Periodismo
"en línea":
un nuevo prisma del ejercicio profesional
Alma
Delia Fuentes *
Como
señala Juan Luis Cebrián en su ya clásico
libro La Red, "son tantos los
estudios y escritos publicados, que mi único
temor lo provoca la dificultad de añadir algo
nuevo a lo que ya todo el mundo sabe", así
que no me arriesgaré a pretender decir algo
"nuevo", sino a compartir un poco lo
duro que ha sido partir de cero y hacer un
trabajo periodístico en Internet, sin pautas a
seguir y con la certeza de que: a) estamos en un
momento histórico fascinante para nuestra
profesión y b) no estamos generando plata y eso
incomoda a cualquier empresario.
Una de las
mejores partes de trabajar en y con Internet es
ver cómo crece y madura, y poder contribuir a
ello. El reto es informar de una manera diferente
a como lo hacen los medios tradicionales; el
problema es que no sabemos cómo lograrlo.
No sabemos hacia
dónde vamos, ni cuál es la fórmula para
atrapar a un lector ansioso de hacer click
a la menor provocación. Las listas de correo y
los grupos de discusión sobre periodismo están
repletas de dudas, de inquietudes, de
incertidumbre...
Mil preguntas
nos agobian: ¿Existe el periodista multimedia?
¿Qué significa ser periodista digital? ¿Qué
frontera lo separa del periodista tradicional?
El periodismo
digital es un sector todavía muy incipiente, por
lo que resulta difícil comprender cómo llegaron
los primeros periodistas a Internet. Cómo se
dejaron convencer para trabajar en un medio sobre
el que nada está escrito y que, poco a poco,
busca ordenarse y encontrar su propia lógica y
estructura.
Sin embargo, por
el solo hecho de estar aquí, experimentando los
retos y sinsabores de un nuevo medio, estamos
satisfechos.
Aunque, claro,
tenemos que adaptarnos a muchas tareas que nada
tienen que ver con el papel del reportero
clásico.
Es difícil, por
no decir imposible, sentar unas directrices
universalmente aceptadas que guíen el camino del
periodista digital. De hecho, todos vamos
haciendo camino conforme cometemos errores y
tratamos de adivinar dónde están los aciertos.
El periodista
digital no sólo tiene que investigar, confrontar
fuentes, redactar una historia atractiva y
convencer a su editor de publicarla.
Además, debe
ser un gestor todoterreno de la
información: redactor, coordinador y gestor de
contenidos, webmaster capaz de estructurar
y trabajar con datos textuales, gráficos,
audiovisuales, diseñador de páginas web,
consultor y asesor de proyectos en Internet y
hasta vendedor de ideas.
No es necesario
saber exactamente qué es todo eso, pero el
desconocimiento absoluto genera en
cualquier caso un trabajo incompleto. Así
que es necesario tirarse a la piscina y
arriesgarse a aprender cualquiera de estas
habilidades. Aunque, claro, de vez en cuando nos
asalte el temor de haber dejado atrás el
periodismo y estar convertidos en mecánicos de
la tecnología digital.
Hace poco
tiempo, leí un texto de sobre el 2º. Congreso
Nacional de Periodismo Digital en España, que
señalaba a los periodistas digitales como los
"nuevos esclavos, virtuales", atados a
la computadora, medio alimentándonos con una
rebanada de pizza y sin movernos del escritorio.
La conclusión
era más o menos así: el periodismo ha sufrido
un notable retroceso en las condiciones laborales
(por lo tanto, también en las personales), lo
que ha generado que la calidad del producto
informativo merme.
No se puede
generalizar, y no creo en esa premisa que
ante todo me parece autocompasiva y
justificatoria. Aunque sin duda ha cambiado el
modo de trabajo, e Internet como
medio está generando un nuevo tipo de
periodista, eso no implica mayores horas de
trabajo o menos contacto con la
"realidad". La dificultad, al menos en
mi caso, es encontrar el equilibrio: habilidad
tecnológica y oficio periodístico.
Los sitios de
internet estamos aprendiendo a hacer contenidos
con base en la experiencia de los tradicionales.
Sin embargo, ni el formato, ni el lenguaje, ni la
narrativa puede ser las tradicionales. Internet
es un nuevo medio, y como tal, le corresponderá
una estructura y lenguaje propios.
El periodismo ya
no se puede limitar a simplemente contar lo
sucedido; ni el periodismo de investigación, a
ser envoltorio elegante de filtraciones
políticas interesadas.
La realidad y la
complejidad del mundo en el que vivimos y sobre
el que informamos, demanda un periodismo que
aporte mayores elementos que la simple cita del
personaje del momento o el registro anecdótico
de los hechos.
Es nuestra
oportunidad para ofrecer contenidos interesantes,
con suficiente contexto histórico y un lenguaje
atractivo. Debemos presentar la información
aportando claridad y concisión, para un
consumidor menos especializado y poco dispuesto a
pasar largo tiempo leyendo en pantalla.
Nuevo
medio, nuevo ritmo
Para muchos
expertos, la fuerza de Internet se sustenta en la
velocidad con que el usuario puede recibir la
información, para enterarse inmediatamente de lo
ocurrido en algún lugar del mundo. El análisis,
dicen, aparece después. Y es cierto. Internet,
como cualquier otro medio, da a conocer los
hechos lo antes posible.
Sin embargo,
vale la pena preguntarse: ¿por qué la prisa?
Quizá sea internet un buen medio para destacar
otros valores de nuestra profesión: localizar
material noticioso, evaluar la credibilidad de
fuentes, dar sentido y contexto a la
información, jerarquizar su importancia,
presentarla de forma inteligible y amena.
Y es que cuando
pensamos en tres características claves de
Internet (superabundancia de información,
velocidad y competencia) parece poco probable que
cualquier medio informativo en línea pueda dar
batalla si no se incorpora de inmediato en
una carrera contra el tiempo.
La consecuencia
es que hasta ahora, parece que vivimos bajo la
premisa de "a mayor velocidad, menor
análisis".
Pero si pensamos
en el periodismo como ampliación y selección,
como opinión informada y clara, como barrera contra
la inundación de información, las cosas pueden
ser mucho más interesantes, pues aunque
comúnmente se cree que la ventaja de Internet es
la velocidad de transmisión, en realidad, no es
más rápido que agencias, radios o televisiones;
en el mejor de los casos, es tan rápido como
ellas. Por eso su desarrollo no puede basarse en
la rapidez.
El problema del
periodismo clásico es que nació como una
misión, y el mundo ha cambiado. Los periódicos
nacieron para llevar información a donde no la
había. La rentabilidad generó competencia, y la
competencia rapidez. Escasez, rapidez,
competencia.
Pero Internet,
deshace estos supuestos, porque elimina la
escasez de información, se transforma en
inundación; replantea la rapidez de transporte
de noticias, al permitir tanto la rápida como la
lenta, y multiplica la competencia al infinito.
Lo difícil no es escribir en Internet, lo
complicado es ganar dinero escribiendo en
Internet.
La información
está ahí, esperando y los periodistas deben
concebir su trabajo desde una perspectiva
multimedia para poder gestionar el caos de la
red, pensar en las posibles audiencias
multiculturales y multilingües.
En Internet, la
importancia de la exclusiva se diluye en un
océano de información; lo verdaderamente
importante es explicar y enlazar.
Así que es
necesario olvidarnos de la tecnofobia. Sólo son
habilidades técnicas, no hacen milagros, no
convierten a los malos periodistas en buenos, no
demeritan el oficio, pero sí pueden ser de gran
utilidad.
Es decir, la
habilidad para el uso de elementos técnicos,
desde un uso correcto de word hasta una
sofisticada investigación en bases de datos, no
sustituye de ninguna manera el olfato
periodístico, ni la importancia de saber
escribir, de saber contar historias.
Las redes
aumentan al número de fuentes potencialmente
accesibles y ahí está nuestra veta: nuestro
medio es nuestra fuente y hay que aprender a
utilizarla. Por ejemplo, los foros de discusión
son una excelente forma para encontrar temas de
que realmente le interesan a nuestra audiencia y
que incluso pueden convertirse en
fuente de información.
Aparecen nuevos
focos de información que hasta ahora habían
estado vetados por diversos motivos: temas de
comunidad, salud, belleza y hasta horóscopos.
Experimentando
con los contenidos, podemos ver cómo evolucionan
las relaciones con los lectores: el usuario
participa de los contenidos que desea encontrar.
Hasta ahora,
lamentablemente, no se aprovecha la
interactividad. La interactividad y la
accesibilidad a nuevas fuentes de información
requieren un replanteamiento en la manera
clásica de hacer periodismo.
Y entonces surge
la pregunta del millón: ¿Dónde está el
periodista digital?
Se
busca periodista digital
"Hubo un
tiempo en que todo lo que hacía falta para ser
periodista era dedicación a la verdad, mucha
energía y algún talento para escribir. Esas
cosas aun son necesarias, pero no
suficientes."
Este principio,
señalado por Steve Weinberg, gurú del
periodismo de investigación, es una verdad tan
clara, que hemos permitido que nos caiga como una
loza, y nos inmovilice.
Internet
requiere no sólo un buen profesional, sino una
combinación de las aptitudes tradicionalmente
atribuidas al investigador, al periodista y al
documentalista.
Y aquí viene la
parte difícil: ¿Cómo es el perfil del
periodista online? ¿en verdad se
necesita un nuevo perfil o sólo implementar
cierta curiosidad y gusto por la tecnología?
¿Cómo hacer que los periodistas se adapten a la
tecnología sin olvidar el oficio?
No hay
antecedentes de periodistas en línea. Pocos
periodistas con experiencia en otros medios ven
en Internet una fuente de empleo, y, una vez que
la ven, les resulta difícil entender y adaptarse
a su dinámica. La combinación del ejercicio
periodístico con los avances tecnológicos no es
sencilla.
Así que
Internet se está convirtiendo en un medio
idóneo para periodistas recién titulados. Sin
embargo, al salir con el título bajo el brazo,
estos nuevos periodistas lo único que pueden
argumentar es que tienen una licenciatura y, en
muchos casos, está por probar si han adquirido
suficientes conocimientos como para tener un
mínimo criterio periodístico en la redacción
de contenidos... Y entonces tenemos chicos muy
jóvenes, con mucho entusiasmo y con un amplio
bagaje técnico, pero mucha falta de oficio.
Los
nuevos periodistas
Internet nos da
la oportunidad de abrir los ojos y empezar a
navegar a fondo en la información, no nos
conformemos con nadar de muertito, sólo usando
su potencial como localizador de posibles
refritos.
Según un
estudio realizado entre 700 periodistas
latinoamericanos y financiado por Cisco Systems,
91 por ciento de los periodistas encuestados usa
Internet diariamente, el 64 por ciento lo
considera un recurso vital para el desempeño de
su profesión.
Tres de cada 10
periodistas se consideran "bien
preparados" en el uso de internet, y la
mitad dice que son "bastante buenos",
sin embargo, 61 por ciento considera que "en
internet hay demasiada información sobre el tema
para que pueda ser realmente útil".
Esta conclusión
es sintomática, y nos habla que aparte de
escribir textos, los periodistas usamos la
computadora poco más que para navegar por
Internet, y enviar correo electrónico. Para todo
menos para producir los contenidos atractivos.
Es necesaria una
nueva organización de la redacción, en donde
las toma de decisiones sea más horizontal y
consensuada, y los flujos de trabajo sean
compartidos... ¿Cuál es la fórmula ideal? No
lo sé. Al no haber un modelo probado, nos
enfrentamos ante un dilema: ¿Debemos
independizar los servicios informativos en la red
de los proporcionados por los medios
tradicionales? Hasta ahora, la fórmula más
existosa ha sido trasladar a un público ya
cautivo en el medio tradicional, porque aquellos
que se han aventurado a hacer periodismo sin un
respaldo institucional han fracasado
estrepitosamente.
Es necesario
lograr una redacción multimedia, donde se valore
y estimule al periodista. Dotarlo de las mejores
condiciones personales y técnicas,
para pensar en los valores y posibilidades que
ofrecen Internet.
Es misión del
periodista de los medios digitales ser consciente
del potencial de las redes electrónicas, saber
cómo utilizarlas y obtener el máximo beneficio
de ellas. Como gestor de la información digital
es su responsabilidad la recogida de datos
concretos y la definición de nuevos contenidos
basados en una combinación totalmente nueva de
fuentes. En resumen, conocimientos técnicos y
versatilidad son las notas definitorias de los
miembros de la nueva especie de periodistas
digitales.
El periodismo no
ha muerto con Internet, todo lo contrario; para
muchos, se ha convertido en nuestro modus
vivendi... pero seguimos perplejos por el
hecho de que cualquier otra profesión haya
adoptado la hoja de cálculo, la base de datos o
el lenguaje html como algo esencialmente normal,
en lugar de adaptarnos y empezar a utilizar las
redes en forma adecuada, así que por
favor, dejemos de preocuparnos por el
futuro y ocupémonos en el presente.
Internet está
provocando la aparición de un nuevo tipo de
periodista: más joven, con mayor movilidad, y
habituado a la tecnología.
Dejemos de
esperar que nuestras empresas se den cuenta de la
importancia de la capacitación periodística;
después de todo, la mayor parte de quienes son
"expertos" en el uso de internet
aprendieron en forma autodidacta.
Así que abro
una invitación para hacer nuestro trabajo con
entusiasmo, con interés. El hecho de que
Internet sea un medido brutalmente heterogéneo,
abierto y voraz no quiere decir que se pueda
descuidar en ningún momento el gusto por el
rigor y la precisión. Esto es básico para
cualquier labor periodística, sea en el medio
que sea o con la herramienta que proceda.
* Alma
Delia Fuentes
es editora de Univisión on Line, en México, y colaboradora de Sala de Prensa. Esta es una conferencia que presentó
en el Centro
Latinoamericano de Periodismo, en Panamá, en mayo de 2001.
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