La cámara oculta y la ley
Marc Gunther *
El juicio que la empresa
Food Lion ganó contra la cadena ABC por
la utilización indebida de cámaras
ocultas y uso de nombres falsos, forzó a
la prensa a reexaminar los métodos de
investigación.
Cuando
un jurado de Greensboro, Carolina del
Norte, dictaminó que el programa
"PrimeTime Live", de la cadena
televisiva ABC violó la ley
cuando utilizó una cámara oculta en una
investigación sobre la cadena de
supermercados Food Lion, periodistas,
abogados de la prensa y defensores de la
Primera Enmienda, expresaron su disgusto.
Enseguida comenzaron a hacerse terribles
predicciones acerca del efecto que
podría tener la decisión del jurado y
la recompensa de $5.5 millones de
dólares por daños punitivos, que
deberá pagar la ABC.
El
veredicto inicial coincidió con el de un
jurado federal de la Florida, que
determinó que la ABC y uno de sus
productores deberán pagar 10 millones de
dólares a Alan Levan, un banquero de
Fort Lauderdale, en una demanda judicial
por publicación de libelo. Como la
anterior, esta decisión fue vista más
como una amenaza contra la prensa que
como un escarmiento contra el tipo de
periodismo que hace la cadena ABC.
Una de
las reacciones típicas fue la de Bruce
Sanford, abogado de Washington que se
dedica a asuntos de la Primera Enmienda.
Sanford declaró a la Associated Press
(AP) que el jurado estaba
"castigando simplemente al
mensajero". Sandra Baron, directora
ejecutiva del Centro de Recursos para la
Defensa de Demandas por Libelo (Libel
Defense Resource Center), dijo al New
York Times que reclamos judiciales
como ese podrían conducir a los
reporteros a "practicar una cautela,
en ocasiones tal vez innecesaria".
Más tarde, en una entrevista concedida a
American
Journalism Review, la propia Baron
afirmó: "Sería una pena que, a
causa de lo que cuesta defender un caso
en los tribunales, se dejen de hacer
buenas historias".
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- X I - 9 9
Un
tribunal de EU anula la
sentencia contra ABC
A
finales de octubre de
este 1999, un tribunal de
apelaciones en Estados
Unidos anuló la
sentencia condenatoria
contra la cadena de
televisión ABC por el
uso de cámaras ocultas
en la realización de un
reportaje de
investigación sobre la
cadena de supermercados
Food Lion, transmitido en
el programa "Prime
Time Live", en el
que dos reporteros
demostraron prácticas
insalubres en el manejo
de alimentos a la venta
pública.
Sin
embargo, los dos
reporteros fueron
condenados a pagar un
dólar de multa, cada
uno, por haber utilizado
identidades y referencias
falsas para obtener
trabajo como dependientes
en una de las tiendas, lo
que les dio acceso a las
plantas procesadoras de
alimentos de esa empresa.
La sentencia original
obligaba a ABC a
indemnizar a Food Lion
con 5.5 millones de
dólares.
La
sentencia absolutoria y
final ("ABC tenía
como único interés
beneficiar al
consumidor") no fue
unánime: dos jueces
fallaron en favor de ABC
y uno votó en contra, lo
que sólo resalta lo
controversial del caso.
Si
bien la decisión
"es una victoria
para la tradición
estadunidense de
periodismo de
investigación",
según las palabras de
David Westin, presidente
de ABC News (citado por El
País), esto no
elimina el debate de
fondo sobre los medios de
que nos valemos los
periodistas para acceder
a la información. Antes,
al contrario, deberá
reavivar un debate
deontológico que busque
el equilibrio entre las
prácticas éticas
profesionales y el
beneficio social de la
justificada denuncia
pública a través de los
medios.
(Gerardo
Albarrán de Alba)
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Es cierto.
Pero puede que tener un poco de cautela
quizás incluso innecesaria no sea
tan mala idea. Las evidencias que salieron a la
luz en las demandas judiciales entabladas por la
cadena Food Lion y por el banquero Levan, indican
que, en estos dos casos, las dos revistas
noticiosas de la ABC actuaron sin ninguna
cautela. Por el contrario, en ambos, los
demandantes tenían pruebas suficientes para
demostrar que "Prime Time Live" y
"20/20" actuaron irresponsablemente en
el proceso de investigación y en la
presentación de las noticias.
Pero estos no
son incidentes aislados. En el pasado,
"Prime Time" perdió otras dos demandas
judiciales por utilizar cámaras ocultas; ha
tenido que presentar disculpas públicas, y se ha
visto forzado a pagar 15 millones de dólares en
gastos legales para resolver una demanda de
10.000 millones de dólares presentada por la
compañía tabacalera Philip Morris. Cada uno de
estos juicios pone en riesgo la credibilidad de
la cadena y afecta la causa de los periodistas
serios en cualquier lugar del mundo.
Pero a menudo,
ante casos como este los periodistas no se
concentran en analizar los errores, sino que solo
miran hacia las peligrosas implicaciones de los
veredictos judiciales. De hecho, los reporteros y
las organizaciones de prensa cierran filas cuando
importantes corporaciones como Food Lion o Philip
Morris demandan a las principales cadenas de
noticias del país.
Agrupaciones
tales como el Centro de Recursos para la Defensa
de Demandas por Libelo, y el Comité de
Reporteros por la Libertad de Prensa, que reciben
grandes donaciones de las organizaciones de
prensa y de los abogados de éstas, afirman que
los tribunales no son el lugar apropiado para
resolver las quejas contra la prensa. Y
probablemente estén en lo cierto. Según Baron,
"La Primera Enmienda si sirve para
algo debe proteger a los reporteros de
tener que ir a la corte para defenderse de
acusaciones de que han sido injustos",
afirmó.
Pero quienes se
sienten víctimas de alguna injusticia
periodística no tienen otro lugar a donde ir a
quejarse. En teoría, las partes ofendidas pueden
acudir con sus quejas a un medio de prensa de la
competencia, pero, en la práctica, pocos
reporteros disponen del tiempo o de la
inclinación para investigar los detalles de una
queja contra ABC News, "Dateline NBC" o "60 Minutes".
Por lo general, hasta ahora los periódicos,
revistas y las cadenas de noticias, han ofrecido
solo una cobertura superficial de quejas de ese
tipo, con pocas excepciones como el Washington
Post y el Wall Street Journal. Y lo que es más, solo
los tribunales pueden obligar a las cadenas a
abrirse al escrutinio y a responder a preguntas
sobre cómo y por qué realizan determinadas
historias, y ofrecerle al público una visión de
cómo se prepara una historia.
Las demandas
judiciales merecen un análisis más profundo
porque muestran la verdadera imagen tras las
bambalinas de los programas de noticias. Esta
imagen, por cierto, no es siempre agradable. De
hecho, mientras más he profundizado en el
trabajo que realizan los programas de noticias de
las grandes cadenas televisivas, más preocupado
me siento. Mi punto de vista se ha conformado
gradualmente, luego de leer miles de páginas de
documentos legales y entrevistar a decenas de
personas, no solo a aquellos que han demandado a
las cadenas, sino también a otros que están
dentro de la industria y se ven afectados por la
manera en que se practica el periodismo en este
tipo de programas.
Un importante
ejecutivo de una cadena de televisión me
comentó recientemente: "El periodismo
investigativo en televisión es sumamente
controversial. En su mayoría es muy bueno, pero
muchas veces es más un periodismo de impacto que
uno dedicado a verter luz sobre un asunto en
particular". Otro ejecutivo dijo: "Me
preocupa que las revistas noticiosas le hagan
daño a este negocio. Una vez que uno comienza a
competir por quedar en el primer lugar en los
horarios estelares, cae en una espiral hacia
abajo".
Ese es el centro
del problema. Las revistas noticiosas que se
transmiten en los horarios estelares compiten por
audiencia con programas de entretenimiento. Por
tanto, viven bajo la presión de escribir
historias claras, simples, con víctimas y
villanos, y preferiblemente ilustradas con
imágenes de gran fuerza. Que una cadena muestre
una imagen negativa de un individuo o de una
compañía de conducta intachable, es realmente
poco común. Lo más habitual, sin embargo, es
que en el afán de entretener y simplificar las
cosas, los matices y el balance queden
opacados."
No todos están
de acuerdo con esta perspectiva. Roone Arledge,
presidente de ABC News, afirma con
razón que algunas de las muestras del
mejor periodismo que se está haciendo hoy en
día son programas como "PrimeTime",
"20/20" y "60 Minutes".
Arledge defiende a capa y espada la historia
sobre la cadena Food Lion. "Esa era una
historia importante. Era real. Era casi ciento
por ciento tan perfecta como cualquier otra
historia que hemos hecho en el pasado".
Confiar
en la ABC
Si usted no vio
el programa, es casi seguro que ya ha escuchado
hablar sobre el tema. En 1992, el espacio
"Prime Time", de la cadena ABC,
transmitió un programa en el que acusaban a la
cadena de supermercados Food Lion, de vender
carne en mal estado, pescado puesto a remojar en
productos químicos para ocultar su fetidez,
queso mordido por ratas, y hasta productos
sacados de basureros llenos de moscas.
Es probable que
usted también haya escuchado hablar sobre cómo
Lynne Dale y Susan Barnett, productoras de ABC
News, mintieron e indujeron a otros a mentir para
conseguirles trabajo en supermercados Food Lion
de Carolina del Norte y Carolina del Sur. Dale,
en particular, mintió incluso en su solicitud de
empleo. "Me encanta trabajar envolviendo
carne. Me han dicho que Food Lion es una
magnífica compañía. Me encantaría trabajar
aquí", escribió. Pero además, persuadió
a su dentista para que diera una recomendación
falsa sobre ella. Justamente de esto se valió
Andrew Copenhaver, abogado de Food Lion, para
preguntarle al jurado: "¿Puede alguien
confiar en la cadena ABC? La mentira es parte de
la esencia de PrimeTime Live",
agregó.
A pesar de
afirmar que el programa fue falso e injusto, Food
Lion no presentó una demanda por libelo. A esto
se ha referido la ABC en repetidas ocasiones.
"No atacaron la historia porque sabían que
era cierta", afirma Arledge. La cadena de
supermercados hizo una reclamación por fraude,
violación de la propiedad e incumplimiento de
deuda fiduciaria pues, una vez contratadas por la
cadena de supermercado, las productoras de la ABC
debían serle leales a la compañía. Estos
puntos, que tienen que ver con la manera en que
se recopiló la información y no con el programa
en sí mismo, fueron la esencia del debate en los
tribunales y el aspecto fundamental que se tuvo
en cuenta a la hora del veredicto.
Disparar
antes de preguntar
Los reportes de
prensa publicados sobre el caso, en su mayoría
se refieren solo al uso de las cámaras
escondidas y no van más allá, para examinar los
errores que se cometieron en el transcurso de la
investigación y en la edición de la historia.
Los documentos muestran, por ejemplo, que las
productoras de la ABC solicitaron empleo en la
cadena Food Lion tan pronto como la historia fue
aprobada. Según las regulaciones de la propia
cadena ABC, sin embargo, las cámaras escondidas
deben utilizarse sólo después de intentar otros
medios de conseguir la historia. En el caso de
Food Lion, la ABC debió haber revisado primero
los reportes federales de inspecciones de sanidad
realizadas a Food Lion, para informarse sobre el
índice seguridad de la compañía a lo largo de
su historia. O bien las productoras pudieron
haber comprado alimentos en cualquiera de las
tiendas y someterlos a pruebas de laboratorio
para determinar si estaban contaminados. Esta
habría sido la prueba más efectiva de que la
salud de la gente estaba en peligro. Pero ninguna
de estas variantes fueron ni tan siquiera
consideradas, según se demostró en los
documentos presentados durante el juicio.
En efecto, la
ABC prefirió disparar antes de preguntar.
Y lo que es
más, durante meses, las productoras de la ABC
estuvieron muy involucradas en el Sindicato de
Empleados del Comercio y la Alimentación, que ha
emprendido una amarga campaña contra Food Lion
porque sus trabajadores no están asociados a
ningún sindicato. Fue el propio sindicato el que
le sugirió a la ABC que realizara la historia y
más tarde puso a sus productoras en contacto con
trabajadores de Food Lion dispuestos a testificar
sobre supuestos problemas en la manipulación de
los alimentos. El Sindicato de Empleados del
Comercio y la Alimentación hizo también todos
los arreglos necesarios para que Dale y Barnett
fueran a aprender las operaciones de un
establecimiento de venta de carnes y
especialidades, de manera que pudieran actuar
como trabajadoras experimentadas. Además,
gracias a la amistad con dueños de
supermercados, les consiguieron referencias
falsas a las productoras y a un camarógrafo de
la ABC.
Por lo general,
los reporteros siempre buscan información de
quienes tienen algo en contra de las compañías
sobre las que investigan. Y de esta búsqueda
muchas veces salen historias legítimas. En este
caso, a diferencia de lo común, el sindicato
estuvo íntimamente involucrado en el proceso de
investigación.
Detalles
ocultos
Finalmente, el
hecho de que la ABC no le dio a conocer a los
televidentes aquellos detalles que podían
socavar la solidez de su historia, fue
determinante. Empecemos, por citar el ejemplo de
los informes estatales de sanidad. Según el Times-Dispatch, en 1992, en el estado
de Virginia, Food Lion ocupó el tercer lugar en
el cuidado de las normas de sanidad, entre ocho
importantes cadenas de supermercados. Por otro
lado, Food Lion era entonces la cadena de
supermercados que estaba creciendo más
rápidamente en todo el país. Lo más
importante, es preciso tener en cuenta lo que se
pudo sacar en limpio de las varias horas de
vídeo, grabadas con una cámara oculta. Las
transcripciones de las cintas, presentadas en los
tribunales, incluyen más de 50 horas de
imágenes que nunca se transmitieron, y en las
que se demuestra que parte del material
transmitido por la cadena fue sacado de contexto.
En el programa
se ve cómo un empleado de Food Lion huele una
bandeja de dulce y asegura que tiene mal olor. Al
aire se dice que ese producto estaba en venta,
pero Food Lion riposta basándose en que en otras
tomas no utilizadas se aprecia que la bandeja no
estaba en el mostrador, sino en un área de
trabajo, y a punto de ser echada a la basura.
Y no hay dudas
de que, en partes del vídeo que no se mostraron,
tanto Dale como Barnett tratan de forzar la
conversación para que trabajadores de Food Lion
discutan sobre los alimentos en mal estado. Aún
así, la respuesta no era siempre la que
querían. Un empleado de Food Lion, por ejemplo,
afirma: "Podría llenar el dormitorio donde
vivo con la comida que boto aquí". Otro
trabajador, que primero se queja de que una salsa
está en mal estado, dice luego que el gerente
del supermercado le aconsejó que ante la duda de
que un alimento esté descompuesto, era
preferible botarlo. Según asegura, eso es lo que
él hace.
En la historia
de la ABC no aparece ninguna referencia favorable
a la cadena de supermercados Food Lion.
Robert Lissit,
profesor de periodismo de la universidad de
Syracuse y exproductor de una cadena de
televisión, fue contratado por Food Lion como
testigo de experiencia. Lissit afirma que
"Prime Time" cometió violaciones
flagrantes de la ética periodística al editar
engañosamente la cinta grabada con una cámara
oculta.
David Westin,
presidente de la ABC y exconsejero corporativo de
la cadena, quien ha seguido cuidadosamente este
caso, admite que los productores debieron revisar
primero los reportes públicos de las
inspecciones a los supermercados Food Lion, y
coincide en que el programa pudo haber tenido un
balance más cuidadoso. En cuanto a la edición,
afirma: "Nunca dijimos que cada uno de los
pedazos de carne eran manipulados indebidamente.
Por lo tanto, el hecho de que en algunos casos
las cosas se hicieron bien, o incluso si fue así
en muchas ocasiones, no es realmente lo
determinante", dice.
En cuanto a la
sugerencia de que la ABC pudo haber llevado
muestras de productos de Food Lion a un
laboratorio clínico, ejecutivos de la cadena
dicen que aún así la compañía habría
cuestionado los resultados de las pruebas. Según
consideran, solo las imágenes tenían la fuerza
suficiente para probar el caso.
El que ABC News
utilizara la colaboración del Sindicato de
Empleados del Comercio y la Alimentación, no es
inusual, según el criterio de Westin. Es
frecuente, dice, que los reporteros busquen
información a partir de personas relacionadas de
cualquier modo con el asunto y que después las
comprueben contra otras evidencias. Westin añade
que la ABC contactó a 70 empleados de Food Lion
que confirmaron on-the-record las afirmaciones de
que las medidas de sanidad en esa cadena de
supermercados eran pobres. Y, además, afirma que
la ABC hizo todo lo posible para obtener el punto
de vista de los ejecutivos de Food Lion antes de
que la historia saliera al aire, y que incluso,
se les presentó un resumen detallado de todas
las acusaciones que se les harían en
televisión.
"Ellos
dijeron que no conversarían con nosotros hasta
que no nos comprometiéramos a no utilizar la
cinta grabada con una cámara oculta",
explica. Cuando al fin el programa salió al
aire, la ABC News y Food Lion que ya había
presentado una demanda para tratar de detener la
transmisión del espacio ya eran grandes
antagonistas.
Westin, a quien
se le conoce como un hombre íntegro y justo,
sigue convencido de que la historia se ajustaba a
la verdad y era precisa al abordar el tema. Y tal
vez lo fue, pero el hecho de que, para lograrla
tuvieron que utilizar personas encubiertas,
debió haberlos motivado a esforzarse más para
que el resultado fuera una historia
escrupulosamente justa.
La
reputación perdida
Aún cuando Alan
Levan acaba de ganar una demanda judicial por 10
millones de dólares, no parece estar muy
contento. En enero, unas pocas semanas después
de ganar el caso contra la ABC, Levan, de 52
años, presidente de la junta directiva de
BankAtlantic Bancorp convocó a una conferencia
de prensa en el National Press Building, de
Washington, D.C. Solo tres reporteros asistieron.
Ninguno de los presentes representaba a los más
importantes periódicos, revistas o cadenas de
televisión del país, ni tampoco trabajaba para
un espacio noticioso con el impacto de
"20/20," el programa que en 1991
transmitió un segmento sumamente crítico hacia
Levan. Según Levan, lo que más desea es
recuperar su reputación, pero no sabe cómo.
Cada vez que ve
el programa, dice, siente un malestar en la boca
del estómago que lo hace ponerse a la defensiva
y a la vez, lo lleva a sentirse completamente
desprovisto de ayuda.
La historia de
Levan es complicada, aunque no se mostró así en
"20/20". El corresponsal, John Stossel,
y el productor, William Willson, lo presentaron
como un adinerado e inescrupuloso hombre de
negocios que se hizo de una buena cantidad de
dinero a costa de pequeños inversionistas a los
que más tarde se negó a darles la cara. Según
la historia, Levan tampoco quiso responder a las
preguntas de la cadena ABC. La historia, declaró
Stossel, narraba una "pesadilla en la que se
vieron involucrados pequeños
inversionistas", y el hombre que estaba
detrás del asunto "no quiso hablar con
nosotros". Esto último no fue cierto.
La historia de
"20/20" giró alrededor de un tipo de
transacción conocida como roll-up (retroceso),
que Levan había creado hacía un tiempo atrás.
En un inicio, el banquero le vendió a pequeños
inversionistas miles de acciones como socios de
un negocio de bienes raíces. Cuando el negocio
de los bienes raíces decayó considerablemente,
Levan convenció a los inversionistas para que
aceptaran entregar sus acciones a cambio de bonos
respaldados monetariamente por su banco. Pero
sucedió que esos bonos se estaban intercambiando
por una suma mucho menor al valor de compra de
los mismos en ese momento. El negocio de Levan
fue cancelado en 1994, tres años después de que
la historia salió al aire en "20/20" y
de que los irritados inversionistas pusieran una
demanda en su contra. Todos estos hechos
parecerían justificar el punto de vista de
Stossel, pero no es tan simple.
Aunque los
inversionistas ganaron el proceso judicial contra
Levan, más tarde él apeló y llegó a un
acuerdo con las partes. En ese caso el juez
declaró: "las pruebas ofrecidas para apoyar
el veredicto [contra Levan] no convencieron a la
corte." Y lo que es más, BankAtlantic, que
respaldó monetariamente los bonos, ha mostrado
durante los cinco años posteriores al incidente
un aumento de sus ingresos y sus ganancias. En
resumen: las cosas no le salieron tan mal con el
programa de "20/20".
Cualquier
persona razonable podría estar en desacuerdo en
cuanto a si el negocio establecido por Levan fue
un trato limpio. Pero también cualquier persona
razonable que haya visto el espacio de
"20/20" se habría quedado con la
impresión de que Levan era el villano del
cuento, fundamentalmente porque en varias
ocasiones lo mostraron tratando de evitar a
Stossel y a los descontentos inversionistas. La
verdad, de nuevo, es más compleja. En realidad
Levan conversó off-the-record durante seis horas
con Willson, el productor, y quedaron de acuerdo
para una entrevista en cámara, bajo ciertas
condiciones. El acuerdo se rompió solo cuando
Willson le informó que la ABC quería
preguntarle sobre su divorcio. Más tarde Levan
ofreció conceder una entrevista, pero bajo la
condición de que apareciera sin editar, o en
vivo. La ABC rechazó su propuesta, diciendo que
no iban a cederle el control de su espacio. (Pero
en realidad hay excepciones. La ABC le permitió
a Michael Jackson aparecer en vivo en
"PrimeTime", y se las ingenió para
conseguir el espacio de tiempo necesario para
transmitir el vídeo sin editar.) Este, pues, era
"el hombre que se negaba a hablarnos".
La idea de que Levan estaba escondiéndose de la
ABC se convirtió en el centro de la historia,
reforzada por imágenes de la puerta de una
bóveda de un banco que se cerraba, y por la
acusación de que a la ABC se le había impedido
entrar a una reunión de los socios de Levan.
Stossel llevó sus cámaras incluso a Wall
Street, donde una firma de representación que
trabajaba para Levan (y para la ABC), le impidió
hacer sus tomas.
(Los abogados de
la cadena ABC le han aconsejado a Stossel que no
converse con periodistas acerca del veredicto en
el caso de Levan pues la cadena está apelando el
veredicto.)
"20/20"
también le dio gran importancia al hecho de que
Levan instaló costosas puertas de seguridad
fuera de su mansión, y según dio a entender,
esto se debía a que el banquero estaba tratando
de escapar de los pequeños inversionistas a los
que había extorsionado. Stossel y su productor
sabían que Levan mandó a colocar las puertas
luego del secuestro de que fueron víctimas su
esposa e hijo unos años atrás. (Levan, por su
parte, les pidió que no se refirieran al
asunto.) Entre sus testimonios, Levan también
aseguró que la ABC editó indebidamente un
vídeo de una audiencia congresional donde él
testificó.
"Es
evidente que 20/20 presentó los
hechos de manera inapropiada", escribió
Turnoff. "Muchas de las afirmaciones
individuales realizadas en la historia fueron
engañosas, cuando no completamente falsas",
afirmó.
Contar
sin exactitud
Al citar las
partes del vídeo que fueron editadas de manera
engañosa, y referirse al lenguaje cargado que se
utilizó, Turnoff dijo: "estos ejemplos
indican que las prácticas utilizadas por
20/20 para presentar esta historia
fueron vergonzosamente irresponsables. El que
suscribe quedó con la impresión de que a la ABC
le interesaba más mostrar una buena historia que
contarla con exactitud. Aunque el trabajo como un
todo estuviera correcto desde el punto de vista
estrictamente legal, no es un ejemplo de
periodismo ético."
Floyd Abrams, el
conocido abogado que representó a la ABC, dice
que cuando Turnoff hizo esos comentarios aún no
había escuchado las evidencias presentadas por
la cadena. Admite que algunos detalles de la
historia como la afirmación de que Levan
no quería entrevistarse con la ABC
pudieron presentarse de manera diferente.
"No hay dudas de que este fue un programa
que transmitía un punto de vista y que ese punto
de vista era extremadamente crítico hacia Levan
y el tipo de negocio que este realizaba",
afirma Abrams.
Pero, añade, el
asunto que motivó a realizar la historia estaba
bien respaldado. "Todas las personas
independientes a la transacción, con las que se
conversó [la ABC] tenían el criterio unánime
de que el negocio había sido tremendamente
desfavorable para los socios", dice Abrams.
El problema, sin
embargo, es que mostrar una imagen correcta del
tema, en términos globales, no justifica las
pequeñas distorsiones de la verdad o los
engaños. Como escribió Turnoff, "Si la
prensa se olvida de la verdad que hay en los
detalles, ¿cómo el público puede confiar en
que la esencia es verdadera?"
El asunto
importante aquí es si los casos de Food Lion y
de Levan representan ejemplos de aberración en
el ejercicio del periodismo o si no son más que
un reflejo de problemas más profundos en este
tipo de revistas televisivas.
En realidad cada
año las cadenas de televisión hacen decenas de
investigaciones valiosas y de gran impacto, y
que, en algunas de ellas, utilizan cámaras
ocultas. Pero mi experiencia indica que los casos
de Food Lion y de Levan nos enseñan algo acerca
de las presiones del periodismo investigativo en
programas de este tipo que, en ocasiones llevan a
los productores y corresponsales a actuar más
como fiscales o jueces que como reporteros
desapasionados. Es evidente que este no es un
problema único de la ABC. El ejemplo más claro
de tratamiento injusto de un tema fue el reporte
transmitido en 1993 por el espacio "Dateline
NBC" sobre las camionetas General Motor.
Pero ABC News ha
sufrido ya bastantes dificultades de este tipo.
En 1995, la cadena tuvo que disculparse en
público ante Philip Morris, por la transmisión
de una historia sobre la industria del tabaco. En
1993, en un segmento de cámara escondida la
cadena siguió una historia sobre las líneas
síquicas, que dio lugar a un veredicto de un
millón de dólares contra ABC News. Esa
decisión fue cancelada recientemente por una
corte de apelaciones de California, aunque no se
negó que el programa fue editado de manera
engañosa. En 1994, un jurado de Alexandria,
Virginia, determinó que "Prime Time"
era culpable de difamación sobre una tienda de
reparación de artículos electrodomésticos, en
una historia grabada con una cámara oculta. El
jurado prefirió ponerles la pena simbólica de
pagar un dólar por daños punitivos, pero les
hizo una inusual advertencia a ABC News:
"Revisen los propósitos y los objetivos de
Prime Time. Asegúrense de que el
tipo de trabajo periodístico que se realiza en
este programa es el que ustedes, como una
distinguida organización de prensa, quieren
respaldar con su nombre."
Más
cuidadosos y justos
Estos programas
se han hecho famosos, en parte, gracias a los
beneficios de la confiabilidad y la credibilidad
de estas cadenas. Sus nombres tienen un enorme
valor, construido en base a la confianza de los
televidentes en programas como "CBS Evening News" y
"Nightline."
Al poner el
nombre de ABC News a espacios como
"PrimeTime" o "20/20," la
cadena está poniéndoles a esos programas un
sello de aprobación. El peligro es, entonces,
que esos espacios no protejan el valor de ese
nombre con el mismo cuidado que lo hacen
"Nightline" o "World News
Tonight." Y que, como resultado, el
prestigio de ABC News, como un todo, se vea
empañado.
Reuven Frank,
quien fuera presidente de noticias de la NBC,
afirma: "Se corre el riesgo de perder todo
lo que le quede de credibilidad a los espacios de
noticias de las cadenas." Y añade:
"Ellos tienen ese privilegio y lo tendrán
siempre si son cuidadosos, pero no lo están
siendo."
Hasta ahora, sin
embargo, el problema de las revistas noticiosas
no parece haber perjudicado a las cadenas. Luego
de los veredictos sobre los casos de Food Lion y
Levan, la ABC realizó una encuesta en la que se
reveló que los programas de este tipo logran
altos niveles de audiencia debido a "su
ética y honestidad", más que los
periódicos locales y que la prensa en general, y
más que la administración Clinton o las figuras
políticas. El 72 por ciento de los encuestados
dijo que los periodistas investigadores de la
televisión son más "cuidadosos y
justos", y, más de la mitad estuvieron de
acuerdo con el uso de reporteros encubiertos.
Arledge, de la
ABC, dice que los televidentes son capaces de
distinguir entre una revista noticiosa y la
transmisión de una noticia pura. "No creo
dice que la reputación del New
York Times, por ejemplo, se perjudique
porque publica crucigramas y recetas en su
revista dominical. La gente sabe de qué se
trata."
De cualquier
manera, los veredictos en los casos de Food Lion
y Levan deben servir como recordatorios de que en
el trabajo de la prensa existen límites, incluso
cuando se anda detrás de un "tipo
malo". Y lo que es más, es discutible que
la credibilidad de todos los reporteros queda
dañada cuando se demuestra que una importante
organización de prensa como la ABC ha actuado
injustamente o le ha dado la espalda a los
principios éticos. Es por esto que los
periodistas no deben condenar desde un primer
momento cualquier veredicto contra la prensa,
sobre todo porque si ese veredicto sirve de
contención frente al periodismo irresponsable,
nos estará haciendo un gran servicio a los
periodistas, los lectores y los televidentes.
* Marc
Gunther es
colaborador de la revista American Journalism
Review, con cuya
autorización se reproduce este texto.
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