La escenificación
mediática
de los conflictos
El caso de la
información periodística internacional sobre
los atentados del 11 de septiembre en los Estados
Unidos de Norteamérica
Erick
R. Torrico Villanueva *
"This moment
won't pass. Sept. 11 is fated to live
in history with Pearl Harbor, a day
when the United States was attacked,
this time at its heart, not an
extremity.
Dick Case, columnista del
Syracuse Herarld-Journal
"Now all
Americans will forever remember where
they were on September 11, 2001 -the
day our worst national security and
civil defense fear became fact".
Martin Schram, analista del
The Post-Standard
Antecedentes
A
las 08:45 del martes 11 de septiembre del año en
curso un avión de American Airlines se estrelló
contra el edificio norte de las llamadas
"Torres Gemelas" del World Trade
Center (WTC)1, en Nueva York; sólo 20
minutos más tarde un segundo avión, esta vez
perteneciente a la compañía United Airlines,
impactó el edificio sur. Para las 10:30 de ese
día ambas torres se habían desplomado.
Se sumaron a
esos hechos el choque de un tercer avión,
también de American Airlines, que a las 09:50
destruyó una de las alas la del acceso al
helipuerto del Pentágono, en Washington, y
la explosión de un coche-bomba en las
proximidades del Departamento de Estado, en esa
misma capital.
Inmediatamente
después de que se estrellara la primera aeronave
las televisoras estadounidenses comenzaron a
emitir desde el lugar de los acontecimientos y
captaron y transmitieron "en directo"
el choque de la segunda aeronave y luego el
derrumbe de las torres. Las principales cadenas
nacionales y globales cubrieron lo que ocurría,
inclusive utilizando las señales de otras
estaciones, como en el caso de la ESPN,
especializada en deportes, que retransmitió a
ABC News Report, o en el de la TNT, más bien
dedicada al entretenimiento, que reprodujo la
emisión de CNN2. Varias redes
comerciales y de espectáculos, como QVC y
ShopNBC, optaron por suspender sus programaciones
y otras teledifusoras locales neoyorquinas
interrumpieron sus emisiones a causa de la
destrucción de más de cien antenas que estaban
instaladas en las "Torres Gemelas"3.
Los medios de
difusión de todo el mundo, y en particular los
televisivos, se incorporaron muy pronto al
seguimiento informativo de los sucesos y muchos
de ellos, por varias horas, se convirtieron en
simples repetidoras de las señales de
televisión y radio generadas principalmente por
CNN. El sitio web de esta corporación
noticiosa global se congestionó ante la demanda
de información surgida y quedó bloqueado por
más de hora y media. Paralelamente a las
imágenes televisivas, reiteradas de modo
insistente, y a las reacciones recogidas de
gobiernos, organismos internacionales, personajes
importantes o ciudadanos comunes, las
fotografías y los despachos de las agencias
transnacionales de noticias comenzaron a recorrer
los cuatro confines del planeta y muchísimos
diarios entregaron ediciones extra. Al día
siguiente no hubo periódico que no ofreciera
informes especiales al respecto y menos que no
abriera su primera plana con la noticia y las
fotos de lo acontecido en Nueva York y
Washington.
Mientras
aquellos dramáticos hechos y las consiguientes
espectaculares coberturas informativas tenían
lugar, el presidente estadounidense George W.
Bush se encontraba de visita en una escuela en
Florida, donde fue informado de la situación.
Desde ese momento, el Servicio Secreto puso en
marcha un operativo para proteger la vida de
Bush, sus más inmediatos colaboradores y los
principales miembros del Congreso, así como
instruyó una "alerta máxima" en todas
las embajadas y fuerzas militares de los Estados
Unidos de Norteamérica (EUN)4. Bush retornó a
Washington siguiendo una ruta no habitual que le
condujo previamente a dos bases militares de la
fuerza aérea. Una vez en la Casa Blanca, Bush
emitió un discurso en el que fijó las líneas
básicas de definición e interpretación de lo
sucedido, caracterizado en su perspectiva como
una "guerra". Los conceptos
fundamentales a que se refirió entonces fueron
los siguientes5:
- "Actos
terroristas" criminales han atacado
el modo de vida y la suprema libertad
estadounidenses.
- El
"mal" ha cegado miles de vidas
de gente común, de trabajadores, madres
e hijos, amigos y vecinos.
- EUN ha sido
blanco de ataques a causa de ser la
"guía más luminosa de la libertad
y la oportunidad en el mundo".
- EUN ha
visto hoy al "demonio".
- Hay
normalidad en el gobierno, fortaleza en
las instituciones financieras y
continuidad en la apertura de la
economía a los negocios.
- Se buscará
a los responsables de los hechos para
llevarlos ante la justicia.
- No se hará
distinción entre los
"terroristas" que cometieron
los actos y quienes los protejan.
- EUN con sus
amigos y aliados junto a los que quieren
paz y seguridad en el mundo permanecen
firmes para ganar la "guerra contra
el terrorismo".
- EUN ha
derrotado a sus enemigos antes y también
lo hará esta vez.
- EUN
seguirá adelante en su defensa de la
"libertad" y de "todo lo
que es bueno y justo" en el mundo.
- "Que
Dios bendiga a EUN".
Aunque en
ningún momento las autoridades estadounidenses
pudieron identificar con exactitud a los
responsables de los hechos, pronto tejieron una
argumentación que reconoció al millonario
saudí Osama Bin Laden, un ex colaborador de los
EUN asilado en Afganistán por el régimen
fundamentalista musulmán de los talibán, como
el principal sospechoso. Esta posición fue
explicitada el jueves 13 de septiembre por el
Secretario de Estado, Colin Powell, quien en
rueda de prensa manifestó que Bin Laden tenía
una de las pocas organizaciones del mundo con la
capacidad de llevar a cabo un ataque como el que
sufrió el WTC, y fue en base a ello que
Washington empezó a construir una alianza
militar6 para "combatir al
terrorismo en cualquier parte del planeta".
Desde esta lógica, los hechos de Nueva York y
Washington habrían iniciado el tiempo de la
"guerra de las civilizaciones"7 en el cual la
"civilización occidental" (léase
"estadounidense"), autoconsiderada como
referente universal para la humanidad, sería
objeto de ataques por cualesquiera de sus
potenciales enemigos cultural-religiosos, que
podrían ser todos los demás (esto es, en la
visión de Huntington, las civilizaciones
confuciana, japonesa, islámica, hindú,
ortodoxo-eslava, latinoamericana y africana).
Configurado así
el cuadro y por la manera en que fueron
registrándose los acontecimientos, quedó claro
que las acciones contra los centros
representativos del poder financiero (Wall
Street) y militar (Pentágono) de los EUN
tuvieron un carácter profundamente simbólico y
que, además, posibilitaron una puesta en escena
mediática de alcance global y sostenido que ha
incorporado, hasta el presente, la información
periodística como otro componente cada vez
más importante de las operaciones
militares.
Lo que interesa
examinar en este trabajo aproximativo es, pues,
cómo un grupo de destacados periódicos
internacionales tomados aquí como una
muestra representativa de los principales diarios
del mundo presentó la información sobre
el 11 de septiembre en sus primeras planas y
cómo ello puede ser inscrito en una concepción
dada del conflicto, así como demostrar que la
orientación aplicada a esa cobertura noticiosa
refleja una visión completamente negadora de la
recomendada por la conflictología8, que más bien propugna
el holismo y la diacronía tanto como el
pluralismo y la crítica.
¿Guerra
o conflicto?
Una cuestión
básica en este tema es la referida a la
naturaleza del asunto, es decir, a si se trata de
una "guerra" o de un conflicto de otro
tipo.
El presidente
estadounidense, George W. Bush, fue el primero en
hablar de "guerra contra el
terrorismo", definición que fue adoptada
por la CNN9 para presentar todos sus
reportes sobre el problema que poco a poco llevó
a los EUN a personalizar a su enemigo (Bin Laden)
y a ubicarlo espacialmente (Afganistán) y que
luego, al igual que en la llamada "guerra
del Golfo Pérsico" de 1990, pasó a ser el
modo habitual de designar la situación desatada.
En el ámbito oficial, sólo dos personas se
pronunciaron con aire crítico: la representante
californiana del Partido Demócrata en el
Congreso estadounidense, Barbara Lee, que no
votó a favor de la "guerra", y el
presidente de Francia, Jacques Chirac, que se
preguntó si era correcto emplear el término
"guerra" para caracterizar lo que más
bien, para él, constituía un
"conflicto".
Es verdad que el
conflicto es una categoría muy amplia que
se refiere a "...una forma de interacción
entre individuos, grupos, organizaciones y
colectividades que implica enfrentamientos por el
acceso a recursos escasos y su
distribución" (Bobbio y Otros, 1995:298) y
que, por ende, puede contener a la guerra como
una de sus formas; mas también es cierto que la
guerra para ser tal y aunque carezca de una
definición unívoca se distingue por dos
rasgos fundamentales ya que es siempre un
"...contacto violento a través de la fuerza
armada" ( :737). Dado que en este caso no se
registró, en términos formales, un
enfrentamiento armado se usó tres aviones
civiles secuestrados para estrellarlos contra
blancos predeterminados, que el enemigo no
fue identificado en rigor y en razón de que las
acciones sí militares de represalia dispuestas
por la Casa Blanca se dirigieron contra una
nación "sospechosa" que no se
encontraba en evidente estado de beligerancia, es
muy difícil caracterizar el conjunto del proceso
como una "guerra"10.
La denominación
"guerra contra el terrorismo" tanto
como los otros conceptos oficialmente manejados
por Washington ("cruzada contra los
herederos del mal" u "operación
Justicia Infinita") reflejan la índole
despolitizada, desvinculada de intereses
económicos explícitos y atribuible en una
tonalidad cuasi-religiosa a la obligación
de afrontar una especie de rencor primitivo
contra los valores de la "civilización
occidental" (sentimiento irracional que
demandaría inevitablemente la respuesta armada11) de que los EUN aspiran
dotar al conflicto. La aceptación casi
generalizada de estos puntos de vista12 recibió además la
valiosa justificación indirecta de la versión
musulmana de la Jihad, la "guerra
santa contra los infieles", que más tarde
fue proclamada por Bin Laden y sus protectores
afganos.
Así, si bien en
los bandos en conflicto hay consenso respecto de
la presunta pertinencia de plantear las cosas
como una "guerra", conviene repasar
algunos abordajes conceptuales para dar validez o
no a esa apreciación.
Enfoques
teóricos sobre el conflicto y su solución
Cuando los
pensadores y teóricos de la sociedad (desde los
precursores como Nicolás Maquiavelo, Thomas
Hobbes o John Stuart Mill hasta los
contemporáneos como Talcott Parsons, Ralph
Dahrendorf o Alain Touraine, pasando por autores
clásicos como Carlos Marx o Max Weber) centraron
su preocupación en el orden, la autoridad, el
poder y el conflicto se preguntaron, con más o
menos matices, tanto acerca del lugar de este
último en la vida colectiva como sobre las
causas que le dan origen, y las respuestas a esas
interrogantes, como es dable presuponer, fueron y
son diversas. De todas maneras, haciendo
abstracción de las diferencias, es factible
identificar los siguientes grandes enfoques
teóricos13:
- Sobre el
lugar del conflicto en la vida social: el
que entiende al conflicto como una
patología por cuanto todo sistema social
sería naturalmente equilibrado y
armónico (enfoque conservador); el que,
al contrario del anterior, considera que
el conflicto es inherente a toda
organización social e incluso le permite
superarse (enfoque crítico), y el que
admitiendo la conflictividad constitutiva
de la sociedad plantea la necesidad de la
coerción para preservar la integración
(enfoque del "consenso
forzado").
- Sobre
las causas generadoras de conflicto:
el que explica el conflicto por el
desacato de las reglas (enfoque
jurídico-moral o nornativo); el que lo
funda en la intrínseca ambición de
poder y dominación de los seres humanos
(enfoque del interés o realista); el que
da cuenta de él a partir de la desigual
distribución y apropiación de la
riqueza (enfoque marxista); el que lo
asienta en la subjetividad de las
personas (enfoque psicologista) y el que
lo atribuye a una falta de información
que provoca inadecuación entre medios y
fines (enfoque de la resolución de
problemas).
Asimismo, en lo
que se refiere a la clasificación de los
conflictos, los autores han propuesto distintas
tipologías en función de variados criterios:
sus causas empíricas inmediatas, su magnitud, su
localización y alcance geográficos, su
duración, su capacidad destructiva o productiva,
los actores involucrados, los fines de los
actores o los objetos en disputa, por ejemplo.
Conviene
agregar, además, dos últimas puntualizaciones
de orden conceptual: a) un conflicto, por lo
común, sigue las fases de origen, expansión,
gestión y resolución14, y b) los conflictos en
las sociedades actuales no sólo tienen una
"vida paralela" en los procesos
mediáticos esto es, de difusión por los
medios masivos tradicionales y la Internet
sino que sus actores se preocupan cada vez más
prioritariamente de promover esa presencia
discursiva que les permite relacionarse con la
esfera pública, es decir, con el espacio de las
opiniones públicas y los imaginarios colectivos
que ejercen presión sobre los centros decisores;
en casos extremos, incluso, los conflictos pueden
llegar a ser puramente virtuales, es decir,
existir apenas en la espacialidad y la
interdiscursividad mediáticas.
En ese marco,
para los propósitos perseguidos en este breve
examen del conflicto originado por los ataques a
Nueva York y Washington de septiembre pasado y su
puesta en escena mediática15 se ha considerado
suficientes estos supuestos teóricos generales:
- El
conflicto es consubstancial a la vida de
toda sociedad, sin que ello signifique
que la armonía, al menos relativa, no
constituya otra faz de la realidad
social.
- El
conflicto se origina en algún tipo de
desigualdad, no de diferencia (Vinyamata,
2001).
- El
conflicto puede ser real, potencial,
disfrazado, desviado, latente o falso
(Deutsch, 1973).
- El
conflicto puede referirse a uno o más de
estos aspectos: control de recursos,
prácticas preferenciales, valores,
creencias o deseos (Deutsch).
- El
conflicto puede resolverse por tres vías
básicas: la renuncia, la imposición o
la negociación.
- La guerra
es una forma de conflicto que se
caracteriza por enfrentar al menos a dos
enemigos reconocibles, generalmente
Estados, mediante acciones violentas
fundadas en el empleo de armas.
- Los
conflictos contemporáneos demandan una
imprescindible visibilización mediática
que siempre supone un proceso de
producción significante, o sea una
organización determinada de los factores
generadores de sentido (puesta en
escena).
- Ciertos
conflictos en la actualidad sólo tienen
existencia en el espacio mediático.
En el caso del
11 de septiembre pasado, en resumen, pese a que
los actores enfrentados hablan recíprocamente de
"guerra", por las razones antes
expuestas, lo apropiado sería referirse a un conflicto
multimensional (político, económico,
cultural e informativo) cuya expansión , tras su
espectacular origen, fue alentada en gran medida
por las coberturas mediáticas. No obstante, casi
se ha instalado en el sentido común la idea de
que se trataría de una guerra, criterio que
sólo sería admisible, desde la óptica del
Pentágono además, en el sentido que Karl von
Clausewitz daba a la palabra: "Acto de
violencia para obligar a un enemigo a cumplir
nuestra voluntad" (De Bordeje, 1981:80).
El
periódico, otra escena del conflicto
La definición
de prensa comprende a todos los medios impresos
de divulgación o difusión y su carácter
periodístico se desprende tanto de la
periodicidad con que circulan sus ejemplares
como, especialmente, de la relación de sus
contenidos con el acontecer noticioso. El
producto paradigmático de la prensa es el
periódico, que se ocupa de producir y distribuir
mensajes verbales e icónico-verbales para
informar (describir), opinar (juzgar) o
interpretar (analizar, explicar y proyectar) en
relación a los hechos y procesos de la vida
social y, en particular, respecto de aquellos que
refieren a la conflictividad y constituyen las
prioridades de sus temarios (agendas).
"Esto
significa, en otros términos, que la actividad
periodística entendida como una práctica
social productora de acontecimientos, difusora de
imágenes de la realidad y generadora o
reproductora de argumentaciones
(des)orientadoras se ejerce en el marco del
conflicto social y se remite a él como fuente
básica de sus contenidos" (Torrico,
1995:91).
Desde ese punto de vista,
el periódico no es un transmisor aséptico de
las noticias y las evaluaciones a que ellas dan
lugar, sino más bien un actor, un participante
en ciertos casos protagónico de los
conflictos reales o virtuales que presenta a sus
lectores, lo que significa que le resulta
inevitable asumir alguna posición editorial e
informativa16 que le conduce, por
tanto, no apenas a proporcionar imágenes
(re-presentaciones) de los asuntos que incorpora
en sus intereses de cobertura sino a entrar él
msmo en relaciones conflictivas con los otros
actores de la sociedad.
Es por ello que
el periódico se convierte en escena del
conflicto tanto en el sentido de locus
físico en que se lo re-presenta (mediante
construcciones significativas miméticas) como en
el otro de espacio en que tal conflicto tiene
lugar materialmente (por medio del uso de
estrategias discursivas definidas de modo
institucional y que trabajan la diferenciación
entre "nosotros" y "ellos").
Escenificación
mediática y construcción de sentidos
El periódico,
como medio de difusión que es, pone entonces en
escena los hechos y procesos de la realidad
social apelando a recursos expresivos como la
palabra escrita, los estilos de titulación y
redacción, las imágenes (fotografías, dibujos
e infografías), los colores, las tipografías
(tipos y tamaños de letras), las aplicaciones y
efectos tipográficos (cuadros, orlas, tramados),
las dimensiones de los gráficos, los
emplazamientos de los contenidos en las páginas
o la edición (corte selectivo y/o
reordenamiento) de textos e imágenes. De esa
forma, cada periódico ofrece un ángulo de mira
sobre los asuntos incluidos en su respectivo
temario que, por su verosimilitud, tiene la
pretensión de ser verdadero, único y aun
incontestable.
Esta escenificación
operada por el periódico implica una labor de semantización17 de los hechos,
esto es de construcción de sentidos, de
producción de formas de "hacer ver" la
realidad social, en base a determinadas materias
significantes que son codificadas desde los
referentes profesionales, económicos,
político-ideológicos o personales del medio en
relación, además, con factores contextuales
como la colocación y nexos del propio medio y
sus agentes en y con la estructura de la sociedad
en que estén radicados.
Y en lo que
concierne a la re-presentación mediática de los
conflictos o sea de las manifestaciones
derivadas de la tensión orden/desorden que en
ciertas circunstancias pueden llegar a expresarse
como situaciones críticas, fenómenos extremos o
catástrofes (tal el caso de los atentados del 11
de septiembre), una de sus
características, vinculada a la exigencia de
impactar en las audiencias que constituyen el
mercado de los medios, suele ser la
intensificación dramática del relato que
conlleva la espectacularización y, a veces, la
conversión de la violencia representada en
"violencia de la representación"
(Imbert, 1995).
A este respecto, Henry
Jenkins y Shari Goldon recuerdan al teórico John
Fiske que habla de los media events como
"lugares de máxima visibilidad y máxima
turbulencia" que hacen circular muchos
significados simultáneos (connotaciones) en
torno al hecho que está siendo reportado por un
medio informativo y sostienen por su parte que "The
catastrophe creates a context where ordinary
judgement breaks down, when emotions push us
forward, and where we arrived at decisions which
we migth otherwise reject. We hold off panic in
such a situation by returning to familiar terms,
comfortable values, normal ways of thinking, but
this may make it hard to think through the
problem from a fresh perspective or arrive at new
truths about a changing situation. The routines
of news coverage are reassuring in such a
context,but they may not what we need to act as
citizens in response to debates about public
policy"
(www.web.mit.edu/cms/reconstructions/interpretations/catastrophe.html).
Así, la
narración, el comentario y la evaluación
proyectiva periodísticos no deben ser
comprendidos apenas con la lógica especular del
"reflejo" por demás insuficiente
y falta de plausibilidad, sino
especialmente con la de las líneas editorial e
informativa que confieren sentido a la
fragmentación necesaria de los objetos
re-presentados y a la producción significante
que, a su vez, da lugar a percepciones de
distinto nivel y diferente amplitud.
Las
coberturas sobre el 11 de septiembre
Las imágenes,
sin duda alguna, ocuparon el lugar privilegiado
en las coberturas periodísticas del 11 de
septiembre; primero las televisivas sin editar,
que fueron repetidas una y otra vez18, y después las
fotográficas de las agencias y los periódicos,
entre estéticas y documentales, que fijaron en
la memoria visual de la gente el recuerdo de los
hechos de ese día. En todos los periódicos
revisados para este trabajo las fotografías
ocuparon al menos la mitad de las primeras
planas, aunque en varios cubrieron desde las tres
cuartas partes al total del espacio disponible en
esas páginas (véase el cuadro más adelante).
Ahora bien,
aunque es seguro que la discusión acerca de la
importancia de cada una de las formas de imagen
(televisiva y fotográfica) podría continuar
largamente, acá se asume, debido al análisis
efectuado, la mayor relevancia de la fotografía
estática; estos criterios de B. D. Colen
sustentan esta opción: "You would think
that, in this video age, moving images would have
far more impact than 'old fashioned' still
photography, what we have always called
photojournalism. But the truth is that still
images often have far more impact than moving
images for the simple reason that we normally
have far more time to look at them"
(www.web.mit.edu/cms/reconstructions/interpretations/photocover.html).
Ese impacto de la
fotografía es incrementado por el carácter
documental de la prensa que, gracias a aquélla,
"congela" la dramaticidad de
determinados hechos haciéndola factible tanto de
conservación (archivo) como de contemplación
detenida y examen por los observadores-lectores,
lo que es distinto del registro audiovisual en
movimiento por ejemplo el ofrecido en los
sitios web de Netscape, CNN o BBC World,
para citar sólo algunos y de las
percepciones que propicia, más emotivas en un
caso y menos diferentes de las que generan los
contenidos de ficción en otros.
Pero la
escenificación mediática del conflicto desatado
el 11 de septiembre19, como ya fue sugerido,
no se reduce a su re-presentación gráfica, sino
que comprende también la construcción textual
de sentidos. Para los efectos de esta breve
aproximación al tema se ha considerado
únicamente los titulares de apertura de las
primeras planas de los periódicos incluidos en
la muestra intencional elegida, pues esos textos
sintetizan no solamente lo sustancial de la
información que los medios quieren transmitir
sino, al mismo tiempo, la direccionalidad con la
que buscan "hacer ver" los hechos
relatados.
El cuadro que
viene a continuación transcribe los titulares de
apertura y da cuenta de las fotos empleadas en
las primeras páginas de doce periódicos
internacionales tomados como muestra20:
Descripción de las
primeras planas de la muestra del 11/09/'01
PERIÓDICO
|
TITULAR
|
COMPOSICIÓN
DE LA PÁGINA
|
Clarín (Argentina)
|
El día
del TERROR
|
Foto de las
torres incendiadas en toda la página
|
El Mundo
(España)
|
Hecatombe
terrorista contra Estados Unidos
|
Foto del
incendio en una torre, ocupa 1/3 de la
página
|
El Nuevo
Herald (EUN)
|
El
zarpazo del terror
|
Foto de las
torres en toda la página
|
El País
(España)
|
América
atacada
Máxima
alerta mundial
|
Panorámica
de los incendios, ocupa 50% de la página
|
La
Nación (Argentina)
|
Conmoción
mundial por el masivo ataque contra
EE.UU.
|
Panorámica
de los incendios , ocupa 50% de la
página
|
O Globo (Brasil)
|
Terror
sem limites
Atentados
suicidas deixam milhares de mortos nos
EUA
|
Fotos del
incendio y el desplome, ocupan el 40% de
la página
|
Chicago
Tribune (EUN)
|
U.S.
under attack
|
Fotos de
las torres y de gente huyendo, ocupan el
65% de la página
|
The
Herald, Special edition (EUN)
|
America
attacked: How it all happened
|
Fotos de
gente huyendo y de las calles, ocupan el
70% de la página
|
Los
Angeles Times, Extra edition (EUN)
|
Terror
Attack
|
Tres tomas
fotográficas de las torres, ocupan el
50% de la página
|
Liberátion
(Francia)
|
(Sólo
incluye el logotipo de la publicación y
la fecha)
|
Panorámica,
a dos páginas plenas, del incendio en
Nueva York
|
The
Miami Herald (EUN)
|
Attacked
|
Foto de la
torre sur a punto de ser impactada por el
segundo avión que ocupa el 75% de la
página
|
The
Seattle Times (EUN)
|
TERROR
|
Foto de las
torres, ocupa el 60% de la página
|
Fuente:
www.periodismo.com/tapas
Además de seis
periódicos estadounidenses, se seleccionó dos
argentinos, dos españoles, un brasileño y un
francés, los principales de los que se hallaban
disponibles en el sitio www.periodismo.com/tapas,
que digitalizó un buen número de portadas de
diarios del 11 y 12 de septiembre como también
de home pages de periódicos y otros
servicios informativos de diversas partes del
mundo.
En todos los
periódicos examinados las fotografías comunes,
aunque tomadas desde distintos ángulos, fueron
las de las "Torres Gemelas"
incendiándose. El despliegue gráfico fue
fundamental en la totalidad de los casos. Liberátion
hizo la presentación más destacada al
dedicar dos planas íntegras a una foto
panorámica de Manhattan, el centro comercial
neoyorquino, cubierta por la humareda y el polvo21. Las imágenes son, en
general, elocuentes y dramáticas.
En relación a los textos
de los titulares de apertura, y al margen de las
diferencias utilizadas en materia tipográfica,
se pudo establecer lo siguiente:
- Las
palabras más empleadas para caracterizar
la situación fueron "terror",
"terrorismo" y
"ataque".
- Como
elementos complementarios aparecieron las
expresiones "hecatombe",
"zarpazo", "alerta
mundial", "conmoción
mundial", "masivo ataque"22 y
"atentados suicidas".
- La
sustitución reduccionista de Estados
Unidos de Norteamérica al menos de
Estados Unidos por
"América" fue coincidente
entre algunos periódicos estadounidenses
(hecho que podría ser justificable por
el tradicional uso que hacen del
término) y otros de España y
Latinoamérica.
- Una
divergencia estilística clara e
interesante entre los diarios
estadounidenses y los demás estuvo dada
por la forma en que unos y otros
redactaron los titulares; así, mientras
los primeros emplearon de una a tres
palabras con una mayor fuerza expresiva
("Attacked", "Terror
Attack" o "U.S. under
attack"), los otros recurrieron a
redactar ideas completas: "El día
del TERROR", "El zarpazo del
terror", "Terror sem
limites" o "Conmoción mundial
por el masivo ataque contra EE.UU.".
- A
diferencia de todos los demás, Liberátion
se abstuvo de titular en el supuesto de
que sus lectores, ya enterados de los
hechos, sólo iban a evocarlos al
enfrentarse a la foto de la portada.
Las referencias al
"terror" y al "terrorismo"
fueron fundamentales en términos políticos dado
que automáticamente colocaron a las acciones
correspondientes fuera de la ley, la cual
resultó confrontada con la obligación
impostergable de restablecer el orden y la
justicia. Como dice Verón en relación a la
palabra "terrorismo" vista como
operador semántico, "Se trata precisamente
de una categoría para reducir la violencia
social a un acto sin objeto: la violencia
"terrorista" es la acción que ha
dejado de ser acción social" ( :181),
esto es, que carece de toda racionalidad y, por
tanto, de la más mínima legitimidad.
Esa
descalificación sustancial sumada a la
intensidad del drama humano retratado
fotográficamente dio lugar a la construcción de
unos sentidos y de unas reacciones, en la
opinión o los actos que no se percataron
de la historicidad de los hechos y se
restringieron a lo inmediato e impactante
convertido en urgente.
Eso mismo se
percibió en otros periódicos, no contemplados
en la muestra revisada, que hablaron de
"horror", "día infernal",
"tragedia nacional",
"devastación", "caos" y
"segundo Pearl Harbor"23, que recurrieron
igualmente a expresiones como "¡Oh,
Dios!" o adelantaron interpretaciones sobre
que "Nada será lo mismo".
La
escenificación mediática del conflicto,
entonces, registró la magnitud de los hechos en
base a las pruebas de la destrucción material
sin mostrar ni cuantificar realmente a las
víctimas efectivas, sin sangre ni dolor24, los definió como
"ataques" o "atentados
terroristas" y contribuyó a la necesidad de
una respuesta en los marcos de una "guerra
justa".
Síntesis
al cierre
Los sucesos del
11 de septiembre pasado fueron presentados por la
prensa internacional no sólo como
"terrorismo" sino así mismo como
"actos de guerra", en una evidente
reproducción del discurso oficial del gobierno
estadounidense. La forma espectacular, dramática
y simplificada en que tales hechos fueron
mostrados se eximió de toda contextualización y
de cualquier indagación rigurosa, con lo que el
deseo de venganza ("el derecho de
represalia", en criterio del mexicano Jorge
G. Castañeda) quedó legitimado sin demora.
De ahí a que
las posteriores amenazas militares
acciones, más tarde contra
Afganistán fuesen calificadas como
"guerra" no hubo sino continuidad.
Cuando menos se habría podido mencionar la
índole "asimétrica" de la presunta
guerra25. Nunca se habló de
"conflicto" y tampoco se examinó este
conflicto en su proceso. El conjunto de datos y
argumentaciones hilvanado por la Federal
Bureau of Investigation tanto como aquel otro
de "pruebas" que el primer ministro
inglés Tony Blair presentó ante el congreso
británico para acusar a Bin Laden y su
organización "Al Qaeda" ("La
Base") de los atentados y el odio contra la
"civilización occidental" ejemplifican
en otro campo la misma superficialidad y un
apresuramiento equivalente.
La construcción
del "nosotros" (el bien, la libertad) y
el "ellos" (el mal, la opresión)
respondió a una simplista visión etnocéntrica
compatible con el maniqueísmo contenido en la
noción de "guerra de civilizaciones".
La concepción
de conflicto subyacente en la labor mediática
fue la correspondiente al enfoque conservador,
que lo asimila a una enfermedad, atribuible en
este caso, además, al fundamentalismo musulmán,
es decir, a un dogmatismo religioso ciego con el
cual no hay posibilidad alguna de conciliación.
Desde esa perspectiva, el conflicto
"guerra", en el lenguaje
oficial se originó en el rechazo de los
atacantes a aceptar las reglas civilizatorias
universales ("occidentales" y, por
tanto, estadounidenses o quizá mejor a la
inversa), por lo que es dable enmarcar la
interpretación ofrecida por los periódicos en
el enfoque normativo.
La
escenificación mediática del conflicto no
supuso en ningún momento una sola alternativa
para buscar una salida pacífica. La disyuntiva
fatal "con nosotros o con el
terrorismo" planteada primero por la
senadora y ex primera dama Hillary Clinton y
asumida luego por el presidente Bush
definió lo "políticamente correcto"
que tuvo un efecto rector en los medios
informativos estadounidenses y en la gran
mayoría de los internacionales también.
El análisis
crítico y pluralista de la situación y la
proposición de caminos de solución que no
implicaran la utilización de la violencia
estuvieron prácticamente ausentes de las
páginas de los diarios. La única excepción
significativa fue la publicación de una página
que Yoko Ono, viuda del ex Beatle John Lennon,
pagó en el New York Times con la frase
"Imagina a todo el mundo viviendo en
paz", pero era obvio que bajo la atmósfera
del miedo, el odio y la sed de venganza un acto
así no iba a tener incidencia alguna e inclusive
provocaría reacciones muy alejadas de la
serenidad que espera aportar la conflictología
en circunstancias semejantes para hallarles
remedio.
Los periódicos
internacionales, por último, fungieron como
escena del conflicto por doble partida: primero,
como ya se dijo, porque re-presentaron los hechos
mediante procesos de semantización y, segundo,
puesto que se hicieron partícipes del mismo al
tomar una posición clara noticiosa,
opinativa e interpretativa en la
confrontación.
_______________________
FUENTES CONSULTADAS:
1. Libros y artículos:
- BETTETINI, Gianfranco (1977):
Producción significante y puesta en escena.
Edit. G. Gili, S.A. Barcelona.
- BOBBIO, Norberto y Otros (1995): Diccionario
de Política. Siglo XXI Edit. México. 5ª
edic.
- BORRAT, Héctor (1989): El periódico,
actor político. Edit. G. Gili,S.A.
Barcelona.
- DEBBASCH, Charles y DAUDET, Yves (Edits.,
1985): Diccionario de términos políticos.
Edit. Temis. Bogorá.
- DE BORDEJE, Fernando (1981): Diccionario
militar estratégico y político. Edit.
San Martín. Madrid.
- DEUTSCH, Morton (1973): The Resolution of
Conflict. Yale University. Yale. pp. 3-32.
- DI TELLA, Torcuato (Edit., 1995): Diccionario
de ciencias sociales y políticas. Puntosur
Edit. Buenos Aires.
- GROOM, A. J. R. (2001): "Teoría de la
resolución de conflictos", en
http://www.uyweb.com.uy/relaciones/9611/htm,
página consultada el 02/05/01.
- HUNTINGTON, Samuel (1993): "El conflicto
entre civilizaciones", en revista Ciencia
Política. Santafé de Bogotá. N° 33. IV
trimestre. s.l.
- IMBERT, Gérard (1995): "La prensa frente
al desorden: representación de la violencia y
violencia de la representación en los medios de
comunicación", en Visiones del
Mundo. La sociedad de la comunicación.
Universidad de Lima. Lima. pp. 51-68.
- MATTELART, Armand (1996): La
comunicación-mundo. Historia de las ideas y de
las estrategias. Siglo XXI Edit. México.
- RAPOPORT, Anatol (1989): "Problems of
Peace Research", en The Origins
of Violence. Approaches to the Study of Conflict.
Professors' World Peace Academy.
- RITZER George (1995): Teoría Sociológica
Contemporánea. McGraw-Hill. Madrid.
- TORRICO, Erick (1995): La comunicación
desde la democracia. Planteos para una
recomprensión. Artes Gráficas
Latina. La Paz.
- VERÓN, Eliseo (1971): Lenguaje y
comunicación social. Edic. Nueva
Visión. Buenos Aires.
- VINYAMATA, Eduard (2001): "Sobre el
conocimiento y el conflicto que éste
plantea". Texto para el Módulo 1 del
curso "Gestión del caos: Introducción a la
conflictología". Doctorado sobre la
Sociedad de la Información y el Conocimiento.
Universitat Oberta de Catalunya. Barcelona.
2. Sitios web:
- http://www.clarin.com.
- http://www.elmundo.es.
- http://www.lainsignia.org/internaciona/html.
- http://web.mit.edu/cms/reconstructions/.
- http://www.periodismo.com/tapas.
- http://www.portoalegre2002.org.
- http://www.rebelion.com.
3. Publicaciones
periódicas:
- Syracuse
Herald-Journal. Syracuse, N.Y. September 11,
2001. Vol. 124. N° 37.484.
- The Post-Standard, Extra. Syracuse,
N.Y. September 11, 2001.
- The Post-Standard, Special Report.
Syracuse, N.Y. September 12, 2001.
4. Conferencias:
- URANGA, Washington (2001): "La
comunicación y los medios: Escenarios y
estrategias en tiempos de guerras
asimétricas". Texto de la conferencia
ofrecida por el autor en la maestría en
Comunicación y Desarrollo de la Universidad
Andina Simón Bolívar. La Paz, noviembre 22. 12
pp.
_______
NOTAS:
1 El WTC era
un complejo compuesto por 7 edificios construido
en la década de 1970 y que albergaba
cotidianamente a cerca de 50.000 personas. Las
torres, cada una de 110 pisos, fueron inauguradas
en 1976; constituían la segunda edificación
más alta del mundo.
2 Cable News
Network es la principal cadena privada global
de noticias en inglés, aunque también ofrece
servicios en otros idiomas (castellano,
portugués y otros).
3 Las explosiones,
incendios y derrumbes afectaron severamente las
comunicaciones telefónicas; tanto los teléfonos
móviles como el correo electrónico mostraron su
potencial para afrontar una situación de aguda
crisis.
4 El nombre
oficial del país es Estados Unidos de América,
que sus dirigentes sintetizan en
"América". No obstante, en ambos
casos, se trata de una denominación que no
corresponde efectivamente a la realidad y,
por tanto, es desinformadora por cuanto
pretende dar la imagen de una unidad nacional y
geográfica continental que desconoce la
existencia autónoma de Canadá y México en el
norte tanto como la de todas las naciones de
América Latina y el Caribe en el sur y que
evidentemente, aunque se hallen bajo su área de
influencia, no le "pertenecen"
territorialmente. De ahí que en un intento de
lograr una mejor pero aún insuficiente
precisión se opte aquí por llamarlo
"Estados Unidos de Norteamérica".
5 Esta síntesis
está basada en la transcripción del discurso de
Bush publicada por The Post-Standard el 12
de septiembre ("Bush: Search for culprits
underway", p. A-7).
6 En particular
con Gran Bretaña y los otros componentes de la
Organización del Tratado del Atlántico Norte
montada en tiempos de la "guerra fría"
para contrarrestar la expansión del modelo
comunista de la entonces existente Unión
Soviética.
7 Fue Samuel
Huntington (1993) quien propuso la hipótesis
principal en que se asienta esta nueva lectura de
la realidad internacional: "...la fuente
fundamental del conflicto en este nuevo mundo no
será, principalmente, ideológica ni económica.
La gran división de la humanidad y la fuente
dominante del conflicto será cultural. Los
Estados-naciones seguirán siendo los más
poderosos actores en los asuntos munidales, pero
el conflicto principal de la política global se
dará entre naciones y grupos de civilizaciones
diferentes. El conflicto entre civilizaciones
dominará la política global. Las líneas de
fractura entre las civilizaciones conformarán
las líneas de batalla del futuro" (s.l.).
8 Ésta se refiere
al campo pluridisciplinario que resulta del
interés de estudiar el conflicto, sus factores
generadores, sus procesos de desarrollo y las
alternativas para su solución.
9 Esta cadena
habló primero de "La nueva guerra de
América" y posteriormente, siguiendo la
propia evolución del discurso del Pentágono,
optó por referirse a "Contraataque al
terrorismo".
10 La guerra, en
sentido estricto, es la "Lucha armada entre
dos o más Estados que va desde la declaración
de guerra hasta la rendición de una de las
partes o hasta la firma de un tratado de paz
entre los Estados beligerantes" (Debbasch y
Daudet, 1985: 140).
11 Este último
aspecto de la concepción de la "guerra
justa" es muy importante puesto que remarca
la necesidad de la violencia para lograr hacerse
justicia, lo que es en sí mismo un objetivo
legítimo. Los EUN apelan a esta concepción de
la guerra de "legítima defensa" y la
usan para obtener la "autorización
internacional" que valide sus operaciones
armadas y les justifique ante la historia.
12 Esto se puso de
manifiesto en las nota s periodísticas de
diarios tan importantes como el italiano Corriere
della Sera (que tituló su informe especial
"Ataque contra la civilización") o los
españoles El País (que tituló su
editorial del 11 de septiembre con "Golpe a
nuestra civilización") y ABC (cuyo
titular principal de ese día rezaba "El
terrorismo islámico declara la guerra a
Occidente").
13 Esta
sistematización personal resumida de las
teorías relativas al conflicto está elaborada
en base a las aportaciones contenidas en Bobbio y
Otros (1995), Ritzer (1995) y Groom (2001).
14 Cfr. Di Tella
(1990: 108).
15 La noción de puesta
en escena proviene de la actividad teatral (mise
en scéne) y se refiere a la utilización
combinada de un conjunto de elementos
significativos (palabras, decorados, vestuario,
efectos sonoros o luminosos, desplazamientos de
personajes en el espacio escénico, etc.) que
hace posible organizar un discurso que
re-presenta ideas o hechos, reales o ficticios;
en este caso es aplicada a la construcción
significativa en los medios tecnológicos de
información como la prensa, la radio, la TV y la
Internet.
16 Es decir, a
asumir unas líneas de conducta implícitas
o no que le hacen seleccionar y jerarquizar
las cuestiones potencialmente noticiosas del
entorno social acerca de las cuales comenta,
evalúa o narra.
17 Verón define
esta semantización como el "proceso por el
cual un hecho 'x' ocurrido en la realidad social
es incorporado, bajo la forma de significaciones,
a los contenidos de un medio de comunicación de
masas" (1971:144).
18 Recién para la
media tarde de ese día la TV retomó el control
sobre los acontecimientos y empezó a ofrecer
imágenes inscritas en los cánones profesionales
típicos; esto fue más evidente aún luego de
que el propio presidente Bush, el 28 de
septiembre, se refiriera al manejo informativo
esperado y pidiera un comportamiento
"responsable" de la prensa, respecto a
"ciertas limitaciones" para evitar las
consecuencias de "divulgar demasiado"
(Cfr. www.lainsignia.org/internacional.html). La
información nunca precisada sobre el número
real de víctimas del WTC es un ejemplo de los
resultados de ese control.
19 Esto no quiere
decir que los atentados hayan sido el inicio
efectivo de un conflicto que tiene una serie de
antecedentes que sería necesario tomar en cuenta
en un análisis conflictológico. Aquí se ha
trabajado solamente sobre la puesta en escena
mediática, en la prensa, de los hechos de ese
día, hechos que evidentemente marcaron el
principio de una nueva fase en el desarrollo de
un conflicto multidimensional mayor.
20 El Anexo
gráfico original se
encontraba al final del trabajo; aquí se ha distribuido a lo largo del
texto.
21 Esta imagen
aparece en la carátula de este trabajo.
22 Ésta es
verdaderamente inexplicable porque desde ningún
punto de vista puede hablarse de que los
atentados hayan sido "masivos"; quizá
sus consecuencias en víctimas sí, pero esa es
otra cuestión.
23 El
"primero" y verdadero fue el ataque
japonés que en diciembre de 1941 destruyó la
base aeronaval estadounidense de Pearl Harbor en
las islas Hawaii y que precipitó la entrada de
los EUN en la segunda guerra mundial. Esa fue la
primera vez que los estadounidenses sintieron en
carne propia aunque a distancia, como
también sucedería en Vietnam los horrores
de la guerra; la diferencia con lo ocurrido el 11
de septiembre es que en esta ocasión la muerte
llegó a su propio territorio.
24 Los medios
informativos globales han seguido esta misma
conducta en su cobertura verbal (apoyada apenas
por algunas ilustraciones gráficas) de la
posterior represalia militar estadounidense
contra Afganistán. Es la llamada "guerra
aséptica" (Mattelart, 1996: 176-182) o
"sanitizada" cuyo tratamiento
informativo responde a las directrices
desarrolladas por el Pentágono y la Casa Blanca
desde la guerra de las islas Malvinas (1982) en
que los EUN apoyó abiertamente a Inglaterra
contra Argentina en franca contravención al
Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.
25 Uranga sostiene
a este respecto: "Es discutible si
efectivamente se puede hablar de guerra en el
sentido tradicional del término, porque aquí no
hay ejércitos enfrentados. En realidad se
podría hablar de guerras asimétricas dada la
diferencias de los oponentes y la disparidad de
fuerzas de los bandos en cuestión" (2001:2)
y agrega que "Por este camino lo que ahora
Bush llama la 'guerra contra el terrorismo' puede
convertirse en una guerra permanente, sin
fronteras y contra enemigos muy diversos"
clasificados bajo el común apelativo de
"terroristas" ( :3).
* Erick
R. Torrico Villanueva es director de la Maestría en Comunicación
y Desarrollo de la Universidad Andina Simón Bolívar, en La Paz,, y presidente de la Asociación Boliviana de
Investigadores de la Comunicación. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.
|