La prensa
debe rendir cuentas
Rubén
Darío Buitrón *
Germán
Rey es Defensor del Lector en diario El
Tiempo de Bogotá. Prestigioso promotor de
espacios de investigación social y cultural,
escritor y literato, su función en el diario lo
enfrenta todos los días a la necesidad de
reflexionar sobre los avatares del ejercicio
periodístico cotidiano. Se trata de un cargo que
lo sitúa en la delicada y a veces conflictiva
frontera entre periodistas y lectores.
El
diálogo con Rey se produjo en su reciente visita
a Guayaquil, donde participó en un coloquio,
auspiciado por Fundación El Universo y el
programa Símbolos de Libertad (Itabsa), sobre el
cubrimiento periodístico del conflicto bélico
entre Estados Unidos y Afganistán.
Inteligente,
perceptivo, dotado de humor fino y sorprendente,
de hablar simple y complejo a la vez, a partir de
su experiencia en El Tiempo desnuda los
defectos de la prensa y de los periodistas.
¿Cuáles son los conflictos
cotidianos a los que se enfrentan el periodista y
el medio en la cobertura y puesta en escena de la
guerra de Estados Unidos contra Afganistán?
Sobre todo en la capacidad de
autonomía, independencia y distancia. En países
como Colombia, donde la violencia política es
diaria y los actores son tan diversos (ejército,
guerrilla, paramilitares, sicarios) el debate ha
llegado a ser tan difícil que según lo que
escribas y lo que los lectores y los propios
actores perciban, llegan a preguntarte "de
qué lado estás".
¿Tiene herramientas el periodista
para afrontar tan difíciles dilemas?
Las tiene: la indagación, la
exploración, el análisis, la
contextualización. Pero dar contexto a la
noticia requiere un serio esfuerzo profesional.
¿Y el periodista norteamericano?
La cobertura de la guerra ha traído graves
problemas a la tradición liberal de la prensa de
los Estados Unidos...
Muy complejo este tema. Hay
disposiciones para que no se difundan las
intervenciones de Osama Ben Laden, hay
interferencias directas a la emisión del canal
Al Jazeera, de Qatar, hay limitaciones a la
cobertura directa de los ataques. El periodismo
norteamericano tendrá que hacer un enorme
esfuerzo por recuperar su credibilidad y
libertad.
El poder político y los gobiernos
llegan a creer que los problemas están en los
medios de comunicación y no en la realidad...
Claro. Achacan a la prensa muchos
de esos problemas, dicen que está mal que se dé
exposición y espacios a ciertos temas, a ciertos
personajes, a ciertas ideologías, pero evitan
mirar a otros lados donde ocurren los principales
males. Es decir, derivan hacia la prensa lo que
ocurre en la realidad.
"Ahora,
en el caso del terrorismo y la difusión de sus
tesis y sus actos de violencia, el problema es
qué se muestra y cómo se muestra. Si, por
ejemplo, en el caso de Colombia se hace una
amplia entrevista al dirigente paramilitar Carlos
Castaño, no está mal por el hecho de ser él:
el peligro es cuando tú lees esa entrevista y en
ella no hay ningún cuestionamiento a Castaño,
ningún argumento contundente que lo ponga contra
la pared, por el contrario, se le da todo el
espacio para que difunda sus proclamas."
¿Estamos hablando entonces de la
necesidad de que la propia prensa tenga una
autonomía responsable?
Es un debate permanente en los
estados y en las sociedades el límite entre la
información y la responsabilidad social. Pero en
ningún caso es conveniente una exuberancia
restrictiva por parte de los gobiernos. Mucho
mejor, no sólo para la prensa sino para la
sociedad, es que los propios medios profundicen
sus mecanismos de autorregulación a través de
la formación de sus periodistas, la promoción
de procesos de discusión interna, abrir más
espacios a las cartas de los lectores y
confrontar con lo que están haciendo y diciendo
los periodistas. El otro tema, que me pregunto
permanentemente, es qué tanto resisten esos
mecanismos de autorregulación y la
responsabilidad de los medios frente a los
índices de audiencia.
¿Y el papel del lector, el
radioescucha o el televidente? La pasividad de
ellos también contribuye a los excesos de una
prensa no responsable o no controlada.
En la medida en que una sociedad
sea más fuerte civilmente y tenga mayor
participación social van a haber más exigencias
y demandas a la calidad de la información.
¿Entonces los periodistas
también tendremos que rendir cuentas, como se
exige a políticos y autoridades?
Así como los ciudadanos tenemos
todo el derecho y el deber de exigir cuentas a
las autoridades, asimismo tendremos que pedir
cuentas a la prensa. ¿En qué podemos pedirle
cuentas a la prensa? En sus niveles de
pluralismo, de calidad de información que
ofrece, de oportunidad (no es lo mismo decirlo
ahora que decirlo una semana después),
equilibrio, objetividad hasta donde es posible.
"Esta
construcción de un nuevo lector va en sentido
contrario a la actitud de gobiernos y estados por
controlar la información. Cuando un gobierno
pretende ocultar información a su pueblo, se
está contradiciendo, pues no le da todos los
elementos de juicio para que el propio pueblo
saque sus conclusiones y lo apoye, critique y
contribuya con ideas para mejorar la gestión del
régimen.
"Me
parece excelente esa idea de la construcción de
un nuevo lector. Al construir un lector estamos
construyendo otra manera de manejar la
información y, alrededor de eso, construyendo
otros tipos de lectores. Junto a la
transformación del lector está la del
ciudadano. Y ahí hay un elemento
importantísimo: ese nuevo lector del que tú
hablas ya no sólo será mejor lector y mejor
ciudadano, sino que ayudará y presionará a los
medios a diseñar el presente de los medios y un
nuevo manejo de la información.
"Pero
eso demanda un nuevo tipo de periodista, con
altísima sensibilidad, percepción, preparación
y contextualización, pues, sin esos valores, se
quedará atrás del lector y el ciudadano...
"El
problema de la formación del periodista ya no
está en las técnicas sino en los horizontes.
Está en la capacidad de observar, ver e
interpretar, pues, finalmente, el periodista es
un intérprete de sus tiempos. Entre más
elementos tenga de la sensibilidad contemporánea
puede entender más los problemas de economía,
política, sucesos, deportes, cualquier tema que
sea su especialidad. Yo creo que esa apertura
mental es una condición vital del periodista
contemporáneo."
*
Rubén Darío Buitrón es editor general del diario El Universo, en Ecuador, y colaborador de Sala de Prensa.
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