Sala de Prensa


5
Abril 1999
Año II, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Aclaraciones

Que también es autor

Estimado señor Albarrán:

Me veo en la obligación de hacerle llegar copia de la carta que he enviado hace pocos minutos a su colaboradora, doña Genoveva Flores, en relación con el árticulo "El alzamiento indígena de Chiapas en 1994", publicado en en el Nro.4, año III, Vol. 2, de marzo de 1999, de su publicación en línea, Sala de Prensa, del cual he venido a imponerme recién hace muy poco rato.

Colega Albarrán, no puedo menos que expresarle mi franca preocupación por las graves falacias contenidas en el mencionado artículo, de las cuales doy cuenta en la carta anexa, y le pido que tras su lectura y el intercambio que podriamos mantener por esta vía para aclarar cualquier duda, publique usted un desmentido junto con una excusa pública en virtud de la gravedad de las ofensas y calumnias con las que su colaboradora, haciendo fe de terceros pero sin dignarse a contrastar su información, ha manchado aquello que, como para todo periodista, es el bien más preciado, mi reputación.

Atentamente
Guido Camú Urzúa

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Sra. Genoveva Flores:

El motivo de mi comunicación previa, donde inocentemente le sugería contactarme, se debió al encuentro fortuito con un mensaje suyo en el chat del Foro de Comunicación Social. Con él di después de escannear, advertido, la web por menciones referidas a mi. Pocos minutos después, di con un texto suyo publicado por la revista web Sala de Prensa y que según se indica al pie forma parte de una ponencia presentada en el II Encuentro de Historiografía de la UAM-A, y de su eventual tesis de grado.

Al respecto me parece ineludible señalarle que incurre usted en una serie de gruesas inexactitudes que podrían haber sido salvadas si hubiese tenido la mínima precaución de consultar, como corresponde a cualquier periodista serio que encare el reto de desarrollar una investigación, a todas las partes involucradas.

No vivo en el clandestinaje y ubicarme oportunamente, estoy cierto, no le hubiese demandado mayor esfuerzo. Por la gravedad de sus afirmaciones creo que ese esfuerzo era su mínima obligación.

Sra. Flores, a diferencia de lo que usted sostiene, si escribí el libro en cuestión "EZLN: El ejército que salió de la selva", por cierto en una colaboración nunca renegada con don Dauno Tótoro. Para afirmar esto no solo me basto con mi palabra. Cuento con mi personal archivo sonoro donde mantengo a buen resguardo las entrevistas y conversaciones que sostuve tanto con "Marcos" como con el resto de la comandancia zapatista en el transcurso del primer semestre de 1994, periodo en el cual mi colega Tótoro vivió en Chile, alimentándose, en el marco de un acuerdo que es por lo demás común entre mancuernas de reporteros, de los materiales que mi reporteo había cultivado en terreno.

Este trabajo de campo lo desplegué al amparo de mis obligaciones de aquellos tiempos con el desaparecido semanario "Macrópolis", en cuyos archivos, de haberse tomado usted la molestia, podría haber reconocido muchos de los textos, firmados por mí, que sirvieron más tarde como parte del sustento del mentado libro.

No pretendo hoy, ni he pretendido nunca, desconocer el aporte sustantivo que Tótoro incorporó al producto que finalmente elaboramos. Sin duda su mayor experiencia (recordemos que ha la fecha yo contaba apenas con 21 años) y un innegable dominio estilístico, sumado a las fortalezas interpretativas que le sigo reconociendo, sirvieron para que junto al material periodístico que produje tras meses de arduo reporteo, de vencer, en solitario, las resistencias iniciales de la dirigencia zapatista, de bregar con los obstáculos que exige el establecer una relación de intercambio constructivo de información con una fuente que era comprensiblemente recelosa y desconfiada, pudiésemos al fin contribuir, muy precózmente, al conocimiento de la opinión pública respecto de un movimiento que había despertado tantas dudas e inquietudes.

Pero usted no se detiene allí. Además de suscribir la afirmación que me margina de la autoría del libro que efectivamente realicé, asegura algo que es aún más grave y frente a lo cual me reservo el derecho de ejercer los procedimientos que la ley establece para preservar mi honra. Sostiene temerariamente, nuevamente sin cumplir con su obligación básica que era contrastar su información con la contraparte, o algo tan elemental como era confirmar el fundamento de su acusación con la propia casa editorial, que yo me habría apropiado, en detrimento del coautor, de la totalidad de los beneficios económicos devengados por la edición del texto. Sra. Flores, no me resta más que señalarle sin animosidad pero con firmeza, usted miente, y respecto a una materia a tal punto delicada, que no me queda más que poner en tela de duda su capacidad.

Lo triste es que la cadena de errores que usted valida no se detiene allí, y de nuevo, bastaba solo un mínimo esfuerzo investigativo para evitar el yerro y no manchar su interesante trabajo de tal profusión de falsedades. Sostiene en su texto que don Sandro Cohen, en ese entonces editor de Planeta, le propone a Tótoro la realización de un libro que contuviera "sus" materiales. Sabe usted, doña Genoveva, Sandro Cohen no es un hombre inaccesible. Casi estoy seguro que sigue desempeñándose como catedrático de la UAM, además de persistir en sus labores editoriales (ahora en Aljure & Sansores, si la memoria no me falla). Sandro es un hambre afable, sensible, de una rectitud a toda prueba y transparente como pocos. Su obligatoria y casi compulsiva lectura le ha provisto de una memoria prodigiosa.

Si usted hubiera recurrido a él podría haber escuchado, de su boca, lo mismo que aquí le sostengo: el proyecto de libro "EZLN: El ejército que salió de la selva" le fue propuesto originalmente por quien esto suscribe, quien además, meses más tarde, le solicitó y obtuvo su anuencia para sumar al proyecto, que originalmente era personal y sustentado por mis trabajos publicados a la fecha, al periodista Dauno Tótoro. Ve usted, otra afirmación falaz.

Por todo esto, y porque creo que más allá de las veleidades personales que no viene al caso discurrir, merezco el respeto profesional que me he ganado ejerciendo el periodismo desde que tengo 17 años le exijo, de la manera más vehemente y respetuosa posible que tenga a bien enmendar sus dichos.

Entiendo que a lo mejor, inadvertidamente se ha visto usted inducida a tomar parte en una rencilla de tintes personales donde su buena fe ha sido abusada, pero no estoy yo dispuesto a pagar con mi reputación las insuficiencias en las que usted ha incurrido en el marco de su investigación.

Atentamente
Guido Camú Urzúa

  Respuesta de la articulista

Estimado Gerardo:

Respecto a mi artículo "La Urdimebre y la trama", publicado en Sala de Prensa como primicia de la investigación que estoy haciendo sobre la Guerra de papel que protagonizó nuestro gremio, entre otros actores, durante el año de 1994, al reportar la historia por primera vez del alzamiento zapatista, debo hacer una aclaración al pie de página número 22 que tiene un error y por considerarlo de interés para los lectores lo haré ampliamente:

La autoría de "EZLN: El ejército que salió de la selva", tal como aparece en los cuadros y en las referencias bibliográficas legalmente corresponde a Guido Camú y Dauno Tótoro. En el desarrollo del texto reporto el resultado de una entrevista larga con Dauno Tótoro, uno de los autores, que me señala que al momento de la publicación del libro y de la aparición de Guido Camú como autor en el mismo –encabezando los créditos- se da un rompimiento entre la pareja periodística que ambos había constituido a partir de febrero de 1994, por lo que decide "divorciarse" del libro. Este divorcio incluye el no reclamar los derechos patrimoniales que le generó su obra, según consta en la cita de dicha entrevista. En ella también consta como el periodista mexicano-chileno afirma haber escrito casi en su totalidad la obra en Chile.

Según el derecho de autor vigente, y aún el que regía en 1994, el autor crea derechos sobre su obra en el momento que la externa, por ejemplo escribiéndola en una computadora o en una máquina de escribir. En ese momento surgen dos aspectos contenidos en el derecho de autor: el derecho moral que es inalienable, e imperecedero, y por el cual yo no puedo afirmar que la entrevista que le hace Vicente Leñero, Oscar Hinojosa y Tim Golden a Marcos, es mía o de alguien más; y un derecho patrimonial que es el que se cede por edición o para siempre a las editoriales para que la obra sea publicada y allí si hay varios requisitos legales vigentes en México. El primero es que se registre la obra. actualmente en el Instituto Nacional de Derechos de Autor. En 1994 en la Dirección Nacional de Derechos de Autor. Respecto a la coautorías la ley señala que si no existe un convenio firmado por las autores donde se afirme lo contrario, los autores que aparecen en la página legal de los libros, tienen la coautoría por partes iguales, esto es en el caso de Camú y Tótoro, 50 por ciento para cada uno. A pesar de que alguno de los dos sólo hubiera escrito solo una línea, dado que no aparece claramente la distinción de qué escribió cada quién, al igual que con Méndez y Cano, quienes escribieron capítulos enteros cada uno, de "La guerra contra el tiempo", pero tampoco se distingue claramente. Esto hace que los derechos patrimoniales por la obra sean igualmente 50 por ciento para cada uno. Y es aquí donde cometo el error fundamental del pie 22. Guido Camú no pudo cobrar sino el 50 por ciento de los derechos patrimoniales de la obra, aunque Tótoro no cobrara nada. Si se da crédito a Dauno Tótoro éste tampoco cedió sus derechos patrimoniales a Planeta, y si existe un contrato legal por los derechos patrimoniales debe estar a nombre de Guido Camú, quién presentó el proyecto original a Sandro Cohen, entonces editor de Planeta. Camú vivía en 1994 en México y dio seguimiento a la edición. Legalmente Guido Camú es coautor en 50 por ciento.

En el análisis historiográfico se deben tomar otros factores para darnos pistas de lo ocurrido, al margen del conflicto entre ambos autores y los aspectos legales anteriormente expuestos. La mancuerna periodística que formaron Guido Camú y Dauno Tótoro fue dispar, Guido Camú tiene 21 años cuando se lanza a la cobertura de la Guerra en Chiapas junto con otros enviados del desaparecido semanario Macrópolis, En ese semanario publica solo dos materiales sobre Chiapas, una entrevista y una crónica, tras de lo cual aparece firmando las colaboraciones con Dauno Totóro , quien cuenta con 31 años. En estas colaboraciones, como en el libro, se da entonces un fenómeno de integración estilística en el que la huella de Camú queda subsumida al estilo de escritura de Tótoro que para entonces, dada su experiencia, tenía un estilo mucho más sólido. Algo aceptado abiertamente por Camú en su misiva y que entonces no molestó a ninguno de los dos, como tampoco lo hizo el orden de los créditos; primero Camú y después Tótoro. Guido Camú afirma haber hecho las gestiones para entrar a la selva, lo cual no desmiente Dauno Tótoro que le asigna un papel de "producción" en esta aventura periodística. Claro que el sobre que franqueó el paso a ambos llevaba materiales publicados de una estancia anterior de Tótoro en comunidades de la selva lacandona, casetts de música chilena y alguna cosa de Camú. La afirmación de Camú de que él nutría con su reporteo a Tótoro puede llevar a pensar que Tótoro no estuvo en la selva, pero en el propio libro hay un testimonio de su presencia: una fotografía de Emiliano Thibaut donde aparecen ambos autores, cada uno con su grabadora en una de las largas entrevistas que les concedió el subcomandante Marcos durante la primavera de 1994. Existe un material que si podría cumplir al pie de la letra esta afirmación: dado el capitulado propuesto por Planeta, se estima que falta información por lo que es necesario hacer una entrevista a Marcos sobre ciertos puntos y es Guido Camú quien la hace, al tiempo que obtiene la autorización del vocero zapatista para la publicación del libro, aunque según el dicho de Tótoro ésta se hizo con base en un cuestionario que manda desde Chile. De esta entrevista si hay huella en el libro, de crónica de Camú la entrega de Absalón Castellanos no porque extrañamente es un tema que sólo se ve en las fotos de Emiliano

Emiliano, según el dicho de Camú , cobró los derechos de la segunda edición de EZLN: el ejército que salió de la selva", lo cual resulta un hecho singular en aquella época porque el derecho de autor no protegía la obra de los fotógrafos como ahora y era costumbre hacer un pago único por las fotos y no más.

Hay en el libro una línea de continuidad estilística con el segundo libro de Tótoro "Zapatistas", así como en lo publicado posteriormente en la revista mexicana Mañana y no es posible apreciarla en los dos materiales publicados por Camú en Macrópolis por las razones antes expuestas. En el segundo libro de Tótoro aparece en algunos de los materiales la aclaración: en la entrevista participó el periodista Guido Camú. Por otra parte hay dos páginas de la segunda edición del libro de ambos cuya autoría sería un misterio según lo dicho por ambos y son las que se refieren a las elecciones de 1994: Tótoro dice que el libro se acababa en la Convención Democrática y Camú que no hubo modificación de una a otra edición. Entonces ¿quién escribió estas dos páginas? ¿Qué pasó con este libro? ¿De quién es el derecho moral? ¿Quién dice la verdad? Sólo Dios puede saberlo.

En beneficio de los lectores de Sala de Prensa que pacientemente han seguido esta lectura diré que por supuesto que recurrí a dos periodistas que participaron en la redacción de Macrópolis buscando a Guido Camú , uno de ellos no se acordó de él, pero si de un tercer testigo y colega, el fotógrafo Emiliano Thibaut, el otro no supo dónde localizar a Camú, pero sí a Tótoro y me remitió también a Emiliano, fue como pude entrevistar primero Tótoro a pesar de que vive en Chile. Continué mi búsqueda hasta que puse en marzo un aviso en el Chat de la UAM-Xochimilco por el que finalmente pude contactarme con Camú. No entrevisté a Sandro Cohen porque no aparece como editor legal del libro y sí a Jaime Aljure quien es el editor legal. Aljure no desmiente que fuera su responsabilidad el libro de Camú y Tótoro, pero la carta de Camú me obliga a entrevistar a Cohen ahora. Y estoy en espera de que Guido Camú responda la segunda parte del cuestionario que he mandado a todos los autores para poderle dar un trato igual que a los demás. Ni más ni menos.

Publico ésta en respuesta a solicitud de Guido Camú, superando con mucho los términos a que me obliga la ley de imprenta vigente en México – aunque este es un medio virtual y no hay aún legislación sobre el tema- y espero haber resarcido su honra. En este lío NADA tiene que ver la excelente página Sala de Prensa que diriges muy acertadamente. Pido amplias disculpas por los inconvenientes.

Sinceramente,

Genoveva Flores


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