¿Acaso le
falta ciencia al periodismo?
Gustavo
Valdivieso *
El
profesor Hans Ulrich Gumbrecht, del Departamento
de Literatura Comparada de la Universidad de
Stanford, ha dicho en una entrevista publicada en
Sala de Prensa que le gustaría una Ciencia de la
Comunicación parecida a la Filosofía de la
Lengua, pues la actual, vinculada a la tradición
del periodismo, "no le parece
interesante". Tal vez la esencia del asunto
es que al profesor Gumbrecht no le gusta el
periodismo.
¿Es el
periodismo una ciencia? Difícilmente. Hay dos
maneras de identificar aquello que comúnmente
entendemos como ciencia: un campo de conocimiento
organizado para el que se conocen y/o se
investigan unas leyes que gobiernan las
interacciones en esa esfera, y un conjunto de
prácticas y marcos teóricos que se utilizan
para estudiar determinado tipo de temas
partiendo, como lo mostró Kuhn, de un paradigma
(la analogía con una experiencia científica que
se considera exitosa y que, durante algún
tiempo, proporciona modelos de problemas y
soluciones a la comunidad científica). El
periodismo no parece encajar bien en ninguno de
esos moldes.
A pesar de que
hay entusiastas de considerar al periodismo como
ciencia, desde sus inicios existieron serias
dudas acerca de si el periodismo, como
disciplina, poseía algún cuerpo de conocimiento
propio, lo que se ha prestado a las frecuentes
discusiones sobre si es un oficio o una
profesión.
Philip Meyer, el
gran impulsor del periodismo de Precisión,
trató de superar para siempre esas dudas
reforzando el carácter científico del trabajo
periodístico, modificando los métodos de la
investigación periodística al asimilar nuevos
procedimientos (encuestas, estudio de bases de
datos, uso de marcos teóricos, documentación de
los mismos métodos de investigación) tomados de
las ciencias sociales y de la conducta.
Meyer encontró
tres tipos de elementos para un cuerpo de
conocimientos propio del periodismo.
- Cómo
encontrar información
- Cómo
evaluarla
- Cómo
hacerla llegar a las audiencias superando
la torre de Babel que está generando el
exceso de información.
Sin embargo, a
pesar de un comienzo prometedor y del entusiasmo
que sigue despertando en ciertos círculos
académicos, el Periodismo de Precisión de Meyer
está encerrado en un pequeño universo de medios
y periodistas que lo practican para ciertos
temas, y no se ha extendido a los métodos de
investigación del resto de la profesión.
Tal vez podemos
tener más éxito en saber qué ocurre con esos
métodos de investigación, cómo podrían ser
más científicos y tal vez por qué no lo son,
que en diagnosticar el carácter científico del
periodismo.
El
marco teórico como lo decisivo en la calidad de
la investigación periodística
José Luis Dader
nos recuerda la simpática historia de Philip
Meyer sobre cómo el constante uso de
alucinógenos por los jóvenes de Florida a
principio de los años 60 no recibió atención
hasta mucho después de iniciado el fenómeno,
por no existir la categoría "problema de la
drogadicción".
Para el propio
Meyer, que basado en su experiencia como
periodista se dedicó a impulsar la práctica del
Periodismo de Precisión, el marco teórico de
que disponga el periodista es al menos tan
importante como los medios a su alcance para
obtener y procesar datos.
Volviendo al
profesor Gumbrecht, que afirma que "los
mejores periodistas no tienen formación en las
Ciencias de la Comunicación" y son más
bien "personas cultivadas que, por una u
otra razón, empiezan a escribir para los
medios", vale la pena investigar si, aunque
es muy difícil saber cuáles son "los
mejores periodistas", estos periodistas que
se distinguen por su capacidad para explicar e interpretar
hechos son los que disponen de uno o varios
marcos conceptuales que aplican a la
organización del conocimiento sobre lo que
investigan y que no sólo les permiten ver un
cierto orden en lo que ocurre, sino también ser
mejor comprendidos por audiencias
audiencias también "cultivadas"-
que comparten esos marcos teóricos.
El fuerte
inexpugnable del periodismo está en investigar
hechos, para los que no aplica el criterio de
"falsabilidad" de Popper, es decir,
hechos que simplemente son o no son de tal forma,
como si chocaron o no dos automóviles, si habló
o no habló el presidente y si encontraron o no
el cuerpo de una persona desaparecida. Esos
hechos, sea como sea que se interpreten en cuanto
a sus implicaciones o a las fuerzas que los
producen, son los mismos para cualquier humano
que los presencie, no importa si cree que la
conducta humana la gobiernan las mareas o que las
moléculas de los metales toman decisiones
propias.
Pero quienes se
quejan de la mala calidad de la información no
se refieren en la mayoría de los casos a la
capacidad el periodismo para exponer hechos, sino
precisamente a un resultado que no termina de
satisfacer en cuanto a la jerarquización que se
da a esos hechos, a la cantidad de información
sobre ellos que se suministra, y a la utilidad de
esa información que se da para entender de
manera satisfactoria el hecho de que se trata y
sus consecuencias.
El marco
conceptual puede resultar la condición para el
éxito del periodismo que intenta comprender y
explicar los hechos. Y nadie ha dicho que deba
ser un marco conceptual especializado e
identificable con la jerga propia de una
disciplina. El marco conceptual de Meyer para
explicar las posibles razones de las altas
inversiones en seguros en los colegios de Florida
se remontaba a entender en cuatro pasos una
situación de conveniencia mutua y favores que se
daban y se recibían a lo largo del tiempo. Pero
había un marco conceptual, de eso se trata.
Un
salto cualitativo al registrar el origen de los
datos
Para Meyer, la
práctica científica de registrar el proceso por
el que se produce la información era otra de las
claves del proceso de transformación del
periodismo. Sencillo: una vez que queda claro
cómo se obtiene cada cifra, en qué se basa cada
observación sobre una situación, de qué
relaciones exactas se extrae cada porcentaje,
comparar ese dato con el de otra fuente, o con el
de la misma fuente en el futuro, será fácil y
permitirá entender la verdadera dirección de la
evolución de los fenómenos -como cuando el
desempleo "baja" porque cambió la
forma de medirlo- detectar los procedimientos y
las fuentes más confiables, y descubrir intentos
de manipulación de la información.
Un beneficio
adicional: con datos que se pueda considerar
comparables es posible probar la validez de
diferentes marcos conceptuales que entienden los
fenómenos de tal o cual forma y proponen
opciones diferentes a la hora de tomar
decisiones.
Para Meyer, el
cambio en el periodismo no se trataba solamente
de incorporar computadoras y programas para el
manejo de estadísticas en las redacciones, sino
sobre todo de contar con medios que facilitaban
el soporte tecnológico para un trabajo
periodístico más sistemático que permitiese
acumular conocimiento. A ese nivel, no sólo se
trata de "hacer diferente el trabajo",
o de "poder hacerlo más rápido", sino
de hacer un trabajo diferente.
¿Por
qué no se ha hecho más científico el
periodismo?
La posibilidad
de aplicar estos métodos científicos al
periodismo parece real. Y de hecho se ha hecho.
¿Por qué sigue siendo la excepción a la regla
-la regla del periodismo de grandes medios con
contenidos cada vez menos complejos?.
Tal vez Meyer
y en algún momento a todos los que
queremos sentir que trabajamos en una actividad
de alto valor agregado- olvidamos que la
disponibilidad de tecnología en máquinas y
métodos de trabajo no genera automáticamente
los cambios: hay otros factores, en el entorno y
en la manera como ese entorno es entendido por
los seres pensantes, que condicionan las
evoluciones. ¿Por qué no sólo no se ha hecho
más científico el periodismo en general, sino
que sus espacios están cada vez más dedicados a
las reinas, los horóscopos y los chismes?.
Buscando
explicaciones
1: ¿El periodismo como ciencia vs. la ciencia en
el periodismo?
Meyer explica el
desarrollo de nuevas posibilidades de
investigación en el periodismo como consecuencia
de que, a partir de los años 70 y de la
reducción del consumo de periódicos por hogar
en Estados Unidos- se entendió que "un
periódico es un producto y un lector es una
criatura racional que debe decidir si vale la
pena el costo de utilizar el producto".
Sin embargo, un
poco después del 2000 no existe la sensación de
que el periodismo se asocie más con ese abordaje
"científico" de la información de la
vida diaria que imaginamos interese a las
audiencias, sino con el info- entretenimiento y
la información reducida a lo mínimo. Ese es el
caso al menos de los medios que pretenden
alcanzar a las grandes audiencias. Tal vez a
Meyer no se le ocurrió que, en determinadas
circunstancias, los miembros de las audiencias
podían optar racionalmente por estar menos
informados de las que el profesor De Aguinaga
llama "generalidades del mundo" y más
de la vida de los artistas. En esas
"determinadas circunstancias" que
abordaremos en seguida, es posible que el
desarrollo de la Ciencia de la Información en la
dirección de un paradigma el objetivo es
entender lo que quiere la audiencia y dárselo-
haya llevado a debilitar el desarrollo de la
ciencia dentro del periodismo, al concluirse que,
al menos en el aquí y ahora de la lógica del
Mercado que se adueñó de gran parte de las
ciencias sociales, las grandes audiencias no
"quieren" más ciencia en su mente,
sino más esparcimiento.
¿Por qué no se
ha intensificado el uso del método científico
en el periodismo? La posible respuesta es que la
lógica de la Ciencia de la Información
que es la ciencia del periodismo- en el
marco de un paradigma de Mercado (que busca
aumentar el tamaño de las audiencias) aconseja
concentrarse en los formatos de presentación del
mensaje, en las formas de simplificar los
contenidos hasta hacerlos accesibles para todos y
en la economía de tiempo, siempre con escasez de
recursos. Para la ciencia del periodismo, el
método científico en la investigación
periodística no se ha rebelado como prioridad.
Buscando
explicaciones
2: El periodismo y la ciencia mueren por la misma
causa
En El Fin de
la Ciencia, una de las ideas más atractivas
que presenta John Horgan está tomada de un
biólogo, George Stent, para quien "según
la teoría darwiniana, la ciencia no surge de
nuestro deseo de conocer la verdad como tal, sino
de nuestra compulsión a controlar nuestro
entorno para aumentar las posibilidades de
propagación de nuestros genes". Para Stent,
en el momento en los rendimientos de la búsqueda
de conocimiento comiencen a ser decrecientes el
abandono paulatino de la Ciencia será
explicable. En el caso de la información
pública, entendida como información sobre los
temas públicos, en el momento en que el cuadro
del "Mundo" parece completo, y el
acceso a información sobre los países, las
teorías y los temas ya no es un gran avance, y
tampoco un privilegio, es muy plausible esperar
que decaiga el interés por tener esta
información.
Validar estas
teorías requerirá como mínimo de encuestas de
valores y procedimientos de investigación
sicológica, pero son otra fuente de preguntas y
respuestas interesantes al problema de por qué
la lógica de la información pública la
de el avance hacia informaciones cada vez más
ricas sobre los temas de la cosa pública- no se
está manifestando en el producto de los medios,
y tampoco en su uso de las posibilidades de
investigación que permiten desarrollar ese ideal
de la información.
Buscando
explicaciones
3: ¡Claro! las instituciones
De las
hipótesis que ofrecemos, esta es la que muestra
mayor convergencia con marcos teóricos actuales.
Aquí, la
propuesta es abordar el análisis institucional
de la información pública el producto del
periodismo "ideal"- que a diferencia
del ya iniciado análisis institucional de los
medios estudia los factores que pueden determinar
la homogeneidad y la evolución de la
información que se genera (instituciones) pero
no sólo estudiando lo que ocurre en uno de los
tipos de organizaciones que actúan en este
proceso (los medios) sino también las otras
organizaciones (Gobiernos, fuentes privadas de
información, grupos de presión) y
adicionalmente las creencias que determinan la
interpretación del escenario y de las
oportunidades que hacen los distintos actores.
El autor de
estas páginas ya ha dado pasos hacia ese
análisis, que buscará respuestas a las
posibilidades de desarrollo de la investigación
periodística y los factores que la limitan
mirando todo un conjunto de factores más allá
de los medios y del ya muy tratado
"paradigma del Mercado", pero que se
encuentra aún en etapa embrionaria.
Conclusiones
tentativas
Quien escribe no
se siente competente para calificar o no al
periodismo como ciencia. Pero la relación entre
uno y otra enriquece al periodismo de muchas
formas no sólo al buscar una esencia de la
labor periodística en el estudio de temas que
pueden ser conocidos con certeza, sino al
resaltar la importancia del método científico
para mejorar la forma de "encuadrar" a
través de un marco conceptual la investigación,
el razonamiento y el mensaje de los periodistas,
y al abrir la puerta a la posibilidad de
acostumbrarnos a que las ideas expresadas por
quienes no son periodistas (las fuentes de
información y los columnistas) a través de los
medios queden sometidas a la amenaza de
"pruebas de falsabilidad" en los
mensajes de los periodistas en los mismos medios,
y tengan que ser entonces elaboradas con
datos correctos y no manipuladas.
Además, creemos
que el periodismo que comprueba no sólo la
realidad de los hechos sino la validez de las
interpretaciones que se les dan y de los modelos
con que líderes políticos o grupos de presión
intentan explicar lo que ocurre en nuestro
entorno es un periodismo que refuerza las
prácticas científicas, tanto en el terreno de
las ciencias como en el de los razonamientos
sobre la vida cotidiana. Habría que verificarlo,
pero es una idea que desde el paradigma de
explicación institucional suena atractiva.
¿Por qué no se
ha desarrollado en esa vía el periodismo? ¿Por
qué los medios, el vehículo de expresión del
periodismo por excelencia, reciben tantas
críticas por dejar de lado la calidad del
contenido? La respuesta puede estar en alguna de
las hipótesis que muy superficialmente acabamos
de presentar. O en ninguna. O un poco en todas,
como es común en las ciencias sociales. Parece
atractiva la idea de plantear nuevos paradigmas a
la hora de entender el periodismo y más
importante para nosotros- plantear paradigmas
para entender la información pública. Pero lo
más importante será aprender a validarlos, y a
hacerlos útiles, científicamente hablando.
_______
Fuentes:
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www.saladeprensa.org
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Constanzo. "¿Qué pueden aportar las
ciencias de la comunicación a la formación de
periodistas?". Entrevista con Hans Ulrich
Gumbrecht. Sala de Prensa No. 48.
Octubre de 2002. Año 3, Vol. 2.
www.saladeprensa.org
- Weingast, Barry. "Constructing Self
Enforcing Democracy in Spain". Paper,
Stanford University, 2001.
*
Gustavo Valdivieso
es periodista colombiano, especialista en temas
de gobierno. Esta es su primera colaboracion para
Sala
de Prensa.
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