Periodismo
de Investigación en El Salvador:
amarrado por las presiones y los temores
Mario
Alfredo Cantarero *
En
el campo profesional de las comunicaciones
modernas y profesionales, la investigación
científica se constituye en una herramienta de
primer orden. Es el medio a través del cual se
reconoce el receptor, su cultura, sus sentires y
sus pensares; reconocimiento que se convierte en
un insumo esencial para elaborar los productos
comunicativos atractivos y exitosos, tan
necesarios para la democracia como el periodismo
de investigación. En El Salvador, tanto en el
ámbito académico universitario como en el campo
del periodismo de investigación, la utilización
del método científico es poco rigurosa por
factores de índole externo e interno que lo
limitan.
Como en la
mayoría de países latinoamericanos, en el
ámbito académico los métodos de investigación
han estado bajo la sombra de los determinismos
epistemológicos, que esencialmente nos han
distanciado del reconocimiento real de los
problemas de comunicación en la dinámica social
y cultural. Además, se ha adolecido del
conocimiento especializado, rigor y
responsabilidad. Sin embargo, a partir de 1992,
se ha iniciado un largo proceso de reconversión
de las metodologías de investigación, con una
perspectiva más ecuánime y adecuada al contexto
salvadoreño.
En el ámbito
del periodismo, la práctica investigativa no ha
podido desarrollarse plenamente porque hay
factores externos de orden
académico-universitario, político, económico y
jurídico que la limitan enormemente, al extremo
de darle poca prioridad y mantenerla demasiado
coaccionada. En el plano interno, la
organización de las salas de redacción de los
medios no está diseñada para realizar un
periodismo investigativo; es más, los salarios
de los periodistas no corresponden a las
exigencias del trabajo. En ambos contextos los
periodistas experimentan temores y mecanismo de
autocensura ante un sistema bastante adverso por
las represalias políticas y los riesgos
laborales a los que pueden verse sometidos por
los agentes de poder económico político. Sin
embargo, a partir de 1992, se ha iniciado un la
práctica de un periodismo investigativo que ha
favorecido la instauración y consolidación de
nuestra democracia, con sus abordajes más
multitemáticos y profundos.
I.
LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA EN EL CAMPO
PROFESIONAL
Así como la
práctica periodística en los medios de
comunicación es fundamental para el desarrollo
de la sociedad salvadoreña, y la docencia
universitaria, necesaria para la formación de
profesionales, la investigación científica se
constituye en una dimensión sustancial en el
campo profesional del periodismo.
En la actualidad
las sociedades se han complejizado enormemente:
las estructuras económicas, políticas,
sociales, culturales, etc., se han convertido en
procesos problemas extensos, diversos y
complejos, más cuando se desterritorializan para
constituirse en un espacio globalizado. Esta
complejización de la sociedad hace que los
hechos coyunturales y estructurales se tornen
cada vez más multifactoriales, muchas veces
difíciles de entender.
En este
contexto, a cada uno de los individuos que
conformamos la sociedad cada vez más se nos
torna dificultoso acceder directamente a la
información que nos permita comprender qué es
lo que está pasando y qué es lo que pasará, no
sólo por las cantidades enormes cantidades de
hechos, por la ocurrencia permanente de los
mismos y el paralelismo en que ocurren, sino
también la diversidad de espacios donde se dan.
Aproximarse
periodísticamente a los hechos trascendentes e
importantes para la nación, se torna difícil,
si no se disponen de las herramientas
metodológicas y técnicas pertinentes. Entender
esos hechos, por ejemplo los políticos, requiere
de un abordaje necesariamente riguroso. Acceder a
ellos con el simple "olfato
periodístico" o con la mera intuición, en
la actualidad es una quimera para los
informadores o un engaño para los usuarios de la
información.
Teórica y
prácticamente, la investigación científica se
constituye en una herramienta de trabajo
insoslayable, especialmente en el área
informativa, cobra un carácter relevante en
todos los espacios del campo profesional de las
comunicaciones. Es más, su aportación es clave
para el desarrollo y consolidación de la
comunicación social del país: provee de
contenidos concretos, eficientes y oportunos a la
docencia, y, principalmente, funciona como insumo
para la confección de productos comunicativos
adecuados al contexto sociocultural y preferidos
para los públicos específicos.
Antes de
caracterizar al periodismo de investigación en
El Salvador, se presentarán unas consideraciones
sobre algunos de rasgos más evidentes de la
investigación en comunicación en América
Latina:
Estilo de
investigar, atrapado entre las modas
apistemológicas
Como en la
mayoría de los países latinoamericanos, aquí
los estudios en comunicación han sido elaborados
a partir de cualquiera de las dos grandes modas
existentes: el modelo funcionalista de corte
estadounidense o el modelo marxista de corte
soviético. No era había otra posibilidad: o se
la estudiaba la comunicación como instrumento o
se la entendía como pura ideología.
A finales de los
años sesenta, en el marco de la modernización
desarrollista, enmarcada en "Alianza para el
progreso", la comunicación se convierte en
punta para la "difusión de
innovaciones". Teóricamente: a) se reduce
la sociedad a comunicación -se la consideraba
como motor y contenido último de la acción
social- y b) se reduce la comunicación a los
medios, a sus dispositivos tecnológicos, a sus
lenguajes y a sus saberes propios.
Todos los
paradigmas analíticos se entendieron desde esa
dicotomía, especialmente desde la teoría
crítica. En el esfuerzo por entender los
fenómenos comunicativos, se leyeron en la
escuela de Frankfurt los argumentos para
denunciar la complicidad intrínseca del
desarrollo tecnológico con la racionalidad
mercantil. La perspectiva semiótica sirvió para
reforzar el modelo marxista: la ideología
dominante se constituye en el elemento que
explicaba cualquier discurso en los medios.
El interés de
las investigaciones estaba en demostrar que los
medios son portadores de la ideología del
"imperialismo burgués" y de las clases
"dominantes", que su función era
"alienar" a la población o
"transculturizarla". Operativamente,
trataron de dar respuesta a las preguntas: ¿qué
tipo de ideología está inmerso en los medios de
comunicación? ¿cómo se incorpora la ideología
dominante en los productos comunicativos? En
consecuencia, nunca se ocuparon de responder a
las preguntas: ¿Cómo son recibidos los mensajes
de los medios? ¿Cuáles son sus efectos
concretos? ¿Cómo y cuándo influyen? ¿En qué
públicos? ¿Cómo los receptores se comunican
con los medios?
De las reducciones
internacionales a las apropiaciones
latinoamericanas
A mediados de
los ochenta, la configuración de los estudios de
la comunicación muestra cambios de fondo en casi
toda Iberoamérica. En nuestro país, se inicia
el cambio metodológico en el segundo lustro de
los noventa. A partir de entonces se intenta
abordar la comunicación como dimensión
constitutiva de la cultura y de la producción de
la sociedad
Se aborda
metodológicamente por medio de las
apropiaciones. Significa que desde la
comunicación se trabajan procesos y dimensiones,
incorporando preguntas y saberes históricos,
antropológicos, estéticos, etc (Martín
Barbero, Jesús, 1992: 29). Esto posibilita
reconocer a los medios de comunicación, no como
pura ideología o instrumento, sino como procesos
de producción y circulación de la cultura,
correspondientes no sólo a las innovaciones
tecnológicas, sino a las nuevas formas de
sensibilidad y a nuevos tipos de disfrute y
apropiación cultural.
Desde esta
perspectiva, se puede investigar al receptor como
un sujeto situado: perteneciente a un tiempo y a
una cultura, con una memoria, unos saberes y unas
experiencias, que se ponen en juego en
situaciones particulares de recepción de
mensajes.
Pocos años recorridos;
limitaciones de juventud
Por el limitado
e injusto desarrollo económico y social de este
país en los últimos cuarenta y seis años, la
producción de investigaciones científicas en el
área de las comunicaciones ha sido escasa y
limitada teórica y metodológicamente.
En el campo
universitario, se han elaborado aproximadamente
unos 500 estudios, como requisitos para obtener
el grado de licenciatura en cualquiera de las
especialidades de la comunicación social. Aunque
la producción ha sido pobre metodológicamente,
su desarrollo en cuantitativo ha ido en ascenso:
a) en los sesenta, 1; en los setenta, 21; en los
ochenta, 71; en lo que va de los noventa, 307.
Este aumento se
debe al ritmo del crecimiento desmedido y
desregulado del número de universidades que
ofrecen la especialidad, a raíz de los cierres
militares de la Universidad de El Salvador en
1980 y 1989. (Alemán, Lilibeth, 1996). Además,
la demanda aumentó por la puesta en modo de la
profesión debido a la importancia que adquirió
la información de actualidad durante la guerra
civil, y, consecuentemente, el respeto y
legitimidad de la profesión en la sociedad
salvadoreña
En el ámbito de
los medios de comunicación, por lo que se sabe,
la investigación de audiencias, desde la
perspectiva cuantitativa, se ha incorporado en
sus rutinas, como una forma de competir en el
mercado de los anunciantes. Los resultados de las
investigaciones de raiting, más que utilidad
para mejorar o consolidar el contenido o la
programación o diseño de la oferta
comunicativa, como ocurre en países más
desarrollados, cumplen en el mercado de los
medios una función legitimante en la relación
medio de publicidad y anunciantes, como resultado
de la cual se establecen los precios de la
publicidad en el espacio mediático. Significa
que la información de los sondeos de opinión se
utilizan como un argumento del valor de compra
del espacio publicitario, que se expresa en el
principio comercial: la posición del medio en
las preferencias de los salvadoreños supone un
aumento o una rebaja en el costo del espacio
publicitario. Así mientras mejor es la
clasificación, mayor es el precio del espacio;
mientras menor es la clasificación, menor es el
precio del espacio. Por esto, en muchos
ocasiones, los resultados de las encuestas se
manipulan de tal modo que algunos medios,
especialmente los que patrocinan las pesquisas,
aparecen en los primeros lugares, y, la
competencia, con porcentajes muy bajos.
La investigación,
limitacoines y retos para la profesión
En los últimos
cuarenta y seis años, en el país la producción
de investigaciones científicas en el área de
las comunicaciones ha sido escasa, limitada
teórica y metodológicamente. Estos rasgos se
evidencian en la falta de rigor y precisión en
el procedimiento, desde la selección del tema
hasta la formulación de recomendaciones. Tal
limitación no es fortuita, sino motivada por una
serie de incompetencias o por intenciones
estrictamente mercantiles.
En las 14
universidades que ofrecen las carreras de
periodismo o afines, se utilizan métodos
cuantitativos, específicamente el
psicosociológico, cuya característica principal
es el uso de la técnica de la encuesta y/o el
análisis de contenido. En la mayoría de los
casos, presentan una serie de inconsistencias
metodológicas como: a) Sus delimitaciones vagas
del objeto de estudio, b) el forzamiento de la
realidad comunicacional investigada, c) el uso
injustificado e impertinente de la encuesta, d)
las muestras o corpus de análisis mal
diseñados, e) el análisis e interpretación
superficiales, f) las conclusiones irreales e
incoherentes con el objeto analizado.
En los medios de
comunicación social o en otras instituciones
interesadas, se concretan estudios de audiencias,
o de "opinión pública", que en muchos
casos forzan el diseño del estudio, de los
instrumentos o de los resultados para que los
patrocinadores aparezcan en los primeros lugares
del raiting. Estas investigaciones corresponden a
estrategias mediológicas o mercadológicas, con
procedimientos fundamentados exclusivamente en un
análisis cuantitativo.
Tratan de
encontrar un referente que les permita producir
programas que "peguen", con el fin de
ganar lectores, audiencias o televidentes y,
prioritariamente, de recibir mayor demanda de los
anunciantes. Se busca convencerlos de que son
escuchados, leídos o vistos; por lo tanto, se
convierten en sujetos de credibilidad para la
inversión publicitaria. Por eso, indagan el
tamaño de los públicos, los horarios de
recepción y las preferencias de medios o de
partidos políticos o de temas.
Esta
utilización desafortunada de los métodos en las
universidades tiene su origen en a) la
incompetencia de los asesores y b) la
incompetencia de los alumnos que realizan los
estudios. En el primer caso, se debe al hecho de
no haber sido formados en metodologías de la
investigación científica en el área de la
comunicación y, consecuentemente, por el
desconocimiento, algunas veces absoluto, de los
métodos. En el segundo caso, porque en los
planes de estudio no se los contempla como eje
temático prioritario; más bien se aborda en una
asignatura de "relleno", con la de ser
la última del proceso formativo. Esto se expresa
en el marco de un clima académico, donde
difícilmente se encuentra una política de
investigación sólida, que proyecte el
desarrollo profesional eficiente de los
estudiantes y, consecuentemente, la potenciación
del campo profesional. En recientes medidas
académico-administrativas, se evidencia miopía,
porque, en lugar de incorporarla en todo el
proceso de formación universitaria, se la
margina haciéndola incluso desaparecer de los
planes de estudio o quitándola como requisito
para iniciar los trámites de graduación.
Buscando nuevos
horizontes
Por las
exigencias de la nueva situación generada por
los Acuerdos de Paz, aquellos medios que fueron
de la ex-guerrilla, específicamente Radio
Venceremos y Radio Farabundo Martí, tuvieron que
reconvertirse para adaptarse y establecer un
espacio en el mercado comunicacional. Con el
apoyo financiero de la Fundación Bunstift, con
la estrategia metodológica de la Asociación
Nueva Radio (ANR) y con la ejecución técnica
del Instituto Universitario de Opinión Pública
(IUDOP) y del Centro Nacional de Investigaciones
Diversas (CENID), se realizaron en 1994 tres
investigaciones de hábitos de recepción radial
en el país.
Unos propósitos
metodológicos fueron obtener informaciones
valorativas y subjetivas, en las que se detectó
no sólo lo que hacen las personas con los
medios, sino lo que opinan, desean y demandan de
ellos; además, se identificaron en detalle
situaciones concretas de recepción, hábitos y
experiencias que configuran los gustos con
relación a los medios y la manera de interactuar
con ellos.
En el campo
académico, específicamente en un inicio en la
Universidad de El Salvador y en algunos casos en
la UCA, y actualmente en la Universidad Dr. José
Matías Delgado, se ha iniciado también una
política de investigación científica
caracterizada: a) por su apertura a la
utilización de diversos métodos (cuantitativos,
cualitativos, híbridos), b) por el abordaje de
diferentes objetos (producción, distribución,
consumo de la comunicación social), c) por la
búsqueda de otros componentes (económicos,
políticos, sociales, tecnológicos, estéticos,
etc) y d) por el tratamiento variado en el
análisis (descriptivo, explicativo,
exploratorio, sondeos de opinión, estudios de
casos, etc)
Para tomarla en
serio...
La formulación
y ejecución de una política de investigación
científica rigurosa, flexible y pertinente para
nuestro contexto, tanto en los medios de
comunicación social como en las universidades
que ofrecen la carrera, es fundamental, entre
otras razones, porque:
a) se
identificaría no sólo el uso que los receptores
hacen de los medios, sino también las relaciones
sociales, sus imágenes, sus interacciones y su
contexto general donde se desarrollan las
estructuras de comunicación e interacción;
b) sería insumo
indispensable, para que el sistema de producción
social de la comunicación pueda concretar una
propuesta novedosa, natural y atrayente, con un
manejo de temáticas (políticas, sociales y
cotidianas) con profundidad investigativa;
C) sintonizaría
las metodologías de la investigación con las
características del desarrollo de la
comunicación y de la información en el país.
Esto sin duda superaría las dos hegemonías
siempre de moda en los estudios de comunicación;
D) los
resultados servirían de fuente documental, para
el desarrollo de la docencia, de la producción
de comunicación, y, consecuentemente, para ir
fundamentando una aportación nacional a las
teorías de la comunicación social,
especialmente a la impulsada por el profesor
Jesús Martín Barbero.
Métodos científicos
en el trabajo periodístico
Al oír hablar
de investigación científica, comúnmente el
término evoca la imagen del profesional que la
practica, como un hombre de edad avanzada, con
pelo cano y barba blanca, con lentes gruesos, con
comportamiento excéntrico, en un laboratorio o
en una biblioteca rodeado de libros, casi sin
ningún contacto con el mundanal ruido de la vida
cotidiana. Esta evocación se reproduce y vive en
el mundo de los medios de comunicación social;
pero es superable con la apropiación adecuada de
las herramientas metodológicas en la práctica
del periodismo.
En la práctica
periodística o en las profesiones afines
(publicidad, comunicación institucional,
comunicación política, etc.), usualmente, por
no decir constantemente, se asume, sin discusión
alguna, que la investigación científica es un
asunto "teórico". Se plantea que, por
las características de la producción de la
información, los métodos de las ciencias no
guardan relación con ella. Significa, entonces,
que la construcción de la noticia es
sustancialmente empírica (práctica), cuya
naturaleza está pautada por "andar en el
ajo", por "andar en la calle" y
por "el olfato periodístico"
Implícitamente
se establece que la idoneidad, la eficiencia, la
inteligencia, la capacidad, la habilidad,
únicamente está dada por la rutina diaria del
trabajo en la conferencia de prensa, en la
redacción, en la edición y en la transmisión
de la noticia. Todo lo demás es foráneo,
incompleto, imperfecto, "teórico" o,
como dice un periodista conocido: "es un
marihuanazo".
Significa,
también, que la interpretación
teórico-conceptual es exclusiva de los
intelectuales, figurones o gurúes de las
diversas ciencias, o, en su defecto, patrimonio
de los universitarios, que necesitan, por una
parte, navegar en el limbo de los libros viejos y
de las fichas amarillas para poder ganarse la
vida, y, por otra parte, amargarse la existencia
para poder finalizar su trabajo de
investigación, con el propósito de poder
obtener el preciado título.
Además, su
significado redunda en que es un lujo que sólo
se pueden darse los extranjeros, europeos o
gringos; ellos vienen a pasear un par de meses al
país, días después publican la historia de El
Salvador, en cuatro tomos. En el fondo se acepta
que, por un lado, sólo los extranjeros tienen la
capacidad de investigar nuestra realidad, y, por
el otro, contrariamente, que nosotros no somos
capaces de hacerlo ni igual ni mejor.
Se cree, en
algunos casos, que una investigación científica
en raras ocasiones es útil para los propósitos
informativos, porque generalmente se refieren a
tópicos que no son de actualidad. Más bien, es
una actividad, cuyo resultado tiene un único
hogar: los tesarios o las bibliotecas, cuyo
destino está marcado: empolvarse y empolvarse y
ser un suculento bocado de las termitas. Además
de no atribuírsele actualidad periodística o
destinarla al mundo de los comejenes, se la
califica de "aburrida" o "difícil
de leer."
Al reconocerla
en todas sus dimensiones y bondades, se puede
evidenciar que la investigación científica no
es patrimonio de "nerds", sino una
herramienta útil, cuyos aportes pueden ser
variados en la consolidación y desarrollo de un
periodismo mucho más profesional, preciso,
profundo y objetivo, requisitos establecidos por
la transición política. El Salvador no vive ya
en la época de la bomba y de la matanza de
guerra, o de los rumores políticos, o de
"la exclusiva", propios del periodismo
de escándalo, sino de la matanza ecológica y de
la bomba de la marginación de las mujeres y de
los niños, de la aterradora globalización y de
la pérdida de la nacionalidad salvadoreña, de
la invasión de los extranjeros mientras los
salvadoreños nos quedamos en la calle.
En esta
perspectiva, el uso pertinente y adecuado de los
métodos de investigación en la práctica
periodística en los medios de comunicación
social, puede posibilitar dos cosas: a)
efectivizar el trabajo periodístico y b) mejorar
el producto informativo.
En el primer
caso, significa que el proceso de elaboración de
la información debe concretarse con criterios
más amplios y diversos, más pertinentes a las
características del presente social actual y a
las necesidades de comunicativas de la población
salvadoreña.
En esta
dirección, los acontecimientos noticiables a) no
sólo deben ser los de ahora (los que
genera únicamente el sistema político, los de
la conferencia de prensa, los espectaculares o
explosivos, los basados en el rumor), sino
también aquellos que tienen una duración más
permanente y duradera (como los problemas del
medio ambiente, de la violencia, de la cultura,
del arte, del proceso de globalización, de la
regionalización, de los medios de comunicación,
del sistema educativo, de la salud, de la
vivienda, etc); b) no sólo deben ser los
que interesan a las élites de este país
(los particulares de los organismos de gobierno,
los de los partidos políticos, de las relaciones
entre ellos, de los rumores entre ellos, etc),
sino los que interesen a todos los sectores (los
permanentes problemas de los servicios públicos,
del tráfico, del deporte, de las amas de casa,
de los niños, etc); c) no sólo deben
formularse con los datos proporcionados por las
fuentes oficiales (el ministro tal, el
director tal, el jefe tal, etc), sino con los de
fuentes expertas (sociólogos, politólogos,
comunicólogos, antropólogos, economistas,
médicos, lingüistas, etc.) y con los la gente
que vive y sufre los acontecimientos (el ama de
casa, el joven, el anciano, el niño, el
profesor, el albañil, el maestro de obra, el
atleta, la secretaria, el periodista, etc); d) no
sólo deben presentarse en un relato frío
(la noticia corta y la noticia larga), sino,
además, en formas que permitan el abordaje
explicativo e interpretativo (el reportaje), el
género que incluya lo vivencial (como la
crónica) o que posibilite lo analítico (el
artículo de fondo), etc.; y e) no sólo
deben tratar el tema general, sino también el
especializado (el deporte, la
comunicación, la política, la cultura, lo
educativo, lo medio ambiental, etc., en
cualesquiera de sus dimensiones).
En el segundo
caso, se trata de ofertar un producto a la
población, propio para cada uno de los sectores
sociales, según sus características, problemas,
expectativas, etc., no genérico para "la
masa", pues esta no existe en cuanto tal.
Implica esto no sólo especializar la oferta
comunicativa, sino garantizar que los sectores
empaticen con ella, es decir, para que se
interesen, asuman, contradigan, polemicen,
aporten, se expresen, sugieran con relación a
las temáticas que se aborden.
Sólo así el
periodismo puede cumplir su función
fiscalizadora de la democracia, mediadora de los
sectores sociales, vigilante del entorno social
del país, promotora del cambio, del desarrollo y
del beneficio para todos, no sólo para unos.
Supone, asimismo, ofertar un producto
comunicativo, que satisfaga las expectativas e
intereses de los dueños de los medios y de los
anunciantes.
Al identificarla
como una herramienta clave para la excelencia y
profesionalismo del trabajo informativo, en un
contexto político que exige la explicación y la
propuesta, la investigación científica se
constituye en un procedimiento útil no sólo en
el manejo periodístico de los temas, sino como
una forma de indagar los gustos, las preferencias
y los usos que los diversos sectores de la
población salvadoreña con respecto de la
información periodística.
Habrá que hacer
algo para que el discurso informativo llegue a
otros sectores, y que no sólo tenga como
destinatarios a los señores políticos y a los
que tienen más de 30 años de edad. La
democracia no es propiedad privada del sistema
político ni de los adultos masculinos, sino de
los jóvenes, de las mujeres, del pueblo en
general.
Interesar a
todos esos sectores marginados hasta ahora de la
información periodística, implica elaborar
productos comunicacionales naturales, atrayentes,
novedosos e interesantes, no ficticios,"
aburridos" y " tradicionales",
como dicen los sectores jóvenes de la
población. Significa que los medios de
comunicación tendrán que estar pulsando el
consumo de la información en toda la trama de
las relaciones sociales. La manera de hacerlo es
por medio de investigaciones de recepción
permanentes y sinceras, que permitan obtener
radiografías aproximadas de las preferencias de
todos los sectores, sus gustos, sus críticas y
sus propuestas sobre el presente social actual.
Esto es una condición indispensable para poder
elaborar productos comunicativos coherentes con
la racionalidad y circunstancias de los
salvadoreños. No puede seguirse elaborando
discursos informativos a priori, fundamentados
únicamente en lo que nos enseñaron los abuelos
del periodismo o la tradición comunicativa de
tantos y tantos años.
En síntesis, la
investigación científica puede utilizarse para:
a) reconocer las prácticas informativas y sus
condiciones concretas, no como algo rígido y
rutinario, como lo mejor del mundo y como lo que
a la gente por fuerza tiene que interesarle, sino
como algo flexible, que se puede innovar, que es
perfectible y que debe tomarle la palabra a la
gente de a pie; b) que a partir de ese
reconocimiento se pueden crear y utilizar nuevas
formas de comunicación, para el nuevo contexto
socio-político del país.
Al identificarla
como una herramienta para reconocer las
prácticas comunicativas y sus condiciones, y
tomarla como insumo básico para la creación y
utilización de nuevas formas de comunicación,
para el nuevo contexto histórico, la
investigación científica nos posibilita dos
cosas: a) que el conocimiento objetivo sobre la
sociedad salvadoreña no es patrimonio de los
extranjeros y b) que podemos construirlo
nosotros.
Sobre el primer
caso, sin excluir o descalificar a los
profesionales o investigadores que se interesan
por nuestra realidad, se puede afirmar que las
ciencias no son patrimonio de continentes o de
razas, sino de todos aquellos que quieren,
necesitan y pueden usarla. Muchos ejemplos de
intelectuales y de periodistas compatriotas
patentizan que tenemos la capacidad y la
habilidad para investigar con rigor y novedad,
como es el caso de Rodolfo Barón Castro, Ricardo
Sol Arriaza y Mauricio Funes.
Concretar la
segunda posibilidad, nos permitirá reconocer por
nosotros mismos: 1) el funcionamiento de los
medios de comunicación social, tanto en su
fundamento como en su trama, 2) las fortalezas y
debilidades de las ofertas comunicativas y de las
rutinas de producción periodística. Si este
planteamiento se aplicara permanentemente en
dichas rutinas, la oferta de los medios no sólo
sería un aporte eficiente al desarrollo de la
democracia del país, sino un producto atrayente,
novedoso y natural, gustado por la población
salvadoreña.
II.
RASGOS DEL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN
Al comparar el
tipo de periodismo de la década de los ochenta
con el que se practica en la actualidad, es
evidente la diferencia. A partir de los
acuerdos de paz se da un mejoramiento del trabajo,
manifiesto en la ampliación del espectro de
temas, en los tímidos intentos de utilizar otros
métodos y técnicas de recolección de datos y
en el permanente afán de mejorar la forma de
presentación de la noticia.
La transición: camino a
lo profesional
En medios de
comunicación social que se están modernizando,
se patentizan estas orientaciones: Se
trabajan nuevos temas como el de las
tortuguitas, el de la corrupción en ciertas
instancias públicas o privadas, el de la mala
administración de los fondos de la Federación
Nacional de Fútbol, el del pollo pelón, etc; se
mencionan más fuentes informativas (fmln,
gobierno y, de vez en cuando, otras más
creíbles); aparecen con mayor frecuencia
nuevos géneros (la entrevista o el reportaje); se
busca la innovación en los accesos al hecho
por medio de la filtración o de la
documentación especializada.
Los cambios
citados son importantes en la práctica
periodística de este país, pues muestra ya el
paso de un periodismo rupestre y empírico a un
estado mucho más moderno y profesional; pero, en
las condiciones actuales del país, se requiere
de un periodismo más agresivo y riguroso, más
tendiente a buscar la causalidad de lo que
ocurre, más propositivo. Aun cuando el contexto
sociopolítico lo exige, no se ha podido dar un
giro esencial hacia un periodismo de
investigación pleno o a una investigación
periodística rigurosa.
Este paso no se
da, porque se arrastra una serie de limitaciones
como: la persistencia, casi enfermiza, en la
pasividad del medio frente a las temibles figuras
de los funcionarios del gobierno o de los
partidos políticos, traducida en la dependencia
casi exclusiva en la rutina periodística de la
mal llamada "conferencia de prensa",
convocada por fuentes informativas compulsivas,
capaces de presionar subrepticiamente para que
sus temas, versiones, propuestas y chambres sean
la o parte de la noticia; el anclaje en el
enfoque demasiado politizado de los temas de
actualidad. Al tratar los de carácter
especializado desde el debate e intencionalidad
político-partidistas, como suele ocurrir con
noticias sobre el medioambiente, la educación,
la cultura, la historia, las políticas
públicas, etc.; y la propensión
cotidiana de definir y caracterizar el
acontecimiento periodístico limitado a los
hechos de cortísimo alcance (entiéndase
"hechos del día", de tipo coyuntural),
sin establecer el seguimiento permanente e
integralidad de los hechos de largo alcance
(hechos de tipo estructural).
Más allá de lo
evidente: el actual trabajo periodístico no es
tan radicalmente diferente que el de la época de
la guerra: No ha cambiado al ritmo de las
circunstancias políticas. Ni los permanentes
hacedores de acontecimientos políticos han
cambiado al ritmo que el periodismo moderno
exige.
Las razones de
este cambio lento se encuentran en diferentes
órdenes, especialmente en las mediaciones
políticas, académicas y organizacionales. Estas
son las que limitan y posibilitan el desarrollo o
el estancamiento del quehacer periodístico en
este país.
III.
PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN
Antes de abordar
estas razones, es necesario dibujar las
características más importantes del periodismo
de investigación.
Los autores más
representativos de esta práctica periodística
sostienen que, en el marco sociopolítico, la
investigación periodística o el periodismo de
investigación debe caracterizarse por:
- La
denuncia. Se trata de revelar un
problema que aqueja a la comunidad, en la
que se revela la causalidad estructural
de los acontecimientos del presente, de
tal modo que busque inducir a la
resolución del mismo. Como sostiene
Montserrat Quesada (1997: 38), en el
periodismo de investigación predominan
dos objetivos principales: Explicar
hechos ocultos que han propiciado la
existencia de los acontecimientos y
sacarlos a la luz pública con el fin de
que en el futuro no se vuelvan a repetir.
- La
iniciativa propia. Frecuentemente,
las investigaciones periodísticas
rigurosas no parten exclusivamente de la
práctica diaria en la sala de
redacción, sino de la intuición del
periodista que, por iniciativa propia,
busca, como resultado de la observación
reiterada, de la infiltración, de los
datos de informantes claves, etc., datos
motivadores de un tema revelador.
- El
"desprecio" por la fuente
oficial. Por considerarla como
demagógica o reticente, el periodismo de
investigación desprecia la utilización
de esta fuente como referencia
prioritaria en la construcción de una
información periodística; esta se
constituye en otra fuente más, pero no
la única ni la más importante. Se la
consulta al final del proceso de trabajo
de investigación, después de consultar
y contrastar fuentes personales o
documentales más confiables.
- Explicativo.
En este tipo de práctica informativa, no
se busca sólo la descripción exacta del
hecho de actualidad manifiesta
(quién, qué, cómo, por qué
inmediato), sino el porqué esencial. Se
trata de establecer la conexión entre la
coyuntura del momento inmediato y la
situación estructural que caracteriza
las mediaciones de tipo histórico del
hecho.
Esas
características planteadas difícilmente se
pueden cumplir porque el sistema informativo se
encuentra con muros, muchos de los cuales son
infranqueables a corto plazo, a pesar de que los
periodistas tengan la voluntad de investigar,
descubrir, explicar y denunciar oportunamente
acontecimientos de carácter trascendente para el
país.
En nuestro
país, como bien lo sostienen Mario Ernesto
Morales y otras (1999), en su trabajo de tesis de
grado, el periodismo de investigación se
encuentra limitada por factores de carácter
formativo, político, organizativo y económico.
Sin duda, tratar caracterizar estos factores
permite el reconocimiento de las posibilidades y
limitaciones del trabajo informativo en este
"país de la sonrisa". Revisemos estos
factores.
De tipo político o de
los intereses ocultos
La independencia
política de un medio es una condición
indispensable para que el trabajo periodístico
profesional pueda evidenciar lo oculto y explicar
las causalidades de los hechos. Significa que la
labor periodística no debe estar atada a las
influencias político-partidistas, o ser
dependiente de las decisiones de los gobiernos o
los grupos de poder, sino comprometida con los
públicos, con el noble fin de ofrecerles la
ocurrencia de los hechos lo más exactamente
posible.
Esta
independencia política se trata de aquella
opción y posibilidad real que se experimenta en
las acciones concretas de las rutinas
informativas: Voluntad, decisión y condiciones
favorables en el trabajo operativo para planear,
investigar, elaborar y publicar un producto
informativo de actualidad.
No quiere decir
que debe existir una independencia absoluta,
puesto que cuando se describen o se explican sus
motivaciones e incidencias, muchos de los hechos
noticiables comprenden e implican situaciones
políticas.
Asimismo, el
trabajo informativo, casi en su totalidad, es una
profesión estrictamente política, pues media en
espacio público entre los diversos intereses de
los grupos de presión y los intereses de los
receptores. Actualmente, los espacios
informativos son el lugar privilegiado donde
circula y se da el debate político.
Es más, el
proceso de selección y jerarquización de los
hechos de actualidad, su enfoque, su ubicación y
su amplitud en el espacio redaccional del medio
es inherentemente político, porque implica una
serie de operaciones lógico-subjetivas en donde
los pensamientos y los sentimientos se conjugan.
Sin embargo, en
nuestro país todavía privan las estructuras de
poder de manera directa, en el tejido del sistema
de "compadrazgos", sobre el compromiso
de servir a la población con noticias rigurosas.
Tal como lo establecen Mario Ernesto Morales y
otros (1999:91), "cuando se realiza una
investigación, en la que se implica a sectores
afines al medio de comunicación, se cancela de
inmediato". Así lo expresan muchos de los
colegas que han participado en investigaciones
periodística importantes recientemente.
Por ejemplo, uno
de los que participó en la investigación sobre los escándalos de
FINSEPRO e INSEPRO y FOMI-EXPOR, narra que,
después de haber realizado una indagación
exhaustiva, con toda la documentación pertinente
y muchas de las fuentes involucradas, se
descubrió que hubo muertes de personas que
investigaban esos hechos; por supuesto,
asesinatos pintados como homicidios. A pesar del
esfuerzo realizado y de su importancia para la
sociedad, los artículos jamás fueron
publicados, por obra y gracia de la influencia
política de los sujetos involucrados.
Por este tipo de
situaciones: a) no todos los medios de
comunicación nacionales retoman el periodismo de
investigación como parte de su política
informativa, b) cuando lo concretan, lo hacen en
algunos casos por conveniencia política, y c)
cuando les conviene toman posiciones
periodísticas bastante excluyentes y
reduccionistas, como se ha evidenciado con el
tema de los casinos, de los secuestros, el de la
"ley seca" o el del Procurador de
Derechos Humanos.
De la formación o de
la saga universitaria
El trabajo de
investigación en esta modalidad del periodismo
requiere una preparación especializada previa de
los periodistas en metodologías de
investigación para la estrategia y recogida de
datos, y ineludiblemente para el análisis e
interpretación de resultados.
Establecer el
sentido de los hechos requiere ineludiblemente la
preparación en el área de la investigación:
Esto porque desenmarañar el tejido de los
indicios y de las razones que caracterizan un
hecho, requiere el manejo básico de las
técnicas que permitan seleccionar las fuentes
pertinentes, examinar los discursos de las mismas
e identificar los datos adecuados en los
documentos. Además, los estudios básicos que
permitan identificar y caracterizar el origen, la
estructura y el funcionamiento del poder
político, en contextos sociales como el nuestro.
Sin embargo,
aquí en el país los informadores que han
incursionado en este campo, lo han hecho sin
tener una formación científica previa, pues la
mayoría de ellos solamente se ha desarrollado en
el periodismo de "actualidad", es
decir, en la elaboración de noticias del día.
Por esto es encomiable la intuición, voluntad,
el valor, atrevimiento y esfuerzo que han tenido
al asumir muy bien estas investigaciones
espinosas, por medio de las cuales han favorecido
enormemente a nuestra nación.
Sin duda, para
el desarrollo de un periodismo más riguroso y
exacto se requiere de periodistas con formación
especializada en el campo de la investigación.
Paradójicamente, tanto al interior de los medios
de comunicación social como en las
universidades, se sigue creyendo que la
profesión periodística se reduce a las
técnicas de redactar rápidamente una noticia,
cuando mucho, o en su defecto enseñarles las
reglas ortográficas del castellano.
Esta limitación
teórica y práctica en la formación profesional
deviene porque: las escuelas de comunicación del
país no cuentan con especializaciones ni con
plantas de profesores especializados en la
materia. No existen una política de formación
universitaria seria y responsable. Muchas veces
la actividad formativa cae en lo ridículo: Los
alumnos pierden el tiempo en recibir concepciones
arcaicas o en preparar viajes y banquetes en
lugar de ahondar en las metodologías, técnicas,
las estrategias y las tácticas de investigación
periodística, que sí son conocimientos
fundamentales en su formación.
Por su parte,
los medios de comunicación social, con raras
excepciones, no se preocupan por invertir en la
actualización académica o en tener políticas
formación profesional de los periodistas. En
algunos caso, se llega al extremo de tener como
política la no-formación profesional de los
informadores: Esto se evidencia en el constante
impedimento para que los comunicadores que están
estudiando no puedan asistir a sus clases.
Así como los
factores de tipo político y formativo, tal y
como se manifiestan actualmente en nuestro país,
afectan el desarrollo del periodismo de
investigación, también el económico y el
jurídico son decisivos para determinar su estado
actual.
De tipo económico o
del cuanto tienes cuanto vales
El principio es
indiscutible y evidente: Los medios de
comunicación social están determinados por la
dimensión económica; existen enormes presiones,
precisamente por la orientación exageradamente
mercantil de los medios de comunicación masiva.
Esta característica resulta de la limitada
concepción del mercado de la información
periodística, que reduce el contenido del medio
de comunicación a los tópicos publicitarios de
modo indiscriminado, y margina, consecuentemente,
los temas informativos a un segundo o tercer
plano. Esta concepción concede un enorme poder a
las estructuras de comunicación comercial y
limita la capacidad informativa de la
comunicación periodística.
Además de
convertir la noticia en mercancía de
espectáculo a través del amarillismo o
sensacionalismo -como ocurre con el
telenoticiero CUATRO VISIÓN-, esta
concepción amarra al periodismo en todas sus
fases (organización, investigación,
elaboración y presentación) a los criterios de
selección y difusión que tienen los
anunciantes, lo cual evidentemente tiene la
finalidad de protegerles sus intereses, que en
las circunstancias históricas actuales son la
trinidad comunicativa:
anunciantes-medios-gobernantes.
En esta
perspectiva, operativamente, en el trabajo diario
de los medios informativos la hipótesis funciona
más o menos así: Todo aquello que ideológica,
comercial o políticamente pueda afectar a
"los que pagan la canción de los
medios", se perturba y se censura.
Contrariamente, aquellos contenidos que
favorezcan su poder político, su comercio o su
imaginario, se potencian y se promueven en el
medio.
Aquí es
necesario aclarar algunas cosas, a saber: No
todos los medios están conectados coherente y
sistemáticamente al mismo planteamiento
ideológico-político-comercial; tampoco todos
los medios actúan de igual manera en todos las
circunstancias; no todos y cada uno de los
contenidos de actualidad periodística son
limitados política, ideológica y
comercialmente. Pero sí es cierto que es un
factor decisivo que, en muchas ocasiones, limita
el trabajo periodístico.
De tipo jurídico o de
la soga informativa
Contrario a lo
que ocurre en otros países desarrollados, donde
están dadas las condiciones jurídicas mínimas
para que los periodistas puedan realizar su
trabajo profesional, aquí en El Salvador se
está a "años luz de distancia" de
esas libertades esenciales. Situación que
evidencia la rusticidad del Estado de Derecho y
en consecuentemente de la enclenque democracia.
Por ejemplo: El
contenido de la Constitución de la República
con respecto a la libertad de expresión es en
sí mismo contradictorio: a) en un sentido
reconoce la libertad de expresar y difundir
libremente el pensamiento, b) en el otro, limita
la posibilidad de expresarse libremente, cuando
condiciona al enunciado o a la enunciación a no
dañar la moral, la vida privada. Peor aun: El
texto constitucional es tan genérico que no
esclarece la especificidad del trabajo
informativo y los contextos específicos;
consecuentemente, confunde libertad de expresión
con libertad información.
Por otra parte,
aun cuando el Gobierno de la República ha
ratificado la Declaración de los Derechos
Humanos, en la que se contempla el derecho de
informar y de ser informado (Art.19), aquí no se
respeta política ni jurídicamente la
profesión. En lugar de respetar irrestrictamente
el acceso a las fuentes, con métodos honrados,
para la elaboración profesional de la
información periodística, se lo restringe con
un Código Procesal que atenta contra la
profesión, arguyendo moralidad, seguridad
nacional y las normas legales. La crítica se
centra especialmente en el artículo 327 (Código
Procesal Penal, 1997:230), según el cual el
periodista no podrá acceder a los
acontecimientos judiciales cuando el tribunal
decrete reserva del caso," cuando así lo
exijan razones de moral, de interés público, la
seguridad nacional o esté previsto por una norma
específica". Sin duda, tal y como está
redactado, el artículo tiene un contenido
impreciso, que en la práctica puede dar lugar a
abusos de autoridad en contra del informador, o
posibilitar arbitrariedades en la determinación
de reserva, en casos que los públicos tienen
derecho a saber. De hecho, con base a esta
disposición legal, se ha impedido
arbitrariamente el trabajo de los periodistas.
Con este
contenido posibilita por los menos dos acciones
del órgano judicial en contra del trabajo de los
periodistas: Los tribunales pueden establecer
reserva sobre cualquier caso con base en
criterios estrictamente subjetivos, como las
influencias de la "cherocracia", los
compadrazgos político-partidistas, el hábito de
esconder la verdad, el temor a lo público, las
negligencias, la mismísima residuos de
intolerancia del sistema político nacional; las
autoridades pueden abusar de su poder en contra
del periodista, o les facilita la generación de
una serie de arbitrariedades para impedir el
ejercicio profesional.
IV.
LA MEDIACIÓN, EL PODER DE LA INFORMACIÓN
PERIODÍSTICA
Al preguntarnos
por qué el periodismo de investigación en El
Salvador está amarrado a esos factores
políticos, económicos y legales planteados,
encontramos su explicación precisamente en la
ubicación de la práctica periodística en la
dinámica socio-política: En ese mundo de
intereses ocultos.
Poder de la
información o el juez público de los
acontecimientos
La esencial del
periodismo profesional se encuentra en su
función de mediación, que consiste en su papel
de intermediación, de arbitraje en la estructura
y dinámica social. Como resultado, la práctica
informativa permanentemente está implicando a
los diversos sectores de la sociedad, en una
suerte de posibilidad o limitación para sus
funciones sociales o políticas.
Esto no
significa que el periodismo sea el "cuarto
poder", ni mucho menos, como lo sostienen
algunos que reducen los procesos sociales a
simplismos ideológicos o a reduccionismos
teóricos. Esto del "cuarto poder" no
es tan real, porque la práctica profesional del
informador en nuestro país es demasiado frágil
políticamente frente a las demás instancias de
poder dentro de la sociedad hasta el extremo de
estar todavía sumergido en una serie de
espejismos, contradicciones y limitaciones de
todo tipo.
Cuando hablamos
de la implicación sociopolítica de la
información periodística, nos referimos a los
siguientes aspectos:
- La
afectación a los actores del poder.
Cuando un periodista hace público un hecho,
cuando señala sujetos y cuando describe su
participación en el acontecimiento, está
juzgando públicamente las acciones de las
personas involucradas. Esto es: en su relato los
está beneficiando o afectando, en tanto que
está construyendo una imagen negativa, positiva
o ecuánime de ellas en la opinión pública.
En nuestro
país, como en muchos de América Latina, la
fragilidad democrática, los sistemas de
"compadres políticos", los reiterados
actos de corrupción gubernamental y las
endémicas deficiencias en la administración
pública, hacen que la labor de un periodismo
honesto, profesional y riguroso se involucre en
esa cancha donde se esconden muchísimos
intereses (políticos, partidistas, económicos,
sociales, legales, ventajas personales, etc.)
Cuando los
gobernantes o los demás actores identifican los
costos o beneficios políticos de la difusión
pública de esa información, reaccionan de
diversas y variadas formas. Esto ocurre así
porque en el seno de las relaciones sociales el
tipo de imagen pública habilita o deshabilita el
margen de acción social y con ello posibilita o
limita las ganancias en el espacio público; el
problema es más delicado cuando los sujetos
viven o se lucran de ese espacio público. En
este sentido, la afectación negativa de una
información periodística generalmente provoca
en el funcionario o institución involucrado
reacciones de venganza contra el medio o el
periodista, que puede llevar al despliegue de
estrategias destructivas de diferente índole.
Contrariamente, cuando la afectación de la
información es positiva, entonces, genera en el
funcionario o institución promovida reacciones
de gratitud a favor del medio o el periodista,
que se manifiesta en comportamientos de cortesía
y retribuciones.
- La
implicación en los consumidores de la
información. Las personas que usan la
información noticiosa -que son pocas en
comparación al resto que prefieren otro tipo de
información- al ser de su interés, evalúan los
datos y se hacen un juicio sobre el hecho (la
forma cómo ocurrió, la participación de los
involucrados y las motivaciones) y establece, si
la noticia es relevante, una relación con sus
intereses ideológicos, políticos, emocionales,
económicos o culturales.
En esta
perspectiva, los usuarios de la información,
desde su propia experiencia y condición, se
constituyen en el tribunal de los actores
sociales y políticos. Con base en la
información recibida, los públicos adjetivan
ecuánime o parcialmente a los participantes del
hecho, muchas de las veces desde concepciones
maniqueístas. Por ejemplo, según sea del caso
pueden juzgarlos como "pobrecitos",
"tan buena gente que era", "es que
se vieron obligados a eso",
"ladrones", "aprovechados",
"sinvergüenzas",
"corruptos", "incapaces",
"asesinos", "mentirosos",
etc.
Estas
valoraciones se llevan al campo de las acciones
concretas: Esa conciencia construida con base en
sus experiencias cotidianas y a la información
recibida de los medios, en el momento de actuar
frente al sujeto de la noticia: lo admira o lo
desprecia, lo toma en cuenta o lo margina, lo
elogia o lo denigra, lo ensalza o lo vilipendia.
Incluso, puede agredirlo, cuando ha sido afectado
personal y directamente.
- Las
incidencias en el desarrollo de los hechos.
Con esa afectación no sólo se está
construyendo una imagen negativa o positiva de
las personas, sino que la palabra de las noticias
está incidiendo precisamente en el mismo
desarrollo de los acontecimientos sociopolíticos
del país.
Por ejemplo, la
cobertura informativa dada a las anomalías
financieras (como en FINSEPRO E INSEPRO), a los
cuestionados manejos de los fondos públicos
(como el caso de la FEDEFUT), a los sospechosos
crímenes (caso del abominable crimen de la niña
Katya Miranda), la masiva compra de títulos
falsos o amañados (caso de los jueces y abogado
imputados o señalados por fraude material o
ideológico, o el de los ex-comandantes del fmln
que de la noche a la mañana se convirtieron en
Licenciados en filosofía), ha variado el curso
de los acontecimientos, por ejemplo: ha
deshabilitado política, moral y socialmente a
los funcionarios sospechosos y a los culpables, y
ha provocado una serie de reacciones correctivas
y preventivas por parte de las instancias de
poder competentes, como la Asamblea Legislativa,
el Ejecutivo, el Ministerio de Educación, las
universidades involucradas, etc.
En el caso del
bestial crimen de Katia Miranda, se evidencia el
poder de la palabra periodística en beneficio
tanto de la familia Jiménez, como de la
ciudadanía salvadoreña. Todas las instancias
responsables de administrar justicia han actuado
no sólo porque sea su deber o por voluntad
propia, sino porque los medios informativo
profesionalmente las han obligado ha agilizar los
procedimientos establecidos para esclarecer este
crimen contra la indefensa niña. En casos como
este se explica por qué muchas personas
involucradas en actos atentatorios contra la
democracia y la justicia temen a la información
periodística.
Periodistas, entre
lisonjas y garrotes
Por su papel de
intermediario social, de árbitro o de juez el
trabajo periodístico se encuentra
permanentemente entre lisonjas y garrotes de los
actores políticos.
Reconociendo el
poder de la palabra informadora y evaluando el
costo o el beneficio de la información
noticiosa, éstos pueden actuar, de acuerdo a
cómo aparezcan designados en la noticia,
generalmente en dos direcciones:
1) Mientras más
negativa es la afectación de los funcionarios
públicos, mayores son las acciones de discordia
que estos pueden tomar en contra de los medios o
de los periodistas. Esta actitud puede tener
varias expresiones, como la de no convocarlos a
las conferencias informativas, desprestigiar su
trabajo, involucrarlos en actos de corrupción,
presionarlos política o laboralmente, agredirlos
físicamente, etc.
Frecuentemente,
buscan intimidar al periodista o al medio para
que no se publique o se siga publicando la
información. Si no se pueden evitar la
publicación que los desfavorece, haciendo uso
del poder que les da el compadrazgo en este
país, tratan de afectar la estabilidad laboral
del periodista en el presente o en el futuro.
2) Mientras más
positiva es la afectación de los funcionarios
públicos, mayor las acciones de concordia que
estos pueden tomar en favor de los medios o de
los periodistas. Esta actitud puede expresarse de
diversos modos, como concesiones de entrevistas
exclusivas, permanentes lisonjas, designaciones
para becas o para viajes al extranjero,
subrepticias regalías monetarias o en especie,
concesión de trabajos mejor remunerados y más
estables, etc. Para posibilitar que los
beneficie, sobornan o seducen al medio
informativo, por medio de diversas tácticas o
dádivas.
Periodismo, en un mar
de intimidaciones
Cuando saben que
la información periodística los desfavorece,
buscan evitar que se publique o se siga
publicando las noticias donde se ven implicados.
Como muy bien las clasifican los periodistas e
investigadores Montserrat Quesada (1997: 141-175)
y José María Caminos (1997:35-46), esta actitud
la expresan a través de variadas formas de
intimidación del medio, del periodista y de la
fuente informativa. En este sentido, los
poderosos implicados presionan al medio: con la
discriminación comercial, que consiste en la
búsqueda del rompimiento de relaciones
comerciales de empresas proveedoras con el medio,
con la intención de hacerlo colapsar
económicamente.
Por ejemplo, las
políticas que le aplicaron a Diario Co-Latino
durante todo el conflicto armado: le suspendieron
la publicidad gubernamental, le dificultaron la
compra de papel y los anunciantes se retiraron;
con el regateo de la publicidad, que consiste en
utilizar como condicionante poderosa la
suspención de la compra de espacios en el medio
con la publicación, si se publica la
información; con amenzas de procesos judiciales,
que consisten en una serie de advertencias sobre
la puesta de demandas judiciales, si no se
suspende la publicación.
Al periodista,
con el propósito de ocultar parcial o totalmente
los hechos investigados o de alterar una
información, lo presionan o lo seducen por medio
de sobornos. Conocidos como "mentas",
esta costumbre de sobornar a los periodistas para
que publiquen o no publiquen información en el
país tiene varias modalidades, a saber: las
monetarias, que consisten en una
"gratificación" líquida, con el
pretexto de "reconocer" el trabajo del
informador; las especies, que consisten en
regalías como zapatos, relojes, licores, viajes,
etc., y "los palancazos", que se pueden
definir como recomendaciones dadas al periodista
para que pueda obtener trabajos o puestos más
estables y mejor pagados en instituciones
públicas o privadas.
Temores, victimarios de
la profesión
Por esas
acciones de los actores sociales, en el
pensamiento y en el comportamiento del periodista
se evidencian una serie de temores que inciden
negativamente en el trabajo profesional,
precisamente porque está en juego su presente y
su futuro, y, por supuesto, el de su familia.
Ante el
desamparo legal y laboral para los periodistas en
El Salvador, estos temen afectar con la
información a las personas que tienen poder en
este país, cualquiera que sea su signo
político, porque: Pueden posibilitarles quedar
en cesantía laboral por sugerencia de una
persona influyente; pueden cerrarles las puertas
en otras empresas (públicas o privadas) cuando
busquen un nuevo trabajo; pueden ser sujetos de
amenazas tanto físicas como jurídicas; se les
pueden vetar el acceso a las fuentes informativas
como resultado del funcionamiento del sistema
fundamentado en la "cherocracia".
El periodismo de
investigación en la actualidad está altamente
limitado por presiones de una concepción
económica anticuada de la información, de una
formación universitaria de la profesión
generalista y primitiva, de un sistema jurídico
enredado y adverso, de un sistema político
intolerante y agresivo. Pero también al interior
de los medios existen muchos "peros"
que limitan del desarrollo de esta práctica
informativa tan necesaria para el desarrollo de
nuestra democracia.
Organización, entre la
anemia estructural y los míseros salarios
Para concretar
eficiente y profesionalmente el periodismo de
investigación se requiere del cumplimiento de
varias condiciones indispensables, entre las que
se encuentran una estructura pertinente y
adecuada que contemple un financiamiento óptimo,
una segmentación pertinente de los periodistas
según el estilo y tratamiento informativo de la
actualidad y una asignación de salarios
ajustados al costo de la vida y un control de
calidad en el funcionamiento global en la
producción periodística.
Sin embargo, en
nuestro país se identifican características,
que en muchos casos distan de las condiciones
indispensables aludidas e imposibilitan, en
consecuencia, el ejercicio de un periodismo
eficiente e investigativo:
- Desfinanciamiento
y salarios inadecuados.
Para realizar cualquier acción
humana, por sencilla que sea, se necesita
disponer de una de una asignación
presupuestaria. El monto de ésta está
íntimamente relacionada con la calidad
que se le pretenda dar a la actividad. En
periodismo, planificar, recoger los
datos, elaborar la noticia y transmitirla
supone un costo adecuado. En el país,
exceptuando pocas instituciones
informativas (como La Prensa Gráfica, El
Diario de Hoy, Canal 12 y otros), los
empresarios de los medios de
comunicación no invierten en lo más
mínimo en la producción de información
eficiente. Mantienen las unidades de
periodistas en condiciones anémicas y
destartaladas: Pocos periodistas,
salarios bajos, sobrecargo de funciones,
recursos materiales e infraestructura
insuficientes. Frecuentemente, los
comunicadores se quejan del deficiente
transporte, de que no tienen baterías
para sus grabadoras, de andar de la seca
a la meca. Con una situación así,
difícilmente en un corto plazo se puede
desarrollar en todos los medios esta
modalidad de periodismo.
- Sólo
periodistas de actualidad diaria.
Abordar periodísticamente la realidad
del país con toda rigurosidad y
profesionalismo, implica hacer una
diferenciación entre diferentes
acontecimientos: los de actualidad diaria
y coyuntural (lo que ocurre todos los
días con la información proveniente de
las conferencias de prensa y de los
accidentes de tránsito) y los de
carácter más estructurales y
permanentes (lo que está ocurriendo en
el país, pero cuya información no
proviene de las fuentes oficiales, sino
de la investigación más exhaustiva de
las causas de los fenómenos por medio de
estrategias más científicas).
Esta
diferenciación supone una organización laboral
de los periodistas que contemple por lo menos dos
unidades básicas: La de los periodistas que
traten los temas de actualidad diaria y la de los
informadores que aborden los temas de actualidad
permanente. Esto implica una diversificación de
salarios y realización de rutinas y ritmos de
trabajo específicos para cada grupo de
profesionales.
Sin embargo, en
nuestro país, se perciben constantes, expresadas
en una serie de costumbres que distan de una
mínima organización que permita un trabajo
investigativo profesional: No existe una
política de remuneración diferenciada y
adecuada para los periodistas, de acuerdo a la
importancia de sus funciones. Es más, a la
mayoría de ellos se los mantiene con salarios
muy por debajo del carácter de la profesión y
de los costos de la canasta básica.
Contrariamente, en algunos casos, personas, que
no tienen ni la experiencia ni la formación
periodística, son los privilegiados que mejor
ganan, quizá por la afiliación política o
puede ser por la "prominencia" del
sujeto. En otros casos, se toma sólo el criterio
de la ancianidad, para aumentarle el salario.
La organización
de las instituciones informativas no establece
una diferenciación de funciones de acuerdo al
tipo de acontecimiento que aborda, sino que se
expresa una duplicidad de tareas, al estilo
"Mil usos" de la información, e
incluso que rozan en lo ridículo como el que un
periodista venda anuncios para ganarse el salario
mínimo (¢1,260.00 ó $144.00 al mes) o unos
centavos extras. Además, generalmente, sólo se
cuenta con periodistas para atender las
exigencias de la actualidad diaria.
Difícilmente un
periodista podrá cumplir con su obligación de
elaborar sus noticias diarias y la realización
de una investigación periodística de mayor
envergadura y profundidad, con esa duplicidad de
funciones, con salarios de hambre y sin estar
formado y organizado para ello.
Quimeras, pero
posibilidades
De acuerdo con
la situación actual del periodismo de
investigación en nuestro país, abatido por las
presiones de tipo económico, político,
jurídico, formativo y organizacional que limitan
enormemente el desarrollo de esta modalidad de
información periodística, y concientes de la
necesidad de consolidarla para beneficio de la
institucionalidad democrática en general y de
los receptores de los medios de comunicación,
considero pertinente mencionar las siguiente
sugerencias:
- (Re)conocimiento
del papel del periodismo.
Tanto los actores políticos
sociales, como los medios informativos y
los mismísimos periodistas deben
revalorar la función del periodismo
dentro de nuestro naciente sistema
democrático.
Los
políticos deben dejar de considerar el
espacio informativo únicamente como medio
para hacer espectáculo o para promoverlos en
su afán electoral o partidista;
contrariamente, deben potenciar y facilitar
su papel fiscalizador del sistema político
social, que se constituye como piedra angular
para el ejercicio democrático y para el
perfeccionamiento del sistema político, por
medio de la elaboración, ejecución y
control de una ley que garantice el derecho
de información.
Los medios
informativos deben reconocer que la práctica
periodística no es una mera excusa para
hacer el negocio redondo por medio de la
publicidad indiscriminada, sino que la
noticia tiene su propio estatuto social y que
se merece mayores y mejores condiciones para
un ejercicio honesto y profesional. En este
sentido, a) deben abrirse más a todos los
sectores de la sociedad y dejar de ser
promotores asolapados de propaganda política
partidista; b) deben superar la visión
simplista y reduccionista de los
acontecimientos que ocurren en este país en
todos los órdenes sociales, con el fin de
diversificar los contenidos, los tratamientos
y los enfoques; c) deben reconocer el trabajo
profesional del periodista por medio de una
remuneración ajustada a la importancia de la
profesión en la sociedad y al costo de vida
en la actualidad, con el propósito de
dignificar la profesión y garantizar un
trabajo eficiente y rentable.
- Asunción
ecuánime: Los cambios no se
dan "de la noche a la mañana".
Además del (re) conocimiento de los
actores políticos y de los mismos medios
de comunicación del papel estratégico
que juega la información periodística
en la instauración y consolidación de
la democracia en nuestro país, el
desarrollo del periodismo de
investigación debe entenderse y
practicarse como proceso.
Comúnmente, al
leer los textos de los teóricos
estadounidenses o de los europeos, y
comparar esos conceptos con la
metodología y las técnicas utilizadas
en la investigación periodística en el
país, además de las risas que provocan
los resultados de la comparación,
generalmente se toma una actitud crítica
bastante dura en contra de la
idiosincrasia de nuestro trabajo
informativo. De manera reduccionista y
ahistórica se lo niega rotundamente y se
lo manda a la papelera como "un
periodismo provinciano".
Sin
embargo, para ser justos y optimistas, es
necesario ser más ecuánimes y darle la
oportunidad para que el periodismo
nacional se desarrolle. Como cualquier
actividad humana, esta acción social
llamada "producción de información
periodística" pasa ineludiblemente
por un proceso de desarrollo, que va de
las etapas rupestres a las modernas, tal
vez no de manera lineal pero sí de una
forma dinámica en cada uno de los
momentos históricos. El estilo
informativo depende del funcionamiento de
todo el sistema social de cada época.
Por ejemplo las características actuales
del periodismo sólo son posibles en y
por la naturaleza del contexto histórico
de este momento. Durante el periodo de la
guerra civil sus rasgos eran otros.
Aunque
es común oír a periodistas
"religiosos del marxismo
soviético" que este es un
periodismo poco profesional, anquilosado,
provinciano y amarrado políticamente por
la derecha, no se puede forzar el paso de
un estado a otro, por la voluntad
individual de un periodista o de un grupo
de prometeos encadenados que esgrimen la
antorcha de la libertad informativa.
Contrariamente,
por una parte, debe asumirse una postura
crítica, pero integral, que suponga un
análisis estructural del asunto, y, por
la otra, elaborar propuestas viables que
supongan la solución de cada uno de los
factores constituyentes de la
problemática que hemos caracterizado.
- Pone
"los pies en la tierra".
Entendida como un proceso situado en
circunstancias concretas, la práctica
periodística se adecua a las
características del contexto. Como hemos
señala anteriormente, el contenido de la
constitución política de la república,
el intolerante sistema político y las
estructuras de compadrazgo imperantes
imposibilita practicar un periodismo que
cumpla todas las características que
establecen los expertos investigadores.
En países como
los Estados Unidos se explica que los
medios informativos puedan investigar
hasta el político más pintado del
Congreso o al mismo Presidente, como
ocurrió con los caso Watergate y
Clinton, porque los profesionales de la
información se han ganado un espacio
político y jurídico, disponen de los
recursos económicos y organizativos que
los protege y les posibilita investigar y
publicar noticias importantes donde se
ven involucradas altas personalidades.
En este
sentido, no basta que unos periodistas
tengan buena voluntad, que otros
dispongan de una adecuada preparación
profesional o que muy pocos "Mesías
del gremio" suelan criticar
irresponsablemente, para realizar
investigaciones periodísticas rigurosas
que expliquen el hecho de actualidad y
denuncien a los involucrados en los actos
de corrupción o negligencia, para que no
se vuelvan a repetir, y con esto
contribuir a que la democracia funcione
apegada a derecho.
Se
necesita indispensablemente de
posibilidades reales para realizarlas:
una constitución propiciadora del
derecho de informar y ser informado, un
sistema político moderno, personajes
políticos tolerantes y una organización
periodística preparada para asumir toda
la responsabilidad.
Esto no
significa que habrá que tener primero
"todos estos vientos" a su
favor para poder ejercer un periodismo
más investigativo, y consecuentemente,
conformarse con las cosas así como
están.
V.
PARA MEJORAR LA CALIDAD DE LAS INVESTIGACIONES
PERIODÍSTICAS
Si se quieren
mejorar las cosas, habrá que tener en cuenta las
siguientes consideraciones:
- Realizar
investigaciones con una profundidad que
las condiciones permitan. No se
trata de realizar a toda costa
investigaciones periodísticas contra la
corrupción de los políticos y de los
funcionarios públicos como las de Joseph
Pulitzer, la de Jacob Iris, las de Grahan
Phillips y las de los españoles Ricardo
Arqués y Melchor Miralles. Con la
agresividad de los intolerantes
funcionarios públicos, con el frágil y
anémico sistema judicial y con las
potentes estructuras de compadres
políticos, difícilmente un medio o un
par de pobres periodista podrán realizar
tremendas investigaciones que enderecen
el sistema político. Esto puede ser el
estilo de trabajo siempre y cuando el
gremio de periodistas alcance nivel de
autonomía profesional y política que se
lo permitan. Mientras esto no llegue,
habrá que aportar a la democracia por
medio de una investigación periodística
"permitible" en el actual
sistema y sobre temas no menos
importantes que los referidos a ese mundo
de los oscuros y no tan honrados
intereses, como pueden ser los temas
medioambientales, culturales,
históricos, religiosos, educativos,
profesionales, sociodemográficos,
morales, etc. Abordados con enfoques que
permitan a la población salvadoreña
sensibilizarse sobre la necesidad de
resolver un sinfín de problemas que la
aquejan.
- Buscar
la autonomía socioprofesional de los
periodistas. Se trata de la
legitimidad y reconocimiento social de la
profesión periodística por parte de los
sectores sociales; pero no "del
diente al labio", como suele
aparecer en los acostumbrados discursos
demagógicos de los políticos, sino por
medio de acciones concretas: La
elaboración y promoción de una ley
consistente que permita y garantice un
trabajo profesional riguroso apegado al
derecho de información. Por otra parte,
a través de la consolidación no de un
"profesional de segunda", que
hace los mandados de los políticos, como
propenden muchos "menteros" y
"aprovechados", sino de la
obtención y fortalecimiento de una
conciencia de grupo social, con una
organización fuerte, que se reconozca
como profesional digna y respetada en
todos los ámbitos.
VI.
ARBITRANDO EN EL JUEGO DE LA DEMOCRACIA
En este sentido,
en lugar de realizar un periodismo de
confrontación, que en nuestro país se
partidariza, en donde el perdedor anunciado es el
periodista, sugiero en estos momentos un estilo
de trabajo que arbitre socialmente. Como en una
cancha de fútbol, el periodismo será el réferi
entre los equipos en contienda: teniendo de
referencia las reglas de la democracia,
amonestará las faltas, reconocerá las
anotaciones, advertirá de las malas intenciones
y dará ventajas, desde cualquier lugar de la
cancha; es decir, vigilará y será responsable
del cumplimiento de todas las normas durante el
juego. Dependiendo de las faltas, advertirá con
la amarilla y suspenderá con roja.
Se trata de una
estrategia de trabajo informativo que tenga las
siguientes características:
- Que
fiscalice el funcionamiento de las
instituciones públicas y privadas
de carácter nacional o local en el marco
de su responsabilidad encomendada en la
dinámica social. Esto supone la
vigilancia y el control no sólo del
agotado y desprestigiado mundo de los
políticos y de los poderes del Estado,
sino de otras instituciones más cercanas
a la vida cotidiana de las personas, como
pueden ser las que ofrecen todos los
servicios públicos: la telefonía, la
salud, la educación, la vivienda, el
turismo, la seguridad, etc.
- Que
sirva de mediador entre todos los sujetos
sociales con el propósito de construir
un diálogo permanente entre
ellos con el fin de informarlos,
sensibilizarlos e incitarlos a que asuman
su responsabilidad en la solución de los
diversos problemas que ocurren en todos
los órdenes de la vida social. Aunque
cada institución de servicio público
debería estar investigando e
informándose permanentemente del pulso
de lo que ocurre en la dimensión de la
vida nacional en donde la toca actuar, no
lo hacen por razones de miopía, falta de
voluntad, invalidez en su funcionamiento
y, en la generalidad de los casos, por
incapacidad operativa. Es aquí donde
puede aportar el periodismo, porque se
constituiría en un intermediario que
investiga, registra, hace públicos los
problemas y puede darle seguimiento a las
acciones de solución realizadas por las
instituciones competentes. Con esto
estaría dinamizado el funcionamiento de
las instituciones de servicio público y
estaría aportando en la solución de
problemas concretos de la población.
- Que
balancee la diversidad de signos de los
acontecimientos y la participación de
los sectores sociales. Esto
implica señalar a los responsables del
éxito o del fracaso en el cumplimiento
de las encomiendas sociales. La
información periodística, a mi juicio,
debe dejar de sobredimensionar los signos
negativos de la administración pública
o del mundo de los políticos; debe
también de potenciar el reconocimiento
de las acciones positivas de los
individuos o de los grupos sociales que
evitan el Apocalipsis de la sociedad
salvadoreña.
- Que
diversifique el registro de temas de su
agenda informativa, por el orden
de importancia para la vida cotidiana de
las personas. Considerar los puntos
anteriores en el trabajo informativo,
supone no sólo pasar metidos en la
Asamblea Legislativa, en los centros
judiciales y a la espera de la
conferencia de prensa, sino insertarse en
las diferentes esferas de la vida de los
salvadoreños: tradición, identidad,
costumbres, habilidades, arte, en las
formas de comunicarse y de nombrar las
cosas, convivencia diaria, en el chiste,
etc., etc.
- Que
amplíe la libreta de fuentes
informativas para
construir la información. Esto
implica ampliar los criterios de
selección de las personas consultadas
para elaborar la información. Supone,
además de considerar la declaración de
los "prominentes" o
"representativos" políticos
cuando sea pertinente hacerlo, retomar el
discurso o la historia de las personas
que viven, sufren y cantan diariamente, y
considerar la versión de las personas
que desde su especialidad interpretan
técnicamente los fenómenos y los
procesos sociales en El Salvador.
___________________
Bibliografía consultada:
- Martín Barbero, Jesús
(1992): "Pensar la sociedad desde la
comunicación" en Diálogos de la
comunicación, No.32, marzo,
Págs.28-33.
- Alemán, Lilibeth (1996): Diagnóstico
sobre el estado actual de la investigación en el
ámbito universitario y de los medios de
comunicación social, Tesis de grado,
San Salvador, Departamento de Periodismo, 1996.
- Montserrat Quesada (1997): Periodismo de
investigación o el derecho a denunciar, España,
Barcelona, Editorial CIMS.
- Montserrat Quesada (1987): La
investigación periodística, España,
Barcelona, Editorial Ariel.
- Mario Ernesto Morales y otras (1999): Periodismo
de investigación en El Salvador, Tesis
de grado, San Salvador, Departamento de
Periodismo.
- Caminos, José María (1997): Periodismo de
investigación y práctica, España, Madrid,
Proyecto Editorial Ciencias de la Información.
* Mario
Alfredo Cantarero
es master en comunicación social por la Universidad Autónoma de
Barcelona; investigador,
profesor de metodología de la investigación y
coordinador de postgrados e investigaciones de la
Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad "Dr.
José Matías Delgado",
de El Salvador. Fue director de la Escuela de
Periodismo de la Universidad de El Salvador y periodista del año 1998 en la rama
de artículo, otorgado por la Asamblea
Legislativa. Esta es su primera colaboración
para Sala
de Prensa.
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