BBC:
Independencia amenazada
La cadena
BBC está en la mira del gobierno del primer
ministro británico Tony Blair. El detonante de
esta situación fue la controversia sobre las
armas de destrucción masiva de Saddam Hussein,
cuya supuesta existencia argumentaron Estados
Unidos y Gran Bretaña, utilizando datos que
ahora se sabe que son falsos, para justificar la
invasión a Irak.
Todo
comenzó cuando la radiotelevisora estatal de
Gran Bretaña, que además enfrenta un boicot del
gobierno de Israel, informó a finales de mayo
que el director de Comunicación de Blair,
Alastair Campbell, había ordenado ciertos
cambios en un informe elaborado por los servicios
de inteligencia para exagerar la amenaza
representada por Hussein.
Al informe de
septiembre de 2002 se agregó, según el
periodista de la BBC que divulgó la
información, la aseveración de que el ahora
derrocado gobernante iraquí estaba en
condiciones de lanzar un ataque con armas de
destrucción masiva en "sólo 45
minutos".
Dos semanas
después de esta acusación contra Campbell,
quien además es un cercano asesor del primer
ministro británico, el periodista Andrew
Gilligan compareció en la Comisión de Asuntos
Exteriores de la Cámara de los Comunes, ante la
cual aseguró que la fuente anónima que citó en
su trabajo estaba "bien situada" en los
servicios secretos londinenses y era
"creíble".
Pero el 25 de
junio Campbell exigió excusas a la BBC por la
acusación de haber "inflado" el
informe de Blair, y advirtió que "no
cederé hasta que obtenga las disculpas".
El director de
Comunicación incluso manifestó que las excusas
debían presentarse "de aquí al final de la
jornada", lo que la cadena estatal
consideró una "presión sin
precedentes".
Luego fue Blair
quien estimó que "lo que ha hecho la BBC es
el más grave ataque posible contra mi
integridad. La acusación es falsa y espero que
lo reconozca".
En cambio, el
denominado consejo de gobernadores de la BBC,
órgano de control compuesto por 12 miembros
independientes y encargado de velar por el
respeto del interés del auditorio de la cadena,
estimó que la información de Gilligan era de
"interés público", aunque reconoció
que su programa radial Today podía haber
pedido una reacción del servicio de prensa de
Downing Street antes de que empezara la emisión.
Una comisión
parlamentaria, integrada en su mayoría por
diputados del Partido Laborista de Blair,
exculpó a Campbell de la acusación de hacer
más "sexy" el informe de septiembre,
diciendo que no tenía pruebas de ello.
Sin embargo,
admitió que el lapso de 45 minutos para que
Bagdad pudiera lanzar un ataque con armas de
destrucción masiva era una fórmula demasiado
"afirmativa", que se basó "en una
sola fuente y no fue corroborada". También
reconoció que el gobierno utilizó un trabajo
estudiantil publicado en Internet "sin
mencionar la fuente, modificándolo sin referir
cambios y sin pedir permiso al autor".
Campbell ha
acusado a la BBC de tener una agenda
"antiguerra", mientras el consejo de
gobernadores sostiene que la cobertura del
conflicto en Irak había sido "completamente
imparcial".
SE
DESMORONAN LAS ACUSACIONES CONTRA LA CADENA
Pero un reciente
informe de la Universidad de Cardiff indica que
la BBC, comparada con otras tres cadenas de
televisión británicas, fue la que más espacio
brindó a las posturas del gobierno.
Muchos llegaron
a criticar a la BBC por su cobertura previa a la
invasión y durante el avance de las fuerzas
estadunidenses y británicas en Irak. En una
ocasión la BBC prohibió que el cantante pop
George Michael apareciera en un programa con una
playera que tenía la leyenda "No a la
guerra, fuera Blair". Días después del
inicio de la invasión, la BBC realizó algunos
cambios en su programación al decidir que antes
y después de los bloques noticiosos se emitieran
"piezas melódicas ligeras".
En abril el
enviado especial del diario británico The
Independent en el país árabe, Robert Fisk,
revelaba en sus crónicas desde Bagdad que cuando
la BBC y otras cadenas reportaban
"encarnizados combates" en el
aeropuerto de la capital iraquí, nada sucedía.
En el campo de
la guerra de palabras, para la cadena
estatal, las tropas estadunidenses y británicas
eran las "fuerzas de la coalición".
Fisk llegó a
citar el caso de un reportero de la BBC incrustado
-como se llamó a los periodistas que viajaban
con las tropas y cuya información era revisada
por un militar para evitar que difundieran datos
que pusieran en peligro a las "fuerzas de la
coalición"- que transmitía "desde
Basora". Pero su reporte no pareció muy
creíble cuando luego reconoció que no estaba
"precisamente en Basora". El
presentador de noticias de la cadena en Londres
se limitó entonces a clasificarlo como
corresponsal "en el sureste de Irak".
En otra
oportunidad, destacó Fisk, la BBC reportó que
los estadunidenses habían utilizado aviones A-10
para hacer frente a "focos de
resistencia" en el sur de Irak, sin
mencionar que esos aviones utilizan municiones de
DU, es decir, aerosoles de uranio.
Sin embargo, la
cadena también fue criticada entonces por el
gobierno británico por incluir en su cobertura
informaciones del gobierno de Saddam Hussein.
También fue de las pocas que desmintieron
informaciones de algunas agencias, según las
cuales siete reporteros italianos habían sido
víctimas de un ataque de las tropas iraquíes.
Asimismo desmintió, junto con Tv France, que los
misiles lanzados por las fuerzas estadunidenses
contra el edificio de Bagdad donde se
concentraban los periodistas no incrustados
hubieran sido una respuesta a un presunto
francotirador apostado en los pisos superiores
del hotel Palestina, como intentó hacer creer
Washington.
En mayo fue la
BBC la que destapó el show montado por el
Pentágono en el rescate de la soldado
estadunidense Jessica Lynch, elevada al rango de
heroína por haber resistido supuestamente hasta
el final, antes de ser capturada por soldados
iraquíes que la hirieron y posteriormente la
recluyeron en un hospital como prisionera.
El rescate
fue mostrado en un video editado por el
Pentágono, que se negó a entregar a la BBC. Una
investigación del propio Pentágono divulgada
esta semana reconoció que la joven había
resultado herida al volcar su camión.
Pero la
independencia informativa de la BBC no está
amenazada sólo en casa. La semana pasada salió
a la luz que el gobierno del primer ministro
israelí Ariel Sharon decidió boicotear a la
cadena, ordenando a los portavoces oficiales no
transmitirle información.
Esto por su
"cobertura antisraelí". Al parecer la
decisión se tomó por un documental de la
emisora que cuestionaba las armas nucleares y
biológicas no declaradas por Israel. La oficina
de prensa del gobierno sostuvo que, aun cuando
las imágenes fueran "auténticas, fue el
tono lo que nos ocupó". Por ello, a partir
de ahora, los equipos de la BBC -amenazó-
"encontrarán mucho más difícil realizar
su trabajo" en Israel.
* Este
texto fue preparado por la sección Internacional
del diario mexicano La Jornada, y se publicó el 15 de
julio de 2003.
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