Elecciones
generales del 2000 y 2001
Actuación
política de los
medios de comunicación peruanos
Sonia
Luz Carrillo *
Observar
la forma como actuaron los medios de
comunicación durante la larga etapa de lucha
electoral en el Perú puede ser de gran utilidad
para comprender la relación medios y poder
político no sólo en América Latina sino a
escala mundial porque esta relación conjuga el
derecho ciudadano a estar debidamente informado y
el derecho de los informadores al pleno ejercicio
de la libertad de expresión.
Lo ocurrido en
Perú motiva la reflexión en torno a la
presentación de los hechos públicos y para ello
tomamos como acepción de lo público
al conocimiento de aquello que está o debiera
estar disponible para todo ciudadano a fin de que
pueda realizar sus opciones en plena conciencia y
libertad. Esta noción se opone al secretismo y
las negociaciones ocultas de aquello que atañe a
la vida ciudadana.
Para entender el
complejo y agitado proceso vivido es necesario
presentar el contexto social y político previo a
las elecciones del 2000. Y ahí encontramos que
estas elecciones se presentaban con un rasgo
particular. Elegido en 1990, el ahora ex
presidente Alberto Fujimori Fujimori había
modificado la Constitución para reelegirse en
1995 y luego sus legisladores la habían
"interpretado" maliciosamente y
desconocido el derecho de la ciudadanía a un
Referéndum. Así Fujimori llegaba al 2000 como
el presidente que en 1992 había clausurado el
Parlamento y producido un autogolpe de Estado,
con muy alta aceptación del pueblo peruano,
fatigado de más de una década de desgobierno y
accionar terrorista. En 1993, había firmado una
nueva Constitución cuya principal novedad era
que incluía la reelección aunque señalaba
expresamente que era sólo por un segundo
mandato. A fin de permanecer en el poder, en
1996, su mayoría parlamentaria aprobó la
llamada "ley de interpretación
auténtica" y en 1997 destituyó a tres
Magistrados del Tribunal Constitucional que
denunciaron la inconstitucionalidad de la ley.
Con el Poder Judicial así como las universidades
públicas intervenidos, los sectores más
informados de la sociedad iniciaron las
protestas. En 1998 un vasto esfuerzo logró las
firmas necesarias para solicitar un referéndum,
el mismo que fue rechazado por el parlamento.
Cuando en
diciembre de 1999 Fujimori anunció su
postulación para un tercer mandato se agudizó
el ambiente de polarización política que tuvo
como principal característica el silencio
cómplice de los medios de comunicación social
más importantes. Mítines, marchas y
manifestaciones públicas en protesta por los
actos de corrupción y prepotencia fueron
sistemáticamente silenciados por los medios que,
ahora sabemos con exactitud, habían sido
dominados desde el poder dictatorial.
¿A qué
obedecía la actuación de los grandes medios? La
respuesta la tenemos en su fragilidad jurídica y
económica. A fines de 1999 según un informe del
Instituto Prensa y Sociedad, de los siete canales
de señal abierta, cuatro estaban bajo
administración designada por el Poder Judicial
intervenido. El quinto canal es de propiedad
estatal; en el sexto Frecuencia Latina, el
principal accionista, el empresario
judíoperuano, Baruch Ivcher fue despojado
de la nacionalidad y de la administración y, por
último, el sétimo canal había sido alquilado a
un ex ministro del régimen. Esto colocó a la
televisión peruana en una situación jurídica
sumamente vulnerable, sumada a la recesión
económica y la falta de calidad ética de los
administradores que recibieron muy altas sumas de
dinero a cambio de combatir todo asomo de
resistencia al poder dictatorial.
Los medios
escritos tampoco estuvieron al margen de las
presiones y el chantaje. El diario La República
y la revista Caretas de clara oposición vieron
disminuir sus ingresos en publicidad debido a la
presión gubernamental sobre las agencias de
publicidad y sobre los anunciadores. La
publicidad estatal, la de mayor importancia en
una economía en receso, se concentró en la
televisión manipulada por el régimen. Un
pequeño diario opositor, Liberación, jamás
tuvo publicidad y al diario El Comercio, el más
antiguo del Perú, le reabrieron un juicio por
una acusación de la década anterior y que en su
momento había sido cerrado por falta de pruebas.
Expreso, un
diario abiertamente gobiernista, no sólo
recibía una fuerte inversión de publicidad
estatal sino que, como los videos del asesor
presidencial lo demostrara luego ampliamente, su
director recibió altas sumas a cambio de su
línea editorial de apoyo incondicional. Además,
los directivos de ese diario, compraron con
dinero del servicio de inteligencia un canal por
cable dedicado íntegramente a las noticias.
Sin embargo, el
fenómeno más notorio fue el surgimiento
desmesurado de diarios populares
sensacionalistas, que en el Perú se conoce como
"Diarios chicha" todos ellos abierta y
groseramente fujimoristas. Característica de
estos diarios de colores fuertes y desnudos en
primera página, era junto con la insistencia en
los éxitos del ex presidente, la publicación de
noticias inventadas en las que el sexo y la
violencia eran (y son) el punto de atractivo.
Pero la función
principal de estos diarios fue otra: la de
demoler la imagen de cuanto líder aparecía en
oposición al régimen. En un hábil manejo
psicosocial dirigido a los sectores pobres que en
nuestro país son los mayoritarios, el temor al
regreso del terrorismo de Sendero Luminoso, se
conjugó con la promoción de otros miedos y
complejos problemas con lo que se fue
construyendo una realidad en la que el único
gobierno posible para el Perú seguía siendo el
de Fujimori. Imagen de presidente campechano y
eficaz que aparecía liderando una alianza de
partidos.
Estos diarios
como ahora ha quedado demostrado- recibían
diariamente las indicaciones del servicio de
inteligencia nacional, bajo las órdenes de
Vladimiro Montesinos, sobre qué debían publicar
en portadas , qué asuntos distractivos abordar y
a qué líder opositor debían descalificar.
Así, los potenciales contendores vieron uno a
uno desmoronarse sus candidaturas. El alcalde de
Lima, Alberto Andrade, de exitosa gestión en el
reordenamiento de la capital pese al permanente
boicot del gobierno, fue la primera víctima,
acusado de falta de sensibilidad con los más
pobres y por su calidad de criollo limeño en un
país de hondos conflictos étnicos y de
resentimiento contra el centralismo; el ex
presidente de la seguridad social, también de
recordada gestión, fue objeto de insistente
campaña que lo presentaba como corrupto e
inestable emocional; el economista Alejandro
Toledo, desde que empezó a figurar en las
encuestas de intención de voto, recibió los
ataques que lo vinculaban con un notorio
estafador, luego de que encabezara
multitudinarias marchas de protesta fue
identificado como violentista y calificado de
terrorista. Como la campaña no rendía los
frutos deseados, los esfuerzos combinados de los
medios se centraron en la construcción de una
imagen de inestabilidad emocional, proclividad a
la mentira y , por último, se reactivó un
juicio por paternidad que ya había tenido
sentencia absolutoria. Para este fin, personal
del ejército trasladó a la supuesta madre de
una niña no reconocida la que fue presentada en
un "reality show" televisivo de alta
audiencia y que conducía una presentadora de
declarada postura a favor del régimen muy
allegada al asesor Montesinos.
En el caso de la
radio, RPP, la radioemisora de mayor alcance
nacional e internacional y ligada
empresarialmente a uno de los más antiguos
canales de televisión, también comprometió su
apoyo a cambio de dinero recibido tanto por sus
directivos como por sus periodistas, en la
actualidad, procesados por el Poder Judicial.
En estas
circunstancias me propuse un estudio acerca de la
forma como la televisión trataba o dejaba
de tratar- los asuntos públicos. Elegí la
televisión porque en la sociedad contemporánea,
imagocéntrica por definición, la televisión se
ha constituido en la fuente de mayor impacto e
influencia en el ámbito informativo. No es sólo
una brillante aplicación de los avances
tecnocientíficos sino un fenómeno central de la
cultura contemporánea, con implicancias éticas,
estéticas y antropológicas. Y digo esto porque
las personas encienden su receptor, en primer
lugar para entretenerse, luego informarse y
educarse. Pero todo pasa por la necesidad de
entretenimiento. Por eso la interrogante surgió
alrededor de cómo es que se informa, cómo es
que llega y se incorpora a la intimidad del hogar
lo que se produce en la esfera de lo público y
qué visión de realidad se propone en los
espacios informativos.
1.
Los espacios informativos en la televisión local
Identificar
formas del mensaje en espacios informativos de
la televisión nos condujo, en primer lugar,
a tener en cuenta los canales de televisión que
operando desde Lima tienen cobertura nacional. La
observación se realizó entre los meses de marzo
y abril del 2000, periodo de fin de campaña
electoral en el Perú -la fecha de votación era
el 9 de abril y por lo tanto se preveía
como un tiempo especialmente propicio a la
presentación de los hechos de la esfera
pública.
Como espacio
informativo consideramos tanto programas
especializados así como canales vía cable
dedicados, fundamentalmente, a brindar
información en diferentes formatos (noticieros,
programas periodísticos, entrevistas,
especiales, etc.). Durante el periodo señalado
los espacios y /o medios dedicados a información
en la televisión local fueron:
Programa
/Medio
| 90
Segundos |
Canal 2 |
| Diálogo |
Canal 2 |
| Contrapunto |
Canal 2 |
| Primera
edición |
Canal 4 |
| América
noticias |
Canal 4 |
| Hora 20.
Domingo |
Canal 4 |
| 24 Horas
(mañana) |
Canal 5 |
| 24 Horas
(noche) |
Canal 5 |
| Panorama.
Domingo |
Canal 5 |
| Confirmado |
Canal 7 |
| ATV
Noticias |
Canal 9 |
| Canal
N |
Canal 8 |
| Cable
Canal de N. |
Canal 10 |
| Esta
mañana |
Canal 11 |
| Esta noche |
Canal 11 |
Debo
señalar que al momento de plantear el estudio
(noviembre de 1999), un hecho notorio era la
ausencia de programas periodísticos
preelectorales. Una campaña electoral es un
tiempo fuerte para la presentación de los hechos
públicos, pero a pocos meses de la realización
de los comicios la televisión de señal
abierta, vale decir, la que llega a la
mayoría de hogares del Perú no parecía
percatarse de la inminencia de este importante
acontecimiento. Esto motivó una carta que envié
y que fuera publicada en el diario El Comercio
señalando mi extrañeza por esta clamorosa
ausencia de interés de las empresas televisivas
en satisfacer la demanda del público1.
Habría que
mencionar la enorme importancia que en esa
circunstancia tuvo la televisión por cable,
especialmente Canal N empresa del
diario El Comercio que fue el medio que difundió
en primer lugar un sonado caso de falsificación
de un millón de firmas destinado a favorecer la
candidatura del presidente en ejercicio y
candidato presidencial.
2.
Comportamiento de la televisión nacional de
señal abierta ante un importante
suceso de la esfera pública: Elecciones del 9 de
abril
La televisión
llega a millones de receptores en todo el país.
Su expansión a lo largo de los últimos quince
años ha tenido implicancias en la programación.
En afirmaciones de uno de los empresarios más
importantes, el crecimiento de la teleaudiencia
en distintos sectores sociales ha condicionado la
emergencia de un gusto vulgar y chabacano
distinto al de las clases medias más informadas,
que en épocas anteriores demandaban un tipo de
programación más depurada. La ampliación del
servicio eléctrico ha significado también el
incremento del número de televidentes a nivel
nacional.
La programación
de los últimos años ha sido persistentemente
cuestionada por los sectores más conscientes.
Una de las explicaciones de su pobreza de
contenidos tendrían que ver con la crisis
económica que golpea a los empresarios. Toda
empresa requiere de la publicidad; pero esta
inversión en épocas de recesión o queda de
lado o se reorienta a la búsqueda de segmentos
muy marcados desestimando o reduciendo la
publicidad televisiva. De otro lado, hacer
televisión es sumamente costoso. Esta doble
condición la hace, en países de economía en
receso, especialmente proclive a la sumisión al
poder político. Más aún cuando sus dueños o
administradores la conciben sólo como una
empresa comercial sin detenerse a considerar sus
serias implicancias éticas y antropológicas.
En esas
circunstancias, la televisión peruana vio
plagada la pantalla de espectáculos vulgares (de
costo mínimo) y de un manejo de los asuntos
públicos manipulados desde el servicio de
inteligencia. Por ello, los candidatos que no
pertenecían a la alianza oficialista, debieron
esperar hasta muy avanzada la campaña electoral
para ser invitados en programas cómicos o de
variedades para ser conocidos por la audiencia.
La espectacularidad llegó a límites vergonzosos
a fin de hacerse notar ante los
medios2.
3.
La televisión de cara al público
Recién en el
mes de febrero del 2000 y luego con más amplitud
en marzo hubo una cobertura mayor de las
elecciones en el Perú de parte de los canales de
señal abierta. Esta cobertura sin
embargo fue tan poco equitativa que se
constituyó en un escándalo internacional. El
boletín N° 26 del 7 de marzo del 2000 entrega
cifras importantes en torno a la aparición de
los nueve candidatos a la presidencia en los
noticieros nocturnos de seis canales. La
observación es del 28 de febrero al 3 de marzo3:
En primer lugar
se detalla el Tiempo total de aparición:
| Fujimori |
68% |
| Toledo |
9% |
| San Román |
6% |
| Andrade,
5% |
5% |
| Castañeda |
4% |
| García
Belaúnde |
4% |
| Salinas |
3% |
| Salinas |
3% |
En segundo
término se registra el orden de importancia
en la aparición del personaje, vale decir,
abriendo el noticiero.
La
pregunta que cualquier investigador de esta etapa
se formulaba era: ¿Quiénes están recibiendo
estos mensajes obviamente tan sesgados? El
boletín del 29 de marzo de 2000 de la
Asociación Civil Transparencia entrega algunas
cifras respecto a la audiencia promedio en Lima
Metropolitana y a nivel nacional. Aquí las
cifras:
- TV de
señal abierta. Televidentes promedio
general de lunes a domingo de 08.00 a
23.59 (Horario preferencial)
- Total
nacional: 1784,000
- Total Lima
metropolitana: 1170,000
- Televidentes
promedio general de lunes a domingo de
19.00 a 22.59
- Total
nacional: 2701,000
- Total Lima
metropolitana: 1825,000
3.1
Desinterés de los televidentes por programas
informativos
Entre los
motivos por lo que los televidentes manifestaban
ver televisión, en el Informe de diciembre de
1999 de la empresa encuestadora Apoyo Opinión y
Mercado, se percibe una notable disminución del
interés por la información a través de la
televisión. Ella había descendido del 53%
en 1998 a 33% en 1999. En primer lugar se situaba
el entretenimiento con un 55%, mientras el
año anterior había sido de sólo 43%. Esto
merece analizarse porque en todos los países del
mundo las campañas electorales son los momentos
en los que la población consume más programas
informativos La situación política y las
manifestaciones de enojo ciudadano hacía prever
una alta necesidad de información nacional la
misma que no encontró su cauce en medios
y espacios diversos a la televisión. El espacio
de las plazas y calles fue entonces el escenario
natural de deliberación de lo público. ¿Qué
estaba ocurriendo en el público televidente
peruano?. Más adelante veremos algunos
indicadores.
3.2 Horas
de programación informativa por los canales
de señal abierta
| Canal |
Horas |
% de
Prog. total 4 |
| Canal 2 |
10h. |
10.5% |
| Canal 4 |
22h. |
23.2% |
| Canal 5 |
23h. |
27.4% |
| Canal 7 |
26h. |
28.4% |
| Canal 9 |
5h. |
5.3% |
| Canal 11 |
5h. |
5.3% |
| Canal 13 |
-- |
-- |
Según la
empresa Apoyo, en medición de abril del 2000
comparando la preferencia por géneros
televisivos entre 1999 y el 2000, los
resultados fueron: en 1999 12% de los
entrevistados dijeron preferir los noticieros,
sin embargo, en pleno año electoral del 2000
esta cifra había bajado al 9%. ¿Por qué este
descenso?
La respuesta la
encontramos al observar el Segundo Sondeo de
Opinión Pública de la Veeduría Ciudadana de la
Comunicación Social, realizado en Lima los días
4 y 5 de marzo entre ciudadanos mayores de 18
años y de todos los sectores socio económicos,
que arrojó que el 83% manifestaba requerir
información sobre propuestas y planes de los
candidatos; el 77.8% sentía la necesidad de
conocer más acerca de los candidatos, y
el 75.5%, sobre los probables equipos de
gobiernos5. Obviamente
la televisión no satisfacía estas necesidades.
El incremento de audición en la radio y el
éxito de la prensa de opinión puso de
manifiesto una demanda ciudadana que la
televisión de señal abierta - en aquel momento
de manera que resultaba incomprensible - no
quería atender.
4.
Lo público nacional y la televisión de señal
abierta
La aparente
falta de interés del público por los asuntos de
la esfera pública tal vez pueda interpretarse
como una suerte de sanción por el comportamiento
de una televisión fuertemente condicionada en lo
político por un régimen autocrático.
Al respecto es
interesante revisar las cifras difundidas por la
Asociación Civil Transparencia en torno a la
presentación de los candidatos presidenciales en
la TV de señal abierta. La observación se
realiza entre los días 1 y 21 de marzo del 2000
(las elecciones estaban fijadas para el 9 de
abril).
Tiempo total
de apariciones de los candidatos.
| Fujimori |
9h.25m.
08s. |
| Toledo |
1h. 54m.
42s. |
| García B. |
37m.03s. |
| Salas |
27m. 12s. |
| Castañeda |
26m. 23s. |
| San Román |
24m. 15s. |
| Andrade |
18m. 00s. |
| Salinas |
15m. 02s. |
| Ataucusi |
11m. 49s. |
Estas
cifras explican el poco interés por una labor
informativa notoriamente sesgada y que no
ofrecía aquello que se percibía como lo más
necesario. Por ello no extraña que en el Informe
de la Veeduría Ciudadana de la Comunicación
Social, de fecha marzo del 2000 un 52% declare
que ningún medio ha satisfecho su demanda de
información. El porcentaje más alto de los que
sí han cumplido con esta tarea se halla Canal N
(8) uno de los canales de cable que llega sólo a
una minoría. Otras cifras se refirieron a la
radio y la prensa seria.
4.1
Publicidad del Estado en la Campaña
electoral del año 2000
Un hecho que no
puede dejarse de mencionar en el análisis de lo
ocurrido en la televisión del Perú durante las
elecciones del año 2000 y que quedará como
experiencia funesta en términos de falta de
equidad y de respeto a la ciudadanía es el
incremento de los gastos de publicidad del Estado
y que se constituyó en materia de permanente
denuncia por parte de los otros candidatos debido
al aprovechamiento que el presidente en ejercicio
hacía de los fondos fiscales para promocionar su
tercera ilegal postulación..
La televisión
recibió el 78% de lo gastado en publicidad en
todos los medios. Durante los meses enero y
febrero el Estado el gobierno- incrementó
en 36.6% su gasto en publicidad en televisión
respecto al año anterior. Así de
6181,002.92 millones de dólares USA
gastados en 1999, en plena campaña electoral el
gasto se elevó a 8441,420.58 millones de
dólares USA. A esta dependencia económica se
añade las manipulaciones empresariales que
mantuvieron a los canales virtualmente
secuestrados por el régimen autoritario. Este
problema fue de tal magnitud que algunos partidos
denunciaron no haber podido contratar publicidad
(pagada) en los canales de señal
paradójicamente llamados de señal
abierta. El siguiente cuadro ilustra en
torno a la inversión en publicidad del Estado en
etapa electoral.
| CIFRAS DE LA ASOCIACION
NACIONAL DE ANUNCIANTES DEL PERU |
| INVERSION
PUBLICITARIA ENERO /MAYO EN US $ |
2000
|
|
|
| |
|
A precios de
tarifa |
|
|
|
| Las
30 marcas /Entidades de mayor inversión |
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
| Rank |
Descripción |
Total US $ |
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
1
|
ALIANZA PERU
2000 |
9.146.200.35 |
|
|
|
2
|
Presidencia
Consejo de Ministros |
8.703.620.46 |
|
|
|
3
|
ONPE |
5.8.63.088.89 |
|
|
|
4
|
Min.
Promoción de la Mujer |
3.786.454.58 |
|
|
|
12
|
Min.
Transportes y Comunicaciones |
3.148.992.42 |
|
|
|
26
|
ESSalud |
1.858.437.45 |
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
| |
Total Inv.
Entidades del Estado |
32.506.791.0 |
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
27
|
PARTIDO PERU
POSIBLE |
1.830.936.11 |
|
| |
|
|
|
| |
|
|
|
| INVERSION
ENERO/ FEBRERO 2000- 30 MARCAS /ENTIDADES |
| |
|
|
|
1
|
Presidencia
del Consejo de Ministros |
3.294.455.56 |
|
2
|
Min.
Promoción de la Mujer |
3.177.613.97 |
|
9
|
ESSALUD |
1.448.958.79 |
|
| |
|
|
|
| INVERSION
ESTATAL POR MEDIOS |
ENERO
/ MAYO 2000 |
| |
|
|
|
| |
Descripción |
TV 80.28% |
Radio 8.85 % |
Diarios
9.91 % |
Revists 0.96% |
| |
|
|
|
|
|
1
|
Ministerios
y Entidades del Estado |
24.745.464.30
|
2.727.610.97 |
3.053.968.95
|
296.450 |
| |
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
| INVERSION
DE TODOS LOS PARTIDOS POLITICOS |
14.122.578.67 |
|
|
| NVERSIÓN
DE LA ALIANZA PERU 2000 |
|
9.146.200.35 |
|
|
| |
|
|
|
|
|
| INVERSIÓN
DE TODOS LOS DEMAS PARTIDOS |
4.975.378.32 |
|
|
| |
|
|
|
|
|
Fuente: Supervisora de
Medios y Publicidad S.A. En: Anda, Julio 2000
Pág.9.
4.2 El
fraude informativo
No fue sólo un
problema de falta de equidad o la profusión de
noticias inventadas sino la aplicación de
recursos en la puesta en escena de las
informaciones que es necesario identificar, como
por ejemplo, no dar la palabra "en
vivo" a los opositores, sino que se editaron
declaraciones para que proyectaran una imagen de
insolvencia permanente; sus discursos fueron
groseramente tergiversados; de otro lado se los
presentó en locaciones inadecuadas, con
iluminación deficiente, elección de planos
inconvenientes, etc. Mientras esto ocurría con
los opositores el público era testigo de la
insistente y benévola presentación del
candidato presidente.
5.
Las reacciones ante una labor informativa
fraudulenta.
Semanas antes
del 9 de abril, miles de peruanos manifestaron en
las plazas de distintas ciudades del país su
malestar frente al régimen y su adhesión a
alguno de los candidatos opositores. La
televisión local permaneció sorda, ciega y
muda.
El día 9 de
abril se consumó el fraude electoral ante las
cámaras de televisión. Al concluir el acto
electoral todas las encuestadoras coincidieron
que el ganador era el doctor Alejandro Toledo.
Sin embargo, la Oficina Nacional de Procesos
Electorales retrasó los resultados y finalmente
dar la ventaja a Fujimori. Estas y otras graves
irregularidades obligaron a la misión de
observadores de la OEA a retirase del país.
"algo siniestro está ocurriendo" fue
la declaración del embajador Stein, presidente
de la citada misión.
La noche del 9
de abril Alejandro Toledo había encabezado un
multitudinario mitin de protesta. Las semanas y
meses siguientes, grandes manifestaciones
públicas de rechazo ante lo acontecido con la
participación de los principales partidos
políticos y la sociedad civil, fueron
disciplinada y sistemáticamente soslayadas por
la televisión. Miles en las calles y otros miles
más en sus hogares compartieron entonces la
impotencia y el enojo, buscando afanosamente
información en la radio, usando el teléfono
para indagar detalles o intercambiar opiniones
con familiares y amigos, convencidos todos que la
televisión estaba engañando. La televisión
destinada al gran público, la misma que
tantas veces había proclamado que basaba su
programación en lo que le gusta a la gente.
El público
optó por la comunicación interpersonal. Así,
frente a la ceguera, sordera y mudez televisiva,
la mesa familiar, el teléfono, el correo
electrónico en las cabinas del barrio, el puesto
de periódico en la esquina, la puerta de la
bodega, el parque etc., fueron redescubiertos
como espacios de intercambio acerca de los
asuntos públicos.
El
comportamiento de la televisión local llegó a
niveles de escándalo internacional. El 11 de
febrero el Segundo Informe de la Misión
Internacional del Instituto Demócrata y el
Centro Carter había alertado sobre "La
falta de objetividad en los medios"
recordando que "La libertad de acceso a la
información es un derecho humano, especialmente
en el contexto de una elección, en la cual la
posibilidad de escoger razonablemente entre
varios candidatos hace posible la expresión
política del deseo del pueblo." Por ello,
los observadores internacionales advierten que
"La campaña electoral del 2000 ha sido
obstaculizada por la falta de objetividad de los
medios y por una tendencia hacia el periodismo
sensacionalista. La discusión política es una
rareza en la televisión, especialmente en la
televisión abierta, mientras que sólo un grupo
minoritario de peruanos tiene acceso a la
televisión por cable. En lugar de auspiciar
debates serios, la Delegación ha observado que
varias estaciones de televisión abierta están
positivamente predispuestas y hostiles hacia los
candidatos de oposición y a los observadores
peruanos de las elecciones"6.
La situación no
presentó mejoras, más aún se agravó por lo
que en el Informe Final de la Misión Conjunta de
Francia, España y Canadá señala: "... el
acceso a la televisión de señal abierta
continúa siendo desigual. La desigualdad
persiste en términos de la menor cobertura y
evidente sesgo con los cuales los canales de
señal abierta relatan las actividades de la
oposición", por lo que luego de relatar
ataques de los que son "víctimas los medios
críticos al gobierno actual" recuerdan que
"esto es una violación al derecho de la
ciudadanía a recibir una información política
imparcial y plena." Además mencionan
"la excesiva publicidad estatal sobre los
logros del gobierno actual, especialmente en la
televisión y la concentración de la cobertura
informativa del canal del estado en el candidato-
presidente."7
Ante la
dimensión del problema, la Misión de
Observación de la OEA planteó reiteradamente
entre sus Recomendaciones más importantes la
mayor abertura de los espacios así como el cese
a las hostilidades a la oposición. Como
respuesta, los canales locales siguieron
transmitiendo en extenso los mítines
oficialistas y obviaron, minimizaron o
tergiversaron toda manifestación adversa. La
solitaria presencia de un canal por cable y sus
programas de análisis y transmisiones plurales
de los mítines ponía de manifiesto el rostro de
un país claramente escindido entre quienes (una
minoría) tienen acceso a la modernidad
electrónica en casa y entre quienes siendo la
inmensa mayoría son mantenidos al margen de la
información sobre los asuntos públicos.
Situación
paradójica porque si bien mucha gente carece de
la conexión del cable, al haberse ampliado la
frontera del servicio telefónico y haberse
extendido el uso de las cabinas públicas de
Internet, estas mismas personas
especialmente los jóvenes urbanos
pueden comunicarse con un amigo lejano o
frecuentar medios internacionales mientras tienen
una visión reducida o sesgada del acontecer
político nacional.
Los efectos
sociales de esta y otras paradojas de la
comunicación social en el Perú son como
muchas cosas en el país impredecibles. Por
ejemplo, las campañas de los organismos
oficiales que coparon mayoritariamente la
publicidad televisiva tenían como idea dominante
la idea del progreso del país, el que se
estaría logrando con kilómetros de carreteras,
edificación de escuelas y ampliación de
servicios, pero confrontados con las penurias
diarias de exclusión, desocupación, miseria,
desnutrición y la ausencia de oportunidades los
mensajes podrían dar frutos no previstos. La
diaria frustración de expectativas no pudo ser
permanente cubierta con spots triunfalistas o el
financiamiento a degradantes "reality
shows".
Un Monitoreo de
Medios realizado por Calandria durante el mes de
mayo del 2000, se obtuvo que la televisión local
dedicaba el 52.2% de sus Titulares a las noticias
Policiales, Delincuenciales o de Accidentes. En
segundo lugar se ubican las noticias Locales y de
Desastres naturales con un 20.7%; mientras tanto
la aguda crisis electoral luego de la más
cuestionada primera vuelta, sólo había merecido
el 14.1%8 de cobertura
informativa. Cerrados los espacios de
deliberación, en los canales de "señal
abierta" durante la campaña electoral toda
acción de defensa de los derechos ciudadanos, o
se silenció o fue presentada como inquietante
promoción de violencia. Y en los pocos espacios
periodísticos existentes fueron convocados como
entrevistados o comentaristas oscuros personajes
que apelaban a la "necesidad de tranquilidad
pública." Lo cual era absolutamente
incongruente no sólo con ese 52.2% de la
programación dedicado a exaltar a la
delincuencia sino con toda una programación
violentista basada en "reality shows"
perversos, "cómicos" que agrediendo
todo valor de vida civilizada. Amén de las
diarias muestras de intolerancia desde el poder.
Entre la primera
y segunda vuelta del 2000 los medios continuaron
comportándose de la misma forma. Los resultados
fraudulentos de mayo del 2000 no extrañaron
demasiado. Fujimori fue dado como ganador por
apretada mayoría y el Perú quedó polarizado.
La organización de una formidable manifestación
que reunió a pobladores de todos los rincones
del país en la ciudad de Lima, la llamada
"Marcha de los cuatro suyos", fue
liderada por Alejandro Toledo pero contó con el
apoyo de los más amplios sectores de la sociedad
civil.
Pocos meses
después, en noviembre del año 2000, en un marco
de extraordinaria agitación política y social y
unida al descrédito internacional generalizado
el ingeniero Alberto Fujimori huye al Japón
dejando al Perú en su más grave crisis
económica e institucional. Un video difundido
por el canal 8 , por cable, puso al descubierto
el pago realizado por el asesor Montesinos a un
congresista aparentemente opositor para que
apoyara las decisiones del fujimorismo en el
Parlamento.
Un gobierno de
transición asumió el poder con el mandato de
organizar nuevas elecciones. Las que se llevaron
a cabo en abril del año 2001 con el resultado
del triunfo, en primera vuelta, de Alejandro
Toledo. Su oponente, el ex presidente Alan
García Pérez, recibió desde su retorno al
país luego de años de asilo en Colombia amplia
cobertura.
Los medios de
comunicación habían perdido credibilidad, sin
embargo, los dueños de los canales o sus
representantes, continuaban y continúan aún en
sus actividades creando dificultades al gobierno
de transición del doctor Valentín Paniagua y en
la actualidad - aunque debilitados por las
evidencias de corrupción- continúan generando
caos y desinformación.
Los resultados
electorales peruanos de 2001 que llevó a la
presidencia al doctor Alejandro Toledo estarían
demostrando una demanda televisiva diferente. Sin
embargo, pasado el momento más grave de lucha
por la democracia es importante continuar
bregando por una más sostenida y amplia
conciencia de la ciudadanía sobre el poder de la
televisión para construir realidades.
Hoy persiste la
presentación de los asuntos públicos como
espectáculo donde la norma es la violencia, el
escándalo y el tratamiento superficial de los
temas realmente importantes. Forma que implica un
grave riesgo para la vida democrática puesto que
este estilo de presentación neutraliza el
contenido y lo sustituye por imposiciones de
sentido totalmente contraproducente para la
consecución de un individuo autónomo en tanto
instancia reflexiva y deliberante (Castoriadis
1997)9.
Sin embargo,
también es necesario reconocer que la vigilancia
crítica existe sobre todo en momentos de
gruesa manipulación. De ahí la necesidad de
reforzarla en orden a la consecución de un
televidente mejor provisto de defensas a partir
del desarrollo de una nueva competencia, "la
competencia televisiva" que permita el
discernimiento entre los elementos ficticios de
los reales. Campo en el que la sociedad civil a
través de todo tipo de organizaciones, puede y
debe empezar a trabajar porque si bien algunos
sectores se mantienen, al parecer, inmunes al
constante flagelo de la desinformación, vastos
segmentos de público especialmente los de
menores recursos permanecen a disposición
de sus designios. Con la actuación de los medios
de comunicación y en especial la televisión en
la presentación de los hechos de la esfera
pública lo que está en juego es una vida social
justa, libre y democrática. El problema se
agudiza por la dependencia de las empresas al
poder político y los condicionamientos
económicos o fiscales que un régimen
autoritario les imponga.
Comentario
final
La televisión
cumple en la sociedad de la información un papel
ambivalente: de un lado es una poderosa fuerza
democratizadora debido a la accesibilidad a los
mensajes, sin embargo, conlleva el riesgo de
destruir los propios espacios que abre a través
de la trivialización y exagerada
personalización de las cuestiones públicas
convertidas en espectáculo. Y, lo más grave
aún, la sumisión al poder político.
La recesión
económica privó a la TV peruana de anunciantes,
y a esto se unió la falta ética de los
empresarios que actuaron en desmedro de la
objetividad y el respeto al derecho ciudadano a
la información. En la actualidad, algunos de
ellos enfrentan acciones judiciales pero sus
representantes continúan al frente de las medios
de comunicación mientras se discute una
legislación adecuada que garantice libertad de
expresión y los derechos de la ciudadanía a la
información.
_____
Notas
1. Por considerarlo pertinente en tanto
ilustra la situación transcribo el texto de la
carta publicada el martes 26 de octubre de 1999
en la página de Opinión de El Comercio.
"Señores Directores: A muy pocos meses de
las elecciones generales, y como anotan algunos
informadores, inquieta la ausencia de clima
electoral. Al respecto habría que señalar
que esta situación no es gratuita sino que
obedece a que muchos medios de comunicación, en
especial la televisión de señal abierta, no
consideran el tema como parte de la agenda y, por
lo tanto, no lo propone a sus públicos. Y si lo
hacen, sólo rozan el tema a propósito de
acontecimientos anecdóticos, baladíes y sin
mayor trascendencia. Sin embargo, existimos
personas deseosas de escuchar los planes y
programas de aquellos que aspiran a nuestros
votos y cuyos nombres son mencionados en las
encuestas. El canal de señal abierta que se
decida a producir un programa político serio,
equilibrado y sobre todo plural, tendrá una
elevada cuota de audiencia asegurada.
Atentamente. Sonia Luz Carrillo".
2. Al momento de redactar el presente
artículo se tiene ya la información de los
niveles de intromisión del régimen del
presidente Fujimori en los canales de televisión
peruanos. Información desconocida en momentos en
los que se realizó el estudio.
3. Datos electorales.
Material de análisis de coyuntura. N° 26 Lima:
Asociación Civil Transparencia, 7 de marzo del
2000. Pág. 1
4. Fuente propia.
5. Alfaro, Rosa María y Macassi, Sandro.
Deficiencia informativa y debilidad
democrática. Lima, Veeduría Ciudadana de la
comunicación Social y Asociación Calandria,
marzo, 2000 Pág. 34
6. Instituto Nacional Demócrata para
Asuntos Internacionales y Centro Carter. Segundo
Informe de la Misión Internacional de
observación pre- electoral. Lima, 11 de
febrero de 2000, Pág. 6
7. Federation Internationale des ligues
des Droits de LHomme, Francia; Federación
de Asociaciones de Defensa y Promoción de los
Derechos Humanos, España y International Centre
for Human Rights and Democratic Development,
Canadá. Informe Final. Lima, 30 de marzo
de 2000 Pág. 3 y 4.
8. Macassi, Sandro. Monitoreo de
medios de la primera vuelta electoral.
Tratamiento informativo de las noticias en la
coyuntura electoral. Lima, Asociación de
comunicadores sociales Calandria, mayo de 2000,
Pág.3. En otro cuadro el Informe señala un
26.1% dedicado a las noticias deportivas.
9. Castoriadis, Cornelius. El
avance de la insignificancia. Buenos
Aires: EUDEBA 1997, Pág. 199
__________
Bibliografía
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- Vattimo, Gianni. 1991. En torno a la
posmodernidad. Barcelona: Anthropos.
- Vich, Víctor. 2001. El discurso de la
calle. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
* Sonia Luz
Carillo es
periodista y profesora de la Facultad de Letras
de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos
de Lima, Perú. Es Magíster en Literatura
Peruana y Latinoamericana y egresada del
Doctorado en la misma especialidad. Es autora de
los libros de ensayo: Diálogo entre los
pueblos. Nuevo Orden Internacional de la
Información (1985), ampliado y reeditado en
1990; Curso de realidad. Proceso poético
1945-1980 (coautora, 1987); Las
profesionales de la comunicación. Estudio
centrado en el sujeto emisor directo (UNMSM,
Lima 1994) y Literatura y Periodismo. El
relato periodístico y la narrativa literaria.
(1999); Juegos de verdad y mentira. Publicidad y
adolescentes en la TV limeña (2000). Esta es
su primera colaboración para Sala de Prensa.
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