Manuel Castells: alma de hacker
y anarquista catalán
Eduardo Castañeda H. y
Myriam Vidriales *
Hace 18 años
emprendió el estudio de las transformaciones
sociales y económicas ligadas a las nuevas
tecnologías, trabajo monumental que vertió en
la trilogía La Era de la Información, un
documento del que se ha afirmado, es un parte
aguas en el estudio de nuestra sociedad.
Manuel Castells, uno de los pocos
sociólogos en el mundo que de verdad está
conduciendo una teoría propia sobre el mundo
actual y uno de los más reconocidos
internacionalmente, habla con cierto grado de
emoción, sobre sus certezas acumuladas, pero de
la misma manera lo hace con las preguntas que
tiene, porque su tarea es esclarecer los
términos del debate, afirma, no aportar
soluciones. Lo que le interesa es producir
conocimiento, de hecho, está por echar a andar
un programa de estudio e investigación en
Barcelona sobre tecnología, información y
comunicación. Entré a la universidad a
los 16 años, nunca he salido de ella, y nunca
saldré, ha dicho.
Castells, catalán, nacido en
1942, exiliado en Francia durante la dictadura de
Franco, donde hizo el doctorado, y profesor en la
Universidad de Berkeley, en Estados Unidos desde
hace poco más de una década, menciona que
si hay un instrumento que sirve más a la
democracia que al control sobre la democracia ese
sí es Internet. Y a la vez explica que la
combinación necesaria en estos momentos para no
quedar excluido del mundo es
información-conocimiento-tecnología.
Desgraciadamente, ha dicho, pocos pueden tener
estos elementos para desarrollarse, lo cual ha
ampliado la brecha entre las zonas pobres y las
más ricas en el mundo. Para él, es necesario
encontrar formas de acotamiento al modelo
económico y tecnológico dominante, sin perder
de vista que la globalización es un proceso
irreversible.
En entrevista, realizada en el
marco de la Cátedra Julio Cortázar de la
Universidad de Guadalajara, Castells explicó la
tesis que conduce su trabajo y que es el tema
central de su nuevo libro: trato de
fundamentar históricamente que Internet lo ha
producido la cultura hacker, porque es la
cultura de comunicación horizontal y libre sin
control.
- El valor que tenían
nuestras manos, que tenía nuestra fuerza
física, han perdido importancia en el mundo
actual, ¿qué se quebró ahí y qué
consecuencias tiene?
- Yo diría que más que perder
importancia ha perdido valor económico con el
arribo de los criterios dominantes de la nueva
economía, pero por otro lado hay que recordar
que todavía hay que hacer cosas materialmente y
lo que ocurre es que cada vez más, más cosas
las hacen las máquinas. Y cuando no las hacen es
porque el trabajo es suficientemente barato,
léase China o algunas zonas de México; es
decir, más barato que si lo hiciera una
máquina. Lo que pasa es que el valor añadido
depende cada vez más de la información y el
conocimiento.
Eso es en el fondo una vieja
historia, porque siempre lo más importante en la
construcción de una catedral en la Edad Media,
cuando los criterios no eran económicos sino el
poder religioso y el llegar a Dios, era el
diseño de la catedral y las soluciones técnicas
de los arbotantes. Lo que ha cambiado es que en
la medida que tenemos una capacidad de difusión,
una capacidad tecnológica de difusión del
procesamiento de información y generación de
conocimiento en tiempo real, en todas las
actividades de la sociedad, entonces, lo que era
sólo una fuerza dominante, pero muy concentrada
en unos lugares, en unas personas, ahora se
difunde ampliamente.
Se puede hacer el paralelo con la
energía eléctrica. Fue la capacidad de
distribuirla en todas partes y con motores
eléctricos móviles, lo que permitió la gran
explosión industrial, y partir de ahí quien no
tenía electricidad, por muy fuerte o listo que
fuera, no podía funcionar. En este momento es lo
mismo, sin la capacidad educativa, cultural y
tecnológica lo que se hace está subordinado a
la generación de este valor.
Consecuencias: quiere decir que el
poder de la mente, ligado a la capacidad
tecnológica es mucho más importante que
cualquier otro poder, incluso que el poder del
dinero. Con capacidad tecnológica y de
conocimiento se puede obtener dinero, pero con
dinero y sin capacidad tecnológica se pierde ese
dinero.
- Sin embargo, la exclusión
se da en el mundo a una escala mucho mayor, por
esa brecha que se abre, aparece el Cuarto Mundo,
como lo llama. ¿La lucha está perdida?
- Yo creo que nunca se pierde la
lucha, porque afortunadamente la sociedad no
está determinada por la tecnología o la
economía; la sociedad depende de la acción
humana. Pero esa acción humana se da en ciertos
marcos. Por ejemplo, hay países y zonas pobres
del mundo que se están organizando para
incorporarse a ese tipo de desarrollo
tecnológico y económico.
Acabo de formar parte de un
comité asesor para Kofi Annan, secretario
general de las Naciones Unidas, a partir del cual
se va a organizar un grupo de trabajo sobre
Tecnología, Información, Comunicación y
Desarrollo Global, en el que la idea es que
durante tres años se va a hacer un esfuerzo
considerable con donaciones de grandes empresas y
acciones de gobiernos, para llevar a cabo
proyectos de desarrollo específico en una serie
de países del Tercer Mundo que sirvan como
ejemplos para que se monte un proyecto de escala
mayor.
Esta es una reconducción de lo
que era la estrategia tradicional de ayuda. Hay
que seguir ayudando a la gente que muere de
hambre, que no tiene agua, pero el problema es
que las necesidades son tan grandes que si no
atacamos la raíz del problema los recursos se
irán quedando cada vez más limitados. La idea
es cómo pasamos a la transformación del sistema
productivo a una integración dinámica en este
sentido.
- ¿Pero qué diferencias
tiene este proyecto con el ya conocido de
transferir tecnología así nomás a los países
del Tercer Mundo, que no funcionó?
- Ese es el peligro. En principio,
la concepción es que se trata de proyectos
integrales, de acciones simultáneas, en que la
mismo tiempo hay que desarrollar los recursos
humanos y el hecho de que esos recursos humanos
necesitan expresarse a través de medios
tecnológicos. Entonces, si no hay
comunicaciones, si no hay computadoras, si no hay
Internet, si no hay sistemas de información,
esos recursos humanos no tienen ese apoyo. Por
tanto tiene que ser a la vez una política de
desarrollo de recursos humanos, de transferencia
tecnológica y de desarrollo económico de nuevo
tipo. La idea es no sólo difundir Internet, sino
difundirlo en la práctica cotidiana de las
personas para las cosas que le son importantes.
Por ejemplo en la escuela, en la salud, en el
desarrollo económico...
- Internet sirve en la medida
que la gente tenga la capacidad para usarlo...
- Que tenga la capacidad y que les
sirva para algo, no como gadget, no para
jugar, sino para vivir y salir de la pobreza.
- Hay por una lado un discurso
felizológico y por otro uno que
rechaza de golpe el fenómeno de la
Globalización e Internet. Y los Medios casi
siempre están del lado del discurso del
felizólogo. ¿Cuál es el papel que
deben de jugar los Medios en este momento?
- Bueno, cuidado, los Medios no
necesariamente están en el lado del
felizólogo, para los Medios, en
general, las malas noticias son las buenas
noticias y por consiguiente cada vez que hay un
informe catastrofista de los efectos perversos de
Internet, esa es la primera página. En las
páginas de reportajes, lo que les encanta es el
futuro, que sean como cuentos, como películas de
ciencia ficción.
Los Medios son el mecanismo de
formación de opinión en nuestra sociedad.
Siempre han sido importantes, pero ahora mucho
más porque son ubicuos, son muy flexibles y en
la medida que pasamos a Medios que son menos de
masas y más enfocados, como en Internet,
cualquier tipo de opinión entra en ese sistema
de hipertexto comunicativo.
La relación con Internet es muy
importante porque es realmente el medio de
comunicación central de nuestra sociedad, y
además cambia. Si tenemos que resumir en una
transformación el conjunto de las
transformaciones de la sociedad de la
información, es Internet. Aún para los que no
lo tienen, porque en la medida que todo lo
importante pasa por Internet, los que no lo
tienen quedan excluidos de lo importante.
Internet es uno de los medios
menos conocidos y más deformados de los medios
de comunicación. Acabo de terminar un libro
sobre el tema, en el que he trabajado los tres
últimos años. Todo mundo me pedía que
resumiera mi trilogía de La era de la
información en un libro de 200 páginas y mi
respuesta seria fue que ya estaba muy resumida
(risas). Lo que he hecho ahora es algo distinto,
que es intentar sintetizar lo que sabemos sobre
Internet y situarlo en un marco de una reflexión
sobre lo que es -yo nunca hablo de lo que puede
ser-.
Ahí lo que aparece es que
Internet está muy articulado a la sociedad, no
es un instrumento externo de la sociedad. Ha sido
producido socialmente, por tanto las
características de libertad que trae Internet
son características tecnológicas producidas
culturalmente. Mi tesis que trato de fundamentar
históricamente es que Internet lo ha producido
la cultura hacker, porque es la cultura de
comunicación horizontal y libre sin control. Y
los hackers tienen distintas expresiones,
unas son contraculturales, otras son las de los hackers
en las universidades que trabajaban para el
Departamento de Defensa de Estados Unidos. Y que
lo que les interesaba no era ni la guerra ni
nada, sino el desarrollo de Internet como un
medio de comunicación nuevo.
Pero en qué es nuevo. Es el
primer medio de comunicación en la historia que
es de muchos a muchos en tiempo real o elegido.
Nunca ha habido un medio de comunicación de
muchos a muchos. Hay de uno a muchos, como los
medios de masas; de uno a uno; pero de muchos a
muchos nunca ha habido. Y además, en tiempo real
o en tiempo seleccionado, eso es nuevo y eso ha
sido diseñado culturalmente. El desarrollo de
Internet tiene que ver con la capacidad de las
distintas sociedades y de los distintos grupos
sociales; y las formas en que ha sido apropiado
lo han cambiado. Internet ni aliena, ni separa,
al contrario, aumenta la sociabilidad, la
comunicación...
- Pero tampoco democratiza,
¿o sí?
Vamos a ver, no necesariamente,
pero tiene más lógica estructural
democratizante que otros medios de
comunicación. Por ejemplo, están los países
como China que intentan por un lado desarrollar
Internet, que tienen una política activa de
desarrollo de Internet porque saben que es
esencial. Pero qué pasa, por un lado lo
aplastan, consiguen eliminar proyectos con
presión desde los servidores de Internet, no por
la comunicación, porque una vez que se hace la
comunicación no hay manera de detenerla. Y por
otro lado, lo que ocurre en China es que hay una
cantidad de noticias, de ideas difundidas por
Internet, no directamente políticas, pero que en
el fondo son mucho más subversivas, de libertad
individual, de formas culturales distintas, pero
no explícitamente políticas.
Yo recuerdo lo que vivimos en
España durante el franquismo en que se podía
publicar prácticamente lo que se quisiera en los
periódicos a condición de que no fuera
explícitamente político. No era político
movimientos de barrio, ni alternativas
culturales, ni mujeres, ni la ecología. Cuando
se dieron cuenta, la nueva política, de la nueva
sociedad, se había difundido en todas partes y
estaban buscando dónde había una proclama
comunista, que obviamente no había.
Lo que quiero decir es que ningún
instrumento tecnológico por sí mismo crea
democracia; la democracia es un proceso social y
político. Pero si hay un instrumento que sirve
más a la democracia que al control sobre la
democracia ese sí es Internet. El problema de
Internet no es tanto el control político, sino
algo distinto, que es el fin de la privacidad. Y
por eso para mí la batalla política en estos
momentos es el tema de la encriptación.
Y el problema de la encriptación
es con el Estado. Con las empresas también, pero
sobre todo es con el Estado. Siempre es la misma
historia de que los criminales van a utilizar la
encriptación... pero ellos ya utilizan la
encriptación, ellos no tienen problemas, se los
pasa el Ejército, entre otros. Entonces, la idea
de que la gente puede tener su propia
comunicación, con códigos de comunicación no
controlables por nadie o muy difícilmente, es
una idea muy libertaria, muy profundamente de
libertad, casi anarquista. Entonces, ahí se
está dando una batalla seria.
- En cierta forma, como
consecuencia de las posiciones sin matices de
globalifóbicos y
globalifílicos respecto a Internet,
se le ha satanizado y en algunos casos se le
busca restringir, ¿cree que esto va a
desarrollarse más?
- Es una batalla, como todos los
grandes procesos sociales a intereses
contradictorios y en este caso es realmente una
batalla por la autonomía de las personas y de
los movimientos sociales, con respecto a las
instituciones dominantes de la sociedad.
Entonces, como bien se dice,
Internet ha sido, es, un instrumento esencial del
movimiento antiglobalización, pero éste no es
la Cuarta Internacional, no es una organización
sólida, porque ese tipo de organización sería
muy fácil de destruir.
El movimiento antiglobalización
es una serie de grupos ligados a sus sociedades
con sus proyectos específicos, que luego se
conectan los unos a los otros. Por un lado de
forma permanente a través de Internet, pero no
quiere decir que lo hagan cada día, sino cuando
necesitan algo; y por otro, que a través de
Internet convergen sobre un impacto mediático en
un momento determinado, como Seattle, como Praga.
Esa estructura reticular, multiforme en que un
movimiento se cansa y se va y no pasa nada, y que
hay otros que se articulan, es lo que ha dado
fuerza al movimiento antiglobalización. Y eso no
podría existir sin Internet. Más aún, otros
movimientos como el movimiento ecologista
internacional, está organizado en Internet; cada
vez más el movimiento feminista está organizado
así; el movimiento de derechos humanos...
Internet es un instrumento hoy día tan
importante para los movimientos sociales, como lo
es para las corporaciones multinacionales.
Son dos vías contradictorias en
cierto modo, en que hay conflictos sociales cada
vez más fuertes. Por tanto, Internet se ha
convertido en un instrumento de acción social,
que cambia la forma de organización del
movimiento. Por ejemplo, el movimiento obrero
industrial no se puede pensar sin la existencia
de la fábrica, como gran organización de
trabajo, de condiciones estandarizadas... Bueno,
el hecho de que Internet sea el instrumento
fundamental de organización de movimientos
sociales, -lo mismo que lo es para la empresa-,
cambia el carácter del movimiento, hace a los
movimientos reticulares, multiformes; genera un
debate sin generar organización permanente. En
fin, volvemos al anarquismo catalán de
principios de siglo, que es lo mío, pero sin
todo lo que había al lado que era la necesidad
de la organización dura, seria, que era la
contradicción de los principios anarquistas.
- ¿Cuáles serían los
obstáculos más grandes que hay para la
democracia; de verdad quienes tienen el control
económico en el mundo les interesa la
democracia?
Primero, el problema es que el
control económico del mundo desgraciadamente no
lo tiene nadie, y digo esto, porque si
supiéramos quién lo tiene, podríamos
concentrar los esfuerzos (risas). Pero cómo se
controla el mercado financiero global; cómo se
controlan los flujos mundiales de desarrollo de
tecnología y de innovación; no hay quien
controle eso.
Segundo, qué es la democracia
prácticamente, no sólo como ideal. Hay una
definición que a los sistemas económicos y
tecnológicos mundiales no les molesta y es la
siguiente, formulada por el francés Robert
Scarpit: la democracia es cuando a las cinco de
la mañana llaman a la puerta de tu casa y crees
que es el lechero. Creo que esta definición de
democracia defensiva es la fundamental. Son los
derechos de la persona; la vieja definición de
democracia de John Locke.
Después de eso, la democracia hoy
día qué es, son elecciones. Creo que son
esenciales, que sin elecciones democráticas y lo
más limpias posibles no se pueden construir
sociedades, pero también sabemos los límites.
Entonces, democracia como elecciones libres cada
cuatro años, hay muy poca gente que le cause
problema. Por tanto la idea de que los poderes
del mundo son antidemocráticos; si tomamos esos
dos casos, no son antidemocráticos, al
contrario, más bien la ideología de los poderes
económicos dominantes, lo que justifica todo, es
que la democracia existe y que los procesos
sociales y todos los conflictos se pueden tratar
a través de ella.
Y yo creo que no, la democracia es
una condición necesaria, pero no suficiente.
También mirando en la práctica, -no es en
función de mi filosofía personal-, si miramos
en América Latina qué vemos, que hay
elecciones, pero hay injusticia social y no sólo
eso. Kofi Annan encargó para la Asamblea del
Milenio el año pasado una encuesta de opinión
mundial a Gallup, sobre la opinión de la gente
sobre la democracia, los gobiernos, etcétera. El
resultado es que dos terceras partes de los
ciudadanos del mundo, incluyendo Estados Unidos,
piensan que sus gobiernos no los representan.
Entonces, la democracia tal y como
la tenemos, no le molesta a los poderes fácticos
de la nueva economía. Otro tipo de cosas, de
participación activa de los ciudadanos, control
social de las inversiones; ese tipo de cosas sí
que les molestan.
Ahora, al mismo tiempo ha habido
un cambio bastante importante de actitud y que
está ligado al movimiento de globalización. De
vez en cuando voy al Foro Económico Mundial de
Davos, porque para mí es un lugar de
observación muy importante a donde va toda la
élite mundial; y en esa reunión, en el grupo de
Davos, está habiendo una reflexión
absolutamente profunda sobre el qué representa
la globalización. Y que explícitamente ellos
reconocen que se debe al impacto del movimiento
antiglobalización, entonces, algo que parecía
imposible: la idea de que hubiera la
globalización por un lado y una serie de
movimientos sociales articulados por otro,
creando fuerza, reconstruyendo la relación
crecimiento económico y control social, que en
el capitalismo era burguesía-movimiento obrero y
que había desaparecido como dualidad
contradictoria; ahora estamos empezando a ver que
existe.
Hay exageraciones y manipulaciones
por las dos partes, pero lo importante es que hay
esa dinámica. Y mi aportación personal a esto
es esclarecer los términos del debate, no dar yo
soluciones, entre otras cosas porque hay una
inflación de intelectuales dando sus soluciones.
* Eduardo
Castañeda H. y Myriam Vidriales son periodistas
mexicanos. Este texto fue publicado en la
edición de abril de 2001 de la revista
electrónica puntoG, y enviado
por sus autores como colaboración para Sala de Prensa.
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