Periodismo
biográfico en Colombia
Julián
González *
El
periodismo biográfico escrito, al menos en
Colombia, consideraría una amplia diversidad de
productos periodísticos susceptible, sin
embargo, de cierta tipologización y
clasificación. Los periodismos biográficos se
distinguen de la biografía, la autobiografía y
la novela biográfica porque recrean y narran
apartes de vidas pasadas y presentes ateniéndose
a las regulaciones del discurso periodístico, en
tanto «discurso» informativo sobre la
actualidad publicitada. No es la vida personal,
sino la narración de vidas con el propósito de
iluminar una porción de eventos de actualidad o,
en el otro extremo, es la narración biográfica
sobre personas que la actualidad mediática ha
puesto en el centro de la escena1.
Para esta parte
del estudio, he seleccionado notas de prensa
nacional (El Espectador y El Tiempo) y regional
(El País) publicadas a lo largo del 2000 y 2001.
También he analizado documentos periodísticos
en formato libro, publicados en la década del
90. Si me atengo a esta demarcación en el tiempo
se debe a dos razones: en primer lugar, porque de
acuerdo a la periodización sugerida, al final de
los 80 y comienzos de los 90 la prensa nacional
(revistas y periódicos) se ve forzada a ampliar
o al menos estabilizar su mercado de lectores,
pues el grueso de la inversión publicitaria en
medios de comunicación de masas se empieza a
desplazar hacia la televisión y la radio. Este
viraje, este retorno a los lectores es un
modo de estabilizar e incrementar los ingresos de
la empresa periodística, y un modo de ofrecer
consumidores adecuados a los anunciantes captando
principalmente lectores en los estratos medios y
altos de la población. La biografización del
periodismo es una de las vías de recuperación
del vínculo entre la prensa y la experiencia
social y subjetiva de las capas medias urbanas en
crisis. En segundo lugar, por razones prácticas
me he concentrado en un número reducido de
diarios y publicaciones de los últimos dos años
porque el volumen de muestras de «periodismo
biográfico» resulta enorme, y se trataba de
hacerse a un corpus cuando menos clasificable.
Menos que un
análisis, lo que propongo entonces es una
clasificación de tipos de periodismo biográfico
en Colombia, de acuerdo a la naturaleza de los
textos, el talante de las estrategias discursivas
y narrativas, las temáticas tratadas y las
funciones de la información que, como he dicho
antes, son la información misma. Para adelantar
la clasificación operé a partir de una rejilla
de registro y anotaciones en que consignaba una
descripción mínima del documento periodístico,
las operaciones expresivas y narrativas básicas,
indicios de firma, marca y prestigiamiento del
periodista, y anotaciones complementarias2. Los cinco tipos de
periodismo biográfico que describo a
continuación consideran varias modalidades, esto
es, variaciones del tipo. El lector podrá
encontrar en las notas al final del texto
extractos de algunos de los textos del corpus.
Tipo 1. Homenaje a las vidas
memorables y la recreación nostálgica del
pasado
Esta
clasificación considera las modalidades de
periodismo biográfico en que el acento está
puesto en la «narración biográfica» menos
interesada en la actualidad, y más en el para
siempre, para la posteridad. Se trata de
narrar la vida para hacer de ella una pieza
duradera de la memoria. Son monumentos
biográficos que aspiran a conservar, como en
museo, indicios de vidas «pasadas» o «en
desaparición». Son una suerte de registro a
favor de la memoria y la duración: a veces como
perfiles y retratos, como narración de
trayectorias profesionales, como testimonios y
relatos de vida, como entrevista intimista y
personales, como confesiones3.
- Vidas
ilustres, genealogías y
tanatobiografía: lo que define esta
modalidad de periodismo biográfico es,
definitivamente, su aspiración
explícita a «hacer memoria
perdurable», construir «monumentos» y
«anclas temporales». Son esfuerzos
orientados a recrear una vida a partir
del reconocimiento de sus orígenes
(familiares, eventos infantiles, lugares
significativos, hitos decisivos en la
vida), sus trayectorias profesionales y
públicas, y el testimoniomemoria
de conocidos, familia, allegados,
parientes, compañeros o del propio
homenajeado. Entonces, el «homenaje»
constituye el propósito central del
documento, y el discursomemoria es
la forma de hacer «duradera» y
«ejemplar» la vida narrada. Para ello
es frecuente recurrir a marcadores de
pasado y pátinas simbólicas:
fotografías del álbum familiar,
mención a la trayectoria profesional,
fotos sepiadas, descripciones de
escenarios y escenas del pasado,
recuerdos y anécdotas, lo que permite
acentuar el efecto de larga duración,
de herencia histórica acumulada, de
tiempos idos4. Este tipo de
documentos periodísticos es activado por
eventos específicos: la muerte del
personaje o la desaparición/crisis de la
institución, un premio especial, una
celebración aniversaria o un proyecto
periodístico especial5. Se ocupa
particularmente de personajes e
instituciones de prestigio público
(figuras de medios de comunicación,
personalidades políticas y funcionarios
públicos de altas esferas, instituciones
y figuras del campo cultural, religioso,
artístico; viejas personalidades del
espectáculo). En este
discursohomenaje no hay
revelaciones que pongan en duda o
vulneren el prestigio de la institución
o persona, y a lo sumo las anécdotas sin
mayor trascendencia moderan el tono
marcadamente pomposo de este tipo de
documentos. Las anécdotas son recursos
narrativos destinados a destacar rasgos
positivos en el carácter del personaje
homenajeado, como la capacidad de
trabajo, la firmeza de carácter, la
solidez de sus convicciones y principios,
la honestidad, el compromiso social, la
calidez. Y a diferencia de las páginas
sociales de los diarios, en que se
interpela y compromete básicamente a los
familiares y allegados del homenajeado o
los participantes de la celebración, el
discursohomenaje de la
tanatobiografía, la genealogía y el
retrato ilustre, intenta construir y
destacar «la relevancia» del sujeto en
el terreno en que se desempeñó
públicamente; celebra a la institución
por sus contribuciones en el campo, y le
hace un sitial a la familia homenajeada
en relación con las élites de la vida
social, económica, cultural y política6. Es decir, se
narra de modo tal que se afirme entre los
lectores el aprecio, gratitud o
admiración ritual al homenajeado, aunque
les sea desconocido. Para decirlo de un
modo directo, a diferencia de la
siguiente modalidad, ésta celebra «el
prestigio», es decir el reconocimiento
selecto que le hacen a la persona o
institución homenajeados, los
especialistas del campo, del gremio, del
grupo social al que pertenece. Pero
también celebra el «carácter», esto
es los rasgos sobresalientes y duraderos
de la personalidad, construidos a lo
largo de la vida7. En cambio, la
siguiente modalidad destaca la fama y la
«popularidad», es decir el
reconocimiento y sitial del sujeto en la
cultura de masas.
- Retratos
de personajes y glorias pasadas: Esta
modalidad del periodismo biográfico se
ocupa, fundamentalmente, de los hombres y
mujeres popularizados a través de
espectáculos y ámbitos fuertemente
mediatizados, en particular la música
popular, los deportes y, por supuestos,
los propios medios de comunicación. Con
variaciones menores, se atiene al modelo
más convencional de «biografía»,
aquel que expone la vida como trayectoria
parabólica (ascenso y caída), y retrata
básicamente la infancia del personaje
(con sus marcas y predestinaciones8), las
adversidades y luchas por sobresalir, la
edad de oro y sus triunfos, y la
declinación, con sus fracasos, ruina,
vejez y muerte. En sentido estricto, esta
modalidad de periodismo biográfico es un
movimiento de reactualización del pasado
frente a los riesgos de olvido provocados
por el incesante flujo mediático, que
rápidamente abandona a los que tuvieron
su cuarto de hora ayer. Se destacan en
estos relatos, en este homenaje a la fama
perdida, los rasgos de su personalidad
excepcional y la relación de triunfos. Y
si la primera modalidad de periodismo
biográfico pone el énfasis la
«trayectoria en el campo» del
homenajeado, en esta resultan menos
relevantes los detalles específicos de
su vida profesional, y más el
anecdotario de su vida personal. Aquí
las anécdotas no sirven para «hacer
más cálido el retrato», sino para
afirmar la personalidad muchas
veces rica en contradicciones y
defectos del personaje9.
- Relatos
sobre los viejos oficios, lugares idos y
viejos modos de vivir: A veces
soportada en la evocación, lo
característico de esta modalidad de
periodismo biográfico es el énfasis en
el reconocimiento de saberes, oficios y
prácticas en extinción. Estamos ante el
periodismo que, narrando espacios y
vidas, aspira a construir una suerte de
«museo de la vida de antaño». No se
trata, en sentido estricto, de larga
memoria, sino más bien de aquello que
sólo ayer hacía parte del entorno
cotidiano de los sujetos de la
evocación. Ni tan viejo como para ser
historia lejana, ni tan reciente que no
permita activar nostalgias10. En general, las
evocaciones giran en torno al mundo
urbano y las rutinas cotidianas, los
oficios, en las pequeñas poblaciones y
ciudades de antaño. Son nuestros
contemporáneos «cuadros de
costumbres», pero ahora referidos a la
escena urbana de la primera mitad del
siglo XX. Inevitablemente se cruzan
«descripciones de escenarios» con el
anecdotario del vivir diario y las viejas
formas del trabajo11. Los viejos
oficios o sus reactualizaciones también
aparecen esta modalidad de periodismo
biográfico12. Hay por
supuesto algunos activadores de estas
piezas del «museo del pasado vivir»:
los aniversarios de eventos históricos
recientes, las obras o fenómenos que
transforman el paisaje urbano, las
celebraciones especiales, las campañas
públicas gestionadas por instituciones y
medios de comunicación.
- Las
conversaciones, apuntes y comentarios de
la memoria: lo que caracteriza esta
modalidad de periodismo biográfico son
dos rasgos: en primer lugar, domina el
relato la perspectiva y visión de los
testigos, protagonistas o directos
implicados en los eventos narrados y, en
segundo lugar, se trata de la puesta en
público de un tipo de discurso y saber
muchas veces controversial
que se ofrece como modo de comprender el
presente o entender algunas claves del
pasado reciente. Estamos ante un discurso
que se presenta como la voz de la
experiencia, el saber que venido del
pasado puede ayudarnos a comprender la
vida actual y, en particular, las crisis
contemporáneas, la conflictividad
nacional, las transformaciones ruinosas
en los modos de vivir, el impacto de una
determinada generación sobre la vida
contemporánea, la naturaleza de eventos
y hechos polémicos del pasado. Este
discurso de un testigo o una figura clave
implicada en sucesos del pasado, ofrece
perspectivas y criterios para
reinterpretarlos. También rinde
lecciones para repensar la actualidad.
Estamos ante una auténtica rendición de
cuentas, ante auténticas batallas
simbólicas y discursivas destinadas a
fijar el sentido y valor de estos eventos
y coyunturas en la historia reciente del
país13; y ante
esfuerzos por extraer lecciones para el
futuro. Un periodismo de confesiones y
aclaraciones históricas, de
interpretaciones y valoraciones del
pasado, y de lecciones y aprendizajes
para el futuro14: eso define a
esta modalidad de periodismo biográfico.
Tipo 2. La actualidad
biografiada
A diferencia de
la clasificación anterior, en que lo biográfico
simula duración, posteridad y memoria, en este
tipo de periodismo biográfico se invierten los
términos de la ecuación: el dispositivo
biográfico está al servicio de la
«humanización» de la agenda informativa de la
actualidad, de la agenda noticiosa. Eventos y
sucesos de la actualidad informativa
reconstruidos desde el dispositivo narrativo
(auto)biográfico15 o apelando a la voz de un
«personaje» en que cristaliza un relato
«cálido» sobre actualidad informada. Esta
lógica biografización de la
actualidad también operará en el
siguiente tipo de periodismo biográfico, pero se
diferencia en un rasgo esencial: el énfasis en
la voz de los protagonistas/antagonistas de los
sucesos documentados. La biografización de la
información de actualidad opera trabajando,
centralmente, las perspectivas de quienes están
autorizados a hablar, a poner ejemplo, a
explicar, por su condición privilegiada de
agentes propiciatorios del fenómeno informado.
Su protagonismo y su caso los autoriza a narrar,
comentar, discutir y explicarse públicamente
sobre los eventos informados16.
- La
entrevistaconversación, la
crónica y el retrato con el personaje de
actualidad. Escrito para la
actualidad y atado a los vaivenes del
momento, este periodismo biográfico debe
apelar intensivamente al testimonio
recogido a través de la entrevista. La
palabra hablada del informante
(protagonista/antagonista) domina el
texto, ya sea bajo un género
dialógicoapelativo como la
entrevista o en géneros
expresivotestimoniales como la
crónica y el perfil o retrato. La puesta
en escena fotográfica suele desempeñar
un papel fundamental para afirmar la
actualidad y primicia del relato. Si la
fotografía en el primer tipo de
periodismo biográfico opera como
«pátina simbólica»; aquí desempeña
la función de «actualización visiva»,
esto es, constituye la fotografía del
«instante célebre» (cuando se trata de
registros del momento de premiación) o
del rito mediático
(entrevista/conversación)17 que hizo posible
el documento periodístico. Este tipo de
periodismo enfatiza en la experiencia
emocional y subjetiva de los
protagonistas, y el entorno cotidiano de
sus vidas. El énfasis en la cotidianidad
y la subjetividad18 constituye el
modo en que «se humaniza» la
información de actualidad19. Se apela a
diferentes procedimientos de
intensificación de los relatos: el
debate, el suspenso20, el drama21. Esta modalidad
de periodismo biográfico afirma el mito,
el ídolo y el ícono mediático,
proyectándolo en la pantalla y la escena
informativa de modo tal que se destacan
su estatura y relevancia en la
iconografía global22, y su origen
nacional23, como ocurre con
Shakira en el mercado de la música
mundial, o Juan Pablo Montoya y el mundo
del automovilismo planetario; o se
presentan los rasgos de personalidad que
los hacen singulares, especiales y
únicos24; se promueven su
genialidad y brillo como artistas,
científicos, escritores, creadores; o se
presenta el tipo de proeza y heroísmo
que implica la gesta del personaje, como
en los expedicionarios colombianos al
Everest o en las actuaciones destacadas
de los deportistas y sus batallas contra
la adversidad25. Entonces, vale
la pena destacar las características
dominantes de esta modalidad de
periodismo biográfico: su articulación
fuerte con la actualidad informativa, el
énfasis en la voztestigo del
protagonista/antagonista, y la destacada
presencia de rasgos de singularización
biográfica que permiten recrear al
personaje como ícono mediático, héroe,
genio creador, destacado deportista,
notable figura política.
- Los
biografismos como ilustración educativa
de temáticas actuales. Pequeñas
crónicas biográficas, pequeños
retratos, breves historias que se emplean
con creciente frecuencia en el periodismo
para hacer comprensibles ciertos
fenómenos de actualidad que afectan, en
principio, a una porción importante de
los ciudadanos: esta modalidad de
periodismo biográfico usa «casos
modelo» para ilustrar informes
analíticos sobre economía y finanzas,
salud y ecología, educación y trabajo,
y para favorecer un cierto vínculo
empático con los lectores a través de
esa biografía que se ofrece como espejo
respecto a la cual contrastar y comparar
la propia vida. La historia de la chica
adolescente que derivó en bulimia o
anorexia, la del empresario exitoso que
quebró con la repentina revaluación del
peso, la del joven que está a punto de
morir porque nunca tuvo precauciones para
evitar el contagio de HIV, son algunos
ejemplos de cómo problemáticas sociales
informadas en prensa se ponen en escena
usando vías biográficas.
Tipo 3. La biografización de
la información desde las experiencias límite:
víctimas, vidas en riesgo, vidas al margen,
vidas exóticas
Una poderosa
corriente del periodismo biográfico se ocupa de
narrar la vida desde los límites extremos y
extraños. La vida leída desde sus hendiduras, a
veces las exóticas, en otras ocasiones las que
procuran la barbarie y la guerra, más allá las
de la pobreza y la discriminación social, y
muchas veces las del anecdotario de la vida
cotidiana. En todos los casos, se apela al
testimonio, relato y la perspectiva de los
testigosvíctimas en escena. Pueden
distinguirse cuatro modalidades en este tipo de
periodismo biográfico, teniendo en cuenta el
sujeto recreado por la biografización de la
información. En primer lugar, los ciudadanos
víctimas, testigos y sobrevivientes de la
violencia homicida. Se narra la violencia
homicida que generan no sólo los actores armados
del conflicto (militares, paramilitares y
guerrillas) y las organizaciones criminales
(sicariato, bandas y pandillas, grupos de
atracadores, narcotraficantes), sino también los
sujetos comunes, en las agresiones entre vecinos,
en la violencia doméstica y familiar, en el
acoso sexual, en las violaciones, en el maltrato
y abandono infantil. En segundo lugar, las
víctimas de algunas «epidemias sociales»,
recreadas por el relato periodístico como
desviaciones o alteraciones «no criminales» de
la conducta social: adicciones incluidos la
drogadicción, el alcoholismo; enfermedades
de alta visibilidad mediática como el SIDA,
cáncer, anorexia y bulimia, alzheimer, mal de
parkinson, ceguera, sordera, disfunciones
sexuales, esterilidad, mutilaciones y parálisis
del cuerpo; los accidentes de tránsito y sus
secuelas; y las dolencias psicosociales como la
depresión, el estrés, la paranoia o las crisis
emocionales de la adolescencia, la infancia o la
vejez. En tercer lugar, las víctimas de la
desigualdad y exclusión social: marginalidad
económica y social, discriminación social a
través del racismo, el sexismo, la homofobia;
explotación del trabajo infantil; exclusión del
sistema escolar y de salud por la ausencia de
inversión pública, o el abandono
estatal de las zonas marginadas y pobres
del país. Y en cuarto lugar, los exotismos de la
vida cotidiana y el cotidiano de las vidas
exóticas.
Las víctimas de
la violencia homicida, las víctimas de
patologías y enfermedades de alta visibilidad
mediática, las víctimas de la desigualdad
social, y las vidas curiosas o lo extraño en las
vidas cotidianas, aparecen recreadas en este tipo
de periodismo biográfico, que desempeña una
función estratégica de «humanización» de la
información periodística (información con
sensibilidad social), propiciando una suerte de empatía
terapéutica entre los lectores y los sujetos
narrados y recreados por el periodismo
biográfico. Este tipo de periodismo también
favorece una suerte de «examen en detalle y en
singular» de fenómenos sociales muy trabajados
por los media; y permite «visibilizar»
escenarios, grupos y fenómenos sociales no
advertidos por las agendas informativas y
públicas.
- Víctimas
de las guerras y las violencias
homicidas. «Noticia de un secuestro26», «Secuestrada27» o la reciente
serie periodística «Secuestro28» constituyen
algunos ejemplos de esta avanzada de
«periodismo biográfico» y
«autobiografías» sobre la actualidad
informativa, que sitúa el punto
de vista de las víctimas y su memoria de
la experiencia brutal de la guerra como
fórmula de abordaje y recreación
narrativa29. Es relevante
notar cómo esta modalidad de periodismo
ha desarrollado una técnica muy
particular de instalación de agendas y
temas sociales en la esfera de medios,
apelando a la dramatización biográfica
que ofrece una mirada capilar, casi
etnográfica, del fenómeno social
tematizado. Aquí más que los
«hechos», pesan la experiencia y las
emociones sentidas por las víctimas y
testigos, que son tratados como
personajes centrales del relato y voces
dominantes en el documento periodístico.
El periodista se sitúa como narrador
invisible o narrador menor, y está
encargado de recoger y editar el
testimonio, de trabajar el material
trocándolo en narración novelada o en
crónica, y sobre todo condensa en el
documento «indicios» y «marcas» de la
experiencia singular e irremplazable de
la víctima30, señales de
aquello que sólo puede narrarse si se ha
sentido «en carne viva». Este énfasis
en el testimonio vivo de la víctima, en
la dramatización del relato y en la
puesta en escena de detalles y indicios
singulares de la experiencia31, contrasta
significativamente con el tratamiento
noticioso convencional, en que no hay
personificación, los testimonios son
limitados, los detalles singulares se
parecen a los fríos procedimientos de
registro judicial y técnico, y resulta
muy poco relevante la experiencia de las
víctimas. Esta modalidad de periodismo
biográfico, que enfatiza la
personificación, el testimonio y las
marcas singulares de la experiencia,
trabaja tanto la violencia guerrillera o
paramilitar, como el drama de los
desaparecidos o los desplazados; tanto
las masacres y ataques militares, como
los movimientos de protesta de pobladores
y campesinos contra el despeje militar,
el Plan Colombia o la fumigación de
cultivos de coca y amapola; tanto el
relato de miembros de ONG, organismos
públicos no militares, intelectuales y
activistas políticos comprometidos con
proyectos de pacificación y salidas
negociadas al conflicto armado colombiano
como el testimonio de familiares de
policías y militares secuestrados por la
guerrilla. Registra a los mutilados de la
guerra. Rehace el relato de las viudas y
los huérfanos. La voz de los
guerrilleros, militares y paramilitares
arrepentidos.
El énfasis
biográfico en el tratamiento de información
relacionada con el conflicto armado marca una
transformación significativa del periodismo
colombiano, habituado a procesar partes de
guerra y comunicados oficiales presentados
por los organismos de seguridad y las fuerzas
armadas. La ruptura con el canon informativo
clásico apelando a la vía biográfica
constituye una táctica muy rentable de
reorganización del periodismo de guerra,
pues al tiempo que «humaniza» la
información noticiosa operando una suerte de
dinámica empática con los lectorados,
permite romper o moderar el dominio que sobre
este tipo de información ejercían las
fuentes oficiales y militares32, y le permite a los
periodistas hacer incursiones tímidas o
arriesgadas de narración literaria y
experimental en donde construir «estilo
propio», «sellos de autoría» y «marcas
personales». En una palabra, hacerse a la
«firma».
La
dramatización biográfica de la
información, esto es, la construcción de
una cierta empatía con los lectorados a
través de la recreación de la experiencia
límite de los protagonistas, generalmente
víctimas, constituye una tradición muy
fuerte en el periodismo, en particular en la
prensa sensacionalista y popular. Su
emergencia en la gran prensa pareciera estar
asociada al desarrollo de dos funciones
estratégicas: a) la reconexión de la prensa
con tradiciones narrativas y literarias
(incluida la crónica) como fórmula de
prestigiamiento simbólico, remozamiento
estético y recuperación del estilo en el
periódico y el periodista
(reprofesionalización del periodista); y b)
reconfiguración de los vínculos humanos
(humanización) de la información, que como
advierte Halperín (1995), desempeñarían un
papel crucial para entender la crisis de
credibilidad de la información en prensa. La
neutralidad informativa y la esterilidad del
estilo noticioso se confunden, en el
imaginario de los ciudadanos en crisis, con
el cinismo y el discurso interesado de los
que no quieren comprometerse ni correr
riesgos. Los aguastibias. Habría que ver
cuánto de este fenómeno (la pérdida de
vínculos humanos, la deshumanización
de la información) explica la crisis de
confianza en la prensa entre los colombianos33, a la que consideran
manipuladora y falseadora, cínica; mientras
la televisión y la radio, más dramáticas,
más espectaculares y más mercantilizadas,
son consideradas cosa paradójica
menos falseadoras de la realidad, más
servicio público, más dispuestas a apoyar a
los ciudadanos y a denunciar la corrupción
de los poderosos34. De alguna manera,
la gran prensa al enfatizar la dimensión
biográfica de los dramas humanos y, en este
caso, de las víctimas de la guerra, está
jugándosela por reconectar con los
lectorados mediante un todavía tímido y
disperso rito de duelo, en que hace pública
su solidaridad con las víctimas de la
guerra.
- Las
víctimas de la sociedad: vidas al margen
y vidas en riesgo. La dramatización
biográfica en esta modalidad de
periodismo biográfico, que se ocupa de
recrear las vidas y puntos de vista de
aquellos que «sufren los males de la
sociedad», es mucho más intensa y
sistemática. Sin excepción lo que
recrea este periodismo es la «larga
duración del padecimiento y la
postración», los esfuerzos por
reponerse y vencer la adversidad, y la
urgencia de obrar algún tipo de acción
solidaria y colectiva respecto a las
víctimas y la iniquidad. La
construcción dramática de los
personajes es crucial para animar el
vínculo con el lector35. También se
destacan en esta modalidad la función de
servicio público y la promoción de
campañas de apoyo social que cumplen la
prensa escrita y los medios de
comunicación en general. Educación para
la prevención y el diagnóstico,
promoción de la solidaridad y la
asociación colectiva, denuncia y
conminación al Estado y a la sociedad
para que corrijan el abuso o la
arbitrariedad, se advierten a lo largo de
este periodismo biográfico que, como los
anteriores, nos sitúan más allá del
canon informativo clásico. Ineficiencia
estatal en la prestación de servicios
públicos, crisis de la Justicia,
incapacidad para administrar y ampliar
los beneficios de la salud y la
educación, crisis de los deudores
hipotecarios, destrucción del patrimonio
cultural y ambiental de una región. La
agenda temática es amplia y los
tratamientos informativos van desde el
populismo mediático y lo que, en algún
tiempo se denominó pornomiseria36, hasta la
promoción mediática de la solidaridad
social a través de campañas y eventos. Vidas
extrañas y extrañamientos en la vida
cotidiana. Menos frecuente como
modalidad de periodismo biográfico, el
énfasis en lo exótico, en las
anécdotas extrañas y en lo absurdo de
la vida cotidiana, es otra de las formas
en que la biografización de la
información se recrea desde las
hendiduras y experiencias límites. Se
trata de notas e historias
intrascendentes, notas de color y
de costumbres que entroncan con los
cuadros de costumbres, los relatos de
viajeros37 y la
observación apacible de la vida
cotidiana en los viejos relatos
periodísticos del siglo XIX y comienzos
del XX. Excentricidades, exotismos,
extrañamientos. En esta modalidad
periodística, la narración conduce al
lector como en una aventura de
descubrimiento, sin más
pretensiones que el brevísimo impacto
de la anécdota y de lo curioso38. La vía
anecdótica también es empleada para
trabajar temáticas más duras y
trascendentales de la esfera del poder
(como el proceso de paz39 o la visita de
un Jefe de Estado40). No por
ocuparse de temáticas y asuntos de bajo
perfil, debe considerarse una forma menor
del periodismo biográfico. Al contrario:
desempeña papeles fundamentales en recreación
anecdótica y humanizada de las
figuras de poder político, anima parte
de las estrategias de publicitación
social de candidatos a cargos públicos
durante los procesos electorales,
alimenta buena parte del periodismo de
entretención que se funda en rumores,
secretos y chismes del mundo del poder
empresarial y político, y ha terminado
por constituir secciones enteras de los
diarios, revistas, noticieros de
televisión y radio. Sobre este forma
particular de periodismo biográfico que
tematiza mediante la anécdota el mundo
del poder, quisiera ocuparme en la
siguiente clasificación. La diferencia
específica entre este tipo de periodismo
biográfico y el siguiente es justamente
lo que tematizan: ya no el mundo menor y
sus vidas, sino los escenarios del poder,
sus rituales secretos o desconocidos, y
la vida cotidiana de las personas de alta
visibilidad mediática: criminales de
alta figuración, políticos y
empresarios, hombres y mujeres de gran
prestigio en los espectáculos
mediáticos y televisivos.
Tipo
4. Vidas expuestas: atisbos a lo secreto, lo
clandestino y lo íntimo
En su formidable
análisis del discurso informativo al final de la
década del 70, Martín Barbero (1978) señala
cómo son justamente el Estado y la familia las
dos instancias reguladoras y censuradoras en las
sociedades tradicionales, esas sociedades en que
las fidelidades políticas y religiosas
desempeñan un papel muy importante de control
social. «En este tipo de sociedad el espacio
real de la información es el que emerge entre
las presiones del estado y la familia, doble
censura de la información, doble limitación de
la capacidad y la libertad de información: la
institucional de " arriba" y la de la
esfera de la "intimidad". No se trata
de la familia en cuanto célula de producción
(...), sino de la familia en cuanto instancia
moral, garantizadora del mantenimiento de unos
valores espirituales, de la familia en cuanto
espacio de ejercicio de la autoridad paterna»
(Martín Barbero, 1978, pp. 169). Habría una
tercera instancia de presión y regulación de
los contenidos mediáticos: los grupos sociales
de presión y opinión en que se encuentran
organizaciones armadas estatales, paramilitares y
subversivas, los gremios económicos y de la
producción, las organizaciones religiosas, las
organizaciones criminales de diferente índole
(traficantes de armas y drogas, contrabandistas,
delincuentes de cuello blanco) y los propios
medios de comunicación. Justamente estas
esferas, la del poder político y el estado, la
de los grupos legales e ilegales de presión y
opinión, la de los poderes mediáticos y la de
la familia, serán sistemáticamente expuestas y
penetradas por este tipo de periodismo
biográfico41. Los círculos cerrados
del poder político, el mundo clandestino de las
organizaciones y grupos de presión (legales o
ilegales), las rutinas de los medios de
comunicación, y el ámbito cerrado de la vida
familiar aparecerán expuestos apelando a este
periodismo de anécdotas biográficas, de rumores
y juegos de humor42, de confesiones y
comunicación de la vivencia y la palabra
privadas (en los consultorios sentimentales,
cartas personales y las conversaciones
telefónicas interceptadas o no), las
declaraciones judiciales filtradas a los medios
de comunicación, los secretos revelados en
público, los talk shows y escándalos
massmediados.
- Los
secretos del poder en clave de
entretenimiento informativo. La
hipertrofia de las secciones de chismes y
farándula en los noticieros de
televisión, el desarrollo e
institucionalización de secciones de
rumores en los radionoticieros y la
prensa, son quizás la forma más visible
de infoentretenimiento. La
retórica del rumor periodístico implica
dos principios básicos: en primer lugar,
el tono confidencialista del que estuvo
allí y escuchó, vio o supo de los
eventos narrados, pues tiene acceso
privilegiado al círculo de poder y sus
ritos; y en segundo lugar, el
ocultamiento o anonimato del
testigo-fuente que desaparece mediante
una diversidad de operaciones de
atribución43, y dispone
información a nombre de la Sección, del
diario o el medio de comunicación,
asumiendo en el caso del periodismo
de entretenimiento biográfico una
responsabilidad moderada o débil sobre
la información que hace pública.
Estamos ante el «sin confirmar» como
fórmula narrativa. Las secciones
Teléfono Rosa (El Tiempo), Voces y
Susurros (El País) y Alto Turmequé (El
Espectador) se ocupan desde mediados de
los 90 de informar acerca de los ritos,
anécdotas, infidencias y extravagancias
de aquellas personalidades de la vida
pública con alta visibilidad mediática
(políticos, miembros de la farándula,
periodistas, presentadores de
televisión, artistas, intelectuales de
prestigio mediático, deportistas, altos
funcionarios públicos, empresarios)44. Se trata de
notas que no sólo descubren y exponen la
vida privada de las figuras públicas,
sino las operaciones ordinarias y
rituales «no públicos» de los
círculos cerrados del poder (las
empresas, los medios de comunicación,
las altas esferas del Estado y sus
funcionarios). En otras palabras, son la
«noticia menor y anecdótica» que
siendo irrelevante promete husmear en las
zonas oscuras, intrascendentes y no
conocidas del mundo mayor.
Lo relevante es
que, tanto el lenguaje y tratamiento
periodístico como el énfasis en la
anécdota menor, corresponden punto por
punto a técnicas y procedimientos
narrativos conquistados y desarrollados
por las revistas de farándula, ese
periodismo sin prestigio que ha
consolidado las fórmulas básicas del
entretenimiento informativo de corte
biográfico: textos breves y ricos en
recursos fotográficos y gráficos,
énfasis en los detalles íntimos y
personales de los personajes retratados;
testimonios sobre conversión, crisis y
vivencias personales; exposición de
opiniones y del ámbito de las emociones,
acento en las anécdotas y situaciones
curiosas, fugas y desconexión respecto a
los procesos y acontecimientos más
graves y trágicos de la vida nacional45. Las fórmulas
de la prensa de farándula están siendo
utilizadas para alivianar la
información de actualidad. De esta
manera emerge un híbrido que mezcla el
lenguaje de la prensa de farándula con
las fórmulas de la noticia; la anécdota
biográfica en rosa con la
escritura sintética y fragmentada
(comprimida y encapsulada); la
titulación unidimensional del slogan
publicitario con el sensacionalismo.
Figuras del poder político y
empresarios, líderes sindicales y
funcionarios de las altas cortes de
justicia, artistas e intelectuales,
militares y guerrilleros aparecen
recreados como «personajes de
farándula», mediante este énfasis en
la anécdota que, por un instante,
suspende toda gravedad y trascendencia46.
- Los
secretos de la vida familiar e íntima:
terapias expuestas y entretenimientos
biográficos. La transformación del
consultorio sentimental en esa
exposición paroxística de lo íntimo y
personal que es el talk show de la radio
y televisión, o en la prensa y
televisión faranduleras, no hace sino
sumarse a esta creciente comunicabilidad
y transparencia de lo que antes era
opaco, reservado y secreto: la
conflictividad familiar, lo inconfesable
de la vida personal, el manto de silencio
en torno a la vida íntima y de pareja.
Los dramas de la vida familiar, de la
vida doméstica, de la vida amorosa
aparecen puestos en escena. Primero, en
ese modelo tímido que fue el consultorio
sentimental, a medio camino entre el
espectáculo y las regulaciones que
impone el código del secreto y el
respeto por el paciente en el campo de la
psicología y las ciencias médicas47. Luego llegó la
exposición extrema del «yo» en el talk
show. Y finalmente aparecieron las formas
actuales de reality show «en diferido»
o «en directo», que eliminan todo
vestigio de mediación y regulación
discursiva, pues clausuran la presencia
del experto, el consejero, el conductor
del programa, ese catalizador de la
fuerza de las confesiones y de la
dramática reactualización en la
escena mediática de los conflictos
acumulados en la vida privada. La última
fase introduce a las audiencias en la
conflictiva esfera de la vida familiar e
íntima a través de la cámara espía,
ya sea en el laboratorio montado para el
espectáculo o al natural48.
- La
exposición biográfica de los poderes y
organizaciones en su vertiente criminal e
ilegal. Si el periodismo de denuncia
es la forma elemental del periodismo de
investigación, las biografías de
criminales, corruptos y victimarios, es
la forma elemental del periodismo de
denuncia. Esta modalidad de periodismo
biográfico accede al mundo secreto y
cifrado de los poderes criminales
mediante la inmersión en la vida de sus
protagonistas. Las biografías criminales
pueden operar tanto del lado de la
constitución del mito e ídolo, como del
lado de su destrucción y ruina. En
Colombia algunas de las biografías de
Carlos Lehder, Rodríguez Gacha y de
Pablo Escobar parecen reeditar y sumarse
a su manera a la saga de los bandoleros
de la primera mitad del siglo XX49, intentando
redimirlos respecto a la imagen
mediática y periodística que los
presentó en lo que tenían de criminales
demenciales, ambiciosos corruptores de la
vida nacional. Pero también, otras
biografías periodísticas intenta
descubrir el poder criminal, exponiendo
sus rutinas, procedimientos y mecanismos;
revelando los rostros, circuitos y
enlaces, y afirmando su enorme
peligrosidad y violencia homicida y su
bestialidad. Finalmente, se encuentran
aquellas que exponen la historia personal
de implicados en prácticas criminales e
ilegales, no homicidas, asociadas a la
ambición de poder y la corrupción.
La
biografía periodística que reivindica al
criminal, destacando rasgos y anécdotas que
develan atributos positivos del
personaje (generosidad, lealtad,
ingenio, astucia, vigor); la biografía
periodística que nos descubre los mecanismos
del mal y enfatiza la dimensión criminal de
sus agentes; y la biografía periodística
que pone el énfasis en la capacidad
corruptora del poder, ese que hace caer en la
trampa y deshonra tanto a los que vienen de
abajo como a los que vienen de arriba,
implican una modalidad de periodismo que se
afirma en el anecdotario biográfico como
fórmula narrativa y explicativa. La
anécdota biográfica es un modo, siempre
parcial, de revelar y exponer a los que
derivan y reproducen su poder a través de
mecanismos de ocultamiento y secreto, de
códigos de acceso restringido y lealtades
mafiosas, de vínculos y transacciones
ilegales o turbias, de torcidos y
pactos tácitos de colaboración mutua. La
lógica secreta y subterránea que animaría
a las organizaciones y carteles, criminales o
no, a las logias, las roscas, las mafias, los
gremios de la producción, los partidos y
organizaciones políticas, los sindicatos,
las ONG, las guerrillas, los paramilitares,
los militares, los clubes, las iglesias y los
medios de comunicación. Esta modalidad de
periodismo biográfico permitiría advertir,
aunque sea de manera fragmentada, un orden
secreto que sólo se hace visible mediante la
prolongada investigación periodística, la
confesión pública de uno de sus miembros o
el abordaje biográfico de algunas de sus
figuras visibles. Pero el abordaje
biográfico o la vía confesional pueden
también afirmar el ocultamiento, como a
través del efecto de cortina de humo50. Al enfatizar las
zonas más visibles del fenómeno informado y
al biografiar en exceso pues siempre es
más fácil poner en marcha la mecánica
mediática e informativa ocupándose de una
vida que del fenómeno social de fondo- se
corre el riesgo de perder las líneas
maestras y decisivas, aquellas que no se
dejan aprehender si no a través de la
investigación de larga duración y esfuerzos
analíticos reposados. La vía biográfica,
entonces, puede ser muy productiva para
«hacer visible» el fenómeno, pero no es
suficiente para su interpretación y
comprensión general.
Tipo 5. Las celebraciones
públicas y ritos del ciclo de vida en las
personas e instituciones
La divulgación
pública a través de medios periodísticos de
los ritos y momentos significativos del ciclo de
vida de una persona o una institución, las
conmemoraciones y los premios, la culminación de
una carrera pública, constituye el corazón de
este tipo de periodismo biográfico. Estamos ante
un tipo de periodismo en que la familia, la
empresa pública y privada, la organización
social, las instituciones hacen visible su propia
consagración a través de los media. Los
aniversarios, las premiaciones, el final de un
proceso significativo, los momentos inaugurales y
nacimientos, los decesos, son expuestos
públicamente en la prensa. Y si excluimos las
celebraciones rituales que hace la empresa radial
o televisiva sobre su propio devenir, los
impresos periódicos (diarios y revistas)
constituyen el medio de comunicación en que
aparecen con mayor frecuencia estos eventos.
Amenazados de obsolescencia, los gestores de
estas celebraciones parecen confiar en el papel
periódico e impreso como garantía de memoria,
pues la duración se hace frágil en las
pantallas y en la radio. La prensa escrita
pareciera materialmente más propicia para la
conservación y el archivado que demandan estas
publicaciones consagratorias. Y sólo es superada
por el libro que resulta simbólicamente más
adecuado para objetivar lo que toda celebración
tiene de consagración y monumento contra la
obsolescencia.
Pero también la
prensa hace sus ritos de autoconsagración y
memoria. Los aniversarios de la gran prensa a los
cincuenta, veinticinco o cien años consideran
una cantidad de operaciones que vale la pena
enumerar: la publicación de archivos y del
pasado informativo del diario, la puesta en
escena editorial de sus viejas noticias, de los
titulares de antaño, el anecdotario biográfico
de quienes han desempeñado tareas diversas en el
diario (desde los periodistas hasta los viejos
fotógrafos y armadores), la crónica de los
avatares y dificultades de la empresa, la
infaltable revisión de la historia nacional e
internacional que informó el medio, y la
necesaria tanatobiografía, el perfil de los
muertos ilustres, los periodistas y empresarios,
que construyeron el medio. Pero no hay
aniversario de la gran prensa que no haga
previsiones sobre el futuro: abundan las
alusiones sobre el porvenir, en que
infaltablemente se destacan la puesta a punto de
la infraestructura tecnológica del diario, la
prédica laudatoria respecto a la inquebrantable
voluntad del medio por continuar haciendo
periodismo de la mejor calidad, y la invitación
a construir un mejor país.
Y son las
páginas sociales la otra modalidad frecuente de
este periodismo de conmemoraciones. Incluyen,
como se sabe, las celebraciones y ritos
familiares de personas comunes, las ceremonias de
instituciones educativas y religiosas, las
fiestas de los clubes y las élites, el jet-set y
la farándula, los homenajes a personalidades de
la política, funcionarios públicos y la
diplomacia. La página social narra el rito, pero
da por descontado que los lectores reconocen las
calidades de los que aparecen en la escena
fotográfica. Las fotografías son la esencia de
este periodismo biográfico: registran el gesto,
el guiño, el encuentro entre iguales que son
distintos al resto; y se convierten en piezas de
archivo. Afirmación de la distinción social,
registro y pantallazo mediático para la
posteridad: esa es la página social.
Finalmente, este
periodismo biográfico de conmemoración, extrema
su eficacia y vocación de archivista a través
de los coleccionismos biográficos. Las
colecciones fasciculares en El Tiempo, El País y
El Espectador a propósito de final de siglo y de
milenio, las series con los personajes más
importantes de la década, la selección de los
protagonistas del año, los personajes del
milenio en la revista de noticias son algunos
ejemplos. Pero estas minibiografías, estas
microcrónicas, este periodismo de «tiempo de
resumir», atado a las celebraciones del
calendario, señala exactamente de qué tipo de
memoria es capaz la prensa colombiana cuando
emprende una tarea sistemática de recuento
histórico: memoria encapsulada y a fragmentos,
historia formateada y en retrieve,
edición y montaje de archivos, enumeración más
que recuento. Memoria-souvenir. Ese producto
mestizo que junta la evanescencia de las
noticias, la compulsión del turista por
«tomarlo» todo y la urgencia del coleccionista
por atesorar. De esta triple convergencia resulta
el fascículo biográfico que celebra la historia
mientras la tritura.
* * * * *
En definitiva,
«lo biográfico» es un dispositivo de enorme
flexibilidad, cuya rentabilidad comunicacional se
encuentra igual del lado de la narración de «lo
actual» como del lado «del pasado
reactualizado». Obsolescencia y duración.
Happening y monumento. Del lado de la memoria dos
tipos de periodismo biográfico: el que hace
homenaje a la vidas memorables y recrea
nostálgicamente el pasado y el que publica las
celebraciones y ritos del ciclo de vida en las
personas e instituciones. Del lado del presente,
el periodismo que enfatiza la actualidad
biografiada. Del lado del porvenir y los intentos
por saldar cuentas con el presente haciendo
visible lo que se nos escapa y lo que se oculta,
el periodismo biográfico que narra experiencias
límite y el que se arriesga a exponer lo
secreto, lo clandestino y lo íntimo.
El periodismo
biográfico nos revela hasta qué punto estamos
ante una auténtica desrealización del
periodismo, esto es, la superación progresiva
del canon clásico del periodismo informativo, el
final de la confianza simple en las operaciones
de constatación y registro de
«acontecimientos» y «hechos». Pero también
nos enseña cómo la industria del periodismo se
recicla y reorganiza propiciando las vías de
contacto y enlace con los públicos lectores, ya
sea recuperando fórmulas narrativas conquistadas
por la literatura o reciclando tácticas de
impacto y entretenimiento heredadas del
sensacionalismo o de la neotelevisión, la
televisión «real». Por supuesto, como he
advertido antes, los riesgos de sacrificar
a través de los excesos biográficos
la comprensión de la totalidad social, de los
factores de poder, de los procesos de dominación
y de la complejidad social, se acentúan con este
efecto de dispersión que explica en términos de
personas y anécdotas lo que no puede entenderse
si no se describen los campos sociales, sus
juegos y dinámicas. Por lo pronto, las vías
biográficas parecen rentables
comunicacionalmente, capaces de producir
diversidad de tipos y modalidades periodísticas,
potentes para desarrollar nuevos pactos de
lectura con los públicos de prensa. Y por eso la
industria periodística ha invertido en ellas un
importante caudal de fuerzas, capitales, recursos
y periodistas. ¿Qué nos depara el porvenir?
Probablemente más, aunque no necesariamente
mejor, periodismo biográfico.
1 Ese rasgo es el que sitúa
un libro como «Los años del tropel» (Alfredo
Molano, 1991) del lado del periodismo y no de la
sociología o la historia (como disciplinas).
«Una vez terminado el trabajo en las zonas [para
una investigación sobre la violencia como forma
de participación del campesinado en los años
cincuenta], comencé a tratar de escribir el
informe final. Había mil temas y mil matices,
había personajes maravillosos que se resistían
a ser enclaustrados en el texto científico y
aséptico del informe. (...) Una tarde me llamó
Alejandro Reyes: se bombardeaba la región de El
Pato en el Huila y los campesinos marchaban para
denunciar los atropellos del ejército. Me
interesó la situación y nos fuimos a verla. La
gente había llegado y estaba concentrada en el
estadio de Neiva. Hablamos con ella. Hablamos
mucho con ella. Sin embargo, yo estaba
descontento porque sabía que al final no sabría
como manejar esas grabaciones. De golpe, el
milagro se produjo: encontré la voz, el tono, el
color, el lenguaje, en una mujer anciana llena de
fuerza (...) Era Sofía Espinosa en cuya cabeza
aparece el relato de "Los bombardeos de El
Pato". Toda la experiencia, toda la
historia, todas las denuncias de los demás
entrevistados se condensaron en su mirada.
Regresé a escribir directamente, como si ella me
dictara. Salió de un sólo tirón. Quedamos sin
aliento. Encontré el camino. Con esta seguridad
me boté encima de las entrevistas del Valle y de
Boyacá y reviví a los hombres y mujeres de
carne y hueso que habían contado su historia
(...) Hablaban apasionadamente, sin objetividad y
así, chorriando "sangre y lodo"
entraron en el texto. No se trataba de hacer la
historia de la Violencia, sino de contar su
versión» (pp. 9). Nótese cómo hay un puente
común entre el interés por «narrar vidas,
opiniones y emociones» en el talk show (sin
objetividad, chorreando sangre y barro) y esta
otra literatura periodística en que el primer
conmocionado es el narrador mismo. Las emociones
del narrador son las del lector de capas medias
urbano, de cara al drama de los otros. Este
énfasis en las emociones es lo que hace de los
periodismos biográficos una fuente de
entretenimientos y terapias, y un rentable
mecanismo de contacto de la industria
periodística y las audiencias.
2 Ver anexo 2. Rejilla de anotaciones y
tabulación de documentos periodísticos.
3 Me arriesgo a afirmar que estamos ante
un fenómeno clave: el periodismo es capaz de
producir «añejamiento», crear «edad y
pátina», y convertir el pasado del tiempo
en signo estético, inducir auras. (Como en las
ventas de antigüedades, que se encargan de avejentarlas
un poco más para que el objeto gane precio).
En general, es un signo de las industrias
culturales contemporáneas, cada vez más
competentes para «crear» tanto pasado
como futuro. Como en Sephia, un
estudio de arte y fotografía en Bogotá, que se
encarga de tomar fotografías antiguas.
«Con telones especiales, variedad de accesorios
y elementos antiguos que desde hace 15 años
colecciona Germán Salazar, uno de sus dueños y,
por supuesto, con una técnica muy especial en la
que es muy importante el papel, el químico y el
rollo, es posible hacer fotos con personajes que
vivieron desde 1850 hasta hoy. Con la única
diferencia de que el modelo podrá ser cualquier
persona» (Revista Goce Demente, El Espectador,
domingo 29 de abril de 2001).
4 «Ya casi van para dinastía. En orden
sucesorial son los terceros, y ya tienen listo al
cuatro. Han heredado no sólo la profesión de
sus abuelos y padres, sino también sus nombres,
lo que les exige un mayor compromiso con el
camino que dejaron sus ancestros. Continuar con
responsabilidad». Así reza el sumario de «Lo
que se hereda no se... despilfarra», un
documento periodístico en que se retrata la
trayectoria profesional y familiar de Carlos
Medellín Becerra (jurista) y Gustavo Matamoros
Camacho (militar), dos figuras de prestigio
público en Colombia, en que se destacan
fotografíasretrato del padre y abuelo de
Carlos Medellín. En «El simpático
Tocayo Ceballos», un perfil sobre el
fundador del radioteatro, la fotografía sepia y
el testimoniomemoria resultan claves: «
Yo era uno de los que procuraba nunca
perderme su humor fino y punzante, recuerda
Fernando González Pacheco del hombre que
prácticamente fundó el radioteatro que por
muchos años fue una de las distracciones
preferidas del público». «Provenía del
legendario general Obando, por quien profesaba un
justificado culto. Ninguna figura de nuestro
siglo XIX fue tan apasionadamente admirada y
querida como Obando en su agitada y terrible
existencia (...) y paradójicamente sus
descendientes, con contadas excepciones, fueron
todos conservadores. Una excepción fue Juan
Jacobo Muñoz, hijo de un político radical, el
senador Muñoz Obando, quien lo bautizó en
memoria de Juan Jacobo Rousseau y fue la única
voz en la Convención de 1933 contra la primera
candidatura de Alfonso López Pumarejo, por
considerarlo tibio frente a la tradición
radical» (Perfil de Juan Jacobo Muñoz, Revista
Semana, 23 de junio de 1997). O la fotografía a
blanco y negro, de archivo (de El Espectador),
con el joven Botero en su estudio y el pie de
foto siguiente: «Fernando Botero en su estudio
rodeado de sus instrumentos de trabajo», una
foto en que se juntan el hombre trabajando
con el retratomodelo.
5 «Hace dos años salió la primera
revista JetSet en Colombia. Desde entonces,
gran parte de nuestra labor ha sido la de
resaltar el lado amable de las noticias y
señalar los aspectos positivos de los personajes
que aparecen en nuestras páginas. Pero no por
eso somos ajenos a las realidades del país.
(...) Quisimos entonces, aprovechar esta ocasión
de aniversario, para rescatar los viejos valores
que nos inculcaban nuestros abuelos: el trabajo
honesto, el valor de la palabra, la importancia
de la familia y las tradiciones; y para hacer un
homenaje precisamente a esos colombianos que a
pesar de las dificultades han seguido adelante:
hombres y mujeres que han sido los ejes del
desarrollo del país. Hombres y mujeres que han
cultivado nuestras tierras y han puesto a sonar
nuestros productos a nivel internacional. Hombres
y mujeres que han dedicado sus vidas a las letras
y la cultura y que han educado a generaciones
enteras. Hombres y mujeres que llegaron a un
país a donde todo estaba por hacer, y lo
hicieron, y lo han seguido haciendo a través del
tiempo. En fin, familias que han hecho patria»
(«Grandes familia de Colombia, Introducción»,
Revista JetSet, Edición de Aniversario No
27, Septiembre de 2000).
6 «Juan Jacobo fue uno de los grandes
médicos de su generación y su tempranamente
estudioso lo mantenía siempre a la vanguardia de
los últimos desarrollos de la profesión Sin
embargo, su personalidad calurosa y su vocación
hacen recordar la figura del médico como la
institución que éste encarnaba en el pasado. A
esta vocación se sumaba en Juan Jacobo Muñoz la
del educador y la del servidor público, una
combinación poco común en nuestro medio. Su
versatilidad fue lo que le permitió un brillante
desempeño al frente del Ministerio de Salud y
del Ministerio de Educación» (Perfil de Juan
Jacobo Muñoz, Revista Semana, 23 de junio de
1997). «Cuando a Rogelio Echavarría le
anunciaron que se había ganado el Premio
Nacional de Poesía que otorga cada cuatro años
la Universidad de Antioquia, su felicidad fue
grande. Después de 67 años de hacer versos era
la primera vez que se ganaba un premio (...)
Pero, si bien los 70 versos de Rogelio
Echavarría son muy conocidos entre los
seguidores de la poesía y uno que otro profano,
el triunfo le ha sido esquivo. Solo en los
últimos años viene saboreando las mieles (...)
La vida de Echavarría estuvo controlada por dos
ritmos contrarios: el vertiginoso del periodismo
y el de la lentitud que se impuso para construir
sus versos. Escribió su primer poema a los 12
años, aún cuando desde los seis años
pergeñaba versos, Abel Naranjo Villegas se lo
publicó en un periódico de Medellín de 1938»
(Perfil/ Rogelio Echavarría se hizo poeta desde
niño. Andanzas de El transeúnte»,
El Tiempo, Sección Panorama, página 25,
domingo 25 de marzo de 2001).
7 Pero, en ocasiones, narrar una vida es
también intentar reivindicarle y prestigiarle,
fijar un conjunto de sentidos favorables que
maticen las opiniones, rumores y valoraciones
críticas generalizadas. «He cometido el
atrevimiento de aceptar el encargo de SEMANA de
escribir una reflexión sobre el presidente
Virgilio Barco. Y lo hago por una sola razón. A
pesar de los significativos y valiosos esfuerzos
de sus amigos por difundir su obra y defender su
gestión, creo que el estilo personal, la visión
política y el gobierno del presidente Virgilio
Barco siguen aún siendo profundamente
incomprendidos. Por eso quiero apelar a la excusa
de haber sido testigo presencial y además
barquista empedernido para contribuir en algo al
juicio de la historia, cuyo veredicto está aún
lejos pero que ya se intuye ampliamente
favorable. No deja de sorprenderme que en su hora
final los adjetivos más usados para describir la
personalidad política y el estilo de gobierno de
Virgilio Barco sean "tímido", "tecnócrata",
"frío", "distante".
Esa no es la perspectiva que poseen quienes a
pesar de ser 20, 30 y 40 años más jóvenes que
él decidieron acompañarlo entusiasmados en su
empeño de transformar a Colombia. Voy a decir
algo que para muchos puede ser una herejía.
Barco era un hombre carismático. Quizás no para
quienes creen que el carisma lo mide la
favorabilidad de las encuestas. El carisma del
presidente era el de las convicciones arraigadas
(...) Su serenidad en público disimulaba bien el
tamaño de su audacia (...) En cuatro años
rompió con un siglo de inmovilismo
constitucional. En cuatro años desmanteló
cuatro décadas de Frente Nacional (...)»
(«Ensayo. Virgilio Barco». Por Gabriel Silva,
Revista Semana No.786, 26 de mayo2 de junio
de 1997).
8 «Hernán Hoyos nació para la
escritura en la Calle de la Escopeta, en el
centro de Cali, en el ocaso del 20 de octubre de
1929. No jugaba fútbol pero se moría por las
bolas. No soñaba con grandes cosas, sólo con
escribir. Por eso, cuando el profesor de español
dijo con sobradez: "Ninguno de
ustedes es capaz de escribir un cuento",
Hernán, de 12 años de edad, levantó la mano,
y, con tono retador, dijo: " Mañana sin
falta se lo traigo, profe". Imaginó la
muerte de su madre Mariana y un velorio triste.
Sorprendió a todos, como siete años más tarde
cuando publicó por capítulos, en un periódico
local El regreso de la monja alférez, la
historia de una religiosa evadida que se alistó
en el ejército español» («El inocente
pornógrafo», El Tiempo, domingo 6 de agosto de
2000). Su amiga de infancia, Lucy Murgueitio de
Montoya, también evoca cómo ella y sus hermanos
jugaban a la misa con "Pedrito" y otros
muchachos del barrio. "Siempre hacía de
sacerdote y nosotros de feligreses". Por
eso, para ellos resultó de lo más normal que
Pedrito se dedicara a la vida religiosa y que
escalara las más altas posiciones dentro de la
jerarquía eclesiástica» («El cartagüeño
[Pedro Rubiano Sáenz] que se vestirá de
púrpura», El País, domingo 28 de enero de
2001). En el perfil sobre Fernando Botero, narra
cómo el rector del liceo de jesuitas en
Medellín, donde estudió el pintor, se molesta
por un artículo redactado por el estudiante, en
que enaltece el arte de Picasso y Braque. El
rector lo conmina a retractarse, so pena de ser
expulsado. Botero opta por retirarse del colegio.
Esta es una operación clave de este tipo de
biografismo, en que a través de la anécdota se
construye narrativamente dos rasgos cruciales del
personaje: el carácter y la predestinación.
9 «Pero en lo que no ha medido sus
gastos es con las mujeres. Desde muy temprana
edad Rodrigo Valdés descubrió que ellas se
convertirían en su principal debilidad. A los 16
años se casó con su primera novia, Aída, con
quien tuvo su primer hijo: Alfredo. Pero el
matrimonio le duró poco y se acabó un par de
años después y mucho antes de que llegara a ser
un boxeador reconocido. Una vez que dejó la
estricta disciplina del boxeo tuvo mayor libertad
para ir a fiestas y conquistar a mas de una
cartagenera. Sus mejores atributos eran su fama
de ex campeón mundial, su alegría y la manera
entretenida como bailaba salsa. Sacó a relucir
sus dotes de seductor y conquistó más de un
amor en el Corralito de Piedra. El
resultado de esa época de conquistador y que
evoca con nostalgia son los 12 hijos que tiene
hoy en Cartagena» («El mundo de Rocky Valdés»,
La Revista de El Espectador No. 18, domingo 19 de
noviembre de 2000).
10 «Hace treinta y un años, cuando
llegué a Cali, sentí que regresaba a un sitio
donde nunca había estado antes. Después de casi
nueve inviernos en "el Norte", como
dicen en Buenaventura, llegar a Cali fue
recuperar parte del sentido que tuvo para mí
Santiago de Cuba, mi tierra natal (...) Por aquel
entonces Cali terminaba en la Plaza de Toros; las
calles, aún las más céntricas, eran menos
transitadas, y sólo en el norte de la ciudad
existía un moderno centro comercial. Donde hoy
está Unicentro, había enormes cañaduzales, en
terrenos del Ingenio Meléndez. La Avenida Sexta
era una especie de zona rosa, un sitio para
transitar y encontrarse con otros jóvenes. San
Fernando olía a jazmines. Era triste saber que
Siloé, tan lindo de noche encerraba tanta
pobreza. Pero en barrios como La Base, Santa
Elena, o el Jardín, la Navidad era una
explosión de colores pintados en calles y
andenes, de luces y de rumba, de bandejas de
manjar blanco, buñuelos y desamargado. Todos los
vecinos se conocían; todas las puertas estaban
abiertas» (Cali, sí futuro, ¿por qué quedarse
en Cali?. Testimonio de Gabriela Castellanos, El
Tiempo Cali, domingo 10 de diciembre de 2000).
11 «Si algo me ha hecho caer en cuenta de
lo avanzado de mi edad, aparte de tantos factores
que he afectan, son los relatos que se han ido
recopilando recientemente sobre la Avenida
Jiménez de Quesada. (...) Entre los que han
llegado a mi conocimiento, ninguno había nacido
cuando el río aún no había sido canalizado y
la ropa blanca se lavaba en los solares de las
casas ribereñas o próximas al río. Así era la
casa de mi abuelo Michelsen, a la cual se tenía
acceso por la calle 14, y luego de atravesar una
serie de patios se llegaba a un espacioso
jardín, ya totalmente abandonado para la época
de mi infancia, pero en el cual se conservaban
columpios y trapecios para los chicos, cerezos,
duraznos, papayuelos sabaneros y un centenario
nogal, a cual se nos tenía prohibido trepar. Al
borde del río estaban colocadas las losas
planas, con sus correspondientes cajas para el
jabón de la tierra. En los días de sol, las
muchachas del servicio azotaban con la ropa
blanca las piedras, como si tuvieran la
intención de romperlas a golpes (...) Años
después, cuando hacía mis primeros pinitos de
abogado, el río ya había sido aprisionado por
un colector de ladrillo y subsistía el margen
entre la estructura y la antigua orilla del río,
que un tinterillo, cuyo nombre ya tengo olvidado,
denunciaba como bien oculto (...) Por allá en
los años 20, el río, que era apenas una
quebrada durante la mayor parte del año,
revestía a la ciudad de un aspecto provinciano,
un paisaje de aldea, propio de algunos de los
pueblos del altiplano cundiboyacense cruzados por
un riachuelo. (...) Vecina de la casa, adonde
había nacido mi madre y había vivido toda su
vida de soltera, estaba la casa de doña Lola
Jaramillo de Vega, abuela de nuestra actual
Primera Dama, doña María Cristina Arango de
Pastrana, hija del doctor Carlos Arango Vélez y
de doña Maruja Vega de Arango. Las dos
residencias colindaban y a través de los años
se fue tejiendo una intimidad entre las dos
familias que duró toda la vida, pese a las
diferencias que fueron de público conocimiento:
la competencia del doctor Arango Vélez por la
candidatura de la Presidencia de la República
frente a mi padre en 1942 y mis discrepancias con
Misael y Andrés Pastrana nunca afectaron la
vieja relación familiar» («Escrito de memoria.
Recuerdos del viejo río San Francisco», Alfonso
López Michelsen, El Tiempo, Sección Opinión,
página 123, domingo 4 de marzo de 2001).
12 «Una vieja marchanta, vendedora de
velones en Monserrate, no deja de recordar la
tradición. "Cuando era niña, uno salía a
las procesiones y veía a toito el
mundo con matracas. Ahora eso ya no se usa. Uno
sólo las ve en los pueblos y de pronto una que
otra en la ciudad. Lo que pasa es que la gente ha
perdido el fervor y la devoción", dice.
(...) Vidal Garzón es partícipe de esta idea
[usar las matracas en los estadios de fútbol].
Elabora matracas hace tres años y es lo que más
le gusta hacer. Al principio de su vida se
dedicó a la vagancia, luego fue lustrabotas y
por último vendedor de artículos religiosos en
el 20 de Julio, lugar de peregrinación en el sur
de Bogotá (...) Hernando Guzmán es más viejo
en el oficio. Hace 30 años se casó y empezó a
hacerlas. Vive en Zipaquirá y elabora matracas
rústicas de caña, que son las más comunes en
los pueblos (...) Cuando arrancó no tenía plata
y fue el mejor rebusque que encontró. Hoy hace
tanta que no tiene tiempo ni para dormir. (...)
"Se fabrican para ponerle zancadilla al
centavo", dice Luis Hurtado, conocido como
matraco, quien desde este año se
dedica al arte de hacer matracas, las mismas que
por estos días sonarán y sonarán en la
celebración de la Semana Mayor». («Por qué
doblan las matracas», por Javier Riveros, El
Tiempo, sábado 7 de abril de 2001).
13 «Así pues, la noticia [la tragedia
del Palacio de Justicia, 6 de noviembre de 1985)
estremeció al país. Sólo que el
estremecimiento no duró más de quince minutos.
La noche de la tragedia, mientras en el 4º
piso del Palacio ardían los cadáveres de los
magistrados de la Corte y de los rehenes, la
televisión transmitió un partido de fútbol
entre Millonarios y el Unión Magdalena. Al día
siguiente El Espectador lo destacó con un
titular desplegado a lo ancho de la página:
"Millos bautizó a Unión" (...) Pienso
en un hombre que, en su habitación de la
clínica donde se recuperaba de una dolencia
gástrica, prendió el televisor a las 3 de la
tarde del miércoles 6 de noviembre de 1985 y vio
cómo un tanque disparaba contra el edificio de
la Corte Suprema, cómo avanzaba bajo una cortina
de fuego, cómo subía por las escalerillas que
daban sobre la Plaza de Bolívar y, sin tener en
cuenta para nada el letrero que presidía el
frontispicio y que rezaba que las armas nos han
dado la independencia pero que las leyes nos
darán la libertad, se aproximaba a la maciza
puerta de hierro y cobre y la derrumbaba.
Entonces, tremendamente angustiado, sufrió un
infarto que luego le repitió dos veces. De
manera que, mientras sus compañeros de la Corte
Suprema eran asesinados y destruidos por el odio,
él moría también, asesinado y destruido por el
odio. Se llamaba Dante Luis Fiorillo Porras,
magistrado de la Sala Penal. Con él, no son once
los magistrados muertos. Son doce. El hecho que
no haya estado en el sitio preciso de la
conflagración y los disparos, no le resta valor
a su sacrificio. Los infartos que él sufrió se
repitieron una y mil veces a lo largo y ancho de
un país profundo y desolado, mientras que el
otro país, el de la rumba, asistía a sus
partidos de fútbol y coronaba a sus reinas de
belleza. ¿Quién era Dante Fiorillo? Los datos
que pude allegar de él fueron escuetos. Su
biografía señala que nació en Barranquilla el
25 de agosto de 1924, de manera que en el momento
de la tragedia era un hombre joven para morir: 61
años. Según parece, fue juez 7º
Penal Municipal de su ciudad natal, juez 2º
Superior y conjuez y magistrado de la Sala
Penal del Tribunal Superior del Atlántico, antes
de ser nombrado, en 1980, magistrado de la Corte
Suprema de Justicia (....)» («De Perfil.
Tragedia del Palacio, Tragedia de la Justicia. La
noticia», por Fernando Garavito, Revista
Código, Suplemento Jurídico de El Espectador,
13 de febrero de 2001).
14 «Con el historiador Jaime Jaramillo
Uribe, El Tiempo inicia la serie La voz de
la experiencia, en la cual personajes de la
historia nacional, todos ellos mayores de 80
años, cuentan cómo ven el país y qué
soluciones proponen» («Serie La Voz de la
Experiencia», El Tiempo, 8 de abril de 2001).
15 Puede afirmarse que un documento hace
parte del «periodismo biográfico» si su puesta
en circulación está asociada a la «actualidad
informativa y periodística» y las agendas que
forjan los medios periodísticos. Por ejemplo,
«La verdad sobre las mentiras» (Santiago
Medina, 1997), «Aquí estoy y aquí me quedo»
(Ernesto Samper Pizano, 2000), en que se
despliega el punto de vista de dos de los
protagonistas del proceso 8000, y en que se narra
trayectos, intimidades, anécdotas y detalles de
los eventos que precedieron y sucedieron a este
evento crítico en el gobierno de Samper, pueden
considerarse parte de los «periodismos
biográficos». No son en sentido estricto
biografías, porque responden a las urgencias y
condiciones que impone el sistema informativo
periodístico, están hechas para afectar el
curso de «la actualidad». Otro ejemplo similar
puede encontrarse en el reciente «Palabras
Pendientes», en que si bien consideran mucho de
las «Memorias» tan caras a los estadistas y
políticos, se configuran en el seno de una
fuerte disposición para afectar el curso de la
actualidad. A partir de la mecánica fundamental
de la entrevista (conversación) con quien oficio
de confesor y periodista, Enrique Santos
Calderón, López Michelsen no sólo se refiere
al pasado, sino que sobre todo- expresa
opiniones y planteamientos controvertidos que
implican a figurar públicas del presente. (He
preferido, sin embargo, clasificar este documento
en el primer tipo de periodismo
biográfico).Entonces, me interesa enfatizar el
carácter periodístico hecho para afectar
la actualidad, realizado de acuerdo a las
lógicas y agendas del sistema periodístico,
trabajado según claves y procedimientos de los
lenguajes periodísticos de estas biografías.
16 La siguiente modalidad de periodismo
biográfico, en cambio, enfatiza el punto de
vista de los testigos y víctimas sociales,
recrea la perspectiva de hombres y mujeres
pobres, sin el prestigio público que
proporcionan el poder heredado, la adscripción a
un campo de saberes profesionalizados o la
popularidad mediática, y construye
dramáticamente la escena informativa.
17 Como cuando Juan Pablo Montoya
(automovilista), Shakira (cantante) reciben sus
premios respectivos (Grammy, 500 millas de
Indianápolis); o cuando Mockus (alcalde de
Bogotá) y Luis Eduardo Chaparro (el lustrabotas
que ganó una curul en el Concejo de Bogotá en
el 2000) sostienen una conversación. En ambos
casos, la fotografía generalmente de gran
formato desempeña la función de «prueba
de actualidad» que semeja el «en vivo y en
directo» de la pantalla televisiva. En
particular, las de la conversación
MockusLucho incluyen una de gran formato en
que los interlocutores aparecen sonriendo, y una
secuencia de fotografía a dos columnas en que se
fracciona a cada uno de los protagonistas
(rostro, manos, pies), que constituyen
auténticos retratos y biografías de sus
cuerpos, de su condición social, sus orígenes,
mediante este efecto de contraste a partir de las
huellas del trajín callejero en Lucho (rostro,
manos y ropa), y el cuerpo del tecnócrata, el
ejecutivo y el intelectual en Mockus. En el caso
de Montoya, hay énfasis en la reconstrucción de
su trayectoria automovilística, testimonios de
su propio desarrollo y presentación de las
tensiones con Ralf Schumacher.
18 « "Cuando entró el balón sentí
una alegría inmensa, pensaba que la Selección
necesitaba ese gol, porque había muchas dudas,
porque había que arrancar el año ganando,
porque en el primer tiempo estuvimos muy tensos y
con muchos nervios. Sabíamos que teníamos que
hacer un gol rápido, pues la gente se estaba
desesperando", contó. Veinte minutos
después de su primer gol, el lateral izquierdo
de Colombia, Gerardo Bedoya, fue derribado en el
área. Penalti, sin duda alguna. "Yo lo
quiero cobrar", les dijo Ángel a sus
compañeros. Él no era el primer candidato para
patearlo. En las prácticas previas al partido no
había entrenado los remates desde los 12 pasos.
Sin embargo, nadie lo contradijo. En su cara se
notaba el regreso de la seguridad perdida. (...)
"Hace mucho tiempo no vivía una noche tan
feliz", dijo Ángel antes de empezar a
volar» («Angel y su noche feliz», El Tiempo,
jueves 25 de marzo de 2001).
19 «Había resulto acudir la noche de los
Grammies en el Staples Center de los Ángeles con
el convencimiento de que iba a perder. No quería
entrar al auditorio inflada de esperanzas y salir
de allí con una frustración en el pecho y una
sonrisa forzada en los labios. Ya le había
pasado hace un año, cuando era candidata para el
Grammy en la categoría de rock alternativo. Iba
confiada y ganó el grupo Maná. "Salí con
las manos vacías y una desilusión
espantosa", asegura. Así que esta vez ella,
Antonio y su familia, prefirieron imaginar que
iba a perder y que se trataba, más bien, de
pasar una velada relajada y divertida. Cero
ilusiones, poca ansiedad. "Tratamos de
mantener muy bajas las expectativas, para no
repetir el síndrome del que sale de la fiesta
sin piñata". De modo que cuando anunciaron
su nombre como vencedora en el terrible grupo que
disputaba el Premio Christina Aguilera,
Alejandro Sanz, Luis Miguel y Oscar de la
Hoya la cogió la sorpresa sin discurso
preparado. Fue un viaje súbito a la infancia.
Frente al público que la aplaudía y a las
cámaras de televisión, con un gramófono de oro
en la mano y un micrófono al frente, Shakira
había vuelto a ser una escolar (...)»
(«Sé lo que esto significa para mi
tierra», por Daniel Samper, El Tiempo,
viernes 23 de febrero de 2001).
20 La entrevista MockusLucho tiene
una larga introducción tipo crónica de
suspenso, indicando las dificultades y tropiezos
que se presentaron para instalar esta entrevista
titulada, a la manera de las veladas boxísticas,
«Mockus y Lucho`, el encuentro».
21 Respecto a Montoya se construyen
perfiles dramáticos de Ralf Schumaher, «El
rival a vencer» y un recuadro en que se menciona
«Lo que más le interesa a Schumacher es
saborear el triunfo y estar por delante de Juan
Pablo Montoya en esta temporada»; y de Jenson
Button («un jovencito herido»): «Jenson Button
tiene una espinita clavada en el corazón. La
sintió en el momento justo en el que Frank
Williams, propietario de la escudería
británica, le anunció al mundo de la velocidad
que uno de los jóvenes valores de la Fórmula
Uno y el nuevo ídolo de los ingleses, sería
reemplazado por el campeón de la Cart y de las
500 millas de Indianápolis, el colombiano Juan
Pablo Montoya».
22 «Montoya, a donde quiera que ha
llegado, ha deslumbrado y demostrado por qué es
considerado uno de los mejores. La fórmula Uno
espera confirmar esa apreciación».
23 El periodismo biográfico probablemente
ha sido clave en la construcción de ídolos
nacionales contemporáneos (deportistas, figuras
del espectáculo, periodísticas, políticos) y
la construcción de una cierta comunidad y
nación imaginada en torno a sus figuras
célebres, estos próceres mediáticos, en un
país que suele encontrarse en la pantalla.
24 «Sus batallas han sido muchas. Todas,
según dice, por la lucha social. Es el
sindicalista más respetado y odiado actualmente
en el Valle. Fanático para unos, guerrillero
según otros, tierno para su mamá y un hombre
normal y sensible según él mismo. Nunca pensó
ser sindicalista. Soñaba, de niño, con ser
médico, pero su pobreza lo despertó temprano.
Ya grande, se hizo abogado pero nunca ejerció.
Pese a las amenazas recibidas, no retrocede. No
piensa en el exilio aunque ha temido en sus manos
los tiquetes aéreos. "Es mejor morir por
algo que vivir por nada", exclama. Y no
está retando a nadie, "simplemente, de algo
tenemos que morirnos", dice sin ufanarse de
valiente» («Los hilos del poder detrás de
Emcali», por Yimy Melo García, El Espectador,
miércoles 1 de marzo de 2000).
25 «Mientras Tiger Woods nació
predestinado por su padre para convertirse en
campeón mundial, el padre de Francisco Torres a
duras penas podía vislumbra el futuro inmediato
de su hijo a través de los cañaduzales de
Florida, Valle. Sin embargo, a fuerza de voluntad
y de un blindaje mental que le ha permitido
sobreponerse a los prejuicios racistas, Torres
acaba de convertirse en uno de los mejores
prospectos del golf colombiano. Con 65 kilos de
peso y 1,82 metros de estatura, Torres reconoce
estar apenas en un 70% de su capacidad física:
"Necesito adquirir masa muscular, pues eso
me va a ayudar a tirar la pelota más lejos y a
soportar más tiempo en un campo de golf. Aún
así, los golfistas veteranos reconocen que, a
sus 25 años, este muchacho que empezó como cadi
juega un golf "impresionante"» («El
Tiger colombiano», El Espectador,
domingo 4 de marzo de 2001).
26 «Noticia de un secuestro», Gabriel
García Márquez, Norma, Bogotá, 1996.
27 «Secuestrada», Leszli Kalli, Planeta,
Bogotá, 2000.
28 «Secuestro/ En manos de Romaña»,
Serie (Secuestro: la única forma de sobrevivir
es entenderlo; ¿Por qué me tocó a mí?, La
Negociación y La Liberación), por Alvaro
Sierra, Especial para El Tiempo, Sección
Panorama, domingo 29 de abril de 2001, lunes 30
de abril, martes 1 de mayo y miércoles 2 de
mayo.
29 «Entrevisté a cuantos protagonistas
me fue posible, y en todos encontré la misma
disposición generosa a perturbar la paz de su
memoria y reabrir para mí las heridas que
quizás querían olvidar., Su dolor, su paciencia
y su rabia me dieron el coraje para persistir en
esta tarea otoñal, la más difícil y triste de
mi vida. Mi única frustración es saber que
ninguno encontrará en el papel nada más que un
reflejo mustio del horror que padecieron en la
vida real» (García Márquez, 1996, pp. 7).
30 «Cuando vio a Romaña, estaba aterido
de frío y embotado por una caminata hipnótica
de jornadas de diez horas entre los pantanos y la
lluvia a medida que subían al páramo. "Esa
es la tercera fase, la etapa crítica. Lo que uno
piensa, sus deseos, su vida, se reducen a una
sola cosa: descansar". Los captores lo saben
y lo usan sabiamente. En esa semana de marcha que
demolió su frágil vigor urbano, le pusieron al
lado un guerrillero conversador y buena gente que
le ofrecía refresco, le decía que lo llevaban a
soltarlo y, en tono de amigos, le preguntaba,
dejándolo descansar y brindándole un
cigarrillo: ¿Sí será verdad lo que dice el
comandante que usté tiene mil vacas lecheras en
su finca?". Era tan campesino, tan falto de
sutileza para sonsacarlo, que le decía que
estaban en el Huila, cuando él sabía que no
habían salido de Cundinamarca» (Serie
Secuestro, por Alvaro Sierra, El Tiempo, domingo
29 de abril de 2001). «Las puertas estaban
abiertas, el motor en marcha y el chofer inmóvil
en su lugar. Beatriz se tendió como pudo en la
parte posterior. El secuestrador la cubrió con
su chamarra y se acomodó en el asiento con los
pies apoyados encima de ella. Otros dos hombres
subieron: uno junto al chofer y otro detrás. El
chofer esperó hasta el golpe simultáneo de las
puertas y arrancó a saltos hacia el norte por la
avenida Circunvalar. Sólo entonces cayó Beatriz
en la cuenta de que había olvidado la cartera en
el asiento de su automóvil, pero era demasiado
tarde. Más que el miedo y la incomodidad, lo que
no podía soportar era el tufo amoniacal de la
chamarra» (Noticia de un secuestro, Gabriel
García Márquez, 1996, pp. 13). «Una joven
adolescente secuestrada en el avión de Avianca,
escribió todas las noches un diario sobre sus
373 días de cautiverio en poder del ELN. SEMANA
publica los principales apartes (...)
«Descansamos y nos bañamos, al rato empecé a
sentir dolores muy fuertes, pues no había podido
hacer del cuerpo. Creo que era por la misma
presión, el estrés y la idea de ir por ahí en
el monte. Era difícil; aún no lograba
adaptarme. Hablé con Ana María y Gloria, porque
eran mujeres y les tenía más confianza, y era
la única que en dos semanas no había podido
defecar. Ellas, las dos, estaban en las mismas.
Después comenté con papá, a ver si nos podían
dar algo. Entonces supimos que varios hombres
tenían el mismo problema que nosotras. Le
comunicamos el asunto al mando del grupo y nos
dijo que no tenía nada para darnos, pero nos
prometió que lo más pronto posible
solucionaría el problema. Era tan pequeña
aquella casa que la mitad de nosotros dormía en
hamacas y los que tenían colchonetas dormían
debajo de las hamacas» (Secuestrada, Leszli
Kalli, 2000 y Revista Semana No. 944, 512
de junio de 2000). « "El miedo a la muerte
me dio el valor para salir de la guerra",
cuenta Luz Celeste González, una niña
venezolana, de 16 años, que en octubre del año
pasado logró desertar del Bloque Anastasio
Girardot de las Farc, tras militar seis años en
sus filas. Detrás de su cara inocente y ojos
brillantes se esconde una experta en explosivos
(...) "Un día me mandaron a preparar una
bomba para volar un puesto de policía, que
explotó sin matar a nadie. Es no les gustó a
mis jefes. Me llamaron al otro día siguiente y
cuando expliqué que no había sido un error sino
que yo no quería dañar a nadie se pusieron
furiosos y me obligaron a repetir la
operación", cuenta. Con la nueva bomba
murieron cinco personas, entre ellos un niño.
"Eso me dolió. Me dije no más y me
fui", cuenta la joven que ahora vive en
Caracas, bajo un programa de protección de
identidad y con el apoyo de la Defensoría del
Pueblo venezolana» («Una Guerra sin límites»,
por María Cristancho, El Tiempo, 4 de marzo de
2001).
31 Facsímiles de cartas, piezas y objetos
de la experiencia, fotografías del álbum
familiar, diario personal, descripciones
minuciosas del terreno y las circunstancias de la
experiencia, fotografías de la víctima en el
lugar de los hechos, hacen parte de los
procedimientos de singularización biográfica de
este tipo de documentos periodísticos. La
fotografía del cardiólogo José Alberto Negrete
(vestido de corbata) en que, a su vez, observa
una fotografía en que aparece al lado de sus
hijos y esposa recién liberado. El facsímil con
el diario de Leszli Kalli, su letra y sus
dibujos; el bastón en que marcaba cada uno de
los días del cautiverio; el énfasis en los
detalles y testimonios proporcionados por las
víctima. El croquis y planos del lugar en que se
realizó el operativo de secuestro del industrial
Chikao Muramatsu.
32 Pero por supuesto, este exceso
biográfico también puede contribuir a hacer del
periodismo de guerra, un periodismo de
anécdotas, en que como afirma Germán Rey
en una de su columna Defensor del Lector del
domingo 3 de septiembre de 2000 y titulada Diario
de Guerra se hace énfasis «en la
coyuntura más que en los procesos» y se
fragmentan los abordajes de la guerra y de la
paz. También destaca cómo serían las
organizaciones no gubernamentales, «por encima
de las fuentes guerreras», las que más
abundarían en el estudio y rastreo que sobre el
cubrimiento del conflicto, realizó el columnista
durante el mes de agosto de 2000.
33 Según lo destaca un reciente estudio
de la Revista Credencial (junio de 2001).
34 Un estudio sobre Consumo Cultural
realizado por Instituto Distrital de Cultura y
Turismo, en Bogotá, detecta los siguientes
niveles de credibilidad por medios: 40%
Televisión, 31% Radio, 17% Periódico, 3%
Revista y 9% Ninguno. Aunque podría asimilarse
credibilidad con penetración (se cree en el
medio que se usa) o dicho de otro modo, el
consumo efectivo funda la credibilidad, es
también necesario considerar cómo televisión y
radio, los medios más dramatizados y
espectaculares esto es que alimenta
una suerte de empatía mediática más fuerte,
son también los más creíbles. Las cifras de
penetración de audiencias por medios indican los
siguientes porcentajes según Ibope Colombia,
EGM: Televisión un poco más del 80%, Radio 80%,
Revistas, un poco menos del 35%, prensa un poco
más del 20% y Cine un poco más del 80%. En ese
mismo orden se distribuyen las cifras de
audiencias por medio: casi 9 millones de usuarios
de tv y radio, casi 4 millones de lectores de
revistas, 2.5 millones de lectores de prensa y
1.5 millón de asistentes a cine, en 1999. En el
2000, el 88% de la población encuestada consume
televisión; el 78% radio; casi el 22% prensa y
el 33% revistas (Publicidad y Mercadeo,
Suplemento Especial-Cifras 2000, abril de 2001).
35 «La sindicada del crimen, Leticia
López, nació en un hogar humilde el 31 de
octubre de 12953. Sus padres eran una ama de casa
y un obrero de la construcción. Buena parte de
su infancia y de su juventud transcurrieron en
las calles del barrio Quinta Bösh, de Cúcuta.
En 1971, Leticia trabajaba en la papelería La
Luz, la principal de Cúcuta. Allí conoció a
las Adoratrices venezolanas con las que trabó
amistad. (...) Con el pesar de sus padres y sus
13 hermanos, viaja en 1973 a San Cristóbal
(Venezuela) y se vincula a la comunidad de las
Adoratrices; mes y medio después pasa a la Casa
Provincial, en Caracas. (...) A su regreso de
Roma, en diciembre de 1982, se encuentra con la
muerte trágica de su hermano Enrique. El 25 de
marzo de 1983 recibe el anillo de profesión
perpetua que simboliza el matrimonio con Dios.
Cinco años después, en 1988, una hermana suya
embarazada muere en accidente aéreo. Golpeada
por la tragedia, la congregación decide enviar a
Leticia de nuevo a Roma» («Soy un chivo
expiatorio: sor Leticia», por Francisco
Quintero, El Tiempo, domingo 25 de marzo de
2001). «Fue un amargo descubrimiento. Francisco
Barrantes y William Condorí se dieron cuenta de
que los milagros medicinales del mate (té) de
hoja de coca no servían para curar el abandono
histórico y los dolores del espíritu. El
impacto fue más fuerte para Francisco. En sus
primeros años de infancia su madre le había
quitado decenas de calambres en el estómago y de
malestares de cabeza a punta de bebidas humeantes
de coca. Nunca fallaban. Pero, en el Perú de la
década del 80, Francisco entró a la
adolescencia con un fusil en la mano, con el
rostro endurecido de ver a los muertos de la
guerra con el Sendero Luminoso y con una
sensación de desasosiego que no se calmaba con
ninguna poción preparada con la hoja. Mientras
en HuantaAyacucho, la tierra natal de
Francisco, el huracán de la guerra hacía
estragos, a cientos de kilómetros de allí, en
unas extenuadas minas de estaño de Bolivia, los
miembros de la familia de William Condorí
iniciaban su travesía hacia el incierto sueño
de convertirse en agricultores. Dejaron atrás
los socavones y se asentaron en la región de
Chaparé dispuestos a sembrar frutas y legumbres,
pero tuvieron que dedicarse al cultivo de coca,
lo único que dejaba ganancias. Luego, llegaron
los planes de erradicación, los calificativos de
hoja maldita para la planta que les
heredaron sus ancestros y las promesas de una
nueva vida que desconocía su cultura» («El
otro reino de la coca», por Andrés Mompotes, El
Tiempo, domingo 6 de mayo de 2001). «Una
cacerola de huevos fritos, rociada con cianuro,
fue el último método al cual recurrió una
jovencita de 13 años del suroriente de Bogotá
para eliminar a su mamá. "La chinita
parecía un angelito: menudita, blanca, bonita,
de cabello castaño, liso y largo", dice un
funcionario del juzgado séptimo de menores. La
niña, aunque intentó suicidarse en dos
ocasiones, nunca se arrepintió,. Incluso, contó
que había intentado matarla antes mezclando los
remedios que su progenitora utilizaba para una
afección del corazón. "Pertenecía a una
secta satánica y le daba gracias a Satanás por
haberle dado valor para matar a su mamá",
relata el funcionario. (...) A veces, Mayerli
cuenta los detalles de su vida entre risas.
Incluso pasajes tan escabrosos como el día que
un compañero de su parche mató a puñaladas al
conductor de un bus. " Eso le pasó por
lámpara (por resistirse)", dice. Atracaban
hasta tres buses cada día. " Yo me hacía,
diarios, por ahí 150 (150 mil pesos) y me los
gastaba en vicio, en trago... al otro día
amanecíamos sin para un cigarrillo y a robar
otra vez". Como casi todas las menores que
llegan al Hogar Femenino Luis Amigó, Mayerli
proviene de un hogar pobre, con graves problemas
de violencia intrafamiliar. Mayerli es una de las
siete jovencitas que integran el
parche de su barrio, del que también
forman parte unos 30 muchachos. "En la calle
apenas hay como cinco, los demás están en la
cárcel o los mataron", cuenta» («Cuando
las mujeres delinquen. Seguridad/Se incrementa
participación de jovencitas», por José Navia,
Editor de Reportajes, El Tiempo, domingo 25 de
marzo de 2001). «Cuando habla, asoma la sonrisa
perfecta y coqueta. Su voz suena dulce, con
acento paisa, pero contrasta con la rudeza con la
que a veces se expresa. Sabe que su belleza
fascina en el bajo mundo, y que luce hermosa aún
sin maquillaje, a pesar de la azarosa vida que
llevó desde los 13 años. Fue prostituta,
consumidora de drogas, amante y acompañante de
tenebrosas bandas sicariales de Medellín. Se
siente transformada, después de conocer la
Fundación Nueva Vida que le enseñó la
espiritualidad y el afecto desinteresado. Ella
aceptó contar su historia, porque quiere mostrar
su ejemplo de superación. Este es su
testimonio» (« Me gustaban los
duros», por Lucevin Gómez, El Tiempo,
domingo 11 de junio de 2000).
36 Que alude a la explotación mercantil
de los dramas y tragedias derivadas de la pobreza
y la iniquidad social. En Colombia, el asesinado
Jorge Enrique Pulido desarrolló una modalidad de
programas periodísticos de denuncia que algunos
colegas y críticos de la televisión llamaron
«pornomiseria», una suerte de táctica
neopopulista para elevar el rating de audiencia y
conquistar cierto prestigio político. Críticas
similares se ventilaron contra Juan Guillermo
Ríos cuando dirigía el Noticiero de las Siete
(1 de enero de 1984 y diciembre de 1985). Sin
embargo, es relevante advertir cómo este tipo de
programas permitió una «visibilidad mediática
de los más pobres y sus dramas» sin
antecedentes en la gran prensa y en las pantallas
de televisión. Hasta ese momento la
visibilización mediática de los más pobres
estuvo asociada a su ridiculización cómica,
como en ciertos programas humorísticos y de
chistes regionales (Sábados Felices), a la
criminalización en la prensa popular y en los
noticieros, bajo la crónica roja y judicial; a
la dramatización televisiva melodramática
(telenovelas y seriales), y más recientemente al
realismo televisivo de las series de televisión
inauguradas por Carlos Duplat y Pepe Sánchez al
finalizar los 80 y comienzos de los 90.
37 Es importante considerar dentro de este
tipo de periodismo, los relatos de viaje y
viajeros, como los que se advierten en las
Secciones de Turismo y Viajes de los grandes
diarios, o en las crónicas de prestigiosos
periodistas colombianos (García Márquez,
Antonio Caballero, Alfredo Molano, para mencionar
algunos). El anecdotario de viajes ha resultado
fundamental en la constitución del periodismo
moderno desde sus orígenes, hasta convertirse
actualmente en poderoso campo de la
informaciónentretenimiento televisivo
(como en los canales Discovery Channel, Travel
Channel, People and Art), en las viejas y
actuales iniciativas de la televisión nacional
como El Mundo al Vuelo (Héctor Mora), El Viajero
(programadora CMI) y Travesías (Alfredo Molano);
y en las revistas especializadas de turismo y
viajes.
38 «Se comportó como la mejor de las
suegras. Marisol Beltrán alistó la sala de su
casa situada en el barrio Puente Aranda en el
suroccidente de Bogotá, para recibir a los
futuros yernos. Serían los esposos de sus dos
mascotas Krista y Katrina, de raza schnauzer con
tres años y medio. A los pretendientes no los
conocía, pero tenían el mismo color plata y la
edad de sus animales. Marisol se había asegurado
que así fueran, a través de una agencia
matrimonial para perros. Para la inusual boda,
Marisol pagó en una sala de belleza canina 50
mil pesos por el baño, la peluqueada y perfumada
de las novias. Los novios también fueron
alistados de igual forma, por los dueños de la
agencia casamentera» (Guauuuuuu,
acepto, por Lucevín Gómez E, El Tiempo,
domingo 4 de junio de 2000). «La historia
comenzó hace 30 años, en una polvorienta calle
de Maicao, un pueblo que emergía en el desierto
guajiro entre las tiendas de libaneses y las
rancherías wayúu. En este caluroso paraje un
hippie canadiense que iba para Caracas en un
viaje aventurero se quedó sin dinero. La
preocupación del extranjero conmovió a un
niño, cuyo nombre hoy nadie sabe. El pequeño se
acercó al caminante y sin decirle mayor cosa le
regaló cuatro monedas de centavos que era todo
lo que tenía en sus bolsillos. Y se fue. Este
fin de semana, el hippie de 1971 regresó a
Maicao. Llegó cambiado, sin cabello largo y
convertido en el banquero Gary Alan Price.
Maicao, en cambio, poco ha cambiado y es el mismo
pueblo polvoriento de libaneses y wayúus. Price
nunca pudo olvida la generosidad de aquel niño
colombiano. Por eso, en recuerdo de ese día
decidió regalarle a los chicos de Maicao un
hermoso parque que se inauguró rodándose por el
tobogán. Estaba emocionado. (...) "Le doy
gracias porque ya no tengo que ir a El Tucán
para jugar; ahora puedo venir acá, que me queda
más cerquita de mi casa", dijo Emiro Leyva,
9 años, uno de los pequeños que vive al lado
del parque inaugurado. Su mamá, Cristina Usler,
dice: "así los puedo chequear a toditos y
estar pendiente de repartir a los vecinos las
latas de agua de la alberca comunitaria".
Ella administra un depósito en donde les regalan
agua a los más pobres» («Canadiense dona
parque por cuatro centavitos», por Ginna
Zárate, El Tiempo, 15 de marzo de 2001). «Hace
12 años Maria Luisa Castellanos recogió de la
calle una semilla de mamón, esa pequeña fruta
que tiene una almendra por dentro del amaño de
una mara, y se propuso organizar dentro de la
corteza un pesebre en miniatura. Cuando finalizó
su labor, no sólo atrajo la mirada de su familia
sino, además, su hermana Hilda le propuso
elaborar más pesebres en miniatura para
comercializarlos. Corría el año de 1988, y para
esa época tanto a María Luisa como a Hilda ya
les atraía el mundo de las artesanías, habían
hecho cursos en el Sena, por lo que no fue
difícil iniciar una labor que ya les apasionaba
(...) Hacer un pesebre en miniatura le puede
llevar a Olga y su hermana tres días, lo que
dura el procedimiento hasta cuando se pegan las
imágenes del Niño Dios, María y José, pues
cada uno de los pesebres, según Alberto Blanco,
esposo de Olga, necesita, aparte del proceso
inicial, la elaboración de las figuras, el
maquillaje con óleo o tinta, el secado y,
finalmente, el brillo » («Jesús, María y
José son miniaturas», por Julio César Niño,
El Espectador, domingo 5 de noviembre de 2000).
39 «Mientras le daba forma al corral para
un cerdo silvestre, Urbano Saitsema reventaba
cabeza sobre lo que debía ser el plato fuerte
hoy para los encargados de reanudar oficialmente
en Los Pozos el proceso de paz. En un arranque
dejó el zinc que ajustaba a un estacón de
madera, y buscó, en el cuarto de tablas que le
alquila una familia del caserío, el recetario
que le ha dado la vida. "Pescado en orli,
Eso va a ser. Es bagre partido en tiras y apanado
con soda, huevo y harina", explicó el
hombre de apariencia campesina y lenguaje de chef
europeo, luego de regresar el solar donde armaba
el corral y ojear un cuaderno argollado lleno de
recetas escritas con su letra (...) Trabajaba
como cocinero del restaurante más grande de Los
Pozos, pero se fue metiendo de a poco en la sede
de los diálogos, hasta que las Farc le
entregaron la responsabilidad de los almuerzos de
días especiales como hoy (...) El que de todas
maneras esperaba ayer mismo a alguno de los jefes
de las Farc, era el chef de los almuerzos
decisivos. Quería saber si la situación pintaba
para "un pescado enorme o un pernil al
horno" » («El chef de Los
Pozos», por Marisol Gómez Giraldo, El Tiempo,
miércoles 14 de febrero de 2001).
40 Como en la breve nota que El Tiempo
publicó sobre el embolador que brilló las botas
de Vicente Fox (presidente de México) durante su
paso por Bogotá.
41 Y recuérdese que es en la capacidad de
«exponer» donde reside el poder real de los
medios de comunicación. Kundera en La
Inmortalidad, en el apartado sobre la
imagología, y Bourdieu en su estudio sobre la
televisión lo destacan claramente. «La
mediatización no sólo ha reconfigurado las
formas de publicidad o el ejercicio de la
política. Como lo sugirió alguna vez CNN (Clinton
at the Crossroads), es capaz de llevar a los
mandatarios a sobreexponerse, a figurar en
situaciones que restan majestad y dignidad a su
magistratura; así deteriora gobiernos y
constituye públicos cada vez más rencorosos,
debido, paradójicamente, al desaforado intento
por complacerlos puesto en marcha por los
poderosos» (Ramírez, 1998, pp. 17).
42 En la historia de la prensa colombiana,
el humor a través de la columna de
opinión y la caricatura ha jugado un papel
decisivo para desplegar la crítica pública al
poder, burlando, de algún modo, las regulaciones
censuradoras. Esta posibilidad de abrir el
espacio comunicativo desafiando la censura
mediante los juegos de humor ha sido
reactualizada hoy a través de programas de
televisión, radio y secciones de prensa, que
recuperan el dominio de la crítica pública al
poder y, cada vez más agudamente, a los valores
tradicionales de la familia. También la video
música juvenil expondrá, a su manera, este tipo
de críticas. Un programa de televisión como
«El Siguiente Programa» con su estética
MTV y su crítica ácida a los «valores
nacionales» (los de la familia, la patria, la
política, la farándula), los programas
como el Noticero Quack y Lechuza, en la era Jaime
Garzón, o los programas de radio como la Zaranda
y la Luciérnaga, han venido a constituir un
entramado importante de humor y crítica
pública, con sus respectivos episodios de
censura e intentos de control por grupos de
presión legales e ilegales.
43 Echavarría Llombart (1998), distingue
dos tipos generales de relación con el discurso
de las fuentes: a) lo citable y b) lo atribuible.
Lo citable refiere al lenguaje directo en que se
expone o integra el testimonio o discurso del
informante. Lo atribuible es la forma indirecta
de la referencia. Las formas de atribución de
fuentes hacen parte del reservorio de saberes
periodísticos contemporáneos. Habría cuatro
formar de atribución de fuentes:
1. Atribución directa (on the record): en
que el medio de comunicación identifica a la
fuente y refiere la información que ha
proporcionado. (El Ministro de Educación, Dr
Bula Escobar, manifestó un incremento sustancial
de la inversión nacional en las universidades
públicas).
2. Atribución con reservas: el medio de
comunicación no identifica a la fuente, pero la
sitúa, y cita la información que ha
proporcionado. (Fuentes, altos funcionarios,
voceros del Ministerio de Educación indicaron
que el incremento presupuestal para las
Universidades Públicas no depende de la voluntad
del ministro, sino de la aprobación general del
presupuesto por parte del Congreso de la
República). Habría dos tipos de atribuciones
con reservas: a) On background o Not for
attribution: «información atribuible con
palabras entrecomilladas a una fuente precisa,
oficial o particular, pero no a una persona
determinada». Y b) On deep background:
«información no atribuible a una fuente
precisa, ni siquiera una fuente de carácter
colectivo. Las fuentes en este caso nunca son
oficiales y las palabras no se pueden
entrecomillar. Son fuentes que han solicitado el
anonimato. (Un alto funcionario que solicitó no
ser identificado...)
3. Atribución con reserva obligada: el
medio de comunicación convierte en anónima
ante la audiencia la fuente que ha
utilizado y publica la información en nombre
propio para darle credibilidad. (Según ha podido
establecer El País, el presupuesto general para
la Universidad del Valle se reducirá en
términos reales un....)
4. Atribución con reserva total (off the
record). El medio de comunicación no publica
ni la información recibida ni, por consiguiente
la atribuye a alguna fuente. Es material no
difundible y es de uso interno del
periodista/medio. Es útil porque permite
determinar indicios y pistas de trabajo posible
al investigador, como Garganta Profunda, en El
escándalo Watergate, 1974.
44 Fue la revista Semana el medio que
inauguró en 1982 este tipo de periodismo de
rumores, secretos y atisbos al mundo del poder,
bajo la sección Confidenciales. «El motor de
SEMANA además ha sido metérsele duro a las
intimidades del poder, dar a conocer cómo se
cocinan las decisiones clave» (Semana, Edición
Especial 1.000, julio 2-9 de 2001).
45 El rasgo fundamental de las formas más
elementales de periodismo de entretención es
justamente «la fuga y elusión» de aquellas
temáticas y problemas que desgarran la vida
nacional: desde la corrupción hasta la violencia
homicida, desde la discriminación social hasta
la crisis de seguridad ambiental y alimentaria,
desde la problemática de la salud pública y la
educación hasta los problemas de crecimiento de
la economía y la iniquidad en la distribución
de la riqueza social. Las agendas más urgentes
de la vida nacional desaparecen igual si se trata
del reality show, que personaliza y trata en
clave de anécdota personal las tragedias de la
vida social en la familia, la pareja, los
vecinos, el mundo escolar; o de la sección de
farándula y chismes en los noticieros, que
sencillamente las ignoran o eluden, favoreciendo
este efecto de burbuja en las audiencias
(aislamiento y desenchufamiento) respecto a las
malas noticias. El exceso biográfico o el
énfasis en lo «ameno» pueden usarse para
atomizar o eludir la comprensión de la
experiencia social, de la vida vivida en común,
ignorando lo que es relacional, abandonando
cualquier intento de comprensión que
implique el cuerpo social y pseudopsicologizando
tragedias y dramas que no son del todo el
resultado de la voluntad personal e individual.
46 «Computador apetecido. Una
completa bitácora de lo que será su campaña a
la Presidencia, con todos los escenarios
posibles, escribió Horacio Serpa en su
computador personal, haciendo anotaciones desde
el mismo día en que perdió las últimas
elecciones.... Se demora exactamente una hora y
media leyéndola, y hasta ahora la ha hecho
pública solamente en dos ocasiones... Los
privilegiados en oírla, en sendas comidas en su
casa, han sido hasta ahora los ex presidentes
liberales y, antes, un grupo cerrado de su
colaboradores, entre quienes estuvieron también
sus escoltas y la señora de los tintos...
¿Será posible que le chucen el computador al
candidato para saber qué se trae? (Alto
Turmeque, El Espectador, domingo 22 de abril de
2001). «Todo en familia. A menos de un
mes de su retiro definitivo, sigue sin aparecer
el reemplazo para Armando Montenegro en la
presidencia de ANIF. El último ofrecimiento fue
para el ex ministro Roberto Junguito, pero
declinó... El nombre que aparece ahora con mayor
opción es el de Santiago Montenegro, hermano de
Armando» (Alto Turmeque, El Espectador, domingo
15 de abril de 2001). «Joaquín y
Darcy. El bailaor español Joaquin
Cortes ha sido objeto de toda clase de atenciones
durante su corta estada en Bogotá... Una de
ellas tuvo lugar en el restaurante Harry
Sasoon, invitado por Fanny Mikey y un grupo
de españoles, velada que terminó en remato en Café
y Libro, en donde se encontraban Isabella
Santo Domingo, Manolo Cardona, María José
Barraza, Ángel Yáñez, Hernán Zajar, Gloria
Congote y Víctor Mallarino... Pero lo que más
le gustó a Cortés fue la presencia de la linda
periodista de Caracol Darcy Queen,
con quien bailó toda la noche salsa, merengue y
cumbia... Dicen que hasta la invitó a Madrid...
Al otro día la llamó, pero Darcy tenía
que viajar a Panamá a la cumbre de presidentes y
no pudieron volver a verse... ¡Y olé,
Darcy!» (Alto Turmequé, El Espectador,
domingo 19 de noviembre de 2000). «En escena.
Además del show, en la
presentación en sociedad del musical
West Side story quien se robó la
atención esta semana fue Julio Mario Santo
Domingo, hijo, en compañía de su novia, la top
model holandesa Karen Mulder, exclusiva de la
casa Victoria Secret. La bellísima Karen fue la
cara de la firma Guess y en febrero pasado fue
seleccionada como la top model de Yahoo,
en Internet. ¡Esa es una historia de amor!»
(Telefono Rosa, El Tiempo, domingo 12 de marzo de
2000). «Tirando line. El escritor inglés
Malcom Menzies, autor de Desde las montañas
de Colombia, libro que relata los primeros
movimientos de Tirofijo en Marquetalia, El Davis
y Riochiquito, estuvo la semana pasada en la zona
de distensión para entregarle personalmente un
ejemplar de su obra al jefe de las Farc. Menzies
no podía salir de su asombro cuando se encontró
con la escena del legendario comandante
guerrillero rodeado de cámaras y hablando con
dos pesos pesados de la industria capitalista de
Estados Unidos: Jim Kimsey, el presidente
emérito de America On Line, y Joe Robert, amigo
personal del presidente Clinton. Sorpresas te da
la vida» (Telefono Rosa, El Tiempo, domingo 12
de marzo de 2000). «Tentación. A Juan
Camilo Restrepo, embajador de Colombia en
Francia, le están coqueteando desde hace rato
para que, en un futuro cercano, deje la
diplomacia y venga a tomar las riendas del
Partido Conservador. Aunque Restrepo aún no ha
dado el sí, lo cierto es que la idea le suena e
incluso ha pensado en que Juan Manuel Ospina y
Juan Gabriel Uribe podrían acompañarlo en la
causa. Y eso que el azul de París es bello...»
(Teléfono Rosa, El Tiempo, domingo 1 de abril de
2001). «Voto descachado. El Consejo de
Estado no se ha podido poner de acuerdo todavía
en el nombre de su candidato a la
Procuraduría... Las votaciones han estado muy
parejas y ninguno de los dos aspirantes ha
logrado ni logrará la mayoría necesaria, por lo
que se está buscando una tercería. En una de
las sesiones en donde se debatía el tema, Daniel
Suárez obtuvo 12 votos, Juan Carlos Esguerra 9 y
un candidato, que ni siquiera figuraba en la
lista, sacó 1 voto... Se trataba nada más y
nada menos que del ex procurador Orlando Vásquez
Vásquez. Un toque de cinismo en medio del
debate» (Alto Turmequé, El Espectador, domingo
5 de noviembre de 2000). «Embajador sin visa.
Al embajador de Colombia en Italia, Fabio
Valencia Cossio, le pasó una cosa muy singular
el miércoles pasado. Cuando llegó al aeropuerto
de Roma para viajar hacia Londres, donde debía
asistir a una reunión ante los países de la
Unión Europea, la señorita que lo atendió le
dijo que no podía tomar el avión porque él no
tenía visa. Valencia Cossio se puso pálido, le
confeso que se le había olvidado y le pidió
ayuda. Ella accedió. Se puso en contacto con la
policía del aeropuerto de Londres y le dio un
papelito amarillo con el nombre del comisario del
terminal aéreo. Al final, Valencia aterrizó,
presentó en Inmigración su pasaporte con el
papelito y le dieron visa por seis meses. Hay que
informarse mejor, Mr Ambassador»
(Teléfono Rosa, El Tiempo, domingo 20 de mayo de
2001).
47 Recuérdese que en el viejo consultorio
sentimental era importante la reserva del nombre
del consultante bajo el pseudónimo o el
anonimato y la condición sabia del
consejero. Pero después, donde antes estaba un
sujeto vergonzante y anónimo, se hizo visible un
expresivo y activo colaborador del espectáculo;
y el sobrio consejero se convirtió en terapista.
El discurso autorizado que ponía el énfasis en
el orden de los valores morales el
consejo y en el sentido común la
palabra del que sabe por experiencia fue
reemplazado por la retórica clínica y
terapéutica que trabaja del lado de las
patologías, las desviaciones, las disfunciones
psicosociales. Lo que antes eran males morales
del otro, luego se hicieron disfunciones. De esta
manera, el «consultorio» como modelo
comunicativo, que hacía el puente entre el
experto y el inexperto en las cosas de la vida,
entre el sabio y el que ignoraba, se convirtió
recientemente en el encuentro público del
discurso del experto profesional de cualquier
campo -tecnologías informáticas, economía y
finanzas, entrenamiento físicoatlético,
belleza, decoración, modas, cocina, mundo
jurídico- con la palabra del cliente que cuenta
sus inquietudes y angustias relacionadas con el
mal funcionamiento de su vida, el computador, las
finanzas, su cuerpo, su casa. De esta manera el
viejo consultorio sentimental se profesionalizó.
48 Aunque, en sentido estricto, la
diferencia entre "al natural" o
"mediante laboratorio controlado" no es
sustancial, pues lo clave no es «la autenticidad
de lo real», sino la teletopía y el «en tiempo
real». La teletopía (Virilio, 1997) puede ser
interpretada como dos dinámicas: la posibilidad
de manipular o intervenir «un lugar/topos» a
distancia (comunicación informática, redes,
telecomunicación, operaciones teledirigidas); y
la posibilidad de hacer un topos telemáticamente
manipulable (realidad virtual, videojuegos). Es
la «participación» (teletópica y en tiempo
real) lo que convierte las escenas del reality
show en fuente de entretenimiento y terapia.
Al respecto, «Gran Hermano» resulta
ilustrativo: «Contratan a diez jóvenes que
tienen que permanecer durante tres meses en una
casa diseñada para que 29 cámaras ocultas y 60
micrófonos le muestren día a día, y con pelos
y señales, a toda España las gracias y
desgracias de estos presos voluntarios. Una vez
adentro, no tienen contacto con la vida real: no
teléfono, no internet, no libros, no revistas,
no periódicos, no televisión, no radio, no vida
aparte de la que se da en la casa. Quien se
aburra o desespere puede marcharse para no
regresar jamás. Al final, el ganador se alzará
con 250 millones de pesos. Pero la historia se
salió de madre porque la realidad en este caso
superó a la ficción (...) Una de las
concursantes, sevillana de 30 años y que
responde al nombre de María José, madre de dos
hijas de diferentes padres, se ennovió con un ex
soldado de la guerra de Bosnia, de 26 años. Pero
la sociedad española no pudo soportar a una
mujer tan descocada, e inmediatamente votó para
que la expulsaran de la casa. Ella se convirtió
en la estrella de la prensa del corazón. Sus
llantos se hicieron usuales en cuanto programa de
televisión barato hay, y las revistas le han
pagado millonadas por conseguir exclusivas (...)
» (El libreto se puso bueno, Televidentes
españoles rendidos ante un culebrón de la vida
real», por Olga Gayón, El Espectador, domingo 4
de junio de 2000). La versión española del BigBrother
no es sino la replica de un modelo y formato en
exportación de la televisión real, creado
por la compañía holandesa Endemol en el 2000,
con réplicas en Estados Unidos, Portugal,
Alemania y, próximamente, en Francia. La
intervención y participación teletópica, en
tiempo real, también ha desarrollado versiones
sofisticadas en Internet, que van desde el sexo en
directo hasta la propuesta del alcaide de una
prisión estatal en Estados Unidos que aspira a
instalar infocámaras para que los usuarios de
internet puedan ver la vida en la cárcel,
convirtiendo la estrategia en una fuente de
ingresos adicionales para la prisión.
49 Como en las «Crónicas de la vida
bandolera» (1987) y «Efraín González, la
dramática vida de un asesino asesinado» (1993),
escritos por Pedro Claver Téllez.
50 Los procesos judiciales y los grandes
juicios públicos por corrupción son un factor
importante que desencadena un volumen importante
de literatura periodística de corte biográfico,
en que diferentes actores y agentes se juegan
-mediante el rumor, la circulación de retratos
biográficos y confesiones, la delación, las
declaraciones públicas a los medios de
comunicación- la renovación del prestigio
perdido, la limpieza del nombre propio, la
venganza y revancha contra otros agentes y
contendores. El proceso 8000, por ejemplo, entre
1994 y 1998 disparó la puesta a punto de relatos
biográficos, perfiles, confesiones que, mientras
permitían advertir algunos rasgos e detalles de
la conexión entre sistema político, dinámica
electoral y narcotráfico, también contribuían
a ocultarlo, al personalizar y explicar en
términos de decisiones y voluntades individuales
un fenómeno de corrupción estructural. De esta
manera, confesión y biografía pueden sumarse al
estallido caótico que oculta informando,
multiplicando versiones, dispersando en
anécdotas, y eludiendo hacer públicas las
fuerzas en juego y sus lógicas. Ese efecto de
dispersión -como el impacto de bala que se hace
molecular en la arena, en las minucias- ha sido
descrito con suficiencia por Villegas (1998):
«(...) el «Proceso 8.000»
provocó que la esfera de la política nacional
se retorciera sobre sí misma afirmándose y/o
negándose: contradiciéndose, delatándose,
soplándose, confesándose, acusándose,
traicionándose y así, entre el traslape y la
confusión, entre lo improbable y lo
inimaginable, todos los posibles, sin
límites, brindó a los colombianos la
oportunidad de husmear en su modelo, ponerse
el mapa encima, escudriñar sobre el sentido,
lo real invertido, ficticio, simulado, sin
entidad racional pues no resiste ninguna prueba,
de un territorio nacional supra «un
espacio cuya curvatura ya no es la de lo real, ni
la de la verdad» y donde bien podríamos
decir que la verdad, la referencia, la causa
objetiva, han dejado de existir definitivamente»
(pp. 102).
*
Julián González
es profesor de la Escuela de Comunicación Social
de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle, en Cali, Colombia. Este texto es una
parte del Informe Final del Proyecto de
Investigación Colciencias-Univalle, «Usos de lo
biográfico en la cultura del impreso informativo
contemporáneo en Colombia» (Código:
1106-10-430-95 Contrato 189-96), fechado el 4 de
junio de 2001, y es su primera colaboración para
Sala
de Prensa.
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