La ciberdemocracia posible...
( ...Continuacion )
3.
La experiencia de las ciber elecciones españolas
del año 2000
La campaña
electoral de las Legislativas celebradas en
España en marzo del año 2000 ha sido el momento
de eclosión de la "política virtual"
en este país. Desde luego no ha supuesto el
desplazamiento ni robo del protagonismo a los
usos de la videopolítica mediática, pero sí se
ha incrustado en medio de esta otra,
convirtiéndose a menudo en fuente de noticia y
tema de agenda, que es precisamente
una de las funciones principales a las que
parecen llamadas las acciones estratégicas de
partidos y candidatos en la Red. Se había
producido poco antes el precedente de las
elecciones autonómicas catalanas (octubre de
1999), en la que los principales partidos
dispusieron ya de presencia en Internet y algunos
en especial, como el candidato Maragall y su
partido el PSC, desplegaron mayor originalidad y
demostración de una campaña "a la
americana" incluyendo páginas
electrónicas de simpatizantes para
atacar sarcásticamente a sus adversarios-. Pero
ha sido sin duda en el arranque y semanas previas
de esa campaña del año 2000 cuando los partidos
políticos y candidatos españoles se han
incorporado de manera plena, aunque con un uso
moderado todavía, a las actividades y recursos
de una cibercampaña.
Un análisis
exhaustivo de las actividades cibernéticas
desarrolladas por los partidos españoles y sus
repercusiones mediáticas, durante el proceso
electoral del año 2000 supera con creces el
objetivo de síntesis aquí acometido. Pero para
una descripción más pormenorizada cabe acudir
al conjunto de trabajos publicados en la revista "Sphera
Pública", de la Universidad Católica
de Murcia, en la que un grupo de investigadores
ha presentado el seguimiento realizado de
diversos aspectos técnicos, de estructura y de
contenido de la citada cibercampaña (San
Nicolás: 2001; Hellín: 2001; Hernández
Martínez: 2001; VV.AA: 2001). Del conjunto de
datos ahí aportados, simplemente destacaré los
relativos al número de páginas electrónicas
desplegadas por los tres principales partidos en
sus respectivos ciber enclaves, y el número de
visitas internáuticas declaradas por cada uno de
ellos: Izquierda Unida estructuró su ciber
información en 48 páginas (entre su enclave
general y su específico para las elecciones), el
PSOE la distribuyó en 24 (con un solo enclave
común para el partido y la campaña electoral),
y el Partido Popular la presentó mediante un
total de 107 páginas (sumando las del enclave
general del partido, el específico de las
elecciones y el personalizado de Aznar). Por lo
que se refiere a los accesos registrados -según
la encuesta posterior a los responsables de
organización, desarrollada por el citado grupo
de investigadores-, Izquierda Unida declaró 277
visitas el día de mayor afluencia, el Partido
Socialista, 7.312 visitas el día más intenso y
2.523 el día más flojo y el Partido Popular, un
promedio diario de 2.481 visitas. Tales datos
confirman por sí solos dos rasgos ya apuntados:
Que los partidos políticos empiezan a explotar
el recurso cibernético, aunque con desigual
dedicación todavía, y que el electorado que
directamente decide hacer uso de tal escaparate
es muy minoritario por el momento.
Sin embargo, y
como también he venido apuntando, el que el
acceso directo del electorado a las páginas
virtuales de los partidos sea muy débil no
elimina el efecto transformador del conjunto
total de la campaña que por la vía
indirecta de su reflejo en prensa y
radiotelevisión-, las nuevas herramientas están
ya introduciendo. En ese sentido me parece
oportuno analizar con mayor detalle el eco en los
medios convencionales que la actividad electoral
en Internet tuvo durante la citada campaña.
El cambio de
situación empezó a vislumbrarse en los meses de
"calentamiento electoral" previos a la
convocatoria de marzo del 2000, cuando, por
ejemplo, a primeros de noviembre de 1999, los
principales diarios dedicaban páginas completas
("El País", 9-XI-99, "El
Mundo", 10-XI-99) a informar del debut
de Bill Clinton como Presidente interpelable en
un "chat" organizado al efecto. Sin
duda era una llamada de atención mediática
hacia las posibilidades de campaña
virtual que los equipos de los diferentes
partidos políticos se estaban planteando ya de
hecho por esas fechas. Prueba de ello es que el
mismo 10 de noviembre el diario "El
País" informaba de que el enclave de
Izquierda Unida Municipal de Madrid (grupoiu@munimadrid.es) había abierto un
debate con los ciudadanos interesados para
discutir el proyecto de reforma del Paseo del
Prado de la capital. La acción estratégica de
convertir en noticia facilitada en rueda de
prensa un contenido presentado en la Red iniciaba
así su andadura. Y quien sin duda la aprovechó
más a fondo, -en consonancia con su más intensa
inclusión de la campaña virtual en el eje de la
campaña mediática (cfr. San Nicolás,
2001:56-58)-, fue el Partido Popular: A finales
de noviembre y primeros de diciembre, en diversas
ruedas de prensa de los responsables de
comunicación del partido se ofreció la noticia,
repetida por diversos medios y especialmente por
TVE-1, de la creación de una serie de
"foros cibernéticos" en el enclave
electrónico del partido, para recabar
iniciativas, primero, para el programa electoral,
y para seguir más tarde reflejando las opiniones
de los ciudadanos ante los principales temas de
preocupación electoral de actualidad.
La explotación
de las actividades virtuales como
"foto-oportunidades" o pseudo
acontecimientos de relaciones públicas
electorales (Paletz, 1997:212) no fue todo lo
intensa ni generalizada que cabría suponer. Ni
tampoco los periodistas dedicados a la cobertura
electoral parecieron aprovechar a fondo por
propia iniciativa esa nueva fuente de
información y rastreo de noticias. Aun así,
todavía antes de las fechas de campaña
institucional, algunos diarios dedicaron espacio
destacado a informar y premeditada o
inconscientemente, a publicitar gratuitamente-,
la presencia electoral de los enclaves
cibernéticos de los partidos. Así por ejemplo,
el redactor Juan Gonzalo en el diario "El
Mundo", el 20 de enero, en un espacio
superior a la media página y bajo el título
"Hacia la democracia electrónica"
presentaba una información general sobre
diversos asuntos relativos a Internet y
política, cuya ilustración central y muy
destacada era la reproducción de la página
principal del ciber enclave de Izquierda Unida,
sobre un texto que comenzaba diciendo: "Un
ejemplo novedoso en el panorama político
español es el que representa la página creada
por Izquierda Unida para la campaña de las
elecciones generales...". Precisamente las
formaciones políticas minoritarias pueden
encontrar por esta vía que como digo no
fue demasiado aprovechada-, una amplificación en
la agenda electoral que sería impensable para su
propio presupuesto publicitario o su limitada
capacidad de estrellato mediático.
Pero como ya fue
apuntado antes, el partido que más decididamente
convirtió en noticias sus diversas iniciativas
en o para la Red fue el PP, quien, según
reflejaron varios medios (cfr. por ejemplo "ABC",
2-II-, 17-II y 26-II del 2000, entre otras
fechas) fue convirtiendo en noticia para el gran
público el lanzamiento del ciber enclave
personal de Aznar, el anuncio de este mismo
candidato de su predisposición a participar en
un "chat", el lanzamiento del ciber
enclave de su candidata a la Presidencia de la
Junta de Andalucía, o la convocatoria por sus
parlamentarios Rogelio Baón y Pedro Calvo de lo
que denominaron el primer "cibermitin".
Incluso el acto tradicional de "pegada de
carteles" con el que los partidos españoles
venían hasta ahora representando ceremonialmente
el inicio de la campaña institucional, fue
transformado por el PP en una representación
ante los periodistas accionando la tecla de un
ordenador portátil y haciendo aparecer en
pantalla la imagen del cielo de Madrid con el
cartel electoral del partido y la foto de Aznar
(San Nicolás, 2001:59).
En el caso del
PSOE no se detectó una estrategia de campaña
similar, ni tampoco hubo un aprovechamiento más
intenso de su ciber enclave (aunque por otra
parte fue el único que colgó en él su programa
electoral completo), siendo calificada la ciber
campaña socialista por el mismo analista
anterior como de "carencia de fe en el
rito/reto hipertextual" (San Nicolás,
2001:53). Pero aun así, hubo aspectos de su
actividad virtual que le supusieron un eco
mediático de gran envergadura. Así sucedió
sobre todo con ocasión de la participación de
su candidato a la Presidencia, Joaquín Almunia
en el "chat" electoral organizado por
el diario "El País". Este
diario durante los días 27, 28 y 29 de febrero,
y 1 de marzo le dedicó una gran extensión en
informaciones y comentarios al anuncio primero y
la crónica después de la participación del
referido político en el debate organizado en el
ciber enclave del diario. Espacio y atención que
el propio diario no desplegó con sus restantes
invitados, los candidatos Frutos, de IU,
Anasagasti, del PNV, y Trías, de CIU
posteriormente convocados en la misma plataforma
electrónica.
Pero con
independencia del tratamiento y explotación
singularizada de las diferentes campañas
reinsertadas en la agenda mediática general, el
propio fenómeno global de la actividad
comunicativo-propagandística en la Red de los
partidos, acabó acaparando gran atención
periodística en las últimas fechas del proceso
electoral y algunos profesionales terminaron por
acudir a la fuente cibernética para convertirla
en punto de partida de su propia labor de
seguimiento y análisis. Aparecían ya columnas
como la de Juan José Millás titulada
"Camarada punto com" (El País"
27-II-2000), la periodista Elsa Granda, por
ejemplo, realizaba un análisis sobre la
modernización de las páginas web de
los partidos ("El País",
28-II-2000), Tomás Delclós al día siguiente en
el mismo medio explicaba que los partidos en su
campaña en Internet "eluden hablar de
financiación", Xavier Vidal-Folch, del
mismo periódico, dedicaba su crónica del 1 de
marzo a las "Promesas de la primera campaña
por Internet", y unos días antes, el equipo
de seguimiento electoral del citado diario
estructuraba sus dos páginas de la sección
"La legislatura a examen" a analizar el
grado de incumplimiento de las promesas del PP
partiendo de lo afirmado por dicho partido en su
"página web" ("Las asignaturas
pendientes del Gobierno popular", "El
País", 22-II-2000). A título de
mínima ilustración, también, la sección de
Internet del diario "El Mundo"
del 28 de febrero era dedicada por su redactor
Juan Gonzalo a "El 12-M, e-lecciones
generales", con un recorrido por la
diversidad de páginas electrónicas ajenas a los
partidos que se venían ocupando de la campaña
en la Red.
Todo este
entorno, mostrado aquí mediante trazos sólo
impresionistas, demuestra que, de cara al futuro,
la actividad comunicativa generada por los
partidos y sus simpatizantes en la Red puede
convertirse en elemento capaz de alterar las
agendas mediáticas del proceso, dependiendo en
este terreno mucho más de la originalidad y
fuerza temática que del dinero, a diferencia de
la vía publicitaria y de organización de actos
convencionales.
Pero al margen
de esa faceta del eco periodístico suscitado, la
comunicación específica generada en el seno de
las páginas web de los partidos, entre
candidatos y ciudadanos ofrece también rasgos de
interés para una ciberdemocracia interpelativa.
Como trataré de ilustrar con algunos ejemplos de
la referida campaña, el contenido político de
estos mensajes no reduce su funcionalidad a la de
ser un instrumento más de publicidad y
propaganda; sino que plantea también una
posibilidad de relación menos ficticia o
estereotipada entre los partidos y los electores
de a pie.
En ese sentido,
resultó una novedad interesante la iniciativa de
los "Foros 2000" planteada en las
páginas electrónicas del Partido Popular. Dicha
iniciativa consistió en abrir cinco grandes
áreas temáticas en las que se pedían opiniones
o propuestas a los internautas, comprometiéndose
el partido a mantener con libre acceso la
consulta del archivo de todos los mensajes
recibidos, para estimular así que se produjera
un debate plural y en el que, en teoría podían
intervenir ciudadanos de cualquier tendencia.
Para facilitar la libertad de expresión se
permitía que los mensajes se identificaran como
"Anónimo", mediante pseudónimo o con
identificación personal y dirección
electrónica, a voluntad del comunicante.
Asimismo, la presentación de los Foros animaba a
los políticos del propio partido a participar
también en dichos debates. Dichos foros quedaron
inaugurados el 25 de noviembre de 1999, por lo
que cubrieron no sólo el período institucional
de campaña sino también un amplio preludio de
la misma. La duda más importante respecto al
sentido extra-propagandístico de la invitación
se refiere a la participación libre y sin
censuras de personas de cualquier tendencia. De
hecho, algunos participantes expresaron su recelo
al comprobar que el número de los mensajes
registrados no se correspondía con el de los
cuantificados en las propias secciones de los
foros. A ello, un mensaje del propio partido
respondía (20-II-2000) que "sólo son
retiradas aquellas opiniones que vulneran los
principios constitucionales o lo dispuesto en el
Código Penal, así como las ajenas al tema
planteado o que falten al respecto a las
personas". Y añadía que eran menos de un
7% los mensajes retirados y que la mayoría
habían llegado bajo los mismos pseudónimos y en
días concentrados. Con independencia de las
dudas de exactitud que pueda inspirar esta
respuesta, la presencia en el archivo consultable
de mensajes muy beligerantes con el PP y de otros
que precisamente se quejaban de que otros suyos
anteriores habían sido eliminados parece apuntar
a que, si bien en un principio los responsables
del ciberenclave cayeron en la tentación de
eliminar los mensajes molestos para sus
intereses, acabaron comprendiendo que en una
oferta de este tipo, la imagen de limpieza y
tolerancia aporta mayores réditos. El
mantenimiento, desde luego, de mensajes que
claramente atacaban a su partido o denunciaban
haber sido censurados antes, prueba aunque
no pueda establecerse en qué grado-, ese
ejercicio de pluralismo a través de una
plataforma partidaria.
Respecto a la
respuesta obtenida, surge de nuevo la evidencia
de escasísima implicación: el 11 de marzo, día
siguiente de los comicios, este investigador
visitó las referidas páginas y cuantificó 270,
328, 157, 346 y 295 mensajes registrados en los
respectivos foros; es decir, un total de 1.396
mensajes recibidos en más de tres meses de
actividad. A lo que hay que añadir que en una
serie de casos la identificación de los
comunicantes demostraba reiteración de las
mismas personas. A pesar de tal uso minoritario,
la mera oferta de la plataforma y una posible
familiarización y generalización superior con
la idea en próximas elecciones podrían
contribuir a una mayor funcionalidad
democrática. Funcionalidad que tiene al menos
dos dimensiones: Por una parte la satisfacción
personal, por mínima que parezca, de que un
ciudadano privado puede expresarle a un partido
político lo que piensa sobre un determinado
aspecto y que esa opinión quede abierta al
conocimiento o la respuesta de otros ciudadanos.
Por otra parte también que el propio partido
pueda conocer de primera mano lo que preocupa,
molesta o gusta a una serie de personas
corrientes. Podrá suponerse que la mayoría de
quienes se animen a visitar las páginas de un
partido serán simpatizantes del mismo, pero
incluso así, las opiniones de los propios
simpatizantes pueden orientar a la dirección
sobre lo que despierta más apoyo o rechazo de
sus actuaciones. A título anecdótico cabe
reseñar en tal sentido, que en algunos de los
foros comentados diversos participantes que se
declaraban afines expresaban su rechazo frontal
al hasta entonces ministro Arias Salgado
(político que por cierto dejó de ocupar puestos
de relevancia en el siguiente gobierno del PP).
La comentada
iniciativa, no seguida por ninguna de las otras
dos grandes formaciones electorales, tuvo
también en el caso del PP el complemento de
ofrecer la posibilidad de dirigir consultas
específicas al político del partido que el
comunicante deseara contactar, con el compromiso
de los responsables de que ese político
respondería personalmente el mensaje. Por esta
vía, la dirección del Partido Popular declaró
después haber recibido y respondido unas 100.000
consultas (Hellín, 2001:74), si bien este dato
resulta a todas luces irreal, pues a la vista del
promedio también declarado de unas 2.500 visitas
diarias, en cien días de actividad significaría
que casi uno de cada dos visitantes habría
también dirigido alguna consulta a políticos de
la formación.
En la actividad
comunicativa del ciber enclave del Partido
Socialista, si bien no existió una oferta
semejante de debate público9 hubo alguna otra
iniciativa también reseñable desde una
perspectiva más implicativa para los ciudadanos.
Me refiero ahora al apartado que el PSOE vino
dedicando desde el otoño del 99 a un simulador
de declaración de la renta, con el que se
pretendía demostrar que la reforma introducida
por el partido gobernante perjudicaba los
intereses de la mayoría de los contribuyentes.
Para que la afirmación del partido no sonara a
pura demagogia, se invitaba al cibernauta a ir
introduciendo sus datos económicos y familiares,
recibiendo en respuesta inmediata el cálculo de
lo que habría de pagar a Hacienda por el sistema
del gobierno o por la contrapropuesta socialista.
De nuevo, la fiabilidad de un ejercicio de este
tipo suministrado por una fuente interesada no
puede ofrecer plenas garantías. Pero abre
expectativas respecto al tipo y grado de
relación interactiva que los partidos pueden ir
ofreciendo a los ciudadanos a través de sus
ventanillas electrónicas, superando muy de largo
la casi nula posibilidad de confrontación
directa existente hasta ahora. Por otra parte,
una "demostración" tan contundente
como la ofertada en este caso por el PSOE, no
podía dejar impasible a su directo perjudicado,
por lo que de nuevo, las páginas de los partidos
en Internet revelaron otro valor añadido mucho
más difícil y costoso de utilizar en las
campañas tradicionales, que es la agilidad y
minuciosidad en las respuestas a los adversarios:
En su sección "El PP opina", a partir
del mes de enero este partido ofrecía una serie
de ejemplos de declaraciones de renta, bajo el
rótulo de "una reforma buena para
todos", con los que pretendía
"demostrar" que su modelo impositivo
resultaba beneficioso para los contribuyentes de
cualquier tramo económico. Al margen de quien
tuviera más razón o distorsionara menos los
hechos, confrontaciones comunicativas como éste
ponen de relieve que, al margen del debate
sostenido en los medios tradicionales, las
páginas electrónicas de los partidos pueden
generar otro debate horizontal, mucho más
directo y detallado (menos solventable por tanto
con frases elocuentes y de simples
titulares), en que los detalles
técnicos y argumentales ofrecidos por cada parte
requieren un detalle igualmente técnico y
argumentativo de las otras. Y este debate
horizontal y directo entre partidos tienen como
testigos a los ciudadanos que se tomen la
molestia de visitar los diferentes enclaves
virtuales.
Finalmente, y
tomando como referencia una iniciativa
desarrollada en el ciber enclave de Izquierda
Unida durante esa misma campaña, las páginas
electrónicas pueden servir, no sólo para
iniciar noticias de interés para los medios
convencionales, sino también para ampliar y
detallar las noticias esquemáticas que en prensa
y radiotelevisión suelen ofrecerse de las
propuestas y actividades de los partidos: Uno de
los asuntos más destacados de la citada campaña
fue el intento de pacto electoral entre PSOE e
IU, con vicisitudes y escaramuzas diversas entre
sus dirigentes, de cara a rentabilizar mejor la
consecución amplia o restringida de dicho pacto.
Todos los medios de comunicación dedicaron gran
espacio al tema y uno de los puntos culminantes
de tan complicado proceso fue el envío de
sucesivas cartas del primer candidato de IU,
Francisco Frutos, al Secretario General del PSOE,
Joaquín Almunia, en las que el primero
respondía al segundo y marcaba los límites del
posible acuerdo, sobre la oferta de pacto
electoral. Todos los medios hablaron de ello,
pero ninguno de los grandes, al menos, reprodujo
en su integridad dichas cartas. El enclave
electrónico de Izquierda Unida las presentó
allí íntegramente, lo que constituyó una
fuente de documentación para cualquier
periodista que hubiera querido comprobar
cualquier matiz de las mismas, así como una
posibilidad para los electores de observar por
sí mismos el talante y las razones esgrimidas
por el candidato de Izquierda Unida, más allá
de los comentarios no siempre ecuánimes ni
precisos de los comentaristas periodísticos.
Todas las
cuestiones hasta aquí seleccionadas del amplio
catálogo de novedades apuntadas por la campaña
virtual española del año 2000 inducen a pensar
que, si bien el aprovechamiento de sus recursos
ha resultado aún moderado, próximos comicios
irán reflejando un peso cada vez mayor de las
repercusiones buscadas o inevitables de esta otra
forma de actividad política. Y como queda
ilustrado, no serán sólo los partidos y
candidatos quienes podrán ajustar a sus
intereses las nuevas herramientas, sino que
también periodistas y ciudadanos de a pie pueden
explotar en su propio beneficio las nuevas
circunstancias comunicativas.
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