La prensa en Uruguay
Una
"desregulación" laboral de hecho
Mónica
Xavier *
Vivimos
en un país donde uno de los caballitos de
batalla de los economistas neoliberales, la
"desregulación" de los derechos
laborales, se está produciendo en el ámbito de
la prensa, lo que aparece como un adelanto
experimental, una especie de globo sonda. Aunque
sabemos que medidas similares también han tenido
lugar en otras profesiones. A esta situación de
pérdida de los derechos establecidos por la
legislación laboral se suma al índice de
desempleo general, que bordea el 15 por ciento,
el que marca a fuego a los que han propiciado y
llevado adelante la actual política económica.
Pero,
particularmente, queremos referirnos a la
situación del sector periodístico, que
atraviesa una grave crisis que ha llevado a la
pérdida de más de 300 puestos de trabajo, en un
gremio que no supera a las 2.000 personas en
actividad (algo mas de 1.700 según un censo
realizado - para Montevideo- por la Asociación
de la Prensa Uruguaya y la Universidad de la
República).
O sea, una
realidad signada por el cierre de empresas,
rebajas salariales, despidos -en algunos casos
masivos-, envío de trabajadores al seguro de
desempleo. Una tónica que eclosionó en los
últimos meses, tanto en Montevideo como en
algunos medios del interior.
En esta crisis
-que se venía incubando-, jugó un rol
importante la decisión del gobierno de suspender
(o restringir al mínimo) la publicación de
avisos oficiales. Ello determinó que hoy muchos
trabajadores de este sector se encuentren en una
situación dramática, similar por
supuesto- a la que viven otros trabajadores de
éste país.
Pero también
pensamos que en algunas empresas periodísticas
se podrían estar acercando a lo que el
periodista francés Ignacio Ramonet define:
"Los métodos utilizados señalan el imperio
de una lógica inherente al neoliberalismo:
avance de criterios estrictamente gerenciales
sobre los redaccionales, que pierden poder, con
lo que la calidad y trasparencia de la
información resulta afectada. Esta tendencia,
objetiva en todos los grandes grupos multimedia,
termina atentando contra la libertad de
asociación y defensa de los trabajadores y, en
última instancia, la libertad de
expresión."1
Los puestos de
trabajo que se han perdido, el incremento de las
prestaciones por seguro de desempleo y otras
medidas, como las tercerizaciones, la aplicación
del arbitrio de la "empresa
unipersonal", que significa una
"desregulación" de hecho de la
actividad y, por supuesto, una pérdida de
derechos laborales conquistados desde hace
decenas de años por la lucha de nuestro
movimiento sindical, así lo confirman.
Para dar al
lector un elemento abarcativo que lo haga
comprender la magnitud de lo que está
ocurriendo, es adecuado manejar algunos datos
concretos. Se ha verificado el cierre definitivo
de El Diario, La Mañana, El Día, Primera Plana
y Guambia. Se han transformado publicaciones
semanales en mensuales (Revista 3), con los
consabidos despidos. También se verifica la
tercerización de secciones enteras (deportes) en
algunos medios, en los que los trabajadores
pierden todos sus derechos, cobrando sus sueldos
con un porcentaje de los avisos que los mismos
trabajadores deben aportar. Ultimamente hemos
sabido del despido de la mayoría de periodistas
del emblemático programa "En Vivo y en
Directo" que se emite por Radio Sarandí y
de otros trabajadores del departamento de prensa,
lo dejó fuera de la plantilla de trabajadores en
actividad a alrededor de 11 trabajadores.
Otro fenómeno
que ha aparecido con suma virulencia en varios
medios es la aplicación del sistema de
"empresa unipersonal", sobre la base de
la cual los trabajadores ven retaceados sus
derechos y pueden ser despedidos simplemente
"denunciándose" el contrato
respectivo, sin derecho a despido y sin la
posibilidad de ser acogidos por el seguro de
desempleo que paga ese beneficio por seis meses.
Esa es una modalidad que está creciendo en forma
exponencial en varias empresas periodísticas.
Entonces,
estamos ante un panorama de despidos y rebajas
salariales, pasajes al seguro de desempleo,
tercerizaciones con pérdida de derechos y la
contratación en diversos medios de periodistas
bajo el mecanismo de "empresas
unipersonales". Una situación que muestra
el momento que viven los periodistas en
particular y los trabajadores de la prensa en
general, ya que también se han producido
despidos entre gráficos, personal
administrativo, de seguridad, etc.
No nos cabe la
menor duda de la importancia de este sector para
mantener en alto la libertad de prensa en
Uruguay, en la medida en que sin esos
trabajadores desempeñando sus funciones en los
medios de comunicación ella no es posible, pues
la información no tiene forma de ser recogida,
trasmitida y analizada. No hay que ser ingenuos y
bien entendemos que esa es una libertad de prensa
relativa, ya que las empresas violentando
muchas veces la ética informativa- son las que
marcan los rumbos y la información es retaceada,
reducida, transformada o no publicada, por
decisiones en las que no participan los
trabajadores sino las empresas.
No cabe duda
tampoco que la situación que atraviesan los
periodistas ocurre en el marco de la crisis
general que vive el país que, obviamente, que se
refleja en ese sector en forma especialmente
dramática.
Según
manifiestan los trabajadores de la prensa:
"el año 2000 se recordará por ser un año
en el que perdimos el número más importante de
fuentes de trabajo, se registraron decenas de
ceses de trabajadores y envíos al seguro de
desempleo, al tiempo que se operó una escalada
de desregulaciones que demolió décadas de
conquistas de nuestro gremio".2
A la hora de
"ajustar los cinturones" por parte de
las empresas, afectadas por la decisión del
gobierno de suspender los avisos oficiales y por
la menor facturación de publicidad privada,
producto de la crisis generalizada, de la caída
del producto, el "ajuste" afectó a la
parte más débil: los trabajadores, que siempre
se convierten en la variable de ajuste más
utilizada por las empresas.
Nuestra
aspiración al realizar el planteo en el seno de
la Cámara de Senadores el día 13 de diciembre
del año 2000, fue llamar la atención sobre la
situación que vive este sector y solicitar a
todos los actores (Parlamento, Poder Ejecutivo,
empresas, trabajadores, etc.) que tomen cartas en
el asunto realizando las gestiones conjuntas,
necesarias para la búsqueda de medidas adecuadas
a los efectos de solucionar una situación que se
agrava día a día.
Es necesario
entonces -en el ámbito parlamentario- que las
comisiones respectivas llamen a las partes
involucradas para en conjunto, encontrar salidas
a una situación que aparece como catastrófica.
_____
Notas:
(1) Ignacio Ramonet, "La
communication victime des marchands".
Maniére de Voir Nº 3, publicación de Le Monde
Diplomatique, Paris, noviembre 1988.
(2) Boletín Asociación de la
Prensa Uruguaya (APU) Noviembre de 2000.
*
Mónica Xavier es
senadora, presidenta de la Comisión Permanente
del Poder Legislativo y médica cardióloga. Este
texto se publicó en Bitácora,
suplemento del diario uruguayo La República, y se reproduce en Sala de Prensa con la autorización expresa de su
editor, Carlos Santiago.
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