La
información y las bombas
Francis
Pisani *
La
información desempeña una doble función clave
para la campaña en Irak. En primer lugar,
Estados Unidos basa gran parte de su superioridad
militar en la circulación de una cantidad
considerable de información en tiempo real entre
los servicios y las unidades en combate. La
logística está sustentada en este principio.
Las fuerzas especiales coordinan sus ataques
directamente con la aviación, gracias al acceso
simultáneo a toda la información disponible.
Sin embargo, la información también concierne
directamente a los periodistas, un frente que el
Pentágono toma muy en serio.
"La rápida
circulación de la información nos permite
atacar un objetivo en sólo unos pocos minutos; a
veces, ocho a diez minutos", explica John
Arquilla, profesor de estrategia militar en la
Escuela Naval de Monterrey. Durante la guerra del
Golfo, se requería 10 horas entre el momento en
que se detectaba el objetivo y la intervención
de la aviación.
Arquilla precisa
que ya no es necesario dirigir toneladas de
bombas sobre una división para desarmarla.
"Estamos hablando de lanzarles mensajes,
diciéndoles: 'Más vale que se queden quietos, o
si no...'". Se han lanzado ochenta millones
de volantes durante la primera semana, contra los
20 millones durante la guerra del Golfo.
El objetivo es
minimizar la destrucción y la muerte de civiles,
para tranquilizar a la opinión pública, y
aterrorizar a los combatientes iraquíes, con la
esperanza de lograr una rendición rápida. Es
allí donde los periodistas tienen una función
que desempeñar.
Lucian Truscott,
escritor egresado de West Point, acaba de
publicar un artículo de opinión en el New
York Times, en el cual escribe: "En
Irak, la administración de Bush [...] ha
convertido a los medios en un arma de guerra;
mediante la información, logra atormentar e
intimidar a los líderes militares
iraquíes". Al no obstaculizar el acceso a
las imágenes difundidas por la televisión
estadunidense, envían un mensaje "sencillo
y directo: Ríndanse. La oposición no tiene
esperanza. Si no nos creen, sólo miren la
televisión".
El caso de los
periodistas "empotrados" en las
unidades regulares no debería presentar riesgos
excesivos, como lo indican las palabras de David
Bloom, corresponsal de NBC News, registradas por
el International Herald Tribune:
"Estos soldados han sido maravillosos con
nosotros. Han hecho todo y cuanto les hemos
pedido, y nosotros estamos tratando de
devolverles el favor haciendo todo y cuanto ellos
nos pidan".
"La
Gramática es la primera operación secreta
importante en cualquier guerra", observa la
lingüista australiana Dra. Annabelle Lukin,
citada por el Sydney Morning Herald. Es
sumamente tentador decir "nosotros",
cuano uno comparte las mismas raciones o está en
la mira de los mismos francotiradores.
Estos
periodistas pueden, llegado el caso, difundir
noticias que desagradan, como aquellas del
soldado que lanzó una granada en la carpa de sus
oficiales.
Con el fin,
entre otros, de controlar estos desbordes, la
Casa Blanca creó una Oficina de Comunicaciones
Globales, encargada de coordinar todo lo que se
le informa a los medios, de entregarles
diariamente citas fáciles de usar, imágenes
conmovedoras y análisis correspondientes a la
visión del presidente y de su círculo más
cercano.
"Estamos
aquí para la coordinación diaria [entre la Casa
Blanca y los ministerios], la planificación a
mediana escala y la estrategia general.
Trabajamos en los tres temas cada día", ha
declarado recientemente en el Washington Post,
Tucker Eskew, director de la Oficina.
Lo que sale de
dicha oficina puede ser verdadero o falso, tener
éxito o fracasar, pero "nada de ello es
accidental", afirma Scott Gerwehr, de la
Rand Corporation, un grupo de analistas cercano
al aparato militar.
El teórico de
la guerra de las redes, John Arquilla, nos
explicó que en la era de la información
"el que tiene la mejor historia es el que
gana, no aquel con la bomba más grande". El
Pentágono se esfuerza por tener ambas. Esto no
es algo tan simple, explica Mark Bowden, autor y
periodista de la revista The Atlantic:
"En la batalla de Bagdad, la información
será tan importante como las armas y las bombas;
pero sólo si la verdad es lo que esperamos que
sea".
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Referencias:
- White House Office of Global
Communications: http://www.whitehouse.gov/ogc/
- Lucian Truscott - Using the News as a Weapon: http://www.nytimes.com/2003/03/25/opinion/25TRUS.html
- The International Herald Tribune - Tone of war
coverage shifts as realities sink in: http://www.iht.com/articles/91071.html
- Sydney Morning Herald - Softening us up in a
subtle war of words: http://www.smh.com.au/articles/2003/03/24/1048354539919.html
- Washington Post - Bush Message Machine Is Set
To Roll With Its Own War Plan: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A49399-2003Mar18.html
- Mark Bowden - Will Baghdad Fight to the End?: http://www.nytimes.com/2003/03/27/opinion/27BOWD.html
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Francis Pisani es
corresponsal de tecnología en Silicon Valley
para El
País, Le Monde y Reforma. Este artículo se publicó en Reforma y fue cedido por el autor como
colaboración para Sala de Prensa.
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