España:
Muertes cercanas
Sanjuana
Martínez *
Madrid.-
"Todas las muertes de esta guerra nos
duelen, pero permítanos que ésta nos duela
más". Con esta frase iniciaba la conductora
Angels Barceló el informativo de Telecinco para
contar "el asesinato" del camarógrafo
José Couso.
¿Cómo trabajar
periodísticamente una muerte tan cercana?
¿Cómo ser objetivos ante el propio dolor?
¿Cómo narrar los hechos cuando se mezclan
sentimientos de impotencia e indignación por la
cercanía con las víctimas?
"Es
irrepetible, la conmoción y la rabia de ver a
toda la redacción llorando cuando nos
confirmaron la noticia de la muerte de Couso...
no se puede describir", confiesa la
presentadora del canal, Montserrat Domínguez.
La cadena de
televisión española Telecinco, una de las más
independientes, ha convertido "el crimen de
guerra" de su empleado en una pugna directa
contra el gobierno de José María Aznar, quien
hasta el cierre de esta edición no había
condenado el ataque estadunidense contra los
periodistas que trabajaban desde el Hotel
Palestina.
Los empleados de
Telecinco se han movilizado organizando plantones
fuera de la Embajada de Estados Unidos, en el
exterior de sus oficinas o ante los miembros del
gobierno de Aznar en sus distintos actos
públicos.
Portan camisetas
con la fotografía de Couso y un letrero abajo
que dice: "Asesinado". También han
distribuido pegatinas con la misma imagen y
pequeñas pancartas con su foto que muestran
durante las manifestaciones o paros laborales
secundados por los sindicatos.
Han emitido un
comunicado exigiendo a Aznar que condene el
asesinato y pidiéndole que se abra una
investigación judicial para deslindar
responsabilidades contra las tropas
estadunidenses.
"Nuestro
compañero fue asesinado en Bagdad. A José Couso
lo han matado las tropas aliadas, las que dicen
que van a salvar a los iraquíes y desde allí
las que han convertido en un objetivo militar a
la prensa. Será quizás porque, a su juicio,
estamos contando con poco patriotismo la marcha
de esta guerra. En cualquier caso vamos a seguir
enseñando la verdad guste o no a cualquiera de
las dos partes del conflicto. Su muerte no debió
haber ocurrido, como no debían haber ocurrido
ninguna de las matanzas de civiles que los
aliados han provocado con esta invasión. Ayer
nadie avisó a los reporteros de que el Hotel
Palestina era objetivo militar", señalaba
el conductor de los informativos al día
siguiente del asesinato de Couso.
Consternado, el
director de informativos de Telecinco, Juan Pedro
Valentín, fue contundente: "Si me preguntan
si esta muerte ha valido la pena para algo, yo
les contestó que no, que ninguna vida vale la
pena por toda la información que hemos recabado
en Irak", dijo luego de señalar que había
pedido a sus otros enviados que volvieran junto
al cuerpo de su compañero: "Esta guerra ya
la hemos cubierto".
A la
indignación de los empleados de la cadena de
televisión, se unió el resto de la prensa
española que organizaba de manera espontánea
"plantes" informativos al jefe del
Ejecutivo y a otros miembros del gabinete
ministerial. En el Senado, donde acudió Aznar,
los camarógrafos y fotógrafos fueron los
primeros en decidir que no tomarían ni una sola
imagen del acto, actitud que secundaron los
reporteros con la negativa de informar.
La ausencia de
explicaciones, la confusión, las versiones
contradictorias y hasta la falta de sensibilidad,
fue la manera en la que el equipo de gobierno
abordó el asesinato de Couso, por lo que los
informadores mostraron abiertamente su
descontento.
Una de las
respuestas más frías fue dada por la ministra
de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, que al ver
cómo era boicoteado su acto con su homólogo
Jack Straw en el Palacio de Viana, se le hizo una
sola pregunta sobre el asesinato de Couso y sobre
las explicaciones que debería pedir el gobierno
español a la administración estadunidense.
"¿Explicaciones?
Con ese término, no se han pedido, o en el
sentido de explicaciones diplomáticas. Queremos
entender qué ha pasado y las autoridades
militares han comenzado una investigación",
dijo para luego limitarse a expresar su pesar por
"todas las víctimas que se están
produciendo en Irak: "Las víctimas en todas
las guerras que puede haber en el mundo y las
víctimas también del terrorismo... Además la
unión con Estados Unidos es claramente la misma
que antes."
Luego, en un
acto en el Congreso de los Diputados, Aznar se
sentó en su escaño, mientras ninguno de sus
viceministros le acompañó y en soledad, fue
testigo de la protesta de los informadores que
con fotos del periodista de El Mundo Julio
Anguita Parrado y del camarógrafo de Telecinco,
José Couso, le daban la espalda; mientras otros
diputados de la oposición aplaudían.
En una tensa
conferencia de prensa, Aznar tuvo que responder a
la pregunta de un periodista de Telecinco que le
cuestionaba sobre su "cargo de
conciencia" por el asesinato de Couso:
"Usted comprenderá lo injusto que es para
mí esa pregunta. El único culpable es Saddam
Hussein".
La falta de
sensibilidad iba en aumento y el ministro de
Defensa Federico Trillo declaró que España ya
había aceptado la versión del Pentágono y se
limitó a atribuir el ataque estadunidense a la
prensa como "un gravísimo error".
Fue entonces,
cuando la familia de Couso, decidió emitir un
comunicado transmitido en reiteradas ocasiones
por Telecinco, donde consideraba lo ocurrido como
"un brutal crimen de guerra", ya que
viola el protocolo adicional de la Convención de
Ginebra.
Los familiares
han exigido una investigación internacional
"que esclarezca de manera creíble y
fehaciente los dudosos motivos que han rodeado
tan brutal asesinato por parte de la coalición
angloamericana" y anunciaron una querella
contra el ejército de Estados Unidos y el
ministro español de Defensa y contra el
presidente Aznar.
Asimismo, la
dirección de Telecinco solicitó al embajador de
Estados Unidos en España, George L. Argyros, la
apertura de una investigación sobre la muerte de
Couso que "aclare de forma válida y
creíble las circunstancias en que se
produjo".
En los distintos
programas de entretenimiento, tertulias e
informativos, la cadena de televisión decidió
seguir mostrando la imagen de su camarógrafo en
camisetas y pegatinas, hasta que se esclarezca su
muerte.
El
homenaje
El periódico El
Mundo dedicó varias páginas a Julio Anguita
Parrado en los días sucesivos a su muerte.
Incluso publicó un especial en sus páginas
centrales titulado: "Adiós a un valiente
testigo del horror".
Desde la primera
página, Pedro J. Ramírez escribía en el
editorial institucional del 8 de abril, un día
después de su muerte: "Los segundos, los
minutos, las horas se hicieron ayer interminables
en la redacción de El Mundo. Nada peor
que la angustia por la suerte de un compañero al
que las agencias daban por muerto". Fue
exactamente lo que sentimos ayer en la redacción
de este periódico, pero estas palabras habían
sido escritas mucho antes: el 19 de noviembre de
2001. Fueron publicadas para describir las horas
de incertidumbre que precedieron a la
confirmación de la horrible muerte de Julio
Fuentes en Afganistán. Ayer la historia se
repitió".
Añade:
"Como su padre destacó ayer, Julio A.
Parrado eligió su propio destino. Sabía los
riesgos que corría, pero su vocación y su
ilusión por el trabajo bien hecho pesaban mucho
más que cualquier posible prevención. Era, pese
a su juventud, un gran periodista y un narrador
extraordinario, como han podido apreciar los
lectores de El Mundo en estos 19 días de
guerra".
En dos páginas
el periódico hizo el "Diario inacabado de
una guerra" y publicó extractos de sus 19
crónicas. Y además a toda página contó con
detalles su biografía bajo el titulo: "De
Córdoba al Village en busca de una
vocación".
Casi todos los
columnistas hicieron mención del hecho:
"Malditas sean las guerras y los
canallas que las apoyan, es mucho más que
el lamento dolorido de un padre por la muerte de
nuestro compañero Julio A. Parrada. Cuando
estamos en vísperas de que se publique el parte
de la victoria de los invasores, cautivo y
desarmado el pueblo iraquí, las tropas de
ocupación estadounidense han alcanzado sus
últimos objetivos coloniales, los reporteros de
todos los medios de comunicación españoles
plantan a Aznar, como San Pedro tres veces en un
día, en su condición de promotor de la
canallada que se lleva a cabo en Irak",
escribió Fernando López Agudín.
El otro medio de
comunicación que esta de luto es la agencia
británica Reuters con la muerte de su
camarógrafo, el ucraniano Taras Protsyuk, por el
ataque estadunidense al Hotel Palestina, en donde
además resultaron heridos otros tres miembros
del equipo: el coordinador británico de
satélites Paul Pasquale, la editora jefe de
Reuters para el Golfo Pérsico, la
libanesa-palestina Samia Najul y el fotógrafo
iraquí Faleh Jeiber.
Desde su página
web, su director Geert Linnebank, planteaba la
posibilidad de "juzgar las tropas
estadunidenses", ya que según los testigos
y los videos, "siempre supieron que en ese
hotel estaba la prensa extranjera. La muerte de
Taras no era necesaria".
La televisión
árabe Al-Jazira también narraba los hechos de
manera pormenorizada, acusando a las tropas
estadunidenses de la muerte de su enviado Tarek
Ayub, quien recibió el impacto de dos misiles
lanzados por un caza bombardero. La conductora de
Al-Jazira advertía: "Las muertes de
nuestros compañeros nos han dejado destrozados
pero no nos van a parar. No dejaremos de informar
a pesar de la presión de Estados Unidos".
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Sanjuana Martínez
es corresponsal en Madrid del semanario mexicano Proceso. Este es uno de sus despachos y se
reproduce en Sala de Prensa con la autorización expresa de la
subdirección editorial.
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