El discurso informativo (el caso
de El País)
Las
fuentes de información
y la construcción de la realidad
María
José Quiroga*
INTRODUCCIÓN
Es posible
afirmar que los medios de comunicación no se
ciñen exclusivamente a decir lo que pasa sino
que construyen la realidad social y la expresan
en un discurso hecho de enunciaciones y
estrategias que se pueden estudiar, y que
constituyen el discurso de la información.
A partir de este
preliminar supuesto teórico, pretenderemos en
este artículo determinar la función que
cumplió el diario español "El País"
en la construcción de la realidad durante la
dictadura militar argentina, a partir de un
análisis de las fuentes de información
utilizadas.
Este objetivo
forma parte de uno mayor, pero en esta ocasión
nos limitaremos a tener en cuenta la lógica
interna del relato periodístico expresada en el
uso de fuentes de información, la referencia a
otros medios y el espacio dedicado a los rumores.
El corpus
escogido integra la información publicada por El
País en su sección internacional y las noticias
que aparecen en las páginas de opinión durante
el período incluido entre los primeros días de
mayo de 1976 (fecha de aparición del diario) y
el 31 de junio de ese mismo año. Esos dos meses
coinciden con los primeros 60 días de la
dictadura militar en Argentina.
ANTECEDENTES
Dentro del marco
político global en el que se produjo el golpe
militar del 24 de marzo de 1976 en Argentina,
gran parte de la clase empresarial apoyó el
proceso castrense-económico. En este contexto,
la mayoría de los grandes empresarios
periodísticos pactaron explícitamente con los
gobernantes militares una serie de pautas de
autocensura que serían metódicamente cumplidas
en los años que siguieron. La excusa básica era
'no favorecer' a las organizaciones guerrilleras,
aunque ello llevara a la desinformación del
conjunto de la población.
A esta
caracterización de la prensa, el autor argentino
Luis Gregorich agrega un perfil de la actitud de
los periodistas durante la dictadura: "Hubo
posiciones muy variadas, desde la obsecuencia
más abominable hasta un silencio digno, desde el
abierto apoyo hasta una oposición entre líneas,
desde la aceptación resignada hasta un simple y
drástico cambio de ocupación (obligado o
voluntario). Como se sabe, un buen número de
periodistas fueron asesinados o desaparecieron y
otros muchos debieron emigrar".
Los medios
argentinos, entonces, a partir de 1976, y en
especial la prensa, "se dirigiría a los
lectores argentinos (obviamente desinformados y
castigados por la campaña de acción
psicológica del gobierno), redactada por
periodistas argentinos, residentes en el país
como sus lectores y a veces casi tan
desinformados como ellos. Esta prensa no se
dirigía, no podía dirigirse, a lectores
exiliados, a militantes políticos o
intelectuales que se habían ausentado de la
Argentina y cuyo horizonte informativo era bien
distinto", describe el mismo autor.
Pretendemos
averiguar, entonces, cuál es la realidad que
construyó El País, que sí se dirigía a otro
tipo de lectores, a partir de un análisis del
tipo y naturaleza de las fuentes utilizadas en la
producción de las noticias sobre Argentina.
Dicho en otras palabras, intentaremos
aproximarnos a la siguiente pregunta: ¿Quiénes
eran los informantes de El País y qué función
cumplían?
HACIA
UNA DEFINICIÓN DE CONCEPTOS
A los fines de
seleccionar los textos a analizar, utilizaremos
el concepto de noticia que maneja la semióloga
argentina Lucrecia Escudero en su libro
"Malvinas: el gran relato". La noción
de noticia para la autora se corresponde con un
texto que narra acontecimientos públicos, con un
formato gráfico-temático preciso e
identificable, que tiene un título, subtítulos,
un sumario y un conjunto de dispositivos
gráficos que permiten diferenciar las distintas
unidades temáticas que aparecen en una página.
Denominaremos a cada uno de estos textos como
unidad noticiosa, a los fines operativos de este
estudio.
La utilización
de diversas fuentes de información siempre se
constituye en un elemento diferenciador de la
estrategia informativa de un diario. Las fuentes
informativas pueden dividirse en dos grandes
categorías: fuentes propias y fuentes de las
agencias nacionales e internacionales.
Utilizaremos esas dos categorías para
discriminar la utilización de las fuentes por el
diario El País, pero considerando que si bien
opera como fuente con respecto al periódico, la
agencia informativa es a la vez receptora y
redactora de las informaciones que recibe. Es
decir, que el concepto más moderno sobre
agencias las define como una suerte de
"mayoristas de la información" que se
valen de sus propios corresponsales, de agencias
con las que pueden estar asociadas o bien de sus
propias fuentes de información. Merece
destacarse también que las agencias funcionan,
respecto de los periódicos, como fuentes
abiertas, de atribución directa.
UN
ANÁLISIS CUANTITATIVO
Considerando el
corpus escogido, El País publica 43 unidades de
información referidas a Argentina. De ellas, 27
corresponden a informaciones en su mayoría
fechadas en Buenos Aires por la agencia Efe. Las
16 unidades informativas restantes no llevan pie
de agencia, lo que lleva a suponer que se
construyen a partir de la utilización de fuentes
propias, si bien la mayoría de ellas (en
especial las que provienen de la Argentina) no
están firmadas.
Si, como hemos
afirmado previamente, las agencias de
información trabajan con sus propias fuentes,
analizaremos cuáles son las que utiliza la
agencia española Efe en sus despachos desde
Argentina. Para identificarlas, se tomaron en
cuenta las menciones explícitas en cada una de
las unidades de información analizadas.
De acuerdo a
este análisis, las fuentes utilizadas son las
siguientes (ordenadas por cantidad de menciones):
- Fuentes
policiales y militares: 12 menciones.
- Otras agencias
informativas: 8 menciones.
- Fuentes
gubernamentales: 7 menciones
- Otros medios
de información: 5 menciones.
- Partidos
políticos y organizaciones civiles: 5 menciones.
- Familiares de
las víctimas de la represión y testigos: 3
menciones.
- Organizaciones
guerrilleras o de exiliados: 3 menciones.
- Rumores: 3
menciones.
Entre las 16
unidades de información construidas a partir de
fuentes propias discriminaremos entre aquellas
que por su contenido corresponden a un género
informativo y las que tienen carácter
argumental. Así, entre los textos que integran
el corpus, discriminaremos 8 que se corresponden
a notas de opinión firmadas (ya sea por
periodistas argentinos o españoles) e igual
número de unidades que no llevan firma y que
podrían caracterizarse como textos informativos.
En el análisis
de estas últimas unidades se mencionan las
siguientes fuentes:
- Otros medios
de información: 6 menciones.
- Agencias
informativas: 4 menciones.
- Partidos
políticos y organizaciones civiles: 7 menciones.
- Fuentes
militares y policiales: 4 menciones.
- Fuentes de
organizaciones guerrilleras: 3 menciones.
- Familiares,
víctimas y exiliados: 3 menciones.
- Fuentes
gubernamentales: 2 menciones.
UNA
LECTURA CUANTITATIVA
Herbert Gans, en
su libro "Deciding What's News" indica
que las fuentes más usadas por los diarios
norteamericanos suelen identificarse como
"otro diario" u "otro
periodista", lo que tiende a reforzar el
efecto de credibilidad en los propios medios de
información.
Una
investigación realizada en 1987 por Teun van
Dijk sobre 250 periódicos de distintos países,
concluye en que la mayor parte de la información
tiene como fuentes "otros medios de
comunicación". Esto tiende a delinear dos
de las características fundamentales del sistema
de fuentes: la autolegitimación del sistema
informativo como fuente principal y la
homogeneización de los hechos públicos.
Asimismo, el
investigador italiano Auguste Agostini señala
que la utilización de las fuentes refuerza la
estructura de poder, lo que equivale a decir que
cuánto más alto se encuentre una institución
en esa estructura, más posibilidades tiene de
tornarse en fuente informativa.
Si tomamos en
cuenta la lectura cuantitativa que formulábamos
en el apartado anterior, comprobaremos que en el
caso de los cables de la agencia Efe publicados
por El País privilegian las fuentes policiales,
militares o gubernamentales (que en ese momento
de la historia argentina eran equivalentes) con
19 menciones. En segundo lugar, aparecen otras
agencias o medios de información, con 13. Esta
comprobación permite llegar a una afirmación
preliminar que estaría corroborando lo señalado
por los autores que mencionamos.
Al intentar una
lectura de las unidades de información
caracterizadas como fuentes propias del
periódico español, esta jerarquización se
invierte. El primer lugar está ocupado por otras
agencias y medios de información, con 10
menciones, y el segundo por fuentes de partidos
políticos y organizaciones civiles, con 7. En
este caso, las fuentes militares y
gubernamentales ocupan un tercer lugar.
Si bien
estaríamos confirmando aquí la hipótesis de
autolegitimación del sistema informativo, lo que
llama la atención es que no sucede lo mismo con
la de refuerzo de las estructuras de poder, ya
que los partidos políticos y cualquier tipo de
organización civil fueron prohibidas por la
Junta Militar que asaltó el poder en Argentina
el 24 de marzo de 1976.
Es importante,
en este punto, tener en cuenta la variable de la
censura operada por el régimen militar argentino
sobre toda la información derivada de la
represión. El propio diario El País, en un
cable fechado en Buenos Aires y que se publica en
la sección Internacional de la edición del
viernes 7 de mayo de 1976, bajo el título
"Mordaza absoluta contra la prensa - Se
endurece el régimen militar argentino", da
cuenta de la censura:
"En el
futuro se estará mejor informado sobre Argentina
desde el exterior que desde el interior del
país. A los corresponsales extranjeros se les
obliga a presentar las pruebas de seis fuentes de
información para evitarse dificultades, que
traducidas por las autoridades militares,
significan la detención y expulsión del
corresponsal.
Es lo que le
sucedió al periodista suizo Luc Banderet, que
fue acusado, en un comunicado oficial, de haber
establecido contacto con elementos subversivos y
proporcionar a los medios de información
europeos datos sobre la represión en el
país".
Cabe suponer,
entonces, que una explicación posible a la
distinta jerarquización de las fuentes que hace
la agencia Efe y el diario El País en aquellas
unidades de información que construye en base a
sus propias fuentes está directamente vinculada
con el problema de la censura.
Censura que la
investigadora argentina Patricia Terrero
caracteriza en su artículo "Comunicación e
información por los gobiernos autoritarios: el
caso argentino".
Terrero
identifica los dos mecanismos en los que se basó
la censura: la táctica del bloqueo de
información, mediante la cual se omite, como si
no existiera, una amplia franja temática
referida a la realidad nacional; y la estrategia
de despliegue y consolidación de la ideología
del régimen, que la dictadura militar organizó
a través de la propaganda estatal directa.
BIBLIOGRAFIA UTILIZADA
- Gregorich, Luis, "La
prensa durante el proceso, un testimonio",
publicado en 'Claves del periodismo argentino
actual', Ediciones Tarso, Buenos Aires, 1987.
- Terrero, Patricia,
"Comunicación e información por los
gobiernos autoritarios: el caso argentino",
publicado en 'Comunicación y democracia en
América Latina', DESCO - CLACSO, Lima, 1982. -
- Escudero, Lucrecia,
"Malvinas: el gran relato - Fuentes y
rumores en la información de guerra",
Gedisa, Barcelona, 1996.
- Agostini, A., "La
tematizzazione. Selezione e memoria del
l'informazione", citado por Escudero, L.,
op. cit.
- Gans, Herbert, "Deciding
What's News", Random House, Nueva York,
1979.
© María José Quiroga, Universidad
Nacional de Córdoba,
Argentina. Este artículo fue publicado en la Revista Latina de
Comunicación Social.
Se reproduce con autorización de su editor.
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