E D I T O R I A L
¿A
quién servimos?
Cubrir
la guerra, informar sobre una de las expresiones
más primitivas (valga como eufemismo de
estupidez) del género humano, es tal vez una de
las labores más difíciles para un periodista.
¿Cuál es nuestro papel en una guerra? ¿Debemos
marchar como conscriptos del lado de nuestra
nación o, según el caso, del aliado de nuestra
nación? ¿Debemos ver y reportar sobre el
enemigo como eso: enemigo? ¿Debemos alentar
sentimientos patrióticos para que la sociedad
cierre filas en torno a una causa, al margen de
si es justa o no lo es, pero que se adopta como
propia? ¿La prensa debe renunciar a su labor de
informar y asumirse como simple instrumento de
propaganda? ¿Se debe someter la agenda
informativa social a las necesidades
estratégicas de los ejércitos y sus
patrocinadores? ¿Se debe aceptar la censura e
incluso practicar la autocensura como arma de
guerra, bien sea para no fundamentar el desánimo
de la sociedad o para minar las resistencias
morales de eso que llaman enemigo? ¿A quién
servimos? ¿Para qué servimos?
Estos son
dilemas que quisiera creer comparten mis colegas.
En el fondo, de
lo que trata este número especial de Sala
de Prensa sobre la cobertura del conflicto
entre Estados Unidos y el grupo fundamentalista
Al Qaeda es sobre el papel de los medios de
comunicación. Cuestionamos aquí lo hecho sobre
todo por la prensa estadunidense y tratamos de
ponerlo en contexto. No es un juicio sumario ni
pretende serlo, por más que a veces el tono sea
duro, particularmente cuando sus hechos
parecieran responder a nuestras preguntas en
sentido negativo.
Lo cierto es
que, cuando la prensa se cuestiona a sí misma
sobre su papel y sobre su responsabilidad social,
pueden surgir decisiones deontológicas que nos
ayuden a recuperar el sentido mismo de nuestra
profesión.
Un ejemplo de
esto puede ser el Acuerdo por la Discreción que
pactaron hace ya casi un año más de una
treintena de directores de medios de
comunicación de Colombia, nación que vive una
cruenta guerra civil desde hace décadas.
Convocados por
la Facultad de Periodismo y Comunicación Social
de la Universidad Sabana, el acuerdo se firmó el
4 de noviembre de 2000, luego de una discusión
de un mes de la que salieron nueve borradores. Es
una muestra del papel que puede jugar la prensa
en un conflicto armado: informar
responsablemente.
Este es el
texto:
Acuerdo
por la Discreción
Conscientes
de la responsabilidad social de nuestro
oficio, los profesionales de los Medios de
Comunicación de Colombia nos comprometemos
con este Acuerdo por la Discreción, porque
queremos contribuir al logro de la paz, al
respeto de la vida y a la búsqueda del bien
común.
1.-
El cubrimiento informativo de actos violentos
ataques contra las poblaciones,
masacres, secuestros y combates entre los
bandos será veraz, responsable y
equilibrado. Para cumplir con este
propósito, cada medio definirá normas de
actuación profesional que fomenten el
periodismo de calidad y beneficien a su
público.
2.-
No presentaremos rumores como si fueran
hechos. La exactitud que implica ponerlos en
contexto, debe primar sobre la rapidez.
3.-
Fijaremos criterios claros sobre las
transmisiones en directo con el fin de
mejorar la calidad de la información y
evitar que el medio sea manipulado por los
violentos.
4.-
Por razones éticas y de responsabilidad
social no presionaremos periodísticamente a
los familiares de las víctimas de hechos
violentos.
5.-
Estableceremos criterios para evitar la
difusión y publicación de imágenes y
fotografías que puedan generar repulsión en
el público, contagio con la violencia o
indiferencia ante ésta.
6.-
Respetaremos y fomentaremos el pluralismo
ideológico, doctrinario y político.
Utilizaremos expresiones que contribuyan la
convivencia entre los colombianos. Preferimos
perder una noticia antes que una vida.
Para evitar que
el acuerdo quedara como mero enunciado de buenas
intenciones, la Facultad de Periodismo y
Comunicación Social de la Universidad Sabana
creó un Observatorio de Medios que lanza un
reporte al menos dos veces por mes sobre la forma
en que los medios actúan de cara al compromiso
público asumido por ellos mismos.
¿Ha servido de
algo? Juzguen por ustedes mismos. Aquí, en estas
mismas páginas de Sala de Prensa, están los resultados
de la primera investigación que recoge el
concepto de periodistas de todo el país sobre el
desempeño de sus medios frente a lo pactado en
el acuerdo. [ Ir al texto ]
Sirvan estas
líneas al único propósito que pueden tener:
invitar a la reflexión colectiva del gremio.
Salud
Gerardo
Albarrán de Alba
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