BBC: Adiós
a la objetividad periodística
Antonio
Jáquez *
Londres.-
El romance de los medios británicos con la
guerra de Irak se desvaneció pronto, como las
ilusiones de que habría una victoria rápida,
feliz y sin bajas.
Durante los
primeros días la televisión y algunos
tabloides se dieron vuelo con imágenes y
textos celebratorios, en lo que parecía más un
operativo de propaganda que una práctica
informativa.
A todas horas,
las cámaras de la afamada British
Broadcasting Company (BBC) y otras
televisoras, mostraban grupos de soldados de las
fuerzas aliadas marchando a los campos de batalla
con desenfado, como si fueran a un día de campo:
sonrientes, equipados a la perfección, libres de
obstáculos y aparentemente bien adiestrados.
El bombardeo
aéreo sobre Bagdad aparecía, igualmente, como
un festival de fuegos artificiales. Las imágenes
se repetían en periódicos de tiraje millonario
como The Sun, Daily Mail o Daily
Mirror, acompañadas por notas sobre el
avance "implacable" de la caravana
aliada, "la toma" de ciudades y la
inminente "liberación" de Irak.
El tono
optimista no bajó ni cuando el fuego
"amigo" de soldados estadunidenses
victimó a pilotos británicos "por
error". Y subió tanto que llegó a dar como
un hecho siguiendo el guión de
Washington la rendición masiva y hasta
feliz de los iraquíes en cuanto arribaran las
fuerzas de la coalición.
La visión
autocomplaciente se acabó cuando el ejército
aliado sufrió sus primeros reveses y, sobre
todo, cuando cayeron en combate, según la
versión oficial, los primeros soldados
británicos.
Ahora, la
cobertura se centra en el reclamo de las
atrocidades de la guerra y en la exaltación de
los soldados caídos. La mayoría de los medios
puso el grito en el cielo con el caso de los dos
soldados "ejecutados" que mostró la
televisora Al-Jazeera el miércoles 26 por la
noche. "Sadam ejecuta a nuestros
chicos", chilló a toda plana The Sun
en su edición del jueves 27 y relegó a la
página 10 la matanza de civiles en un mercado de
Bagdad. "Horror por el filme en TV de
británicos ejecutados", cabeceó Daily
Mail y destacó una foto del "héroe
caído", David Clarke, de 19 años. Daily
Express puso una cabeza similar, pero con la
foto de Erik Walderman, que sobrevivió a
"cuatro tiros en la cabeza" gracias su
casco "ultraduro".
En cambio, Daily
Mirror tituló su nota principal "Él la
ama" e ilustró esta frase, referida a la
actitud de George Bush ante la guerra, con dos
grandes fotografías, tomadas el miércoles 26:
la de una mujer anónima llorando luego del
bombazo en el mercado de Bagdad y la del
presidente de Estados Unidos en la base aérea de
Florida, muy sonriente.
Cada
vez será peor
En entrevista
con Proceso, Alexander Nicoll, experto del
Instituto Internacional de Estudios
Estratégicos, dice que es pronto para evaluar el
papel de los medios en la guerra de Irak, pero
señala algunos rasgos distintivos:
A diferencia de
lo que pasó en la Guerra del Golfo, afirma,
ahora vemos que viajan con las tropas cientos de
reporteros, "lo cual hace que la guerra sea
un evento mucho más visible. Hace 10 años nos
enterábamos de lo que pasaba en Irak sólo a
través de CNN y apenas veíamos destellos de los
bombardeos aéreos, porque además no había
tropas invasoras como hoy. En el caso actual hay
equipos de varias televisoras reportando
constantemente lo que sucede e incluso podemos
ver algunas batallas en vivo".
En principio,
dice Nicoll, esta cobertura fue parte de la
estrategia militar. La idea del Pentágono era
mostrar las tropas invasoras abriendo fuego sólo
contra instalaciones militares o guardias
republicanas y evitando la muerte de civiles,
porque creía que eso los ayudaría a ganar la
batalla de la opinión pública. "Por
supuesto, es una espada de doble filo: ves todo
ese cuidado, pero también puede ver los errores
y eso puede debilitar el apoyo a la guerra".
Además, la
expectativa de llegar a Bagdad y
"encontrarse con iraquíes felices dando la
bienvenida a nuestras tropas no se ha cumplido.
Hay soldados de la coalición capturados o
ejecutados, aunque la mayoría de las televisoras
inglesas y estadunidenses no muestren las
imágenes. En Serbia, la CNN paso una y otra vez
el video de soldados capturados por
estadunidenses y nadie se quejó. Están pasando
cosas terribles y creo que cada vez serán
peores. Después de todo, se trata de la
invasión de un país".
Según Nicoll,
no hay diferencias de fondo entre la cobertura de
BBC y estaciones como CNN:
"Todas las
televisoras están tratando de hacer buenos
reportes y algunas tienen más suerte que otras
en estar en el lugar adecuado a la mejor hora.
Por ejemplo, la inglesa Esky News pudo
transmitir en vivo por cuatro horas una batalla
en el puerto de Umm Qasr. Esto es extraordinario.
Te tienes que ir hasta la segunda guerra mundial
cuando se transmitían reportes cercanos a los
campos de batalla, pero obviamente no eran en
vivo."
Consideró que
la televisión "hace que parezca que esta
guerra duró ya demasiado, cuando en realidad
apenas tiene unos pocos días. Es uno de los
efectos de las transmisiones en vivo: algo que
pasó esta mañana es ya historia al
atardecer".
Exreportero de The
Financial Times, Nicoll reconoce que algunos
medios impresos cumplen la función de
interpretar y analizar las noticias: "Nos
enteramos de las noticias en la televisión, pero
buscamos significado en ciertos diarios y
revistas".
Estrategia
fallida
Más noticias no
necesariamente significa mejores noticias, dice
Tim Luckhurst, columnista de The Independent
especializado en medios. Se refiere también a la
decisión del Pentágono de llevar reporteros con
las fuerzas aliadas, pues esto se ha traducido a
veces en informes dudosos o distorsionados, como
las versiones frecuentes sobre la toma de
"ciudades" o la supuesta muerte de
líderes iraquíes.
En entrevista,
puntualiza que la cobertura de la guerra importa
porque tiene un efecto notable en la política de
gobiernos elegidos democráticamente: "Si
los periódicos y las televisoras británicas
fueran muy críticos de las fuerzas aliadas en
Irak eso podría, eventualmente, debilitar la
voluntad de pelear esta guerra con buenos
resultados. No tengo dudas que los iraquíes
anhelan su liberación, pero fue una tontería
asumir que Hussein se rendiría sin pelear. Su
capacidad de aterrorizar a su pueblo para que
oponga resistencia se mantiene fuerte".
Sostiene, a
pregunta expresa, que la televisión británica
no está tergiversando lo que pasa en Irak:
"Eso es lo que hace la televisión iraquí.
El problema que enfrentan la BBC y otros es que
no son capaces de obtener un flujo libre de
información que puedan verificar en forma
independiente. La mezcla de reporteros con las
tropas aliadas ha probado ser una técnica
fallida".
Al respecto,
comenta que los reporteros han tenido que llenar
horas con transmisiones desde posiciones que no
pueden identificar, por lo que inevitablemente
han caído en la descripción de la imponente
maquinaria que los rodea
o con informes
sobre los rumores sobre la muerte de Hussein en
el ataque inicial, como lo hizo la BBC dos días
después del inicio de la guerra.
Puntualiza:
estos reporteros sólo pueden informar lo que les
dicen sus fuentes militares "y las fuentes
militares no funcionan con los mismos objetivos
que los periodistas. Los militares buscan la
victoria. El trabajo de los periodistas es buscar
la verdad. Se está volviendo evidente que los
dos ideales no son enteramente compatibles. Las
televisoras no británicas han respondido dando
el mismo peso a la propaganda árabe. Están
tratando de encontrar un balance".
Lo que los
espectadores británicos están teniendo, según
Luckhurst, es un recuento de la realidad menos
confiable. "Los boletines de los aliados
están exagerando lo positivo y sus oponentes
árabes se van en sentido contrario. Hay muy poco
espacio en medio y ahí es donde está la
verdad".
¿Es la
CNN menos objetiva que las televisoras
británicas?
Usualmente,
la televisión estadunidense es menos objetiva.
Considera el patriotismo como un deber. La BBC
aprendió a ser independiente en la segunda
guerra mundial. Supo que si no decía toda la
verdad sobre las derrotas, no se le creería
cuando empezara a informar sobre las victorias.
En general, ese sentimiento sigue muy fuerte en
el Reino Unido. Nunca fue fuerte en Estados
Unidos, y Vietnam erosionó cualquier intento de
objetividad que pudo haber existido.
"Dicho eso,
difícilmente la CNN es la peor. Se empeña en
presentar un cuadro balanceado de la guerra y
está teniendo éxito. El sesgo está emergiendo
en estaciones como Fox News. En
comparación con Fox, CNN es un dechado de
virtud, probablemente porque está manejada por
antiguos ejecutivos de la BBC, como Chris
Craven."
Qué
tan lejos
El periodista
camina sobre una delgada cuerda tirante, atada a
riscos de doble filo, "objetividad y
patriotismo", dice en un ensayo reciente
Philip M. Taylor, director del Instituto de
Estudios de Comunicación de la Universidad de
Leeds.
Y argumenta:
"La responsabilidad del periodista de
quedarse atrás de una historia y analizarla
objetivamente puede ser incompatible con el deseo
subjetivo de su público de ver que todos apoyan
el esfuerzo bélico nacional. Las malas noticias
acerca de lo que ocurre de nuestro
lado invariablemente despiertan las ganas
de dispararle al mensajero. Así surgió la
censura militar moderna. Pero las democracias
evolucionaron durante el siglo XX y abrigaron las
nociones de libertad de expresión y opinión.
"En tiempos
de guerra continua Taylor, la
mayoría de la gente acepta la necesidad de poner
algunas restricciones por encima de esos
derechos democráticos, pero la
cuestión sigue siendo qué tan lejos se debe
llegar. ¿Se deben suprimir todas las malas
noticias en nombre del patriotismo, aunque esto
ocurra a menudo por razones de seguridad
operativa? En el pasado así ha ocurrido en
muchos casos. Las cifras de víctimas se han
minimizado y las derrotas simplemente no han sido
reportadas públicamente
"
La pérdida de
confianza en la prensa hace que la gente busque
fuentes alternativas de información sobre la
guerra, comentó The Guardian en su
edición del viernes 28. En una nota de media
plana, ilustrada con doce fotos tomadas de una
transmisión de Al-Jazeera, el diario apuntó que
los ganadores principales de esa pérdida de
confianza han sido medios no occidentales, como
esa televisora árabe, que duplicó su número de
suscriptores durante la primera semana de la
guerra.
Se multiplicaron
también los lectores de Salam Pax, iraquí que
envía por Internet apuntes vívidos desde
Bagdad, en una especie de diario cibernético en
el que se mezclan impresiones recogidas en las
calles con noticias televisivas. "Dejen de
mandar correos preguntando si soy real. ¿No lo
cree? Entonces no lo lean. No le hago propaganda
a nadie
bueno, excepto a mí mismo",
escribió Salam.
* Antonio
Jáquez es asesor de la
dirección de la revista mexicana Proceso. Este reportaje fue publicado en la
edición 1378 de ese semanario y se reproduce en SdP con la autorización expresa de la
subdirección editorial.
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