Epoca de
cambio o cambio de época,
el debate actual
José
Luis Vargas Gutiérrez *
Uno
de los temas y debates más interesantes
producidos en el mundo académico actual es sobre
el nuevo tipo de sociedad. No sólo los números
sino también otros datos ligados básicamente a
las nuevas relaciones socio-políticas, nos van
confirmando que vivimos un cambio de época que
está viendo nacer una nueva sociedad.
Científicos
sociales y filósofos la denominan de diferentes
maneras; por ejemplo, Sociedad
post-industrial, término nacido en los
fueros de la literatura a cargo del escritor
inglés Arthur Penty, y luego trasladado al campo
de las ciencias sociales, primero por el famoso
sociólogo norteamericano Daniel Bell en su libro
"El advenimiento de la sociedad
postindustrial"1 y luego, por el no menos
famoso Alain Touraine en su obra "La
sociedad postindustrial"2. En ambos trabajos, este
nuevo tipo de sociedad da cuenta de la aparición
y crecimiento acelerado de una nueva economía y
de nuevas relaciones basadas en los servicios
ligados a la información y el conocimiento.
Justamente por
esta última característica (es decir, la
información y el conocimiento), hay quienes
desde hace dos décadas prefieren llamar a la
actual la Sociedad de la Información
o Sociedad del Conocimiento.
Con esta denominación no sólo se quiere
profundizar en el hecho que actualmente el nuevo
símbolo de riqueza de las sociedades la
constituye la producción, intercambio o
apropiación de información, como muy bien lo
describe Jean Francois Lyotard en su obra
"La condición post-moderna"3, sino que también lo
que se quiere es señalar una de las grandes
transformaciones actuales: del mundo basado en
los átomos, al otro construido sobre bits y
bytes, como bien lo ha demostrado Nicholas
Negroponte en su trabajo "Ser digital"4.
Precisamente
ligado a los términos de bits y bytes, que alude
y nos traslada inmediatamente a la imagen de las
computadoras, es que otros prefieren llamar a la
actual la Sociedad de la Tercera Revolución
Cultural, denominación sustentada en
el crecimiento exponencial que viene teniendo el
uso de la computadora como nueva herramienta
comunicacional y productora de información. Este
hecho, fortalece la posición de concebir la
historia de la humanidad en relación con los
cambios en las tecnologías de comunicación:
quinientos milenios de oralidad (que nace con el
hombre mismo), cinco milenios de escritura, cinco
siglos de imprenta y diecisiete años de
comunicación electrónica basada en las
computadoras personales.
Pero
alejándonos de esa particular visión histórica
que suele transformarse en un pobre
"comunicacionismo" como lo advierte
Martín Barbero, lo real es que hay datos
contundentes que permiten hablar de una
revolución cultural basada en las tecnologías
comunicacionales; por ejemplo, nadie ignora que
los Estados Unidos es uno de los países más
telefonizados del mundo; es decir, para una
población de 264 millones, hay 126 millones de
teléfonos, y 400 millones de computadoras; es
decir, más de tres computadoras por cada
teléfono y casi dos por cada habitante. De esos
400 millones, el 10%, o sea, 40 millones están
conectados a Internet y en el mundo, como lo
señala Nelson Manrique, ya existirían 250
millones de nodos conectados con un promedio de 4
usuarios por nodo, lo cual supone mil millones de
personas conectadas a Internet, nada menos que la
sexta parte de la población total del mundo. Es
decir, ya hay más flujos internacionales de
telecomunicaciones entre computadoras que entre
teléfonos, tal como lo ha corroborado el
Director General de la Unesco para las
Comunicaciones, la Información y la
Informática, Henrikas Yuskavitsus. Sus
implicancias tanto en la educación como en la
vida diaria ya están siendo analizadas, como lo
ha hecho Sherry Turkley al estudiar la relación
temprana entre los niños y las computadoras en
su obra "The second self, computer and the
human spirit". Turkley ha demostrado el
cambio que se opera en el ámbito de concepciones
culturales acerca de conceptos básicos como
vida, verdad y bondad. Este estudio se inscribe
en la temática que nació hace cuarenta años y
que continúa cada vez más con mayor vigencia:
los efectos de los medios en la población. Al
respecto, es importante resaltar un reciente
informe sobre los medios de comunicación
realizado por la Unesco titulado "Cuidado,
los niños están viendo" en donde se
señala que "...Los medios influyen
fuertemente en el desarrollo de las orientaciones
culturales, de las visiones del mundo y de las
creencias. Existe una relación interactiva entre
la violencia de los medios de comunicación y la
violencia real, aquéllos pueden contribuir al
desarrollo de una cultura agresiva; los
individuos ya agresivos se sirven de los medios
de comunicación para confirmar actitudes, que a
su vez se ven reforzadas por el contenido de los
medios de comunicación..."5 A similares conclusiones
han llegado las investigaciones de Armant y
Michele Matterlart en su trabajo "¿La
cultura contra la democracia? Lo audiovisual en
la época transnacional"6, y de Ignacio Ramonet en
su obra "La golosina visual"7, por mencionar
alguno de los estudios más importantes en esa
temática.
Tomando como
unidades de análisis a los medios y de manera
particular las computadoras y redes informáticas
hay otros que prefieren denominar a la actual
como Sociedad virtual. Tal es el caso de
nuestro compatriota Nelson Manrique en un lindo
libro que justamente lleva ese título "La
sociedad virtual y otros ensayos"8. En ella, Nelson
Manrique nos advierte que la nueva sociedad, la
virtual está emergiendo al lado de la sociedad
real y que se está gestando en medio de la
crisis de la sociedad industrial. Lo virtual
está ligado al de supercarretera de la
información y se refiere a la existencia de
servicios, objetos e información que existen en
forma electrónica, abstracta, pero con la
contundencia y el efecto de la cosa real.
Como si este
abanico de denominaciones no bastaran, otro
compatriota nuestro, Rafael Rocagliolo, nos
recuerda en su ensayo "Los espacios
culturales y su onomástica"9 que hay muchas más; por
ejemplo, globalización, nuevas tecnologías,
internacionalización, transnacionalización,
tercera revolución industrial, autopistas de la
información, gateismo, viedoesfera, era de la
galaxia bit, etc.
Hay pues muchas
maneras de denominar a esta nueva sociedad, pero
a pesar de la diversidad de nombres, todas se
refieren (recordando a la clásica denominación
de "aldea global" de Marshall McLuhan10) a un mundo
interconectado por la tecnología y por la
inmediatez de las comunicaciones generando no
sólo nuevos espacios o industrias culturales
sino también nuevos sectores de la economía.
Y ya que nos
reencontramos con la economía, abordémosla para
explicar una de los transformaciones más
significativas del cambio de sociedad: el
surgimiento y consolidación de un nuevo sector
económico, el sector llamado cuaternario, aquel
basado en la información y las comunicaciones.
Ya a fines de 1960, Marc Porat11 calculó que algo más
del 50% de la PEA en los Estados Unidos era
absorbido por este sector. Desde esa fecha a la
actualidad, nadie duda en señalar que su
crecimiento son los más altos de la economía
mundial, en términos de empleo, producción y
productividad. Ello se debe, entre otras razones,
a que cada vez, en términos relativos, los
precios de los productos finales no sólo crecen
menos sino que disminuyen; a que las máquinas,
como me lo decía mi maestra Kim Morla, son cada
vez más "amigables" es decir, ya no es
imprescindible entrenamientos previos o
asesorías permanentes, cumpliéndose así la
profecía del gran "Flaco Tamayo" quien
nos decía "
para aprender todos estos
nuevos conocimientos sólo se requiere de un ojo
y un dedo, nada más"12.
Como puede
verse, las características de este nuevo sector
económico la hacen imparable y ello arrastra
cambios en el orden social y cultural, también
de manera acelerada e imparable. Hay pues, como
lo llama Erick Hobsbawn13 en su monumental obra
sobre el siglo XX, una revolución cultural que
está configurando nuevas redes, sentido y
símbolos que nos van a permitir vivir en
sociedad. Uno de los nuevos bienes, por ejemplo,
son los llamados "Bienes simbólicos a
domicilio", que están remplazando a los
"Bienes simbólicos situados"; es
decir, cada vez se requiere menos la asistencia a
un lugar para hacer uso o beneficiarse de un
servicio, ahora éstos se están desplazando a
donde el usuario lo requiera, y de este sistema
no escapa ni la propia universidad, al contrario,
ella es una de las más interesadas a través de
lo que ya se conoce como "Universidad
virtual".
Estos cambios,
han llegado también a la esfera política, tal
como lo ha demostrado Rafael Rocagliolo al
analizar la crisis de las organizaciones
partidarias, pues en su estudio "Crisis de
participación y sociedad televiciada"14 él considera que la
"era de la galaxia bit" está cambiando
la relación cara a cara de la política. Así,
los tradicionales elementos simbólicos del
quehacer político como el local partidario, la
célula, la militancia e, incluso, los mítines,
están desapareciendo. Es decir, estaría
cambiando no sólo la base material de la
sociedad, sino también la forma en que sus
integrantes, es decir nosotros, nos relacionamos,
consumimos y configuramos nuevas redes, sentidos
y símbolos que nos permitan vivir en comunidad.
Dichas características, en la opinión John
Keane en su obra "Structural transformations
of the public sphere"15, también estarían
creando un mundo basado en la red informática,
cuyos integrantes actúen sin privilegios o
prejuicios raciales, económicos, militares o
nacionalistas. En palabras del investigador
inglés, se trata de: "Un nuevo espacio
global sin soberanía, en donde cualquiera, en
cualquier lugar del mundo, se puede expresar sin
temor. Se está gestando un inédito medio de
comunicación libre, donde no habrá cabida para
los autoritarismos". Prácticamente, Keane
reafirma lo que John Perry Barlow ya anunciara en
su famosa "Declaración de Independencia del
Ciberespacio"; es más, Perry Barlow16 asegura que a este nuevo
espacio, todos los seres humanos ingresarán sin
dificultad.
Estamos hablando
pues de una nueva realidad, de una nueva sociedad
en la que también se inscribe mi país, el
Perú. Es decir, todo lo que hemos señalado no
es cuestión o privilegio de los países ricos,
pues aunque para algunos les parezca increíble,
el Perú es uno de los países que con más
entusiasmo se ha inscrito en esta nueva ola,
parafraseando a Alvin Toffler. Incluso, el Perú,
va más acelerado que otros países de Europa, y
para sustentar esto, aquí van algunos datos: la
expansión mundial de Internet es del 20%
mensual, la del Perú 40%. Ello permite señalar
que en muy pocos años, ningún estudiante
universitario de Lima, la capital peruana,
dejará de tener su correo electrónico y libre
acceso a Internet. Esto es posible porque, de
acuerdo a algunos datos oficiales, está en su
fase terminal el proyecto que conecta a toda la
capital por sistemas de redes de televisión por
cable, como ya están conectados por una troncal
de fibra óptica los 3000 kilómetros de la costa
peruana desde la frontera con el Ecuador hasta la
chilena, esto sin comentar que se anuncia el
satélite de los países andinos materializando
así ese viejo proyecto del sistema satelital
Bolívar nacido con el Pacto Andino.
Pero aun hay
más, pues la Red Científica Peruana, con el
apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo,
BID, viene instalando mil estaciones comunitarias
de acceso a Internet en el Perú, las que se
sumarán a los cientos de cabinas públicas y
comunitarias cómputo que existen y aparecen
diariamente. A este proceso, Arequipa, la segunda
ciudad peruana, también ha ingresado
exitosamente y de manera acelerada, tal como lo
demostraron los alumnos del Taller II del cuarto
año de Sociología quienes en 1999 investigaron
dicho fenómeno. Ellos, en ese año,
contabilizaron cerca de cuarenta cabinas
públicas en donde asistían un aproximado de
7000 personas diarias. Este número se triplicó
cuando la Universidad Nacional de San Agustín
conectó unas cuatrocientas máquinas más al
sistema de redes. Sumando las cabinas que han
continuado instalándose en estos dos últimos
años en la ciudad, podremos fácilmente deducir
que el número de gente conectada al ciberespacio
sigue creciendo geométricamente.
Toda esta nueva
realidad no produce conciencias felices. Al
contrario, genera nuevas paradojas,
contradicciones y también, como lo señala
Nelson Manrique, "chicos malos del
barrio"; es decir, delincuentes
informáticos denominados hackers, no sólo
dispuestos a infectar programas, sino también a
invadir la privacidad y romper la seguridad de
instituciones de todo tipo. Pero esto podría ser
un juego de niños si lo comparamos con los malos
usos que están empezando a tener algunos agentes
que en minutos y sólo clikeando pueden lograr
traslados financieros capaces de quebrar la
economía de los países si así lo quisieran.
Con relación a las nuevas paradojas, Keane,
sostiene hay una que debería motivar las
investigaciones contemporáneas; es la siguiente:
"la abundancia comunicativa impide la
comunicación", y entre las contradicciones
saltantes se encuentra el fenómeno de la
privacidad desvirtuada; es decir, pareciera que
en la era de la abundancia comunicativa, ninguna
intimidad estaría a buen recaudo; es más, todo
parece indicar que esta nueva era ha traído
consigo la consigna que mientras más privado es
un asunto, es de mayor interés público,
haciéndonos recordar las épocas de Luis XVI en
donde ser testigo de sus despertares era un honor
y un privilegio. Es más, hay quienes ven a esta
nueva realidad como una nueva mascara que oculta
la verdadera faz del enemigo: la de lanzar el
capitalismo hacia metas no soñadas a través de
una mercantilización de la sociedad en una
escala jamás imaginada. Sin embargo, como lo
hemos señalado anteriormente, hay otros que ven
en esta nueva realidad un gran potencial
democratizador como no existió antes en la
historia, cambiando radicalmente la noción de
poder, del cual la actual crisis de la política
sería apenas una atisbo.
En realidad,
estas visiones pesimistas y optimistas no
debería extrañarnos, pues eso es normal en todo
proceso de cambio. Los apocalípticos e
integradores, como lo diría Umberto Eco17, se presentan siempre,
pues la historia del progreso es, a la vez,
historia de la dominación e historia de la
liberación, de la domesticación y de la
subversión. Por ello, no es raro que en el caso
peruano también se presente y debata el asunto,
en esos términos: de bondades y maldades,
primando lo último pues hay quienes no sólo ven
con incredulidad todo lo manifestado sino que
tildan el tema de inútil, pues señalan que
hablar en el Perú de una sociedad informatizada
o del conocimiento cuando hay sectores que ni
siquiera tienen libros para aprender a leer, es
irónico; incluso que es incorrecto manejar la
noción de posmodernidad cuando el país ni
siquiera ha conocido la modernidad, lo cual los
lleva al extremo de considerar que ni siquiera
tenemos ciudadanos.
Nosotros estamos
de acuerdo en que, a pesar de los datos
optimistas expuestos anteriormente, esta nueva
realidad no nos traslada o ubica en la situación
de desarrollo, justicia e igualdad que todos
aspiramos. Pues, como todos sabemos, el Perú es
un país generalmente deficitario y esta nueva
realidad no sólo es precaria sino que arrastra
las insuficiencias del pasado. Pero ello tampoco
nos ubica en esa visión apocalíptica o
incrédula de la otra orilla que sumada a la
enfermedad nacional de la envidia y el miedo al
éxito, como bien lo describiera Mario Vargas
Llosa en el mejor documento político de los
últimos años como es el "El pez en el
agua"18, liquida cualquier
posibilidad no sólo de oportunidad y desarrollo,
sino también de sueño e ilusión que es lo que
le falta a nuestro país, y en particular a
nuestra ciudad en estos momentos.
Nosotros creemos
que perdemos energía y tiempo si seguimos
pensando y diciendo que ante esta nueva realidad
países como el Perú está atrasado o que nos
falta transitar por tal o cual etapa, lo
importante es reconocer que estamos dentro del
proceso, y que incluso, aprovechando la inventiva
e ingenio peruano, nos hemos integrado con
excelentes posibilidades de desarrollo en él.
Estamos pues dentro de la ola, lo cual no
significa que hay que dejarlo todo a la
tecnología, mucho menos pensar que el flujo de
información que es lo que ésta nos proporciona
se equipara a la formación de opinión y,
consecuentemente fortalecimiento de identidad,
conciencia ciudadana y, finalmente,
consolidación de la democracia. No. Esto último
requiere necesariamente de antiguas e
irremplazables fórmulas que, como lo señala
Pepi Patrón, haciendo meritos y recordando a su
maestro Jürgen Habermas19, tienen que ver con el
encuentro, diálogo, disensos y consensos que nos
guíen a una acción concertada. Ese es un camino
inevitable que aún sigue vigente en la agenda
del Perú, y, porqué no, de muchos países de la
región que luchan tozudamente por su desarrollo.
_____
Notas:
1 BELL, Daniel. The coming
of postindustrial society. Peregrin books,
976.
2 TOURAINE, Alain. La sociedad
post-industrial. Ariel, Barcelona, 1969.
3 LYOTARD, Jean-Francois. La
condición post-moderna. Madrid. Cátedra,
1986.
4 NEGROPONTE, Nicholas. Ser digital.
Atlántida, Bs. As., 1995.
5 Puede verse "Cuidado los niños
están viendo" en Fuentes UNESCO
102, 1998.
6 MATTERLART, Armant, DELCOUT, Xavier y
MATTERLART, Michele. ¿La cultura contra la
democracia? Lo audiovisual en la época
transnacional. Ed. Mitre, Barcelona, 1984.
7 RAMONET, Ignacio. La golosina
visual. Punto y línea, México 1983.
8 MANRIQUE, Nelson. La sociedad
virtual y otros ensayos. PUCP, Lima, 1997.
9 RONCAGLIOLO, Rafael. "Los espacios
culturales y su onomástica", en: Diálogos
de la comunicación. Nro. 50, Lima,
1997. También puede verse del autor "La
política en la galaxia bit", Idem, Nro. 10.
"De las políticas de comunicación a la
incomunicación política", en: Nueva
Sociedad, Nro. 140, 1995. "La TV es el
espejo de los pueblos" en Idéele
108, Lima, 1998.
10 McLUHAN, Marshall. La galaxia
Gutenberg: génesis del homo typographicus.
Planeta, Barcelona. 1985
11 PORAT, Marc Uri. The information
economy: definition and measurement. US
Department of Commerce, Office of
Telecomunication, Washington D.C., may 1997.
12 Eduardo Tamayo fue fundador y durante
muchos años, director de la Oficina de
Informática de la Universidad Nacional de San
Agustín.
13 HOBSBAWN, Eric. Historia
del siglo XX. Crítica, Barcelona, 1995
14 RONCAGLIOLO, Rafael. "Crisis de
participación y sociedad televiciada" en: Cuestión
de Estado, Nros. 4-5, Lima, 1993.
15 KEANE, John.
"Structural Transformations of the Public
Sphere" en The Communication Review,
Vol, 1, OPA Amsterdam, 1995.
16 Puede verse
www.eff.org./homes.barlow.html
17 ECO,Umberto. Apocalípticos e
integrados frente a la cultura de masas.
Lumen, Barcelona, 1973
18 VARGAS LLOSA, Mario. El pez en el
agua. Seix Barral, Colombia, 1993.
19 HABERMAS, Jürgen. Teoría de la
acción comunicativa. Buenos Aires, Aguilar,
1989.
* José
Luis Vargas Gutiérrez es director de la Escuela Profesional
de Sociología de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa-Perú. Esta es su primera
colaboración para Sala de Prensa.
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