Sala de Prensa

44
Junio 2002
Año IV, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


La ciberdemocracia posible...

( ...Continuacion )

3. La experiencia de las ciber elecciones españolas del año 2000

La campaña electoral de las Legislativas celebradas en España en marzo del año 2000 ha sido el momento de eclosión de la "política virtual" en este país. Desde luego no ha supuesto el desplazamiento ni robo del protagonismo a los usos de la videopolítica mediática, pero sí se ha incrustado en medio de esta otra, convirtiéndose a menudo en fuente de noticia y ‘tema de agenda’, que es precisamente una de las funciones principales a las que parecen llamadas las acciones estratégicas de partidos y candidatos en la Red. Se había producido poco antes el precedente de las elecciones autonómicas catalanas (octubre de 1999), en la que los principales partidos dispusieron ya de presencia en Internet y algunos en especial, como el candidato Maragall y su partido el PSC, desplegaron mayor originalidad y demostración de una campaña "a la americana" –incluyendo páginas electrónicas de ‘simpatizantes’ para atacar sarcásticamente a sus adversarios-. Pero ha sido sin duda en el arranque y semanas previas de esa campaña del año 2000 cuando los partidos políticos y candidatos españoles se han incorporado de manera plena, aunque con un uso moderado todavía, a las actividades y recursos de una cibercampaña.

Un análisis exhaustivo de las actividades cibernéticas desarrolladas por los partidos españoles y sus repercusiones mediáticas, durante el proceso electoral del año 2000 supera con creces el objetivo de síntesis aquí acometido. Pero para una descripción más pormenorizada cabe acudir al conjunto de trabajos publicados en la revista "Sphera Pública", de la Universidad Católica de Murcia, en la que un grupo de investigadores ha presentado el seguimiento realizado de diversos aspectos técnicos, de estructura y de contenido de la citada cibercampaña (San Nicolás: 2001; Hellín: 2001; Hernández Martínez: 2001; VV.AA: 2001). Del conjunto de datos ahí aportados, simplemente destacaré los relativos al número de páginas electrónicas desplegadas por los tres principales partidos en sus respectivos ciber enclaves, y el número de visitas internáuticas declaradas por cada uno de ellos: Izquierda Unida estructuró su ciber información en 48 páginas (entre su enclave general y su específico para las elecciones), el PSOE la distribuyó en 24 (con un solo enclave común para el partido y la campaña electoral), y el Partido Popular la presentó mediante un total de 107 páginas (sumando las del enclave general del partido, el específico de las elecciones y el personalizado de Aznar). Por lo que se refiere a los accesos registrados -según la encuesta posterior a los responsables de organización, desarrollada por el citado grupo de investigadores-, Izquierda Unida declaró 277 visitas el día de mayor afluencia, el Partido Socialista, 7.312 visitas el día más intenso y 2.523 el día más flojo y el Partido Popular, un promedio diario de 2.481 visitas. Tales datos confirman por sí solos dos rasgos ya apuntados: Que los partidos políticos empiezan a explotar el recurso cibernético, aunque con desigual dedicación todavía, y que el electorado que directamente decide hacer uso de tal escaparate es muy minoritario por el momento.

Sin embargo, y como también he venido apuntando, el que el acceso directo del electorado a las páginas virtuales de los partidos sea muy débil no elimina el efecto transformador del conjunto total de la campaña que –por la vía indirecta de su reflejo en prensa y radiotelevisión-, las nuevas herramientas están ya introduciendo. En ese sentido me parece oportuno analizar con mayor detalle el eco en los medios convencionales que la actividad electoral en Internet tuvo durante la citada campaña.

El cambio de situación empezó a vislumbrarse en los meses de "calentamiento electoral" previos a la convocatoria de marzo del 2000, cuando, por ejemplo, a primeros de noviembre de 1999, los principales diarios dedicaban páginas completas ("El País", 9-XI-99, "El Mundo", 10-XI-99) a informar del debut de Bill Clinton como Presidente interpelable en un "chat" organizado al efecto. Sin duda era una llamada de atención mediática hacia las posibilidades de ‘campaña virtual’ que los equipos de los diferentes partidos políticos se estaban planteando ya de hecho por esas fechas. Prueba de ello es que el mismo 10 de noviembre el diario "El País" informaba de que el enclave de Izquierda Unida Municipal de Madrid (grupoiu@munimadrid.es) había abierto un debate con los ciudadanos interesados para discutir el proyecto de reforma del Paseo del Prado de la capital. La acción estratégica de convertir en noticia facilitada en rueda de prensa un contenido presentado en la Red iniciaba así su andadura. Y quien sin duda la aprovechó más a fondo, -en consonancia con su más intensa inclusión de la campaña virtual en el eje de la campaña mediática (cfr. San Nicolás, 2001:56-58)-, fue el Partido Popular: A finales de noviembre y primeros de diciembre, en diversas ruedas de prensa de los responsables de comunicación del partido se ofreció la noticia, repetida por diversos medios y especialmente por TVE-1, de la creación de una serie de "foros cibernéticos" en el enclave electrónico del partido, para recabar iniciativas, primero, para el programa electoral, y para seguir más tarde reflejando las opiniones de los ciudadanos ante los principales temas de preocupación electoral de actualidad.

La explotación de las actividades virtuales como "foto-oportunidades" o ‘pseudo acontecimientos’ de relaciones públicas electorales (Paletz, 1997:212) no fue todo lo intensa ni generalizada que cabría suponer. Ni tampoco los periodistas dedicados a la cobertura electoral parecieron aprovechar a fondo por propia iniciativa esa nueva fuente de información y rastreo de noticias. Aun así, todavía antes de las fechas de campaña institucional, algunos diarios dedicaron espacio destacado a informar –y premeditada o inconscientemente, a publicitar gratuitamente-, la presencia electoral de los enclaves cibernéticos de los partidos. Así por ejemplo, el redactor Juan Gonzalo en el diario "El Mundo", el 20 de enero, en un espacio superior a la media página y bajo el título "Hacia la democracia electrónica" presentaba una información general sobre diversos asuntos relativos a Internet y política, cuya ilustración central y muy destacada era la reproducción de la página principal del ciber enclave de Izquierda Unida, sobre un texto que comenzaba diciendo: "Un ejemplo novedoso en el panorama político español es el que representa la página creada por Izquierda Unida para la campaña de las elecciones generales...". Precisamente las formaciones políticas minoritarias pueden encontrar por esta vía –que como digo no fue demasiado aprovechada-, una amplificación en la agenda electoral que sería impensable para su propio presupuesto publicitario o su limitada capacidad de estrellato mediático.

Pero como ya fue apuntado antes, el partido que más decididamente convirtió en noticias sus diversas iniciativas en o para la Red fue el PP, quien, según reflejaron varios medios (cfr. por ejemplo "ABC", 2-II-, 17-II y 26-II del 2000, entre otras fechas) fue convirtiendo en noticia para el gran público el lanzamiento del ciber enclave personal de Aznar, el anuncio de este mismo candidato de su predisposición a participar en un "chat", el lanzamiento del ciber enclave de su candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía, o la convocatoria por sus parlamentarios Rogelio Baón y Pedro Calvo de lo que denominaron el primer "cibermitin". Incluso el acto tradicional de "pegada de carteles" con el que los partidos españoles venían hasta ahora representando ceremonialmente el inicio de la campaña institucional, fue transformado por el PP en una representación ante los periodistas accionando la tecla de un ordenador portátil y haciendo aparecer en pantalla la imagen del cielo de Madrid con el cartel electoral del partido y la foto de Aznar (San Nicolás, 2001:59).

En el caso del PSOE no se detectó una estrategia de campaña similar, ni tampoco hubo un aprovechamiento más intenso de su ciber enclave (aunque por otra parte fue el único que colgó en él su programa electoral completo), siendo calificada la ciber campaña socialista por el mismo analista anterior como de "carencia de fe en el rito/reto hipertextual" (San Nicolás, 2001:53). Pero aun así, hubo aspectos de su actividad virtual que le supusieron un eco mediático de gran envergadura. Así sucedió sobre todo con ocasión de la participación de su candidato a la Presidencia, Joaquín Almunia en el "chat" electoral organizado por el diario "El País". Este diario durante los días 27, 28 y 29 de febrero, y 1 de marzo le dedicó una gran extensión en informaciones y comentarios al anuncio primero y la crónica después de la participación del referido político en el debate organizado en el ciber enclave del diario. Espacio y atención que el propio diario no desplegó con sus restantes invitados, los candidatos Frutos, de IU, Anasagasti, del PNV, y Trías, de CIU posteriormente convocados en la misma plataforma electrónica.

Pero con independencia del tratamiento y explotación singularizada de las diferentes campañas reinsertadas en la agenda mediática general, el propio fenómeno global de la actividad comunicativo-propagandística en la Red de los partidos, acabó acaparando gran atención periodística en las últimas fechas del proceso electoral y algunos profesionales terminaron por acudir a la fuente cibernética para convertirla en punto de partida de su propia labor de seguimiento y análisis. Aparecían ya columnas como la de Juan José Millás titulada "Camarada punto com" (El País" 27-II-2000), la periodista Elsa Granda, por ejemplo, realizaba un análisis sobre la modernización de las páginas ‘web’ de los partidos ("El País", 28-II-2000), Tomás Delclós al día siguiente en el mismo medio explicaba que los partidos en su campaña en Internet "eluden hablar de financiación", Xavier Vidal-Folch, del mismo periódico, dedicaba su crónica del 1 de marzo a las "Promesas de la primera campaña por Internet", y unos días antes, el equipo de seguimiento electoral del citado diario estructuraba sus dos páginas de la sección "La legislatura a examen" a analizar el grado de incumplimiento de las promesas del PP partiendo de lo afirmado por dicho partido en su "página web" ("Las asignaturas pendientes del Gobierno popular", "El País", 22-II-2000). A título de mínima ilustración, también, la sección de Internet del diario "El Mundo" del 28 de febrero era dedicada por su redactor Juan Gonzalo a "El 12-M, e-lecciones generales", con un recorrido por la diversidad de páginas electrónicas ajenas a los partidos que se venían ocupando de la campaña en la Red.

Todo este entorno, mostrado aquí mediante trazos sólo impresionistas, demuestra que, de cara al futuro, la actividad comunicativa generada por los partidos y sus simpatizantes en la Red puede convertirse en elemento capaz de alterar las agendas mediáticas del proceso, dependiendo en este terreno mucho más de la originalidad y fuerza temática que del dinero, a diferencia de la vía publicitaria y de organización de actos convencionales.

Pero al margen de esa faceta del eco periodístico suscitado, la comunicación específica generada en el seno de las páginas web de los partidos, entre candidatos y ciudadanos ofrece también rasgos de interés para una ciberdemocracia interpelativa. Como trataré de ilustrar con algunos ejemplos de la referida campaña, el contenido político de estos mensajes no reduce su funcionalidad a la de ser un instrumento más de publicidad y propaganda; sino que plantea también una posibilidad de relación menos ficticia o estereotipada entre los partidos y los electores de a pie.

En ese sentido, resultó una novedad interesante la iniciativa de los "Foros 2000" planteada en las páginas electrónicas del Partido Popular. Dicha iniciativa consistió en abrir cinco grandes áreas temáticas en las que se pedían opiniones o propuestas a los internautas, comprometiéndose el partido a mantener con libre acceso la consulta del archivo de todos los mensajes recibidos, para estimular así que se produjera un debate plural y en el que, en teoría podían intervenir ciudadanos de cualquier tendencia. Para facilitar la libertad de expresión se permitía que los mensajes se identificaran como "Anónimo", mediante pseudónimo o con identificación personal y dirección electrónica, a voluntad del comunicante. Asimismo, la presentación de los Foros animaba a los políticos del propio partido a participar también en dichos debates. Dichos foros quedaron inaugurados el 25 de noviembre de 1999, por lo que cubrieron no sólo el período institucional de campaña sino también un amplio preludio de la misma. La duda más importante respecto al sentido extra-propagandístico de la invitación se refiere a la participación libre y sin censuras de personas de cualquier tendencia. De hecho, algunos participantes expresaron su recelo al comprobar que el número de los mensajes registrados no se correspondía con el de los cuantificados en las propias secciones de los foros. A ello, un mensaje del propio partido respondía (20-II-2000) que "sólo son retiradas aquellas opiniones que vulneran los principios constitucionales o lo dispuesto en el Código Penal, así como las ajenas al tema planteado o que falten al respecto a las personas". Y añadía que eran menos de un 7% los mensajes retirados y que la mayoría habían llegado bajo los mismos pseudónimos y en días concentrados. Con independencia de las dudas de exactitud que pueda inspirar esta respuesta, la presencia en el archivo consultable de mensajes muy beligerantes con el PP y de otros que precisamente se quejaban de que otros suyos anteriores habían sido eliminados parece apuntar a que, si bien en un principio los responsables del ciberenclave cayeron en la tentación de eliminar los mensajes molestos para sus intereses, acabaron comprendiendo que en una oferta de este tipo, la imagen de limpieza y tolerancia aporta mayores réditos. El mantenimiento, desde luego, de mensajes que claramente atacaban a su partido o denunciaban haber sido censurados antes, prueba –aunque no pueda establecerse en qué grado-, ese ejercicio de pluralismo a través de una plataforma partidaria.

Respecto a la respuesta obtenida, surge de nuevo la evidencia de escasísima implicación: el 11 de marzo, día siguiente de los comicios, este investigador visitó las referidas páginas y cuantificó 270, 328, 157, 346 y 295 mensajes registrados en los respectivos foros; es decir, un total de 1.396 mensajes recibidos en más de tres meses de actividad. A lo que hay que añadir que en una serie de casos la identificación de los comunicantes demostraba reiteración de las mismas personas. A pesar de tal uso minoritario, la mera oferta de la plataforma y una posible familiarización y generalización superior con la idea en próximas elecciones podrían contribuir a una mayor funcionalidad democrática. Funcionalidad que tiene al menos dos dimensiones: Por una parte la satisfacción personal, por mínima que parezca, de que un ciudadano privado puede expresarle a un partido político lo que piensa sobre un determinado aspecto y que esa opinión quede abierta al conocimiento o la respuesta de otros ciudadanos. Por otra parte también que el propio partido pueda conocer de primera mano lo que preocupa, molesta o gusta a una serie de personas corrientes. Podrá suponerse que la mayoría de quienes se animen a visitar las páginas de un partido serán simpatizantes del mismo, pero incluso así, las opiniones de los propios simpatizantes pueden orientar a la dirección sobre lo que despierta más apoyo o rechazo de sus actuaciones. A título anecdótico cabe reseñar en tal sentido, que en algunos de los foros comentados diversos participantes que se declaraban afines expresaban su rechazo frontal al hasta entonces ministro Arias Salgado (político que por cierto dejó de ocupar puestos de relevancia en el siguiente gobierno del PP).

La comentada iniciativa, no seguida por ninguna de las otras dos grandes formaciones electorales, tuvo también en el caso del PP el complemento de ofrecer la posibilidad de dirigir consultas específicas al político del partido que el comunicante deseara contactar, con el compromiso de los responsables de que ese político respondería personalmente el mensaje. Por esta vía, la dirección del Partido Popular declaró después haber recibido y respondido unas 100.000 consultas (Hellín, 2001:74), si bien este dato resulta a todas luces irreal, pues a la vista del promedio también declarado de unas 2.500 visitas diarias, en cien días de actividad significaría que casi uno de cada dos visitantes habría también dirigido alguna consulta a políticos de la formación.

En la actividad comunicativa del ciber enclave del Partido Socialista, si bien no existió una oferta semejante de debate público9 hubo alguna otra iniciativa también reseñable desde una perspectiva más implicativa para los ciudadanos. Me refiero ahora al apartado que el PSOE vino dedicando desde el otoño del 99 a un simulador de declaración de la renta, con el que se pretendía demostrar que la reforma introducida por el partido gobernante perjudicaba los intereses de la mayoría de los contribuyentes. Para que la afirmación del partido no sonara a pura demagogia, se invitaba al cibernauta a ir introduciendo sus datos económicos y familiares, recibiendo en respuesta inmediata el cálculo de lo que habría de pagar a Hacienda por el sistema del gobierno o por la contrapropuesta socialista. De nuevo, la fiabilidad de un ejercicio de este tipo suministrado por una fuente interesada no puede ofrecer plenas garantías. Pero abre expectativas respecto al tipo y grado de relación interactiva que los partidos pueden ir ofreciendo a los ciudadanos a través de sus ventanillas electrónicas, superando muy de largo la casi nula posibilidad de confrontación directa existente hasta ahora. Por otra parte, una "demostración" tan contundente como la ofertada en este caso por el PSOE, no podía dejar impasible a su directo perjudicado, por lo que de nuevo, las páginas de los partidos en Internet revelaron otro valor añadido mucho más difícil y costoso de utilizar en las campañas tradicionales, que es la agilidad y minuciosidad en las respuestas a los adversarios: En su sección "El PP opina", a partir del mes de enero este partido ofrecía una serie de ejemplos de declaraciones de renta, bajo el rótulo de "una reforma buena para todos", con los que pretendía "demostrar" que su modelo impositivo resultaba beneficioso para los contribuyentes de cualquier tramo económico. Al margen de quien tuviera más razón o distorsionara menos los hechos, confrontaciones comunicativas como éste ponen de relieve que, al margen del debate sostenido en los medios tradicionales, las páginas electrónicas de los partidos pueden generar otro debate horizontal, mucho más directo y detallado (menos solventable por tanto con frases elocuentes y de simples ‘titulares’), en que los detalles técnicos y argumentales ofrecidos por cada parte requieren un detalle igualmente técnico y argumentativo de las otras. Y este debate horizontal y directo entre partidos tienen como testigos a los ciudadanos que se tomen la molestia de visitar los diferentes enclaves virtuales.

Finalmente, y tomando como referencia una iniciativa desarrollada en el ciber enclave de Izquierda Unida durante esa misma campaña, las páginas electrónicas pueden servir, no sólo para iniciar noticias de interés para los medios convencionales, sino también para ampliar y detallar las noticias esquemáticas que en prensa y radiotelevisión suelen ofrecerse de las propuestas y actividades de los partidos: Uno de los asuntos más destacados de la citada campaña fue el intento de pacto electoral entre PSOE e IU, con vicisitudes y escaramuzas diversas entre sus dirigentes, de cara a rentabilizar mejor la consecución amplia o restringida de dicho pacto. Todos los medios de comunicación dedicaron gran espacio al tema y uno de los puntos culminantes de tan complicado proceso fue el envío de sucesivas cartas del primer candidato de IU, Francisco Frutos, al Secretario General del PSOE, Joaquín Almunia, en las que el primero respondía al segundo y marcaba los límites del posible acuerdo, sobre la oferta de pacto electoral. Todos los medios hablaron de ello, pero ninguno de los grandes, al menos, reprodujo en su integridad dichas cartas. El enclave electrónico de Izquierda Unida las presentó allí íntegramente, lo que constituyó una fuente de documentación para cualquier periodista que hubiera querido comprobar cualquier matiz de las mismas, así como una posibilidad para los electores de observar por sí mismos el talante y las razones esgrimidas por el candidato de Izquierda Unida, más allá de los comentarios no siempre ecuánimes ni precisos de los comentaristas periodísticos.

Todas las cuestiones hasta aquí seleccionadas del amplio catálogo de novedades apuntadas por la campaña virtual española del año 2000 inducen a pensar que, si bien el aprovechamiento de sus recursos ha resultado aún moderado, próximos comicios irán reflejando un peso cada vez mayor de las repercusiones buscadas o inevitables de esta otra forma de actividad política. Y como queda ilustrado, no serán sólo los partidos y candidatos quienes podrán ajustar a sus intereses las nuevas herramientas, sino que también periodistas y ciudadanos de a pie pueden explotar en su propio beneficio las nuevas circunstancias comunicativas.

4. La interactividad entre ciudadanos y parlamentarios del
Congreso y el Senado de España: Una medición empírica (1999-2001)

Pero otro aspecto no menos crucial y controvertido de la transformación factible de las democracias a partir de las nuevas tecnologías es la posibilidad de diálogo directo entre representantes y representados de manera fluida y cotidiana. Dentro del abanico de variantes de esta cuestión ya abordados en el epígrafe 2, merece un análisis más detenido la opción de un equipamiento informático institucional que permitiera a los ciudadanos contactar sin intermediarios de ninguna clase con sus diputados y senadores. De hecho, en las democracias con mayor tradición, el diputado o delegado ha mantenido presente –sobre todo en países con sistemas electorales de pequeña circunscripción- que él debía su cargo a un conglomerado de electores –sus votantes- quienes podían pedirle cuentas con mayor asiduidad y derecho que el etéreo ‘conjunto de la nación’. Por ello ha seguido vigente en esas democracias, la idea de "oficina electoral" abierta a la atención personal o postal de los electores concretos de la circunscripción. En países como España, donde la llegada a la democracia es mucho más tardía, la propia vastedad y anonimato de la masa del electorado, típica de las sociedades contemporáneas, diluye la sensación del representante de ser el delegado de una porción concreta de votantes. A ello contribuyen además, las listas cerradas de candidatos –por las que cada elegido siente que debe su puesto al partido en lugar de a los votantes-, y la tradición de la vieja democracia oligárquica de los diputados "cuneros" (es decir, personas a quienes el partido designa en representación de provincias o territorios con los que no han mantenido hasta entonces ningún vínculo).

Esta falta de tradición en el sentido de representación local, unida a la mayor dificultad de atender las demandas de una masa ingente y anónima de electores parecían destinadas a arrumbar definitivamente cualquier atisbo de compromiso de los representantes para atender en persona las preguntas o peticiones individuales de sus electores. Sin embargo, las nuevas tecnologías cibernéticas vuelven de nuevo a facilitar esa posibilidad, y en la medida en que floreciera al respecto una conciencia cívica de exigencia, podría plantearse incluso la obligatoriedad institucional y el control público del uso de esa herramienta.

Ha parecido por ello oportuno a este investigador medir en primer lugar el grado de ofrecimiento expreso de los parlamentarios españoles de la disponibilidad de tal contacto (dirección de correo electrónico parlamentario) y, en segundo lugar, el grado real de respuesta a un ciudadano de a pie en una experiencia concreta. Se ha intentado además medir la evolución producida, en un momento de divulgación crítica de estas nuevas tecnologías, para lo cual, quien esto escribe realizó una primera medición de ambas cuestiones entre octubre y diciembre de 1999 (al final de la anterior legislatura) y -manteniendo en secreto aquellos resultados para evitar cualquier influencia en la medición ulterior- ha procedido de nuevo a ambas cuantificaciones entre la primavera y el comienzo del otoño del 2001, con los parlamentarios de la actual legislatura. En ambos momentos se ha cuantificado tanto la situación del Congreso como del Senado.

Los resultados respecto a equipamiento -y mención pública en las ciber páginas de Congreso y Senado-, de correo electrónico de los parlamentarios fue la siguiente:

TABLA 1: Diputados y Senadores con correo electrónico (1999-2001)
Fuente: Medición propia de los datos obrantes en
www.congreso.es y www.senado.es. , octubre-noviembre, 1999 / Abril-julio, 2001

CONGRESO Y SENADO ESPAÑOL 1999-2001

 

1999

2001

 

TOTAL

Con ‘e-mail’

% sobre Total Cámara

TOTAL

Con ‘e-mail’

% sobre Total Cámara

CONGRESO

350

92

26,2 %

350

210

60,0 %

SENADO *

260

189

72,6 %

258

245

94,9 %

TOTAL CORTES

610

281

46,1%

608

455

74,8 %

* Algunas vacantes en el momento de la medición en 2001.

En cuanto a la distribución por cámaras y por partidos, ésta fue la siguiente:

TABLA 2: Congresistas con correo electrónico (1999-2001) por partidos:
Fuente: Medición propia de los datos obrantes en
www.congreso.es, octubre-noviembre, 1999 / Abril-julio, 2001

CONGRESISTAS CON ‘E- MAIL’ 1999-2001

 

1999

2001

 

Diputados Total *

Con ‘e-mail’

% sobre Total Partido

Diputados Total

Con ‘e-mail’

% sobre Total Partido

PP

155

26

16,7%

183

97 #

53 %

PSOE

141

55 **

39,1 %

125

92 ##

73,6 %

IU

16

3

18,7 %

8

2

25 %

CIU

16

6

37,5 %

15

11

73,3 %

PNV

5

1

20 %

7

1

14,2 %

CC

4

0

0 %

4

1

25 %

Otros

10

1

10 %

8

6

75 %

* No se contabilizan los 3 diputados elegidos por Herri Batasuna por no ocupar sus escaños.
**
2 tenían también página personal en Internet
#
3 tenían " " " "
##
6 tenían " " " "

TABLA 3: Senadores con correo electrónico (1999-2001) por partidos:
Fuente: Medición propia de los datos obrantes en
www.senado.es, octubre-noviembre, 1999 / Abril-julio, 2001

SENADORES CON ‘E- MAIL’ 1999-2001

 

1999

2001

 

Senadores Total

Con ‘e-mail’

% sobre Total Partido

Senadores Total

Con ‘e-mail’

% sobre Total Partido

PP

134

96

71,6 %

149

137

91,9 %

PSOE

100

76

76 %

78 *

78

100 %

CIU

11

7

63,6 %

11

11

100 %

PNV

6

4

66,6 %

8

8

100 %

Otros

9

6

66,6 %

6 **

5

83,3 %

* Sumados los 9 del Partido Socialista de Cataluña, presentados dentro de la coalición "Entesa Catalana de Progrés".
** Sumados los 2 de ERC presentados dentro de la coalición "Entesa Catalana de Progrés".

La comparación de estos datos permite destacar un par de conclusiones: En primer lugar que está mucho más generalizado en el Senado que en el Congreso la mención de una dirección electrónica de contacto, habiéndose llegando en esta Cámara a la casi totalidad de parlamentarios que la ofrecen en su ficha pública del ciber enclave parlamentario. Este hecho podría explicarse por una iniciativa institucional de equipamiento generalizado, más que por voluntad expresa de los senadores, así como por haber sido esta Cámara impulsora en la legislatura pasada de un comisión de fomento de las nuevas tecnologías. En segundo lugar, en ambos casos, se observa un incremento porcentual muy fuerte de los parlamentarios españoles que de 1999 a 2001 han pasado a dotarse de una dirección oficial de correo electrónico abierta a todos los ciudadanos (del 46,1% del total de ambas cámaras al final de la anterior legislatura se ha pasado al 74,8 al comienzo de la presente; es decir, se ha experimentado un incremento de casi 29 puntos porcentuales). Ya por partidos se observa que mientras PSOE y CIU han ido a la cabeza en la dotación de direcciones electrónicas, tanto en el Congreso como en el Senado, el PP y el PNV han avanzado mucho más despacio, sobre todo entre sus diputados. En el caso de los diputados del PNV se experimenta incluso un retroceso relativo -si bien el pequeño número de casos resta significación al dato-10.

Disponer de una dirección de correo anunciada de forma pública, constituye obviamente un indicador para calibrar el grado de compromiso de los parlamentarios con la democracia virtual. Pero es evidente que tal anuncio podría reducirse a un elemento decorativo para transmitir la imagen de ‘estar al día’. Podría también reflejar la aceptación pasiva de los parlamentarios de unos equipamientos ofrecidos por la institución –de la misma forma que se facilitan despachos y teléfonos-, y no responder en absoluto a un compromiso personal y voluntario de ‘alfabetización electrónica’, por parte de muchos senadores y diputados11. Una tercera explicación pesimista podría ser que los parlamentarios hubieran mostrado interés en disponer de las nuevas herramientas tecnológicas, pero sólo con el objetivo de aprovecharlas en sus contactos con instituciones y élites sociopolíticas, pero en absoluto para entrar en diálogo con los ciudadanos corrientes. Para comprobar empíricamente el grado real de diligencia de nuestros parlamentarios a la hora de responder a ciudadanos corrientes, este investigador ha desarrollado el sencillo experimento siguiente:

Bajo un nombre supuesto y presentándose como un ciudadano de a pie, redactó un mensaje informal que fue enviado a todos los diputados y senadores con dirección de correo electrónico mencionada públicamente en el ciber enclave de su Cámara. El supuesto ciudadano se presentaba como un neófito en el mundo de Internet que ante la sorpresa de ver en las páginas del Congreso o Senado, la posibilidad de contacto directo con los parlamentarios, se dirigía a uno en particular –simultáneamente y de forma paralela a todos los demás accesibles por esta vía, pero sin comentar tal circunstancia al resto-, y solicitaba una breve respuesta del político sobre si ese conducto estaba a disposición de cualquier persona, o si por el contrario, debía reservarse para representantes de entidades o grupos del tipo que fuera. Para estimular algo más la respuesta solicitaba información adicional sobre la obtención de una invitación para asistir a una sesión de la Cámara. La experiencia fue realizada entre noviembre y primeros días de diciembre de 1999, y ha sido repetida con los parlamentarios de la nueva legislatura entre los últimos días de septiembre y primeros de octubre del 200112.

En la medición de 1999, el número efectivo de respuestas, incluso varias semanas más tarde, fue tan bajo como muestran las cifras de las tablas siguientes13. Cabría considerar en descargo de los parlamentarios que las semanas de diciembre de 1999, previas a la finalización del ultimo período de sesiones de esa legislatura, exigió una intensa actividad política de los mismos (con discusión y aprobación urgente de vayas leyes orgánicas que debían quedar solventadas antes de la convocatoria de las nuevas elecciones). Pero aún así, la primera conclusión de este análisis solo pudo ser que el parlamentario medio español de ese momento aún no se mostraba demasiado adaptado a la posibilidad de responder a un ciudadano corriente que se dirige a él de la manera más elemental posible a través de las nuevas tecnologías14. Por ello, y para medir también la evolución experimentada en un plazo relativamente breve, este investigador decidió esperar, sin hacer públicos los primeros resultados, para realizar una segunda experiencia (con los parlamentarios de la siguiente legislatura, a los dos años prácticamente de la experiencia anterior), que no estuviera condicionada por la divulgación de los datos anteriormente obtenidos. Para esta segunda oleada se ha considerado cinco semanas como plazo para la posible recepción de respuestas, quedando cerrada dicha recogida el 9 de noviembre.

Los resultados de ambas experiencias se muestran en las tablas siguientes:

TABLA 4: Diputados del Congreso contactados por correo electrónico (1999-2001):
Fuente: Medición propia a partir de los datos obrantes en
www.congreso.es, octubre-noviembre, 1999 / septiembre-octubre, 2001.

CONTACTOS POR ‘E-MAIL’ CON LOS DIPUTADOS DEL CONGRESO (1999-2001)

 

1999

2001

Total Diputados con ‘e-mail’

92

--

210

--

Error en dirección

4

--

1

--

Total contacto efectivo

88

100 %

209

100%

Respuestas con % sobre contactables

23

26,1 %

81

38,7%

Respuestas con % sobre Total 350 Diputados

23

6,5%

81

23,1%

TABLA 5: Diputados del Congreso contactados por correo electrónico, por partidos (1999-2001):
Fuente: Medición propia a partir de los datos obrantes en
www.congreso.es, octubre-noviembre, 1999 / septiembre-octubre, 2001.

CONTACTOS POR E-MAIL CON DIPUTADOS POR PARTIDOS (1999-2001)

 

1999

2001

 

Con ‘e-mail’ efectivo / % Dip. Partido

Respuestas Efectivas

% sobre contactables del Partido / y sobre Total Diputados del Partido

Con ‘e-mail’ efectivo / % Dip. Partido

Respuestas Efectivas

% sobre contactables del Partido/ y sobre Total del Partido

PP

24 (15,4%)

8

33,3 % / 5,1 %

96 (52,7%)

30

30,9% / 16,3%

PSOE

53 (37,5%)

14

26,4 %/ 9,9 %

92 (73,6%)

42

45,6% / 33,6%

IU

3 (18,7%)

0

0 % / 0 %

2 (25,0 %)

0

0,% / 0,%

CIU

6 (37,5%)

1

16,6 % / 6,2 %

11 (73,3%)

7

63,6 % / 46,6 %

PNV

1 (20%)

0

0 % / 0 %

1 (14,2%)

1

100%/ 14,2 %

CC

0 (0%)

0

0 % / 0 %

1 (25,0 %)

0

0 % / 0%

Otros

1 (10%)

0

0 % / 0 %

6 (75%)

1

16,6 % / 12,5 %

TABLA 6: Diputados del Congreso contactados por correo electrónico, por sexo (1999-2001):
Fuente: Medición propia a partir de los datos obrantes en
www.congreso.es y www.senado.es, octubre-noviembre, 1999 / septiembre-octubre, 2001.

CONTACTOS POR E-MAIL CON DIPUTADOS POR SEXO (1999-2001)

 

1999

2001

 

HOMBRES

MUJERES

HOMBRES

MUJERES

Total Diputados por sexo

257 *

90

248

102

Con ‘e-mail’ efectivo

72

16

140

67

Respuestas

21

2

52

29

% sobre efectivos propio sexo

29,1 %

12,5 %

37,1 %

43,2 %

% Sobre Total propio sexo

8,1 %

2,2 %

20,9 %

28,4 %

* Excluidos los 3 diputados de Herri Batasuna al no ocupar sus escaños.

TABLA 7: Senadores contactados por correo electrónico (1999-2001):
Fuente: Medición propia a partir de los datos obrantes en
www.senado.es octubre-noviembre, 1999 / septiembre-octubre, 2001.

CONTACTOS POR E-MAIL CON SENADORES (1999-2001)

 

1999

2001

Total Senadores con ‘e-mail’

189

---

245

--

Error en dirección

4

---

0

--

Total contacto efectivo

184

100 %

245

100 %

Respuestas con % sobre contactables

16

8,6 %

51

20,8 %

Respuestas con % sobre

Total Senadores

16

6,1 %

51

19,7 %

TABLA 8: Senadores contactados por correo electrónico, por partidos (1999-2001):
Fuente: Medición propia a partir de los datos obrantes en
www.senado.es, octubre-noviembre, 1999 / septiembre-octubre, 2001.

CONTACTOS POR E-MAIL CON SENADORES POR PARTIDOS (1999-2001)

 

1999

2001

 

Con ‘e-mail’ efectivo / % Sen. Partido

Respuestas Efectivas

% sobre contactables del Partido / y sobre Total Senadores del Partido

Con ‘e-mail’ efectivo / % Sen. Partido

Respuestas Efectivas

% sobre contactables del Partido / y sobre Total Senadores del Partido

PP

91 (67,9%)

8

8,7 % / 5,9 %

137 (91,9%)

25

18,2% / 16,7 %

PSOE

76 (76,0 %)

5

6,5 % / 5,0 %

78 (100 %)

23

29,4% / 29,4 %

CIU

7 (63,6%)

1

14,2 % / 9,1 %

11 (100 %)

1

9,1 % / 9,1 %

PNV

4 (66,6 %)

1

25,0 % / 16,6 %

8 (100 % )

2

25,0 % / 25,0 %

Otros

6 (66,6 %)

1

16,6 % / 11,1 %

11 (91, 6 %)

0

0% / 0%

TABLA 9: Diputados del Congreso contactados por correo electrónico, por sexo (1999-2001):
Fuente: Medición propia a partir de los datos obrantes en
www.senado.es, octubre-noviembre, 1999 / septiembre-octubre, 2001.

CONTACTOS POR E-MAIL CON SENADORES POR SEXO (1999-2001)

 

1999

2001

 

HOMBRES

MUJERES

HOMBRES

MUJERES

Total Senadores por Sexo

221

39

196

62

Con ‘e-mail’ efectivo

156

28

184

61

Respuestas

15

1

33

18

% sobre efectivos propio grupo

9,6 %

3,5 %

17,9 %

29,5 %

% Sobre total propio sexo

6,7 %

2,5 %

16,8 %

29,1 %

A la vista de estos resultados, merecen destacarse, en mi opinión, las siguientes conclusiones:
  • El espectacular incremento (en casi un 29 por ciento) de parlamentarios de ambas cámaras que hacen pública una dirección electrónica en el 2001, a diferencia de en 1999, no se corresponde, sin embargo con un incremento similar de quienes responden al ciudadano de a pie del experimento (un 16,5 por ciento más en el 2001 que en 1999). Asimismo, el porcentaje de parlamentarios que responden sigue siendo bastante reducido en el año 2001, como queda especificado en la tercera de estas conclusiones.
  • Tal discrepancia es mucho más aguda en el caso del Senado pues mientras la casi totalidad de los senadores ofrecen ahora su dirección electrónica, sólo un 19,7% de los miembros de esta Cámara (un 20,8 % de los que hacen pública su dirección) llegan a responder. Ello parece corroborar la impresión de que muchos senadores cuentan con correo electrónico, más por una iniciativa de equipamiento institucional que por un interés personal de ellos mismos.
  • Fue una proporción insignificante la de los parlamentarios que respondieron efectivamente en 1999. Pero en ambas cámaras, el número de quienes responden al supuesto ciudadano de a pie sigue siendo muy bajo en el 2001: Un 23,1% del total de los diputados y un 19,7% de los senadores. Al menos en el caso de los diputados, si el porcentaje se establece a partir de los que declaran su dirección de correo electrónico, quienes contestan alcanzan un 38,7% de los que la ofrecen. Entre los senadores este otro porcentaje es muy similar al antes citado, al mostrar casi todos los senadores un correo electrónico que por lo visto luego apenas utilizan para el contacto propuesto.
  • Por partidos políticos, es el PSOE el que entre ambas cámaras ofrece una imagen global de mayor proporción de respuestas: El 33,6% de sus parlamentarios y el 29,4% de sus senadores han respondido a este comunicante. CIU genera una impresión muy desigual, pues si bien ofrece el porcentaje particular más alto en el Congreso (un 46,6% de sus diputados respondieron), en la Cámara Alta sólo uno de sus once senadores (el 9,1%) respondieron. El PP refleja una situación homogénea pero bastante débil en ambas cámaras (el 16,3% y el 16,7% de sus diputados y senadores, respectivamente, respondieron). Finalmente llama la atención que los grupos minoritarios sean los que nunca o casi nunca han respondido; con independencia de la escasa significación de cualquier resultado aleatorio que su escaso número de miembros siempre tendría que generar, resulta llamativo que quienes en principio deberían sentirse más cercanos al contacto con gentes de a pie y a la necesidad de ganarse nuevos simpatizantes, sean de hecho los más insensibles o refractarios hacia las vías de comunicación con las que más fácil contacto podrían fomentar.
  • Por lo que se refiere a la clásica comparación entre sexos, destaca que mientras en 1999 el porcentaje de parlamentarias que llegó a responder fue insignificante y claramente inferior al de los varones (2,2% y 2,6% del total de las parlamentarias del Congreso y el Senado, frente al 8,1% y 6,7% respectivamente, en el caso de los hombres), en el 2001, las mujeres han sobrepasado con claridad a los hombres en el porcentaje de respuestas (el 28,4% de las diputadas y el 29,1% de las senadoras, frente 20,9% de los diputados y el 16,8% de los senadores). Tal cambio drástico de tendencia podría interpretarse como una inicial incorporación más tardía de las parlamentarias al uso de las nuevas tecnologías -en línea con las mujeres en general-, pero que una vez familiarizadas con las mismas, parecen más interesadas en cuantos usos implican mayor intercomunicabilidad social.
  • Aunque se ha descartado por razones de espacio entrar en el análisis detallado de las distribuciones por tramos de edad o áreas geográficas de los parlamentarios, una consideración inicial permite descartar el factor edad como explicativo de la mayor o menor tasa de respuestas y, en cambio, los representantes de las provincias catalanas son los que –con independencia de los partidos de pertenencia-, parecen destacar en su porcentaje relativo de respuestas, frente a los del resto de regiones.
  • Finalmente, la sensación negativa que en términos cuantitativos genera el discreto número de parlamentarios españoles que de hecho entran en una experiencia de contacto real con un ciudadano de a pie a través de la nueva vía, debe ser sopesada en sentido positivo con otros dos factores: En primer lugar, el prometedor incremento relativo que en tan sólo dos años se ha experimentado, tanto entre quienes anuncian su dirección como entre quienes de hecho aceptan responder a un simple ciudadano desprovisto del menor interés institucional o profesional. En segundo lugar, si bien son sólo uno de cada cinco diputados, aproximadamente, lo