Declaración de la Federación
Latinoamericana de Periodistas
La
libertad de prensa vive tiempos aciagos
La
Federación Latinoamericana de
Periodistas, FELAP, en este 3 de mayo se
suma a la celebración del Día Mundial
de la Libertad de Prensa, especialmente
cuando en todo el mundo y en América
Latina ese derecho pasa por
vicisitudes que la afectan seriamente.
Precedida
esta fecha de hechos que abarcan los finales del
año anterior y lo que corre del presente,
podemos decir que ese tiempo comprende un
período aciago tanto en pérdidas de vidas
humanas como por violaciones y agresiones, y
nuevas situaciones donde los periodistas llevan
la peor parte.
A partir de los
criminales atentados contra las Torres Gemelas
del 11 de septiembre del 2001, el terrorismo y la
guerra contra el terrorismo han entrado desde
entonces en el debate sobre la Libertad de
Prensa, con un lenguaje que no siempre se escribe
con tinta sino con sangre, como le es
esencialmente propio.
La reacción sistemática
de gobiernos y sociedad, pedida por la UNESCO al
instituir esta fecha, no ha impedido que desde
entonces se cobren -junto con las numerosas de la
población civil, más víctimas de periodistas
caídos en el cumplimiento de su deber
profesional o por siniestra decisión de poderes
y mafias.
Las guerras y otras
acciones de fuerza se llevan ahora en dos
frentes: el militar y el mediático. Poderes
públicos y privados con el control financiero y
tecnológico, han estrechado sus controles sobre
la información. En los escenarios de los
conflictos se mantiene a los periodistas alejados
de las fuentes de los hechos. Se decide qué
imágenes deben difundirse -como en el caso de
los miles de víctimas del atentado a las Torres,
en que se prohiben, y a veces se acepta- y qué
hechos deben relatarse.
Para combatir al
terrorismo se invade una nación empobrecida como
Afganistán, se difunden los peores males del
fundamentalismo, y se masacra a la población
civil. Junto a ella caen secuestrados y
asesinados periodistas de varios países, -casi
más que soldados muertos- cuyos nombres la FELAP
agrega a los cerca de 600 latinoamericanos
asesinados o caídos en el cumplimiento de su
deber, desde su fundación hace casi 26 años.
Al mundo se le margina de
la información de uno de los lados en esa guerra
especial, pues no se posibilitan, y menos se
difunden directamente, el conocimiento de sus
puntos de vista, que no sean filtrados, matizados
o autorizados por el mando militar contrario. La
televisora de un pequeño país como Qatar, se
hace famosa porque es la única que rompe el
cerco informativo y alimenta a las grandes y
poderosas redes de la prensa mundial, excluidas o
sometidas.
En los territorios
autónomos palestinos los soldados del gobierno
de Sharon, vuelan las instalaciones de La Voz de
Palestina e impiden que los periodistas pasen el
cerco que en Ramala tienden sobre el presidente
Arafat, y cuando se acercan los dispersan con
gases. En otro sitio de este escenario, un tanque
israelí dispara de frente y mata a un colega
europeo. En Pakistán es secuestrado y finalmente
asesinado el periodista norteamericano Daniel
Pearl.
En Caracas, durante las
manifestaciones y contramanifestaciones sobre las
que se montó el efímero golpe de estado, cae
bajo los disparos indiscriminados el fotógrafo
Jorge Tortosa y otros dos colegas resultan
heridos. Los medios difunden la falsa noticia de
la renuncia del presidente constitucional, en que
pretende apoyarse el golpe de estado, y la
mayoría parcializan la información solo sobre
el bando que lo apoya. Restablecido el orden
legal, durante cuyo funcionamiento, y en medio de
agrias controversias y hostigamientos, no se
clausuró ningún medio ni fue detenido o
censurado ningún periodista, nuestro gremio
puede contribuir a una verdadera conciliación y
entendimiento que garanticen el trabajo, la
libertad de opinión y la integridad física de
los periodistas.
En América Latina, en el
campo social se agrava la situación de los
periodistas, obligados al multiempleo, a la
precariedad del que tienen o a su pérdida
absoluta. La irresuelta crisis de Argentina,
efecto de las políticas neoliberales y de la
corrupción, golpea duramente la frágil
seguridad de los periodistas que en mayor o menor
grado también se resiente en todos nuestros
países.
De manera silenciosa,
otros hechos se enfrentan a las diversas
interpretaciones de la Libertad de Prensa.
Grandes consorcios en otros campos penetran en el
de la comunicación y la información, donde se
reflejan sus intereses parcializados, rompiendo
la equidistancia con otros sectores de la
sociedad. La concentración y las megafusiones
van excluyendo progresivamente a editores y
medios sustentados con apego a la independencia y
soberanía que dieron lugar a su nacimiento...
Enmedio de estas
contradicciones, la FELAP apoya los esfuerzos de
la UNESCO, para que cese la impunidad en que
están la mayoría de los crímenes contra
periodistas. Con todos los sectores del campo de
la información celebra este 3 de mayo como un
nuevo punto de arranque para la defensa del
periodismo y de la integridad ética y física de
los periodistas.
3
de mayo de 2002
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