Breve
historia de la
Asociación de Periodistas de El Salvador
Carlos
Domínguez *
La
Asociación de Periodistas de El Salvador (APES),
es una de las organizaciones de prensa más
antiguas de América Latina. Fue fundada en 1936,
en los albores de la Segunda Guerra Mundial.
Desde su
fundación, la APES fue una organización
comprometida con los regímenes de turno y los
intentos de algunos periodistas de darle
independencia y convertirla en una institución
al servicio de los intereses nacionales
fracasaron. Algunos de los periodistas que se
atrevieron a desafiar al periodismo convencional
de la época fueron víctimas de la represión.
Algunos
periodistas que se atrevieron a mantener una
posición crítica, terminaron exiliados en
México, Panamá, Estados Unidos, Canadá y
algunos países de Europa. El cierre de varios
medios a través de la violencia, como el caso de
dos periódicos y la emisora YSAX del asesinado
Arzobispo de San salvador, Monseñor Oscar
Arnulfo Romero, fue visto con indiferencia por
los dirigentes de la APES de entonces.
Y es que el
compromiso de la APES con los gobiernos militares
o civiles del período autoritario de El Salvador
era tal que, en algunos casos, el presidente de
la Asociación era al mismo tiempo el Secretario
de Comunicaciones de la Presidencia de la
República. Hablar de independencia, entonces,
era imposible.
Para la década
de los sesentas sólo existía una escuela de
periodismo que funcionaba en la estatal
Universidad de El Salvador, con pocos estudiantes
y en proceso de consolidar sus planes de estudio.
Para los años ochenta, la guerra civil se había
desatado en el país y llegaban muchos
corresponsales de agencias de prensa, cadenas
norteamericanas y europeas, así como de
prestigiosos periódicos y revistas.
La cobertura de
la guerra provocó mucho interés entre los
estudiantes universitarios de periodismo, muchos
de los cuales se incorporaron a los medios
nacionales y extranjeros a temprana edad. Ya para
1985, la Universidad de El Salvador recibió a
186 estudiantes de periodismo y muchos
periodistas jóvenes ya ocupaban puestos
importantes en algunos medios, principalmente en
la radio y la televisión. Se había creado la
"generación de periodistas de la
guerra".
Mientras la
radio y la televisión, así como algunos medios
extranjeros, abrían sus puertas a los jóvenes
estudiantes de periodismo, los periódicos vieron
con más recelo a los periodistas salidos de la
universidad. Esa nueva generación fue
incorporándose a la APES, a pesar de que
persistía la desconfianza. Luego se
incorporarían más jóvenes periodistas
egresados de varias universidades que crearon la
carrera.
Con la llegada
de la paz, en 1992, la APES había recibido el
ingreso de muchos jóvenes, algunos de los cuales
cubrieron la guerra y tuvieron una formación
universitaria que les inculcó la necesidad de un
ejercicio periodístico honesto y responsable.
Desde mediados
de los años ochenta la APES experimentó
señales de cambio, no sólo con el ingreso de la
nueva generación de periodistas universitarios,
sino que con la llegada de algunos de ellos a la
Junta Directiva. Pero fue en 1997 cuando se
produjo el cambio generacional definitivo.
Una Junta
Directiva totalmente joven fue elegida en una
asamblea general calificada por muchos
periodistas como "histórica". La
llamada "vieja guardia" fue relegada de
la dirección de la APES y con ello se inició un
proceso que le daría a la Asociación un papel
más activo en la sociedad y la convertiría en
interlocutor de diversos sectores de la vida
nacional. Desde el Presidente de la República,
los diputados de la Asamblea Legislativa,
magistrados de la Corte Suprema de Justicia,
ministros y dirigentes políticos y sociales se
reúnen con los dirigentes de la APES.
Directivos de la
APES y el director de la Policía Nacional Civil
se reúnen ahora para buscar solución a
problemas enfrentados por la prensa con los
agentes del orden, mientras que el Congreso
analiza una propuesta de reforma de las leyes
penales interpuesta por la Asociación.
Una de las
primeras tareas que realizó la nueva dirigencia
de la Asociación fue la reforma de sus
estatutos, en la que daría más participación a
sus miembros, eliminaría algunos obstáculos
para el ingreso de nuevos socios y sustituyó al
tribunal de honor por una Comisión de Etica. De
50 miembros la APES pasó a tener en corto tiempo
cerca de 300 afiliados y a ganar la confianza
entre el gremio periodístico y la sociedad en
general.
En junio de
1998, la APES eligió nuevamente su junta
directiva, integrada totalmente por jóvenes
periodistas. Definió su plan de trabajo en
cuatro áreas:1, la defensa de la libertad de
expresión y de prensa; 2, la profesionalización
de los periodistas; 3, la dignificación de los
periodistas salvadoreños y 4, la interrelación
de la APES con los otros organismos nacionales y
extranjeros que trabajan por una sociedad más
democrática.
El 30 de
septiembre de 1999, en un hecho histórico para
el periodismo salvadoreño, la APES presentó al
país el Código de Etica de la Prensa de El
Salvador, el primer documento de este tipo en el
país. El Código, establece en el segundo
artículo, que el periodismo debe estar siempre
al servicio de la verdad, la justicia, la
dignidad humana, el Estado democrático y la
cultura de la tolerancia.
Ahora, la APES
trabaja de la mano con organismos no
gubernamentales o internacionales, universidades
e instituciones del Estado, en una serie de
esfuerzos orientados a elevar el profesionalismo
de la prensa salvadoreña, la defensa de la
libertad de prensa y mejorar las condiciones de
trabajo de los periodistas.
Pese a que no
cuenta con los recursos deseados, la APES realiza
esfuerzos para poder, con la cooperación privada
o de organismos internacionales, ejecutar los
diversos proyectos.
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Carlos Domínguez
es relator de la Comisión de Libertad de
Expresión de la Asociación de Periodistas de El
Salvador. Esta es su
primera colaboración para Sala de Prensa.
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