EU: La
doble moral informativa
Gerardo
Albarrán de Alba *
Plegada
la prensa estadunidense a la
"petición" de su secretario de Defensa
Donald Rumsfeld para que no reprodujeran las
imágenes de soldados de su país hechos
prisioneros de guerra o incluso muertos en
combate, difundidas por la televisión árabe, un
encendido debate en las redacciones de todo el
mundo ocupa a los periodistas. ¿Las imágenes
tienen un valor noticioso por sí mismas o se
trata de una maniobra de propaganda iraquí?
La discusión
gira en torno a la manipulación
"patriótica" de los medios
estadunidenses que han sesgado la información de
la primer semana de guerra en Irak, ocultando las
protestas en contra de la invasión de la
administración Bush y llenando los espacios
informativos con datos entregados para su
difusión por el Pentágono... para beneplácito
de su propia audiencia que le ha dado una
aprobación de 80 por ciento, según una encuesta
del New York Times.
El domingo 23 de
marzo, la televisora Al-Jazeera, de Qatar,
difundió imágenes sobre soldados estadunidenses
prisioneros, heridos y muertos. El secretario de
Defensa Rumsfeld alegó que eso violaba la
convención de Ginebra sobre el trato a
prisioneros de guerra, y dio línea a los medios.
Casi de inmediato, las televisoras dejaron de
transmitir esas imágenes y los periódicos del
día siguiente las omitieron o minimizaron.
Sometidos sin rubor, al menos en ese país, pocos
fueron los que recordaron que los medios
estadunidenses no tardaron ni un minuto en
difundir las imágenes de grupos iraquíes
rindiéndose ante tropas estadunidenses, al
momento en que las obtuvieron en los días
previos, tal y como siempre lo han hecho en otras
de sus guerras.
La ya
acostumbrada complicidad de la prensa
estadunidense con los intereses económicos y
políticos de sus élites abrió un debate sobre
dos extremos del manejo de la información
periodística: el uso propagandístico y el
sentido ético.
En la mayor
parte de las redacciones del mundo, la discusión
interna se basó en el poco o mucho conocimiento
deontológico de sus periodistas; en otras, las
menos, están empezando a escuchar a su defensor
del lector, del radioescucha o del televidente,
cuyo criterio especializado en dilemas éticos
contribuye a la independencia y credibilidad de
los medios.
Los defensores
del lector (conocidos también como
"representantes", "editores
públicos" o simplemente ombudsman)
son periodistas profesionales que realizan
públicamente la crítica interna de los medios,
pagados por su propio periódico, estación de
radio o canal de televisión. Esta figura, como
mecanismo de autorregulación, existe en Estados
Unidos desde 1967, aunque surge en 1922 en
forma de comité en el diario japonés Asahi
Shimbun. Hoy, aunque todavía son pocos, los
encontramos en medios de los cinco continentes.
Tras los ataques
del 11 de septiembre de 2001, la conciencia de
los medios estadunidenses quedó manchada y los
defensores afiliados a la Organization of News
Ombudsmen (ONO) discutieron el papel
antiperiodístico, pero "patriótico",
que jugó la prensa de Estados Unidos, durante
una reunión celebrada en mayo de 2002 en Salt
Lake City. La reunión de 2003 estaba programada
para celebrarse en mayo próximo en Estambul,
pero la guerra les hizo posponerla hasta
septiembre en la misma sede turca, a pesar de los
ofrecimientos del diario ingles The Guardian
para organizarla en Londres.
Al iniciarse la
invasión a Irak, el dilema entre informar o
enrolarse en su propio ejército en calidad de
arma propagandística está nuevamente presente
en los medios estadunidenses. En palabras de los
propios defensores afiliados a la ONO, este es un
breve recuento de lo que ocurrió el domingo 23
de marzo en algunos medios que cuentan con este
mecanismo de autorregulación:
Criterios
encontrados
La mayor parte
de los diarios estadunidenses se plegaron a la
"petición" del Pentágono para no
publicar las fotografías de sus soldados hechos
prisioneros
al menos hasta que sus
familiares fueran notificados de su captura. Así
lo reportan sin ambages los defensores del lector
de The Atlanta Journal Constitution, The
Tennessean, The Salt Lake Tribune y The
Sacramento Bee, cuyo ombudsman es Sanders
Lamont, presidente de ONO.
Otros diarios lo
hicieron parcialmente.
El Washington
Post tenía las fotografías, pero
simplemente no publicó ninguna en su edición
del lunes 24, excepto la imagen de la madre del
soldado Joseph Hudson. El defensor del lector
Michael Getler reconoció que el Pentágono les
pidió posponer la publicación de esas fotos
hasta que se hubiese notificado a los familiares
de los militares. "El Post consideró
esa petición y consideró razonable esperar
mientras el periódico no pudiera estar seguro de
que los familiares de los soldados ya habían
sido notificados de su situación". Esta
práctica, dijo Getler, será revisada cada día
mientras dure esta guerra, "pero fuera de
esta circunstancia particular, no existe ninguna
política interna que pueda detener la
publicación de otra información"
Lo mismo hizo el
diario The Detroit Free Press: en sus
primeras dos ediciones del lunes sólo publicó
la foto de Hudson; el resto, lo hizo hasta las
últimas dos ediciones, después de verificar que
los familiares de los soldados prisioneros
habían sido notificados de su captura, dijo el
editor del público, John X. Miller. Por
supuesto, no incluyeron ninguna fotografía de
soldados estadunidenses muertos.
Para Lou
Gelfand, representante de los lectores del diario
The Minneapolis Star Tribune, no existe
dilema: "Puede haber alguna crítica
justificada sobre la difusión de ese material
gráfico y cómo debe interpretarse a la luz de
la Convención de Ginebra; sin embargo, las
reglas de la convención no se aplican a los
periodistas, sino a los gobiernos. Los
periodistas estadunidenses no esperamos a tener
la aprobación de nuestro gobierno si podemos
hacer nuestro trabajo sin ella".
Un diario que
rompió filas con el resto de los medios
estadunidenses fue The Hartfort Courant,
que desoyó la petición del Pentágono y
publicó una fotografía de los cuerpos de los
soldados estadunidenses
en la parte baja de
la página 2. En contraste, el diario publicó en
su primera plana un análisis sobre la
controversia de difundir esas imágenes. La
defensora del lector Karen Hunter comentó que
hubo una discusión interna en su periódico
sobre la pertinencia de publicar ese material,
pero prevaleció la idea del valor noticioso de
las imágenes. "Los editores decidieron que
no había problema para usar esa foto, pues
debido a su baja calidad los soldados muertos no
podían ser identificados".
En otras partes
del mundo, las reacciones fueron encontradas.
Por ejemplo, los
canales de televisión pública de Canadá (lo
mismo los que transmiten en inglés que en
francés) difundieron los videos de los
prisioneros de guerra estadunidenses y
discutieron en programas especiales las
implicaciones legales y estratégicas de esas
imágenes. En contraste, la mayoría de los
grandes diarios no publicó una sola foto,
excepto The Globe and Mail y La Presse
que las incluyeron en sus primeras planas, según
reporta Ranaud Gilbert, ombudsman de Radio
Canadá.
En Turquía, el
diario Milliyet publicó solamente los
retratos de dos soldados en su primera página;
el resto, en interiores. No hubo fotos de
cuerpos, excepto una toma lejana de un soldado
estadunidense que yacía muerto al final de una
calle. Según Yavuz Baydar, representante de los
lectores, los editores de su periódico
consideraron "controversiales" las
imágenes difundidas por casi todos los canales
de televisión turcos (incluida la filial de CNN)
sobre los interrogatorios de los cinco soldados
detenidos, incluidas. El periódico Milliyet
decidió no publicar fotografías de soldados
muertos, a diferencia del resto de los diarios
islámicos de la región, que sí las desplegaron
en su edición del lunes.
El canal 4 de
Suecia difundió sin problema las imágenes de
Al-Jazeera y el diario Dagens Nyheter
publicó las fotos de los soldados estadunidenses
prisioneros, tal y como había hecho en días
anteriores con soldados iraquíes. La defensora
del lector, Lilian Öhrström, comentó que no
recibió ninguna queja por las imágenes de
militares iraquíes rindiéndose ante tropas
enemigas, "pero sí tuve muchas quejas del
público por las fotos de los soldados
estadunidenses hechos prisioneros". El Dagens
Nyheter publicó un análisis sobre el uso de
material gráfico sobre prisioneros de guerra,
como armas para alentar a la opinión pública
local, en los conflictos en Corea, Vietnam,
Kuwait, Somalia y ahora en Irak.
Esta postura es
compartida por Amparo Pérez, defensora del
televidente de Canal Caracol, en Colombia, que
sí transmitió las imágenes de los prisioneros
de guerra , heridos y muertos en Irak como una
forma de ofrecer las dos caras del conflicto.
"Es cierto
que existe una doble moral en el manejo de la
información que se produce del lado
estadunidense, donde generalmente se acusa de
intervencionismo a ciertos países, pero cuando
ellos son los que intervienen se habla de
cooperación. Este mismo argumento se
presentó cuando Cuba envió tropas a Angola:
Estados Unidos acusó al país caribeño de
intervencionista mientras ellos enviaban sus
tropas a Vietnam. Creo que los medios
estadunidenses como CNN deberían ser más
objetivos y mostrar la otra orilla de la
información. ¿Por qué no se ha presentado una
protesta por el bombardeo a la televisión
iraquí? Esa noticia en Colombia tuvo apenas dos
renglones en el periódico más importante.
¿Donde está el respeto a la información, venga
de donde venga?"
*
Gerardo Albarrán de Alba es director de Sala de Prensa, coordinador de proyectos especiales
del semanario mexicano Proceso y coordinador académico del Curso
Superior en Periodismo de Investigación en la Universidad
Iberoamericana. Es miembro
asociado de la Organization of News Ombudsmen;. es candidato a doctor en Derecho de
la Información en el programa compartido por la UdeO, la UIA y el IIJ-UNAM. Este reportaje fue publicado en la
edición 1378 de Proceso y
se reproduce en SdP con la
autorización expresa de la subdirección
editorial.
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