CPJ:
Los 10
peores lugares del mundo
para ser periodista
Nueva York.- El Comité
para la Protección de los Periodistas (CPJ, por
sus siglas en inglés) conmemora el Día Mundial
de la Libertad de Prensa, el sábado 3 de mayo,
nombrando los peores lugares del mundo para
ejercer el periodismo. La lista de 10 lugares
representa toda la gama de amenazas actuales a la
libertad de prensa.
Encabezando la
lista aparece Iraq, donde nueve periodistas que
cubrían la guerra liderada por Estados Unidos
cayeron en el cumplimiento del deber durante las
primeras tres semanas de hostilidades, víctima
del fuego iraquí o estadounidense, minas o
atentados suicidas. Otros cuatro periodistas
murieron a causa de accidentes o enfermedades en
Iraq. La brutal ofensiva desatada en el mes de
marzo en Cuba por el gobierno de Fidel Castro
llevó a 28 periodistas a la cárcel, donde
cumplen largas condenas de prisión de hasta 27
años. Durante el año pasado, los periodistas
independientes de Vietnam que se atrevieron a
criticar al gobernante Partido Comunista en la
prensa escrita o en la Internet, fueron acosados,
puestos bajo estrecha vigilancia o enviados a
prisión. El CPJ también colocó a Afganistán,
Chechenia, Gaza y Cisjordania, Eritrea, Togo,
Colombia y Belarús en la lista de los peores
lugares para ser periodista.
«Muchos
periodistas que dan a conocer las noticias desde
estos lugares han realizado el último
sacrificio; otros están en la cárcel cumpliendo
largas condenas», señaló Joel Simon, director
en funciones del CPJ. «Pero sus colegas
perseveran, enfrentando ofensivas del gobierno,
violencia física, duras leyes de prensa y el
fuego indiscriminado para brindarnos las
noticias», agregó Simon.
Iraq
La guerra liderada por Estados Unidos contra
Iraq ha dejado un elevado saldo de víctimas
entre los periodistas que cubrían el conflicto.
Nueve periodistas cayeron mientras cumplían con
su trabajo en las primeras tres semanas de
hostilidades, víctima del fuego iraquí o
estadounidense, de las minas terrestres o de
atentados suicidas. (Otros cuatro fallecieron a
causa de accidentes o enfermedades.) Varios más
resultaron heridos y dos permanecen
desaparecidos. Aquéllos que no estaban en la
línea de fuego encontraron otras dificultades:
las fuerzas estadounidenses e iraquíes
detuvieron a más de 24 periodistas. Si bien la
mayor parte de los combates parecen haber
culminado, las condiciones de seguridad para los
periodistas siguen siendo precarias: el
bandidaje, los tiroteos y las agresiones físicas
probablemente convertirán a Iraq en la tarea
reporteril más peligrosa en el futuro inmediato.
Cuba
En marzo, mientras la atención internacional
se concentraba en Iraq, las autoridades cubanas
lanzaron una amplia ofensiva contra la disidencia
y la joven prensa independiente de la isla. En
total, 28 periodistas fueron arrestados,
condenados en juicios sumarios de un día,
sancionados con penas privativas de libertad de
14 a 27 años y dispersados en las tantas
prisiones del sistema penal cubano.
La embestida,
aunque no tiene precedentes por su escala, es la
culminación de años de represión e
intimidación que comprendieron encarcelamientos,
exilios forzosos, confiscación de propiedad,
suspensión de servicio telefónico y actos de
hostigamiento orquestados por grupos de
partidarios del gobierno. Los periodistas
cubanos, quienes dictan y envían por fax sus
artículos sobre violaciones de los derechos
humanos y corrupción a sus colegas en el
exterior, representan un desafío directo al
monopolio informativo que el presidente Fidel
Castro Ruz ejerce en la isla.
Vietnam
Durante el año pasado, las autoridades
vietnamitas intensificaron la represión contra
escritores independientes y disidentes
políticos. Aquéllos que publiquen noticias u
opiniones que contradigan la línea del Partido
Comunista son acosados, puestos bajo estrecha
vigilancia o encarcelados. El gobierno acostumbra
a acusar a los periodistas independientes de
poner en peligro la seguridad nacional e incluso
trata la crítica moderada al gobierno o el apoyo
a las reformas democráticas como delitos de
traición. Ocho periodistas languidecen en las
prisiones de Vietnam o se encuentran bajo arresto
domiciliario. En los últimos meses, periodistas
locales han expresado su temor a una ofensiva
más amplia luego de informarse que las
autoridades habían compilado una «lista negra»
nacional de escritores y disidentes.
Como los
periodistas independientes se vuelcan en forma
creciente a la Internet para distribuir noticias
o informaciones que los medios oficiales no
publican, el gobierno ha limitado las ya de por
sí estrictas regulaciones que rigen el contenido
de la Internet y ha intensificado la vigilancia
del ciberespacio. Cinco de los periodistas
vietnamitas encarcelados fueron objeto de
represalia por publicar en la Internet
entre ellos Nguyen Khac Toan, quien fue
sentenciado en diciembre del 2002 a 12 años de
prisión, una de las condenas más duras que ha
recibido un periodista en los últimos
años. A mediados de abril, el órgano
oficial del ejército, Quan Doi Nhan Dan,
publicó un editorial que reclamaba mayores
controles sobre la Internet y sanciones más
severas para los que hicieran circular
«contenido reaccionario y depravado» en el
ciberespacio.
Afganistán
El poder sin control de los caudillos locales
y el frágil estado de derecho hacen de
Afganistán un entorno inhóspito para la prensa.
A pesar de las nuevas libertades que disfrutan
los medios tras la caída del represivo régimen
talibán, los periodistas sostienen que es
imposible escribir y hablar libremente a causa de
las amenazas, actos de intimidación y
agresiones. Estos abusos con frecuencia son
cometidos por políticos y comandantes militares
que utilizan a las fuerzas de seguridad del
gobierno para hostigar a los periodistas
independientes.
A pesar de que
los líderes del gobierno de transición afgano
inclusive el presidente Hamid Karzai
han hecho campaña pública a favor de la
libertad de prensa, no se han tomado medidas
enérgicas para detener los ataques contra la
prensa. A mediados de marzo, por ejemplo, un
reportero de Radio Liberty, radioemisora
financiada por Estados Unidos, fue golpeado,
detenido y expulsado de la provincia occidental
de Herat por orden del gobernador y poderoso
caudillo local Ismail Khan. En muchos casos, los
periodistas no denuncian públicamente dichos
ataques y se autocensuran por temor a mayores
represalias. El CPJ ha documentado varios casos
de periodistas que han pasado a la clandestinidad
en forma temporal o han huido luego de recibir
amenazas.
Chechenia
Los periodistas que trabajan en Chechenia
hacen frente a la violencia, las amenazas y las
brutalidades cotidianas de la guerra. En la
última década, 18 periodistas han caído en el
cumplimiento de su deber. En la actualidad sólo
un puñado de ellos están dispuestos a arriesgar
sus vidas para dar a conocer las noticias de la
región. Los que se atreven a ir a Chechenia se
encuentran atrapados en el medio de una intensa
guerra de propaganda entre el Kremlin y los
rebeldes chechenos. Los periodistas acreditados
oficialmente en Chechenia están en su mayoría
confinados a un centro de prensa militar, donde
reciben información censurada. Los viajes sólo
se permiten con custodia policial reforzada, lo
que impide informar de modo independiente. Los
periodistas que ingresan a Chechenia en forma
clandestina para investigar abusos de los
derechos humanos y describen una versión no
aprobada del conflicto pueden ser detenidos o
agredidos por las fuerzas militares rusas. La
Cancillería con frecuencia niega el visado a los
corresponsales extranjeros cuya cobertura
informativa de la región es considerada
contraria a Rusia, o incluso los ponen en una
lista negra. Gracias a estas medidas, el gobierno
ha logrado evitar que los periodistas informen
sobre la devastación causada por la guerra.
Gaza y Cisjordania
El fuego indiscriminado del ejército
israelí ha convertido a los territorios ocupados
de Gaza y Cisjordania en una peligrosa tarea
reporteril. Tres periodistas han sido abatidos
por las balas israelíes en los últimos 12
meses, entre ellos el camarógrafo Nazeh
Darwazeh, a quien un soldado israelí disparó a
quemarropa en la cabeza en abril pasado, a pesar
de que se le podía identificar claramente como
miembro de la prensa. Los soldados israelíes son
raramente sancionados por dispararles a los
periodistas.
Los periodistas
que trabajan cerca de la línea del frente en
Gaza y Cisjordania siguen enfrentando otros
obstáculos. En los últimos meses, periodistas
han resultado heridos como consecuencia de
ofensivas militares israelíes; el ejército
israelí ha clausurado dos radioemisoras
palestinas; y los puestos de control militar y la
dura política del gobierno israelí de limitar
la acreditación a la prensa siguen
obstaculizando el trabajo periodístico. Además,
los colonos judíos militantes ejecutan violentos
ataques contra periodistas; mientras que las
fuerzas de seguridad y milicias palestinas han
agredido y amenazado a periodistas y les han
confiscado sus materiales.
Eritrea
Eritrea ha sido el país africano que más ha
encarcelado a periodistas desde septiembre del
2001, cuando el gobierno proscribió a toda la
prensa privada y arrestó a periodistas
independientes. En la actualidad, dieciocho
periodistas están encerrados en prisiones
secretas del pequeño país del Mar Rojo. Miembro
activo de la coalición que apoyó la invasión
estadounidense a Iraq, el presidente Isaías
Afewerki acusa a los periodistas independientes
de tener vínculos con terroristas, cometer
espionaje y «poner en peligro la unidad
nacional». Las autoridades continúan
insistiendo en que la prensa privada también
trabaja sin los debidos permisos, y que los
periodistas independientes frecuentemente evaden
el servicio militar obligatorio.
El partido de
gobierno ejerce un férreo control sobre los
medios estatales, cuyos empleados hacen frente a
la censura y practican la autocensura. Afewerki
no se ha inmutado por las continuas denuncias
internacionales del balance de su gobierno en
materia de derechos humanos e insiste en
descalificar a sus críticos en el extranjero y
catalogarlos de enemigos de Eritrea.
Togo
Desde que el gobierno sancionó una dura ley
de prensa en enero del 2000, Togo se ha
convertido en uno de los peores lugares para
ejercer el periodismo de la región subsahariana.
A fines de marzo del 2003, el gobierno prohibió
temporalmente que los corresponsales extranjeros
trabajaran en el país, en represalia porque la
prensa extranjera no cubrió la inauguración de
una conferencia sobre las elecciones africanas en
la capital, Lomé. Varios periodistas han sido
encarcelados en los últimos tres años por
delitos de prensa; otros se han escondido para
evitar el arresto. Por orden del ministro del
Interior, la policía en forma rutinaria va a las
plantas impresoras y confisca ediciones completas
de diarios. Las autoridades han clausurado medios
de prensa, como las emisoras independientes Radio
Victoire y Tropik FM; han bloqueado sitios de
Internet; y han interferido las frecuencias de
radioemisoras críticas del mandatario
Gnassingbé Eyadéma y su partido, el gobernante
Reagrupamiento del Pueblo Togolés (RPT). En
septiembre del 2002, el parlamento togolés
aprobó una reforma del código de prensa que
incrementó drásticamente las sanciones para los
delitos de prensa. Ahora, un periodista puede ser
encarcelado hasta cinco años y sancionado con
una multa de 8 mil dólares estadounidenses «por
insultar al jefe de estado».
Colombia
La guerra civil de casi cuatro décadas ha
dejado un saldo brutal en la prensa del país:
más de 30 periodistas han sido asesinados en la
última década por su trabajo, y los
comunicadores continúan siendo atacados. El CPJ
está investigando el homicidio de dos
periodistas que fueron asesinados esta semana,
posiblemente para silenciarlos. Además, Luis
Eduardo Alfonso, reportero de Radio Meridiano-70,
fue asesinado el 18 de marzo del 2003, después
de criticar a los paramilitares, quienes
combaten, junto con las fuerzas del gobierno,
contra las guerrillas de izquierda.
Por otro lado,
la falta de autoridad del gobierno en vastas
zonas del país deja a los periodistas en una
posición particularmente vulnerable frente a
rebeldes y paramilitares. En enero, combatientes
rebeldes secuestraron a dos periodistas
extranjeros que trabajaban para el diario
estadounidense Los Angeles Times y los
mantuvieron en su poder por varios días. El
fracaso del gobierno en enjuiciar a los
responsables de estos crímenes ha perpetuado un
clima de impunidad que deja a los periodistas
desprotegidos frente a la violencia y ha
provocado el exilio de muchos otros.
Belarús
El presidente Alexander Lukashenko continúa
su ofensiva contra la asediada prensa
independiente y opositora. En abril del 2003,
Lukashenko anunció planes de crear un «sistema
ideológico estatal» que le otorgará al
gobierno poderes al estilo Gran Hermano sobre la
cobertura periodística no estatal. Por otra
parte, la propuesta de Ley de Medios de Difusión
Masivos hará que las publicaciones de Internet
sean sometidas a la misma censura asfixiante que
la prensa escrita.
En el 2002, por
primera vez periodistas de Belarús fueron
condenados por difamación y recibieron penas de
trabajo correctivas de entre 12 y 24 meses por
criticar a Lukashenko en vísperas de las
elecciones presidenciales del 2001. Demandas
civiles por difamación, que son alimentadas por
motivos políticos y culminan con multas
exorbitantes, continúan debilitando a los
medios, forzando a una destacada publicación
independiente a cerrar en el 2002.
La desaparición
del camarógrafo ruso Dmitry Zavadsky en julio
del 2002 es un escalofriante recuerdo de los
riesgos que enfrentan los periodistas en
Belarús. A pesar de que dos ex miembros de
Almaz, la unidad élite de tropas especiales de
Belarús, fueron condenados en el 2002 por
secuestrar al periodista, la Fiscalía no
investigó acusaciones sobre la supuesta
participación del gobierno en el secuestro. La
Fiscalía reabrió el caso Zavadsky en diciembre,
pero no se ha informado de ningún avance.
* El CPJ es una organización independiente sin
ánimo de lucro radicada en Nueva York, y se
dedica a defender la libertad de prensa en todas
partes del mundo.
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