G U A T E M A L A
La
prensa independiente y el desarrollo
de la democracia en América Latina
Mario
Antonio Sandoval S. *
Es
un honor ser invitado por segunda vez en un año,
por World Media Association, para compartir
algunas ideas respecto a temas que considero de
la mayor importancia. Hablo a nivel personal. Mis
palabras no deben ser interpretadas como de las
instituciones nacionales e internacionales a las
cuales pertenezco.
La democracia no
puede existir sin la libre expresión de noticias
y de opiniones. Tiene el precio de la constante
vigilancia. Es cierto. Lo he visto a través de
mi carrera, que ha tenido lugar en Guatemala,
donde 150,000 personas murieron y un millón
perdieron sus hogares en los 36 años de
conflicto armado interno.
Vengo de Prensa
Libre, el más grande e influyente periódico
guatemalteco, fundado hace medio siglo, en 1951,
por cinco jóvenes periodistas, uno de ellos mi
padre. De ellos, la guerrilla asesinó a uno en
1970; a otro lo secuestró seis meses, y a un
tercero, dos semanas. Sus rescates casi hicieron
quebrar al periódico. Un lider sindical fue
capturado vivo y desaparecido. Quien lo
reemplazó fue también secuestrado pero
rescatado vivo. El periódico ha sufrido tres
bombas, y las casas de tres de los fundadores han
sufrido atentados.
El humor negro
ha sido una forma de olvidar la triste realidad.
Hace algunos años, un monumento a la libertad de
prensa fue inaugurado en la ciudad de Guatemala.
Tiene dos lápidas y una fue llenada con los
nombres de 30 periodistas asesinados. Al ver que
no había lugar para otros nombres, un colega
preguntó qué haciamos si alguien más era
asesinado. Otro colega sugirió: Escribimos al
pie: "Pasa a la siguiente lápida".
Me baso en estos
principios: uno, la democracia necesita la prensa
libre y la prensa libre necesita la democracia;
dos, la prensa libre necesita propiedad privada
para lograr sus fines de beneficio social; tres,
la competencia entre la prensa sin privilegios es
la mejor forma de mentener informado al pueblo,
y, cuatro, los propietarios tienen en sus manos
la responsabilidad de mantener viva la libertad
de expresión, que no puede existir en una prensa
de propiedad del Estado.
Cuando en
Guatemala no había democracia, la prensa no
podía ser libre. Los gobiernos usaron el
asesinato, el secuestro y la amenaza para evitar
los efectos del periodismo libre e independiente.
Pero la amenaza
a la prensa libre no termina con los gobiernos
democráticamente electos. Hay nuevas y más
sutiles pero efectivas formas de controlar o
silenciar a la prensa. De esto quiero hablar hoy,
usando como ejemplo el caso de Guatemala, donde
hoy existe el perverso matrimonio entre los
gobiernos y políticos con un empresario privado
que ha traicionado su papel.
En Guatemala,
hoy la amenaza para la vida de periodistas no es
mayor que la de cualquier otro país en
desarrollo. Pero ahora, la posibilidad de
practicar el periodismo que la sociedad necesita
y que los periodistas tenemos la obligación
moral de darle, ha sido debilitada por nuevas
acciones de los gobiernos y sus cómplices. Tal
situación debe ser discutida, porque de lo
contrario es inútil tener discusiones y foros
como éste, respecto del impacto y
responsabilidades de la prensa para cimentar la
democracia.
Alvaro Arzú,
presidente de 1996 a 2000, tenía una inquina
contra la prensa la escrita. Se involucró en una
cruzada personal: convencer a sus amigos que eran
anunciantes, de retirar su publicidad de lo que
él consideraba medios hostiles. Tuvo éxito en
estrangular a la mejor revista del país y al
más antiguo programa noticioso de radio,
vendidos a amigos suyos. El retiro de los
anuncios fue explicado como un resultado de la
mala situación económica, pero en realidad fue
tomada en la mayoría de casos por temor a la
venganza presidencial. No es necesario decir que
esos dos medios perdieron su credibilidad y hoy
no valen nada.
La atención
nacional se ha puesto en otro tema: el papel de
los propietario de medios y cómo pueden ser
también un terrible amenaza a la democracia
cuando abandonan la posición ética pero
también muy práctica de abogados del pueblo. El
papel de los propietarios es diferente en los
países en desarrollo que en Estados Unidos.
Aquí el país es tan grande que un solo medio no
puede convertirse en el único.
Pero además,
debido a la larga tradición democrática
estadunidense, los propietarios de medios no se
atreven a influir en el trabajo periodístico.
Pero en los países pequeños, el dueño manda. O
sea: quien paga la banda, escoge la música.
Muchos propietarios cumplen con su deber, pero
hay casos en que tienen su agenda política
personal, porque quieren ser candidatos, tienen
parientes o amigos que son personalidades
políticas o quieren usar los medios con
propósitos de influencia.
Debemos pensar
en cuál es la obligación moral de los
propietarios y de los periodistas para llenar las
bases teóricas de nuestra profesión, y también
cómo el marco legal debe ser correcto para
proteger el derecho del pueblo a tener acceso a
teorías económicas y políticas diferentes a
las de los periodistas y los propietarios.
Las leyes de mi
país prohiben las actividades monopolísticas y
los monopolios de hecho, pero no son efectivas.
Ha surgido un nuevo tipo de monopolio: el de los
medios informativos. También es prohibido a los
extranjeros como propietarios, pero esto es
burlado a través de guatemaltecos que usan
dinero extranjero para comprar estaciones de
radio o de TV. Los llamamos
"prestacaras".
En los países
pequeños, los monopolios de medios pueden
invadir la política partidista y normalmente
hacen alianzas con partidos oficiales y
gobiernos, con graves consecuencias para el
desarrollo político.
En Guatemala,
por años, se había sabido que las cuatro
estaciones de TV del país pertenecen a la misma
persona, Angel González, un mexicano que llegó
a Guatemala como vendedor de anuncios de TV hace
unos 25 años y que de alguna manera logró
adquirir las dos estaciones de TV para las que
trabajaba y luego las otras dos.
González tiene
hoy 20 canales en América Latina. En Perú
estuvo cercano a Vladimiro Montesinos. También
es dueño de una distribuidora de telenovelas,
una empresa de encuestas, y restaurantes. Lo hizo
en parte por los tratos que hizo con políticos y
también por el uso de "prestacaras".
Por años, la
élite guatemalteca sabía qué estaba pasando,
pero permaneció silenciosa, temiendo represalias
y por falta de pruebas o declaraciones de
testigos creíbles. La caja de Pandora se abrió
cuando el presidente Anfonso Portillo hace un
año ofreció públicamente que hablaría con
González para convencerlo a que autorizara la
reapertura de un programa noticioso, Temas de
Noche. Irónicamente, en ese programa Portillo
había admitido semanas antes su relación con la
muerte violenta de dos mexicanos cuando estuvo
exiliado en México.
Portillo dijo
también que todos los políticos guatemaltecos
habían ido a las oficinas González en Miami,
para rogar por tiempo gratis en sus campañas.
Días después, el expresidente Vinicio Cerezo
(1986-91) también admitió haber hecho lo mismo.
Todos los presidentes civiles le debían a este
hombre su triunfo en las elecciones. A cambio, le
permitieron mantener sus privilegios.
Los presidentes
han ayudado a González. Cerezo presionó para el
cierre de dos programas noticiosos. Ramiro de
León Carpio subió de 5 años a 25 los contratos
a las estaciones de radio y TV. Arzú decidió
que las frecuencias de radio fueran otorgadas por
subastas, eliminando así a las pequeñas radios
comunales. Hoy, sólo grandes capitales pueden
tener radios, que son propiedad de cadenas, una
de ellas controlada por González, y por grupos
religiosos protestantes financiados en Estados
Unidos.
Desde 1985, el
monopolio de la TV ha dado tiempo gratis a varios
candidatos. El actual presidente, Alfonso
Portillo, al ganar nombró ministro de Obras
Públicas a Luis Rabbé, cuñado de González. La
idea es hacerlo famoso a través de propaganda
disfrazada de noticias. La TV está siendo
utilizada ya no sólo para apoyar candidatos,
sino para crear candidatos directamente
relacionados con el dueño.
Los monopolios
en los medios ponen un violento fin a la prensa
independiente, como se ha demostrado en Guatemala
y en Perú. También son un profundo ataque
contra el esfuerzo de los pueblos
latinoamericanos para la democratización puesto
que la TV se ha convertido en el gran elector en
muchos procesos electorales.
Hace poco, un
partido político de oposición no pudo
transmitir un mensaje político, porque el precio
pedido por los canales era varias veces más alto
que el de la tarifa normal. Otro partido comenzó
una campaña de TV sólo después que sus
líderes fueron a Miami. Su explicación para tal
actitud es que es la única forma posible de
tener acceso a la TV.
Cuando la TV
hace alianza con un grupo, partido o candidato
políticos, comienza una latente amenaza contra
la prensa independiente. De nuevo, el caso
guatemalteco es claro. Por eso los monopolios
deben ser combatidos con procedimientos legales.
La TV es hoy la
más grave amenaza contra el libre elercicio de
la libertad de expresión, pero también de la
libertad política, puesto que puede ser
determinante en los resultados electorales. El
monopolio de la TV guatemalteca también actúa
como virtual vocero del gobierno. Hay gente
adentro del gobierno y del partido oficial
tratando de cambiar nuestra Constitución y la
Ley de Emisión del Pensamiento. No es paranoia
sospechar que la próxima batalla entre la
sociedad civil y el gobierno estará dirigida a
rescatar esa libertad básica y su marco legal.
Prensa Libre ha
tenido que pagar un precio por esta lucha contra
los monopolios: amenazas a reporteros y
columnistas, ataques y críticas del presidente
Portillo (que ya olvidó tiempos de columnista
político), la TV investiga la vida personal de
los ejecutivos del periódico. Ha habido ataques
contra Prensa Libre especialmente y contra Siglo
Veintiuno, un matutino que pertenece a La
Nación, de Costa Rica.
La mentira Prensa
Libre miente es repetida día y noche. En
marzo, el tiempo utilizado para atacar a la
prensa independiente sumó una hora diaria. Pero
una encuesta telefónica indicó que 96% está de
acuerdo que el gobierno debe terminar el
monopolio. En otra encuestra, 49% está en contra
del control de González en la TV; 39% está en
contra que este hombre le dé anuncios gratis a
los políticos; 89% piensa que sus privilegios
deben ser eliminados; 67% todavía recuerda los
noticieros que cerró Cerezo junto con González;
54% piensa que eran más críticos que el
Televisiete de González, pero 65% piensa que
este programa es neutral.
Cuando un
periodista es asesinado, otro toma su lugar. La
sangre de los periodistas ha hecho florecer la
libertad de expresión en varios países. En
Nicaragua, el asesinato de Pedro Joaquínn
Chamorro empezó la lucha contra Somoza, cuya
dictadura empezó su fin cuando un guardia
asesinó en cámara al periodista Bill Stuart.
Pero un medio sin credibilidad no vale nada. Por
eso la coalición TV-gobierno está dirigida a
destruir la credibilidad de la prensa
independente.
Los enemigos de
la libertad de expresión se han dado cuenta que
asesinar a un periodista o lanzar bombas contra
periódicos o revistas no les resuelve el
problema de controlar a la prensa. Ahora lo hacen
minando la credibilidad con cómplices como los
que he descrito. Por eso esta nueva amenaza es
peor para la democracia. Por eso debemos
discutir, aquí y ahora, sobre el papel de la
propiedad privada de los medios para cimentar la
democracia en América Latina.
Los
guatemaltecos tienden a ser críticos de la
prensa, pero cuando han habido intentos de
controlarla, reaccionan en favor de la
institución. En 1993, la gente aplaudió a los
reporteros que salieron a las calles a protestar
por el autogolpe de Estado de Serrano. Dese 1990,
más o menos, la prensa es la institución con
mejor imagen pública, seguida por las iglesias
católica y protestante. Un amigo me lo explicó
en estos términos: es malo tener una prensa
libre, pero es peor no tenerla.
Guatemala caerá
en otra dictadura si la prensa independiente no
puede llenar su papel de perro guardián de la
libertad. Nuestra lucha es en favor de una
democracia que ha costado muchas lágrimas y
sangre para demasiada gente en demasiados años.
Pero es triste descubrir que estamos solos en un
sentido importante: la prensa internacional.
No existe la
menor posibilidad de lograr una noticia sobre
todo este drama en la prensa estadounidense. No
recuerdo un solo caso de noticias sobre
periodistas guatemaltecos caídos en el
cumplimiento del deber. Una agradable excepción
es la pieza editorial escrita por Tina Rosenberg
en el New York Times, en la cual la autora
denunció el caso guatemalteco. Esta actitud
solidifica uno de los argumentos preferidos de
los gobiernos y de los políticos: lo que ellos
hacen es aceptable porque no lo denuncia la
prensa internacional y, por tanto, las denuncias
internas son producto de una prensa hostil que no
cumple con su deber.
Hace algunos
años, la Sociedad Interamericana de Prensa tuvo
en Guatemala una reunión continental sobre los
crímenes no resueltos contra periodistas
latinoamericanos. Al final, recuerdo al
editorialista del New York Times, señor Lewis,
decir en su discurso que cómo es de diferente
ejercer el periodismo en desde sus oficinas de
Manhattan, y cómo los periodistas
estadounidenses dan por seguras libertades por
las que en América Latina y el mundo los
periodistas deben luchar todos los días.
Créanme. Se
necesita valor para confrontar las fuerzas del
mal en la forma de amenazas directas, amenazas
económicas o alianzas entre gobiernos y algunos
propietarios de los medios. No sé qué es peor.
Cuando un periodista es asesinado, o silenciado
de cualquier manera, la democracia sufre. Los
derechos humanos pueden ser violados no sólo con
asesisnatos y secuestros. También a través de
atajos, con el efecto extra de que todos los
miembros de la sociedad son afectados.
He llorado a
varios colegas asesinados en esos largos años de
la guera civil. Me he tenido que esconder un par
de veces debido a amenazas a mi vida, una de
ellas proveniente personalmente de Serrano en
1993. Miles de guatemaltecos murieron y sufrieron
en muchas formas para lograr instalar la
democracia en nuestro país. Por eso es que
tenemos el derecho moral de luchar en contra de
todo esto, contra estas acciones, que minan a la
democracia pero también al concepto básico de
la propiedad privada de los medios. No sufrimos
tanto para terminar con que mi país está
controlado por un extranjero que vive en Miami y
que actúa tan eficientemente para esconderse,
que su apodo es El Fantasma.
¿Cómo
reeaccionarían ustedes si un ministro fuera el
propietario de todos los canales de TV? ¿Cómo
reaccionarían los franceses -por ejemplo- al
saber que un portugués en Roma, Londres, Madrid
o cualquier otra ciudad del mundo es quien decide
cuántos anuncios de TV va a obtener algún
candidato? ¿Por qué estamos solos, sin la
atención, mucho menos la ayuda, de nuestros
colegas de la prensa internacional?
Muchas gracias.
* Mario
Antonio Sandoval S.
Periodista y catedrático guatemalteco.
Actualmente es editorialista del diario Prensa Libre, el cual dirigió entre 1992 y 1993. Ha
sido presidente de la Asociación de
Periodistas de Guatemala,
en 1986 y 1991, es miembro de la Academia Guatemalteca de
la Lengua desde 1999.
Discurso pronunciado ante la World Media Association, en Washington, D.C. , el 22 de mayo de
2001. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.
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