Comunicación virtual
Periodismo
para la democracia
Gerardo
Albarrán de Alba *
11 de abril de
2002, Venezuela se convulsionó. La
desinformación imperó durante las horas en que
se sucedían vertiginosamente una serie de
acontecimientos que desembocaron en el golpe de
Estado contra el presidente Hugo Chávez. A su
caída, los medios locales e internacionales
guardaron un ominoso silencio, magnificado por
las pocas voces que lograron romper el cerco
informativo. Uno a uno, los mensajes por correo
electrónico fueron entrando para contar la
versión que la oligarquía venezolana intentó
ocultar. Las reseñas periodísticas censuradas y
decenas de mensajes que alertaban contra la
maniobra que empresarios mediáticos promovieron
y apoyaron, simbolizan la capacidad de
movilización social que circula a través de la
red de redes. Políticos, militares, periodistas,
intelectuales, organizaciones y ciudadanos
venezolanos encontraron en este medio un recurso
que rompe todo control informativo hasta ahora
conocido y practicado.
Siete meses
antes, el 11 de septiembre de 2001, Internet
mostró sus límites cuando está en manos de
corporaciones mediáticas. Las páginas de acceso
a los principales portales de información
(particularmente CNN y The New York Times)
colapsaron ante una demanda que rebasó toda su
capacidad. La mayor parte de estos sitios
debieron eliminar las animaciones, banners,
gráficos y prácticamente todos los subprogramas
de navegación e interacción, así como toda
aplicación multimedia que significara peso y
tiempo de descarga, para regresar a la
simplicidad del texto y la foto fija. Y aún
así, la saturación les hizo casi inútiles como
fuente de información. La televisión les ganó
la partida.1 Esto demostró que no
importa qué plataforma sea empleada, los
principios básicos del periodismo duro y simple
deben estar presentes cuando de informar
verdaderamente se trata.
Entre estos dos
extremos (el de la horizontalidad de la
información y las trasnacionales mediáticas)
existe un amplio corredor de democracia
informativa de la que se han apropiado desde hace
muchos años las redes comunitarias, los
proyectos alternativos y los guerrilleros
posmodernos.
Permítanme
mostrarles algunos ejemplos (presentación):
1.- Democracia
Digital
http://www.democraciadigital.org/
Esta es una
iniciativa cívica, pluralista y sin fines de
lucro, que surge como contribución a los
esfuerzos por lograr el más eficaz
aprovechamiento de los avances en la informática
y las telecomunicaciones para la ampliación y el
enriquecimiento de la convivencia democrática de
la sociedad costarricense, de cara al inicio de
un nuevo siglo. Para ello, se plantea una
estrategia articulada que combina la
diseminación de información sobre asuntos
relativos al interés público y su conducción,
la potenciación o creación de nuevos espacios
de consulta y deliberación, y el impulso de una
cultura política de transparencia abierta a la
evaluación y a la rendición de cuentas.
Concentra su atención en cuatro áreas
prioritarias: Participación ciudadana,
Formación cívico-electoral, Transparencia
política y Libertades y derechos fundamentales.
2.- Sin dominio
http://sindominio.net/
La idea del
proyecto sindominio es tener una máquina
conectada las 24 horas del día a Internet, y
visible por tanto desde cualquier lugar del mundo
con acceso a la red de redes (opera con Linux
sistema operativo libre). Pretende ser una
herramienta de la comunicación alternativa y
para la coordinación y cooperación de aquellos
colectivos y personas que luchan por la
autogestión y promueven la autonomía de lo
social en los ámbitos más diversos. Además de
éste, existen en el Estado español cuatro nodos
-Nodo50, Pangea, Xarxaneta y Eusnet- que han
apostado desde el primer momento por ofrecerse
como proveedores de conexiones a Internet para
los colectivos, organizaciones y personas del
ámbito de la izquierda social y política, que
pueden así publicar sus contenidos sin depender
de un servidor comercial o institucional. Han
dado acceso a Internet y permitiendo su
visibilidad a multitud de organizaciones y
colectivos, fundamentalmente del ámbito de las
ONG.
3.- Alfa
Redi
http://www.alfa-redi.org/gic/
Esta es la Página
Web de la Comunidad Alfa-Redi (revista
electrónica de derecho informático). Esta
comunidad nació hace mas de tres años y se
nutre de los más de 250 expertos de 49 países
(enlace a listado de colaboradores), de los cinco
continentes, que exponen sus conocimientos, sus
teorías, encuentran en la Revista Electrónica
de Derecho Informático un vehículo de
intercambio de conocimientos, y de publicación
de sus estudios. La Comunidad tiene diversos
proyectos propios y otros en colaboración con
otras organizaciones hermanas (enlace a
organizaciones hermanas), que permiten un mayor
desarrollo y una presencia activa de la Alfa-Redi
a nivel internacional. Los aportes de esta
comunidad se ven reflejados en doctrina,
legislación y jurisprudencia en toda
Hispanoamérica y Europa, sea por medio de los
textos publicados en la REDI o por los aportes de
los miembros de la comunidad a la legislación y
jurisprudencia de los diversos países. Muchos de
los miembros de la Comunidad son activos actores
del Derecho Informático y de la Sociedad de la
Información en sus respectivos países.
4.- Los
documentalistas
http://www.documentalistas.org.ar/
El Movimiento de
Documentalistas comienza a editar el boletín Los
Documentalistas y organiza la primera red abierta
para el intercambio de experiencias y
posibilidades realizativas y productivas entre
los realizadores documentalistas y todas las
personas e instituciones relacionadas e
interesadas en el quehacer documental.
5.- Desde América
con Amor
http://lawebespiral.org/desdeamericaconamor/
Una apuesta: se
puede hacer periodismo independiente de calidad
profesional sin anunciantes ni suscripciones de
pago, sino ahorrando costes, recibiendo apoyos
sobre el terreno y contando con aportaciones
voluntarias efectuadas por quienes se lo pueden
permitir vía Internet.
6.- Iniciativa de
la Comunicación
http://www.comminit.com/la/
Citurna,
compañía productora de televisión de interés
público, con más de 15 años de experiencia en
Colombia y en la región, e Imaginario,
fundación que promueve el uso de la
comunicación para el cambio han sido las
organizaciones encargadas del desarrollo de La
Iniciativa de Comunicación - Latinoamérica.
7.- Observátorio
da Imprensa
http://www.observatoriodaimprensa.com.br/
Entidad civil, no
gubernamental , no corporativa y no partidista
que pretende acompañar, junto con otras
organizaciones de la sociedad civil, el
desempeño de los medios brasileños. El Observatório
da Imprensa funciona como un fórum
permanente donde los usuarios de medios
(lectores, radioescuchas y televidentes),
organizados en asociaciones desvinculadas de las
empresas periodísticas, pueden manifestarse y
participar activamente en un proceso en el cual,
hasta ahora, desempeñaban un papel de agentes
pasivos.
8.- Sala de Prensa
http://www.saladeprensa.org
Sala de Prensa es
un proyecto independiente, no lucrativo,
sostenido con trabajo voluntario de periodistas
profesionales y académicos de 26 países de
América y Europa. Nuestra principal meta es
impulsar la libertad de prensa, la libertad de
expresión y el derecho a la información en la
región, mediante la promoción de la ética, la
investigación, la precisión y el uso de nuevas
tecnologías en el ejercicio periodístico
iberoamericano, así como la protección de los
periodistas.
Compárense
todos estos sitios con la concentración de la
propiedad mediática y la consecuente
construcción de un pensamiento único que
también empieza a caracterizar Internet.
No son ejemplos
banales. Muestran la posibilidad de marcar
derroteros distintos para nuestras sociedades,
avasalladas por el dominio corporativo del
futuro.
La
estupidización global de las masas de la
que nos previene Sartori ha sido una de las
más cruentas guerras libradas contra la sociedad
por imperios financieros que se han apropiado de
los principales medios de comunicación para,
desde ahí, alejar de la realidad a las
sociedades.
Parecen
verdaderamente lejanos los tiempos en que la
información era uno de los valladares de la
democracia occidental. Aún pervive la idea de
que pocos derechos fundamentales podrían
asociarse hoy de manera tan natural al desarrollo
armónico de las sociedades como el derecho a la
información, no sólo recogido implícitamente
por los ordenamientos que sobre derechos humanos
han promulgado los principales organismos
internacionales, sino vinculado por ellos mismos
a la democracia.
Tal postura
encuentra sustento en los valores mínimos que
toda democracia constitucional debiera cumplir,2 y a partir de los cuales
pueden y suelen tomar la forma que mejor se
adapta y responde a las particularidades sociales
y culturales de cada nación que la adopta como
régimen y sistema de vida.3
Por lo menos,
este es el discurso en que se desarrolló la
llamada prensa independiente en la sociedad
industrial y que se consolidó a lo largo del
siglo pasado. Nos hemos acostumbrado a que se nos
vea como los "perros guardianes" de la
democracia, en el sentido de vigilar a sus
propias instituciones; los periodistas aún
presumimos de ser el "cuarto poder" que
hace el contrapeso a los otros tres poderes que
definió Montesquieu. Pero lo que en realidad ha
pasado es que la prensa (sea impresa,
radiofónica, televisiva o en Internet) ha sido
comprada por el verdadero poder, el económico, y
ha sido despojada de todo rastro deontológico
que le permitiera cumplir mejor con su
responsabilidad social básica, que no es otra
que "velar por que las instituciones
democráticas funcionen correctamente y que nadie
cometa excesos en contra de los intereses de los
ciudadanos amparándose en los privilegios que
indudablemente otorga el ejercicio de cualquier
tipo de poder".4
Libertad de
expresión ("incluida la crítica a los
funcionarios públicos, el gobierno, el régimen,
el sistema socioeconómico y la ideología
prevaleciente") y variedad de fuentes de
información ("que no sólo existen, sino
que están protegidas por la ley"), son
fundamentos de la democracia moderna. Sin
libertad de expresión ni derecho a la
información "como derechos, instituciones y
procesos efectivos, no como meramente
nominales" según Dahl, no puede
haber una sociedad capaz de gozar de ninguna de
las instituciones de la poliarquía5 ni habría manera de
maximizar el debate público. Y esto implica
pluralismo, el cual sólo adquiere visibilidad
cuando la prensa recoge y difunde tanto el
discurso político como la crítica al discurso
político y las demandas sociales.6 Así, al informar, los
medios cubren la brecha que existe entre los
pocos que hacen política y aquellos sobre los
que esa política se ejecuta.7
La vinculación
entre la democratización del ejercicio del poder
público (mediante el acceso a la información a
la ciudadanía como mecanismo de control y
rendición de cuentas) y la articulación de la
sociedad civil (mediante la expansión de una
cultura democrática) se complementa entonces con
la actuación social de una prensa democrática
que ejerza una constante vigilancia de la
legalidad de la actuación del poder público, lo
que de suyo enriquece con información de calidad
el debate público en el que participa la
sociedad civil.
Pero tampoco hay
que sobredimensionar el papel de la prensa;
estamos hablando de apenas uno más de los
sistemas de control en los que se apoya la
democracia. Dahl sostiene que una prensa
comprometida con la sociedad es indispensable
para la democracia en el moderno Estado nacional,
pero él mismo reconoce que no es suficiente.8 El grado de
democratización de las sociedades es
determinante para la eficacia de la
investigación periodística, concebida ésta
como elemento que construye la realidad social a
partir de determinar el marco cognitivo de la
opinión pública.
Hoy, este marco
se construye desde centros de poder que no tienen
entre sus intereses el desarrollo y
fortalecimiento de una sociedad civil. Por el
contrario, podemos percibir que desde hace
décadas se ha levantado un complejo entramado
dirigido al adormecimiento absoluto de la
conciencia colectiva. Cada ser humano ha sido
programado como homo insipiens, acunado en
un proceso de revolución mediática que ha
dejado la administración de los medios en manos
de analfabetas culturales, que se reproducen a
sí mismos.9
Y buena parte de
los periodistas se han convertido en sus mejores
agentes de venta.
En las
antípodas de la información, la prensa del
norte y del sur cierran el círculo y se
encuentran en la desinformación. Los unos, por
el afán comercial de la ganancia que alienta a
una competencia absurda por decir todo y más,
primero que nadie, sin necesidad de verificar (la
confirmación vendrá después, no mediante
procesos de investigación, sino por la simple
reproducción mecánica de la noticia en otros
medios).10 Los otros, por
condiciones políticas adversas que hacen del
rumor y la filtración las primeras y casi
únicas fuentes posibles, a sabiendas del
consecuente aluvión de desmentidos ante la
imprecisión e incluso las falsedades que se
difunden a través nuestro. En ambos casos, la
sociedad pierde un importante contrapeso de la
democracia.11
La televisión,
primero, e Internet, ahora, marcan el ritmo de
producción de la información-basura inmediata,
e incluso ya ofrecen la posibilidad de
personalizar la dosis de trivialidad a que habrá
de someterse cada individuo
y todavía
creer que ha sido informado.
En este marco,
los periodistas tenemos la obligación
deontológica de reconceptualizar nuestro papel
en sociedad para rescatar la esencia misma de
nuestra profesión. La opción no es grata:
podemos terminar como escribanos del poder
financiero que, ante el potencial de desarrollo
multimedia, se está apoderando de la historia.
_____
Notas:
1Albarrán de Alba, Gerardo. "Etica
de los nuevos medios", en Explorando el
ciberperiodismo iberoamericano. Editorial
Patria. 2002. México.
2 En una conferencia realizada en el
Instituto Federal Electoral (septiembre de 2001),
Ferrajoli sostuvo que "la democracia
constitucional se configura como un sistema de
reglas que, al consistir en la atribución en
forma universal de derechos fundamentales, tiende
a la igualdad". (Ferrajoli, Luigi.
"Hacia una teoría jurídica de la
democracia".) Para Bovero, existen
condiciones (algunos derechos políticos) y
precondiciones (otros derechos fundamentales) que
"forman el parámetro teórico con base en
el cual se puede juzgar rigurosamente si un
régimen político real (una forma de gobierno
concreta) es democrático y en qué medida lo es.
(Bovero, Michelangelo. "Gramática de la
democracia".)
3 Desde un punto de vista prescriptivo,
la democracia es más que una forma de gobierno o
un régimen político. Por ejemplo, para
Tocqueville, la democracia es un estado de la
sociedad y no una forma de gobierno (La
democracia en América, vol. 1. Alianza
Editorial. 1980. Madrid). Dahl, reserva el
término "democracia" al ideal del
sistema que, entre otras cosas, procura la
satisfacción casi total de todos sus ciudadanos
sin distinciones políticas (La poliarquía.
Participación y oposición. Tecnos. 1989.
Madrid).
4 Quesada, Montserrat. La
investigación periodística. El caso español.
Ariel. 1987. Barcelona.
5 1. Funcionarios electos, 2. Elecciones
libres e imparciales, 3. Sufragio inclusivo, 4.
Derecho a ocupar cargos públicos, 5. Libertad de
expresión, 6. Variedad de fuentes de
información, y 7. Autonomía asociativa. (Dahl,
Robert. op. cit.)
6 Stuart Mill sostiene que "al mal
al que hay que temer no es el espectáculo de una
lucha entre las diferentes partes de la verdad,
sino la tranquila supresión de una mitad de la
verdad. (Sobre la libertad. Alianza
Editorial. 1971. Madrid).
7 Tocqueville considera que "la
prensa es por excelencia el instrumento
democrático de la libertad. (Tocqueville,
Alexis, op. cit.)
8 Dahl, Robert. op. cit.
9 Sartori, Giovanni. Homo videns. La
sociedad teledirigida. Taurus. México. 1998.
10 Ramonet, Ignacio. La tiranía de la
comuinicación. Debate. Barcelona. 1998.
11 Albarrán de Alba, Gerardo.
"Diferencias en el periodismo de
investigación en Estados Unidos y
Latinoamérica". Saladeprensa.org,
No. 32, julio de 2001 (en
http://www.saladeprensa.org/art229.htm).
__________
Referencias:
- Albarrán de Alba, Gerardo.
"Etica de los nuevos medios", en Explorando
el ciberperiodismo iberoamericano. Editorial
Patria. 2002. México.
____________ "Diferencias en el periodismo
de investigación en Estados Unidos y
Latinoamérica". Saladeprensa.org,
No. 32, julio de 2001 (en
http://www.saladeprensa.org/art229.htm).
- Bovero, Michelangelo. "Gramática de la
democracia". Conferencia en el Instituto
Federal Electoral, México, septiembre de 2001.
- Castells, Manuel. La era de la información:
economía, sociedad y cultura. Vol. III: Fin de
milenio. Siglo XXI Editores. México. 2000.
- Dahl, Robert. La poliarquía. Participación
y oposición. Tecnos. 1989. Madrid.
- Eco, Humberto. Entrevista con Margarita
Rivière, en El segundo poder. Aguilar.
Madrid. 1998.
- Ferrajoli, Luigi. "Hacia una teoría
jurídica de la democracia". Conferencia en
el Instituto Federal Electoral, México,
septiembre de 2001.
- Marcuse, Herbet. Razón y revolución.
Alianza. Madrid. 1979.
- Quesada, Montserrat. La investigación
periodística. El caso español. Ariel. 1987.
Barcelona.
- Ramonet, Ignacio. La tiranía de la
comuinicación. Debate. Barcelona. 1998.
- Saramago, José. Declaraciones a El País,
11 de enero de 2001, p.27.
- Sartori, Giovanni. Homo videns. La sociedad
teledirigida. Taurus. México. 1998.
- Stuart Mill, John. Sobre la libertad.
Alianza Editorial. 1971. Madrid.
- Tocqueville, Alexis. La democracia en
América, vol. 1. Alianza Editorial. 1980.
Madrid.
*
Gerardo Albarrán de Alba es director de Sala de Prensa, coordinador de Proyectos Especiales de
la revista mexicana Proceso, y
coordinador académico del Curso Superior en
Periodismo de Investigación de la Universidad
Iberoamericana. Es miembro
del Consejo Editorial de Le Monde Diplomatique (edición mexicana), del Consejo Asesor
de la Fundación
Información y Democracia, A.C., del Consejo Periodístico de la Fundación Libertad de
Información-México, A.C.,
y vocal del Consejo Directivo del Centro de Periodistas de
Investigación, A.C.
(IRE-México). Actualmente cursa un Doctorado en
Derecho de la Información por la Universidad de Occidente, con el apoyo del Programa Iberoamericano
de Derecho de la Información de la Universidad Iberoamericana y del Instituto de
Investigaciones Jurídicas
de la Universidad
Nacional Autónoma de México. Este texto es su conferencia en el
Congreso Iberoamericano de Comunicación
Alternativa realizado en Campeche, el 22 y 23 de
mayo de 2002.
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