Sala de Prensa


35
Septiembre 2001
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


G U A T E M A L A

La prensa independiente y el desarrollo
de la democracia en América Latina

Mario Antonio Sandoval S. *

Es un honor ser invitado por segunda vez en un año, por World Media Association, para compartir algunas ideas respecto a temas que considero de la mayor importancia. Hablo a nivel personal. Mis palabras no deben ser interpretadas como de las instituciones nacionales e internacionales a las cuales pertenezco.

La democracia no puede existir sin la libre expresión de noticias y de opiniones. Tiene el precio de la constante vigilancia. Es cierto. Lo he visto a través de mi carrera, que ha tenido lugar en Guatemala, donde 150,000 personas murieron y un millón perdieron sus hogares en los 36 años de conflicto armado interno.

Vengo de Prensa Libre, el más grande e influyente periódico guatemalteco, fundado hace medio siglo, en 1951, por cinco jóvenes periodistas, uno de ellos mi padre. De ellos, la guerrilla asesinó a uno en 1970; a otro lo secuestró seis meses, y a un tercero, dos semanas. Sus rescates casi hicieron quebrar al periódico. Un lider sindical fue capturado vivo y desaparecido. Quien lo reemplazó fue también secuestrado pero rescatado vivo. El periódico ha sufrido tres bombas, y las casas de tres de los fundadores han sufrido atentados.

El humor negro ha sido una forma de olvidar la triste realidad. Hace algunos años, un monumento a la libertad de prensa fue inaugurado en la ciudad de Guatemala. Tiene dos lápidas y una fue llenada con los nombres de 30 periodistas asesinados. Al ver que no había lugar para otros nombres, un colega preguntó qué haciamos si alguien más era asesinado. Otro colega sugirió: Escribimos al pie: "Pasa a la siguiente lápida".

Me baso en estos principios: uno, la democracia necesita la prensa libre y la prensa libre necesita la democracia; dos, la prensa libre necesita propiedad privada para lograr sus fines de beneficio social; tres, la competencia entre la prensa sin privilegios es la mejor forma de mentener informado al pueblo, y, cuatro, los propietarios tienen en sus manos la responsabilidad de mantener viva la libertad de expresión, que no puede existir en una prensa de propiedad del Estado.

Cuando en Guatemala no había democracia, la prensa no podía ser libre. Los gobiernos usaron el asesinato, el secuestro y la amenaza para evitar los efectos del periodismo libre e independiente.

Pero la amenaza a la prensa libre no termina con los gobiernos democráticamente electos. Hay nuevas y más sutiles pero efectivas formas de controlar o silenciar a la prensa. De esto quiero hablar hoy, usando como ejemplo el caso de Guatemala, donde hoy existe el perverso matrimonio entre los gobiernos y políticos con un empresario privado que ha traicionado su papel.

En Guatemala, hoy la amenaza para la vida de periodistas no es mayor que la de cualquier otro país en desarrollo. Pero ahora, la posibilidad de practicar el periodismo que la sociedad necesita y que los periodistas tenemos la obligación moral de darle, ha sido debilitada por nuevas acciones de los gobiernos y sus cómplices. Tal situación debe ser discutida, porque de lo contrario es inútil tener discusiones y foros como éste, respecto del impacto y responsabilidades de la prensa para cimentar la democracia.

Alvaro Arzú, presidente de 1996 a 2000, tenía una inquina contra la prensa la escrita. Se involucró en una cruzada personal: convencer a sus amigos que eran anunciantes, de retirar su publicidad de lo que él consideraba medios hostiles. Tuvo éxito en estrangular a la mejor revista del país y al más antiguo programa noticioso de radio, vendidos a amigos suyos. El retiro de los anuncios fue explicado como un resultado de la mala situación económica, pero en realidad fue tomada en la mayoría de casos por temor a la venganza presidencial. No es necesario decir que esos dos medios perdieron su credibilidad y hoy no valen nada.

La atención nacional se ha puesto en otro tema: el papel de los propietario de medios y cómo pueden ser también un terrible amenaza a la democracia cuando abandonan la posición ética pero también muy práctica de abogados del pueblo. El papel de los propietarios es diferente en los países en desarrollo que en Estados Unidos. Aquí el país es tan grande que un solo medio no puede convertirse en el único.

Pero además, debido a la larga tradición democrática estadunidense, los propietarios de medios no se atreven a influir en el trabajo periodístico. Pero en los países pequeños, el dueño manda. O sea: quien paga la banda, escoge la música. Muchos propietarios cumplen con su deber, pero hay casos en que tienen su agenda política personal, porque quieren ser candidatos, tienen parientes o amigos que son personalidades políticas o quieren usar los medios con propósitos de influencia.

Debemos pensar en cuál es la obligación moral de los propietarios y de los periodistas para llenar las bases teóricas de nuestra profesión, y también cómo el marco legal debe ser correcto para proteger el derecho del pueblo a tener acceso a teorías económicas y políticas diferentes a las de los periodistas y los propietarios.

Las leyes de mi país prohiben las actividades monopolísticas y los monopolios de hecho, pero no son efectivas. Ha surgido un nuevo tipo de monopolio: el de los medios informativos. También es prohibido a los extranjeros como propietarios, pero esto es burlado a través de guatemaltecos que usan dinero extranjero para comprar estaciones de radio o de TV. Los llamamos "prestacaras".

En los países pequeños, los monopolios de medios pueden invadir la política partidista y normalmente hacen alianzas con partidos oficiales y gobiernos, con graves consecuencias para el desarrollo político.

En Guatemala, por años, se había sabido que las cuatro estaciones de TV del país pertenecen a la misma persona, Angel González, un mexicano que llegó a Guatemala como vendedor de anuncios de TV hace unos 25 años y que de alguna manera logró adquirir las dos estaciones de TV para las que trabajaba y luego las otras dos.

González tiene hoy 20 canales en América Latina. En Perú estuvo cercano a Vladimiro Montesinos. También es dueño de una distribuidora de telenovelas, una empresa de encuestas, y restaurantes. Lo hizo en parte por los tratos que hizo con políticos y también por el uso de "prestacaras".

Por años, la élite guatemalteca sabía qué estaba pasando, pero permaneció silenciosa, temiendo represalias y por falta de pruebas o declaraciones de testigos creíbles. La caja de Pandora se abrió cuando el presidente Anfonso Portillo hace un año ofreció públicamente que hablaría con González para convencerlo a que autorizara la reapertura de un programa noticioso, Temas de Noche. Irónicamente, en ese programa Portillo había admitido semanas antes su relación con la muerte violenta de dos mexicanos cuando estuvo exiliado en México.

Portillo dijo también que todos los políticos guatemaltecos habían ido a las oficinas González en Miami, para rogar por tiempo gratis en sus campañas. Días después, el expresidente Vinicio Cerezo (1986-91) también admitió haber hecho lo mismo. Todos los presidentes civiles le debían a este hombre su triunfo en las elecciones. A cambio, le permitieron mantener sus privilegios.

Los presidentes han ayudado a González. Cerezo presionó para el cierre de dos programas noticiosos. Ramiro de León Carpio subió de 5 años a 25 los contratos a las estaciones de radio y TV. Arzú decidió que las frecuencias de radio fueran otorgadas por subastas, eliminando así a las pequeñas radios comunales. Hoy, sólo grandes capitales pueden tener radios, que son propiedad de cadenas, una de ellas controlada por González, y por grupos religiosos protestantes financiados en Estados Unidos.

Desde 1985, el monopolio de la TV ha dado tiempo gratis a varios candidatos. El actual presidente, Alfonso Portillo, al ganar nombró ministro de Obras Públicas a Luis Rabbé, cuñado de González. La idea es hacerlo famoso a través de propaganda disfrazada de noticias. La TV está siendo utilizada ya no sólo para apoyar candidatos, sino para crear candidatos directamente relacionados con el dueño.

Los monopolios en los medios ponen un violento fin a la prensa independiente, como se ha demostrado en Guatemala y en Perú. También son un profundo ataque contra el esfuerzo de los pueblos latinoamericanos para la democratización puesto que la TV se ha convertido en el gran elector en muchos procesos electorales.

Hace poco, un partido político de oposición no pudo transmitir un mensaje político, porque el precio pedido por los canales era varias veces más alto que el de la tarifa normal. Otro partido comenzó una campaña de TV sólo después que sus líderes fueron a Miami. Su explicación para tal actitud es que es la única forma posible de tener acceso a la TV.

Cuando la TV hace alianza con un grupo, partido o candidato políticos, comienza una latente amenaza contra la prensa independiente. De nuevo, el caso guatemalteco es claro. Por eso los monopolios deben ser combatidos con procedimientos legales.

La TV es hoy la más grave amenaza contra el libre elercicio de la libertad de expresión, pero también de la libertad política, puesto que puede ser determinante en los resultados electorales. El monopolio de la TV guatemalteca también actúa como virtual vocero del gobierno. Hay gente adentro del gobierno y del partido oficial tratando de cambiar nuestra Constitución y la Ley de Emisión del Pensamiento. No es paranoia sospechar que la próxima batalla entre la sociedad civil y el gobierno estará dirigida a rescatar esa libertad básica y su marco legal.

Prensa Libre ha tenido que pagar un precio por esta lucha contra los monopolios: amenazas a reporteros y columnistas, ataques y críticas del presidente Portillo (que ya olvidó tiempos de columnista político), la TV investiga la vida personal de los ejecutivos del periódico. Ha habido ataques contra Prensa Libre especialmente y contra Siglo Veintiuno, un matutino que pertenece a La Nación, de Costa Rica.

La mentira Prensa Libre miente es repetida día y noche. En marzo, el tiempo utilizado para atacar a la prensa independiente sumó una hora diaria. Pero una encuesta telefónica indicó que 96% está de acuerdo que el gobierno debe terminar el monopolio. En otra encuestra, 49% está en contra del control de González en la TV; 39% está en contra que este hombre le dé anuncios gratis a los políticos; 89% piensa que sus privilegios deben ser eliminados; 67% todavía recuerda los noticieros que cerró Cerezo junto con González; 54% piensa que eran más críticos que el Televisiete de González, pero 65% piensa que este programa es neutral.

Cuando un periodista es asesinado, otro toma su lugar. La sangre de los periodistas ha hecho florecer la libertad de expresión en varios países. En Nicaragua, el asesinato de Pedro Joaquínn Chamorro empezó la lucha contra Somoza, cuya dictadura empezó su fin cuando un guardia asesinó en cámara al periodista Bill Stuart. Pero un medio sin credibilidad no vale nada. Por eso la coalición TV-gobierno está dirigida a destruir la credibilidad de la prensa independente.

Los enemigos de la libertad de expresión se han dado cuenta que asesinar a un periodista o lanzar bombas contra periódicos o revistas no les resuelve el problema de controlar a la prensa. Ahora lo hacen minando la credibilidad con cómplices como los que he descrito. Por eso esta nueva amenaza es peor para la democracia. Por eso debemos discutir, aquí y ahora, sobre el papel de la propiedad privada de los medios para cimentar la democracia en América Latina.

Los guatemaltecos tienden a ser críticos de la prensa, pero cuando han habido intentos de controlarla, reaccionan en favor de la institución. En 1993, la gente aplaudió a los reporteros que salieron a las calles a protestar por el autogolpe de Estado de Serrano. Dese 1990, más o menos, la prensa es la institución con mejor imagen pública, seguida por las iglesias católica y protestante. Un amigo me lo explicó en estos términos: es malo tener una prensa libre, pero es peor no tenerla.

Guatemala caerá en otra dictadura si la prensa independiente no puede llenar su papel de perro guardián de la libertad. Nuestra lucha es en favor de una democracia que ha costado muchas lágrimas y sangre para demasiada gente en demasiados años. Pero es triste descubrir que estamos solos en un sentido importante: la prensa internacional.

No existe la menor posibilidad de lograr una noticia sobre todo este drama en la prensa estadounidense. No recuerdo un solo caso de noticias sobre periodistas guatemaltecos caídos en el cumplimiento del deber. Una agradable excepción es la pieza editorial escrita por Tina Rosenberg en el New York Times, en la cual la autora denunció el caso guatemalteco. Esta actitud solidifica uno de los argumentos preferidos de los gobiernos y de los políticos: lo que ellos hacen es aceptable porque no lo denuncia la prensa internacional y, por tanto, las denuncias internas son producto de una prensa hostil que no cumple con su deber.

Hace algunos años, la Sociedad Interamericana de Prensa tuvo en Guatemala una reunión continental sobre los crímenes no resueltos contra periodistas latinoamericanos. Al final, recuerdo al editorialista del New York Times, señor Lewis, decir en su discurso que cómo es de diferente ejercer el periodismo en desde sus oficinas de Manhattan, y cómo los periodistas estadounidenses dan por seguras libertades por las que en América Latina y el mundo los periodistas deben luchar todos los días.

Créanme. Se necesita valor para confrontar las fuerzas del mal en la forma de amenazas directas, amenazas económicas o alianzas entre gobiernos y algunos propietarios de los medios. No sé qué es peor. Cuando un periodista es asesinado, o silenciado de cualquier manera, la democracia sufre. Los derechos humanos pueden ser violados no sólo con asesisnatos y secuestros. También a través de atajos, con el efecto extra de que todos los miembros de la sociedad son afectados.

He llorado a varios colegas asesinados en esos largos años de la guera civil. Me he tenido que esconder un par de veces debido a amenazas a mi vida, una de ellas proveniente personalmente de Serrano en 1993. Miles de guatemaltecos murieron y sufrieron en muchas formas para lograr instalar la democracia en nuestro país. Por eso es que tenemos el derecho moral de luchar en contra de todo esto, contra estas acciones, que minan a la democracia pero también al concepto básico de la propiedad privada de los medios. No sufrimos tanto para terminar con que mi país está controlado por un extranjero que vive en Miami y que actúa tan eficientemente para esconderse, que su apodo es El Fantasma.

¿Cómo reeaccionarían ustedes si un ministro fuera el propietario de todos los canales de TV? ¿Cómo reaccionarían los franceses -por ejemplo- al saber que un portugués en Roma, Londres, Madrid o cualquier otra ciudad del mundo es quien decide cuántos anuncios de TV va a obtener algún candidato? ¿Por qué estamos solos, sin la atención, mucho menos la ayuda, de nuestros colegas de la prensa internacional?

Muchas gracias.


* Mario Antonio Sandoval S. Periodista y catedrático guatemalteco. Actualmente es editorialista del diario Prensa Libre, el cual dirigió entre 1992 y 1993. Ha sido presidente de la Asociación de Periodistas de Guatemala, en 1986 y 1991, es miembro de la Academia Guatemalteca de la Lengua desde 1999. Discurso pronunciado ante la World Media Association, en Washington, D.C. , el 22 de mayo de 2001. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.


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