El estudio
de la imagen pública:
¿la clave del éxito?
Iván
Abreu Sojo *
Un
príncipe cae en el menosprecio
cuando pasa por variable, ligero,
afeminado, pusilánime, irresoluto.
Ponga, pues, sumo cuidado en
preservarse de una semejante
reputación como de un escollo, e
ingéniese para que en sus acciones
se advierta grandeza, valor, gravedad
y fortaleza.
Nicolás Maquiavelo - El
príncipe
La imagen
pública ha devenido en un concepto clave para el
desempeño comunicacional de instituciones,
personas, productos y servicios y hasta países
que compiten en el espacio público por un lugar
en la mente de públicos, ciudadanos,
consumidores e inversionistas y diplomáticos. De
manera que el tópico es de vital importancia,
como lo demuestra el interés que de una manera u
otra ha tenido a lo largo de la historia.
"La mujer de César no sólo debe ser
honesta sino que tiene que parecerlo", frase
pronunciada por Julio César con motivo de la
infidelidad conyugal, por cierto, antes de ser el
César, no es sino una afortunada frase que
resume el problema: la imagen es lo que lo que
objetivamente corresponde a la realidad, pero
también lo que se transmite o lo que se
aparenta.
Hasta bien
entrado el siglo XX, podemos afirmar que en
términos de opinión pública, la imagen
equivale a la opinión, no en el sentido
platónico, sino como reputación, aprecio y
consideración general de los otros, acepción
que cristaliza con Locke y las tres leyes que
rigen las acciones de los hombres: ley divina,
ley civil y ley de la opinión o la reputación.
El primer
tratado moderno sobre la imagen pública lo
escribe Maquiavelo, al sentar el principio
general de que el príncipe ha de pensar en
evitar todo aquello que le pueda hacer odioso o
despreciable. Esto es lo que en lenguaje moderno
se llama crear imagen, al decir de Santaella. No
es necesario poseer todas las cualidades de que
hace mención el autor florentino, pero sí debe
parecer que se las posee. La imagen se forma
sustancialmente por la apariencia externa, que
está constituida por todo: cualquier acción,
gesto o manifestación, los símbolos usados, las
acciones ejecutadas en los ámbitos público y
privado, contribuyen a formar una imagen
determinada del hombre público.
La buena imagen
se crea conservando el mismo ánimo y la misma
dignidad en todas las circunstancias favorables o
no. En el espacio público actual, la gente se
forma imágenes públicas de personas y cosas,
como señalamos al principio. Ya decía Walter
Lippmann que lo que hace el hombre no se basa en
el conocimiento directo y seguro, sino en las
imágenes hechas por él mismo o que le han sido
suministradas.
Tal como apunta
Valls, existen dos acepciones genéricas del
término imagen: la primera concibe y desprende
un fenómeno exterior perceptible, un hecho
objetivo; la otra se muestra como una
representación del emisor. Frente a la
producción y reproducción mecánica de los
mensajes icónicos como la fotografía, el vídeo
y el cine se añade una intencionalidad.
Un
poco de teoría
Costa ha
realizado a nuestro juicio el mejor estudio
teórico sobre la imagen pública, centrado en el
tópico atinente a las corporaciones. La
conciencia es un campo incierto depositario de
los recuerdos, residuos de la memoria que son el
material de la cultura personal y elementos que
se usan, conscientemente o no, para aprender,
comprender, evaluar, razonar y actuar en el
devenir cotidiano, con la particularidad de que
se actualizan, aparecen y desaparecen en la
conciencia, surgiendo espontáneamente,
voluntariamente o movilizados desde afuera por
estímulos ajenos. Dichos materiales son
representaciones imaginarias que se designan con
la palabra imagen, y en tanto tales, estos
productos de la mente son al mismo tiempo
síntesis y representaciones, como
concentraciones de sensaciones, percepciones,
experiencias y vivencias sintetizadas.
Todo este
material de la conciencia puede ser considerado
como constituido por dos grandes categorías. La
primera, unas imágenes que pertenecen a la vida
privada, a la esfera personal y que son
exclusivas de la intimidad de cada uno. La
segunda, las imágenes que compartimos con los
demás en el seno de la vida social, las cosas
públicas que nos conciernen de algún modo a
todos en tanto públicos, ciudadanos o
consumidores. Las imágenes de la mente se pueden
categorizar como privadas o públicas,
constituyendo dos dimensiones del ser, individual
y social. Para Costa, "la imagen de una
empresa, o de una institución, o de un partido
político, o de un personaje público, es,
implícitamente, una imagen
pública".
La imagen
pública no es un objeto o una cosa material que
se encuentra en el espacio exterior, sino una
representación mental, un fenómeno imaginario.
Fuera del público, de una colectividad, las
imágenes públicas no existen. El término
imagen se bifurca en dos aspectos fundamentales,
subsidiarios de icon e imago. Por consiguiente,
hay que identificar dos grandes "regiones
semánticas" en las que el término se
desplaza: la región de la percepción visual y
sus mecanismos neurofisiológicos y la región de
la memoria y la imaginación y sus mecanismos
psicológicos. En dicho ámbito interno-externo
se halla el término imagen designando tres
categorías distintas de cosas:
a. Las
imágenes retinianas, que son funciones del
sistema perceptivo;
b. Las imágenes icónicas del entorno,
mensajes fabricados por los seres humanos por
medios técnicos;
c. Las imágenes mentales, elaboradas por el
cerebro y retenidas por las neuronas.
Según Costa, se
pueden reconocer en los componentes de imago, la
tercera categoría, tres modalidades de
producciones:
- las
imágenes mentales que proceden de cosas
visuales, esto es, las cosas de la
realidad directamente percibidas y
experimentadas y retenidas en la memoria
visual;
- las
imágenes procedentes de cosas no
exclusivamente visuales, como recuerdos,
experiencias, vivencias, emociones
experimentadas que podemos producir en la
memoria: escenarios, personas, actos,
hechos y acontecimientos de la vida;
- las
imágenes mentales que proceden de ideas,
en el ámbito de la creatividad, en las
construcciones imaginarias como
proyectar, anticipar o prever.
Las imágenes
mentales se generan en buena parte como
consecuencia de las percepciones visuales -lo que
se ve en la realidad e imágenes de la realidad-
y, especialmente, de las sensaciones y
experiencias vividas. La imagen pública alcanza
cierto grado de estabilidad para productos,
instituciones y corporaciones, pero en el ámbito
de los liderazgos públicos, especialmente la
actividad política, el grado de variabilidad
parece mayor, según hemos demostrado en otro
trabajo al hacer el tracking de los liderazgos
considerados positivos y negativos.
La
primera aproximación: cuál imagen transmiten
los medios
Un primer tipo
de estudio de la imagen pública, no bien
considerado y desarrollado en Venezuela, es
investigar cuál es la imagen que transmiten los
medios de comunicación. Es un tipo de estudio
nada despreciable. Podemos señalar que en un
estudio que efectuamos para medir la imagen que
transmitían los periódicos de Irene Sáez, Hugo
Chávez y Mario Coronta, observamos claramente
cómo para el caso de la entonces alcaldesa,
había una clara tendencia negativa de un
periódico, que luego varió hacia positiva; no
podemos afirmar que haya sido producto de un
análisis de contenido que conllevara la
respectiva política de comunicaciones hacia ese
medio para mejorar la situación, pero es muy
probable que haya sido así.
El análisis de
contenido de los medios de comunicación social
es muy importante, porque en ciertos casos los
medios son fundamentales para la conformación de
la imagen pública, señaladamente en el caso de
las personas con notoriedad pública. Según
señala Krippendorff, muchos análisis de
contenido se centran en una entidad, persona,
idea o acontecimientos especiales, procurándose
averiguar cuál es su imagen simbólica, Así, se
refieren investigaciones sobre la "imagen
del maestro", "la manera cómo se
refleja el sexo femenino en películas dirigidas
por mujeres", "cómo se describe
Estados Unidos en los periódicos
venezolanos" o la "imagen que transmite
la televisión sobre el Presidente". Existen
dos enfoques de este tipo de análisis: 1. los
centrados en atributos, perfiles de frecuencia,
propiedades distributivas; 2. los centrados en
asociaciones.
Si se estudia la
imagen de un candidato presidencial mediante el
enfoque de atribución, el analista de contenido
registrará, tabulará y computará todo lo que
corresponde a este candidato, lo que se dice
acerca de él, las características que se le
atribuyen y quiénes lo hacen, lo que ese
candidato ha manifestado, las personas con las
que está asociado. Desde el punto de vista
atributivo, la imagen de algo es la
representación sistemática de todo lo que
según se sabe, o se dice, es propio de ello. Por
ejemplo, los documentos en relación con el
candidato pueden registrarse teniendo en cuenta
la presencia o ausencia de: 1. rasgos de
personalidad favorables o desfavorables; 2.
antecedentes como político o funcionario
oficial; actitudes manifestadas respecto de, por
ejemplo la legislación laboral o la asistencia
social, etc. El análisis de la singularidad de
una imagen, postula Krippendorff, exige hacer
comparaciones, en este caso, con los demás
candidatos.
Desde el punto
de vista asociativo, la imagen consta de todo
aquello con lo cual está asociada, excluyendo
todo aquello de lo cual está disociada, siendo
éste concepto de asociación/disociación, de
carácter estadístico que evalúa el grado en
que se presentan conceptos seleccionados. La
imagen de un candidato es, así considerada, un
conglomerado asociativo del cual esa persona
forma parte, contrastable con los conglomerados
de otros candidatos.
El análisis de
contenido ofrece, como se sabe, múltiples
posibilidades, siendo una metodología de
investigación sumamente importante cuando se
trata de investigar la imagen pública de las
personas y ciertas instituciones.
Los
primeros enfoques: la asociación con rasgos,
características o atributos
Enfoque
cuantitativo del cual puede decirse que derivan
procedimientos estadísticos más complejos, la
asociación con rasgos, características o
atributos es la aproximación más inmediata al
tema de la medición de la imagen pública,
entendiendo por ésta la generalización del
tópico de la imagen en el espacio público, por
lo cual incluimos en esta denominación genérica
la imagen política, la imagen corporativa, la
imagen de marca y la imagen del producto, entre
otras.
La primera
opción es la de hacer la pregunta abierta. Esta
modalidad puede emplearse en los estudios
cualitativos, que tratamos aparte o en las
encuestas, cuando queremos hacer el primer
acercamiento al problema. Usando la técnica de
la "libre escogencia", se formulan al
entrevistado preguntas con el objeto de que
exterioricen sus visiones de los candidatos a
cargos públicos. Por ejemplo:
"Ahora
quisiera preguntarle acerca de las cosas buenas y
malas que Ud. ve en los candidatos para
presidente. ¿Hay algo en particular que tiene
_________________ que podría hacerle votar
contra él? ¿Qué? ¿Hay algo en particular que
tiene________________ que podría llevarlo a
votar por él? ¿Qué?"
Lo más
acostumbrado es formular preguntas de una
selección o de selección múltiple, para
asociar el objeto de medición con ciertos
rasgos, aptitudes o características deseables.
Por ejemplo, la Opinión Research Corporation
describe su sistema de medición de imagen
corporativa como una lista de formulaciones,
tanto favorables, como desfavorables, de entre
las cuales el entrevistado elige aquellas que a
su juicio responden mejor a la idea o impresiones
que tiene de la empresa, siendo libre de elegir
tantas como le parezca, por lo que la tendencia
es a elegir aquellos temas que el encuestado
considera las características principales de la
empresa. Las formulaciones abarcan diversas
dimensiones de la imagen de la empresa como
reputación de sus productos, relaciones con los
usuarios, liderazgo corporativo, responsabilidad
cívica, etc. Se presentan los atributos al
entrevistado y los resultados se presentan en
forma de porcentaje de encuestados que eligieron
cada formulación como característica de la
empresa, en comparación del perfil con las otras
compañías. Una lista de formulaciones usada en
investigaciones es la siguiente:
- Sus
productos son líderes en su campo.
- Sus
productos dan valor real por dinero.
- Trata con
justicia las quejas de los clientes.
- Honrada en
la dirección de su negocio.
- Se puede
creer en sus anuncios.
- Una de las
empresas más preocupadas por la
investigación.
- Mantiene un
alto nivel de seguridad.
- Una buena
empresa en la que trabajar.
- Negocia
lealmente con los sindicatos.
- Una de las
mejores de las que poseer acciones.
- Una empresa
que opera a escala internacional.
- Demasiado
grande para el bien del país.
- Obtiene
excesivos beneficios.
- Sus precios
son demasiado elevados.
- Tiene
demasiados conflictos laborales.
- No se
preocupa bastante por los problemas
sociales importantes.
- Una empresa
tradicional y retrasada.
Como hemos
mencionado, se puede usar la escogencia forzosa
de una opción, de una lista. También se ha
usado la clasificación, entendida por la
selección de mayor a menor grado de los
atributos, características o rasgos que se
aplican al objeto de medición. Así se ha hecho
con productos, servicios y candidatos. Los
entrevistados han clasificado un candidato
presidencial sobre una lista de planteamientos,
atributos y cualidades marcando, en forma
graduada, cuáles elementos son más
característicos y cuáles menos
característicos. También se puede proceder a la
inversa, esto es, presentar la lista de atributos
y preguntar a cuál o cuáles candidatos (o lo
que se esté midiendo) se le aplica el atributo.
Todavía, se puede colocar la lista de atributos
a medir y pedir al entrevistado que exprese si
ese atributo lo tiene el candidato (o el objeto
de medición) mucho, bastante, poco o nada.
Se ha usado,
inclusive la calificación del 1 al 20, como en
la escuela. En una ocasión hicimos un estudio de
la imagen de la gestión del presidente y sus
ministros entre los periodistas y diseñamos la
pregunta de manera que cada periodista calificara
al ministro respectivo en su gestión "del 1
al 20, como en la escuela".
El
ideal y el diferencial semántico
El uso del
diferencial semántico se ha revelado como un
poderoso instrumento para medir la imagen
pública. Usualmente se lo utiliza en conjunción
con el concepto del ideal. El concepto del ideal
se basa en la hipótesis de que existe, en el
espíritu de cada miembro del público o
audiencia, elector o consumidor un perfil medio,
empresa, candidato o producto ideal, y que la
alternativa del individuo se encamina hacia aquel
de los objetos de medición reales que en su
percepción, se acerquen más al ideal.
El diferencial
semántico se ha usado en forma amplia,
especialmente y precisamente para evaluar
imágenes de organizaciones, productos y
candidatos a cargos públicos o el efecto de las
comunicaciones sobre dichas imágenes. Se pide a
los entrevistados que clasifiquen cada objeto de
medición según varias escalas de clasificación
de cinco o siete puntos rematadas en cada extremo
por adjetivos o frases polares o antónimas.
Pueden usarse escalas monopolares, como dulce-no
dulce, pero lo usual es el uso de escalas
bipolares, como dulce-salado, por ejemplo. En
cada caso, el entrevistado elige el punto de la
escala que se acerca a los extremos en la medida
en que tiene mucho de la palabra o frase, y así
sucesivamente, hasta el punto intermedio que
indica la neutralidad, el "ni-ni".
Se siguen los
siguientes pasos:
- se escogen
cuidadosamente los pares de adjetivos o
frases para que tengan significado en el
ámbito que se está estudiando y
correspondan los atributos o
características del
producto/servicio/empresa/candidato;
- se rotan
los adjetivos o frases
positivos-negativos unas veces a la
izquierda y otras a la derecha, para
evitar el efecto de halo;
- se trata la
escala como una de intervalos con el fin
de extraer la media de las puntuaciones
obtenidas y así obtener el gráfico.
Como ejemplo de
la importancia del diferencial semántico vale la
pena citar a McGinnis, en su famoso libro 'Cómo
se vende un presidente' 1:
John
Maddox dijo que había recorrido el país
pidiendo a la gente que evaluase a los
candidatos presidenciales sobre la escala del
uno al siete, y pidiendo también que
evaluase las cualidades que un presidente
ideal debería poseer. Si pensaban que
Humphrey, por ejemplo, era muy generoso
deberían adjudicarle un siete en el renglón
de mezquino-generoso... Maddox había trazado
lo que él denominaba la Curva del Presidente
Ideal, que era la línea que conectaba los
puntos que representaban la puntuación
media, en cada categoría, por referencia al
ideal... Los desfases entre la línea Nixon y
la línea Ideal representaban los rasgos de
personalidad que Nixon tendría que tratar de
mejorar por todos los medios.
El resultado,
con las precauciones debidas a atribuir el éxito
sólo a esto, fue ampliamente favorable. El Nixon
de pésima imagen, el hombre derrotado por
Kennedy y la televisión recuérdese el
famoso debate-, el político que ni siquiera
había podido alcanzar la gobernación del estado
de California, se instaló como inquilino de la
Casa Blanca.
La
imagen, el posicionamiento y el análisis
factorial
Según señalan
Aaker y Myers, el término posicionamiento ha
comenzado a usarse frecuentemente para significar
imagen, excepto que implica un marco de
referencia para la imagen basándose en la
competencia como punto de referencia. En lo
relativo a la imagen pública, se debe comprender
que pueden considerarse objetos a diversos
niveles de una organización: la empresa como
tal, sus productos, sus marcas y que una imagen
puede asociarse a cada uno de ellos y que cada
uno puede posicionarse con respecto a
alternativas competitivas. Si un banco se intenta
posicionar como más pequeño y afable que el
líder en captaciones, pone mayor énfasis en su
imagen definida en el contexto de un atributo
(afabilidad) y en un competidor (el líder en
captaciones). Dicho contexto resulta generalmente
implícito cuando se utiliza el término
posición en lugar de imagen.
Resulta evidente
que el posicionamiento puede ser buscado
deliberadamente, como está implícito en el
ejemplo señalado. Pero en lo que respecta al
propósito esencial de este artículo, nos
referimos más bien al posicionamiento
resultante, no sólo de un conjunto de mensajes
deliberados, sino de todos los factores que
coadyuvan en la conformación de la imagen
pública, que para el caso de las corporaciones,
Costa ha dividido en acción directa o
interacción (lo que la empresa hace -productos,
servicios, realizaciones, acontecimientos, etc.-,
cómo lo hace -calidad, estilo, personalidad
corporativa-, lo que aparenta hacer
-contradicciones entre lo primero y lo segundo-,
lo que hace sin saberlo actos
involuntarios-) y acción indirecta o
comunicación (lo que dice explícitamente
publicidad, información portavoces, etc.-,
lo que connota -lo no dicho o lo no decible:
estética, valores-, lo que da a entender
-lectura entre líneas, equívocos,
ambigüedades-, lo que no dice y debería decir
desinformación-). Eso sin contar lo que
otros dicen de ella (noticias, rumores, opiniones
ajenas) y la experiencia personal con los
productos y servicios. Este esquema que hemos
adaptado en otro trabajo al campo del liderazgo
público, en todo caso lo referimos para indicar
la multiplicidad de variables que pueden
conformar un posicionamiento y una imagen
pública. Como señalan Abascal y Grande, imagen
es el resultado de considerar no sólo las
cualidades o atributos tangibles o
identificables. En su percepción influyen
además las creencias, actitudes, roles y
experiencias previas que los individuos tienen
con respecto a marcas, productos, servicios,
candidatos y hasta países.
Los estudios de
imagen y posicionamiento, en los cuales se van a
combinar los análisis descriptivos tradicionales
y los análisis de componentes principales o de
correspondencias, más otros, como las escalas
multidimensionales y la clasificación
automática, persiguen, según Abascal y Grande,
los siguientes objetivos:
- evaluar la
notoriedad espontánea o ayudada de
productos, marcas, instituciones o
personas, pues como ya lo señalaba
Lindon, el primer paso para tener imagen
pública es la notoriedad;
- conocer los
atributos y las características que
definen la imagen y que son importantes
para los
consumidores/públicos/electores, tanto
en términos positivos como negativos,
siendo tales características tangibles,
simbólicas o sociales;
- encontrar
características diferenciadoras en las
imágenes percibidas y la posición
relativa de la compañía, marca,
producto o candidato en los atributos
relevantes;
- determinar
cuál es la mejor posición para el
producto o marca, esto es, el estudio de
imagen no debe hacerse en términos
absolutos sino relativos, pues las
personas pueden evaluar muy bien un
atributo, pero esa opinión no
necesariamente implica una ventaja
competitiva, pues también pueden
poseerlo los competidores.
Mediante
análisis multivariantes es posible construir
mapas para apreciar la situación relativa de los
productos, candidatos, compañías, etc.,
respecto de los demás con relación a sus
atributos esenciales, con lo cual se facilita la
tarea de modificación, de descarte, de
segmentación, de conocimiento de las
aspiraciones de la gente, etc. El análisis
factorial de correspondencias sitúa en el mismo
plano las características y los objetos,
poniendo de relieve en cada objeto (marca,
candidato, institución, etc.) las
características que más destacan en él y los
objetos que más destacan en ese atributo. En el
análisis de componentes principales, la
situación de los objetos de medición indicará
si tiene las características que se estudian en
mayor o menor medida que la media.
El gráfico # 2,
tomado de Abascal y Grande, presenta el plano
factorial de un análisis de correspondencias
aplicado en un estudio de posicionamiento e
imagen de marcas de automóviles. En dicho plano
se pueden estudiar las posiciones relativas de
los carros y la de éstos respecto a los
atributos. La lectura del plano se complementa
con el estudio de las contribuciones absolutas y
relativas de las variables en la conformación de
los ejes.
La
investigación cualitativa para estudiar la
imagen pública
La
investigación cualitativa también puede usarse
para estudiar la imagen pública. En los estudios
de imagen, la metodología cualitativa usada con
mayor frecuencia es el focus group. No hay una
definición precisa de la entrevista en grupo,
pues, según Pope, el término describe un
procedimiento general, no una técnica
específica. No obstante, el focus group
comprende usualmente de seis a diez personas
reclutadas de modo que cumplan características
predeterminadas (edad, uso de un producto,
estrato social, etc.) La dinámica usualmente se
realiza en una atmósfera tranquila e informal,
de estilo cuarto de conferencia o sala del recibo
de un hogar, para estimular la participación en
la conversación, durando ésta normalmente una a
dos horas y dirigida por moderadores
experimentados que trabajan siguiendo un esquema
de temas de discusión. En el país existen ya
empresas especializadas de investigación de
mercados en esta interesante área y también las
dedicadas a los estudios cuantitativos han ido
incorporando la técnica. Puede combinarse con
técnicas proyectivas y con las entrevistas en
profundidad y generalmente proporciona
información sobre aspectos tales como: 1.
información previa sobre un determinado campo
del que no se tiene ningún conocimiento; 2.
determinar actitudes, opiniones, creencias,
motivaciones de las personas; 3. Identificación
de nuevos conceptos, 4. para reducir las
modalidades de respuesta en posteriores
investigaciones cuantitativas, 5. para obtener
información complementaria sobre una
investigación cuantitativa anterior.
Los focus groups
se han hecho tan populares, aparte del obvio
menor costo que el estudio cuantitativo porque:
1. estimulan la interacción y, por tanto, la
información útil; 2. se produce la sinergia
entre los participantes, resultando, si no se
descuida el efecto individuo dominante, una
interacción en la cual los individuos resultan
más creativos, interesados y reflexivos que si
se los entrevista individualmente, 3. la afinidad
de los participantes les crea un sentimiento de
coparticipación; 4. proporcionan seguridad y
libertad, pues en algunos temas el grupo puede
ayudar a desinhibir a los participantes y a
sentirse cómodos; 5. se estimula la diversión y
el sentido lúdico de la participación en la
dinámica; 6. son flexibles, en el sentido de que
se puede ajustar la guía de una dinámica a
otra, 7. el resultado se obtiene con velocidad y
hasta en la propia observación el cliente puede
vislumbrar resultados; 8. como consecuencia de lo
anterior, la observación permite obtener
impresiones de primera mano y 9. por tanto,
estimulan las ideas de quien observa.
La entrevista en
profundidad es definida por Aaker y Day como un
método de investigación cualitativa diseñado
para explorar los sentimientos, valores y motivos
ocultos o profundos del entrevistado mediante una
entrevista personal con el entrevistador. Los
autores puntualizan que no se debe confundir con
lo por ellos denominada "entrevistas
clínicas/profundidad real" en la cual se
estimula al entrevistado a contestar a estímulos
consistentes en sujetos o palabras diciendo todo
lo que le viene a la mente, como palabras, ideas
y sentimientos. La entrevista en profundidad
busca ir más allá de las respuestas
superficiales que usualmente se dan en las
encuestas y suele asociarse con la investigación
de motivaciones, aunque esta designación haya
perdido la popularidad que llegó a tener. Puede
aplicarse a cualquier objeto de estudio,
estimulando al entrevistado para que exprese sus
ideas respecto de productos, servicios,
candidatos, causas sociales, instituciones o
empresas. Un famoso estudio mediante entrevistas
en profundidad se hizo para indagar la imagen de
las ciruelas pasas de California, que resultó
con una imagen netamente negativa, "símbolo
de vejez", de "pérdida de
energía", de lo "seco" y de no
tener "nada que ofrecer". Toda esa
información obtenida mediante esta técnica se
revirtió en una abundante publicidad que cambió
la imagen del producto y lo hizo exitoso. Con la
entrevista en profundidad se obtienen respuesta
más completas y básicas y puede hacer que el
individuo responda cuestiones que no estaría
dispuesto a decir en un focus group (desde luego,
como vimos antes, si el director de la dinámica
es hábil, eso más bien puede ser una ventaja en
esta otra técnica de entrevista grupal). No
obstante, por su duración es mucho más cara que
el focus group y puede ser bastante engorrosa
para tratar y analizar.
En los estudios
sobre posicionamiento e imagen, muchas veces se
comienza con una fase cualitativa, generalmente
focus groups o, en menor medida, entrevistas
profundas. En esta fase cualitativa se responde a
cuáles son los productos, servicios, marcas,
etc. que tiene en cuenta el público y que deben
ser comparados. Por ejemplo, reportan Abascal y
Grande en un estudio de imagen de marcas de
champú, una primera fase cualitativa para
detectar los atributos relevantes del producto,
con entrevistas a amas de casa, profesionales del
cuidado del cabello y otras personas con
diferentes tipos de cabello o preocupadas por su
conservación. Luego se hizo un estudio
cuantitativo cuyos datos fueron analizados
mediante un análisis de correspondencias. Otro
estudio reportado sobre los atributos percibidos
de las pastas dentríficas comenzó con focus
groups con estudiantes universitarios, con lo
cual se procedió a elaborar un cuestionario a
cuyos resultados se aplicó también un análisis
de correspondencias.
Conclusiones
En las poco
sistemáticas líneas que acabamos de leer, hemos
tratado de destacar el papel que el tópico de la
imagen pública, y particularmente su estudio,
tienen para la actividad de la comunicación.
Venezuela puede decirse que no está a la zaga en
relación con la investigación de la imagen.
Empresas anunciantes, agencias de publicidad,
compañías de investigación de mercados y
consultores usan y entienden la importancia de
las herramientas de la investigación, pudiendo
hacerse la recomendación de insistir en la
formación profesional metodológica y en el
control de la calidad de la información
resultante de los estudios.
Es muy deseable
que la gestión de la imagen pública de
empresas, instituciones, personas con notoriedad
pública, productos, servicios y causas sociales
utilicen la investigación de imagen, con sus
distintas vertientes metodológicas cuantitativas
y cualitativas. En este sentido, parece útil el
concepto de Sistema de Información de la Imagen
Pública.
Desde que la
empresa Datos C.A. inauguró en 1954 la
investigación de mercados en Venezuela, el
tópico de la imagen se ha ido imponiendo como
uno de los aspectos fundamentales. Al fin y al
cabo, el mundo es de la imagen.
_____
Notas:
1. McGinnis, Joe. Cómo se
vende un presidente. Edit. Alianza.
Madrid. l972. Pp. 86-87
___________
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Investigación de mercados. Edit. Prentice Hall.
México.
Dr. Iván
Abreu Sojo es
profesor de la Universidad Central de Venezuela (Caracas). Este texto se publicó en Revista Latina de
Comunicación Social,
número 39, de marzo de 2001, La Laguna
(Tenerife), y se reproduce con autorización
expresa de su editor, José Manuel de Pablos.
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