Periodsimo
y política,
mala combinación
Un miembro de la
conocida familia Santos brinca del
periodismo a la política. No es la
primera vez. Propietarios de uno de los
diarios de mayor prestigio en Colombia,
los Santos se han vinculado antes al
gobierno. Ahora, uno de ellos aspira a
ser vicepresidente de su país. Un
editorial de El Tiempo,
publicado el 21 de marzo de 2002,
deslinda a esa empresa periodística.
Este es el editorial:
La fórmula de Uribe Vélez
Nuestra inquietud y nuestro
compromiso frente a la designación de Francisco
Santos*
El
candidato Álvaro Uribe Vélez ha designado a
Francisco Santos, una persona muy de la entraña
de esta Casa Editorial, como su compañero de
fórmula para la Vicepresidencia de la
República. Para El Tiempo, este
nombramiento, y la aceptación del mismo por
parte de Santos, representa un hecho
desconcertante y doloroso. Desconcertante, porque
ha resultado totalmente sorpresivo para los
directivos del periódico y para la propia
familia Santos, que en ningún momento fueron
informados ni consultados al respecto. Doloroso,
porque nos parece una decisión equivocada, que
lastima la credibilidad del periódico y
menoscaba el esfuerzo de tantos años por
distanciar al diario de toda atadura política o
partidista y por consolidar una independencia
plena frente a poderes públicos y privados.
Doloroso,
además, porque significa que Francisco Santos,
un hombre con grandes capacidades humanas y
periodísticas, no podrá volver a ejercer su
profesión desde este periódico. A raíz de
situaciones similares surgidas con los
nombramientos ministeriales de Juan Manuel
Santos, ex subdirector de este diario, El
Tiempo ha señalado una y otra vez su
vertical oposición a que directivos suyos
aspiren a cargos de representación popular u
ocupen puestos oficiales. La 'puerta giratoria'
entre periodismo y política vulnera en lo más
profundo la credibilidad de los medios y no tiene
aceptación en este diario. No se trata, pues, de
improvisar una fórmula ante la designación de
Francisco, quien hace casi dos años estaba
alejado de cargos directivos, sino de aplicar un
firme principio definido hace mucho años ya en
esta Casa Editorial.
Cada quien es
dueño de sus vocaciones y ambiciones y Francisco
Santos -Pachito, como lo conocemos en la
redacción - como cualquier persona, está en
libertad de trazarse su propio futuro y de
escoger lo que a bien tenga en materia electoral
y política. Simplemente, queremos reiterar que El
Tiempo no comparte esta decisión, aunque
respetamos su derecho a tomarla. Duele perder a
un buen columnista y excelente periodista, quien
ya no tendrá injerencia de ninguna índole en
las políticas informativas y editoriales de este
periódico. Así lo deben entender los demás
candidatos, a quienes garantizamos una total
imparcialidad informativa. De igual manera, les
pedimos a los columnistas de opinión que, bajo
ninguna circunstancia, se cohíban en sus
comentarios sobre la vida pública de Francisco
Santos.
Su aceptación
de la candidatura a la Vicepresidencia con
Álvaro Uribe plantea algunos interrogantes
éticos y otros de carácter político. La
posibilidad de que uno de los ex directivos de El
Tiempo, al pasar del periodismo a la
política, esté en capacidad de influir en la
información o la línea editorial del periódico
nos obliga a reforzar todas las salvaguardas para
impedir que esto pueda ocurrir. Con lo cual
quedaría en entredicho el mayor patrimonio que
tiene un diario: su credibilidad.
Consideramos
decisiva, pues, la preservación de la
independencia informativa del periódico a lo
largo de esta campaña electoral y, de triunfar
el binomio Uribe-Santos, a lo largo de todo el
próximo cuatrienio. El Tiempo tomará
todas las medidas necesarias para evitar que la
presencia de un miembro de la familia Santos en
este cargo pueda pesar en la balanza informativa
del periódico, para lo cual, también, nos
mantendremos atentos a escuchar la voz de
nuestros propios lectores.
En el campo
político, para algunas personas, Santos es un
destacado representante de lo que popularmente se
conoce como "oligarquía" , y no es
claro que pueda aportar un caudal significativo
de votación popular a su jefe. Para otros, que
lo consideran un periodista y columnista más que
un político, es pertinente la pregunta sobre
cuál sería su desempeño en un cargo que puede
resultar de una importancia crucial. En caso de
que Álvaro Uribe fuera elegido y llegara a
faltar, la opinión pública tendrá que evaluar
la experiencia y capacidades de Francisco Santos
para ser Presidente de Colombia en uno de los
periodos más difíciles de su historia.
El Tiempo,
así como los demás medios de propiedad de esta
Casa Editorial, se comprometen a seguir el
desempeño de Francisco Santos y a analizar su
conducta, sus planteamientos y sus capacidades
con la misma minuciosidad y objetividad con que
lo hará con todos los demás candidatos a la
Vicepresidencia. Y, de resultar elegido,
empleará con él la misma lupa con la que mira a
todos quienes ocupan cargos públicos. Ese es
nuestro compromiso.
* Este artículo editorial
es compartido con los usuarios de Sala de Prensa por Carlos Pulgarín, de la Universidad de La Sabana, en Bogotá, y podría
ser objeto de seguimiento y análisis del Observatorio de Medios de esa institución de
educación superior colombiana.
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