércoles 6 de noviembre de 1985 y vio
cómo un tanque disparaba contra el edificio de
la Corte Suprema, cómo avanzaba bajo una cortina
de fuego, cómo subía por las escalerillas que
daban sobre la Plaza de Bolívar y, sin tener en
cuenta para nada el letrero que presidía el
frontispicio y que rezaba que las armas nos han
dado la independencia pero que las leyes nos
darán la libertad, se aproximaba a la maciza
puerta de hierro y cobre y la derrumbaba.
Entonces, tremendamente angustiado, sufrió un
infarto que luego le repitió dos veces. De
manera que, mientras sus compañeros de la Corte
Suprema eran asesinados y destruidos por el odio,
él moría también, asesinado y destruido por el
odio. Se llamaba Dante Luis Fiorillo Porras,
magistrado de la Sala Penal. Con él, no son once
los magistrados muertos. Son doce. El hecho que
no haya estado en el sitio preciso de la
conflagración y los disparos, no le resta valor
a su sacrificio. Los infartos que él sufrió se
repitieron una y mil veces a lo largo y ancho de
un país profundo y desolado, mientras que el
otro país, el de la rumba, asistía a sus
partidos de fútbol y coronaba a sus reinas de
belleza. ¿Quién era Dante Fiorillo? Los datos
que pude allegar de él fueron escuetos. Su
biografía señala que nació en Barranquilla el
25 de agosto de 1924, de manera que en el momento
de la tragedia era un hombre joven para morir: 61
años. Según parece, fue juez 7º
Penal Municipal de su ciudad natal, juez 2º
Superior y conjuez y magistrado de la Sala
Penal del Tribunal Superior del Atlántico, antes
de ser nombrado, en 1980, magistrado de la Corte
Suprema de Justicia (....)» («De Perfil.
Tragedia del Palacio, Tragedia de la Justicia. La
noticia», por Fernando Garavito, Revista
Código, Suplemento Jurídico de El Espectador,
13 de febrero de 2001).
32 «Con el historiador Jaime Jaramillo
Uribe, El Tiempo inicia la serie La voz de
la experiencia, en la cual personajes de la
historia nacional, todos ellos mayores de 80
años, cuentan cómo ven el país y qué
soluciones proponen» («Serie La Voz de la
Experiencia», El Tiempo, 8 de abril de 2001).
33 Puede afirmarse que un documento hace
parte del «periodismo biográfico» si su puesta
en circulación está asociada a la «actualidad
informativa y periodística» y las agendas que
forjan los medios periodísticos. Por ejemplo,
«La verdad sobre las mentiras» (Santiago
Medina, 1997), «Aquí estoy y aquí me quedo»
(Ernesto Samper Pizano, 2000), en que se
despliega el punto de vista de dos de los
protagonistas del proceso 8000, y en que se narra
trayectos, intimidades, anécdotas y detalles de
los eventos que precedieron y sucedieron a este
evento crítico en el gobierno de Samper, pueden
considerarse parte de los «periodismos
biográficos». No son en sentido estricto
biografías, porque responden a las urgencias y
condiciones que impone el sistema informativo
periodístico, están hechas para afectar el
curso de «la actualidad». Otro ejemplo similar
puede encontrarse en el reciente «Palabras
Pendientes», en que si bien consideran mucho de
las «Memorias» tan caras a los estadistas y
políticos, se configuran en el seno de una
fuerte disposición para afectar el curso de la
actualidad. A partir de la mecánica fundamental
de la entrevista (conversación) con quien oficio
de confesor y periodista, Enrique Santos
Calderón, López Michelsen no sólo se refiere
al pasado, sino que sobre todo- expresa
opiniones y planteamientos controvertidos que
implican a figurar públicas del presente. (He
preferido, sin embargo, clasificar este documento
en el primer tipo de periodismo
biográfico).Entonces, me interesa enfatizar el
carácter periodístico hecho para afectar
la actualidad, realizado de acuerdo a las
lógicas y agendas del sistema periodístico,
trabajado según claves y procedimientos de los
lenguajes periodísticos de estas biografías.
34 La siguiente modalidad de periodismo
biográfico, en cambio, enfatiza el punto de
vista de los testigos y víctimas sociales,
recrea la perspectiva de hombres y mujeres
pobres, sin el prestigio público que
proporcionan el poder heredado, la adscripción a
un campo de saberes profesionalizados o la
popularidad mediática, y construye
dramáticamente la escena informativa.
35 Como cuando Juan Pablo Montoya
(automovilista), Shakira (cantante) reciben sus
premios respectivos (Grammy, 500 millas de
Indianápolis); o cuando Mockus (alcalde de
Bogotá) y Luis Eduardo Chaparro (el lustrabotas
que ganó una curul en el Concejo de Bogotá en
el 2000) sostienen una conversación. En ambos
casos, la fotografía generalmente de gran
formato desempeña la función de «prueba
de actualidad» que semeja el «en vivo y en
directo» de la pantalla televisiva. En
particular, las de la conversación
MockusLucho incluyen una de gran formato en
que los interlocutores aparecen sonriendo, y una
secuencia de fotografía a dos columnas en que se
fracciona a cada uno de los protagonistas
(rostro, manos, pies), que constituyen
auténticos retratos y biografías de sus
cuerpos, de su condición social, sus orígenes,
mediante este efecto de contraste a partir de las
huellas del trajín callejero en Lucho (rostro,
manos y ropa), y el cuerpo del tecnócrata, el
ejecutivo y el intelectual en Mockus. En el caso
de Montoya, hay énfasis en la reconstrucción de
su trayectoria automovilística, testimonios de
su propio desarrollo y presentación de las
tensiones con Ralf Schumacher.
36 « "Cuando entró el balón sentí
una alegría inmensa, pensaba que la Selección
necesitaba ese gol, porque había muchas dudas,
porque había que arrancar el año ganando,
porque en el primer tiempo estuvimos muy tensos y
con muchos nervios. Sabíamos que teníamos que
hacer un gol rápido, pues la gente se estaba
desesperando", contó. Veinte minutos
después de su primer gol, el lateral izquierdo
de Colombia, Gerardo Bedoya, fue derribado en el
área. Penalti, sin duda alguna. "Yo lo
quiero cobrar", les dijo Ángel a sus
compañeros. Él no era el primer candidato para
patearlo. En las prácticas previas al partido no
había entrenado los remates desde los 12 pasos.
Sin embargo, nadie lo contradijo. En su cara se
notaba el regreso de la seguridad perdida. (...)
"Hace mucho tiempo no vivía una noche tan
feliz", dijo Ángel antes de empezar a
volar» («Angel y su noche feliz», El Tiempo,
jueves 25 de marzo de 2001).
37 «Había resulto acudir la noche de los
Grammies en el Staples Center de los Ángeles con
el convencimiento de que iba a perder. No quería
entrar al auditorio inflada de esperanzas y salir
de allí con una frustración en el pecho y una
sonrisa forzada en los labios. Ya le había
pasado hace un año, cuando era candidata para el
Grammy en la categoría de rock alternativo. Iba
confiada y ganó el grupo Maná. "Salí con
las manos vacías y una desilusión
espantosa", asegura. Así que esta vez ella,
Antonio y su familia, prefirieron imaginar que
iba a perder y que se trataba, más bien, de
pasar una velada relajada y divertida. Cero
ilusiones, poca ansiedad. "Tratamos de
mantener muy bajas las expectativas, para no
repetir el síndrome del que sale de la fiesta
sin piñata". De modo que cuando anunciaron
su nombre como vencedora en el terrible grupo que
disputaba el Premio Christina Aguilera,
Alejandro Sanz, Luis Miguel y Oscar de la
Hoya la cogió la sorpresa sin discurso
preparado. Fue un viaje súbito a la infancia.
Frente al público que la aplaudía y a las
cámaras de televisión, con un gramófono de oro
en la mano y un micrófono al frente, Shakira
había vuelto a ser una escolar (...)»
(«Sé lo que esto significa para mi
tierra», por Daniel Samper, El Tiempo,
viernes 23 de febrero de 2001).
38 La entrevista MockusLucho tiene
una larga introducción tipo crónica de
suspenso, indicando las dificultades y tropiezos
que se presentaron para instalar esta entrevista
titulada, a la manera de las veladas boxísticas,
«Mockus y Lucho`, el encuentro».
39 Respecto a Montoya se construyen
perfiles dramáticos de Ralf Schumaher, «El
rival a vencer» y un recuadro en que se menciona
«Lo que más le interesa a Schumacher es
saborear el triunfo y estar por delante de Juan
Pablo Montoya en esta temporada»; y de Jenson
Button («un jovencito herido»): «Jenson Button
tiene una espinita clavada en el corazón. La
sintió en el momento justo en el que Frank
Williams, propietario de la escudería
británica, le anunció al mundo de la velocidad
que uno de los jóvenes valores de la Fórmula
Uno y el nuevo ídolo de los ingleses, sería
reemplazado por el campeón de la Cart y de las
500 millas de Indianápolis, el colombiano Juan
Pablo Montoya».
40 «Montoya, a donde quiera que ha
llegado, ha deslumbrado y demostrado por qué es
considerado uno de los mejores. La fórmula Uno
espera confirmar esa apreciación».
41 El periodismo biográfico probablemente
ha sido clave en la construcción de ídolos
nacionales contemporáneos (deportistas, figuras
del espectáculo, periodísticas, políticos) y
la construcción de una cierta comunidad y
nación imaginada en torno a sus figuras
célebres, estos próceres mediáticos, en un
país que suele encontrarse en la pantalla.
42 «Sus batallas han sido muchas. Todas,
según dice, por la lucha social. Es el
sindicalista más respetado y odiado actualmente
en el Valle. Fanático para unos, guerrillero
según otros, tierno para su mamá y un hombre
normal y sensible según él mismo. Nunca pensó
ser sindicalista. Soñaba, de niño, con ser
médico, pero su pobreza lo despertó temprano.
Ya grande, se hizo abogado pero nunca ejerció.
Pese a las amenazas recibidas, no retrocede. No
piensa en el exilio aunque ha temido en sus manos
los tiquetes aéreos. "Es mejor morir por
algo que vivir por nada", exclama. Y no
está retando a nadie, "simplemente, de algo
tenemos que morirnos", dice sin ufanarse de
valiente» («Los hilos del poder detrás de
Emcali», por Yimy Melo García, El Espectador,
miércoles 1 de marzo de 2000).
43 «Mientras Tiger Woods nació
predestinado por su padre para convertirse en
campeón mundial, el padre de Francisco Torres a
duras penas podía vislumbra el futuro inmediato
de su hijo a través de los cañaduzales de
Florida, Valle. Sin embargo, a fuerza de voluntad
y de un blindaje mental que le ha permitido
sobreponerse a los prejuicios racistas, Torres
acaba de convertirse en uno de los mejores
prospectos del golf colombiano. Con 65 kilos de
peso y 1,82 metros de estatura, Torres reconoce
estar apenas en un 70% de su capacidad física:
"Necesito adquirir masa muscular, pues eso
me va a ayudar a tirar la pelota más lejos y a
soportar más tiempo en un campo de golf. Aún
así, los golfistas veteranos reconocen que, a
sus 25 años, este muchacho que empezó como cadi
juega un golf "impresionante"» («El
Tiger colombiano», El Espectador,
domingo 4 de marzo de 2001).
44 «Noticia de un secuestro», Gabriel
García Márquez, Norma, Bogotá, 1996.
45 «Secuestrada», Leszli Kalli, Planeta,
Bogotá, 2000.
46 «Secuestro/ En manos de Romaña»,
Serie (Secuestro: la única forma de sobrevivir
es entenderlo; ¿Por qué me tocó a mí?, La
Negociación y La Liberación), por Alvaro
Sierra, Especial para El Tiempo, Sección
Panorama, domingo 29 de abril de 2001, lunes 30
de abril, martes 1 de mayo y miércoles 2 de
mayo.
47 «Entrevisté a cuantos protagonistas
me fue posible, y en todos encontré la misma
disposición generosa a perturbar la paz de su
memoria y reabrir para mí las heridas que
quizás querían olvidar., Su dolor, su paciencia
y su rabia me dieron el coraje para persistir en
esta tarea otoñal, la más difícil y triste de
mi vida. Mi única frustración es saber que
ninguno encontrará en el papel nada más que un
reflejo mustio del horror que padecieron en la
vida real» (García Márquez, 1996, pp. 7).
48 «Cuando vio a Romaña, estaba aterido
de frío y embotado por una caminata hipnótica
de jornadas de diez horas entre los pantanos y la
lluvia a medida que subían al páramo. "Esa
es la tercera fase, la etapa crítica. Lo que uno
piensa, sus deseos, su vida, se reducen a una
sola cosa: descansar". Los captores lo saben
y lo usan sabiamente. En esa semana de marcha que
demolió su frágil vigor urbano, le pusieron al
lado un guerrillero conversador y buena gente que
le ofrecía refresco, le decía que lo llevaban a
soltarlo y, en tono de amigos, le preguntaba,
dejándolo descansar y brindándole un
cigarrillo: ¿Sí será verdad lo que dice el
comandante que usté tiene mil vacas lecheras en
su finca?". Era tan campesino, tan falto de
sutileza para sonsacarlo, que le decía que
estaban en el Huila, cuando él sabía que no
habían salido de Cundinamarca» (Serie
Secuestro, por Alvaro Sierra, El Tiempo, domingo
29 de abril de 2001). «Las puertas estaban
abiertas, el motor en marcha y el chofer inmóvil
en su lugar. Beatriz se tendió como pudo en la
parte posterior. El secuestrador la cubrió con
su chamarra y se acomodó en el asiento con los
pies apoyados encima de ella. Otros dos hombres
subieron: uno junto al chofer y otro detrás. El
chofer esperó hasta el golpe simultáneo de las
puertas y arrancó a saltos hacia el norte por la
avenida Circunvalar. Sólo entonces cayó Beatriz
en la cuenta de que había olvidado la cartera en
el asiento de su automóvil, pero era demasiado
tarde. Más que el miedo y la incomodidad, lo que
no podía soportar era el tufo amoniacal de la
chamarra» (Noticia de un secuestro, Gabriel
García Márquez, 1996, pp. 13). «Una joven
adolescente secuestrada en el avión de Avianca,
escribió todas las noches un diario sobre sus
373 días de cautiverio en poder del ELN. SEMANA
publica los principales apartes (...)
«Descansamos y nos bañamos, al rato empecé a
sentir dolores muy fuertes, pues no había podido
hacer del cuerpo. Creo que era por la misma
presión, el estrés y la idea de ir por ahí en
el monte. Era difícil; aún no lograba
adaptarme. Hablé con Ana María y Gloria, porque
eran mujeres y les tenía más confianza, y era
la única que en dos semanas no había podido
defecar. Ellas, las dos, estaban en las mismas.
Después comenté con papá, a ver si nos podían
dar algo. Entonces supimos que varios hombres
tenían el mismo problema que nosotras. Le
comunicamos el asunto al mando del grupo y nos
dijo que no tenía nada para darnos, pero nos
prometió que lo más pronto posible
solucionaría el problema. Era tan pequeña
aquella casa que la mitad de nosotros dormía en
hamacas y los que tenían colchonetas dormían
debajo de las hamacas» (Secuestrada, Leszli
Kalli, 2000 y Revista Semana No. 944, 512
de junio de 2000). « "El miedo a la muerte
me dio el valor para salir de la guerra",
cuenta Luz Celeste González, una niña
venezolana, de 16 años, que en octubre del año
pasado logró desertar del Bloque Anastasio
Girardot de las Farc, tras militar seis años en
sus filas. Detrás de su cara inocente y ojos
brillantes se esconde una experta en explosivos
(...) "Un día me mandaron a preparar una
bomba para volar un puesto de policía, que
explotó sin matar a nadie. Es no les gustó a
mis jefes. Me llamaron al otro día siguiente y
cuando expliqué que no había sido un error sino
que yo no quería dañar a nadie se pusieron
furiosos y me obligaron a repetir la
operación", cuenta. Con la nueva bomba
murieron cinco personas, entre ellos un niño.
"Eso me dolió. Me dije no más y me
fui", cuenta la joven que ahora vive en
Caracas, bajo un programa de protección de
identidad y con el apoyo de la Defensoría del
Pueblo venezolana» («Una Guerra sin límites»,
por María Cristancho, El Tiempo, 4 de marzo de
2001).
49 Facsímiles de cartas, piezas y objetos
de la experiencia, fotografías del álbum
familiar, diario personal, descripciones
minuciosas del terreno y las circunstancias de la
experiencia, fotografías de la víctima en el
lugar de los hechos, hacen parte de los
procedimientos de singularización biográfica de
este tipo de documentos periodísticos. La
fotografía del cardiólogo José Alberto Negrete
(vestido de corbata) en que, a su vez, observa
una fotografía en que aparece al lado de sus
hijos y esposa recién liberado. El facsímil con
el diario de Leszli Kalli, su letra y sus
dibujos; el bastón en que marcaba cada uno de
los días del cautiverio; el énfasis en los
detalles y testimonios proporcionados por las
víctima. El croquis y planos del lugar en que se
realizó el operativo de secuestro del industrial
Chikao Muramatsu.
50 Pero por supuesto, este exceso
biográfico también puede contribuir a hacer del
periodismo de guerra, un periodismo de
anécdotas, en que como afirma Germán Rey
en una de su columna Defensor del Lector del
domingo 3 de septiembre de 2000 y titulada Diario
de Guerra se hace énfasis «en la
coyuntura más que en los procesos» y se
fragmentan los abordajes de la guerra y de la
paz. También destaca cómo serían las
organizaciones no gubernamentales, «por encima
de las fuentes guerreras», las que más
abundarían en el estudio y rastreo que sobre el
cubrimiento del conflicto, realizó el columnista
durante el mes de agosto de 2000.
51 Según lo destaca un reciente estudio
de la Revista Credencial (junio de 2001).
52 Un estudio sobre Consumo Cultural
realizado por Instituto Distrital de Cultura y
Turismo, en Bogotá, detecta los siguientes
niveles de credibilidad por medios: 40%
Televisión, 31% Radio, 17% Periódico, 3%
Revista y 9% Ninguno. Aunque podría asimilarse
credibilidad con penetración (se cree en el
medio que se usa) o dicho de otro modo, el
consumo efectivo funda la credibilidad, es
también necesario considerar cómo televisión y
radio, los medios más dramatizados y
espectaculares esto es que alimenta
una suerte de empatía mediática más fuerte,
son también los más creíbles. Las cifras de
penetración de audiencias por medios indican los
siguientes porcentajes según Ibope Colombia,
EGM: Televisión un poco más del 80%, Radio 80%,
Revistas, un poco menos del 35%, prensa un poco
más del 20% y Cine un poco más del 80%. En ese
mismo orden se distribuyen las cifras de
audiencias por medio: casi 9 millones de usuarios
de tv y radio, casi 4 millones de lectores de
revistas, 2.5 millones de lectores de prensa y
1.5 millón de asistentes a cine, en 1999. En el
2000, el 88% de la población encuestada consume
televisión; el 78% radio; casi el 22% prensa y
el 33% revistas (Publicidad y Mercadeo,
Suplemento Especial-Cifras 2000, abril de 2001).
53 «La sindicada del crimen, Leticia
López, nació en un hogar humilde el 31 de
octubre de 12953. Sus padres eran una ama de casa
y un obrero de la construcción. Buena parte de
su infancia y de su juventud transcurrieron en
las calles del barrio Quinta Bösh, de Cúcuta.
En 1971, Leticia trabajaba en la papelería La
Luz, la principal de Cúcuta. Allí conoció a
las Adoratrices venezolanas con las que trabó
amistad. (...) Con el pesar de sus padres y sus
13 hermanos, viaja en 1973 a San Cristóbal
(Venezuela) y se vincula a la comunidad de las
Adoratrices; mes y medio después pasa a la Casa
Provincial, en Caracas. (...) A su regreso de
Roma, en diciembre de 1982, se encuentra con la
muerte trágica de su hermano Enrique. El 25 de
marzo de 1983 recibe el anillo de profesión
perpetua que simboliza el matrimonio con Dios.
Cinco años después, en 1988, una hermana suya
embarazada muere en accidente aéreo. Golpeada
por la tragedia, la congregación decide enviar a
Leticia de nuevo a Roma» («Soy un chivo
expiatorio: sor Leticia», por Francisco
Quintero, El Tiempo, domingo 25 de marzo de
2001). «Fue un amargo descubrimiento. Francisco
Barrantes y William Condorí se dieron cuenta de
que los milagros medicinales del mate (té) de
hoja de coca no servían para curar el abandono
histórico y los dolores del espíritu. El
impacto fue más fuerte para Francisco. En sus
primeros años de infancia su madre le había
quitado decenas de calambres en el estómago y de
malestares de cabeza a punta de bebidas humeantes
de coca. Nunca fallaban. Pero, en el Perú de la
década del 80, Francisco entró a la
adolescencia con un fusil en la mano, con el
rostro endurecido de ver a los muertos de la
guerra con el Sendero Luminoso y con una
sensación de desasosiego que no se calmaba con
ninguna poción preparada con la hoja. Mientras
en HuantaAyacucho, la tierra natal de
Francisco, el huracán de la guerra hacía
estragos, a cientos de kilómetros de allí, en
unas extenuadas minas de estaño de Bolivia, los
miembros de la familia de William Condorí
iniciaban su travesía hacia el incierto sueño
de convertirse en agricultores. Dejaron atrás
los socavones y se asentaron en la región de
Chaparé dispuestos a sembrar frutas y legumbres,
pero tuvieron que dedicarse al cultivo de coca,
lo único que dejaba ganancias. Luego, llegaron
los planes de erradicación, los calificativos de
hoja maldita para la planta que les
heredaron sus ancestros y las promesas de una
nueva vida que desconocía su cultura» («El
otro reino de la coca», por Andrés Mompotes, El
Tiempo, domingo 6 de mayo de 2001). «Una
cacerola de huevos fritos, rociada con cianuro,
fue el último método al cual recurrió una
jovencita de 13 años del suroriente de Bogotá
para eliminar a su mamá. "La chinita
parecía un angelito: menudita, blanca, bonita,
de cabello castaño, liso y largo", dice un
funcionario del juzgado séptimo de menores. La
niña, aunque intentó suicidarse en dos
ocasiones, nunca se arrepintió,. Incluso, contó
que había intentado matarla antes mezclando los
remedios que su progenitora utilizaba para una
afección del corazón. "Pertenecía a una
secta satánica y le daba gracias a Satanás por
haberle dado valor para matar a su mamá",
relata el funcionario. (...) A veces, Mayerli
cuenta los detalles de su vida entre risas.
Incluso pasajes tan escabrosos como el día que
un compañero de su parche mató a puñaladas al
conductor de un bus. " Eso le pasó por
lámpara (por resistirse)", dice. Atracaban
hasta tres buses cada día. " Yo me hacía,
diarios, por ahí 150 (150 mil pesos) y me los
gastaba en vicio, en trago... al otro día
amanecíamos sin para un cigarrillo y a robar
otra vez". Como casi todas las menores que
llegan al Hogar Femenino Luis Amigó, Mayerli
proviene de un hogar pobre, con graves problemas
de violencia intrafamiliar. Mayerli es una de las
siete jovencitas que integran el
parche de su barrio, del que también
forman parte unos 30 muchachos. "En la calle
apenas hay como cinco, los demás están en la
cárcel o los mataron", cuenta» («Cuando
las mujeres delinquen. Seguridad/Se incrementa
participación de jovencitas», por José Navia,
Editor de Reportajes, El Tiempo, domingo 25 de
marzo de 2001). «Cuando habla, asoma la sonrisa
perfecta y coqueta. Su voz suena dulce, con
acento paisa, pero contrasta con la rudeza con la
que a veces se expresa. Sabe que su belleza
fascina en el bajo mundo, y que luce hermosa aún
sin maquillaje, a pesar de la azarosa vida que
llevó desde los 13 años. Fue prostituta,
consumidora de drogas, amante y acompañante de
tenebrosas bandas sicariales de Medellín. Se
siente transformada, después de conocer la
Fundación Nueva Vida que le enseñó la
espiritualidad y el afecto desinteresado. Ella
aceptó contar su historia, porque quiere mostrar
su ejemplo de superación. Este es su
testimonio» (« Me gustaban los
duros», por Lucevin Gómez, El Tiempo,
domingo 11 de junio de 2000).
54 Que alude a la explotación mercantil
de los dramas y tragedias derivadas de la pobreza
y la iniquidad social. En Colombia, el asesinado
Jorge Enrique Pulido desarrolló una modalidad de
programas periodísticos de denuncia que algunos
colegas y críticos de la televisión llamaron
«pornomiseria», una suerte de táctica
neopopulista para elevar el rating de audiencia y
conquistar cierto prestigio político. Críticas
similares se ventilaron contra Juan Guillermo
Ríos cuando dirigía el Noticiero de las Siete
(1 de enero de 1984 y diciembre de 1985). Sin
embargo, es relevante advertir cómo este tipo de
programas permitió una «visibilidad mediática
de los más pobres y sus dramas» sin
antecedentes en la gran prensa y en las pantallas
de televisión. Hasta ese momento la
visibilización mediática de los más pobres
estuvo asociada a su ridiculización cómica,
como en ciertos programas humorísticos y de
chistes regionales (Sábados Felices), a la
criminalización en la prensa popular y en los
noticieros, bajo la crónica roja y judicial; a
la dramatización televisiva melodramática
(telenovelas y seriales), y más recientemente al
realismo televisivo de las series de televisión
inauguradas por Carlos Duplat y Pepe Sánchez al
finalizar los 80 y comienzos de los 90.
55 Es importante considerar dentro de este
tipo de periodismo, los relatos de viaje y
viajeros, como los que se advierten en las
Secciones de Turismo y Viajes de los grandes
diarios, o en las crónicas de prestigiosos
periodistas colombianos (García Márquez,
Antonio Caballero, Alfredo Molano, para mencionar
algunos). El anecdotario de viajes ha resultado
fundamental en la constitución del periodismo
moderno desde sus orígenes, hasta convertirse
actualmente en poderoso campo de la
informaciónentretenimiento televisivo
(como en los canales Discovery Channel, Travel
Channel, People and Art), en las viejas y
actuales iniciativas de la televisión nacional
como El Mundo al Vuelo (Héctor Mora), El Viajero
(programadora CMI) y Travesías (Alfredo Molano);
y en las revistas especializadas de turismo y
viajes.
56 «Se comportó como la mejor de las
suegras. Marisol Beltrán alistó la sala de su
casa situada en el barrio Puente Aranda en el
suroccidente de Bogotá, para recibir a los
futuros yernos. Serían los esposos de sus dos
mascotas Krista y Katrina, de raza schnauzer con
tres años y medio. A los pretendientes no los
conocía, pero tenían el mismo color plata y la
edad de sus animales. Marisol se había asegurado
que así fueran, a través de una agencia
matrimonial para perros. Para la inusual boda,
Marisol pagó en una sala de belleza canina 50
mil pesos por el baño, la peluqueada y perfumada
de las novias. Los novios también fueron
alistados de igual forma, por los dueños de la
agencia casamentera» (Guauuuuuu,
acepto, por Lucevín Gómez E, El Tiempo,
domingo 4 de junio de 2000). «La historia
comenzó hace 30 años, en una polvorienta calle
de Maicao, un pueblo que emergía en el desierto
guajiro entre las tiendas de libaneses y las
rancherías wayúu. En este caluroso paraje un
hippie canadiense que iba para Caracas en un
viaje aventurero se quedó sin dinero. La
preocupación del extranjero conmovió a un
niño, cuyo nombre hoy nadie sabe. El pequeño se
acercó al caminante y sin decirle mayor cosa le
regaló cuatro monedas de centavos que era todo
lo que tenía en sus bolsillos. Y se fue. Este
fin de semana, el hippie de 1971 regresó a
Maicao. Llegó cambiado, sin cabello largo y
convertido en el banquero Gary Alan Price.
Maicao, en cambio, poco ha cambiado y es el mismo
pueblo polvoriento de libaneses y wayúus. Price
nunca pudo olvida la generosidad de aquel niño
colombiano. Por eso, en recuerdo de ese día
decidió regalarle a los chicos de Maicao un
hermoso parque que se inauguró rodándose por el
tobogán. Estaba emocionado. (...) "Le doy
gracias porque ya no tengo que ir a El Tucán
para jugar; ahora puedo venir acá, que me queda
más cerquita de mi casa", dijo Emiro Leyva,
9 años, uno de los pequeños que vive al lado
del parque inaugurado. Su mamá, Cristina Usler,
dice: "así los puedo chequear a toditos y
estar pendiente de repartir a los vecinos las
latas de agua de la alberca comunitaria".
Ella administra un depósito en donde les regalan
agua a los más pobres» («Canadiense dona
parque por cuatro centavitos», por Ginna
Zárate, El Tiempo, 15 de marzo de 2001). «Hace
12 años Maria Luisa Castellanos recogió de la
calle una semilla de mamón, esa pequeña fruta
que tiene una almendra por dentro del amaño de
una mara, y se propuso organizar dentro de la
corteza un pesebre en miniatura. Cuando finalizó
su labor, no sólo atrajo la mirada de su familia
sino, además, su hermana Hilda le propuso
elaborar más pesebres en miniatura para
comercializarlos. Corría el año de 1988, y para
esa época tanto a María Luisa como a Hilda ya
les atraía el mundo de las artesanías, habían
hecho cursos en el Sena, por lo que no fue
difícil iniciar una labor que ya les apasionaba
(...) Hacer un pesebre en miniatura le puede
llevar a Olga y su hermana tres días, lo que
dura el procedimiento hasta cuando se pegan las
imágenes del Niño Dios, María y José, pues
cada uno de los pesebres, según Alberto Blanco,
esposo de Olga, necesita, aparte del proceso
inicial, la elaboración de las figuras, el
maquillaje con óleo o tinta, el secado y,
finalmente, el brillo » («Jesús, María y
José son miniaturas», por Julio César Niño,
El Espectador, domingo 5 de noviembre de 2000).
57 «Mientras le daba forma al corral para
un cerdo silvestre, Urbano Saitsema reventaba
cabeza sobre lo que debía ser el plato fuerte
hoy para los encargados de reanudar oficialmente
en Los Pozos el proceso de paz. En un arranque
dejó el zinc que ajustaba a un estacón de
madera, y buscó, en el cuarto de tablas que le
alquila una familia del caserío, el recetario
que le ha dado la vida. "Pescado en orli,
Eso va a ser. Es bagre partido en tiras y apanado
con soda, huevo y harina", explicó el
hombre de apariencia campesina y lenguaje de chef
europeo, luego de regresar el solar donde armaba
el corral y ojear un cuaderno argollado lleno de
recetas escritas con su letra (...) Trabajaba
como cocinero del restaurante más grande de Los
Pozos, pero se fue metiendo de a poco en la sede
de los diálogos, hasta que las Farc le
entregaron la responsabilidad de los almuerzos de
días especiales como hoy (...) El que de todas
maneras esperaba ayer mismo a alguno de los jefes
de las Farc, era el chef de los almuerzos
decisivos. Quería saber si la situación pintaba
para "un pescado enorme o un pernil al
horno" » («El chef de Los
Pozos», por Marisol Gómez Giraldo, El Tiempo,
miércoles 14 de febrero de 2001).
58 Como en la breve nota que El Tiempo
publicó sobre el embolador que brilló las botas
de Vicente Fox (presidente de México) durante su
paso por Bogotá.
59 Y recuérdese que es en la capacidad de
«exponer» donde reside el poder real de los
medios de comunicación. Kundera en La
Inmortalidad, en el apartado sobre la
imagología, y Bourdieu en su estudio sobre la
televisión lo destacan claramente. «La
mediatización no sólo ha reconfigurado las
formas de publicidad o el ejercicio de la
política. Como lo sugirió alguna vez CNN (Clinton
at the Crossroads), es capaz de llevar a los
mandatarios a sobreexponerse, a figurar en
situaciones que restan majestad y dignidad a su
magistratura; así deteriora gobiernos y
constituye públicos cada vez más rencorosos,
debido, paradójicamente, al desaforado intento
por complacerlos puesto en marcha por los
poderosos» (Ramírez, 1998, pp. 17).
60 En la historia de la prensa colombiana,
el humor a través de la columna de
opinión y la caricatura ha jugado un papel
decisivo para desplegar la crítica pública al
poder, burlando, de algún modo, las regulaciones
censuradoras. Esta posibilidad de abrir el
espacio comunicativo desafiando la censura
mediante los juegos de humor ha sido
reactualizada hoy a través de programas de
televisión, radio y secciones de prensa, que
recuperan el dominio de la crítica pública al
poder y, cada vez más agudamente, a los valores
tradicionales de la familia. También la video
música juvenil expondrá, a su manera, este tipo
de críticas. Un programa de televisión como
«El Siguiente Programa» con su estética
MTV y su crítica ácida a los «valores
nacionales» (los de la familia, la patria, la
política, la farándula), los programas
como el Noticero Quack y Lechuza, en la era Jaime
Garzón, o los programas de radio como la Zaranda
y la Luciérnaga, han venido a constituir un
entramado importante de humor y crítica
pública, con sus respectivos episodios de
censura e intentos de control por grupos de
presión legales e ilegales.
61 Echavarría Llombart (1998), distingue
dos tipos generales de relación con el discurso
de las fuentes: a) lo citable y b) lo atribuible.
Lo citable refiere al lenguaje directo en que se
expone o integra el testimonio o discurso del
informante. Lo atribuible es la forma indirecta
de la referencia. Las formas de atribución de
fuentes hacen parte del reservorio de saberes
periodísticos contemporáneos. Habría cuatro
formar de atribución de fuentes:
- Atribución directa
(on the record): en que el medio de
comunicación identifica a la fuente y
refiere la información que ha
proporcionado. (El Ministro de
Educación, Dr Bula Escobar, manifestó
un incremento sustancial de la inversión
nacional en las universidades públicas).
- Atribución con
reservas: el medio de comunicación
no identifica a la fuente, pero la
sitúa, y cita la información que ha
proporcionado. (Fuentes, altos
funcionarios, voceros del Ministerio de
Educación indicaron que el incremento
presupuestal para las Universidades
Públicas no depende de la voluntad del
ministro, sino de la aprobación general
del presupuesto por parte del Congreso de
la República).
- Habría dos tipos de
atribuciones con reservas: a) On
background o Not for attribution:
«información atribuible con palabras
entrecomilladas a una fuente precisa,
oficial o particular, pero no a una
persona determinada». Y b) On deep
background: «información no atribuible
a una fuente precisa, ni siquiera una
fuente de carácter colectivo. Las
fuentes en este caso nunca son oficiales
y las palabras no se pueden
entrecomillar. Son fuentes que han
solicitado el anonimato. (Un alto
funcionario que solicitó no ser
identificado...)
- Atribución con reserva
obligada: el medio de comunicación
convierte en anónima ante la
audiencia la fuente que ha
utilizado y publica la información en
nombre propio para darle credibilidad.
(Según ha podido establecer El País, el
presupuesto general para la Universidad
del Valle se reducirá en términos
reales un....)
- Atribución con reserva
total (off the record). El medio de
comunicación no publica ni la
información recibida ni, por
consiguiente la atribuye a alguna fuente.
Es material no difundible y es de uso
interno del periodista/medio. Es útil
porque permite determinar indicios y
pistas de trabajo posible al
investigador, como Garganta Profunda, en
El escándalo Watergate, 1974.
62 Fue la revista Semana el medio que
inauguró en 1982 este tipo de periodismo de
rumores, secretos y atisbos al mundo del poder,
bajo la sección Confidenciales. «El motor de
SEMANA además ha sido metérsele duro a las
intimidades del poder, dar a conocer cómo se
cocinan las decisiones clave» (Semana, Edición
Especial 1.000, julio 2-9 de 2001).
63 El rasgo fundamental de las formas más
elementales de periodismo de entretención es
justamente «la fuga y elusión» de aquellas
temáticas y problemas que desgarran la vida
nacional: desde la corrupción hasta la violencia
homicida, desde la discriminación social hasta
la crisis de seguridad ambiental y alimentaria,
desde la problemática de la salud pública y la
educación hasta los problemas de crecimiento de
la economía y la iniquidad en la distribución
de la riqueza social. Las agendas más urgentes
de la vida nacional desaparecen igual si se trata
del reality show, que personaliza y trata en
clave de anécdota personal las tragedias de la
vida social en la familia, la pareja, los
vecinos, el mundo escolar; o de la sección de
farándula y chismes en los noticieros, que
sencillamente las ignoran o eluden, favoreciendo
este efecto de burbuja en las audiencias
(aislamiento y desenchufamiento) respecto a las
malas noticias. El exceso biográfico o el
énfasis en lo «ameno» pueden usarse para
atomizar o eludir la comprensión de la
experiencia social, de la vida vivida en común,
ignorando lo que es relacional, abandonando
cualquier intento de comprensión que
implique el cuerpo social y pseudopsicologizando
tragedias y dramas que no son del todo el
resultado de la voluntad personal e individual.
64 «Computador apetecido. Una
completa bitácora de lo que será su campaña a
la Presidencia, con todos los escenarios
posibles, escribió Horacio Serpa en su
computador personal, haciendo anotaciones desde
el mismo día en que perdió las últimas
elecciones.... Se demora exactamente una hora y
media leyéndola, y hasta ahora la ha hecho
pública solamente en dos ocasiones... Los
privilegiados en oírla, en sendas comidas en su
casa, han sido hasta ahora los ex presidentes
liberales y, antes, un grupo cerrado de su
colaboradores, entre quienes estuvieron también
sus escoltas y la señora de los tintos...
¿Será posible que le chucen el computador al
candidato para saber qué se trae? (Alto
Turmeque, El Espectador, domingo 22 de abril de
2001). «Todo en familia. A menos de un
mes de su retiro definitivo, sigue sin aparecer
el reemplazo para Armando Montenegro en la
presidencia de ANIF. El último ofrecimiento fue
para el ex ministro Roberto Junguito, pero
declinó... El nombre que aparece ahora con mayor
opción es el de Santiago Montenegro, hermano de
Armando» (Alto Turmeque, El Espectador, domingo
15 de abril de 2001). «Joaquín y
Darcy. El bailaor español Joaquin
Cortes ha sido objeto de toda clase de atenciones
durante su corta estada en Bogotá... Una de
ellas tuvo lugar en el restaurante Harry
Sasoon, invitado por Fanny Mikey y un grupo
de españoles, velada que terminó en remato en Café
y Libro, en donde se encontraban Isabella
Santo Domingo, Manolo Cardona, María José
Barraza, Ángel Yáñez, Hernán Zajar, Gloria
Congote y Víctor Mallarino... Pero lo que más
le gustó a Cortés fue la presencia de la linda
periodista de Caracol Darcy Queen,
con quien bailó toda la noche salsa, merengue y
cumbia... Dicen que hasta la invitó a Madrid...
Al otro día la llamó, pero Darcy tenía
que viajar a Panamá a la cumbre de presidentes y
no pudieron volver a verse... ¡Y olé,
Darcy!» (Alto Turmequé, El Espectador,
domingo 19 de noviembre de 2000). «En escena.
Además del show, en la
presentación en sociedad del musical
West Side story quien se robó la
atención esta semana fue Julio Mario Santo
Domingo, hijo, en compañía de su novia, la top
model holandesa Karen Mulder, exclusiva de la
casa Victoria Secret. La bellísima Karen fue la
cara de la firma Guess y en febrero pasado fue
seleccionada como la top model de Yahoo,
en Internet. ¡Esa es una historia de amor!»
(Telefono Rosa, El Tiempo, domingo 12 de marzo de
2000). «Tirando line. El escritor inglés
Malcom Menzies, autor de Desde las montañas
de Colombia, libro que relata los primeros
movimientos de Tirofijo en Marquetalia, El Davis
y Riochiquito, estuvo la semana pasada en la zona
de distensión para entregarle personalmente un
ejemplar de su obra al jefe de las Farc. Menzies
no podía salir de su asombro cuando se encontró
con la escena del legendario comandante
guerrillero rodeado de cámaras y hablando con
dos pesos pesados de la industria capitalista de
Estados Unidos: Jim Kimsey, el presidente
emérito de America On Line, y Joe Robert, amigo
personal del presidente Clinton. Sorpresas te da
la vida» (Telefono Rosa, El Tiempo, domingo 12
de marzo de 2000). «Tentación. A Juan
Camilo Restrepo, embajador de Colombia en
Francia, le están coqueteando desde hace rato
para que, en un futuro cercano, deje la
diplomacia y venga a tomar las riendas del
Partido Conservador. Aunque Restrepo aún no ha
dado el sí, lo cierto es que la idea le suena e
incluso ha pensado en que Juan Manuel Ospina y
Juan Gabriel Uribe podrían acompañarlo en la
causa. Y eso que el azul de París es bello...»
(Teléfono Rosa, El Tiempo, domingo 1 de abril de
2001). «Voto descachado. El Consejo de
Estado no se ha podido poner de acuerdo todavía
en el nombre de su candidato a la
Procuraduría... Las votaciones han estado muy
parejas y ninguno de los dos aspirantes ha
logrado ni logrará la mayoría necesaria, por lo
que se está buscando una tercería. En una de
las sesiones en donde se debatía el tema, Daniel
Suárez obtuvo 12 votos, Juan Carlos Esguerra 9 y
un candidato, que ni siquiera figuraba en la
lista, sacó 1 voto... Se trataba nada más y
nada menos que del ex procurador Orlando Vásquez
Vásquez. Un toque de cinismo en medio del
debate» (Alto Turmequé, El Espectador, domingo
5 de noviembre de 2000). «Embajador sin visa.
Al embajador de Colombia en Italia, Fabio
Valencia Cossio, le pasó una cosa muy singular
el miércoles pasado. Cuando llegó al aeropuerto
de Roma para viajar hacia Londres, donde debía
asistir a una reunión ante los países de la
Unión Europea, la señorita que lo atendió le
dijo que no podía tomar el avión porque él no
tenía visa. Valencia Cossio se puso pálido, le
confeso que se le había olvidado y le pidió
ayuda. Ella accedió. Se puso en contacto con la
policía del aeropuerto de Londres y le dio un
papelito amarillo con el nombre del comisario del
terminal aéreo. Al final, Valencia aterrizó,
presentó en Inmigración su pasaporte con el
papelito y le dieron visa por seis meses. Hay que
informarse mejor, Mr Ambassador»
(Teléfono Rosa, El Tiempo, domingo 20 de mayo de
2001).
65 Recuérdese que en el viejo consultorio
sentimental era importante la reserva del nombre
del consultante bajo el pseudónimo o el
anonimato y la condición sabia del
consejero. Pero después, donde antes estaba un
sujeto vergonzante y anónimo, se hizo visible un
expresivo y activo colaborador del espectáculo;
y el sobrio consejero se convirtió en terapista.
El discurso autorizado que ponía el énfasis en
el orden de los valores morales el
consejo y en el sentido común la
palabra del que sabe por experiencia fue
reemplazado por la retórica clínica y
terapéutica que trabaja del lado de las
patologías, las desviaciones, las disfunciones
psicosociales. Lo que antes eran males morales
del otro, luego se hicieron disfunciones. De esta
manera, el «consultorio» como modelo
comunicativo, que hacía el puente entre el
experto y el inexperto en las cosas de la vida,
entre el sabio y el que ignoraba, se convirtió
recientemente en el encuentro público del
discurso del experto profesional de cualquier
campo -tecnologías informáticas, economía y
finanzas, entrenamiento físicoatlético,
belleza, decoración, modas, cocina, mundo
jurídico- con la palabra del cliente que cuenta
sus inquietudes y angustias relacionadas con el
mal funcionamiento de su vida, el computador, las
finanzas, su cuerpo, su casa. De esta manera el
viejo consultorio sentimental se profesionalizó.
66 Aunque, en sentido estricto, la
diferencia entre "al natural" o
"mediante laboratorio controlado" no es
sustancial, pues lo clave no es «la autenticidad
de lo real», sino la teletopía y el «en tiempo
real». La teletopía (Virilio, 1997) puede ser
interpretada como dos dinámicas: la posibilidad
de manipular o intervenir «un lugar/topos» a
distancia (comunicación informática, redes,
telecomunicación, operaciones teledirigidas); y
la posibilidad de hacer un topos telemáticamente
manipulable (realidad virtual, videojuegos). Es
la «participación» (teletópica y en tiempo
real) lo que convierte las escenas del reality
show en fuente de entretenimiento y terapia.
Al respecto, «Gran Hermano» resulta
ilustrativo: «Contratan a diez jóvenes que
tienen que permanecer durante tres meses en una
casa diseñada para que 29 cámaras ocultas y 60
micrófonos le muestren día a día, y con pelos
y señales, a toda España las gracias y
desgracias de estos presos voluntarios. Una vez
adentro, no tienen contacto con la vida real: no
teléfono, no internet, no libros, no revistas,
no periódicos, no televisión, no radio, no vida
aparte de la que se da en la casa. Quien se
aburra o desespere puede marcharse para no
regresar jamás. Al final, el ganador se alzará
con 250 millones de pesos. Pero la historia se
salió de madre porque la realidad en este caso
superó a la ficción (...) Una de las
concursantes, sevillana de 30 años y que
responde al nombre de María José, madre de dos
hijas de diferentes padres, se ennovió con un ex
soldado de la guerra de Bosnia, de 26 años. Pero
la sociedad española no pudo soportar a una
mujer tan descocada, e inmediatamente votó para
que la expulsaran de la casa. Ella se convirtió
en la estrella de la prensa del corazón. Sus
llantos se hicieron usuales en cuanto programa de
televisión barato hay, y las revistas le han
pagado millonadas por conseguir exclusivas (...)
» (El libreto se puso bueno, Televidentes
españoles rendidos ante un culebrón de la vida
real», por Olga Gayón, El Espectador, domingo 4
de junio de 2000). La versión española del BigBrother
no es sino la replica de un modelo y formato en
exportación de la televisión real, creado
por la compañía holandesa Endemol en el 2000,
con réplicas en Estados Unidos, Portugal,
Alemania y, próximamente, en Francia. La
intervención y participación teletópica, en
tiempo real, también ha desarrollado versiones
sofisticadas en Internet, que van desde el sexo en
directo hasta la propuesta del alcaide de una
prisión estatal en Estados Unidos que aspira a
instalar infocámaras para que los usuarios de
internet puedan ver la vida en la cárcel,
convirtiendo la estrategia en una fuente de
ingresos adicionales para la prisión.
67 Como en las «Crónicas de la vida
bandolera» (1987) y «Efraín González, la
dramática vida de un asesino asesinado» (1993),
escritos por Pedro Claver Téllez.
68 Los procesos judiciales y los grandes
juicios públicos por corrupción son un factor
importante que desencadena un volumen importante
de literatura periodística de corte biográfico,
en que diferentes actores y agentes se juegan
-mediante el rumor, la circulación de retratos
biográficos y confesiones, la delación, las
declaraciones públicas a los medios de
comunicación- la renovación del prestigio
perdido, la limpieza del nombre propio, la
venganza y revancha contra otros agentes y
contendores. El proceso 8000, por ejemplo, entre
1994 y 1998 disparó la puesta a punto de relatos
biográficos, perfiles, confesiones que, mientras
permitían advertir algunos rasgos e detalles de
la conexión entre sistema político, dinámica
electoral y narcotráfico, también contribuían
a ocultarlo, al personalizar y explicar en
términos de decisiones y voluntades individuales
un fenómeno de corrupción estructural. De esta
manera, confesión y biografía pueden sumarse al
estallido caótico que oculta informando,
multiplicando versiones, dispersando en
anécdotas, y eludiendo hacer públicas las
fuerzas en juego y sus lógicas. Ese efecto de
dispersión -como el impacto de bala que se hace
molecular en la arena, en las minucias- ha sido
descrito con suficiencia por Villegas (1998):
«(...) el «Proceso 8.000»
provocó que la esfera de la política nacional
se retorciera sobre sí misma afirmándose y/o
negándose: contradiciéndose, delatándose,
soplándose, confesándose, acusándose,
traicionándose y así, entre el traslape y la
confusión, entre lo improbable y lo
inimaginable, todos los posibles, sin
límites, brindó a los colombianos la
oportunidad de husmear en su modelo, ponerse
el mapa encima, escudriñar sobre el sentido,
lo real invertido, ficticio, simulado, sin
entidad racional pues no resiste ninguna prueba,
de un territorio nacional supra «un
espacio cuya curvatura ya no es la de lo real, ni
la de la verdad» y donde bien podríamos
decir que la verdad, la referencia, la causa
objetiva, han dejado de existir definitivamente»
(pp. 102).
* Julián
González es profesor
de la Escuela de Comunicación Social de la
Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle en Cali, Colombia. Este es el capítulo
3 del trabajo "Entropía informativa y
entornos biográficos. El periodismo biográfico
en la aventura de la complejidad
periodística", Informe Final Proyecto de
Investigación Colciencias-Univalle «Usos de lo
biográfico en la cultura del impreso informativo
contemporáneo en Colombia» (Código:
1106-10-430-95 Contrato 189-96), terminado el 4
de junio de 2001, el cual fue remitido completo
por el autor, como su primera colaboración para Sala de Prensa. (Los números de notas ha sido
adaptado a esta versión.)
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