Venezuela:
fracaso de la
manipulacion comunicacional
Stella
Calloni *
La
comparación con las técnicas usadas para
derrocar a Allende no les resultó en Venezuela.
Toda la parafernalia golpista escenificada por la
derecha y la Democracia Cristiana en Chile y
financiada y apoyada por Washington y coordinada
desde esa capital por Agustín Edwards fue
copiada en Venezuela y como ya lo dijo un
científico barbudo renano en el siglo XIX:
"la historia se repite como comedia",
en Venezuela nos les resultó. Los medios
alternativos fueron más fuertes. No pudieron
mentir, ocultar la verdad, impunemente. "La
gente" se enteró de lo que estaba pasando a
pesar de la cadena de medios de comunicación y
la descarada manipulación de la información que
llevaron adelante. Entregamos un agudo análisis
de estos hechos publicado en el diario La Jornada
de México y que seguramente será de interés
para nuestros lectores.
Parece hasta
imposible pero ha sucedido en Venezuela. El mayor
esquema de desinformación, como fue el
establecimiento de una enorme cadena de
televisoras al servicio del golpismo, orquestada
con el apoyo estadunidense, logró capturar en su
trampa de manipulación de los hechos a muchos
medios, a algunos sectores intelectuales, y a
analistas supuestamente
"independientes".
Se aceptó, sin
ninguna prevención, la información provista por
los medios que utilizó el golpismo. Fueron
escasos los que trataron de conocer la otra cara
de la verdad. Y con esto se cometió una de las
acciones más perversas como fue la de mostrar a
los muertos como "víctimas" de la
"tiranía" chavista, que no registra,
ni buscando con la lupa de Goebbels, ningún
hecho que pueda imputarse a una dictadura.
Resulta que pasando las horas, ahora se sabe que
los francotiradores eran los golpistas y no los
golpeados, que la Guardia Nacional estaba
obedeciendo a los golpistas y no a los golpeados,
que las andanadas de disparos no estaban cayendo
sobre los "democráticos" manifestantes
de las grandes Cámaras empresariales, la Central
de Trabajadores Venezolanos, -que sólo
representa menos del 12 por ciento de los
sindicalizados en Venezuela- sino que caían
sobre quienes rodeaban el Palacio de Miraflores
para evitar el golpe. Que la policía que
disparaba junto con los francotiradores estaba
bajo las órdenes del Alcalde mayor de Caracas,
Alfredo Peña, quien participaba en el golpe.
¿Qué dirán
ahora los que juzgaron un golpe de Estado
derechista como una acción democrática?.
¿Leyeron la Constitución nueva de Venezuela
alguna vez? ¿Se preocuparon por saber lo que
estaba pasando con la población real, que los
partidos "democráticos" turnados en el
poder durante años y expertos en corrupción,
dejaron -en un 80 por ciento- sumergida en la
pobreza?
No hubo golpe,
dijeron en Washington. Pero resulta que el
presidente Hugo Chávez nunca renunció, que las
autoridades emergidas ilegítimamente del golpe
argumentaron que había "renunciado ante el
alto mando militar", lo que era a todas
luces inconstitucional. El mismo Chávez -en una
breve comunicación con su esposa desde su lugar
de prisión- confirmó que no renunció y pidió
que exigieran su firma para comprobarlo. Como
todo golpe de Estado que se precie, el nuevo
gobierno lanzó una persecución desmedida y se
impuso lo que fue calificado como una
"aterradora " censura de prensa. Varios
corresponsales de distintos medios, algunos con
base en Buenos Aires, llamaron hoy desde Caracas
para advertir sobre la difícil situación que
vivían, incluyendo llamados amenazantes,
después de transmitir sus informaciones. La
censura impuesta en la red controlada por Globo
Visión sobre los sucesos que sucedieron este
día y sobre la represión contra el pueblo
venezolano que bajó de los cerros para exigir el
retorno constitucional, no pudo finalmente
encubrir la verdad.
El esquema de
Guerra de Baja Intensidad (GBI) que Washington
está aplicando en toda la región les había
proporcionado ciertos triunfos en el esquema de
la desinformación, especialmente por la
cooptación de intelectuales, que encubren en una
supuesta "distancia objetiva" su falta
de definición frente al esquema de la dictadura
global.
Pero los sucesos
de Venezuela han demostrado que también están
fracasando en esto. Las imaginativas redes de
comunicación alternativas han logrado derrotar
el mayor esquema desinformativo de los últimos
tiempos. La concentración del poder de los
medios de comunicación masiva,
contradictoriamente, disparó la imaginación de
los soterrados, como sucedió en Chiapas en su
momento. Y miles de mensajes a través de
internet o de llamados telefónicos furtivos y
otras acciones no menos creativas rompieron el
círculo del silencio. La población venció el
terror de las primeras horas y envió sus
demandas desesperadas al mundo. Y esto dio sus
frutos. La persecución lanzada como en los
mejores tiempos de las dictaduras del sur, dejó
sin habla a quienes encubiertamente -con mejores
frases quizás- adhirieron a la visión
estadunidense, como aquella del vocero de la Casa
Blanca Ari Fleischer, cuando responsabilizó al
gobierno derrocado -es decir a la víctima- por
"alentar acciones antidemocráticas".
El pasado 10 de
diciembre el golpe ya estaba en marcha, pero no
encontraban un remedo de Augusto Pinochet entre
los militares, aunque lograron mostrar algunos
generales y oficiales "disidentes". No
resultó. Los mismos opositores pidieron
"más apoyo " a Estados Unidos y
trazaron entonces las "Bases para un Acuerdo
Democrático" que no era sino un programa de
gobierno porque no dudaban de la toma del poder.
Ese documento estaba fimado nada menos que por el
empresario Pedro Carmona, ungido a la presidencia
por los golpistas y que ya fue..
"El terreno
estaba abonado en Washington", escribía en
marzo el analista Pedro Fernández desde Caracas.
Y por eso el pasado 10 de abril vez los medios de
la oposición hicieron manipulada que
debía sostener la acción golpista. Se puso en
acción el libreto desetabilizador que había
funcionado en Chile para el derrocamiento de
Salvador Allende, además del eje
militares-empresarios, trabajadores(en Chile
especialmente los camioneros).
Ahora suceda lo
que suceda muchos de los que tomaron el camino
que les propuso la conspiración mediática
deberán asumir la responsabilidad ante las
familias de las víctimas y el huracán que
desataron en una América Latina en crisis. Los
testimonios que circularon por las redes de la
solidaridad fueron claves para la reversión de
la situación en Venezuela como sucede cuando el
alma, el "ánima" de un pueblo resucita
y demanda.
*
Stella Calloni es
corresponsal en Argentina del diario mexicano La Jornada.
|