La
comunicación en momentos de crisis
Octavio
Isaac Rojas Orduña *
Resumen: Las recientes
crisis empresariales en Estados Unidos
han demostrado, una vez más, que la
imagen corporativa es uno de los activos
más importantes en el valor de las
compañías. Los acontecimientos que
pueden causar un enorme daño en la
reputación de las empresas pueden surgir
de infinidad de variables de riesgo. Para
atenuar los efectos negativos de estos
eventos, los consultores de comunicación
deben hacer que la cúpula directiva se
comprometa con la preparación de las
crisis desde el punto de vista de la
información. Las crisis bien
gestionadas, pueden ser oportunidades
para reposicionar una marca y
fortalecerla. Palabras clave: crisis,
imagen corporativa y variables de riesgo.
El
valor de las grandes empresas radica cada vez
menos en sus bienes físicos (fábricas,
maquinaria, edificios, etc.), mientras que sus
activos intangibles (conocimiento y experiencia
de sus empleados, imagen pública de la empresa,
posicionamiento de sus productos, etc.) cobran
cada vez mayor importancia en su cotización en
los mercados de todo el mundo.
Considerando lo
anterior, surge la pregunta, ¿qué sucede cuando
una compañía, aún siendo una gran corporación
multinacional, se enfrenta a una crisis que
afecta principalmente a su imagen?
Tomemos el caso
de Andersen Consulting para responder nuestra
pregunta. La auditora y consultora, otrora
símbolo de liderazgo y buen hacer, una
multinacional con presencia en decenas de países
y unos resultados económicos siempre en alza, se
derrumbó pocas semanas después de que saliera a
la luz el caso de las cuentas trucadas de Enron,
mismas que debía cuidar y que no sólo no lo
hizo, sino que colaboró en su ocultamiento, a
sabiendas de las implicaciones que este acto
podía tener.
Andersen no
había sufrido ninguna explosión en sus
oficinas, ni sus socios en algún lugar del mundo
habián padecido ataques físicos, tampoco sus
servidores se habían visto violados por piratas
informáticos, nada de esto había padecido sino
algo mucho peor
había perdido la confianza
del público.
En el caso de
Andersen la pérdida de este valor intangible ha
tenido un efecto contundente, puesto que se trata
de una empresa de servicios cuya principal
actividad tenía como pilar a la confianza del
público.
Cuando se dice
público, se piensa en accionistas de empresas
auditadas por la también consultora que
perdieron su dinero al caer sus valores en bolsa;
empleados de estas compañías que se quedaron
sin trabajo debido a esta crisis; representantes
del gobierno norteamericano encargados de velar
por la limpieza y transparencia del mercado
financiero que quedaron en entredicho al no
evitar el mayor escándalo financiero del país;
socios y empleados de la firma en todo el mundo;
personas que estaban interesadas en trabajar en
ésta y que han optado por emplearse en la
competencia; socios comerciales que no podrán
llevar a cabo sus proyectos conjuntos;
proveedores que temen no cobrar sus facturas ante
la inminente declaración de quiebra y, en sí,
todas las personas que directa o indirectamente
sufrieron alguna repercusión negativa de la mala
actuación de Andersen.
En el momento de
escribir este artículo (agosto de 2002),
Andersen fue hallada culpable por las autoridades
norteamericanas por el delito de
"obstrucción a la justicia". Antes de
este fallo, se le había prohibido prestar sus
servicios a empresas que cotizaran en la bolsa
norteamericana -su "core business"-. En
los próximos meses se espera su desaparición.
Para intentar
salvar su reputación, las firmas asociadas a
Andersen que operaban con este nombre en todo el
mundo habían cambiado rápidamente su
denominación para desvincularse de la antes
todopoderosa "central" en EE.UU.
El objetivo de
la anterior reflexión era poner un ejemplo claro
y reciente sobre la importancia que tienen los
bienes intangibles en las compañías de hoy,
para entrar de lleno al análisis de la
importancia de la comunicación en tiempos de
crisis, que, entre sus objetivos principales,
está la protección de estos valores, entre los
que se encuentra la imagen de la compañía y la
de sus productos.
Tipologías
de distintas crisis
Antes de
continuar, definamos lo que se entiende por
crisis: "un acontecimiento extraordinario, o
una serie de acontecimientos, que afecta de forma
diversa a la integridad del producto, la
reputación o a la estabilidad financiera de la
organización; o a la salud y bienestar de los
trabajadores, de la comunidad o del público en
general".
No todas las
crisis tienen orígenes similares y, por tanto,
las maneras de abordarlas también difieren unas
de otras.
Para enfrentar
una crisis, una empresa debe contar con un
"comité", en el que se integra la alta
dirección y los responsables de diversas áreas,
dependiendo del tipo de empresa que se trate:
legal, producción, finanzas, logística,
recursos humanos y, por supuesto, comunicación.
Para el
consultor de comunicación, la principal
preocupación debe ser salvaguardar la imagen
corporativa y la de sus productos y/o servicios.
Las empresas se
enfrentan a agresiones exógenas y endógenas.
Algunas de estas dificultades pueden originar
crisis internas muy graves, pero con menor
notoriedad en el exterior. Otras pueden tener un
alcance muy importante en la opinión pública,
aunque puedan no tener un impacto directo en el
negocio de la compañía.
Estableciendo un
parámetro asequible para el lector, se propone
determinar los niveles de afectación de la
imagen corporativa a través de una medida tipo
semáforo:
Semáforo verde
- detección de variables de riesgo localizadas,
sin demasiada notoriedad y con final cierto.
Semáforo
amarillo - detección de variables de riesgo de
amplio espectro, con notoriedad pública y final
cierto.
Semáforo rojo -
detección de variables de riesgo graves, con
alta notoriedad pública y final incierto
Aunque resulte
imposible establecer una tipología completa de
todas las crisis, se proponen algunas
categorías:
- Fenómenos
naturales (inundaciones, terremotos,
etc.)
- Crisis
relacionadas con la salud y la
alimentación (epidemias, intoxicaciones,
etc.)
- Acontecimientos
políticos y conflictos sociales
(protestas violentas, conflictos
políticos y comerciales, etc.)
- Accidentes
(relacionados con el transporte, que
afecten el medio ambiente, incendios,
derrames químicos, etc.)
- Eventos de
origen criminal (secuestros, asesinatos,
sabotajes, etc.)
- Asuntos
jurídicos (de discriminación racial, de
abuso sexual, plagios, etc.)
- Hechos de
tipo económico (bancarrota, fraude,
corrupción, etc.)
- Retirada de
productos (defectos de fabricación, por
utilizar sustancias prohibidas en su
elaboración, etc.)
- Ataques
informáticos (virus, entrada de hackers
a sistemas, etc.)
Cómo
actuar frente a una crisis
En principio,
las compañías deberían tener un manual de
crisis en el que se establecen los mecanismos
básicos para abordar situaciones contingentes,
inmediatamente después de ocurrido el
acontecimiento.
Quizás este
manual contemple el plan de acción para
solucionar variables que pudieran anticiparse con
claridad dependiendo de la actividad de la
empresa. Por ejemplo, si se trata de una
industria química, debería contemplarse la
posibilidad de un derrame en algún momento del
proceso de producción, sus consecuencias para la
planta, su entorno inmediato y sus empleados.
Sin embargo,
también deberían atenderse a otros públicos
que algunas veces no se contemplan. ¿Qué
sucedería si un grupo de periodistas se acercan
a la planta para tratar de informar sobre el
incidente? ¿Y si vecinos o autoridades desearan
obtener información sobre el acontecimiento?
El consultor de
comunicación debe:
- Reunir toda
la información posible
- Evitar los
vacíos de información comunicando lo
antes posible
- No
apresurarse a comunicar por la presión
de los periodistas u otros grupos
- Determinar
el formato de la comunicación (nota de
prensa, carta, reuniones con
representantes, conferencia de prensa...)
- Establecer
un mecanismo de monitoreo inmediato en
todos los medios para comprobar el
alcance de la crisis
- Determinar
la secuencia y la coherencia de la
comunicación, en caso de que se trate de
una crisis con extensión en el tiempo
- Aconsejar
sobre la política de la compañía en
cuanto a rumores e imprecisiones
aparecidos en los medios de comunicación
- Proponer el
plan de acción para el relanzamiento de
la imagen corporativa que contemple a
todos los públicos
El consultor de
comunicación no debe:
- Informar
sin el conocimiento previo y la
aprobación del comité y de la alta
dirección
- Permitir
que los miembros del comité hagan
declaraciones públicas sin preparar
previamente sus intervenciones
- Comunicar
sólo a los medios "amigos"
- Mentir
sobre información crucial
- Reservarse
datos fundamentales para mimizar el
acontecimiento
- Mostrar
incompetencia, falta de control y
arrogancia
- Ser
insensible a las implicaciones
emocionales entre los afectados por el
acontecimiento
- Dar
información "off the record" a
periodistas u otros representantes de
grupos involucrados
- No
considerar todas las posibles
implicaciones del acontecimiento
- Tener en
consideración sólo a los periodistas a
la hora de comunicar
Con la rapidez
de las nuevas tecnologías, un simple incidente
puede convertirse en una crisis mayor. Sin
embargo, la misma facilidad de comunicar un
acontecimiento negativo debe ser aprovechada por
las empresas para informar al público sobre lo
que están realizando a favor de la solución de
los problemas.
Nunca está de
más tener en cuenta que las mejores decisiones
son las que se toman racionalmente, aunque en
momentos de crisis es difícil guardar la calma.
Pero también se tiene que considerar que los
intereses de la compañía por salvaguardar su
negocio, deben equilibrarse por las necesidades
emocionales de los afectados por los
acontecimientos.
Siguiendo con
nuestro ejemplo de la industria química, se
puede asegurar que la empresa estaría interesada
en tenerla activa lo antes posible, pero los
vecinos de la zona protestarían y protestarían
para que antes de su reapertura se revisaran
todos los procedimientos e instalaciones
Prepararse
para afrontar una crisis
Parece sencillo
seguir recomendaciones en frío, pero durante la
crisis, y sobre todo en los primeros momentos,
resulta muy difícil mantener la calma y dar las
indicaciones adecuadas.
Aunque haya una
infinidad de variables de riesgo, es posible
prepararse para enfrentarse a posibles crisis y,
de esta manera, lograr sobrellevarla con más
posibilidades de éxito.
Hemos mencionado
anteriormente que las empresas deberían contar
con un manual de crisis. Este documento debe ser
lo más ambicioso posible en cuanto a la
cobertura del mayor número de variables de
riesgo, sin, por otro lado, convertirse en un
texto abrumador y poco práctico.
A grandes rasgos
y sin ánimo de ser exhaustivo, lo que el manual
de crisis debe contener es lo siguiente:
- Los
contactos de todos los miembros del
comité de crisis (nombre completo,
puesto dentro de la compañía,
dirección de correo electrónico de la
compañía y otro que pueda abrir desde
un puesto remoto, números de teléfono
de la empresa, de casa y celulares)
- Base de
datos de contactos con todos los
interesados/afectados por la crisis
(bomberos, policía, políticos,
sindicatos, proveedores, clientes,
aseguradoras, medios de comunicación,
asociaciones civiles, etc.)
- Variables
de riesgo y flujos de actuación
- Reportes de
acontecimientos
- Documentos
tipo (cartas, comunicado de prensa, etc.)
Otras de las
actividades que tienen que hacerse para enfrentar
una crisis son una auditoría de riesgos y unas
prácticas de simulación entre los portavoces.
La auditoría de
riesgos se refiere a la revisión de las
variables que podrían intervenir en una crisis,
frente a lo contemplado en el manual de crisis.
Es importante mantener una actualización de los
"issues", ya que cada día pueden
surgir nuevas situaciones que pueden derivar en
crisis.
Por ejemplo,
Nike se vio sorprendida por una creciente
preocupación del público por la contratación
de niños en la elaboración de sus zapatos
tenis. Esta situación ha ocasionado un fuerte
golpe a la imagen de la compañía que aún hoy
está sufriendo.
Las prácticas
de simulación entre los portavoces consisten en
la reproducción de situaciones de crisis, en la
que los representantes de la compañía tienen
que enfrentar la gestión de un acontecimiento,
paralelamente a la demanda de información de los
medios de comunicación, en un ambiente lo más
realista posible.
Estas prácticas
tienen que ser sorpresivas, en cuanto a fecha,
hora y tipología de la crisis, para tener una
mayor veracidad y obtener los mejores resultados
de formación de los portavoces.
Las
nuevas tecnologías de la información
como enemigos o aliados en momentos de crisis
La llegada de
las nuevas tecnologías ha significado el acceso
masivo a toda la información al mismo momento en
cualquier parte del mundo. Esto tiene sus
ventajas e inconvenientes en el momento de la
gestión de una crisis.
Los mayores
inconvenientes residen en la capacidad de
multiplicación de un hecho menor, hasta
convertirlo en un acontecimiento de notoriedad
inusitada. Además, hay muchos "issues"
que son producto de los rumores que circulan por
la web, a través de foros, listas de
distribución, etc.
Como ejemplo,
podemos señalar los rumores de supuestos
analistas financieros que día a día hacen subir
o caer las acciones de empresas y las monedas de
los países.
Entre las
ventajas, podemos destacar la capacidad de
mantener una gestión telemática de la crisis, a
través de nodos dedicados de acceso a nivel
mundial, en los que se actualiza el transcurso de
los acontecimientos, se ponen a disposición de
los directivos los documentos que posteriormente
se harán públicos, así como la capacidad de
distribuir información de forma inmediata.
Cada vez más,
los periodistas de todo el mundo están buscando
su información directamente de las páginas web
de las empresas.
Las
crisis como oportunidad
Quienes ven en
las crisis sólamente problemas, se olvidan de
que también puede ser una fuente de
oportunidades, que, por desgracia, sólo pueden
surgir en estos difíciles momentos.
La exposición
pública gratuita a la que se ve sometida una
empresa cuando está sufriendo una crisis no la
volverá a obtener nunca. El público estará
más pendiente de lo normal sobre lo que ocurra
con una empresa mientras continuen los
acontecimientos.
En este sentido,
si se gestiona bien una crisis, se tiene la
oportunidad de atenuar el signo negativo de la
cobertura mediática e, incluso, es posible
lanzar mensajes positivos sobre la empresa, sus
productos y servicios.
Esta oportunidad
no tiene que verse en los últimos momentos de la
crisis, cuando la atención a los acontecimientos
esté decayendo y los mensajes se escuchen más
bien como una reacción tardía y sospechosa por
parte de la empresa. Sería deseable buscar la
oportunidad desde los primeros momentos, aunque
esto no es siempre posible e incluso
desaconsejable en algunas veces.
El ejemplo
clásico sobre cómo aprovechar una crisis lo
protagonizó Johnson & Johnson en EE.UU., en
1986. Ese año, alguien introdujo cápsulas
envenenadas con cianuro en botellas de Tylenol
que ya estaban en las tiendas. 7 personas
murieron. La empresa tomó la decisión de
retirar todos sus productos (con un costo de 300
millones de dólares), entró en contacto con los
familiares de las víctimas para ofrecerles su
apoyo, y tomó nuevas medidas de seguridad en sus
envases.
Johnson &
Johnson transmitió una imagen de preocupación
por la seguridad de sus productos, de interés
por la gente y de solidez en su gestión. Esto
fue reconocido por los medios y el público, que
siguen situando a Tylenol como uno de los
analgésicos líderes en el mercado.
Hay que pensar
que no es casualidad que una civilización
milenaria como la china compusiera la palabra
crisis con dos símbolos que representan el
peligro y la oportunidad.
La
comunicación también sirve para evitar crisis
Haciéndo un
retruécano a la expresión que se estuvo tan de
moda en los noventas, en EE.UU.,: "It's the
economy, stupids", se puede decir ahora,
más que nunca, la siguiente frase: "It's
the communication, stupids".
Hay muchas
situaciones contingentes que habrían podido ser
atajadas con mayor transparencia y una
comunicación más fluida. Incluso, hay quien
sostiene que los nuevos conflictos
internacionales se hubieran evitado con mayor
información.
El creciente
aumento de las tensiones entre Oriente y
Occidente se debe a los prejuicios sobre las
civilizaciones de uno y otro lado. Los árabes,
percibidos como seres fundamentalistas, incapaces
de adecuarse a los tiempos, maltratadores de la
mujer, violentos, etc. Los occidentales,
percibidos como seres libertinos y sin religión,
movidos por sus intereses económicos, arrasando
el medio ambiente, etc.
Por el lado
empresarial, la desconfianza que provoca en los
mercados los manejos poco claros de sus
directivos ocasiona grandes pérdidas en bolsa y
un sinfín de problemas añadidos, como despidos
masivos, retracción de la inversión, etc.
A manera de
conclusión, se puede afirmar que con una mayor
conciencia ante la importancia de la
comunicación será posible atajar
acontecimientos indeseables que antes hubieran
sido inevitables. Claro está, si existe
capacidad e interés para comunicarse de manera
transparente, continuada y cercana a la gente.
___________________
Referencias
bibliográficas:
- Relaciones públicas.
Estrategias y tácticas - Libro de Dennis L.
Wilcox, Philip H. Ault, Warren K. Agee y Glen T.
Cameron - Pearson Educación Madrid, S.A., Madrid
2001.
- IABC <www.iabc.com> Kent Jarrell, Senior
Vice President, Director-Litigation
Communications APCO Worldwide (14 de Agosto de
2002).
- Infotoday.com
<www.infotoday.com/mls/oct99/story.htm >
Lani Yoshimura (24 de agosto de 2002).
- West.net
<www.west.net/~wwmr/primer/module6.htm>
Steven R. van Hook (24 de agosto de 2002).
*
Octavio Isaac Rojas Orduña es colaborador de Sala de Prensa. Máster en Comunicación Corporativa y
Publicitaria, especialista en Comunicación y
Gestión Política, ambos de la Universidad Complutense
de Madrid, así como
licenciado en Ciencias de la Comunicación por la
Universidad
del Valle de México.
Consultor senior de la agencia de comunicación y
relaciones públicas Weber Shandwick Ibérica, donde ha asesorado en momentos de
crisis a clientes multinacionales como Coca-Cola,
Unilever, LEGO, entre otros. Además, es
guionista de radio, conferenciante universitario
y ha colaborado en diversos medios de México y
España. Coautor del libro Comunicación
Organizacional Hoy - Nuevas tecnologías. Nuevas
Perspectivas II, editado por la Universidad
Federal de Bahía, Brasil.
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