Perfil del
periodista ambiental
Víctor
L. Bacchetta *
Periodismo
ambiental es el tratamiento a través de los
medios de comunicación de los temas relacionados
con el medio ambiente. Si consideramos al medio
ambiente como el conjunto de sistemas naturales y
sociales en donde conviven el humano y los demás
seres vivos presentes en el planeta, debemos
convenir que el periodismo ambiental es uno de
los géneros más amplios y complejos del
periodismo.
Para definir el
perfil del periodista ambiental, vamos a
considerar cinco características fundamentales:
1) es un periodismo de investigación; 2) es una
forma del periodismo científico; 3) es un
periodismo educativo, pedagógico; 4) es
consciente de cumplir una responsabilidad social
específica, y 5) debe ejercerse con
profesionalismo, objetividad y responsabilidad,
sin confundirlo con la militancia ecologista.
El
origen y las causas del suceso
Cualquier
periodista puede tratar una noticia de impacto
ambiental, como un derrame de petróleo en una
refinería, pero esto no es por sí solo
periodismo ambiental, a menos que la información
vaya más allá de la noticia del momento. De las
cinco preguntas clásicas que todo periodista
debe responder: ¿qué?, ¿cómo?, ¿dónde?,
¿cuándo? y ¿porqué?, la más importante para
el periodista ambiental es ¿porqué?.
La presencia de
una crisis ambiental es bastante fácil de
aceptar, pero lo difícil es que un sector o
grupo asuma la responsabilidad de haberla
provocado. La tendencia más común es explicarla
como un accidente. Así como no aceptamos la
casualidad cuando tratamos la enfermedad de una
persona, no podemos aceptarlo al hablar del
ambiente. Es preciso indagar el origen, las
causas de esta situación.
El periodista
ambiental, para considerarse tal, debe ir más
allá del hecho y la noticia del momento; debe
buscar brindar al lector aquellos elementos que
le permitan entender cuál es la historia, cuál
es el origen y la evolución del fenómeno que
está considerando. Para ello es necesario
identificar a los diferentes factores y
protagonistas que intervienen en el suceso, cuál
ha sido y cuál es su influencia actual.
Cuando hablamos
de crisis política asumimos sin dificultad que
la misma es provocada por la existencia de
intereses o puntos de vista antagónicos. De la
misma manera, para entender en qué consiste la
crisis ambiental, es necesario hablar de
conflicto ambiental. Definimos un conflicto
ambiental como la incompatibilidad de intereses
y/o percepciones en la prevención o reparación
de un daño ambiental.
Al realizar la
investigación de un fenómeno ambiental
crítico, vamos a encontrar que el mismo es el
resultado de la acción de actores y puntos de
vista controvertidos. El papel del periodista es
justamente identificar y explicar el papel de
cada uno de esos factores, de manera que el
lector pueda entender porqué se llegó a la
situación actual y cuáles son sus tendencias de
evolución posible en el futuro.
Los
actores del conflicto ambiental
A los efectos de
describirlo y analizarlo, un conflicto ambiental
puede ser clasificado de distintas maneras: 1)
por sus fases: inicio, desarrollo y
finalización; 2) por el papel de sus agentes:
generador, receptor, iniciador, regulador; y 3)
por los actores: un país o Estado, el capital
privado (a través de una industria,
laboratorio), una comunidad local o un grupo
social, científicos y/o centros de
investigación, etc.
Muchas veces no
es fácil identificar a esos factores, porque
tienen que ver con ideas o nociones muy
arraigadas en nuestras sociedades, que hemos
recibido como verdades absolutas y universales.
En esos casos están, por ejemplo: las nociones
de desarrollo, de crecimiento económico y de
progreso social. También el ideal de bienestar
humano, los estilos de producción y de consumo
consiguientes.
O sea, hay que
estar abierto a cuestionar los pilares de esta
civilización, los supuestos de la ciencia y la
tecnología, y la creencia de la economía
moderna en la posibilidad de un crecimiento y
bienestar material ilimitados. Las corrientes
ideológicas principales de esta cultura
occidental, el liberalismo y el marxismo, más
allá de sus diferencias, no han mostrado
diferencias sustanciales en tales presupuestos.
Tenemos una idea
bastante clara de los "costos sociales"
de las decisiones políticas; la noción de
"costo ambiental" es mucho más
reciente. Pero al aceptar esta idea, algunos
pretenden incorporarla a las reglas de la
economía actual, calculando "el
precio" de una planta, de un gen o de una
especie ... Esto es imposible; es una
incompatibilidad entre dos formas de percibir el
mundo por los seres humanos.
La existencia de
una crisis ambiental involucra las nociones
culturales fundamentales del ser humano
(científicas, filosóficas, religiosas). Cada
civilización histórica ha tenido una idea de
bienestar humano y social. Cada cultura ha
desarrollado una forma de satisfacer sus
necesidades y de relacionarse con la Naturaleza y
el Universo que la rodea. Desde que hay una
crisis ambiental, hay una crisis de paradigma.
Periodismo
científico y educativo
El periodismo
ambiental es una rama del periodismo científico
porque al tener que tratar con fenómenos y
problemas de la Naturaleza, incluidos los seres
humanos, debe apelar a las interpretaciones de
las ciencias físicas, químicas, biológicas,
etc., existentes en la actualidad. Hay que hacer
accesibles al lector esos enfoques, pero no
podemos olvidar que estamos ante un enfoque más,
que no es el único.
Las tareas de
divulgación científica buscan familiarizar a la
población con un problema, un descubrimiento,
etc., a partir de una empresa o una institución
académica que hace investigación científica.
Si bien en ambos casos se trata de la producción
de información, la diferencia entre la
divulgación y el periodismo es el sentido
crítico, o sea dar enfoques desde adentro y
desde afuera de la ciencia consagrada.
A lo largo de la
historia hemos tenido diferentes sistemas de
conocimiento; en la época actual convivimos aún
con rasgos y grupos que conservan ese legado de
la Humanidad. La cultura dominante trata a esas
culturas o religiones como atrasadas y
"no-científicas". Sin embargo, las
mismas son el resultado del desarrollo de
métodos de observación y prueba sistemáticos.
Son, en definitiva, "otras ciencias".
Al sostener que
el periodismo ambiental debe ser educativo o
pedagógico aludimos a una circunstancia
específica de los países de nuestra región o
continente. Es el hecho de que la mayoría de la
población no ha completado los cursos de
educación regular, en especial los de la
enseñanza media, y no posee por tanto la
preparación suficiente para entender los
diversos aspectos técnicos del problema.
No obstante, el
periodismo educativo no debe confundirse con una
de esas formas de paternalismo informativo, que
se caracterizan por dar los hechos digeridos, sin
espíritu crítico. Que buena parte de la
población no haya tenido acceso a la educación
formal no puede llevarnos a subestimar su
inteligencia. Las personas son perfectamente
capaces de entender el problema y de elaborar su
propia opinión.
Un
agente forjador de ciudadanía
La no
subestimación del lector es un principio que
debemos asumir como ciudadanos y como
periodistas: es el respeto básico del lector
también como persona y ciudadano. En definitiva,
es la conciencia de que la solución de los
problemas ambientales depende de la
participación de las personas y las comunidades
afectadas, porque de la otra manera estamos
asistiendo a una agudización creciente de la
crisis.
Después de la
Cumbre de Río, en 1992, del reconocimiento del
fracaso en Río+5 y del reciente informe titulado
"Recursos mundiales 2000-2001: pueblos y
ecosistemas", en el cual 175 científicos
concluyen que esta civilización continúa
destruyendo el planeta a un ritmo más acelerado
que nunca, la contradicción entre el modelo de
desarrollo aceptado y sus consecuencias
ambientales y sociales es insostenible.
La crisis
ambiental coincide así con la crisis de
paradigma, de los presupuestos de esta
civilización en la relación entre sus miembros
y con el universo que nos rodea. Habiendo llegado
a este punto, sólo se podrá lograr que los
líderes y responsables políticos actúen en
consecuencia si las personas y sus comunidades
adoptan una posición clara y firme sobre las
causas de la crisis y sobre las formas de
resolverla.
Durante cierto
tiempo, y aún hoy en día en ciertos ámbitos,
se ha pretendido separar la crisis ambiental de
la crisis social --el aumento de las
desigualdades y la pobreza entre las naciones y
entre los grupos humanos--, pero la crisis social
es otro efecto del mismo modelo de desarrollo. La
crisis ambiental y la crisis social se alimentan
mutuamente; por lo tanto, se resuelven en
conjunto o por separado se agudizan.
El periodista
ambiental como agente social debe ser un
generador de ciudadanía. ¿Qué es ciudadanía?
La conciencia y el ejercicio del derecho a estar
correctamente informado y a participar en las
decisiones sobre las condiciones de nuestra vida
en la Tierra. El periodismo ambiental debe ser,
primero, una forma de ejercer ese derecho y,
segundo, un aporte al ejercicio pleno del mismo
por parte de la comunidad.
La
responsabilidad del periodista
La neutralidad
en materia de información no existe. Cuando un
medio de prensa define su pauta de trabajo, no
puede ser neutral, porque de los miles de sucesos
tendrá que elegir unas decenas. Pero una vez
definido el tema, el periodista debe tratar el
suceso como un especialista o profesional, siendo
objetivo y responsable en el tratamiento de todas
las informaciones y las fuentes relacionadas con
el tema.
Dicho de otra
manera, el periodismo que pretende ser generador
de ciudadanía debe dejar las opiniones
personales y partidarias de lado. Su tarea
principal consiste en presentar la mayor cantidad
de elementos, y de la mejor calidad posible, para
que el lector pueda comprender el suceso, su
origen y evolución, pueda conocer los actores
que intervienen en el mismo y pueda forjarse una
opinión propia.
En América
Latina y el Caribe existe todavía un desarrollo
incipiente del periodismo ambiental. La escasa
importancia, unida al tratamiento superficial, de
los problemas ambientales por la gran prensa de
la región es una de las causas de esa
situación. A esto se agrega la falta de
preparación de los periodistas y la ausencia de
la temática ambiental en las escuelas y
facultades con cursos de periodismo.
Para contribuir
a superar esas dificultades, los propios
periodistas hemos emprendido diversos esfuerzos
de coordinación e intercambio, que han llevado a
la creación de redes y organizaciones locales,
regionales e internacionales. Foros, seminarios y
talleres, periódicos y libros especializados,
estimulan la toma de conciencia y la preparación
de estudiantes y periodistas en la temática
ambiental.
El gran escollo
es casi siempre la escasez de recursos, pero paso
a paso se han ido creando redes de apoyo y
algunas instituciones de enseñanza están
incorporando la especialización ambiental. A
través de Internet, listas de correo y grupos de
discusión permiten un intercambio rápido y a
bajo costo de informaciones, enriquecer las
fuentes de consulta e incluso abrir posibilidades
de trabajo a sus miembros.
*Víctor
L. Bacchetta es
periodista uruguayo. Esta ponencia fue presentada
en el 1er.
Foro Interamericano de Periodismo Ambiental, realizado en la ciudad de Porto
Alegre, Brasil, en el marco del XXVII Congreso de
la Asociación Interamericana de Ingeniería
Sanitaria y Ambiental (diciembre de 2000). Esta
es su primera colaboración para Sala de Prensa.
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