Libertad de expresión Vs.
corrupción en América Latina
Un precio demasiado alto
Periodistas
Frente a la Corrupción
- balance del 01 de enero de 2002 al
30 de abril de 2003 -
Las
investigaciones y los reportajes periodísticos
sobre el problema de la corrupción aumentaron
significativamente durante el año 2002 en los
países de América Latina. La cantidad de
reportajes, su calidad y la persistencia que han
mostrado los periodistas y medios de
comunicación, los posicionan como la más
potente fuerza anticorrupción de la región.1 Esto a pesar de los
numerosos riesgos, amenazas y obstáculos que
enfrentan y del pobre y hasta insignificante
reconocimiento y respaldo que reciben de las
oficinas gubernamentales, los grupos cívicos
organizados, los centros académicos y en muchos
casos, de ellos mismos.
Sin
duda, no todos los medios de comunicación ni
periodistas asumen o responden a un rol
fiscalizador frente a la corrupción. El rigor,
la fidelidad y el balance informativo siguen
siendo deficientes o son criterios ausentes en
muchos medios de la región. En estos, las
influencias políticas, los intereses económicos
y otros conflictos de intereses son los que
determinan la orientación, contenido y cobertura
de los espacios informativos y de opinión. El
espectro de medios alineados con el discurso
oficial o plegados al estatus de autoritarismo,
exclusión y oportunismo que prevalece en
América Latina lamentablemente sigue siendo
amplio.
Aún
con la pesada carga que lleva la prensa
latinoamericana por su problemática interna, las
encuestas regionales de opinión revelan que la
población tiene más confianza en los medios de
comunicación que en sus gobiernos, los partidos
políticos, el sistema judicial, los parlamentos,
los cuerpos policiales, las fuerzas armadas o
aún en los mismos ciudadanos. Solo la iglesia
cuenta con una calificación mejor.2
En
el año 2002 la exposición de los hechos de
corrupción a través de la prensa fue y continua
siendo un factor de creciente incidencia y
determinante para frenar el flagelo. ¿Cómo?:
- Mantuvo este tema
en la agenda pública, a pesar de la
inseguridad y de la incertidumbre económica
que monopolizan la atención de las
sociedades latinoamericanas.
- Descubrió hechos
irregulares e ilícitos que de otra forma
quizás nunca serían conocidos.
- Llevó las
definiciones superficiales y rígidas que
prevalecen en la comunidad internacional
acerca del problema de la corrupción, a
conceptos aplicados que muestran las
interacciones y complejidades históricas,
culturales, políticas y socio-económicas en
que éste transcurre, identificando a su vez
los factores que lo alimentan y encubren.
- Y presionó a las
instituciones fiscalizadoras y de justicia a
acoger las denuncias y a abrir expedientes, y
a través del seguimiento, vigiló que el
paradero de los casos y cada vez en mayor
grado, está logrando que estos sean
investigados y resueltos diligentemente.
El
impacto y trascendencia de la labor fiscalizadora
de los periodistas y medios es mejor apreciada al
considerar que:
La corrupción tienen
un efecto devastador en la estabilidad
política, en la productividad económica, en
los niveles de pobreza y en la vigencia de
los derechos humanos. Como lo destacó el
informe anual de la organización
internacional Human Rights Watch, publicado
en enero 2003: en América Latina la
corrupción ''más que ningún otro'' factor
erosiona la confianza de la población en sus
gobiernos, y en última instancia en la
democracia.3
Y el fracaso o
renuncia de los gobiernos en la aplicación
de medidas anticorrupción, las
inconsistencias y parcialidad de los líderes
políticos al abordar el problema, las
iniciativas dispersas y excluyentes de muchos
grupos de la sociedad civil, la desidia de
los empresarios para exigir reglas
transparentes en los negocios, y el pobre
resultado de los programas anticorrupción
impulsados por organismos internacionales.
Sin
embargo, como lo muestra este informe, el avance
de la prensa latinoamericana en la exposición de
la corrupción viene acompañado por un drástico
incremento de represalias verbales, físicas,
legislativas y judiciales contra los periodistas.
Estos hechos han sido cometidos por funcionarios
gubernamentales, empresarios y otros sectores que
buscan intimidar a la prensa para atenuar y cesar
sus investigaciones.
En
el año 2002 se registraron 197 agresiones en los
países latinoamericanos donde se habla español,
superando las 114 registradas en el 2001. Y
durante los primeros cuatro meses del 2003, los
casos suman ya 77. Estas cifras excluyen a Cuba,
país al que PFC aún no ha extendido su
monitoreo.
| Agresiones contra periodistas
y medios de comunicación |
| |
2002
|
2003
(enero - abril)
|
| Asesinatos |
4
|
4
|
| Violencia física |
27
|
15
|
| Ataques verbales, amenazas de
muerte y campañas de amedrentamiento |
66
|
17
|
| Demandas judiciales |
58
|
11
|
| Amenazas de demandas |
3
|
3
|
| Detenciones |
7
|
6
|
| Condenas |
3
|
5
|
Censura
- Cierre de programas
- Despidos
- Interferencias |
4
3
3
|
2
4
1
|
| Violación al secreto
profesional |
14
|
5
|
| Recortes de publicidad |
5
|
4
|
| Total |
197
|
77
|
Como se mencionó en el Informe
del 2001, las cifras reales son mayores. Esto se
debe a que muchos periodistas trabajan en zonas
alejadas de los principales centros urbanos, como
frecuentemente ocurre en México o Argentina, y
no tienen conocimiento o confianza sobre dónde
denunciar las agresiones y de quienes obtener
apoyo. También, como es de conocimiento común,
numerosos periodistas o medios desisten de
revelar o denunciar las agresiones por temor a
sufrir nuevas represalias.
Un
informe reciente del Instituto Internacional de
Prensa, coincidente con la conclusión de otras
organizaciones internacionales que trabajan en
favor de la libertad de expresión, señala que
América Latina "sigue siendo la región
más peligrosa del mundo para trabajar como
periodista".4 Además, como lo destaca
en su informe para el año 2002 el Relator
Especial para la Libertad de Expresión de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH), estos "asesinatos, ataques, amenazas
e intimidaciones no sólo silencian al
comunicador social, también tienen un profundo
efecto sobre sus colegas generando un clima de
temor y autocensura".5
Sin
duda, 2002 fue uno de los peores años de la
última década para el ejercicio del periodismo
en la región. Esto debido al crecimiento de las
restricciones y ataques cometidos por parte de
funcionarios y ex funcionarios, militantes de
partidos políticos y grupos asociados a estos
(como ocurre en Nicaragua con los ex contras, los
partidarios del ex presidente Arnoldo Alemán y
jerarcas de la iglesia católica, o con los
menemistas en Argentina y los perredistas de
México), empresarios implicados en corrupción,
mafias criminales (como los carteles de la droga
y los traficantes de armas y seres humanos), y
grupos armados (como en Colombia, con los
paramilitares y las guerrillas).
Es
importante señalar que un factor que permite y
alienta que se comentan tantas agresiones contra
periodistas y medios es la impunidad persistente
en la región. Es muy raro que las autoridades
investiguen diligentemente las amenazas o ataques
que sufre la prensa, y es menos frecuente que los
implicados reciban castigos apropiados. Por
supuesto, también contribuyen a este escenario
la misma corrupción, los medios no
independientes que fácilmente pasan de víctimas
a abusadores, la indiferencia de la sociedad
civil en relación a la problemática prensa, y
el aún débil impacto y las divisiones entre las
organizaciones internacionales y agrupaciones
regionales o locales que monitorean, promueven o
defienden la libertad de expresión.
La
Declaración de Principios sobre Libertad de
Expresión de la CIDH marca la ruta que deben
seguir los países de la región para respetar y
garantizar el pleno ejercicio de este derecho
humano fundamental. Este instrumento es a su vez
una declaración anticorrupción, en la medida
que el libre flujo de información habilita la
rendición de cuentas y el control social, que
son condiciones básicas para frenar el flagelo.
Los países de América Latina en lugar de
irrespetar y violar persistentemente esta
Declaración, deberían adoptar medidas para que
cada uno de los principios contenidos en ella
sean rigurosamente observados y que sus
incumplimientos sean ejemplarmente castigados.
Metodología
Mediante
un escrutinio diario de casi 100 fuentes
noticiosas de América Latina, la recolección de
información de redes virtuales e intercambios
personales, PFC identifica a periodistas y medios
de comunicación que sufren ataques debido a sus
investigaciones o reportajes sobre hechos de
corrupción. También monitorea, usando las
mismas fuentes de información, las condiciones,
normas y prácticas que frenan ó refuerzan la
labor periodística.
La
información recopilada por PFC es sistematizada
y compartida diariamente con organizaciones
internacionales, regionales y locales que
trabajan en favor de la libertad de expresión,
como un insumo para propiciar la intervención de
estas en los casos que van surgiendo. Esto, como
un ejercicio y ejemplo de cooperación mutua.
Para
cada caso, PFC colecta y valida los datos
necesarios y abre expedientes en el registro
"Periodistas Perseguidos" o en el
compendio "Legislación" del portal
"Abogando por la Prensa Libre", según
corresponda.6 En muchos de estos, PFC
se comunica con las autoridades locales donde
ocurre la agresión pidiendo que los incidentes
sean investigados y que las víctimas sean
protegidas, y en lo casos que los agresores son
las mismas autoridades, para que cesen o reparen
el hostigamiento.
Este
informe es una síntesis de la información
contenida en los expedientes antes mencionados,
abiertos en el sitio web de PFC entre el 1ro. de
enero de 2002 y el 30 de abril de 2003. Ha sido
organizado conforme la Declaración de Principios
sobre Libertad de Expresión de la CIDH.
Se
previene que este informe no considera las
numerosas agresiones contra periodistas y medios
de comunicación que han marcado las coyunturas
venezolana y cubana durante el período que se
informa, ni otras ocurridas en los demás países
que nos están relacionadas a la exposición de
la corrupción y delitos asociados (por depender
de las influencias y sobornos a funcionarios
gubernamentales), como el tráfico de drogas,
armas y personas.
Sobre
avances registrados en materia de libertad de
expresión, debido a que son tan pocos y
seguramente transitorios (considerando el
historial de América Latina), no es apropiado
destacarlos. Es mejor concentrarse y enfrentar
las crueles realidades.
Ataques
violentos e intimidaciones
El
asesinato, secuestro, intimidación, amenaza
a los comunicadores sociales, así como la
destrucción material de los medios de
comunicación, viola los derechos
fundamentales de las personas y coarta
severamente la libertad de expresión. Es
deber de los Estados prevenir e investigar
estos hechos, sancionar a sus autores y
asegurar a las víctimas una reparación
adecuada. - Declaración de principios
sobre libertad de expresión, CIDH.
Durante
el año 2002, se registraron 4 asesinatos
relacionados a la cobertura periodística de la
corrupción en Colombia (2) y México (2). Hubo
otros 2 en Brasil. En lo que va del 2003, 4
periodistas resultaron muertos en Colombia.
En
el 2002, 24 periodistas recibieron golpes,
ataques con armas de fuego o cortopunzantes, o
fueron víctimas de explosivos, secuestro o
destrucción de sus vehículos en Argentina (11),
Bolivia (1), Costa Rica (2), México (5),
Nicaragua (2), Panamá (1), Paraguay (1) y Perú
(1). En el 2003, 15 periodistas más han sufrido
agresiones similares en Bolivia (1), Colombia
(1), Honduras (1), México (5), Panamá (4),
Paraguay (1), Perú (1) y República Dominicana
(1).
Hubo
66 ataques verbales, amenazas de muerte y
campañas de amedrentamiento durante el 2002,
afectando a 50 periodistas y 16 medios de
Argentina (21), Bolivia (1), Colombia (8), Costa
Rica (2), Guatemala (6), México (6), Nicaragua
(4), Panamá (1), Paraguay (5), Perú (6),
Uruguay (3) y Venezuela (3). Durante los primeros
cuatro meses del 2003, hubo 17 de tales ataques,
13 contra periodistas, en Argentina (2), Chile
(1), Ecuador (2), Guatemala (3), México (5),
Nicaragua (1), Paraguay (1) y Uruguay (2). Más
del 90% de estas intimidaciones fueron cometidas
por funcionarios y ex funcionarios y en menor
grado, por grupos asociados con ellos, como los
menemistas (Argentina), arnolistas (Nicaragua) y
los perredistas (México).
Cabe
destacar, aunque el enfoque de PFC son los
países de habla hispana, el caso del brasileño
Felipe Santolia. Esto para reconocer que el
periodismo en ese país enfrenta problemas
similares a sus vecinos, y como ejemplo de las
barbaries que muchos periodistas latinoamericanos
sufren. En octubre de 2002 el periodista
Santolia, quien trabajaba en una emisora de radio
en Esperantina del estado de Piauí, recibió un
disparo en la pierna y fue crucificado a un
árbol, dejándole además con heridas en la mano
izquierda por la punta con que fue clavado y con
lesiones en la mano derecha de los alambres con
que lo ataron. La agresión fue resultado de sus
reportajes sobre una red para la compra de votos
que iba a actuar en las elecciones presidenciales
y legislativas de ese mes.
Detenciones
y procesos judiciales
Las
leyes de privacidad no deben inhibir ni
restringir la investigación y difusión de
información de interés público. La
protección a la reputación debe estar
garantizada sólo a través de sanciones
civiles, en los casos en que la persona
ofendida sea un funcionario público o
persona pública o particular que se haya
involucrado voluntariamente en asuntos de
interés público. Además, en estos casos,
debe probarse que en la difusión de las
noticias el comunicador tuvo intención de
infligir daño o pleno conocimiento de que se
estaba difundiendo noticias falsas o se
condujo con manifiesta negligencia en la
búsqueda de la verdad o falsedad de las
mismas.
Los funcionarios públicos están sujetos a
un mayor escrutinio por parte de la sociedad.
Las leyes que penalizan la expresión
ofensiva dirigida a funcionarios públicos
generalmente conocidas como leyes de
desacato atentan contra la libertad de
expresión y el derecho a la información.
- Declaración de principios sobre
libertad de expresión, CIDH.
Debido
a sus denuncias sobre corrupción, 58 periodistas
y medios fueron querellados en el 2002. De estos,
55 fueron demandados utilizando arbitrariamente
los tipos penales de difamación, calumnias e
injurias, en Argentina (7), Ecuador (1), Honduras
(1), México (16), Nicaragua (1), Panamá (21),
Paraguay (5), Perú (1), República Dominicana
(1) y Uruguay (1). Eduardo Yáñez, un
comentarista de televisión fue demandado en
Chile por desacato; Sandra Maribel Sánchez de
Honduras fue demandada por espionaje y la
periodista venezolana Patricia Poleo fue acusada
de rebelión y traición a la patria. En el 2003,
11 periodistas y medios han enfrentado demandas
por delitos contra el honor en Argentina (1),
Bolivia (1), El Salvador (1), México (4),
Panamá (2), Paraguay (1) y la República
Dominicana (1).
Además,
en el 2002 tres periodistas de Argentina, Panamá
y Paraguay fueron amenazados con procesos
judiciales. En el 2003, otros 3 periodistas y
medios, de Argentina, El Salvador y Panamá, han
recibido amenazas de juicios por difamación, y
en el caso del último, un juez panameño ordenó
arrestar Carlos Zavala quien lo había denunciado
por supuesta corrupción.
El
94% de las demandas y amenazas de un proceso
judicial fueron iniciadas por funcionarios.
Empresarios y jerarcas de la iglesia católica
presentaron las demás.
Siempre
relacionadas a investigaciones sobre la
corrupción, en el 2002 hubo 7 detenciones de
periodistas de Argentina (2), México (4) y
República Dominicana (1), y en el 2003, 6 más
han sido detenidos en México (2) y Panamá (4).
La mexicana Isabel Arvide fue detenida en el 2002
y nuevamente en el 2003. De los 13 casos, 5
estaban relacionados a demandas por difamación y
calumnias; las otras detenciones fueron
arbitrarias, muchas veces sin orden judicial y
por eso los periodistas afectados fueron
liberados.
En
el 2002 hubo 3 condenas judiciales relacionadas a
demandas por delitos contra el honor. En
diciembre de 2002, Benjamín Fernández Bogado,
periodista de Paraguay, fue condenado por el juez
José Waldir Servín a pagar una multa de un poco
más 1 mil 200 dólares y una indemnización de
unos 1 mil 400 dólares en favor del querellante
Adalberto Fox, en ese momento candidato a senador
por Convergencia Colorada. Este caso se remonta a
1996, cuando en el noticiero "24 horas"
de Canal 9, bajo la gerencia del periodista
Fernández Bogado, se señaló a Fox de tener
vínculos con la mafia. En octubre de 2002,
debido a sus reportajes sobre la corrupción en
el municipio de Vicente López, Argentina, Miguel
Armaleo, director del diario Lo Nuestro recibió
una sentencia de un año de prisión en suspenso
por el delito de calumnias e injurias contra el
Presidente del Concejo Deliberante del municipio,
Ricardo Ortíz, quien optó por no aprovecharse
de la invitación de réplica. Anteriormente este
periodista había recibido insultos, amenazas
telefónicas, intentos de agresión física y
otras acciones perjudiciales para obligarlo a
dejar sus investigaciones. Nicolás Lucár,
director de La Revista Dominical en Perú, fue
condenado a tres años de prisión condicional y
al pago de cerca de 6 mil dólares de reparación
civil, por difamación en agravio del ex
presidente del Congreso Carlos Ferrero Costa, por
haberlo vinculado con actividades ilícitas del
ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos.
En
lo que va del año 2003, cinco periodistas más
han sido sentenciados por sus denuncias de
corrupción. Por desacato, el comentarista
chileño Eduardo Yánez recibió una pena de 61
días de cárcel más el pago de 11 unidades
tributarias mensuales (UTM). Por calumnia e
injuria, recibieron sentencias Gaspar Arosemena y
Marcelino Rodriguez de Panamá, Oscar Ubiría
Pagés (Uruguay) y Luis Verón (Paraguay).
Arosemena recibió un pena de 20 meses de
prisión; Rodriguez de 16 meses conmutables con
el pago de una multa de 1 mil 500 dólares;
Ubiría Pagés, 7 meses de prisión con
suspensión condicional; y Verón con una multa
de un poco más 7 mil dólares.
Sobre
legislación que facilita el acoso judicial, en
Honduras, el nuevo Código Procesal Penal
prohíbe que los periodistas transmitan o
divulguen noticias sobre un hecho denunciado por
otra persona si los tribunales no conocen del
caso o no se han pronunciado sobre el mismo; el
periodista que divulgue información falsa dada
por terceros incurre en el delito de injuria en
calidad de autor al igual que las personas que
presentan la denuncia.
En
Chile aún existen el desacato. El anteproyecto
de ley para eliminar este y otros delitos
relacionados con la prensa - No. 212-34 -
presentado por el presidente Ricardo Lagos en
agosto de 2002, sigue pendiente. Tampoco ha
habido una respuesta positiva del presidente
Vicente Fox de México al pedido hecho en
noviembre de 2002 por el Relator para la Libertad
de Expresión de la Organización de Estados
Americanos, de emprender gestiones para la
despenalización de las calumnias e injurias y la
resolución de estos casos a través de
instancias civiles.
En
octubre de 2002, la Asamblea Nacional de
Nicaragua conoció una propuesta de ley que
establecía sanciones penales de uno a cinco
años al periodista que con su trabajo criticara
a los funcionarios públicos y que estas
críticas -según rezaba la iniciativa- se
convirtieran en desacato a los poderes de Estado.
Ante la protestas de organizaciones locales e
internacionales, la propuesta fue retirada.
Colegiación
Toda
persona tiene derecho a comunicar sus
opiniones por cualquier medio y forma. La
colegiación obligatoria o la exigencia de
títulos para el ejercicio de la actividad
periodística, constituyen una restricción
ilegítima a la libertad de expresión. La
actividad periodística debe regirse por
conductas éticas, las cuales en ningún caso
pueden ser impuestas por los Estados. -
Declaración de principios sobre libertad
de expresión, CIDH.
La
colegiación o la acreditación obligatoria de
los periodistas con base a un título
universitario existe en Bolivia, Chile, Ecuador,
Honduras, Nicaragua y Venezuela.
Además,
en el 2002, anteproyectos de leyes que establecen
la obligatoriedad de la colegiación
periodística fueron presentados en la Cámara de
Senadores de la provincia de Entre Ríos,
Argentina, y en República Dominicana, a través
de una enmienda a la Ley 6132. Además un
anteproyecto fue reactivado en la Cámara de
Diputados de la Provincia de Mendoza, Argentina,
y el Colegio de Periodistas de República
Dominicana promovió el reestablecimiento de la
exigencia de tener una licencia para trabajar en
un medio de comunicación, norma que fue
declarada inconstitucional en 1989. Entre otras
iniciativas, un diputado hondureño hizo una
propuesta para nombrar una comisión dedicada a
normar el ejercicio periodístico ya que, a
criterio de éste, la prensa "comete algunos
actos que lesionan la honra y la honorabilidad de
muchas personas".
El
partido oficial guatemalteco logró en noviembre
de 2001 la aprobación legislativa de la
colegiación obligatoria y la exigencia de
títulos para el ejercicio de la actividad
periodística a través de la Ley de Colegiados.
En enero de 2002, la Corte de Constitucionalidad
suspendió provisionalmente algunos de sus
artículos y aclaró que la Ley de Colegiados es
obligatoria para todo profesional, menos para los
periodistas. En junio, la Asamblea Legislativa de
Panamá aprobó una ley que instauró la
acreditación obligatoria de los periodistas y la
exigencia de titulo profesional; el Poder
Ejecutivo se negó a sancionarla. En diciembre de
2002, el presidente Alvaro Úribe devolvió con
observación a la Cámara de Representantes de
Colombia el proyecto de Ley del Periodista, por
considerar que impone condiciones para ser
reconocido como periodista y que por tanto limita
la libertad de expresión.
Todavía
está pendiente un amparo ante la Corte Suprema
de Justicia de Nicaragua, promovido en julio de
2002 por representantes de diarios y canales de
televisión, con el apoyo del presidente Enrique
Bolaños, para declarar la inconstitucional de la
Ley No. 372 o "Ley Creadora del Colegio de
Periodistas de Nicaragua", aprobada en el
año 2001.
Censura
previa
La
censura previa, interferencia o presión
directa o indirecta sobre cualquier
expresión, opinión o información difundida
a través de cualquier medio de comunicación
oral, escrito, artístico, visual o
electrónico, debe estar prohibida por la
ley. Las restricciones en la circulación
libre de ideas y opiniones, como así
también la imposición arbitraria de
información y la creación de obstáculos al
libre flujo informativo, violan el derecho a
la libertad de expresión. - Declaración
de principios sobre libertad de expresión,
CIDH.
En
América Latina donde tantos medios de
comunicación están vinculados o son presionados
los partidos gobernantes, es difícil identificar
los casos de censura y precisar quienes son los
responsables. Lo que se induce de los pocos casos
conocidos, es que la mayoría están relacionados
a investigaciones y reportajes sobre la
corrupción gubernamental.
En
el 2002 esta fue la causa para el cierre de 4
programas de radio en Guatemala (1), Perú (2) y
Uruguay (1), el intento de cerrar otro programa
radial en Perú, y en el 2003, para la cierre de
"Sin Censura", un popular editorial
televisivo en El Salvador, y la suspensión de
"Consensos", un programa de la Radio
Korita en el estado de Nayarit, México.
La
censura fue el factor que provocó los despidos
de 3 periodistas en Argentina (1) y Uruguay (2)
en el 2002, y de otros 4 despidos en el 2003 en
Argentina (1), Bolivia (2) y México (1). Los
casos de Bolivia, correspondientes a 2
periodistas de medios impresos y ocurridos en
febrero del 2003, fueron por presión de sus
superiores para favorecer a la administración
del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Los
denunciantes acusaron a la gubernamental Unidad
de Comunicación (Unicom) de pretender imponer
una sola línea informativa y específicamente al
ministro de la Presidencia, Carlos Sánchez
Berzaín. En un diario argentino se argumentó
que el periodista despedido en julio 2002
desobedeció una orden del director para que una
nota crítica de la justicia estatal no saliera.
En
el 2002 dos medios argentinos y en el 2003 otro
de Paraguay sufrieron interferencias en la
difusión de reportajes sobre la corrupción
provocadas por funcionarios. En la ciudad de
Santiago del Estero, Argentina, dos ediciones
completas del periódico La Verdad,
una publicación de Las Madres del
Dolor, fueron secuestradas y del Canal 4 de
Cable Express fue secuestrado un video que
contenía una investigación periodística de
sobre el tráfico de bebés. En ambos casos la
policía intervino sin orden judicial. En abril
de 2003, una de las transmisiones de El
Informante, programa periodístico del
Canal 2 en Paraguay, fue interrumpida, según sus
conductores después de que un candidato
presidencial llegara a pedir la censura de una
grabación hasta después de las elecciones.
Acciones
para facilitar la censura incluyen una petición
judicial de la Fiscalía paraguaya con el objeto
de impedir la divulgación de una grabación de
conversaciones entre senadores y miembros de la
Corte Suprema de Justicia. En noviembre de 2002
una jueza rechazó la solicitud y aclaró que la
medida requerida no existe en el ordenamiento
jurídico paraguayo.
Presiones
y violaciones al secreto periodístico
Todo
comunicador social tiene derecho a la reserva
de sus fuentes de información, apuntes y
archivos personales y profesionales. -
Declaración de principios sobre libertad de
expresión, CIDH.
En el 2002 14
periodistas fueron presionados a revelar sus
fuentes de información sobre casos de
corrupción en Argentina (2), México (11) y
Nicaragua (1). Las violaciones al secreto
periodístico han seguido en el 2003, afectando a
3 periodistas y a 2 medios de comunicación en
Bolivia (2), Guatemala (1), México (1) y Panamá
(1).
En
México varios periodistas han sido citados por
la procuraduría nacional y algunas estatales
para divulgar sus fuentes y declarar como
"testigos" en casos como el de
Pemexgate y del ex presidente Raúl Salinas de
Gortari.
Cabe
mencionar que el anteproyecto boliviano "Ley
de Necesidad de Reforma Constitucional"
contenía artículos que obligaban a los
periodistas a dar a "conocer la fuente de
una información que puede ser considerada como
violadora de los derechos y garantías indicadas
en la Constitución Política del Estado" y
no permitía el anonimato, que en algunos casos,
significó la revelación de importantes casos de
corrupción. La ley fue aprobada en julio de 2002
superando dichas observaciones.
En
agosto de 2002 la Asamblea Legislativa
salvadoreña aprobó la Ley de Defensa
Nacional. El Art. 25 de la citada Ley
establecía que "los funcionarios, las
autoridades públicas o municipales y las
personas naturales o jurídicas deberán
proporcionar en lo que corresponda, la
información requerida de manera oficial por la
autoridad competente para los fines de la defensa
nacional". Tal como estaba redactado podría
obligarse a los periodistas a revelar sus fuentes
de información. Después de protestas nacionales
e internacionales, el presidente Francisco Flores
devolvió la ley con observaciones para eliminar
las amenazas al secreto periodísticos, y estas
fueron atendidas por la Asamblea Legislativa.
Recortes
de publicidad
La
utilización del poder del Estado y los
recursos de la hacienda pública; la
concesión de prebendas arancelarias; la
asignación arbitraria y discriminatoria de
publicidad oficial y créditos oficiales; el
otorgamiento de frecuencias de radio y
televisión, entre otros, con el objetivo de
presionar y castigar o premiar y privilegiar
a los comunicadores sociales y a los medios
de comunicación en función de sus líneas
informativas, atenta contra la libertad de
expresión y deben estar expresamente
prohibidos por la ley. Los medios de
comunicación social tienen derecho a
realizar su labor en forma independiente.
Presiones directas o indirectas dirigidas a
silenciar la labor informativa de los
comunicadores sociales son incompatibles con
la libertad de expresión. - Declaración
de principios sobre libertad de expresión,
CIDH.
En
el 2002, 5 medios de comunicación sufrieron
cortes de publicad oficial debido a sus
reportajes sobre la corrupción, entre ellos, el
periódico Provincia/23 en Tierra del Fuego,
Argentina; el diario La Crónica de Baja
California, México; y el diario El Tiempo, el
Canal 13 y Radio Reloj, todos de Honduras, que
acusaron públicamente al gobierno de
"extorsión" por haberles suspendido la
publicidad, luego que informaron de un viaje del
presidente Ricardo Maduro para ver a su novia en
Italia.
En
el 2003 el diario argentino Río Negro sufrió
una represalia del gobernador de la provincia de
Neuquén, Jorge Sobisch, quien ordenó cancelar
la publicidad oficial luego de la difusión de un
escándalo de cámaras ocultas que lo
involucraban en un soborno. Debido a sus
reportajes sobre irregularidades en la gestión
local de la ciudad del Conurbano, Argentina, el
diario Perspectiva Sur ha sufrido amenazas de
juicios, el corte de la publicidad oficial por
más de un año y presiones sobre los anunciantes
para que suspendieran su publicidad en dicho
medio de comunicación. Y otro diario argentino,
Tiempo Sur, es víctima de recortes de publicidad
oficial porque se resiste a dejar de reportar
sobre anomalías en los gobiernos de la provincia
de Santa Cruz y el municipio de Río Gallegos.
En
México, el gobernador del Estado de Nayarit
ocupó la asignación de publicidad oficial para
censurar críticas a su gestión hechas por
"Consensos", un programa de Radio
Korita, que se transmitía simultáneamente por
radio y televisión. Estas presiones del gobierno
resultaron en la suspensión del programa.
Acceso
a la información
El
acceso a la información en poder del Estado
es un derecho fundamental de los individuos.
Los Estados están obligados a garantizar el
ejercicio de este derecho. Este principio
sólo admite limitaciones excepcionales que
deben estar establecidas previamente por la
ley para el caso que exista un peligro real e
inminente que amenace la seguridad nacional
en sociedades democráticas. -
Declaración de principios sobre libertad de
expresión, CIDH.
En
el 2002 y lo que va del 2003 se han discutido
proyectos relacionados con el acceso a la
información pública positivos y
negativos - en los congresos de Argentina,
Bolivia, Ecuador, El Salvador, Guatemala,
México, Panamá, Paraguay, Perú, República
Dominicana y Uruguay.
Como
ocurrió con la anticorrupción, el tema del
acceso a la información es actualmente una moda
en América Latina y entre otras aspectos
comunes, ambos están marcados de muchas
contradicciones y agendas oscuras que amenazan
con socavar la labor periodística y seguir
protegiendo a los corruptos.
A
finales de marzo de 2003 la Cámara de Diputados
argentino se comprometió a iniciar la discusión
del proyecto de ley de acceso a la información
presentado por la Oficina Anticorrupción en
conjunto con unas 200 organizaciones no
gubernamentales. Desde el año 2002, estas ONGs
vienen demandando sin éxito la discusión y
aprobación del referido proyecto.
En
mayo de 2002 un diputado ecuatoriano presentó el
proyecto de Ley de Acceso a la Información
Pública al presidente del Congreso Nacional.
Cuatro meses después, la Asociación Ecuatoriana
de Editores de Periódicos entregó al entonces
presidente Gustavo Noboa una propuesta de Ley
para la Difusión y Acceso a la Información.
Estas se encuentran en estudio.
En
septiembre de 2002 el congreso boliviano aprobó
la Ley de Transparencia que establecía la
publicidad de la información gubernamental.
Luego el Órgano del Ejecutivo la devolvió con
observaciones, aduciendo errores en el
procedimiento de formación de la ley, y el
Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR)
presentó otra propuesta paralela, denominada
"Ley del Derecho de Petición".
Todavía se encuentran en estudio.
En
El Salvador, en septiembre de 2002 la Asamblea
Legislativa aprobó un paquete de reformas a la
Ley de la Corte de Cuentas (la principal
institución fiscalizadora) que incluye la
modificación del Art. 46 en el sentido que
"los informes de auditorías ... tendrán
carácter público, una vez se haya emitido
resolución exonerando de responsabilidades o
haya sido declarada ejecutoriada la sentencia en
el juicio de cuentas". Anteriormente el
referido artículo no imponía ninguna
restricción jurídica para que los informes de
auditoría fueran del conocimiento de los
periodistas y de los ciudadanos inmediatamente
después de su emisión. Al siguiente mes, la
Asamblea Legislativa conoció la propuesta de
"Ley del Consejo de Salud Previsional",
enviada por el Órgano Ejecutivo como parte de un
paquete de reformas al sistema previsional de
salud. Dentro de esa propuesta se contemplaba
disposiciones que prohibían la difusión de
información sobre los asuntos tratados en el
consejo a crear. Debido a fuertes protestas la
propuesta fue desestimada.
En
Guatemala, en abril 2003 el partido gobernante
presentó enmiendas a la Ley de Libre Acceso a la
Información que modificaban por completo el
sentido original de los artículos y cambiaban
parcialmente algunos incisos o la forma de
redacción, convirtiendo la ley en un obstáculo
a la información pública. Debido a esa
gestión, la ley fue sacada de discusión y
regresó a la Comisión de Legislación y Puntos
Constitucionales del congreso para su estudio.
En
México se han presentado o aprobado varios
proyectos de ley. En junio 2002 el presidente Fox
sancionó la Ley Federal de Acceso a la
Información Pública, la cual aún sigue
pendiente de aplicación mientras se instala
definitivamente el ente que velará por su
cumpimiento. La Ley de Transparencia y Acceso a
la Información del Distrito Federal de México
fue aprobada en diciembre 2002. Inicialmente la
ley encontró el reparo del jefe de gobierno del
Distrito Federal, argumentando falta de recursos
para su implementación y objetando el aumento de
la burocracia. Desde su presentación en
diciembre 2002, la Ley Estatal de Transparencia y
Acceso a la Información de Morelos ha sido
rechazada por periodistas que la consideran como
una ley mordaza disfrazada. La Ley de
Transparencia y Acceso a la Información para el
estado de Coahuila actualmente está en la agenda
legislativa; el proyecto de ley presentado por el
PAN considera como información reservada
aspectos que según especialistas en la materia
no lo deben ser. En abril de 2002 aprobaron la
Ley de acceso a la Información Pública del
Estado de Sinaloa. En abril de 2003 se preparó
una ley de acceso a información en Zacatecas y
se espera la aprobación de otra en Guanajuato.
La
Ley de acceso a la información pública fue
aprobada por el congreso panameño en diciembre
2001 y sancionada por la presidenta Mireya
Moscoso en enero 2002. El gobierno aprobó un
reglamento que impusó restricciones no
contempladas en ley, demostrando falta de
voluntad para cumplir con ella y hasta la fecha
la ley sigue sin debida aplicación.
En
Paraguay fue presentado una nueva versión de la
Ley de Transparencia, ahora denominada Ley de
Acceso a la Información, elaborada por el
diputado Rafael Filizzola, el Sindicado de
Periodistas del Paraguay y varias organizaciones
de la sociedad civil. El proyecto original,
también presentado por Filizzola, fue alterado
en el momento de su aprobación por el partido
gobernante con una serie de trabas al acceso a
fuentes de información pública y debido a las
duras críticas nacionales e internacionales la
ley fue derogada. Aparentemente la nueva
iniciativa se mantiene en el olvido.
La
Ley Nº 27806 de transparencia y acceso a la
información aprobado por el congreso peruano en
julio 2002 fue criticada por varios artículos
que legitimaban la cultura del secreto, al
restringir información por motivos de seguridad
nacional y responsabilidad de funcionarios. En
febrero de 2003 la modificaron. Mientras que en
Uruguay, en octubre de 2002, la Cámara de
Representantes aprobó la Ley de derecho de
información y acción de hábeas data.
_______
Anexos:
- Anexo A: Tabla
de agresiones por país y año.
_____
Notas:
1
PROBIDAD, la organización anticorrupción
regional con sede en El Salvador, ha monitoreado
la prensa latinoamericana desde enero 2001.
Según su co-director, Jaime López, "en
América Latina, la prensa va quedando como la
única aliada confiable del público en la
exposición de casos de corrupción, y por eso es
vital apoyarla y fortalecerla". http://www.probidad.org
2 Informe anual 2003, Human Rights Watch,
http://www.hrw.org/spanish/inf_anual/2003
3 Latinobarómetro 2002, http://www.latinobarometro.org/ano2002.htm; Barómetro de Gobernabilidad 2002, del
Consorcio Iberoamericano de Investigación de
Mercados y Asesoramiento, http://www.probidad.org/regional/recursos/estadisticas/barometro_gob.html
4 World Press Freedom Review 2002, http://www.freemedia.at/wpfr/world.html
5 La Situación de la Libertad de
Expresión en las Américas, Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), http://www.cidh.org/Relatoria/Spanish/InformeAnual/InfAnRel02/Indice2002.htm
6 Abogando por la Prensa Libre, http://www.portal-pfc.org/libexp
*
Periodistas Frente a la Corrupción (PFC, con sede en El Salvador)
es una iniciativa anticorrupción regional que
contribuye a los procesos de democratización
latinoamericanos, promoviendo y facilitando el
papel fiscalizador de los medios de
comunicación. Informe presentado el 30 abril de
2003.
|