La prensa frente a las nuevas
tecnologías
Tres
visiones desde la práctica
Piedad
Bullón *
(2a.
y última)
Puede
que sea sólo una casualidad, pero lo cierto es
que, en paralelo al desarrollo de las redes
universitarias y de la informática, se produjo
en todos los periódicos del mundo un interés
creciente por la información científica y
técnica. Al rigor y veracidad exigibles en toda
información, en esta rama de la profesión se
une la necesidad de ser científicamente
riguroso, porque en la mente del periodista está
un lector informado e interesado y su crítica es
demoledora con los errores más insignificantes.
Para el periodista especializado en asuntos
científicos, que en muchos medios todavía se
incluyen en ese cajón de sastre llamado
"sociedad", es esencial distinguir el
grano de la paja, la información seria de la
espúrea. Y en Internet, canal por el que les
llega mucha de esa información, abundan ambos
elementos.
Exigencia
de rigor
Desde hace
años, el diario El País ha dedicado especial
atención a la información científica. Alicia
Rivera, redactora de las páginas de Futuro del
periódico y cuya labor ha sido premiada
recientemente por el CSIC, dice que Internet es
una fuente de información y de comunicación
imprescindible en su área, además de permitirle
reflexionar sobre asuntos que no están al
alcance de la mayoría de los lectores y de
muchos de sus colegas. "Nuestra sección ha
usado Internet mucho antes que otras del
periódico, tanto para el contacto habitual con
los científicos, como para la relación con
revistas especializadas y organismos de la
comunidad científica, como la NASA o la Agencia
Espacial Europea, que han desterrado hace mucho
el uso del fax. Internet, además, nos permite
navegar para enriquecer la información o buscar
fotos. Antes dependíamos de un número limitado
de fuentes; ahora, francamente, tenemos una
avalancha de información, que es preciso
seleccionar y jerarquizar".
El exceso de
información es real. Los periodistas,
intermediarios entre la noticia y el público,
podrían perder esa condición si no fueran
capaces de comprender y aplicar las nuevas reglas
del juego. Y el juego consiste en seleccionar una
información copiosa. "Como por Internet
entra de todo -dice Rivera- hay que ser muy
estricto con los criterios de calidad de la
información. Como periodista, yo no diría nunca
que la información es excesiva. Da más trabajo,
pero cuanto más se sepa, mejor para todos. El
tiempo que ahorras en hablar con una fuente,
gracias a Internet lo empleas en ampliar y
seleccionar información. No creo que esto vaya a
influir en la calidad, sino en el énfasis, y
hablo desde el punto de vista de la prensa
escrita de calidad, que se impone como norma el
proporcionar información creíble. La
tecnología simplemente ayuda al trabajo y a su
organización, pero no tiene por qué alterar los
principios por los que no regimos. Habrá que
aprender a conocer el medio que, por un lado, es
fascinante. Estamos en la etapa más libre de
Internet, pero no deja de ser
desconcertante".
Los gurús
apuntan tendencias que suelen ser meras
aproximaciones a los problemas, que raramente se
resuelven según sus pronósticos. La profesión
periodística ha sufrido otras convulsiones
tecnológicas y, antes como ahora, es muy
difícil aventurar cómo evolucionará debido a
la aparición de Internet. Pero, a pesar de la
dificultad de predecir los cambios sociales a
largo plazo, no es menos cierto que en el
panorama actual ya se aprecian cambios en las
propias redacciones, que pueden trastocar roles
muy asentados hasta hoy. "Uno de los cambios
para los periodistas -reflexiona Alicia Rivera-
será la posibilidad de retorno de lo que
hacemos. A pesar de las encuestas, no sabemos,
por ejemplo, quién lee la información
científica ni mucho menos qué opinan los
lectores. Ahora, gracias a la Red, empezamos a
recibir comentarios, preguntas y sugerencias muy
útiles para nosotros".
"Otra
novedad es que con la edición en línea se puede
contar las veces que se pincha en una noticia. Es
verdad que se trata de una información limitada,
porque los lectores en papel son más que los
"digitales", pero ahora contamos con
argumentos, no sólo con el olfato del jefe. En
poco tiempo, esto cambiará nuestro trabajo y la
organización del periódico. Ya no valdrá la
intuición, habrá que tener en cuenta los datos.
Espero que no lleguemos, aunque a veces lo temo,
a guiarnos por criterios como los índices de
audiencia de la televisión, porque se podría
caer en la tentación de publicar sólo lo que la
gente quiere leer. Si así ocurriera, iría en
contra del periodismo hecho con criterios de
calidad, objetivo e independiente. El riesgo de
la personalización de los medios, que algunos
defienden como un mérito de Internet, podría
dar lugar, en caso de generalizarse, a una
atomización de la sociedad, en la medida en que
esos medios tenderían a informar sólo de los
temas que interesan y no del conjunto de los
hechos".
Un
periodista editor online
Santiago Graiño opina que Internet ha
escindido la profesión periodística en dos
tipologías: están los que se acercan a un medio
nuevo e intentan trasladar a ese medio su
experiencia anterior y los que tienen en la
cabeza una visión multimedia que todavía no
funciona, porque el sistema no la soporta. Los
primeros pueden parecer anacrónicos; los
segundos caer en el diseño de productos con
mucha apariencia en la pantalla del diseñador,
pero que no llegan al receptor con la misma
calidad, por aquello de las compatibilidades.
Hace siete
años, Graiño creó su empresa Cuerpo 8, una
agencia de servicios periodísticos, con un
criterio de independencia, para ofrecer productos
llave en mano, emulando en la prensa una
práctica común en los medios audiovisuales.
Luego añadió una actividad de gabinete de
prensa y comunicación. "Hace cuatro años
cuando Internet estaba en España en una etapa
poco más que experimental, creamos nuestro
propio dominio, con la pretensión de asociar en
una plataforma única distintos productos
periodísticos. La idea, quizá prematura,
fracasó por razones del desarrollo de la Red en
España y porque Internet, siendo un medio de
comunicación, estaba dominada por los
informáticos, que no pueden dar los contenidos,
sino las herramientas. Hicimos un primer intento
de publicar una revista de informática en
Internet, sin relación con ningún grupo editor,
que no funcionó porque nadie se lo creyó".
La publicidad es
el nudo gordíano de Internet, y condiciona el
desarrollo de los pequeños editores. Es cierto
que hoy cualquier periodista puede lanzar una
publicación en línea a pecho descubierto y
conseguir uno o más patrocinadores. Pero esta
ventaja acaba siendo un arma de doble filo, que
afecta a la supervivencia -y con frecuencia la
independencia- de estos nuevos medios. En el
periodismo escrito, la presión de los
anunciantes también existe, pero raramente un
conflicto con un anunciante implica riesgos para
la publicación.
La experiencia
reciente de Graiño responde a esa descripción.
En 1997 lanzó a la Red una revista especializada
en temas ferroviarios, y rápidamente consiguió
patrocinio. Con versiones en español e inglés,
STOL (Spanish Trains On Line) es el
segundo web por frecuentación, después del de
RENFE, en este peculiar segmento del mercado, con
30.000 visitas mensuales.
"Una
ventaja de Internet es la inmediatez, otra la
atemporalidad", dice Graiño. STOL tiene
secciones que se actualizan diariamente y otras a
modo de reportajes mensuales, además de
secciones cuya función es análoga a una
exposición permanente. En total, más de cien
páginas. "Es rentable porque no imputamos
costes generales, que son soportados por otras
actividades de la empresa. En nuestra
experiencia, la principal dificultad para
convencer a los anunciantes reside en que los
directivos de las empresas no saben usar
Internet, lo consideran una cuestión de
subalternos; pero son ellos los que deben decidir
si contratan un banner o no".
Se suscita así
una cuestión interesante: ¿es tan fácil como
parece para un periodista transformarse en editor
online? Depende de su capacidad de resistir una
economía precaria. Graiño opina que "para
un periodista, Internet presenta dos intereses
fundamentales: como fuente de información, que
desde mi punto de vista es el menos importante, y
como medio alternativo de comunicación. Nadie,
digamos que casi nadie, puede editar una revista
o un periódico; pero cualquiera, o casi
cualquiera, puede colocar su fanzine en la
Red".
Santiago Graiño
califica de trascendental la posibilidad de
expresarse que Internet ofrece a las minorías y
los sectores heterodoxos. Estas formas de
expresión, antes condenadas a una existencia
marginal, tienen su espacio en Internet. Una
publicación en línea con 2.000 lectores está
justificada, un semanario en papel con 2.000
lectores (que los hay) es una insensatez o un
timo. "Ahora bien -concluye- la tradición
de gratuidad absoluta de los contenidos, que
todos puedan expresarse, al mismo tiempo es un
obstáculo para quienes pretenden subir el
listón de calidad, porque es muy difícil ganar
dinero con una publicación en Internet. Si
quisiéramos cobrar por el acceso a STOL, nos
quedaríamos sin lectores; no caeríamos de
30.000 a 3.000 sino a cero".
Nuevo
canal para las agencias
Dice que cuando,
en 1996, entró por primera vez en Internet, en
1996, comprendió que el futuro de las agencias
de noticias estaba en la Red. El periodista José Luis del Campo recuerda ahora haber
comentado que "no tenía sentido utilizar
los medios de transmisión vigentes hasta
entonces, porque el nuevo soporte era más
rápido, más barato y estaba al alcance de
cualquiera.
| Del Campo es hoy
accionista mayoritario y director general
de la Agencia Exclusivas en Red. La idea
de crear una agencia independiente de
prensa en la Red, permitía dice -
no tener servidumbres con ningún grupo
de presión mediático o económico,
porque se puede mantener con un pequeño
capital. "En nuestra agencia
hay muchos colaboradores -dijo del Campo
a iWorld- firmas importantes del
periodismo, algunos ya veteranos. Como
todos las agencias, nuestro público son
los periódicos. La iniciativa fue bien
recibida, porque cuando aparecimos no
había ningún servicio similar; ahora
hay alguno pero bastante diferente.
Fuimos la primera agencia en Internet que
ha publicado en medios de provincias
entrevistas exclusivas antes que los
grandes diarios nacionales. Desde
entonces mantenemos un núcleo de
clientes, tanto periódicos como
semanarios, que nos compran información,
y vamos demostrando cada día que
Internet no es más que un medio de
comunicación, que dentro de poco será
tan normal que la gente no entenderá por
qué en los noventa se le ha dado tanta
importancia".
Las
ventajas de accesibilidad, en espacio y
tiempo, son aspectos que del Campo
destaca como muy competitivos frente a
las redes tradicionales punto a punto o a
la transmisión por satélite; ambas
modalidades exigen una inversión
|
|
| costosa y sólo sirven
para comunicarse con quien tenga el mismo
equipo. "Internet es todo lo
contrario; es una revolución autentica
que, desde mi punto, de vista, sólo
tiene luces. Los que ven sombras son los
usuarios, pero esto sucede en todos los
ámbitos. Las agencias tradicionales
empiezan a usar intensamente Internet y
ya hay algunas de las grandes, como
Reuters, que están pensando en dejar los
satélites y usar sólo Internet. Si hoy
se sigue utilizando la transmisión
tradicional, es porque abandonarla
supondría una desinversión brutal.
Claro está que en España el sistema
todavía no es tan barato, ni tan rápido
ni tan eficaz como en Estados Unidos. La
razón es técnica: nuestro país tiene
unas estructuras de comunicaciones
obsoletas, por lo tanto lentas, que
encarecen las conexiones". |
Parece
lógico esperar, según del Campo, que las
grandes agencias de noticias (EFE, Reuters, AP,
AFP, ANSA y otras) se pondrán a la cabeza de la
trasmisión por Internet, lo que puede ser un
contratiempo para las pequeñas que, aunque
pioneras, pueden verse engullidas. A menos que
consigan diferenciarse, con valor añadido, en
los contenidos que venden. "Desde que
creamos Exclusivas en la Red sabíamos que la
bonanza iba a durar poco si pretendíamos
competir con empresas que cubren una información
generalista antes que nosotros. La verdad es que
tampoco nos gustaba la idea; lo que divierte a
los periodistas veteranos es hacer información
exclusiva, de ahí el nombre de nuestra agencia.
La mayoría de nuestros clientes tiene, por
supuesto, contratos con las grandes agencias,
pero nuestro índice de publicación suele ser
mayor en el tipo de noticias que damos.
Redactamos muy pocas, cuatro o cinco al día,
pero creemos que de alto interés. No es
infrecuente que un periódico abra con una
exclusiva nuestra en portada".
Además, y esto
es importante para el negocio de Exclusivas en la
Red con sus clientes de provincias, ofrecen
cobertura específica sobre la actividad
parlamentaria. Nuestra función es cubrir desde
Madrid informaciones que tienen relación directa
con esta o aquella comunidad. No somos una
agencia de prensa de Internet; somos una agencia
que vende información y la transmite por un
medio rápido y barato que se llama
Internet".
Por último, del
diálogo con del Campo surge otro posible perfil
de Internet, como medio de gran potencial para la
actividad de los periodistas free lance, que en
otros países es una modalidad bien apreciada. No
tanto en España.
* Piedad Bullón es una periodista española,
colaboradora de iWorld.
Este artículo, publicado originalmente en dos
partes en ese medio, se reproduce con la
autorización expresa de su autora.
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