Las
incertidumbres del periodismo en Internet
Concha Edo *
En
los últimos seis años hemos visto cómo se han
instalado en Internet la mayor parte de los
medios de comunicación escritos y audiovisuales,
a la vez que han aparecido algunos nuevos que
están exclusivamente en la red. Unos y otros se
han movido sin descanso para tener su propio site
en el espacio cibernético pero, con el paso del
tiempo, han comprobado que más difícil que
llegar a estar es mantenerse con cierto éxito,
asegurarse las visitas frecuentes de la audiencia
y, sobre todo, ganar dinero.
Estamos todavía
en los albores de lo promete la tecnología , en
lo que se considera la prehistoria de la red,
pero ya se van asentando algunas prácticas
profesionales y se plantean incertidumbres que no
parecen fáciles de resolver. La más temida es,
sin duda, la dificultad de los medios
exclusivamente digitales para asegurar el negocio
y, como consecuencia, la supervivencia de la
cabecera y de los profesionales que la sacan
adelante, que van incorporando a sus cometidos
tradicionales otros muy diferentes entre los que
destaca la gestión de los contenidos.
Sin embargo,
esto no es todo. Hay otros muchos puntos que
están todavía en discusión que se refieren a
las rutinas diarias de las redacciones, al modo
de presentar las noticias, a la relación con las
fuentes y con los lectores, a la actualización
constante de las páginas que permite la
información on line o a las nuevas
exigencias de un trabajo que empieza a incluir
tareas que no pueden considerarse periodísticas.
Y desde la
perspectiva de la docencia universitaria del
Periodismo en todas sus variables, es
determinante saber que pautas profesionales
tenemos que ofrecer en estos momentos a los
alumnos para que puedan realizar con competencia
su trabajo en los distintos medios y para los
diferentes soportes ahora y en el futuro más
próximo, que el único que podemos prever. Desde
estas líneas se va a intentar la aclaración de
algunas de estas cuestiones y ofrecer un panorama
actualizado de la situación. Y el punto de
partida puede ser la constatación de que el
número de personas que, en el conjunto de todos
los países del mundo, puede acceder a Internet,
aumenta cada año.
Los
altibajos de las cifras
Nadie duda, a
estas alturas, del futuro crecimiento de la red
porque va a más de día en día. Pero lo que no
tenemos, al menos en lo que al número concreto
de internautas se refiere, son los datos exactos
de acceso y frecuencia de uso, porque varían
mucho en función de la empresa que haya llevado
a cabo la medición correspondiente. Y hasta tal
punto es así que, recientemente, un grupo de
directivos de diarios digitales estadounidenses
han pedido a las empresas unas estadísticas más
fiables para no verse perjudicados por la
disminución de la publicidad, mientras que las
compañías que se dedican a medir las audiencias
se niegan abiertamente a unificar sus sistemas.1 En cualquier caso, y con
carácter orientador, podemos tener en cuenta
algunos de los controles llevados a cabo en
distintos países.
Al comenzar
1998, Estados Unidos copaba todavía el 84,4 %
del acceso total a la red seguido por Europa, con
el 5,8 %; Canadá con el 4,9 %; Oceanía, con el
2,3 %; Asia, con el 1,1 % y África, Sudamérica,
México y Centroamérica, con menos del 1 % en
cada uno de los casos.2 Posteriormente, ya en
noviembre del año 1999, otro estudio diferente3 aseguraba que los
estadounidenses representaban el 43 % de los
internautas del planeta, y otro, en esas mismas
fechas,4 que dedican una media
hora al día a navegar y pasan unos 56 segundos
en cada página.
En febrero del
año 2001 se hizo público un muestreo que
aseguraba que el 56 % de la población adulta de
un total de 104 millones de estadounidenses
utilizó Internet en el 2000 y que las tres
cuartas partes de los adolescentes entre 12 y 17
años están conectados al espacio cibernético.5 Además, del conjunto de
Estados Unidos, son ya 8 millones de ciudadanos
los que utilizan accesos de alta velocidad.6
Pero aún cuando
los norteamericanos siguen a la cabeza en cuanto
a número de usuarios, al estudiar las
variaciones cuantitativas siempre se hace
evidente una conclusión: es cierto que las
grandes cantidades se concentran hasta ahora en
las zonas más desarrolladas del planeta, pero
somos muchos millones de personas circulando por
la red. En julio de 2000 se hablaba de un total
de 360 millones,7 de los que 157 son
estadounidenses y el resto se reparten de manera
desigual entre Europa, que lleva todavía
bastante ventaja, y el resto de los continentes.
Por lo que a
España se refiere, en los primeros meses de 2000
tenían acceso a Internet 4.319.000 millones de
personas, el 12,4 % de la población, y lo
habían usado en esas fechas 3.360.000 personas,
el 10,5 %.8 De la cifra total de
ordenadores que existen en nuestro país, el
número mayor se encuentra en Madrid, con el 30,1
%, y le sigue Cataluña con el 29 %, pero con el
porcentaje más alto -el 44 %- de conexión a
Internet.9 Aunque 2,7 millones de
hogares disponían de ordenador, no llegaban al
millón los conectados a Internet: sólo 932.000,
que suponen el 7,9 % del total. De éstos, el 59,
4 % navegaban menos de 20 horas mensuales.
Unos meses
después, en agosto, de los 318 millones de
europeos mayores de 15 años, 108 millones
tenían acceso a Internet.10 El país con más
internautas es Suecia, con el 65 %, y España
ocupa el penúltimo lugar, por delante de
Portugal, con el 12 %. En septiembre de ese mismo
año, de acuerdo con otros datos,11 en España había 3
millones de usuarios y ocupa el lugar número 14
de los 15 países europeos, y el 24 del mundo.
A partir de
octubre, la compañía estadounidense
Nielsen/NetRatings comienza a medir los hábitos
de los usuarios españoles de la red,12 pero en noviembre es el
Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) el
que aporta nuevas cifras: siete de cada diez
españoles no utiliza el ordenador, ocho de cada
diez nunca han entrado en Internet y el 83 %
nunca ha usado el correo electrónico.
En diciembre de
2000, se asegura que el 17 % de los españoles
tiene un ordenador y el 14 % de los mayores de 14
años utiliza habitualmente Internet, pero sólo
aventajamos a Grecia y Portugal.13 Para otras mediciones14 realizadas entonces el
número total de los usuarios llegaba al 15,9 %
de la población, unos 5,4 millones de personas,
aunque la verdad es que no todos llegaron a
aceptar del todo esta cifra.15
En ese mismo mes
la Comisión Europea asegura que el acceso a
Internet comunitario había crecido un 55 % en
los seis meses anteriores y un informe alemán
ratifica en España el 15,7 % de usuarios,
mientras que la media de la Unión Europea está
en el 28,4 %.16
Y en febrero de
este año 2001 se lanza la cifra de un total de 7
millones de internautas españoles,17 que se aproxima bastante
a los 6.800.000 usuarios que ofrecen los datos
del EGM.18 Esta última cantidad
supone el 19,8 % de la población, y entre los
ciudadanos que la integran aparece clara una
preferencia generalizada: el 56,5 % se conecta
desde casa. Por último, en otro control
diferente se afirma que en España la media de
conexión a la red es, por el momento, de siete
horas y 25 minutos al mes.19
Pero si es
verdad que hay muchos millones de personas que
pueden acceder con facilidad al espacio digital,
tener su propia página web y publicar lo
que le parezca oportuno, y se va generalizando la
navegación por Internet, la realidad es que el
servicio más utilizado es el correo
electrónico. Y las tres cuestiones que más
preocupan a los usuarios -tanto en España como
en el resto de los países de todo el mundo-, son
la falta de fiabilidad de determinados accesos,
la lentitud en la descarga de las páginas, sobre
todo cuando contienen sonido e imágenes, y la
falta de seguridad de la red.
El
periodismo tiene futuro
Dentro del
ámbito de los medios de comunicación, que es el
que directamente nos interesa y del que en las
páginas siguientes se darán las cifras de
lectores, una de las preguntas que se ha
planteado con más frecuencia se refiere al
futuro, más o menos oscuro, que presenta el
periodismo en Internet: si todos tiene acceso a
la información y todos pueden publicar en la red
lo que saben o piensan, si los grandes portales
que mezclan la información con el
entretenimiento y otras muchas cosas captan a las
audiencias por millones, )se va a acabar el
trabajo específico de los periodistas?
La respuesta es
no. Dentro del amplio espacio que suponen las
veinticuatro horas de emisión de las cadenas de
televisión y radio, los telediarios y los
programas informativos abarcan sólo una pequeña
franja horaria -que es, para un sector importante
de la población, imprescindible-, pero nadie
pretende que todo sea información periodística.
Y, con un planteamiento semejante, lo que podemos
esperar de Internet es que la actualidad tenga
unas dimensiones suficientes y bien determinadas,
en cuanto a cantidad y calidad de las páginas web,
y que ofrezca una diferenciación
profesionalizada que lleve al público a buscarla
cada día, en medio del aluvión de noticias,
datos, servicios, juegos y novedades que ofrece
continuamente este espacio digital.
Luego es
importante destacar que la red no sólo no va a
acabar con el periodismo sino que, por la
cantidad creciente de información que brinda,
hace imprescindible un trabajo de documentación,
selección y tratamiento de la actualidad que
nadie sabe hacer como un periodista. Lo que sí
es cierto es que se trata de un periodismo
distinto del que se ha hecho hasta ahora -y éste
es, sin duda el aspecto que, desde el punto de
vista de la docencia universitaria, más nos
interesa-, y que quizá no todos los medios
sobrevivirán a una marea que tiende a arrastrar
a los que, en este entorno cibernético, siguen
varados en las prácticas tradicionales.
En este sentido,
una de las conclusiones ofrecidas por los
expertos es que la prensa escrita no está
cayendo como auguraban desde hace años Nicholas
Negroponte,20 o el empresario Bill
Gates. La encuesta de tendencias de la prensa en
el mundo que ha llevado a cabo la Asociación
Mundial de Periódicos demuestra que las ventas
de los periódicos han aumentado en 25 de los 46
países estudiados, a lo que los analistas
añaden el dato de que Internet necesita para
sobrevivir el apoyo del papel.21
Y más
recientemente se ha reafirmado esta idea en
distintas conferencias organizadas en Nueva York22 al analizar las cifras
de la publicidad, porque dejan a la vista que los
anunciantes siguen haciendo las inversiones más
fuertes en la prensa editada en el soporte papel,
y que empresas periodísticas de las dimensiones
de The New York Times Company aseguran que las
ediciones impresas y on line de todos sus
medios representan dos alternativas de negocio
que deben prestarse apoyo mutuo. La opinión que
ofrecen los directivos de la compañía respecto
a esta cuestión23 es que, tal como están
las cosas, convivirán las dos versiones, porque
la experiencia de lectura es diferente en cada
caso y la información que ofrece la red es muy
breve y cambiante.
También otros
grupos como Tribune Interacive, The E.W. Scripps
o San Antonio Express.News han procurado llegar a
la integración total o parcial de los
departamentos, pero hay opiniones diferentes. La
compañía editorial KnightRidder ha creado una
empresa independiente para Internet con el fin de
aumentar la competitividad y crear una audiencia
propia.24
En este entorno
hay un auge creciente de los portales
generalistas -nueve de los diez sitios más
visitados son portales- que, posiblemente, se
reducirán en número con el paso del tiempo.
Desde el horizonte internacional, los que al
comenzar el año 2000 habían conseguido más
visitas son Yahoo!, con treinta y dos millones,
AOL (America On Line), con treinta, y MSN
(Microsoft), con veintisiete. Y entre los diez
primeros estaban también Geocities, Netscape,
Go, Lycos, Excite y Angel Fire con audiencias
millonarias.25
Pero en los
datos de este año 2001, el gigante AOL Time
Warner, que es el producto de una de las fusiones
mediáticas recientes de mayores dimensiones, ha
conseguido acaparar la tercera parte del tiempo
que los estadounidenses han pasado navegando por
Internet, mientras que Yahoo! sólo ha llegado al
7 por cien y MSN al 6 por cien.26
En España el
portal más visitado es Terra27 que, en noviembre de
2000, superó los 375 millones de páginas
vistas. Los datos de los que le siguen son los
siguientes: Ya.com-Deutsche Telekom, 179
millones; El Mundo-Recoletos, 115; Yahoo España,
93; eresMas-Retevisión, 89; Navegalia-Airtel,
41; Páginas Amarillas-TPI, 27, World
Online-Tiscali, 10 y Canal21-Euskaltel, 9
millones.
Esta tendencia
mayoritaria a entrar en sites generalistas
que se da con tanta fuerza en España es, por
otra parte, característica de las primeras fases
del acceso a Internet y típica de los
internautas menos expertos porque se trata de
páginas más fáciles de visitar . Pero los
estadounidenses están empezando a reducir este
tipo de visitas para entrar en páginas más
especializadas y es probable que en nuestro
país, como en otros de Europa, pase algo
parecido a medida que los usuarios sean más
exigentes.28
Y aunque en esos
portales hay información de actualidad, asumen
en ocasiones contenidos de los medios o se los
encargan expresamente29 y, poco a poco, van
contratando a periodistas, no son en absoluto
comparables, en cuanto a contenidos informativos
se refiere, a las cabeceras que ofrecen un
trabajo netamente periodístico que ya son muchas
y variadas.30
El
prestigio de la marca
Desde 1995,
cuando los medios de comunicación -sobre todo,
la prensa escrita-, comenzaron su avance
generalizado hacia la red, han pasado unos años
de pruebas y desconcierto. Ahora, en el 2001, con
muchas incógnitas todavía sin resolver, está
claro que la profesionalidad es garantía de
éxito: el prestigio se gana día a día con la
calidad, y el buen periodismo no se improvisa.
Las cabeceras
más conocidas -cada una con sus peculiaridades-,
tienen una ventaja evidente frente a otros medios
porque llevan muchos años demostrando que saben
seleccionar las noticias en medio del exceso de
información que nos envuelve, saben a que
fuentes acudir, cómo contrastar esas noticias y,
además, cómo contarlas. Y en los últimos
controles de difusión ofrecen ya unas cifras que
merece la pena tener en cuenta.31
Audiencia
de los principales diarios digitales españoles
(Mensual/
I-2001)
| |
N1 de visitas |
N1 de páginas vistas |
| El Mundo |
5.087.270 |
49.637.191 |
| El País |
4.457.578 |
31.645.032 |
| ABC |
1.500.090 |
13.065.848 |
| La Vanguardia |
895.106 |
8.559.535 |
| El Periódico |
665.880 |
5.535.716 |
| El Correo |
339.877 |
3.156.001 |
Fuente:
OJD
La imagen de
marca resulta determinante, en este momento, para
garan-tizar la fiabilidad de la información que,
si es buena en el papel, también lo será en la
red. Y el cambio de estructura de los periódicos
para adaptarse a la nueva situación pasa por
convertirse en empresas multimedia que ofrecen
sus productos en distintos soportes o, al menos,
por asociarse con quienes pueden ofrecer el
material audiovisual que exigen los medios
digitales.
Ya es conocida
la experiencia del grupo Tribune32 y su redacción
multimedia donde los periodistas trabajan para
todos los soportes a la vez. Pero es una
solución con inconvenientes y que tendrá que
sufrir algunos cambios para convertirse en
definitiva: se trabaja más, hay menos tiempo
para la investigación y para profundizar en los
temas y las informaciones que se producen son
más superficiales.
En las
conclusiones un congreso celebrado recientemente
en España33 se alertaba sobre la
evolución hacia un nuevo tipo de periodista
"más eficiente, más versátil y más
dócil", e incluso el título de una de las
sesiones era "Periodismo en la red: entre el
teletrabajo y la esclavitud digital".
Allí varios
profesionales "dibujaron un panorama cuando
menos preocupante" y quedó a la vista
"un notable retroceso en las condiciones
laborales" porque cada vez menos personas
hacen una cantidad mayor de trabajo34 que, además, incluye
actividades como marcar, copiar, pegar,
empaquetar o duplicar distintos tipos de archivos
publicables, que no pueden identificarse como
actividades periodísticas.
El
secreto está en los contenidos
La renovación
permanente y actualizada de los contenidos y la
facilidad de acceso a la información son las
claves del éxito de los medios de comunicación
en Internet. Aquí está una de las claves porque
precisamente la diferenciación contribuye a que
los usuarios vuelvan con frecuencia a la página
que responde a sus necesidades y a sus gustos.
Georges Bell, presidente de Excite@Home, una
empresa que se dedica a la difusión de
contenidos mediante redes de alta velocidad,
resume así la situación:
La
primera fase de Internet, en la que aún
estamos, es la de la distribución, la de
ofrecer servicios a la gente, ya sea a
través del PC, el teléfono o la TV
interactiva. Ésta es una guerra de unos
cinco a siete años. Después, durante muchos
años más, vendrá la guerra de los
contenidos porque cuando estos medios
interactivos maduren, la lealtad no va a
depender del mecanismo de distribución. No
se es leal al ordenador o al teléfono
móvil, sino al contenido que ofrece. Al
final, el negocio de las terminales se
convertirá en el de servicios. (...) Pero si
no se participa en la guerra de la
distribución, no se tiene el privilegio de
participar en la guerra de los contenidos. En
Estados Unidos se está pasando a reconocer
la importancia del contenido.35
También Stuart
M. Garner, presidente de Thomson Newspapers,36 está de acuerdo con
esta idea: "Un contenido fiable y
exhaustivo es lo que da ventaja competitiva en
Internet". Y ese contenido va a ser
progresivamente multimedia, sobre todo a partir
del momento en que se puedan generalizar las
conexiones de alta velocidad y cambie la manera
de utilizar la red por la sencilla razón de que
el pago no se hará por tiempo de conexión y no
habrá prisa por desconectarse. En este sentido,
Bell insiste en asegurar que "no
entender la naturaleza interactiva de la
atracción de la audiencia por el contenido
llevará al fracaso de los medios
tradicionales".
En Internet hay
mucha información, pero no toda es de fiar y eso
da ventaja, como ya se ha apuntado, a los diarios
que también se editan en papel. Si se busca
información de calidad hay que ir, en estos
momentos, a los expertos en hacer periodismo y,
en general, a los medios tradicionales en la red.
La tecnología es sólo una herramienta, y las
empresas periodísticas no sólo venden
periódicos sino noticias en papel, por radio o
televisión y en los medios digitales. El ritmo
de adaptación es todavía más lento en Europa
que en Estados Unidos, donde ya se han hecho
acuerdos de colaboración entre diarios de
prestigio y empresas audiovisuales como el de New
York Times con ABC o el del Washington
Post con la NBC.
Por lo que se
refiere a nuestro continente, un estudio
realizado recientemente por Forrester37 divide a los periódicos
europeos en ganadores -los que han sabido
aumentar sus audiencias on line, como
Focus-; prometedores -con grandes
audiencias en papel pero que no despegan en la
red, como The Times-; líderes -con
importante audiencia on line y presencia de
marca- y los "don nadie", estancados en
una pequeña presencia local como Libération.
Y la misma empresa anuncia una nueva
redistribución de las empresas en Internet que
se concentrarán en tres ofertas muy concretas:
los proveedores de contenidos, los sindicadores y
los distribuidores.
Hay empresas
periodísticas tradicionales que ya han optado
por elegir exclusivamente la primera de estas
tres posibilidades. Es el caso de la compañía
canadiense Thomson, de Toronto, que está
vendiendo 54 de sus 55 periódicos -sólo se va a
quedar con The Globe and Mail,
precisamente de su ciudad de origen- para dirigir
el porcentaje mayor de su actividad a la
comercialización de contenidos.38
Y, por ahora,
está llevando a cabo sus planteamientos con
éxito y beneficios económicos. Su apuesta se
basa en ofrecer información y asesoramiento
sobre cuestiones científicas, legales, de salud
o de educación y servicios financieros y dispone
de 30.000 personas trabajando para la empresa en
todo el mundo.
En resumen, las
soluciones para el futuro están directamente
relacionadas con la actualización constante de
la información, la fidelidad a la imagen de
marca, la utilización de video y audio mediante
alianzas con otros medios, una mayor interacción
con el usuario y la transformación de las
secciones en centros de coordinación y
sindicación de contenidos. Además, el ancho de
banda permitirá un lenguaje diferenciado y
multimedia, que ahora todavía no existe, más
facilidades para la interactividad y espacio
ilimitado.
La
situación actual
En estos
primeros momentos, con la generalización del uso
de Internet aún tan reciente y todavía parcial,
no se puede decir que esté definido por completo
y en todos sus perfiles el trabajo del
periodista. Está claro que hay cosas que cambian
en esta nueva situación, que tanto la relación
con las fuentes como la relación con los
lectores presentan nuevas perspectivas y que se
está gestando un nuevo lenguaje que,
posiblemente, aún tardará en llegar a
materializarse. Pero, aunque es muy arriesgado
decir cómo será el periodismo dentro de veinte
o treinta años, también es cierto que se puede
afirmar sin miedo que todavía falta mucho para
que los medios digitales pongan en peligro a los
convencionales y, en especial, a la prensa
escrita.
Parece asentado
que las tareas periodísticas van a centrarse
cada vez más en la selección y gestión de los
contenidos, y quizá uno de los riesgos que
convendría estudiar con más detenimiento es el
peligro de una homogeneización informativa a
escala internacional, puesto que la red no tiene
en cuenta las fronteras tal como hoy las
entendemos.
Pero uno de los
problemas que se pueden considerar más urgentes
es el de la viabilidad de las empresas
periodísticas que, en la red, aumentan su
audiencia pero no sus ingresos. Y entre las
distintas opciones, la que se han barajado con
más frecuencia para intentar contrarrestar los
escasos resultados de los banners publicitarios
en los medios digitales es la posibilidad de
cobrar por la información o, al menos, por
informaciones específicas o especializadas. De
una situación en la que la oferta ha sido
totalmente gratuita en todos los países podemos,
quizá, pasar directamente al pay per view.
Desde esta
perspectiva y en este momento concreto, que se
puede considerar todavía de transición, pueden
establecerse diversas alternativas. Es posible
que, durante un tiempo que no es fácil
determinar con exactitud, puedan convivir sin
dificultades los modelos de pago y los gratuitos.
Pero después, la evolución dependerá de la
capacidad de cada medio para mantener y
satisfacer a la audiencia que utiliza los
sistemas de pago y exigirá cada vez más y,
también, del potencial de supervivencia de las
empresas periodísticas que sigan manteniendo el
sistema gratuito en un marco con mayores
exigencias de calidad y diferenciación de los
contenidos.
Y hay otra
posibilidad que es la de recurrir a métodos
alternativos para la publicidad -que sigue
concentrada totalmente en los medios
tradicionales escritos y audiovisuales, de
eficacia probada- o a posibles patrocinadores.
Sin embargo, la
realidad es que en esta cuestión de cobrar o no
cobrar por la información ofrecida a través de
Internet no existe todavía un acuerdo: mientras
unos lo consideran inevitable, aunque sea en
forma de micropagos, otros piensan que es un
suicidio. Pero ocurra lo que ocurra y aunque
inevitablemente algunos medios desaparecerán en
el intento, lo cierto es que ya no hay dudas
acerca de la viabilidad del espacio cibernético
como soporte periodístico.
Y en la
formación de los alumnos de periodismo no se
puede prescindir de las novedades que presenta, a
pesar de todas estas incertidumbres y de los
altibajos de las empresas, esta nueva plataforma
informativa que invadirá también la televisión
y los móviles. Como señalaba hace algunas
semanas el presidente de CNN International
Networks, Chris Cramer, al explicar los cambios
que se están llevando a cabo en su compañía y
el recorte de 400 puestos de trabajo, hay que
asumir las novedades y volver a inventar el
periodismo: "Debemos reinventarnos para
preparar el futuro. El cambio es constante y
necesitamos dar marcha atrás hacia nuestros
orígenes, cuando éramos una empresa más
pequeña, eficiente e inteligente. (...) En EEUU
la publicidad en Internet se ha estancado y
nuestra reestructuración lo refleja. Debemos
tener cautela con el potencial de la red en los
próximos años e invertir con prudencia".39
______
Notas:
1 Este debate tuvo lugar en San
Francisco, en el transcurso del Newspapers 2000,
con la participación de las compañías de
medición de audiencias Net Rating, NFO Ad:
Impact, Media Metrix y Media Ratings Consulting.
El moderador, Lincoln Millstein, vicepresidente
ejecutivo de New York Times Digital, pidió a los
asistentes que utilizaran tecnologías más
fiables, y Mike Donatello, director de
investigación de Washingtonpot.Nesweek
Interactive, aseguró que hay segmentos de las
audiencias que no están representados en esas
mediciones (La Vanguardia, 18 de junio de
2000). Posteriormente, Media Metrix se fusionó
con Jupiter Communications para crear Jupiter
Media Metrix, en competencia con los líderes en
el sector de análisis e investigación sobre la
red, Nielsen/NetRating y Forrester Research.
2 Estos son los resultados de un estudio
realizado por el Instituto de Tecnología de
Georgia, con el GVU (The Graphic, Visualization
& Usability Center=s) y el World Wide Web
Consortium (W3C), y citado por Octavio Islas y
Fernando Gutiérrez, profesores del Instituto
Tecnológico de Monterrey-Campus Estado de
México en 1999.
3 Distribución de los 259 millones de
usuarios en el mundo, entonces, según el
Computer Industry Almanac.
4 De la compañía de medición de
audiencias Nielsen/NetRatings, de mayo de 2000.
5 Informe de Pew Internet & American
Life Project, hecho público el 18 de febrero de
2000.
6 CNET News.Com, 28 de
febrero de 2001.
7 Según datos de la consultora irlandesa
Nua.
8 EGM (Estudio General de Medios) de
febrero de 2000.
9 Estudio de la patronal SEDISI,
Asociación Española de Empresas de Tecnologías
de la Información y el Ministerio de Ciencia y
Tecnología, hecho público en mayo de 2000.
10 Estudio sobre usuarios de la red
realizado por la Unión Europea y distribuido el
23 de agosto de 2000 por Le Figaro.
11 De la Asociación de Usuarios de
Internet (AUI).
12 El País, 19 de octubre de 2000.
13 Comisión Europea y Ministerio de
Ciencia y Tecnología.
14 Datos del Estudio General de Medios
(EGM).
15 La Asociación de Usuarios de Internet
(AUI). Por otra parte, un estudio de MMXI Europe
aseguraba que los internautas españoles eran 4,5
millones, mientras que el Reino Unido tiene 12,5,
Alemania 11,3 y Francia 6 millones (www.noticias.com , 14 de diciembre de 2000) y
Nielsen/NetRatings ofrece en su medición 5,6
millones (El País, 11 de enero de
2001).
16 Instituto de Economía Alemana de
Colonia. Holanda, Suecia y Dinamarca están a la
cabeza (Baquía, 20 de febrero de 2001).
17 La Compañía Taylor Nelson Sofres, en
colaboración con Net Value (Canoa, 8 de febrero
de 2001).
18 EGM de marzo de 2001.
19 AC Nielsen.
20 Nicholas Negroponte, fundador del Media
Laboratory del MIT (Massachussets Institute of
Technology) y de la revista Wired, se
refirió de nuevo a esta cuestión en un reciente
viaje a Barcelona: "El futuro de los
periodistas es bueno, pero los periódicos tal
vez tengan un problema mayor. El papel
desaparecerá, no las noticias, porque siempre
habrá necesidad de información, análisis,
editoriales... El papel, aunque es el mejor
soporte que hemos encontrado hasta ahora, no es
la solución a largo plazo. Los nuevos soportes
nos permitirán distribuir noticias de forma
personalizada" (La Vanguardia, 29
de septiembre de 2000).
21 La encuesta se presentó en el 531
Congreso Mundial de Periódicos celebrado en
Brasil en junio de 2000. Se insistió también,
entre otras cosas, en la necesidad de que las
empresas sepan integrar el periodismo escrito, la
radio, la televisión e Internet (El País,
14 de junio de 2000).
22 Por Credit Suisse First Boston y por
UBS Warburg (Baquía, 12 de diciembre de
2000).
23 Mitchel Levitas, director de ediciones
de The New York Times, se expresó en
estos términos a principios de este año (El
País,10 de febrero de 2001).
24 Este debate se produjo en el congreso
Newspapers 2000, que tuvo lugar en San Francisco
en junio de ese año. El presidente de la
división digital de KnightRidder, Dan Finnigan,
defendió la separación como el medio adecuado
para mejorar la gestión de los resultados y los
recursos y para conseguir los objetivos
económicos. Y la llevan a cabo de una forma tan
estricta que pagan a sus propios periódicos por
suministrarles contenidos (La Vanguardia,
20 de junio de 2000).
25 Los datos son de la consultora Media
Metrix y corresponden a 1999.
26 En este caso le medición es de Jupiter
Media Metrix, que también aporta datos que
demuestran que el correo electrónico y la
mensajería instantánea son las aplicaciones
más utilizadas por los usuarios (La
Vanguardia, 1 de marzo de 2001).
27 Estas cifras corresponden a las
mediciones de la OJD (Oficina para la
Justificación de la Difusión) del mes de
noviembre de 2000.
28 Baquía, 20 de marzo de 2001.
29 Los responsables de la edición digital
del diario New York Times, mediante un
acuerdo reciente, van a participar en el
portal Yahoo con artículos de política,
negocios, internacional, tecnología y artes (Noticias
de Internet, 14 de febrero de 2001).
30 Respecto a la irrupción en el entorno
informativo digital de personas ajenas al
periodismo escribía hace unos meses el
periodista Jesús de la Serna, insistiendo en que
de los medios de comunicación "sabemos
quienes son sus directores, sus redactores y sus
comentaristas; conocemos su estilo informativo,
su ideario editorial. Sus profesionales son
periodistas, generalmente, de plantilla".
Pero los portales y páginas de todo tipo que
tanto abundan en la red, "no dicen ser
medios de información. No establecen un contrato
expreso o implícito con sus lectores.
Mantienen en el limbo la situación de sus
redacciones, que nos imaginamos redacciones
virtuales, perdidas en el ciberespacio, sin
cohesión ni responsabilidad ni más atributos
que los de rellenar huecos con textos. Sin
profesionalidad periodística". Y
termina invitando a hacer buen periodismo en
Internet: "Las empresas informativas genuinas
no están exentas de culpa. Hasta hace apenas
unos meses, como mucho un par de años (en el
caso español), la mayoría de los periodistas y
de sus jefes han desdeñado la Red. Han dejado
que técnicos procedentes de otras áreas -muy
respetables-, desde la informática hasta la
infografía, se adueñasen de la nueva parcela
desarrollándola a su antojo. Creando guetos,
sectas, sociedades secretas en los medios. Lejos
de la profesionalidad, del concepto periodístico
común. (...) En el caso de los medios auténticos,
para que la profesionalidad y la responsabilidad
se instaure en Internet tendrán que implicarse a
fondo los directores y los periodistas; recuperar
la iniciativa perdida frente a los adelantados
que, en tantos casos, han sido unos advenedizos.
Algunos, unos aprovechados" (El Mundo,
8 de junio de 2000).
31 Los datos corresponden a los controles
de la OJD de enero de 2001.
32 Cfr. EDO C. (2001): "Los nuevos
medios on line todavía no existen"
en Estudios de Periodística n1 10,
Universidad Carlos III, Madrid y KLINENBERG E.
(2000): "Los periodistas 'multiusos' del
Chicago Tribune" en la versión mexicana de Le
Monde Diplomatique y en la web Sala de
Prensa.
33 II Congreso Nacional de Periodismo
Digital, celebrado en febrero de 2001.
34 Baquía, 6 de febrero de 2001.
35 La Vanguardia, 24 de mayo de
2000.
36 Esta compañía está vendiendo 54
periódicos en estados Unidos y Canadá para
quedarse sólo con The Globe and Mail y
dedicarse sobre todo a la distribución
electrónica de contenidos (La Vanguardia,
26 de junio de 2000). Este diario tiene una
tirada diaria de 321.166 ejemplares y hasta 1998,
año de aparición del National Post, fue
el único de carácter nacional en Canadá. Esta
empresa también pretende vender sus 75
semanarios (El Mundo, 17 de febrero de
2000).
37 La empresa consultora Forrester está
ahora asociada con Media Metrix.
38 Thomson cuenta, además, con 75
cabeceras no diarias que también pretende
vender, y otros 400 productos y servicios en
Canadá y Estados Unidos (La Vanguardia,
17 de junio de 2000).
39 El País, 3 de febrero de 2001.
* Concha Edo es profesora del Departamento de
Periodismo I de la Facultad de Ciencias de la
Información de la Universidad Complutense de Madrid, y es integrante del Consejo
Editorial de Sala de Prensa. Este texto fue publicado originalmente
en la revista Ámbitos
(N1 6/ 2001- Universidad de Sevilla) y se
reproduce con la autorización expresa de la
autora.
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