Entre el pánico y el hospital
Crisis
y medios de comunicación
"Si
un diario permite que las condiciones
de deterioro económico se refleje en
sus páginas, no estará haciendo
más que entrar mansamente en la
tumba que se ha preparado".
Tonny Ridder
Jaime
de la Hoz Simanca *
En
torno a la crisis de los medios, y en particular
de la prensa o publicaciones escritas,
verbigracia, periódicos, el prestigioso
periodista norteamericano, Dan Rather, señaló
que, para él, lo más impresionante del actual
momento por el que atraviesan los medios de
comunicación es el factor miedo, un ingrediente
que ha pasado a ser protagonista central de esta
especie de viento fuerte que amenaza a la
información mundial como una espada de Damocles.
Incluso, ya esa espada ha caído en muchos casos
especialmente en Latinoamérica- creando
estrépito y atravesando mortalmente salas de
redacción.
"No creo
que el público se de cuenta de la brutalidad de
la competencia que vivimos hoy en la arena de los
periódicos, la radio y la televisión. Hay miedo
en todas las salas de redacción de Estados
Unidos, aunque nadie lo diga. Hay miedo de que la
circulación se hunda o que no crezca. No tienes
tiempo para pensar lo que tienes que hacer porque
temes que tu competencia te tome la
delantera", señala Rather1.
Después de la
afirmación de Rather, hecha a mediados del año
que acaba de pasar, pareciera que el miedo se ha
transformado en pánico. Y las características
van más allá de las típicas manifestaciones y
de los síntomas conocidos, pues tienen el
agregado de una información afectada en uno de
sus elementos más preciados: la objetividad. Y
más allá de lo anterior, tal pánico ha causado
daño, también, en la manera de expresar los
distintos géneros periodísticos, pues se ha
preferido una información ligera, breve
repetitiva y cruzada por el vértigo, otro de los
síntomas visibles del pánico, etapa que sucede
al miedo y a la ansiedad.
De tal manera
que la crisis de los medios está para
tratamiento siquiátrico. Requeriría, pues, de
un cómodo diván que permita exponer la historia
de vida, las vicisitudes históricas por la que
ha atravesado el medio enfermo y una detallada
explicación de la situación actual en la que no
faltarán, por supuesto, causas exógenas que
hoy, muchos analistas, las asumen como
definitivas y únicas. Olvidan así el componente
interno, las causas connaturales al medio; es
decir podría llamarse- el aspecto
hereditario de la publicación, los genes que, en
muchos casos, están ligados estrechamente al
comportamiento de las familias propietarias de
los medios e, incluso, al estilo periodístico
que se imparte desde las altas esferas, vale
decir, dirección, subdirección, jefatura de
redacción
Respecto a la
famosa y gastada objetividad la periodista
Oriana Fallaci prefiere llamarla buena fe y
corrección informativa2- el periodista Javier
Darío Restrepo escribió hace un lustro un
exquisito informe donde habla de los periodistas
y el filo de la navaja, en referencia
precisamente al tema de la objetividad en los
medios de comunicación y como componente de la
crisis de los mismos. Restrepo ubica el asunto no
sólo en el terreno de la ética, sino que
vislumbra ya el tamaño del cataclismo que
habría de asomarse años más tarde hasta
convertirse en los arroyuelos de la gran
avalancha que, a manera de predicción, se
anuncia para este 2002.
Señala
Restrepo, citando al periodista y corresponsal de
guerra polaco Ryszard Kapuscinski: "Habría
que entender que una cosa son los hechos y otra
es la verdad. Contar en media hora muchos hechos
no es necesariamente entregar la verdad de los
hechos. Una información objetiva, es explicar lo
que pasó, la importancia que tiene para la
sociedad. De lo contrario, se entrega mucha
información que no dice nada. Y cuanta más
información se da, el receptor menos
entiende"3.
Y el
cuestionamiento no es sólo válido para los
medios audiovisuales de comunicación, sino
también para los escritos, pues, según el mismo
Restrepo, "una encuesta reciente entre
Defensores del Lector en el mundo halló que hay
un pedido universal de precisión, que es la
manera profesional de ser objetivos, y un reclamo
cada vez mayor de honestidad, que es la forma
más real de llamar a la objetividad".
El co-autor de
"Etica para periodistas" se aproxima en
el análisis a una de las crisis de los medios de
comunicación social que, en esos momentos, se
refería sólo al componente informativo; pero
que, de por sí, estaba afectando e infectando a
dichos medios hasta el punto de aumentar el
resquebrajamiento de la credibilidad, otro
elemento que no puede estar exento a la hora de
realizar el examen a la crisis general de las
empresas informativas. Allí, todavía, no se
hacía mención de la torta publicitaria y poco
se recurría al neoliberalismo y mucho menos a la
globalización. Aún la maldición frente a estos
fenómenos de la economía rapaz que hoy sacude
al mundo no se había asimilado al rayo
vertiginoso que en este nuevo siglo desciende sin
conmiseración y a favor de los grandes y
monopólicos medios electrónicos de
comunicación pertenecientes a los países más
desarrollados que cuentan con unas fauces de
mayor tamaño.
Pánico
y hospitalización
Una verdad que
es imposible controvertir la constituye la crisis
económica que azota, con mayor severidad, a los
países subdesarrollados. Si nadie desconoce la
recesión económica de potencias como Estados
Unidos y Japón, tampoco puede ignorarse que tal
recesión habría que multiplicarla a la hora de
precisar los indicadores en los países
latinoamericanos. Una reducción de personal en
el Miami Herald, por ejemplo, traducida en el
despido de dos redactores, un fotógrafo, un
fotomecánico y dos funcionarios de la
administración, en algún diario de un país
latinoamericano significaría el despido del
triple de aquel número de trabajadores. Y una
situación dada de esa manera, implicaría el
desarrollo del pánico y los principios de la
hospitalización.
El pánico es
normal, digamos, en tanto que existen causas
externas que lo generan. La consecuente
hospitalización, también diríamos, es la
búsqueda de una salida a la enfermedad que ha
atravesado etapas de angustia sin que frente a
ella haya existido la posibilidad de comprar el
diván. Aún así, dependiendo de la calidad de
la hospitalización es posible regresar del
pánico a la sana supervivencia donde bien
podrían armonizar, posteriormente, el cuidado
administrativo con las restricciones
necesarias-, y la excelencia informativa.
No obstante, el
pánico paraliza. Y algunos medios en
Latinoamérica han preferido el suicidio ante los
síntomas de delirio que en ocasiones sacude
desde los directores y propietarios de los medios
hasta el más modesto redactor de crónica roja,
un recurso redivivo al que se ha recurrido con la
esperanza de multiplicar la decadente
circulación o sintonía, pese al tinte
sensacionalista de la información que sobrelleva
en sus entrañas. Se olvida, así, lo que señala
el analista Horacio Ruiz Pavón:
"Por el
lado positivo, los sondeos más recientes
demuestran que los periódicos impresos mantienen
su encanto frente a lectores jóvenes, incluyendo
estudiantes y nuevos profesionales. En Europa los
periódicos han logrado captar una gran audiencia
joven que antes no leía periódicos. En los
Estados Unidos el grupo más elusivo sigue siendo
el de los llamados yuppies, entre 22 y 35
años de edad. Por eso, aún en los mejores
escenarios, la conquista del lector joven
representa un enorme reto por requerir una mejor
adaptación ante las transformaciones que están
modificando la industria"4.
Sin embargo, las
anotaciones anteriores establecen una relación
sólo en el plano de lo periodístico, lo que
podríamos denominar el estilo de vida del medio.
O también, su identidad. Porque la experiencia
indica que a la crisis económica del capitalismo
mundial hay que agregar los deficientes manejos
administrativos en los medios, individualmente
considerados, lo cual ha determinado ventas,
re-ventas, cierres, alianzas estratégicas entre
diversos medios televisivos o escritos, aparte de
una supervivencia agónica que en ocasiones
provoca un hara kiri de alaridos
incontrolables como consecuencia de la negativa a
una digna hospitalización5.
En todo caso, y
evocando la conocida frase que habría de
originar cambios en la geopolítica mundial, un
fantasma, el fantasma del miedo, recorre al mundo
de los medios informativos. La gran industria
pareciera deshacerse como agua entre los dedos
como resultado de un nuevo modelo económico
mundial que acelera la concentración o provoca
la desaparición de dichos medios, e
"inventa" hasta los límites de
la mitificación- nuevas fórmulas informativas
en favor del gran capital y en detrimento de la
estética, de la auténtica cultura informativa y
de los géneros vanguardia del periodismo. ¡Viva
el periodismo light!, gritan desde el pico
más alto de la globalización económica.
¿Y
la información, qué?
Un aspecto poco
analizado en este mar de rumores y realidades
fatales de los medios de comunicación es el de
la crisis de la información, la cual se desnudó
impúdicamente hasta la hoja de parra voló
y voló, como dice la canción- cuando los
modelos neoliberales desplegaron su fuerza
huracanada y la globalización reventó fronteras
y se instaló como amo y señor del mundo
contemporáneo.
Ese tipo de
crisis, tal como lo señalamos al comienzo, es de
origen endógeno y tiene que ver con el estilo y
la manera de expresar cotidianamente el
periodismo. Es posible que haya prevalecido el
endiosamiento a la informática y que la
tecnología haya sido preferida en contraste con
la valoración hacia el periodista. Es decir,
hacia el ser humano de carne, hueso y cerebro
natural que, a la larga, es quien crea, innova,
atrae, atrapa y seduce mediante el excelente
manejo de la palabra escrita para el caso
de la prensa- o a través de la realización y
presentación de buenos informes, documentos o
análisis si nos referimos al medio radial
o televisivo-.
Pero en cuanto a
los medios de comunicación escritos, léase
periódicos, es más evidente y las referencias,
por extensión, podrían ampliarse a los otros
medios electrónicos ya mencionados. Aquí, y
retomando el hilo anterior, hicieron carrera
varias premisas, entre ellas la de escribir
corto, muy corto. Así, el tipo de información
fría, escueta y sin atractivo, se fue tomando el
espacio de los periódicos en medio del
aburrimiento del lector y el impacto negativo
frente a los anunciantes.
Por otro lado,
tal como lo señala Alvaro Hoyos Santa, en muchas
universidades "a los alumnos de periodismo
les han metido en la cabeza que los géneros no
existen lo que les ha castrado la iniciativa y
las ideas. Por eso esa uniformidad de la actual
prensa escrita y esa pobreza del menú temático.
Los editores desdeñan la crónica para
protegerse del riesgo de la chiviada y el
resultado es una prensa mediocre"6.
Sí. La
decadencia de la prensa no es sólo en lo
económico, sino que toca también el componente
periodístico propiamente dicho. La buena prosa
fue desapareciendo de manera gradual y el
periodista con formación literaria o de vasta
cultura fue constituyéndose en una especie de rara
avis destinado a reflexiones de conventos y a
construir textos para competir con Jurgen
Habermas, mas no para producir ese tipo de
información ligera que cada vez, con mayor gula,
exigen los periódicos, y que bien podrían estar
en manos de aprendices eternos de la palabra
escrita.
La extinción de
los géneros periodísticos más relevantes y la
falta de cultivo de una información trabajada
con laboriosidad que, en tiempos de gloria,
fueron la razón de ser de los medios escritos
han sido también causa de esta crisis que hoy
estremece al mundo de los medios de
comunicación. Lo explica, en gran medida, la
supervivencia, permanencia y, en algunos casos,
desarrollo aún en medio de la crisis
económica- de periódicos reconocidos en
Latinoamérica cuyo vistazo a sus páginas
virtuales o reales muestran de golpe la
excelencia periodística que aún conservan. Es
decir, mantienen cautivo a sus lectores a partir
del buen periodismo que realizan y, de paso,
crean la necesidad de la pauta publicitaria, esa
gran torta que, con todo y crisis, no
desaparecerá, pues la globalización no acaba
con la riqueza: la concentra y la hace girar en
círculos cada vez más reducidos; pero requieren
de la proyección y el maquillaje. Y para eso
están los medios. Al menos, los que regresan
vivos de los hospitales, curados para siempre y
de una vez por todas, de la parálisis del
pánico.
_____
Citas:
1 En la revista Hora de Cierre, órgano
informativo de la Sociedad Interamericana de
Prensa, apareció un artículo del periodista
Horacio Ruiz Pavón, titulado "En las fauces
de la crisis". En él está la mención de
Dan Rather, quien hace referencia al miedo para
después aconsejar a los directores de los
diarios salir de sus confortables oficinas para
ir a visitar personalmente a los anunciantes
claves. El tema del miedo bien merece una
ampliación para explicar mejor la magnitud de la
crisis.
2 En la introducción a su
famoso libro "Entrevista con la
historia", la estupenda periodista italiana
sostiene que detesta la palabra objetividad.
"Odio o amo cuando estoy frente a mi
entrevistado. Prefiero los términos correcto y
honesto", señala Oriana Fallaci, quien
nuevamente dio muestras de tales convicciones a
través de sus crónicas sobre la tragedia del 11
de septiembre en Nueva York, escritas desde
Manhattan, donde vive, y publicadas en el diario
Corriere della Sera.
3 En abril de 1997, el
periodista Javier Darío Restrepo, actual
Defensor del Lector de El Colombiano y quien lo
fue, durante dos años, del diario El Tiempo,
publicó en la revista de Andiarios, entidad que
agremia a la mayoría de periódicos de Colombia,
el artículo. "Objetividad: periodistas, en
el filo de la navaja". En ese texto, un
tanto profético, asoma ya la nariz chata de la
crisis que hoy golpea al mundillo periodístico.
4 El dato es de Horacio Ruiz
Pavón en su artículo mencionado "En las
fauces de la crisis" publicado originalmente
en la revista Hora de Cierre y reproducido por El
Heraldo Dominical, diario El Heraldo,
Barranquilla, Colombia, en su edición del 2 de
septiembre de 2001.
5 En Galicia, España, el
diario Madrileño El Mundo firmó una alianza con
El Correo Gallego para venderse juntos pero por
el precio de uno. En Bogotá, Colombia, aparte de
la desaparición del noticiero de televisión
T.V. Hoy, y la circulación sólo para los días
domingos del legendario diario El Espectador, se
produjo una especie de fusión entre varios
noticieros televisivos tradicionales con el
propósito de enfrentar juntos el tamaño de la
crisis.
6 Alvaro Hoyos Santa escribió
un excelente artículo titulado "La
crónica: ¿En vía de extinción?", que
apareció en la revista de Andiarios, en 1998. He
allí, también, algunas predicciones frente al
futuro de la prensa a partir de las
consideraciones que realizan varios periodistas y
escritores, entre ellos, Rogelio Echavarría,
Héctor Rincón, José Salgar, Luis Felipe
Gómez, Germán Espinoza, quienes a una, como en
Fuenteovejuna, se lamentan de la desaparición de
ese género periodístico que, en el caso de
Salgar, clama por su reaparición, pues
"puede servir para renovar los periódicos
actuales, por paradójico que parezca".
* Jaime
de la Hoz Simanca
es periodista colombiano, especialista en
comunicación para el desarrollo, catedrático de
las Universidades
Autónoma del Caribe (Barranquilla)
y del Norte, y colaborador de Sala de Prensa.
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