Periodismo
de investigación y "pensamientos
únicos"
Silvio
Waisbord
En su
artículo, Carlos Sortino caracteriza mi trabajo
como defensor de un periodismo de investigación
que es funcional a la economía de mercado que
propugna el Banco Mundial. Para Sortino, defiendo
la libertad de mercado y represento al
"paradigma ideológico" de
"derecha/liberal" del consenso de
Washington.
Quizás tenga
que agradecerle a Sortino por presentar una
interpretación nueva y creativa de mi análisis.
Su lectura novedosa, sin embargo, padece de un
grave problema: ser intelectualmente deshonesto
al citar parcialmente lo que argumento y no
ofrecer evidencia que muestre que, explicita o
implictamente, defiendo el modelo del periodismo
investigador de la prensa liberal.
Quien conoce mis
trabajos sobre medios y democracia, sabe que a
pesar de reinvidicar aspectos del periodismo de
investigación contemporáneo en América Latina,
soy critico la escasa atención que pone a
investigar problemas estructurales, el énfasis
en delitos "individuales", y su
desinterés por examinar la profundización de
desigualdades sociales, la codicia corporativa, y
los problemas aparejados por la concentración de
medios. En varios escritos, incluido mi libro
publicado en inglés al que Sortino se refiere,
critico el paradigma liberal de la prensa y los
conceptos/mitos de la "prensa
independiente" y la "libertad de
prensa". Pena que Sortino no incluyó mis
críticas al mismo modelo que me acusa defender,
supongo que por no haber tenido tiempo para
leerlas, y no por malicia.
Sortino cita un
párrafo en que me refiero brevemente a la poca
atención que el periodismo de investigación le
presta a temas que involucran a empresas
responsables por hechos de corrupción. Mi
párrafo dice: "La corrupción gubernamental
ha sido el enfoque central de las investigaciones
de la prensa en las democracias latinoamericanas.
Otros temas (por ejemplo la corruptibilidad y
prácticas laborales ilícitas de las
corporaciones) han atraído atención
considerablemente menor." Por alguna
misteriosa razón, que yo diga esto lo lleva a
Sortino a inferir que defiendo un periodismo que
solo investigue la corrupción oficial.
En otro salto
analítico admirable, Sortino concluye que
defiendo el "modelo Watergate" al
decir, citándome, que "El desempeño de la
prensa durante el caso Watergate se consideró
[no que yo considero - SW] el espejo que refleja
lo mejor que el periodismo puede ofrecer a la
democracia: hacer que el poder rinda
cuentas." Releo el párrafo y otros en mi
artículo que Sortino cita, pero no encuentro tal
apologia del modelo liberal de la prensa. Mi
argumento es que no fue sorprendente que
Watergate se convirtiera en el mito de la
"buena prensa" investigadora en Estados
Unidos (tema que discuto en profundidad en mi
libro, pero Sortino omite o desconoce). Los casos
Cointelpro, que Sortino cita, o la investigación
de My Lai (la masacre llevada a cabo en un
poblado en Vietnam) y otras investigaciones sobre
los delitos de grandes grupos económicos fueron
y siguen siendo muy incómodas para la gran
prensa estadounidense como "mitos
fundacionales" del periodismo. En ningún
momento, sugiero que el modelo de Watergate es el
ideal o sea recomendable para las democracias
latinoamericanas. Al contrario, en mi libro marco
sus limitaciones y advierto sobre peligro de
pensar que tal modelo sea aplicable en America
Latina. Sin embargo, Sortino persiste en leer lo
que quiere leer y no lo que digo.
Sortino comete
otro error al comentar mi párrafo: "El
valor principal del periodismo investigador para
las democracias latinoamericanas es su
contribución a una creciente responsabilidad
política. Esto es especialmente importante, ya
que se considera que la debilidad de los
mecanismos de rendición de cuentas es uno de los
problemas más graves a que se enfrentan las
democracias de la región." Sortino sugiere
una particular lectura: "Esta proposición
no sólo reduce nuestra responsabilidad política
al mero control del dinero que, en concepto de
impuestos, invertimos en el Estado -y que nos
transforma de ciudadanos en contribuyentes-, sino
que concuerda a la perfección con la política
anticorrupción impulsada por Washington y con
las recetas de los organismos multilaterales para
lograr el "déficit cero" en las
cuentas públicas nacionales (de los países
subdesarrollados... perdón, de las
"economías emergentes").
Sortino
directamente liga el argumento que los mecanismos
de rendición de cuentas son débiles con las
políticas impulsadas de Washington (sin analizar
que dentro de Washington no hay politicas
unificadas al respecto y que si asi fuera, sus
logros son mas bien escasos). Sortino no reconoce
que la debilidad de los mecanismos de rendición
de cuentas en la estructura institucional de las
democracies contemporáneas es responsable por
problemas que aquejan a las mayorías en nuestros
países, tanto las consecuencias perjudiciales de
políticas públicas, la exclusión social, la
corrupción que refleja la convivencia entre
intereses politicos y económicos, o la impunidad
que sigue a los abusos de derechos humanos.
Frente a esto, sugiero que exista un periodismo
investigador que realmente contribuya a la
"responsabilización" cubriendo un
abanico amplio de temas (incluídos delitos de
"mercado"). Si esto no se hace o se
elude, es debido a presión de una variedad de
intereses (políticos, económicos, corporativos)
que limitan la cobertura. Este argumento lo
presento en varios trabajos (por ejemplo uno
incluído en el sitio del Banco Mundial), pero
parecería que Sortino no pudo conseguirlos o que
convenientemente los olvida en su análisis.
Sortino comete
otro desliz malintencionado al preguntar
"¿Cuál es la lógica que indica que la
corrupción gubernamental es más importante que
la corruptibilidad y prácticas ilícitas de las
corporaciones, como para que estas últimas
ocupen un espacio insignificante en los
medios?" Si este fuera mi argumento, Sortino
estaría en lo cierto al presentarme como un
abanderado de la democracia de mercado y el
periodismo liberal, pero trampea a los lectores
de Sala de Prensa ya que ese no es mi argumento.
Sortino defrauda a los lectores ya que en ningun
momento digo que "la corrupción
gubernamental es mas importante
" Otro
brillante acto de creatividad intelectual de
Sortino.
Los increíbles
saltos analíticos del Sr. Sortino lo llevan a
encontrar evidencia de lo que yo no argumento.
Esto me hace preguntar: ¿Por que tal lectura
capciosa, selectiva y errónea de mis trabajos?
¿Quizás sea porque dos de mis trabajos han
sidos publicados en sitios del Banco Mundial y
del Departmento de Estado? Prefiero pensar que
Sortino es una persona inteligente y que juzga
mis argumentos en términos propios y no por las
posiciones editoriales (asumiendo que el las
conozca) de las publicaciones. Si asi fuera,
Sortino podria catalogarme de católico
progresista (por haber publicado en Media
Development), de democráta cristiano (por haber
publicado en Contribuciones), de marxista
crítico (por haber publicado en revistas
académicas como Television & New Media o
Critical Studies in Mass Communication cuyos
editores estan identificados con el paradigma
crítico de estudios de medios), o de Walshiano
por alabar los méritos del trabajo de Rodolfo
Walsh (en mi libro). Y si toma tiempo verá que,
mas allá de las líneas editoriales de las
publicaciones, mis argumentos guardan una línea
política e intellectual que esta muy lejos del
paradigma "liberal" del que el me
acusa.
Sospecho, sin
embargo, que Sortino juzga mi trabajo (o los que
quiso elegir) en virtud de donde fueron
publicados. No se si es pertinente explicar mi
posición frente al Banco Mundial o el
Departmento de Estado ya que a Sortino no le
interesa. Si le interesara, leería mis varios
trabajos críticos sobre las políticas de
mercado en la industria de medios que son
responsables por la concentración de medios. El
prefiere disparar sin analizar mis argumentos,
quizás porque sea mas trabajo leer con
detenimiento, no entienda lo que digo (lo cual es
factible), o porque quizas el sepa que decir
antes de leer (lo cual es también factible).
Ojalá que Sortino, recorriendo selectivamente la
Internet, encuentre algunos de los trabajos del
seminario que coordiné que investigan a empresas
locales en varios países y a programas de
educación financiados por el Banco Mundial. Me
temo, sin embargo, que no podrían satisfacer el
criterio de "periodismo revolucionario"
que Sortino simpatiza (aunque no analiza ejemplos
contemporáneos). Resulta obvio decir que en
periódicos que persiguen fines comerciales, no
hay periodismo "revolucionario," sino
en el mejor de los casos "reformista" y
ahi radica una de las contradicciones de la
democracia liberal, pretender que la información
sirva al bien público cuando es producdia segun
otros fines, tema que discuto en varios trabajos.
Por último, hay
otros lugares de su ensayo que si bien se alejan
de las críticas de Sortino sobre mi trabajo,
reflejan la misma deshonestidad e improlijidad
intelectual. Decir que el periodismo "nació
como herramienta política de la burguesía
cuando la burguesía ya era un poder económico
dominante" como sugiere Sortino (sin citar
fuentes), refleja un desconocimiento apabullante
de la investigación sobre los orígenes del
periodismo y de la prensa moderna. Dejemos de
lado que Sortino confunde "periodismo"
y "prensa", distinción fundamental
para cualquier profesor de comunicación o de
medios.
No hubo un
único modelo de surgimiento de la prensa
burguesa ni en Europa (tal como lo demuestra Jean
Chalaby en su extraordinario libro sobre el
desarrollo de la prensa en Francia y en
Inglaterra, o James Curran y Jean Seton en varios
trabajos) ni en América Latina (tal como propone
Benedict Anderson). El afianzamiento del
capitalismo generó fenómenos culturales y
politicos distintos que repercutieron de modo
diferente en el surgimiento de la prensa
comercial y burguesa (como sugiere John Nerone en
su estupenda crítica al modelo de mercado de la
"prensa de penique" en Estados Unidos,
o el trabajo minucioso de Dan Schiller). Puesto
que la burguesía no siempre cumplió papeles de
"sujeto revolucionario", las formas
culturales de expresión pública (incluida la
prensa) se desarrollaron por carriles diferentes
(Jurgen Habermas y Frederic Jameson, entre varios
autores, discutieron este punto). Y por ultimo,
hubo y hay distintos modelos de periodismo dentro
de la prensa capitalista que reflejan diferentes
dinámicas económicas, políticas y culturales
(ver el estudio clásico de Michael Schudson, los
trabajos de Philip Schlesinger y Stuart Hall, o
el brillante libro de Claudio Abramo sobre la
prensa brasilera).
Imagino que
Sortino conoce a fondo tales diferencias
teóricas e históricas, salvo que haya leído
incorrectamente y caprichosamente esa literatura
tal como leyó mis trabajos. Quizás mas que
hacer una lectura errada de mi trabajo, Sortino
representa otra variante de "pensamiento
único" con sus varias "leyendas
urbanas" que guarda similitudes con el
paradigma neo-conservador que ambos criticamos.
Silvio
Waisbord
Director, Journalism Resources Institute
Associate Professor, Department of Journalism
and Media Studies
Rutgers University
4 Huntington Street
New Brunswick, NJ 08903
U.S.A
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