Carta de rfi
El médiateur
de
Radio Francia Internacional *
1.-
principios generales
El
mediador
Definición
- Es "el
embajador del público"
- Con el
servicio de la redacción, estudia los
problemas surgidos.
- "Colabora
en el progreso de los
comportamientos"
El mediador
interviene
- Antes que
nada, se esfuerza por resolver
amigablemente los problemas surgidos.
- Realiza o
hace realizar encuestas
- Da una
opinión
- Hace
pública esta opinión según la gravedad
o la ejemplaridad del caso tratado.
- Se expresa
a través de la radio en un ámbito y
según una frecuencia fijada de acuerdo a
la dirección de información, en
principio una vez al mes. Sin embargo,
puede reservarse la posibilidad de
intervenciones más cercanas a la
actualidad durante sucesos importantes,
como la guerra del Golfo, los conflictos
de la Ex-Yugoslavia o el genocidio de
Ruanda.
- El mediador
redacta un reporte anual
- Puede, con
el consentimiento de la dirección,
participar en las reuniones de discusión
sobre la magnitud de los hechos
previsibles o en proceso de desarrollo.
También puede sugerir que se realicen
dichas reuniones o las entrevistas que se
refieran a las evaluaciones periódicas.
El mediador es
requerido
- Por el
público
- Por los
periodistas o cada miembro de la empresa
- Por la
Presidencia o la Dirección
- Y puede
decidir el mismo, si intervenir o no
El mediador no
es
- representante
de poder, "el ojo del
gobierno", "el comisario
político",
- una
jerarquía paralela. No forma parte del
marco. Su función es aconsejar. Da
opiniones. No toma decisiones ni
pronuncia sanciones.
- un mediador
social que interviene en los conflictos
internos: los asuntos de organización o
de condiciones de trabajo sólo pueden
ser considerados de su competencia si
aparecen como una causa de alteración en
el plan deontológico.
- un profesor
de ética. No da lecciones. Se pronuncia
basándose en las referencias comunes, en
donde reside la importancia de que exista
una carta.
- un abogado
demandante a priori la causa del público
o del RFI. Tampoco es un procurador o un
juez.
Es un recurso
para el público. Pero su razón de ser consiste
en reforzar la credibilidad de RFI.
Su función no
es plantear problemas suplementarios, sino tratar
de resolver aquellos que ya existen; no suscitar
conflictos, sino contribuir a apaciguarlos y,
mejor aún, a prevenirlos.
¿Por qué
una carta?
¿Por qué una
carta específica de RFI?
1.- Ya existen
las cartas generales: nacional (Carta de los
deberes de los periodistas, 1918) o europea
(Declaración de los deberes y derechos de los
periodistas, 1971).
Pero desde hace
algunos años, nacen las cartas por empresas o
por categorías de periódicos. No se trata sólo
de un fenómeno de moda. La necesidad de tener
referencias deontológicas se intensifica. A ello
se suma la necesidad de establecer una coherencia
entre los principios generales relacionadas con
la profesión, y los objetivos específicos de
cada empresa.
En la mayoría
de los casos, las cartas generales sólo
involucran a periodistas (los sindicatos
franceses le reprochan a la Federación de prensa
no haber unido la carta de 1918-39 al convenio
colectivo).
No existe
ninguna instancia que vele por el cumplimiento de
dichos documentos. La profesión, en su mayoría,
no desea que ésta se cree.
Una carta de
empresa implica a todos los miembros de esa
empresa, en todos los niveles de responsabilidad.
2.- Una carta
parece ser necesaria para que el mediador pueda
cumplir con su función. Éste puede pronunciarse
basándose en su experiencia personal, su buen
sentido común, su imparcialidad... Pero sería
mejor que su opinión se viera respaldada por un
documento de la empresa, que sea o que pueda ser
de dominio público.
3.- Una carta es
importante para RFI
- Debido a su
misión específica de radio francesa que
transmite al extranjero.
- Debido a
las particulares condiciones en las que
trabajan sus enviados especiales y
corresponsales. La referencia a un
documento puede servir como protección -
sin duda relativa, pero nada desdeñable
- en ciertos países.
4.- Una carta de
RFI podría constituir un estímulo y un ejemplo
para otras sociedades en el campo audiovisual.
5.- Así mismo,
dicha ejemplaridad podría ser importante para
los países que reciben la transmisión de RFI,
sobre todo para aquellos que carecen de las
libertades y referencias deontológicas. RFI
figura como una de las mejores emisoras que
utilizar las nuevas tecnologías. Se trata de un
campo donde la reflexión deontológica se
impondrá cada vez más.
LA CARTA
DE RFI
Aunque tome en
cuenta los principios deontológicos de la
prensa, este texto no sólo concierne a los
periodistas sino a todos los que llevan
directamente o indirectamente una responsabilidad
en la redacción o la técnica, ya sea en
relación con la información, el programa, la
revista, o cualquier tipo de documento sonoro,
visual o escrito.
En realidad,
todo el personal se siente o debería sentirse
implicado, ya que cada función forma parte de
una misión común y que la calidad de lo que se
ofrece al público depende de la calidad del
trabajo de todos, de las competencias así como
de la consciencia profesional de cada uno.
Esta carta se
refiere a varias series de textos o se inspira en
ellos:
- Grandes
textos históricos que proclaman la
libertad de opinión, de expresión o de
información que forman parte de los
Derechos Humanos (Declaración de los
Derechos Humanos adoptada por la Asamblea
General de la ONU en 1948; Convenio
Europeo de Protección de los Derechos
Humanos en 1950; Pacto Internacional
relativo a los Derechos Civiles y
Políticos en 1966).
- Textos
profesionales: Carta Francesa firmada en
1918 y modificada en 1938; Declaración
Europea de los Derechos y Deberes de los
Periodistas de 1971.
- El pliego
de misiones y de condiciones de RFI.
1 -
Principios Generales
"Libertad"
y "responsabilidad" son las dos
palabras claves -complementarias e indisociables-
que se emplean para definir la misión de los
que, periodistas o no, se dirigen a un público
mediante la prensa, la radio, la televisión o
los nuevos medios de comunicación.
Estas palabras
también se encuentran en los códigos y cartas
nacionales como internacionales de los
periodistas, así como en los grandes textos
sobre los Derechos Humanos que proclaman la
libertad de expresión bajo todas sus formas
(citamos en particular la Declaración Universal
de los Derechos Humanos de 1948, el Pacto
Internacional relativo a los Derechos Civiles y
Políticos y el Convenio Europeo de Protección
de los Derechos Humanos).
A la libertad de
circulación de opiniones e ideas, ya proclamada
en 1789, se "el derecho de buscar, recibir y
difundir" la información "sin límite
de fronteras".
Esta libertad
consta de "deberes especiales" y
"responsabilidades especiales" (Pacto
Internacional...).
Es en nombre de
estos deberes y responsabilidades que se puede
prever restricciones. Sin embargo, cuando se
evocan, se precisa que deben ser fijadas de
manera explícita por la ley y que, tal como las
otras libertades fundamentales, deben cumplir con
las exigencias de una sociedad democrática
(Declaración Universal de 1948, artículo 29).
Es en el marco
de estos principios enunciados en las
declaraciones o pactos adoptados por la mayoría
de las naciones que se ejerce y que debe
ejercerse la misión de todos aquellos que como
periodistas en Francia o en el extranjero,
productores, animadores, directores y técnicos
tienen una responsabilidad en lo que emite la
radio y que difunde RFI.
De estos
principios así como de la tradición -antigua
por la prensa escrita, reciente por el
audiovisual- derivan ciertas reglas admitidas por
el conjunto de los profesionales de los medios de
comunicación y que se dan a conocer y se reúnen
bajo el término "respeto".
El respeto a
la verdad de los hechos
El derecho de
buscar información y difundirla también es un
deber.
Esa es la
misión fundamental de los medios de
comunicación. Dicha misión y la manera de
llevarla a cabo establecen su legitimidad y
libertad. Los documentos emitidos por el Consejo
Constitucional de la República Francesa,
señalan, cada vez con mayor claridad, el nexo
entre la libertad de informar y el derecho de ser
informado: dicho derecho permite a todo ser
humano comprender a la sociedad y al mundo en el
que vive, y actuar como ciudadano.
Respetar la
verdad de los hechos, significa aplicar los
principios de honestidad e imparcialidad y
evidentemente, evitar cualquier mentira y
desconfiar de los rumores y aproximaciones.
También
significa:
- Verificar y
recuperar sus fuentes. Nadie podrá
divulgar información si no está
convencido de su exactitud, sin importar
las exigencias de rapidez que se
presenten.
- Tener
perspectiva de la información que
escuchamos o del evento que presenciamos.
La perspectiva no significa
necesariamente demora. Es justo y
necesario ser rápido -en las redacciones
de RFI como en las demás, podemos y
debemos tener interés por el «scoop»,
si realmente se trata de una noticia
cierta e importante. La perspectiva es
entonces, la capacidad psicológica de
tomar distancias con respecto al hecho, a
la emoción y a las reacciones que pueda
suscitar; también es la capacidad
intelectual de abordar el tema gracias a
la habilidad adquirida y al conocimiento
de los asuntos. Además, la habilidad
puede ser considerada como la primera
regla de deontología.
- Respetar el
sentido de las palabras y documentos que
citamos o que difundimos parcialmente.
- Evitar
cualquier falsificación y si fuera
necesario, precisar que hay montaje para
evitar cualquier riesgo de equivocación.
- Precisar,
si fuera necesario, el origen de los
documentos.
- Respetar,
al mismo tiempo, el secreto de las
fuentes y procurar no dejarse manipular
por aquellos que -cualquiera sea el
motivo- tienen interés en divulgar un
documento conservando el anonimato.
- Marcar una
separación entre la exposición de los
hechos y su interpretación.
- Evitar al
máximo el empleo del condicional que
sugiere e insinúa sin veracidad.
- Respetar el
trabajo de aquellos que son testigos de
los hechos (enviados especiales y
corresponsales).
- Rectificar
los errores cometidos. En las
obligaciones legales del «derecho de
respuesta», privilegiar el diálogo con
aquellos que parecen afectados por alguna
información o comentario.
- Respetar
los hechos también quiere decir apreciar
y discernir su importancia respectiva.
Jerarquizar los hechos implica también
habilidad, concertación y preocupación
personales y colectivas, ser útil al
público brindándole señales en la
proliferación de la actualidad.
El respeto
hacia aquellos de los que hablamos
La verdad de los
hechos es también la verdad de los hombres
implicados en los sucesos. Respetarlos significa:
- Cuidarse de
las injurias, de cualquier palabra
difamatoria e incluso de cualquier
polémica inútil.
- No atentar
contra la vida privada ni contra la
presunción de inocencia. Estas reglas
sólo pueden ser eludidas si uno está
completamente convencido de que la
información, debidamente verificada, es
necesaria para que el auditor actúe como
un ciudadano.
- Nunca
hablar de alguien con palabras que no
osaríamos decirle a la cara.
- No tender
trampas a quien incitamos a expresarse.
No incitarlo a decir palabras de las que
después podría arrepentirse.
- Evitar que
aquellos que permanecen en su lugar no
corran riesgo de represalias.
- Evitar
cualquier generalización y amalgama.
- Evitar
emplear cualquier fórmula que, incluso
sin mala intención, podría parecer una
discriminación.
- Esforzarse
por comprender y hacer comprender las
diversas sensibilidades culturales,
inclusive las de las minorías, para que
se comprendan mejor las palabras y los
comportamientos.
El respeto
hacia aquellos con los que hablamos
Respetar a la
persona con la que hablamos significa:
- Conocerla
lo mejor posible, conocer la situación
de su país, sus tradiciones, su cultura;
conocer sus expectativas frente a RFI
(Tener en cuenta la diversidad de
expectativas de diferentes públicos)
- Ponerse a
la altura del auditor siendo claro y
pedagógico sin ser condescendiente.
- Ponerse en
su lugar: recordarle «desde dónde
habla» y preguntarse a sí mismo como
recibe éste lo que decimos y lo que
hacemos escuchar.
- No incitar
en él el gusto por el sensacionalismo,
ni el voyeurismo.
- No afectar
inútilmente su sensibilidad y sus
convicciones.
- Esto no
significa callar por complacencia, por
demagogia o por cualquier otra razón,
una verdad que pueda molestarlo.
Respetarlo significa tratarlo como
alguien que necesita conocer esta verdad
y que la pueda escuchar.
Tratándose de
aquellos de los que hablamos o con los que
hablamos, siempre es bueno recordar la
declaración universal de los Derechos Humanos
que proclama que los hombres son iguales no
solamente en derecho sino también en dignidad.
El
respeto a la profesión
Respetar su
profesión, no sólo es asumirla plenamente sino
exclusivamente. Quiere decir.
- No
disfrazarse ni hacerse pasar por otro,
salvo en circunstancias excepcionales,
por ejemplo para entrar en un país donde
es imposible entrar de otra manera.
Incluso eso debe ser objeto de
discusión.
- No realizar
un trabajo que se parezca, incluso
indirectamente, a la publicidad.
- No aceptar
alguna retribución, regalo, ni ventaja
de cualquier tipo, que pueda afectar el
trabajo de información y el ejercicio
crítico.
- No
participar en ninguna manifestación que,
por su naturaleza o por la retribución
propuesta, afecte la imagen de la
profesión y en especial de RFI. (En
cambio, un periodista o un animador de
RFI puede aceptar ser entrevistado o
participar en un debate con la condición
de hablar en coherencia con su
participación en RFI y de estar seguro
de no ser utilizado con mala intención
ni manipulado.)
- Declinar
las invitaciones de viajes gratuitos.
Estas sólo pueden ser aceptadas de
manera excepcional si se adecuan a la
política editorial, si responden a las
exigencias de información y no pueden
tener ninguna influencia en la manera en
que será tratada. Nadie puede ser
obligado a aceptar una misión si esta
independencia no está garantizada.
Cualquier
decisión en estos campos sólo puede ser tomada
según acuerdo. Al igual que toda participación
en las operaciones de colaboración.
Evitar
establecer relaciones que impliquen connivencia o
complicidad con los responsables de cualquier
poder.
Respetar su
profesión también significa respetar la
empresa. Es decir conocer las metas, los textos
fundadores, especialmente en lo que respecta a
RFI, significa conocer «el pliego de
misiones y condiciones».
También
significa ser solidario con las otras categorías
profesionales, tener consciencia de la
importancia de su función y del valor de su
trabajo.
2.-
La misión de RFI
RFI es una radio
de servicio público. Tiene como ventaja estar
exonerada de las presiones económicas,
comerciales y financieras pero también asume
responsabilidades, especialmente un gran rigor en
la práctica de los distintos asuntos mencionados
anteriormente.
Los objetivos de
RFI, radio francesa a nivel internacional, están
definidos por «el pliego de misiones y
condiciones».
Su
funcionamiento también debe estar en conformidad
con los principios de deontología de la
información.
Es por esta
doble referencia que se puede dejar atrás la
antigua discusión sobre la expresión «la voix
de la France» (la voz de Francia) ,
fórmula que da la impresión que RFI ea una
correa de transmisión, incluso una radio de
propaganda animada por periodistas-funcionarios.
El pliego de
misiones y condiciones menciona en su artículo 4
que RFI «expone y hace comprender el punto de
vista de Francia sobre hechos del mundo
contemporáneo» y en el mismo artículo precisa
que RFI «garantiza la expresión pluralista de
las corrientes de pensamiento y opinión» e
igualmente confirma la «honestidad,
independencia, y pluralismo de la información.»
El punto de
vista de Francia implica en parte el punto de
vista del gobierno. El hecho de exponer y de
explicar este punto de vista no impide que se
investiguen y divulguen independientemente todas
las informaciones («la verdad de los hechos»)
necesarias para el conocimiento y la comprensión
de los hechos. Tampoco impide que se ejerza
plenamente la crítica, que se expongan los
puntos de vista de diversas fuerzas políticas y
familias de pensamiento, los sentimientos y
reacciones de la opinión pública, que repercuta
en los debates que realicen y que estos debates
se realicen en la radio.
En lugar de
«voz de Francia» se debería emplear
expresiones como «Imagen» o «reflejo» de
Francia o «referencia francesa».
Imagen o reflejo
de una sociedad con su cultura, sus corrientes y
sus evoluciones, referencias de su tradición y
sus valores democráticos. La imagen de Francia,
la referencia francesa es también una
información «honesta», «independiente» y
«pluralista».
La línea
editorial está fijada, según la autoridad del
presidente, por la dirección de información que
es la única responsable de su funcionamiento. No
se debe aceptar ninguna influencia o presión
exterior sobre aquellos que dependen de su
autoridad. Así como lo señala la Convención
Colectiva, un periodista no puede actuar contra
su «íntima convicción profesional».
3.-
Situaciones Especiales
En su misión de
informar al público, RFI se enfrenta con las
mismas dificultades y recurre a los mismos
principios de los otros medios de comunicación.
Sin embargo, el carácter específico de su
misión y de su difusión requiere una atención
particular en ciertos aspectos. Hay que tomar en
cuenta por ejemplo la gran diversidad de su
público y de sus expectativas así como la
relación particular que une un periodista a los
habitantes de su propio país con quienes
comparte el idioma y la cultura.
La cuestión
más difícil que se plantea es saber qué hacer
con una información cuando su divulgación en un
país ya trastornado puede acarrear graves
acontecimientos. En este caso, no es posible
fijar reglas: no se puede proceder en principio a
la retención de la información ni proclamar que
todas las verdades son para ser dichas, aún al
precio de vidas humanas.
Sólo se puede
decir que:
- En algunas
situaciones como estas más que de
costumbre todavía, se requiere la mayor
exactitud para averiguar la información.
- Es preciso
demostrar la mayor prudencia posible para
que nadie se encuentre en peligro, ni los
enviados especiales o corresponsales de
RFI ni los nacionales franceses o
extranjeros, ni la población local. Le
corresponde a uno de los responsables de
la Dirección de información tomar una
decisión.
Puede ocurrir
que frente a una situación dramática y confusa,
un periodista tenga la impresión que las reglas
y los puntos de referencia habituales han perdido
todo significado.
El último punto
de referencia que queda es "la dignidad
inherente a cada miembro de la familia
humana" según los términos del preámbulo
de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, y por consiguiente la preocupación por
los que sufren un daño en esta dignidad.
Mientras cumplen
con su misión de difusión de la información
según los principios evocados en esta carta,
algunos corresponsales pueden correr riesgos. Por
eso, deben tener la posibilidad de contar con la
solidaridad de RFI a todos los niveles, con su
ayuda y asistencia.
La regla general
de la imparcialidad, sobre todo a nivel
político, se aplica sin excepción a RFI. Tiende
a respetar un equilibrio entre los representantes
de partidos, corrientes u opiniones diferentes.
Sin embargo, no
cabe duda que en RFI se prohibe difundir
discursos -aún implícitos- que incitan al
crimen, a la violencia, al racismo, al
antisemitismo y a cualquier tipo de
discriminación.
Aunque sea
importante del punto de vista de la información
decir que discursos de esta índole han sido
emitidos, por quién y en qué circunstancias, no
debe quedar ninguna ambigüedad acerca de la
manera de citarlos y la distancia crítica que
uno debe tener frente a ellos.
Los principios
enunciados en el presente documento se aplican a
todos. Pero, necesariamente, existen formas de
expresión diferentes.
Algunos de los
cuales requieren de una parte de subjetividad.
El editorial es
un ejemplo de ello, en el cual el periodista da
su punto de vista, eventualmente formula
críticas, se expresa personalmente - tiene su
tono, su lenguaje, sus convicciones.
La libertad de
la que dispone es una ilustración de un concepto
de la libertad de información y confirma la
imagen que RFI desea presentar. Pero el editor
sabe que a través de él también compromete
esta imagen, compromete a sus colegas, sabe que
su comentario, libre, debe basarse en la verdad
de los hechos, que debe respetar esta verdad y,
al mismo tiempo, poner en práctica otros
aspectos anteriormente mencionados; finalmente,
sabe que debe abrir las mentes antes que cerrar
el debate. Está dispuesto a dialogar con
aquellos que no comparten su opinión.
Del mismo modo,
algunas transmisiones del programa tienen
tendencia a ser personalizadas.
También
participan en la imagen de la radio que puede ser
seria y atractiva a la vez. A pesar de ser de una
naturaleza muy diferente al editorial,
pueden aplicarse los mismos principios y
criterios de ésta. Es imprescindible que el
auditor tenga siempre en cuenta qué clase de
transmisión o de intervención se le propone:
que nunca se sienta engañado.
Evidentemente,
los principios deontológicos se aplican a los
nuevos medios de comunicación. Sería
conveniente que este siempre atento a los nuevos
problemas que pudieran surgir en su desarrollo.
Actualmente, debemos recordar y resaltar el
respeto al trabajo realizado por el autor del
documento tratado. Las modificaciones que puedan
parecer necesarias no deben alterar lo
fundamental.
En conclusión,
en lo referente a la libertad y a la
responsabilidad, tenemos que añadir la
confianza: que es, en efecto, la que establece
las relaciones entre un medio de comunicación y
su público.
La información,
con sus dificultades y apremios, también implica
la confianza que debe existir entre todos
aquellos a quienes el público otorga su
confianza:
Confianza, en el
sentido "vertical" entre los diferentes
niveles jerárquicos en la transparencia, la
práctica de la concertación y el ejercicio de
las responsabilidades respectivas; confianza
"horizontal", en la concertación entre
los servicios o las secciones, a pesar de la
diversidad de las estructuras y de las misiones.
* Texto proporcionado por Guy Riboreau, director del servicio de capacitación
de Radio
Francia Internacional, en
París, y colaborador de Sala de Prensa.
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