La
comunicación científica: una necesidad social
Alex
Fernández Muerza *
La
Ciencia y la Tecnología (C y T) están cada vez
más presentes en nuestras vidas. El desarrollo
vertiginoso de las especialidades científicas y
tecnológicas en los últimos decenios hacen
necesario un instrumento capaz de digerir estas
transformaciones.
Los
descubrimientos científicos y tecnológicos
afectan cada vez más positiva o negativamente al
bienestar y al desarrollo de la sociedad
(energía nuclear, capa de ozono, clonación,
transgénicos, cáncer, SIDA, y un largo
etcétera), por lo que surge el interés por
conocer las características del tratamiento de
la comunicación científica y tecnológica, su
evolución cuantitativa y cualitativa y la cadena
informativa que implica a sus principales agentes
sociales: la comunidad científica, el poder
político, los medios de comunicación de masas
(m.c.m.) y la sociedad destinataria de la
información.
Sin embargo, nos
encontramos ante la paradoja cada vez más
patente de una sociedad cada vez más tecnificada
y con una mayor dependencia científica y a la
vez más ignorante en estas disciplinas. C. P.
Snow afirma en su libro "The two
cultures" que "entre los
científicos se ha iniciado un movimiento para
combatir la división entre cultura científica y
cultura filosófica y literaria".
Actualmente en
Estados Unidos existe un profundo debate sobre
este tema, y numerosos científicos y escritores
de prestigio se alinean en torno a esta tercera
cultura. Internet es un foro de discursión ideal
para este tema, y webs como la de The Edge
(http://www.edge.org) están acogiendo las
opiniones y las críticas de científicos,
intelectuales o empresarios como Stephen Jay
Gould, Kevin Kelly o Bill Gates por citar algunos
ejemplos.
En otras
palabras, se tiene que desterrar de la sociedad
la creencia de que una persona es culta o tiene
cultura cuando sabe de disciplinas humanísticas
o sociales, aunque no tenga conocimientos
científico-tecnológicos. Manuel Calvo Hernando,
presidente de la Asociación Española de
Periodismo Científico y uno de los primeros
profesionales que comenzaron a trabajar en esta
especialidad en España, comenta en su libro
"Manual de Periodismo Científico" el
dato de que algo tan básico como el hecho de que
la Tierra gira alrededor del Sol una vez al año
es sólamente conocido por un tercio de los
británicos y por menos de la mitad de los
norteamericanos. Una persona que se considere
culta debería conocer de igual manera a
Cervantes o Shakespeare que a Newton o Einstein,
por ejemplo.
Era
científica y era mediática
Si hemos dicho
que en la actualidad la C y T está marcando
nuestras vidas mucho más de lo que lo ha hecho a
lo largo de la Historia, no es menos cierta
también dicha afirmación cuando nos referimos a
los m.c.m. En esta era mediática, en la que
surgen incluso nuevos y poderosos canales de
comunicación como Internet, los ciudadanos se
enteran de lo que pasa en el mundo
mayoritariamente por los medios y emiten y
reciben opiniones por los medios y les demandan
toda aquella información que les parece útil en
sus vidas.
Por lo tanto,
dichos canales comunicativos deberían tener, por
sus características, la responsabilidad de ser
ese instrumento mediador entre la comunidad
científica y la sociedad a la que todos
pertenecen, para lograr que los ciudadanos
obtengan una actitud crítica y concienciada.
Sólo así podrán obrar en consecuencia ante la
vorágine de cambios que la ciencia y la
tecnología producen a diario. Porque como se
dice en Periodismo, si una cosa no aparece en los
medios, no existe, por lo que los m.c.m. van a
ser el intermediario principal entre el mundo de
la ciencia y la sociedad, el cual deberán
utilizar para informarse de todos los
acontecimientos diarios en C y T y obtener una
opinión crítica y concienciada de los mismos.
En definitiva,
los m.c.m. pueden contribuir a elevar la cultura
científica de la población elaborando buena
información sobre C y T y desterrar de esta
manera esa aparente contradicción de la que
hemos hablado, de una sociedad cada vez más
necesitada en conocer los avances de la C y T
pero a la vez poco o mal informada sobre los
mismos. Varios datos nos revelan lo que venimos
diciendo:
a) Difusión de
las revistas de divulgación científica en
España, según datos de la Oficina de
Justificación de la Difusión, O.J.D.(http://www.ojd.es) (enero-diciembre 1999):
| Muy interesante |
|
273.470 |
| National
Geographic |
|
268.283 |
| Quo |
|
202.200 |
| PC Actual |
|
92.125 |
| Muy especial |
|
79.674 |
| Newton |
|
67.649 |
| La aventura de la Historia |
|
66.534 |
| Geo |
|
63.315 |
| Cuerpo Mente |
|
49.927 |
| Integral |
|
34.030 |
| Natura |
|
31.298 |
| Investigación y Ciencia |
|
24.559 |
Para
explicar el rotundo éxito de este tipo de
revistas, José Pardina, director de Muy
Interesante, afirma que "en estas nuevas
publicaciones los lectores encuentran la
información que les interesa y que no hallan en
los demás medios de comunicación impresos o
audiovisuales".
b) Informe de la
Fundación BBVA "Ciencia, Tecnología y
Sociedad", dirigido por Rafael Pardo,
"Conocimiento científico-tecnológico y
legitimación de la Ciencia y la Tecnología en
España": "Entre las noticias que
aparecen en los m.c.m., las noticias sobre C y T
son las que más interés ofrecen, pero sin
embargo la gente se siente muy mal
informada".
c)
Investigación de la Asociación de periodistas
de Cataluña, el "Llibre Blanc de la
divulgación científica i tecnològica a
Catalunya": "Se observa que la mayoría
de los productos divulgativos de los medios de
comunicación, incluida la televisión, requieren
conocimientos equivalentes a los estudios
secundarios, de los que carece la mitad de la
población. Por lo tanto, hacen falta programas
asequibles".
d) Datos de la
encuesta publicada en el libro "Sciences aux
quotidiens: linformation scientifique dans
la presse quotidienne eurpéenne", del
profesor de la Universidad de Poitiers Pierre
Fayard: "Contrariamente a lo que se creía,
la cobertura de la actualidad de C y T es muy
apreciada por los lectores de la prensa diaria
europea, de su "quality press", según
la terminología anglosajona".
e) Estudio del
Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS):
"Los avances médicos, la ecología y los
descubrimientos científicos generan en la
ciudadanía los niveles de interés más elevados
(80%, 78% y 63%, respectivamente), pero también
son percibidos como insuficientemente tratados
por los medios".
f) Informe del
"Observatori de la Comunicació
Científica" de la Universidad Pompeu Fabra,
"La percepció de la ciència a la societat
catalana": "Más del 80% de la
población considera que la información
científica es necesaria, útil y curiosa, pero
el 40% la encuentra incomprensible".
Importancia
del lenguaje
Vemos cómo el
lenguaje se declara como otro punto fundamental
para llegar al público. Los periodistas, o
general, aquellos que quieren difundir
conocimientos científico-tecnológicos, tienen
ante sí la difícil compatibilidad entre la
conceptualización y el lenguaje árido de la
ciencia y la tecnología, y la simplicidad del
lenguaje periodístico. Por un lado es
fundamental que se comprenda el mensaje y sea
atractivo, y por otro lado, que sea fiel al hecho
científico.
La utilización
de figuras retóricas como la analogía, la
comparación, la metáfora, la paradoja o la
transposición son instrumentos lingüísticos
que en el caso del periodismo científico cobran
más importancia. De ahí que sea importante que
el periodista, o en general, cualquiera que vaya
a divulgar un hecho científico-tecnológico,
debe conocer y entender lo que está tratando de
comunicar, para que luego se refleje en la manera
de redactar la información y el lector del medio
comprenda el mensaje y se interese por él.
Podríamos seguir el consejo que nos ofrecía
Antonio Machado en su libro "Juan de
Mairena", sobre la necesidad de utilizar el
lenguaje "poético":
- Señor
Pérez, salga usted a la pizarra y escriba:
"Los eventos consuetudinarios que
acontecen en la rúa."
El alumno
escribe lo que se le dicta.
- Vaya usted
poniendo eso en lenguaje poético.
El alumno,
después de meditar, escribe: "Lo que pasa
en la calle."
- No está
mal.
Sin embargo, a
menudo es difícil escribir "poesía
científica", sobre todo cuando el receptor
del mensaje desconoce el lenguaje y los conceptos
científicos y hay que explicárselos, y
siguiendo con el paralelismo literario, se corre
el riesgo de escribir cuentos del tipo Mil y una
Noches, como explica Santiago Graiño Knobel en
el número 16 de la revista "Periodismo
Científico".
Según Graiño,
este problema se puede enunciar mediante lo que
denomina "el Teorema de las Mil y una
Noches", cuyo enunciado sería: "En el
periodismo científico, la ineficacia crece en
función del número de conceptos desconocidos
para el lector que se usen, pero también del
número de dichos conceptos que se
expliquen". Así, una noticia científica
tendría la misma estructura que los citados
cuentos árabes, en los que una narración lleva
dentro de sí otras, por lo que cuando se termina
de leer el segundo o tercer cuento intercalado
cuesta recordar de qué trataba el primero.
Necesidad
del comunicador científico
En este sentido,
la información científica, por desconocimiento
de lo que se está transmitiendo, puede acabar
creando indiferencia y hasta desconfianza. Y esta
actitud resulta alarmante en cualquier Estado que
dedique parte de los impuestos que recauda a
financiar proyectos científico-tecnológicos que
el gran público desconoce, porque estaremos
asistiendo sin darnos cuenta a una mella en el
sistema democrático que defiende el derecho a
saber de los ciudadanos, para que en última
instancia puedan decidir si realmente se están
utilizando adecuadamente dichos impuestos.
Podría decirse
que es un ejemplo de pescadilla que se muerde la
cola: si no hay divulgación científica, la
sociedad está apartada de las fuentes de saber,
por lo que tampoco parece despertar su interés
por estos temas. Este hecho lleva en gran medida
a las empresas públicas y privadas de
comunicación a obviar esta especialización, y
de incluir en sus medios estos temas, se hace
salvo honrosas excepciones de forma poco rigurosa
y superficial.
En definitiva,
los m.c.m. son empresas que buscan un beneficio
económico. Y dichas empresas, si creen que sus
clientes no muestran un interés por la C y T,
dejarán a un lado esta especialidad. Sin
embargo, como hemos dicho, la aparición de la C
y T en los m.c.m. es cada vez mayor, y parece
sólo cuestión de tiempo el que se puedan
alcanzar unos niveles deseables de divulgación
científica en los medios.
Las empresas
periodísticas, por tanto, van a necesitar a un
profesional que divulgue, informe u opine sobre C
y T. Y utilizamos la palabra
"profesional", porque si un medio
quiere a una persona capaz de comunicar C y T en
condiciones, va a tener que contratarle en su
plantilla en las mismas condiciones que el resto
de profesionales que se ocupan de otros
contenidos en dicho medio, para que de esta
manera pueda dedicarse por completo a esa
difícil tarea que se le encomienda. De esta
manera, junto a las secciones de Deportes,
Economía, Política o Cultura, por ejemplo, el
responsable de una sección de Ciencia se antoja
indispensable. De lo contario, seguiremos
encontrándonos con informaciones que han sido
redactadas por personas que no dominan el tema e
incluso que las realizan a su pesar, obligados
por sus respectivos redactores jefe. Y por
supuesto, eso se nota.
Por otra parte,
la C y T no deben aparecer para "dar imagen
de medio de calidad", sino porque son
interesantes y necesarias. Muchos responsables de
medios saben por un lado que la C y T dan
prestigio, pero por otro lado no quieren gastar
mucho dinero y acuden como mucho a la figura del
colaborador, el cual, al no tener vinculación
contractual alguna con la empresa informativa,
tiene que hacer frente a todos los gastos
fiscales y sociales y realizar un número elevado
de colaboraciones si quiere ganarse la vida
dignamente como "free-lance", con lo
que se hace mucho daño a esta profesión
periodística, algo cada vez más común en el
mundo de la precariedad que parece habernos
tocado vivir en la actualidad.
¿Periodista
o científico?
¿Y quién puede
ser este periodista-divulgador-comunicador
científico, como quieran ustedes llamarle? El
mismo término responde a esta pregunta: Un
periodista experto en C y T, un científico
experto en periodismo, o en general, cualquier
persona que sepa de comunicación y de C y T. Hoy
en día, dominar todo el mundo de la ciencia es
imposible. Por lo tanto, no es requisito
imprescindible ser científico para poder
divulgar ciencia, sino tener curiosidad e
interés, y a la hora de divulgar, contrastar los
datos con fuentes informativas fiables y/o buscar
información de referencia.
Por su parte,
los científicos, cuando son fuentes
informativas, tienen que asumir su compromiso con
la sociedad, y hacer un esfuerzo de divulgar sus
trabajos e investigaciones. En este sentido, los
periodistas científicos entrevistados por Fayard
reconocían que los científicos americanos
están más concienciados en esta relación con
los medios que los científicos europeos,
"concienciados de la incidencia de la prensa
sobre la financiación de sus
investigaciones".
La relación del
periodista científico con sus fuentes debe ser
tal que se transmita fiel y verazmente la
información, aunque siempre con la vista puesta
en los lectores a los que se debe el periodista.
Fayard habla en su trabajo sobre este difícil
equilibrio que siempre hay que mantener:
"Los periodistas deben actuar entre la
necesidad de mantener buenas relaciones con sus
fuentes de información, y de otra parte de hacer
información corta, sintética y clara, de
acuerdo con la actualidad y las características
de un lector no especializado".
Por otro lado,
es necesario que los científicos sean también
divulgadores de sus descubrimientos, que salgan
de la torre de marfil de sus laboratorios, y que
los periodistas estrechen relaciones con aquellos
para acercar el conocimiento a la opinión
pública.
A pesar de la
importancia de los m.c.m, no podemos olvidar
otros interesantes canales para divulgar C y T.
Muchos expertos en comunicación científica
hablan del término "Comprensión pública
de la ciencia" para referirse a todas las
herramientas con las que la C y T pueden
acercarse a la sociedad. En este campo
entrarían, por tanto, además de los m.c.m., el
sistema educativo, los museos, los libros de
divulgación, las conferencias, etcétera.
Enseñar
a divulgar
La enseñanza y
estímulo de la divulgación científica en
España tiene cada vez más representantes,
aunque todavía queda un largo camino por
recorrer. Más de una Universidad está dedicando
ya de alguna forma esfuerzos a formar futuros
licenciados que puedan divulgar C y T, y de paso,
construir puentes entre la Universidad, la
Empresa y la Sociedad, algo necesario y a la vez
complicado.
El caso más
significativo se encuentra en la Universidad
Pompeu Fabra de Barcelona. Aquí se puede
comprobar que la educación en divulgación de la
ciencia no es sólo una necesidad cultural y
social, sino también una fuente de ingresos
económicos. Este año se cumple la sexta
edición del Master de Comunicación Científica,
en el que se pueden encontrar especialidades en
Medicina, Medio Ambiente y Biotecnología, e
incluso en la Facultad de Biología de dicha
Universidad se imparte una asignatura de
Divulgación Científica, de la mano de Gemma
Revuelta.
Este último
punto es muy importante, puesto que si los
científicos quieren dar a conocer sus
investigaciones y descubrimientos en las propias
revistas científicas, o si quieren ponerse en
contacto con los periodistas para que aparezcan
en los m.c.m, el conocimiento de las técnicas
comunicativas es fundamental. En este sentido, en
el número 6762 de la revista Nature, Amanda Wren
escribía el significativo artículo "Cómo
se publica en Nature, una guía", en el que
se ofrecían normas y consejos a los científicos
para poder publicar en condiciones sus trabajos,
y que no suceda que un artículo no se publique
no por falta de calidad científica, sino por
falta de calidad literaria.
Siguiendo con la
Pompeu Fabra, es digno de reseñar el trabajo del
"Observatorí de la Comunicació
Científica". Bajo la dirección del
periodista científico de La Vanguardia, Vladimir
de Semir, este centro investiga las relaciones
entre ciencia y sociedad, publica la revista de
investigación trimestral "Quark" y
desarrolla diversos trabajos de investigación,
como el "Informe Quiral. Medicina,
comunicación y sociedad", con la ayuda
financiera de diversas instituciones, organismos
y empresas. Sin embargo, hablando con algunos de
sus responsables, el limitado presupuesto del que
disponen restringe el número de proyectos a
realizar y obliga a recurrir a becarios para
poder seguir adelante. Pero claro, esto es mejor
que nada.
Y entrando en el
mundo de la política, el propio De Semir ha
desarrollado en el Ayuntamiento de Barcelona la
concejalía "Ciutat del Coneixement",
para dar a conocer en el mundo la C y T catalana.
Así por ejemplo, si una multinacional está
buscando un lugar para instalarse, y recibe buena
información de Barcelona, le costará menos
decidirse por esta opción.
Además
de la Pompeu
Por su parte,
saliendo ya del "núcleo Pompeu", la
Asociación Catalana de Comunicación
Científica, presidida por el periodista del
diario en catalán Avui, Joaquim Elcacho,
también se encarga de ampliar y mejorar la
divulgación de la ciencia en Cataluña.
En Madrid es
destacable la labor del mencionado Manuel Calvo
Hernando, que imparte clases en la Facultad de
Periodismo de la Universidad San Pablo-CEU de la
asignatura "Información cultural y
científica". Calvo, además, fue uno de los
impulsores de la Asociación Española de
Periodismo Científico (AEPC) y la Asociación
Iberoamericana de Periodistas Científicos
(AIPC), siendo hoy presidente en ambas entidades.
Por otra parte, y gracias a la ayuda del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),
Calvo se encarga de la publicación de la revista
bimestral "Periodismo científico".
Recientemente, además, la AEPC publicaba su
Anuario 2000 "Ciencia y Tecnología en 1999,
siendo su codirector y encargado del proyecto
editorial el citado Santiago Graiño.
Otra Universidad
que ha desarrollado un Master es la de Salamanca,
con el título "Ciencia, Tecnología y
Sociedad", bajo la supervisión del
catedrático de esta Universidad, Miguel Angel
Quintanilla, mientras que en la Universidad de
Valencia se publica en catalán la revista
"Mètode. Revista de Difusió de la
investigació", dirigida por Martí
Domínguez. En el País Vasco, el ejemplo más
significativo lo muestra la Asociación Elhuyar,
centrada en la divulgación de la C y Y en
euskera, tanto de la mano de su presidente,
Iñaki Irazabalbeitia, como del director de su
revista "Elhuyar. Zientzia eta
Teknika", Eustakio Arrojeria.
En cuanto a la
organización de jornadas, seminarios o
conferencias sobre divulgación/periodismo
científico, son cada vez más las ciudades que
se ofrecen para albergar dichos encuentros: A
Coruña, Bilbao, Granada, Pamplona o Tenerife,
por poner algunos ejemplos. Asimismo, en la tarea
de aunar esfuerzos y compartir experiencias, se
han celebrado hasta la fecha seis congresos
iberoamericanos de periodismo científico:
Caracas, 1974; Madrid, 1977; México D.F., 1979;
Sao Paulo (Brasil), 1982; Valencia, 1990 y
Santiago de Chile, 1996. Por su parte, la ciudad
de Tokio acogió la Primera Conferencia Mundial
de Periodistas Científicos en 1992, con los
auspicios de la UNESCO.
Por otra parte,
no se puede olvidar la labor de Santiago Ramentol
en la Universidad Bellaterra de Barcelona o la de
José Antonio del Moral en la Complutense
madrileña. En definitiva, creemos que se trata
de una muestra lo suficientemente representativa
para conocer los aspectos más importantes de
este tema, señalando claro está que no es
posible incluir en este espacio disponible a
todos los nombres o iniciativas. Por último, es
necesario recordar una vez más que, a pesar de
todos estos buenos ejemplos, queda todavía mucho
por hacer en este prometedor campo.
Ideas
para mejorar
Vamos a tratar
en este apartado de ofrecer algunas ideas con las
que se podría elevar el nivel de la divulgación
científica:
- En primer
lugar, afianzar y seguir los ejemplos de aquellos
modelos que funcionan.
- Gabinetes de
comunicación específicos en C y T en las
universidades: Buena parte de la investigación
que se genera en España surge de la Universidad.
Parece lógico por tanto que surga de aquí buena
parte de la información en C y T. Sin embargo,
los gabinetes universitarios, que deberían
encargarse de trasmitir a los m.c.m. dicha
información, tienen que dedicar buena parte de
sus esfuerzos a ofrecer información
institucional, con lo que no pueden cubrir
suficientemente lo que por otra parte es una de
las señas de identidad de la Universidad y punto
fuerte de cara a la sociedad. Y decimos que el
trabajo de un gabinete es fundamental, porque en
muchos casos, los m.c.m. no publican una
información simplemente porque no se les da
facilidades para ello: información comprensible
y "traducida" al lenguaje de los
medios, disponibilidad de recursos audiovisuales
de calidad, o relaciones fluidas con las fuentes
de información, entre otras.
¿Y qué ocurre
con las tesis? Seguramente, una gran parte de
ellas no merecerá la pena, pero se las arrincona
a todas por igual, con lo que se está obviando
otra parte importante de la investigación en la
Universidad. Y otro tanto de lo mismo con el
trabajo de los becarios de investigación, cuyo
trabajo también queda en silencio. Este hecho
agrava más aún su situación, porque muchos de
ellos, una vez que concluyen sus investigaciones,
no encuentran un lugar en la Universidad o en
cualquier otro centro o empresa, con lo cual se
está malgastando económica y socialmente todo
el dinero público que se dedica a financiar a
dichos becarios.
Internet
- Aprovechar las
ventajas de Internet: Este nuevo medio de
comunicación nos ofrece la posibilidad de
intercambiar información de manera rápida y
barata. El conocimiento se puede transformar en
bits, por lo que podemos pasar a Internet tanto
las formas de comunicación tradicionales, como
inventar nuevas maneras más interactivas de
acuerdo al nuevo medio.
- Y como hemos
dicho que seguir la senda de los buenos ejemplos
es un buen consejo, vamos a citar aunque sea
brevemente algunas websites paradigmáticas en
cuanto a fuentes de información científica y
tecnológica:
- AlphaGalileo
(http://www.alphagalileo.com): Es un centro de
prensa on-line dedicado a difundir los avances de
la investigación europea, en Europa y en el
mundo. Dirigido por la Asociación Británica del
Avance para la Ciencia (ABAS) y financiado por
los gobiernos de Francia, Alemania y del Reino
Unido, AlphaGalileo fue creado "para
compensar la omnipresencia de la actualidad
científica estadounidense frente a la
investigación europea", según sus
responsables.
- EurekAlert!
(http://www.eurekalert.com): Desarrollado por la
American Association for the Advancement of
Science (AAAS) (http://www.aaas.org), con el
soporte técnico de la Universidad de Stanford
(http://www.stanford.edu), recibe el apoyo
económico de empresas y esponsors.
- Newswise
(http://www.newswise.com): Es una iniciativa
privada del bioquímico y periodista científico
norteamericano Roger Johnson, y cuenta con un
archivo de más de 3.000 artículos
periodísticos sobre ciencia, medicina, artes
liberales y empresa.
En líneas
generales, estas webs son de libre acceso, aunque
para determinados tipos de información se
requiere una suscripción, que en el caso de los
periodistas acreditados es gratuito. Contienen
además un variado servicio de información, como
dossiers y comunicados de prensa, calendario de
eventos, datos sobre investigadores y de los
agregados de prensa.
- Otra
iniciativa interesante es la "Guía de
expertos" de la Universidad de Navarra, en
donde se pueden encontrar los contactos de los
investigadores de dicha Universidad, ordenados
según sus areas de conocimiento.(http://www.unav.es/un/expertos). Este primer paso, a su
vez, podría conducir a dar otros pasos más
allá: Si hoy día, Internet ofrece multitud de
posibilidades intercomunicativas de negocio, como
el B2B (Bussiness to Bussiness), el C2C (Commerce
to Commerce) o el B2E (Business to Employee), y
todas sus posibles combinaciones, por las que por
ejemplo, para sacarle el máximo rendimiento a
nuestro producto hemos contactado con una empresa
de Japón, la cual recibirá nuestra mercancía a
través de una empresa de transporte de
Australia, ¿por qué no hacer un
"University to University" o un
"University to Bussiness"? De esta
manera, nuestros conocimientos científicos y
profesionales se podrían comprar, vender o
intercambiar en cualquier universidad, empresa o
centro tecnológico del mundo, y viceversa.
- Agencias de
prensa especializadas en C y T: Internet podría
ser el medio ideal para crear agencias de prensa
formadas por profesionales del periodismo y la
divulgación científica, las cuales podrían
ofrecer una variada oferta de artículos de
divulgación a los m.c.m. que no puedan o quieran
permitirse el "lujo" de tener en sus
plantillas un periodista científico, y que
tampoco pueden encontrar dicho servicio ni en
calidad ni en cantidad suficientes en las
agencias de prensa generalistas como EFE o Europa
Press, por citar dos ejemplos.
Y como hemos
dicho que vivimos en una sociedad mediática
donde además prima lo espectacular, ¿por qué
no ofrecer productos y servicios atractivos y
hasta divertidos, sin perder por supuesto la
dignidad y rigurosidad, para que toda la sociedad
pueda tomar parte en ellos? La interactividad de
Internet podría permitir concursos, juegos,
comunidades on-line participativas, chats con
científicos...
Para
saber más
En este apartado
se incluyen algunos de los trabajos más
destacables sobre periodismo científico y
divulgación de la ciencia. Por supuesto, hay
mucha más información sobre el tema, pero las
limitaciones de espacio nos obligan a dejar fuera
otras iniciativas y trabajos interesantes.
Asimismo, el autor de este artículo agradecerá
cualquier sugerencia en este sentido.
Asociaciones
de Periodismo Científico
- Asociación
Española de Periodismo Científico (AEPC)
(http://www.cuerpo8.es/PERIODISMOCIENTIFICO/PeCiportada.html)
- Asociación Catalana de Comunicación
Científica (ACCC) (http://www.acccnet.org)
- European Union Science Journalists' Association
(EUSJA) (http://www.esf.org/eusja/index.htm)
- International Federation of Environment
Journalist (IFEJ) (http://ifej.org)
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Revistas en
Internet
-
PeriodismoCientífico(http://www.cuerpo8.es/PERIODISMOCIENTIFICO/PeCiportada.html)
- Quark (http://www.imim.es/quark)
- Public Understanding of Science
(http://www.iop.org)
- Revista de la ACCC (http://www.acccnet.org)
Tesis y
tesinas
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Anàlisi de la comunicació desde la ciència i
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Universitat Autónoma de Barcelona, 1992.
* Alex
Fernández Muerza
es un periodista free-lance español. Este
artículo fue publicado originalmente en Recol (www.recol.es) y remitido a Sala de Prensa expresamente por el autor.
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