Transparencia,
democracia y medios
Benjamín
Fernández Bogado *
Los
indicativos de Latinobarómetro, la
institución chilena que mide el nivel de
confianza de los latinoamericanos en la
democracia, nos muestra en su informe del 2002
que hay una porción muy grande de ciudadanos que
no encuentran razones para creer en la democracia
como el menos malo de los sistemas
políticos, al decir de Churchill, y entre
las razones que más desmoralizan a los
encuestados es la falta de transparencia en la
gestión pública, con los consabidos casos de
corrupción ventilados por la prensa y no
sancionados por la justicia, el mecanismo de
protección que los políticos han creado para
evitar enfrentar los tribunales y el descaro con
que un escándalo termina sepultando a otro
escándalo que han producido en su conjunto una
ciudadanía descreída en la democracia y
consiguientemente han multiplicado por miles los
desencantados con el sistema al tiempo de crecer
geométricamente el número de nostálgicos de la
dictadura o de modelos cuasi autoritarios
disfrazados de propuestas mesiánicas. Los medios
de comunicación se encuentran en este marco de
deterioro económico, de frustración porque sus
denuncias no encuentran eco en las instituciones
o han terminado perdiendo público o sucumbiendo
ante el modelo que reproduce hoy formulas
degradadas del ejercicio profesional que se
asocian a los mismos hechos de corrupción que
muchas veces se denuncian.
UN
CINISMO CRECIENTE
Periodistas mal
pagados en medios de prensa que viven de favores
del sector gubernamental han hecho que también
el número de lectores o de oyentes y
televidentes haya caído dramáticamente en
muchos de nuestros países. El caso de Paraguay
es dramático si uno observa que el principal
diario del país (ABC color) vendía en
1984 antes del cierre por la dictadura de
Stroessner cuatro veces más que su
circulación actual dos décadas después y 14
años desde el advenimiento de la democracia. Su
posición favorable al general Lino Oviedo y la
visión tergiversada de muchos de los sucesos han
privado a este medio y a otros en similares
defectos del favor de un público que hoy mira a
la prensa con la misma desconfianza con que
observa el comportamiento de los políticos. Esta
sociedad enferma de sospechas y suspicacias no
puede ser el mejor escenario para la
construcción de un espacio democrático donde el
libre flujo de las ideas favorece finalmente a
que las instituciones se perfeccionen, los
castigos a los delincuentes refuercen la fe en la
justicia y por consiguiente la transparencia de
la gestión pública lleve a que las campañas no
sean sólo financiables con dinero sucio venido
de la misma delincuencia que se dice combatir si
se llega al poder.
Hay un cinismo
creciente en muchos medios locales y eso ha
repercutido de forma negativa en otros segmentos
sociales. Se puede estar en el campanario y en la
procesión, al decir del dicho popular, o cada
vez se pretende colocar a toda la sociedad como
cómplice de la corrupción cuando en realidad es
su victima propiciatoria. El silencio, la
componenda con sectores corruptos y la
dependencia en términos laborales con estos
mismos sectores, han disminuido en muchos casos
el impacto de las denuncias y favorecido la
construcción de un escenario donde todos se
encuentran bajo sospecha y en donde los cínicos
no tienen inconvenientes en demostrar estar
contra la corrupción al tiempo de ser corruptos.
No se observa
desafortunadamente una relación clara entre los
costos de la corrupción y el impacto en la vida
social. Se nota que la corrupción es percibida
como algo malo pero genéticamente
incorporada en la cultura de nuestros pueblos y
se la ataca en relación directa y proporcional a
los efectos que tenga sobre un aspecto parcial de
nuestra vida cotidiana. La prensa, dentro de este
marco de cambios a nivel mundial, ha sufrido no
sólo la perdida de sus adherentes sino una
situación crítica de los avisantes que cada vez
son menos y que amenazan en su escasez la
existencia real de una prensa libre e
independiente. Según datos de la Cámara de
Anunciantes del Paraguay, el descenso de la
publicidad en el año 2002 ha sido del 300%, lo
que coloca en una situación financiera más que
difícil a la mayoría de los medios locales cuya
permanencia en el mercado dependerá del grado de
capacidad económica de sus propietarios para
sostenerlos con dinero de otros negocios o
terminara sucumbiendo en manos de corporaciones
locales o internacionales o cumpliendo el rol de
voceros de ciertos sectores
político-electorales. Es importante recuperar el
nivel de confianza en la gestión pública, es
determinante para la prensa desenmascarar a los
cínicos y por sobre todo necesitamos una prensa
que revele perfiles de autocrítica
suficientemente creíbles que nos permita
entender que la sociedad tiene en ella a un
aliado y no una institución alquilada a los
intereses comerciales y políticos del país.
NUEVOS
INSTRUMENTOS DE DIFUSION
La lucha contra
la corrupción dentro de muchos casos en América
Latina debe partir desde el mismo medio de
prensa. Alianzas estratégicas entre clientes con
estándares éticos e instituciones públicas que
entiendan el favor que le hace a una democracia
una prensa que denuncia y que combate los casos
de corrupción producirán a corto tiempo el
regreso de un clima de confianza que permita
fortalecer la democracia política y alentar la
recuperación de una economía destrozada en
varios países que hoy pone en peligro el
sostenimiento del todo el sistema democrático.
Es preciso que
nuestros comunicadores entiendan su rol dentro de
este proceso de recuperación, que observen la
necesidad de buscar mecanismos de difusión de
las ideas más allá de los espacios habituales.
No hay empleo en las redacciones pero
positivamente sí hay sectores emergentes en el
periodismo digital que prueban la posibilidad de
adquirir independencia a la hora de denunciar
hechos corruptos en el país. Uno de estos casos
lo venimos implementando en el Centro
Tecnológico de Información y Comunicación
(Ceticom), con apoyo del PNUD, donde brindamos
entrenamiento para que los comunicadores e
interesados en utilizar soportes digitales sean
dueños de sus propias empresas y generen
información y comunicación sin las barreras que
por lo general se esgrimen en las redacciones
cuando uno nos propietario del medio. El Ceticom
ha tenido una primera promoción en abril de
2003, el 70% de sus graduados hoy ofrecen
servicios desde free lance a medios
escritos locales e internacionales al tiempo de
remitir informes en audio y video a otros medios
del mundo y del país interesados en sus
servicios. El portal informativo
www.vivaparaguay.com es uno de los sitios más
visitados del Paraguay en la web y es el
resultado de un trabajo emprendido por la
Fundación Libre en el ánimo de construir nuevos
espacios de desarrollo de la comunicación y la
información. Si el Paraguay tardó 200 años en
tener su primera imprenta y otros 200 años para
que apareciera el primer periódico escrito, y
luego tuvo que esperar otras décadas para que el
primer periódico comercial sin control ni
censura del gobierno ganara la calle, hoy se
puede afirmar que Internet y la tecnología
disponible permiten que comunicadores sean hoy,
sin excusas ni restricciones, verdaderos agentes
de propagación de hechos y noticias con
responsabilidad y sin pretextos practicar un buen
periodismo. Algunos encontraran todavía muy
incipiente este nicho de posibilidades que sin
embargo se muestra por demás atractivo y valioso
en medio de un escenario difícil que no
preanuncia momentos fáciles para el periodismo.
DESCOMPRIMIR
LA FRUSTRACION DEMOCRATICA
Estamos en un
momento de inflexión. La democracia es
cuestionada diariamente por su ineficacia y
corrupción, los medios son asociados a muchos de
los esquemas corruptos que dice combatir y en
medio crece el descontento de una sociedad que
comienza a cuestionarse incluso si la democracia
es un sistema válido para países como los
nuestros. En mis programas radiales en Radio
Libre suelo escuchar todos los días la queja de
una audiencia que no tolera vivir en un ambiente
asfixiante de corrupción donde hasta ahora ha
manifestado su enojo no yendo a votar como lo
prueban los recientes comicios de abril de 2003.
Estamos eligiendo gobernantes que construyen
legitimidad sobre bases muy estrechas que si no
logran un golpe de timón decisivo esa cantidad
de gente que los apoya la perderá en muy corto
tiempo. Hay lo que algunos definen como
bronca, enojo popular hacia la
democracia, y la prensa puede descomprimir esta
situación buscando cumplir un rol más apropiado
pero siendo sostenida su labor por las
instituciones encargadas de sancionar y apartar a
los corruptos. Es simpático observar que a veces
en los medios gráficos el mismo corrupto
denunciado en las páginas de judiciales tiene un
rol trascendente en las páginas políticas,
publicita en el medio alguna de sus empresas y
aparece como un verdadero señor en la páginas
de sociales. Esto que puede parecer muy burdo
para muchos es casi común en nuestros medios y
el público lo percibe. Partir de la teoría que
nadie se da cuenta de estas contradicciones e
incoherencias es el comienzo del fin de cualquier
democracia y la razón de la crisis de los medios
de prensa en nuestro país que debiera revertirse
por la salud de la democracia en general.
Hay signos
positivos, con todo, que demuestran que no se ha
perdido la mística de hacer de la información
un instrumento al servicio de la comunidad y en
donde el concepto enunciado por John Dewey de
información + comunicación =
democracia parece cobrar un nuevo sentido
por demás esperanzador hacia el futuro. Lo
concreto es que la sociedad en su conjunto debe
reconocer la necesidad de restaurar la confianza
en sus instituciones y eso está
demostrado es un trabajo en conjunto de
instituciones públicas, prensa y sectores que
apoyan comercialmente la sobrevivencia de los
medios pero, por sobre todo, su real y verdadera
independencia. Cuando eso sea posible habremos
podido revertir los números negativos en torno a
la democracia, consolidado sus instrucciones y
recuperado la confianza del ciudadano en su
propio voto y esfuerzo cotidiano de hacer de la
democracia un espacio público donde el libre
flujo de las ideas permiten el desarrollo más
amplio de la dignidad del ser humano.
*
Benjamín Fernández Bogado, periodista y abogado paraguayo, es
miembro del Instituto
Prensa y Libertad. Es
colaborador de Sala de Prensa.
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