La urdimbre y la trama del
presente:
El
alzamiento indígena de Chiapas en 1994
Genoveva
Flores *
La
revolución indígena en Chiapas cerró
anticipadamente el siglo XX mexicano al lanzar al
país a un nuevo ciclo político, económico y
social que hoy sigue naciendo. Sin embargo, el
cambiante escenario chiapaneco ha gestado casi un
centenar de libros, que intentan explicar por
qué esta extraña revuelta armada de pocos tiros
provoca una onda expansiva tan amplia a través
de los medios de comunicación, de la tecnología
del tercer milenio, de la escenificación y de
otras estrategias de guerra que la singularizan.
En un sueño
inquieto dormitaba el mundo de 1994 luego de la
caída del Muro de Berlín y el doloroso declive
de los países socialistas, así como la aparente
generalización de los valores de la propuesta
neoliberal, basada en la segregación de amplios
territorios del mundo, en la globalización de la
economía, en la concentración del poder y las
decisiones en núcleos empresariales que,
paradójicamente, habían cumplido la utopía de
un mundo sin fronteras, sin naciones.
México,
durante el régimen de Carlos Salinas de Gortari,
había comprado el ideal de un país que, por
fin, merced al Tratado de Libre Comercio, daría
el paso definitivo al Primer Mundo, fundado sobre
una buena vecindad con quien, hacía unas cuantas
décadas, había sido su principal opresor y
enemigo: Estados Unidos. Esta circunstancia
generaba una expectativa especialmente alentadora
en grandes sectores sociales, y no sólo en las
cúpulas.
En la era del
internet la aldea global era pensable. Sólo que
el territorio de este México no existía sino en
el universo de lo virtual, el de las
telecomunicaciones, de las computadoras. Amplios
sectores poblacionales no tenían el mínimo
acceso a esta esperanza avasalladora.
Sencillamente "no existían", o sólo
lo hacían en las estadísticas.
Así, la
alborada guerrera del Año Nuevo de 1994
encontró a un país que se había acostado en la
víspera del primero de enero "soñando con
el primer mundo y despertó en Guatemala"1, dando lugar a una
época turbulenta, incierta, violenta para unos,
y esperanzadora, revolucionaria, nueva, para
otros. Lo cierto es que la toma de varias
ciudades del sur, en el estado de Chiapas, puso
al país frente a un espejo, mirando un fondo
desconocido que le devolvía la imagen de un
México no deseado: indígena y armado.
La contundencia
de las imágenes y las noticias de los Altos y
Cañadas de Chiapas muy pronto disiparon las
dudas sobre el sentido de los acontecimientos: no
se dirigían con paso ejecutivo hacia ese mundo
de orden establecido, de las finanzas, de altos
edificios con espejos, sino hacia a ese otro
donde el lodo lo domina todo en época de lluvia;
ese escenario donde es común la parasitosis, la
piel consumida por la lesmaniasis, de cólera y
muerte materna, anclado con raíz de ceiba en el
sur indígena.
El alzamiento
indígena en Chiapas tiene para la estructura
social mexicana, como lo tuvo la revolución de
principios de siglo, un sentido fundacional en
muchos ámbitos reales o simbólicos del
horizonte mexicano. Los disparos fueron la
obertura de múltiples escenarios y "frentes
de guerra" y, como no había sucedido con
ninguna otra guerrilla en América Latina o el
mundo, las palabras tuvieron una fuerza poderosa
que muy pronto desató una singular "guerra
de papel", no dominada del todo por el
Estado durante los primeros meses del conflicto.
Es en este
horizonte donde una amplia expectativa
informativa genera un mercado hambriento de
información, de saber el trasfondo, de encontrar
explicaciones al inusitado hecho de que en
México, el país de la estabilidad
revolucionaria, anfitrión de negociaciones de
paz de países centroamericanos, hubiera
estallado una guerrilla. Una guerrilla indígena.
En este
escenario aparecen los primeros libros sobre la
guerra en Chiapas que fueron puestos en el
mercado desde febrero de 1994. Las y los
escritores que más rápido desenfundaron sus
plumas en este frente de la "guerra de
papel" fueron, por supuesto, periodistas. La
necesidad de la oportunidad les enseñó a otear
casi en cualquier sitio, así que una vez en
territorio de guerra no les fue suficiente el
papel de sus periódicos y revistas e intentaron
un salto, que por esa ocasión les despojara de
la pesada carga de la caducidad periodística y
de las políticas editoriales de sus medios, para
escapar al tiempo por la puerta de los libros.
Sin embargo, al
hacer su propuesta a través de los géneros
informativos del diarismo (notas, crónicas y
reportajes), su relato y discurso tienen una
trama basada en los acontecimientos inmediatos,
que son su base y su esencia. Están de manera
casi irremediable en el armazón de cada uno de
estos libros y gracias a ellos nos llega el
sonido de las armas, el rostro de las víctimas,
los olores de la selva, pero también los temas
convergentes, las voces de mujeres y hombres
guerreros. Nos perfilan un patrón de hitos que
va desde 1985 hasta 1995, y una geografía de
lugares y personajes que pronto, por el doloroso
recuerdo de la sangre, se harían célebres.
La urdimbre, en
cambio, se hizo en tantos sentidos que la textura
que en conjunto presenta este corpus
bibliográfico semejaría más a esas obras
híbridas, extrañas, sugestivas, en las que el
artista pinta con hilos y telares, que al tejido
de la seda.
Explorando en
esta textura basta de los libros de la prisa se
puede hacer una primera división entre aquellos
que conservaron de manera nodal la estructura
periodística con la que fueron inicialmente
publicados en diarios y revistas, porque se trata
de antologías de notas, crónicas, fotos y
reportajes; aquellos que a pesar de estar
nutridos poderosamente de éstas, tienen una
propuesta de género, argumentación y discurso
adecuado al formato de libro sin apartarse de la
intención central de informar, y aquellos que
fueron escritos para dar una respuesta de tipo
doctrinal y que son presentados en un formato
que, podríamos decir, semeja a los géneros de
opinión (cuadro 1).
Cuadro 1
| Antologías |
Reportajes |
Opinión |
| Chiapas, el alzamiento,
Daniel Cazés, comp.2 |
Los Altos de Chiapas,
César Romero Jacobo.3 |
¿Por qué Chiapas?, Luis
Pazos.4 |
| Chiapas ¿Y las mujeres
qué?, Rosa Rojas, comp.5 |
Marcos ¿un profesional de la
esperanza?, César Romero Jacobo.6 |
Fue Chiapas por don Sam,
Francisco Flores Estrada.7 |
| Chiapas, la paz violenta,
Rosa Rojas, comp.8 |
La guerra contra el tiempo,
Luis Méndez y Antonio Cano.9 |
|
| Los torrentes de la sierra.
Luis H González comp.10 |
¡Zapata vive!, Guiomar
Rovira.11 |
|
| |
De Chiapas a Colosio,
Edgar González, et. al.12 |
|
| |
EZLN: El ejército que salió
de la Selva, Dauno Tótoro y Guido Camú.13 |
|
| |
Mujeres de maíz, Guiomar
Rovira.14 |
|
| |
Pólvora en la boca, Ivonne
Gutiérrez Carlín.15 |
|
| |
Zapatistas, Dauno Tótoro
y Emiliano Thibaut.16 |
|
Otro elemento
que ayuda a rastrear el sentido de estos libros
es la relación establecida entre autores y
editores, y el mercado informativo del primer
semestre de 1994, cuando se escriben y publican
la mayoría de los libros referidos. La propuesta
de capitulado de Los Altos de Chiapas, Marcos
¿un profesional de la esperanza? y de EZLN:
El ejército que salió de la selva, estuvo
determinada, en lo fundamental, por Jaime Aljure
y Sandro Cohen, editores de Planeta; el
periodista y dueño de Editorial Rayuela, Jorge
Fernández, diseñó conjuntamente con Edgar
González el capitulado de De Chiapas a
Colosio; Ignacio García, editor de Virus, no
sólo perfila el capitulado, sino que convence a
Guiomar Rovira de escribir ¡Zapata Vive!;
Daniel Cazés diseña por completo Chiapas, el
alzamiento. Con excepción del libro de
Rayuela y el de La Jornada ediciones, en su
particular ámbito, estos libros resultan éxitos
comerciales.
Mención
especial merece en este encuadre ¿Por qué
Chiapas?, de Luis Pazos, porque, entre las y
los autores mencionados, es quien más camino
andado tiene en la publicación de libros de
coyuntura y para su libro sobre Chiapas utiliza
el formato, tipo de argumentación y
presentación que caracterizan su catálogo en
editorial Diana. Se puede afirmar que aunque el
autor diseña su propio capitulado, éste
responde al formato de best seller
de amplio impacto comercial.17
Los autores que
tienen mayor control sobre el contenido y
discurso de sus libros son: Luis Méndez y
Antonio Cano, Rosa Rojas, Francisco Flores
Estrada, Ivonne Gutiérrez Carlín, y en sus
segundos libros Dauno Tótoro y Guiomar Rovira,
ninguno de los cuales alcanza un éxito comercial
fuera de lo común.
1.
La caducidad y la historia
A pesar de la
intención de autoras y autores de desligarse de
la caducidad periodística, la apuesta en
términos de género y alcance temporal de la
mayoría está estrechamente ligada a los
utilizados en el diarismo y así se anclan a los
acontecimientos inmediatos, al relato de las
acciones de guerra, de los accesos a territorio
zapatista, entrevistas con actores y actoras de
la guerra, tanto de la base como de los
liderazgos, así que la intención histórica es
limitada por la trama de su presente. Únicamente
Rosa Rojas y Francisco Flores Estrada tienen una
pretensión histórica evidente al documentar los
antecedentes del conflicto armado en Chiapas,
la paz violenta, Chiapas ¿y las mujeres qué?, y
en Fue Chiapas por don Sam, sus
respectivos libros. Francisco Flores Estrada lo
hace atribuyéndose autoridad por sus blasones,18 dando antecedentes
locales de la rebelión y enfatizando en la
influencia de la diócesis de San Cristóbal,
presidida por el obispo Samuel Ruiz, en quien
sitúa la dirección del movimiento indígena.
La periodista
Rosa Rojas basa Chiapas, la paz violenta en
materiales periodísticos de ella y otros
periodistas sobre la otra cara del megaproyecto
turístico Mundo Maya (incluyendo Campeche,
Yucatán y Quintana Roo), la exclusión de que
son objeto los pueblos herederos de los mayas y
la lucha histórica por la tierra en la frontera
social que les impone primero su calidad de
peones acasillados en Chiapas y luego ser
habitantes de una zona boscosa que no les
pertenece legalmente, pero que han significado
para las comunidades el hallazgo de la tierra
prometida. El fin del éxodo. Esta epopeya
descrita por la periodista de La Jornada
refleja un punto permanente de tensión entre el
mundo indígena y los caciques y ladinos ligados
al poder local y federal, que se traduce en una
reiterada represión a las organizaciones
campesinas y religiosas del área, que a la
postre se conocería como la zona de influencia
del Ejército Zapatista en Chiapas. Es, de todos
los libros de la prisa, el que mayor acervo
acumulado e intención histórica presenta. La
compilación de materiales ya estaba iniciada
cuando comienza la guerra y la autora la completa
y edita en un par de meses, a su regreso de la
cobertura de la guerra. Chiapas, la paz
violenta termina donde comienzan los demás:
la víspera del Año Nuevo de 1994, y al intentar
explicar la posible causalidad de la guerra
indígena, remite a acontecimientos ocurridos una
década atrás.
Con Chiapas
¿y las mujeres qué?, al darle una lectura
continua a las notas, crónicas y ensayos
referidos a las mujeres, con la idea de que no se
pierdan --dada su mínima proporción en los
periódicos y revistas-- en el gran cúmulo de
materiales publicados durante 1994, construye un
discurso cuya intención es la de poner en
relieve las voces femeninas, y responde a la
estrategia generalizada de los grupos feministas
de escribir la historia que permanece oculta,
generando de este modo una fuente en el tema
particular de las mujeres y la guerra en Chiapas.
La tercera de
las antologías es la más cercana al formato,
discurso y temporalidad periodística. Se trata
de un libro de gran formato (21.5 x 32 cm.) que
permite mantener el punto, la tipografía y una
aproximación al formato de La Jornada, de
donde provienen todos los materiales. Así
incluye reducciones de las portadas originales de
los 17 primeros días del conflicto, más textos
y fotografías. La selección va siguiendo paso a
paso las acciones de guerra y el inicio de la
tregua con notas, crónicas, editoriales y
artículos.
Inicialmente se
había planteado como el primero de una serie de
libros sobre "momentos más vivos y
críticos de México del fin de siglo",19 cuya intención era
"fijar unos acontecimientos
históricos",20 en un momento en que se
pretendía negar su existencia, impidiendo su
difusión. Se esperaba que las ventas fueran
buenas, como lo habían sido los tirajes de La
Jornada.21 Singularmente, en
estas tres antologías puede seguirse la
evolución del discurso de Rosa Rojas durante
cinco años.
Los libros
escritos bajo el género de reportaje tienen a su
vez variaciones importantes en su urdimbre según
se privilegian sus géneros base (Cuadro 2).
Cuadro
2
| Entrevistas |
Crónicas |
Nota/ documentales |
| ¡Zapata vive! |
La guerra contra el tiempo |
Los altos de Chiapas |
| De Chiapas a Colosio |
Pólvora en la boca |
Marcos ¿un profesional de la
esperanza? |
| Mujeres de maíz |
Zapatistas |
|
| EZLN: El ejército que salió
de la Selva* |
|
|
*En su base está tanto el
género de entrevista como el de crónica.
La catalana
Guiomar Rovira, envuelta en una circunstancia que
la seduce, se convierte el primero de enero de
1994 en corresponsal fortuita de El Mundo de
Barcelona en San Cristóbal, y cuatro meses más
tarde su editor logra derribar su resistencia a
escribir un libro y la enclaustra. ¡Zapata
Vive! es fruto de este esfuerzo conjunto para
el que la autora no se siente con la suficiente
capacidad y nombre. Es tal vez por eso por lo que
privilegia la voz de otras y otros en relación
con la suya propia, y así su discurso está
fielmente anclado en el género de la entrevista,
lo que convierte a ¡Zapata Vive! en el
libro que más fielmente presenta las voces de
las y los zapatistas y sus mandos. Además, de
presenta documentos íntegros del EZLN, y en el
que presenta capítulos enteros de entrevistas,
donde incluso sus preguntas están ausentes.
Con Mujeres
de maíz, propuesta personal derivada sin
duda de su simpatía feminista, nuevamente son
las voces, esta vez de milicianas y guerrilleras,
las que predominan en su discurso, pero al entrar
en este mundo interior, comunitario, "de
oculto pero permanente", se acerca a la
crónica a través del relato de la intimidad que
logra con las entrevistadas y se permite una
mayor presencia. Para 1995, cuando terminó de
escribirlo, ya se despojaba de la timidez de
primeriza, luego de un año de andar en cañadas
y selvas e integrarse a la vida reporteril de San
Cristóbal de las Casas.
Edgar González,
cuando viaja a San Cristóbal de las Casas para
hacer De Chiapas a Colosio, ya tenía una
idea preconcebida del guión que le había
ayudado a afinar Jorge Fernández, editor y
dueño de Rayuela. Y, así, no es la búsqueda de
los guerrilleros la que ocupa su mayor tiempo,
sino la de los ganaderos, los llamados "
coletos" y, de manera ponderada, la de los
protestantes de San Juan Chamula; voces que le
ayudan a decir su mensaje esencial: Samuel Ruiz,
quien se presentaba como progresista, en realidad
era en ese tiempo parte de un engranaje del
clero, que de manera sistemática
"transgredía la legislación mexicana al
intervenir en política" y era un personaje
con una historia de "conservadurismo",
a pesar del refuerzo recibido por los
intelectuales "progresistas" con el
inicio de la guerra. Uno de los capítulos es una
cronología de hechos que abarca desde la
víspera del Año Viejo de 1993 hasta fines de
abril de 1994, cuando se termina de escribir el
libro; también el referido a las expulsiones de
San Juan Chamula tiene una cronología en
particular. Con estas cronologías el autor
propone un sentido de lectura en una época de
vértigo informativo, y carga la hipotética
balanza de géneros hacia los informativos (nota
y entrevista).
Fiel a su
temporalidad, Dauno Tótoro Taulis22 evalúa el material que
les ha dado el subcomandante Marcos durante su
estancia de casi cuatro meses en la selva en
comparación con lo publicado en la prensa
nacional e internacional, y se anima a darlo a
conocer en el formato de libro propuesto por
Sandro Cohen, editor de Planeta. Este libro
contiene la entrevista más extensa con el vocero
zapatista y a decir de Dauno Tótoro la de mayor
"cercanía" concedida hasta entonces a
algún periodista y así queda ponderado en su
propuestas de discurso y agumentación. Es
entonces la poderosa voz del líder zapatista la
que impulsa el sentido de EZLN: el ejército
que salió de la selva, sin dejar de lado su
vocación por la crónica, que por otro lado le
permitió narrar la aventura de su tránsito por
la selva como parte de una patrulla guerrillera
zapatista; vocación de testigo a la que regresa
de lleno en su segundo libro, Zapatistas,
publicado en 1996, donde se aparta del género de
reportaje y suma la entrevista.
Crónicas y,
marcadamente, crónicas de viaje, son Viaje
contra el tiempo y Pólvora en la boca. El
primero es un viaje de tres días por territorio
zapatista, a finales de enero de 1994, en medio
de una tregua endeble, realizado por Luis Méndez
Asencio y Antonio Cano, radialistas españoles
que se apartan de los escenarios informativos de
la alborada de 1994, ubicados en Ocosingo, y se
introducen a la selva por la llamada puerta sur,
en el municipio de Las Margaritas. Es también la
crónica donde se encuentran más presentes ambos
narradores y donde su voz sobresale en relación
con el resto de la información. Lo que habla
también, por un lado, de la seguridad adquirida
por ellos durante casi tres lustros en la
cobertura de la guerra en Centroamérica, y de la
intención de calificar una realidad --la
mexicana-- cuando la expectativa informativa
vulnera de manera significativa el control
ejercido sobre las y los periodistas extranjeros
por el artículo 33 constitucional, limitación
vivida como una "pesada losa" por los
autores.23
Pólvora en
la boca relata un viaje un poco más
prolongado realizado cuando el subcomandante
Marcos cumplió su promesa de verificación de
prensa de las consultas a las bases sobre las
propuestas gubernamentales emanadas de los
Diálogos de la Catedral. Ivonne Gutiérrez
Carlín, periodista de Xalapa, relata su entrada
por la puerta de Ocosingo a territorio zapatista,
junto con periodistas mexicanos y europeos. Este
se ve truncado por la alerta roja posterior al
asesinato del candidato priista a la presidencia
Luis Donaldo Colosio. Y aunque en su
introducción hace votos por dar voz a las
mujeres y ser fiel transmisora de esa voz
olvidada, por la estructura discursiva su voz es
la que guía de manera fundamental el relato. Es
notable que cuando presenta la voz de las
mujeres, niñas y hombres lo hace colocando
también la suya, usando la estructura de
pregunta-respuesta, y no como en La guerra
contra el tiempo, donde los autores
introducen las voces de otros y otras sólo como
refuerzo de su testimonio, elemento principal de
su crónica.
El libro de la
veracruzana tiene tres capítulos que lo
singularizan y se escriben fuera del género de
reportaje. Con una especie de recreación
establece los antecedentes de los alzamientos
indígenas en la región, recurriendo a trabajos
de historiadores, pero con estilo similar al de
un cuento imaginario, donde los nombres, sin
embargo, coinciden con personas reales que
aparecen en sus siguientes capítulos. A Marcos
no puede entrevistarlo por la terminación
abrupta del viaje, y entonces toma las
transcripciones de los Diálogos de la Catedral,
facilitadas por la oficina de prensa de Manuel
Camacho y las confronta con lo publicado en la
prensa local, para a su vez poner en blanco y
negro aquello que se dejó de lado. El capítulo
final fue pedido por la editorial Diana para
darle actualidad comercial a la propuesta, y
resume, de manera apretada, los acontecimientos
de Chiapas en 1995.24
Al decidirse a
"hacer algo más", el reportero César
Romero Jacobo acepta la propuesta de Jaime Aljure
de escribir un libro rápido, adecuado a los
requerimientos del mercado, y cuyo eje temático
básico estructura el editor de Planeta cuando
los tiros aún se escuchaban. Así, la base de Los
Altos de Chiapas, y de Marcos ¿un
profesional de la esperanza? está
constituido por el archivo del reportero y los
recortes de prensa que se va allegando, así como
la información obtenida en San Cristóbal y con
los contactos de la revista Época en Los
Pinos.
Es claro que muy
largos fragmentos de sus envíos a la revista
Época son posteriormente integrados, casi
sin modificación, al capitulado de Los altos
de Chiapas, y que materiales de otras
reporteras y otras reporteros le ayudan a
sustentar su argumentación. Esto se nota
particularmente en Marcos ¿un profesional de
la esperanza? donde el autor, al hacer una
corrección de enfoque de su primer libro
(febrero de 1994), cierra su objetivo en la
figura del subcomandante Marcos y rompe el
equilibrio dimensionando de manera importante la
voz del líder zapatista sobre los otros actores
(Samuel Ruiz y Camacho Solís), siempre a través
de entrevistas publicadas por otras y otros
colegas.
Tiene varias
particularidades que muestran una intención
clara de redimensionar su propia voz: introduce
como fuente válida lo que raramente se
hace en el diarismo-- la de otras y otros
periodistas, y también introduce de manera
ampliada como no puede suceder en el
diarismo-- su opinión hacia el cierre de ambos
libros, en un intento de análisis político de
coyuntura.
Luis Pazos con ¿Por
qué Chiapas? y Francisco Flores Estrada con
Fue Chiapas por don Sam escriben en el
formato de opinión. Ambos asumen que la
autoridad que a sí mismos se confieren los
autoriza a dictaminar sobre lo que ocurre en
Chiapas sin el concurso de otras voces, otros
actores o actoras. Ambos comparten una posición
de derecha.25
Luis Pazos no
considera necesario el testimonio de primera mano
y para describir la guerra y su escenario no
viaja a territorio chiapaneco. Para su
documentación utiliza únicamente fuentes
periodísticas (fotografías, entrevistas y
notas), sus propios libros y un fichero de temas
colaterales que intenta enlazar con el alzamiento
indígena (Tlatelolco, economía de mercado,
revolución cubana y socialismo). Su metodo de
producción está basado en fichas preescritas y
cuya armazón de sentido y ligazón se intenta
dar con los "capítulos".26 El libro se completa con
un anexo de 40 páginas, integrado por notas,
gráficas y documentos. En las 103 páginas
divididas en 109 capítulos, el autor propone
respuestas a preguntas periodísticas como:
quiénes son, de dónde vienen las armas, cómo
lo lograron, qué pretenden, etcétera,
necesarias para conquistar el mercado emergente
de febrero de 1994, lo que logra con creces. Dada
su posición ideológica que enmarca todo
su discurso-- condena frontalmente el
levantamiento indígena, a sus dirigentes y a los
gobiernos corruptos que lo propiciaron.
Francisco Flores
Estrada con Fue Chiapas por don Sam
pretende dar una respuesta a Luis Pazos y
"aclarar muchas lagunas"27 que éste había dejado
e intenta colocarse también en el género de
opinión. Desde su particular trinchera de
habitante de San Cristóbal de las Casas, es
decir chiapaneco y "auténtico coleto",28 intenta dar una
explicación sobre los antecedentes del
alzamiento indígena en la región, casi sin
referirse a los acontecimientos en que se ven
envueltos su ciudad y otros pueblos vecinos,
poniendo en peligro el esquema económico y de
valores en el que se ha sustentado su vivencia
cotidiana y que lo lleva a concluir su libro con
la cita bíblica: "Dios es mi pastor, nada
me pasará...". El autor lo vive como un
peligro inminente del orden establecido y a pesar
de que se autodescarta como escritor, siente la
"compulsiva necesidad" de establecer su
versión de los hechos, que a juzgar por el
éxito editorial local de más de cinco mil
ejemplares,29 era compartida por un
sector significativo de sus vecinos.
Las fechas de
publicación y las ventas que tuvieron los libros
de la prisa en 1994 ayudan a avistar el interés
comercial de las editoriales en torno a la guerra
zapatista desde los inicios del conflicto. Esto
ocurrió especialmente con aquellas editoriales
dedicadas a la explotación de best sellers,
pero también con editoriales pequeñas que
encontraron en este nicho de mercado una manera
de comercializar productos y participar en la
"guerra de papel". Había público para
todos.
2.
Editoriales y mercadeo
Como se observa
en el cuadro siguiente (3), el fenómeno de
ventas se centró en ocho meses
(febrero-septiembre) de 1994, tuvo una secuela
importante que puede rastrearse en 1995 y 1996, y
fue impulsado por empresas afianzadas en el
mercado editorial como Grupo Editorial Planeta y
Editorial Diana.
Cuadro3
| Comerciales |
Alternativos |
Fecha de
publicación |
| Los Altos de Chiapas
(Planeta). |
|
Febrero de 1994 |
| ¿Porqué Chiapas?
(Diana). |
|
Febrero de 1994 |
| Marcos ¿Un profesional de la
esperanza? (Planeta). |
|
Abril de 1994 |
| Fue Chiapas por don Sam*
(Noticia). |
|
Mayo de 1994 |
| La guerra contra el tiempo
(Espasa Calpe Mexicana). |
|
Mayo de 1994 |
| |
¡Zapata vive! ( Virus). |
Junio de 1994 |
| De Chiapas a Colosio (Rayuela). |
|
Julio de 1994 |
| Chiapas, el alzamiento
(La Jornada). |
|
Septiembre de 1994 |
| EZLN: El ejército que salió
de la selva (Planeta). |
|
Septiembre de 1994 |
| |
Chiapas, ¿y las mujeres
qué? ( La Correa Feminista). |
Diciembre de 1994 |
| La rebelión de las cañadas
(Cal y Arena).*30 |
|
Abril de 1995 |
| Chiapas, la paz violenta
(La Jornada). |
|
Julio de 1995 |
| |
Mujeres de maíz (Virus).
|
Abril de 1996 |
| Pólvora en la boca
(Diana). |
|
Septiembre de 1996 |
| |
Zapatistas (Liberarte) |
1996 |
* La editorial Noticia es
conocida por la publicación del tabloide
Noticia; su dueño y director Francisco Flores
Estrada ha publicado también cuatro libros más
sobre temas locales.
* Con diferencia de unos cuantos meses, editorial
Cal y Arena publica en 1995 el primer libro de un
historiador, Carlos Tello, que por sus
características peculiares de producción nos
permiten dimensionar lo ocurrido en comparación
con los libros de los periodistas.
Grupo editorial
Planeta, con Los Altos de Chiapas, tiene
un tiraje de 15 mil ejemplares en febrero de
1994, que se agotan y lanza un segundo tiro de 10
mil ejemplares el mismo mes. Hace una segunda
reimpresión en abril con 3 mil ejemplares y en
agosto cierra el corto ciclo del libro con un
tiraje de 2 mil ejemplares. Con Marcos ¿un
profesional de la esperanza? se repite un
esquema parecido: la primera edición en abril es
de 10 mil ejemplares y en el mismo mes repite con
otros 10 mil, para luego imprimir de 3 mil
ejemplares en mayo y cerrar con una reimpresión
en agosto de 1995 de 2 mil ejemplares. Ambos
libros habían salido de catálogo dos años más
tarde. EZLN: El ejército que salió de la
selva tuvo un tiraje inicial de 10 mil
ejemplares y una segunda edición de 2 mil
ejemplares en octubre. Espasa Calpe Mexicana,
vende 10 mil ejemplares de la Guerra contra el
tiempo editado en mayo. Así su tiraje es de
75 mil ejemplares en nueve meses, según consta
en las páginas legales de los libros citados, en
donde los editores peculiarmente se afanan por
incluir el mes de la edición e impresión y así
enfatizan la liga con la oportunidad de mercado.
Diana publica ¿Porqué
Chiapas? y, un poco retrasada, Pólvora en
la boca. El primero es sin duda el éxito
comercial más importante de los libros rápidos
sobre Chiapas: en el lapso que va de febrero de
1994 a mayo de 1994 contaba ya con 16
reimpresiones, siendo la última de 10 mil
ejemplares. En cambio el segundo libro, publicado
en septiembre de 1996, sólo fue de 2 mil
ejemplares.
La naciente
Editorial Rayuela con De Chiapas a Colosio obtiene
ventas moderadas que no alcanzan a agotar la
edición de 5 mil ejemplares de julio. La Jornada
Ediciones, tira 5 mil ejemplares de Chiapas,
el alzamiento en septiembre de 1994 y hace
una reimpresión de 3 mil ejemplares en marzo de
1994, sin que la serie anunciada se concrete de
acuerdo con las expectativas iniciales y se queda
en el primer volumen del libro concebido en tres
volúmenes. En julio de 1995, tira 2 mil
ejemplares de Chiapas, la paz violenta.
En San
Cristóbal, Editorial La Noticia, tuvo
también su mercado y aprovechó la expectativa
abierta en los primeros meses y así, para mayo
de 1994, había agotado su primera edición en
tan sólo dos meses, imprime su segunda edición
con 5 mil ejemplares. Una de sus claves de venta
fue ligar su libro a otro que tenía auge
comercial, el de Luis Pazos.
Las editoriales
alternativas también tuvieron su participación:
la cooperativa de jóvenes anarquistas españoles
Virus saca a la venta ¡Zapata Vive!, el
libro que hace por encargo de su editor Guiomar
Rovira; en el curso de los tres años siguientes
logra vender por canales informales, pero
también formales,31 7 mil ejemplares, lo que resulta
un éxito para una editorial que tienen como base
una plantilla de cinco trabajadores y
trabajadoras y el resto se hace con trabajo
voluntario u ocasional. Esta misma cooperativa
saca en abril de 1996 el segundo libro de Guiomar
Rovira: Mujeres de maíz, con menor éxito
comercial en España, pero con una demanda
específica en México. Esto es aprovechado por
la editorial Era, que un año después publica
una edición revisada de 2 mil ejemplares.32
La Correa
Feminista, editorial del Centro de Investigación
y Capacitación de la Mujer, A. C., tiene un
acierto al publicar en diciembre de 1994 el
primer tomo de Chiapas ¿y las mujeres qué?,33 con una edición de 600
ejemplares, que se agota en menos de un año, y
en diciembre de 1995 hace un segundo tiro de 600
ejemplares que también se agota.
Llamados por el
atractivo que el tema zapatista había despertado
en Sudamérica, dos editores argentinos contactan
a Dauno Tótoro y le proponen una edición
modificada de EZLN: El ejército que salió de
la selva para no tener que comprar los
derechos de Planeta y aprovechar el mercado que
una edición pirata del libro estaba
capitalizando en Argentina y Chile. El resultado
fue otro libro: Zapatistas, de la
editorial Liberarte, con una edición en la que
se nota un mayor cuidado y menos prisa, con fotos
a color y blanco y negro, con gran formato, buen
papel y una portada atractiva, que lo hacen el
libro más hermoso de todos.34
A pesar de lo
llamativo que resulta comercialmente el
fenómeno, en el marco de la industria editorial
sólo algunas de las editoriales explotaron
comercialmente "la guerra de papel" y,
de hecho, el fenómeno se limita a un sector muy
determinado de la industria editorial, que por
ese año comenzaba a resentir un descenso en sus
ventas en un mercado de suyo restringido.
3.
La trama y los acontecimientos
El espacio
temporal reportado en estos libros está
concentrado de manera importante en los meses que
van de enero a agosto de 1994. Las y los autores
incluso coinciden en la cobertura de la entrega
de Absalón Castellanos Domínguez general
retirado y ex gobernador de Chiapas secuestrado
por el EZLN y liberado poco antes de los
Diálogos de la Catedral--. Sus textos, ligados a
su presente, presentan una trama que coincide con
los acontecimientos importantes para su
particular horizonte de enunciación. Para todos,
la toma de San Cristóbal representa un punto de
quiebre histórico indispensable. Lo es también
la posición del obispo Samuel Ruiz y los
miembros destacados de su diócesis, los
acercamientos y negociaciones encabezados por
Manuel Camacho Solís, el cambio de escenario
político que significó el asesinato del
candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, los
Diálogos de la Catedral, la tregua de enero, la
Convención Nacional Democrática y las
elecciones de septiembre de 1994.
El gremio
periodístico sigue, como lo hemos visto, ciertas
líneas generales que le impone el oficio, como
la de la primicia, la novedad y el seguir
puntualmente el "pulso" de los
acontecimientos, pero el abordaje y el lugar que
a sí mismos se asignan ellas y ellos va dando la
textura del sentido, unas veces basto, otras
pulido, aunque siempre con prisa.
La ruptura
simbólica y real del entramado político
mexicano que significó la alborada guerrera del
primero de enero de 1994, también tuvo un
sentido fundacional para las y los periodistas:
puso la página en blanco de una manera
contundente, sobre todo porque en el envés de la
sorpresa de la asonada estaba el empeño del
Estado por ocultar la desestabilización que
vivía el sur del país, en la víspera de la
puesta en marcha de la más importante alianza
estratégica y comercial con Estados Unidos en
este siglo.
Tal como sucede
con un campo helado al amanecer, en las horas
primigenias del alzamiento zapatista podía verse
con claridad de quién había sido la primera
huella, de quién era la primicia. Unos días
más tarde el camino a San Miguel había sido tan
hollado que era imposible. La última huella a
superar estaba cada vez más adentro de las
montañas lacandonas. Así que lo siguiente fue
salirse por las veredas, encontrar poblados
indígenas cuyo rostro necesitara ocultarse tras
un paliacate, lugares a donde "nadie"
hubiera llegado, aunque al final de aquellos
caminos secundarios ya no se encontrara la voz
que inicialmente había convocado "a un
lugar de la selva lacandona", sino otra que
de alguna manera también consiguiera poner la
página en blanco de nuevo y respondiera las
preguntas básicas del periodismo.35 O tal vez la opción
fuera colocar una huella tan singular que se
distinguiera del resto.36 Éste es uno de los espíritus
que le infundieron vida a los libros de la prisa.
Escribir un libro era sin duda una manera de
dejar una huella diferente. Una marca en ese
vertiginoso tiempo que sepultaba en unos cuantos
días, bajo kilos de papel, o en unas cuantas
horas de transmisión radial, la primicia más
felicitada.
En este
escenario de vértigo informativo, no sólo los
periodistas y las editoriales se dieron prisa por
publicar, también el gobierno entró a la
carrera por establecer, lo más pronto posible,
una visión de los hechos que compitiera en el
ámbito de la "guerra de papel" y
encontró en el historiador Carlos Tello, el
autor dispuesto a escribir con prisa. Así, el
primer borrador de lo que sería La rebelión
de las cañadas 37 se escribía entre junio
y julio de 1994. En diciembre se estaba
publicando un extracto del libro en la revista Nexos,
y desataba una polémica con su aparición en una
edición de Cal y Arena, en 1995. Su génesis fue
extraordinaria: compartió una base común de
información con los libros de los y las
periodistas, tal como lo muestran las notas del
primer capítulo, donde sus fuentes son diarios y
revistas, y su propio testimonio como
"reportero". Pero en abril su suerte
cambia diametralmente cuando, dice él, tiene
acceso a 17 entrevistas en las ciudades de Tuxtla
Gutiérrez, San Cristóbal y Ocosingo, y en los
pueblos de La Garucha, La Sultana y San Miguel.
Durante esas pláticas se rompe para él el
hermético silencio indígena y le son revelados
los conflictos internos del ascenso del
subcomandante Marcos y el Ejército Zapatista. Es
notable este trabajo de campo pues se realiza
dentro de la alerta roja posterior a la muerte de
Colosio. En este mismo mes inicia una estancia de
15 días en la hemeroteca de El Tiempo.
Los días de mayo alcanzaron para encontrar y
procesar unos 80 libros y artículos de revistas
y periódicos de lo más variado.
Durante una de
las entrevistas de abril, con el general Miguel
Angel Godínez, jefe de la IV zona militar, el
autor es dotado de la simiente documental básica
de La rebelión de las cañadas: un
expediente de inteligencia militar muy detallado
que narra cómo se gestó el EZLN.38 Este documento había
sido puesto a disposición de César Romero
Jacobo en enero de 1994, cuando preparaba el
primer libro y decidió no utilizar la
información en ninguno de sus textos.39 Más allá de que esto
pueda explicar la variedad de fuentes: libros,
artículos, documentos restringidos y públicos,
y la velocidad de producción de un libro --mucho
más complejo en su argumentación y género--
comparado con los libros de las y los
periodistas, aun aquellos para los que fueron
necesarios años de trabajo de investigación, el
de Carlos Tello apunta a una intencionalidad del
gobierno de asestar un golpe de sentido
contundente, ante el fenómeno editorial
expuesto, en el que el historiador se convierte
en una suerte de tlacuilo.
El cambio de
formato de las páginas diarias o semanales,
incluso de la nota radiofónica, a los libros
tiene implicaciones de sentido generadas por el
encuentro de intereses comerciales de casa
editoriales con las aspiraciones de una
generación de periodistas que encontró un
atajo, gracias a la coyuntura abierta con la
guerra en Chiapas, a la posibilidad de dejar la
inmediatez de la nota, y pasar al reportaje de
gran formato reservado por lo común a reporteros
y reporteras de larga trayectoria y más
experiencia. Los resultados fueron disímiles:
los libros que con mayor rapidez se escriben,
causan en sus autoras y autores una sensación de
trabajo incompleto, que puede rastrearse en
introducciones, entrevistas y notas aclaratorias.
Aquellos que tiene mayor trabajo anterior o se
diseñan y escriben con más tiempo dejan en paz
a las y los autores. Los segundos libros, de al
menos dos autoras y un autor, escritos una vez
digerido el trago amargo que les significan
aquellos "impuestos" por sus editores,
llegan a ser libros contados con calma, en los
cuales está con mayor fuerza su mirada; no
tienen grandes éxitos económicos, pero son,
generalmente, libros amados y apreciados por las
y los autores.
Las palabras y
los medios de comunicación fueron, en 1994, un
frente estratégico que le sirvió a los alzados
en armas, a los coletos, al obispo Samuel Ruiz,
al pacificador Manuel Camacho Solís y al
gobierno en su conjunto, para dirimir batallas en
las que grandes sectores sociales
"participaban" mediante la lectura. Las
lecciones aprendidas de otras guerrillas en lo
referido al manejo de medios y una gran
creatividad en la generación de nuevos
lenguajes, permitieron al EZLN y a su vocero, el
subcomandante Marcos, llevar en los primeros
meses de 1994 una delantera informativa que se
refleja en los libros de la prisa. Las y los
periodistas cayeron bajo el influjo de esa
realidad tan novedosa y fueron conscientes de ser
peones o caballos de un ajedrez político jugado
en el blanco y negro de periódicos, revistas y
libros, en una combinación de complicidades unas
veces con los zapatistas, otras veces con los
coletos, y otras con el gobierno.
La evidente
intencionalidad histórica que representó para
las y los autores escribir libros en los que
estableciera claramente su huella en esta
historia contada por primera vez, es
necesariamente limitada por los géneros que la
reportan y la rapidez con la que se dan los
cambios políticos, militares y sociales en
territorio zapatista. Pero por esta misma razón,
estos libros de la prisa obtienen su principal
valía: reflejan el horizonte de enunciación de
una realidad vertiginosa y la actuación de un
gremio cuya variación de lugar también permite
rastrear algunas de las fuerzas políticas y sus
discursos, que convergieron en el vórtice
chiapaneco de 1994. Esto puede servir de
referencia para el análisis de una prensa que
vivió un fenómeno de liberalización gracias a
los disparos de la asonada guerrillera del Año
Nuevo de 1994.
Esta historia
inmediata, descrita en estos 16 libros de la
prisa, nos muestra una textura ciertamente basta
de los acontecimientos de 1994. Es irregular,
carece de tersura. Tiene todavía tierra, olores
y cigarras. Sus relatos vienen con la niebla de
la selva y hasta con la distorsión del encuentro
entre los lenguajes de la modernidad y los
ancestrales, de los citadinos y los selváticos,
pero es ya matriz y semilla de la historia del
ciclo mexicano que abrieron los rostros y las
armas, ocultos hasta hoy tras paliacates y
pasamontañas.
______
Notas:
1 Tomado de
"Después de la fama, un tiro en la
frente" de Jaime Avilés publicada en El
Financiero el 6 de enero de 1994.
2 Cazés , Daniel
comp. ,Chiapas, el alzamiento. México, La
Jornada Ediciones, primera reedición marzo de
1996.
3. Romero
Jacobo, César, Los Altos de Chiapas, la voz
de las armas. México, Planeta. 3ª
reimpresión, agosto de 1994.
4 Pazos, Luis, ¿Porqué
Chiapas?, México, Diana, 16ª impresión
mayo de 1994.
5 Rojas Rosa, comp.,
Chiapas ¡y las mujeres qué? México, La
Correa Feminista, 2ª Edición noviembre de 1994.
6 Romero Jacobo,
César, Marcos ¿un profesional de la
esperanza. México, Planeta, 1ª.reimpresión
agosto de 1995
7 Flores Estrada,
Francisco, Fue Chiapas por don Sam. San
Cristóbal de las Casas, Ed. La Noticia, 2ª
edición mayo de 1994.
8 Rojas, Rosa comp.,
Chiapas, la paz violenta. México, La Jornada
ediciones, Serie atrás de la raya, julio de
1995.
9 Méndez Asencio,
Luis, Cano Gimeno, Antonio, La guerra contra
el tiempo. Viaje a la selva alzada. México,
Espasa Calpe Mexicana, Temas de hoy, mayo de
1994.
10 González, Luis
H. (comp.), Los torrentes de la sierra.
Rebelión zapatista en Chiapas, México,
Aldus, 1994.
11 Rovira, Guiomar, ¡Zapata
vive! La rebelión indígena de Chiapas contada
por sus protagonistas. Bilbao,.
Editorial Virus, 1994.
12 Fernández
Menéndez, Jorge, et al, De Chiapas a Colosio.
El año que vivimos en peligro. México, Rayuela
editores, julio de 1994.
13 Camú Urzúa,
Guido y Tótoro Taulis, Dauno, EZLN: el
ejército que salió de la selva. México,
Planeta, 2ª edición. octubre de 1994.
14 Rovira, Guiomar, Mujeres
de maíz, La voz de las indígenas de Chiapas y
la rebelión zapatista. Bilbao, Virus, abril
de 1996.
15 Gutiérrez
Carlín, Ivonne, Pólvora en la boca. Chiapas.
¿Qué hay detrás de las máscaras? México,
Diana, septiembre de 1996
16 TótoroT., Dauno
y Emiliano Thibaut, Zapatistas. Argentina,
Liberarte, 1996.
17 Para mayo de 1994
contaba ya con 16ª reimpresión.
18 Reite1radamente
en Fue Chiapas por don Sam hace notar su
origen coleto.
19 Cazés , Daniel
comp. ,Chiapas, el alzamiento. México, La
Jornada Ediciones, primera reedición marzo de
1996, p.7.
20 Ibidem.
21 Ibidem.
22 A pesar de que la
portada del libro se establece como autor
principal a Guido Camú, es Dauno quien escribe
el texto de la primera edición y lo hace desde
Chile. El contrato legal con Planeta es firmado
por Guido Camú, quien también disfruta a la
postre de la totalidad de los beneficios
económicos. El hecho de presentarse como autor
es la base del conflicto que acabó distanciando
a estos socios de periodistas.
23 Es significativo
el hecho de que Guiomar Rovira encontrara en este
mismo artículo constitucional el principal
obstáculo para desarrollar su trabajo de
corresponsal emergente y que la razón para que Zapatistas
no circulara en México fue el peso de un
encuentro entre una patrulla de migración y el
binomio periodístico integrado por Dauno Tótoro
Taulis y Emiliano Tibauth, cuando este último
fue amenazado por los oficiales mexicanos, a
pesar de estar casado con una mexicana. Dauno
Tótoro Taulis, por su parte, tuvo a su favor el
haber conservado su nacionalidad mexicana aunque
lleva viviendo en Chile muchos años.
24 Una parte
fundamental de este libro fue un trabajo final de
la maestría en Literatura que la autora cursaba
por esas fechas en la Universidad Iberoamericana.
Eso tal vez podría explicar la estructura del
capítulo de antecedentes que sale, por supuesto,
de los géneros tradicionales del periodismo.
25 Luis Pazos es
reconocido militante del Opus Dei, mientras que
Francisco Flores Estrada se enorgullece en el
texto de haber participado en una reunión de
protesta del Frente Cívico Coleto contra Samuel
Ruiz, asociación local de derecha.
26 Tanto en ¿Por
qué Chiapas?, como en Del socialismo al
mercado, y en libre comercio: México-EUA,
mitos y realidades, el autor introduce estas
fichas, que le ayudan a generar un equipo de
documentalistas, como si constituyeran por sí
mismas un capítul y así lo registra en sus
índices, aunque algunas veces sólo conste de
unos cuantos párrafos.
27 Op. Cit.,
prólogo.
28 Dos
características que Francisco Flores Estrada
considera indispensables para escribir sobre el
conflicto.
29 Para editores
dedicados a la publicación de best sellers
, vender a nivel nacional más de siete mil
ejemplares es un éxito comercial.
30 Tello Díaz,
Carlos. La rebelión de las cañadas. Cal
y Arena 8ª edición. México 1996.
31 En México fue
comercializado por una importación que hace la
librería El Parnaso.
32 Era había
incursionado de dos maneras en el mercado con
temas de Chiapas, promocionando títulos que
fueran convergentes con los puntos de atención
abiertos con la guerra, como la lucha por la
tierra y especialmente el de Antonio García de
León Resistencia y Utopía, pero también
había publicado en dos tomos los documentos del
EZLN y tenía para entonces tres números de la
revista Chiapas. En la tercera había
explorado el tema de mujeres zapatistas uno
de los tocados en las negociaciones de San
Andrés Larráinzar.
33 La producción
del libro, excepto la impresión de la portada,
fue escrita, impresa y empastada por las
integrantes del colectivo feminista.
34 La razón
fundamental para que fuera otro libro es que a
raíz de la publicación del libro de Planeta se
disolvió la asociación entre Dauno Tótoro y
Guido Camú, quien aparece como el autor
principal de EZLN: el ejército que salió de
la selva sin haberlo escrito.
35 Qué, quién,
cómo, cuándo, dónde, y hasta porqué y para
qué.
36 En diciembre de
1997 un periodista estadounidense pretendió
hacerle una entrevista al subcomandante Marcos.
No era una primicia en absoluto pues ya se
contaban por centenas. Lo peculiar del asunto era
que subiría a su campamento de las nubes en una
bicicleta de montaña, lo que resultaba
conveniente para la revista de ciclismo que lo
enviaba.
37 Tello, Carlos
La rebelión de las cañadas. Cal y Arena,
8ª edición , México 1996.
38 Entrevista de
Ciro Gómez Leyva con Carlos Tello. Reforma
domingo 5 de enero de 1997 p 6ª.
39 En entrevista,
César Romero Jacobo asegura que la información
se encontraba en un 95 por ciento
ideológicamente sesgada.
* Genoveva Flores es una periodista mexicana
a punto de terminar su tesis de maestría en
historiografia de México. Esta ponencia fue presentada
en el II Encuentro de Historiografía (Formatos,
géneros y discurso), organizado por la Universidad Autónoma
Metropolitana-Azcapotzalco. La autora entregó este
texto a Sala
de Prensa como
primicia.
|