La hora del
periodismo cívico
Sergio
Bustos *
Campañas
y elecciones. Como director de periódico usted
ya sabe cómo planificar ese tipo de cobertura.
Se trata de una práctica habitual.
Designa a un
reportero político y, tal vez, a otros dos
reporteros para que sigan la pista de los
candidatos. Los reporteros analizan y escriben
sobre lo que el candidato dice y hace. Quizás
sus periodistas intenten, incluso, entrevistar a
los candidatos y preparar una nota acerca de la
persona que hay detrás de cada uno de ellos.
Pero, ¿por qué
no intentar hacerlo de otro modo? Olvídese por
un momento de los candidatos. Hable con los
votantes. Realice una encuesta. Analice los
resultados. Escoja los 10 temas más importantes
para los votantes. Cada semana tome uno de esos
temas y escriba un artículo bien documentado
sobre el asunto. Finalmente, hable con los
candidatos e indague cuáles son sus puntos de
vista sobre ese tema en particular.
Esa no es una
práctica común. Pero, sin dudas, podría dar
lugar a mejores artículos.
En los Estados
Unidos, cada vez más y más periódicos
desde San Francisco a Miami están
invitando a los lectores a tomar parte de la
cobertura de las campañas políticas. Cerca de
170 periódicos de todo el país han adoptado
esta práctica con el fin de involucrar más al
público en los asuntos de la comunidad.
La filosofía
detrás de este nuevo modo de cubrir las noticias
y, en especial, las campañas políticas, ha dado
lugar a un popular movimiento entre los
periodistas de Estados Unidos. Un movimiento que
tiene que ver tanto con la democracia como con el
periodismo, y que lleva el nombre de
"periodismo cívico".
Sin embargo, no
todo el mundo está de acuerdo con sus
principios. La lista de escépticos incluye
editores de los más destacados y poderosos
periódicos de Estados Unidos: el Washington
Post y el New York Times, por citar
algunos.
De cualquier
manera, el concepto básico del movimiento de
periodismo cívico es atractivo, y los
periodistas latinoamericanos podrían aprender
una nueva lección poniendo oídos al debate
sobre el tema que tiene lugar en los Estados
Unidos. Para comprender el debate, sin embargo,
es preciso estar al tanto de sus breves
antecedentes.
El padre no
oficial del periodismo cívico es Davis
"Buzz" Merritt. Merritt, un periodista
con casi 40 años de experiencia, es director de The
Wichita Eagle, de Kansas. El
periódico tiene una circulación de 122,000
ejemplares, aproximadamente, en una ciudad de
más de 300,000 habitantes.
En 1988, Merritt
se sintió desencantado y molesto con la
cobertura de la campaña presidencial entre el
expresidente George Bush y Michael Dukakis, rival
por el partido demócrata. Su jefe se quejó de
que la cobertura de prensa careció de una
discusión seria de los temas importantes de la
campaña.
Terminado el
proceso, Merrit prometió a sus lectores que las
cosas serían diferentes en las siguientes
elecciones, y lo hizo por escrito.
Antes de que se
iniciara la campaña por la gobernación de
Kansas, en 1990, escribió un editorial en el que
informaba sobre los planes de cobertura del
periódico. "Creemos que los votantes tienen
el derecho de que los candidatos aborden los
temas en profundidad", escribió.
Merrritt agregó
que los lectores del Eagle tendrían
"la oportunidad de comprender en detalles
los puntos de vista de los candidatos acerca de
los asuntos de más importancia para el estado de
Kansas".
Cumplió su
promesa. Ese año, The Wichita Eagle
lanzó un proyecto para propiciar la
participación del público en las elecciones por
la gobernatura del estado. El periódico hizo una
encuesta entre los residentes locales. Al revisar
los resultados, los reporteros encontraron
cuáles eran los 10 temas de más importancia
para la comunidad. La delincuencia, el desarrollo
económico, los impuestos y los servicios de
salud estaban en la lista. Cada sábado, los
reporteros escribían extensos artículos con
antecedentes, informaciones y análisis sobre
cada uno de esos 10 tópicos. Crearon también un
espacio semanal para publicar los puntos de vista
de los candidatos sobre cada uno de los temas.
Jay Rosen,
profesor adjunto de periodismo de la Universidad
de Nueva York y director del "Proyecto sobre
la vida pública y la prensa", habla con
entusiasmo acerca del trabajo de Merritt.
"
Where They Stand (¿Qué
proponen?) el nombre del
proyecto, más que una guía para los
votantes, fue un debate sobre lo que en realidad
debe ser la política: preocupación pública y
debate público", dijo.
Los esfuerzos de
Merrit impulsaron un movimiento nacional. Y,
desde entonces, es muy probable que el periodismo
nunca vuelva a ser el mismo.
Periódicos de
todo el país comenzaron a examinar sus tácticas
de cobertura de las elecciones. Por todas partes
comenzaron a proliferar proyectos. "La Voz
del Pueblo", nació en Boston,
Massachusetts. "Nosotros, el pueblo",
se creó en Madison, Wisconsin. En San Francisco,
"La voz del votante" acaparó titulares
y en Miami, la mayoría del pueblo apoyó el
proyecto "Conversaciones de la
comunidad".
Finalmente
Merrit plasmó sus ideas y experiencias sobre el
periodismo cívico en un libro titulado
"Periodismo cívico y vida cívica: ¿por
qué no es suficiente con contar las
noticias?"
The Pew
Charitable Trusts, una acaudalada organización
filantrópica con sede en Philadelphia,
Pennsylvania, respaldó el concepto e inició sus
propios esfuerzos al establecer en Washington The
Pew Center for Civic Journalism, dedicado a
apoyar el ejercicio del periodismo cívico y
ofrecer ayuda económica a los periódicos que lo
ejercen.
En un informe
sobre cinco casos de diarios que asumieron
proyectos de periodismo público, Jan Schaffer,
subdirector del centro, escribió que el
periodismo cívico había "fortalecido"
el papel del periodismo en una democracia.
"Cuando los
periodistas alientan la participación de los
ciudadanos, mejora el nivel de solución de los
problemas de la comunidad, y también mejora el
periodismo", escribió.
Ese no es el
punto de vista de Leonard Downie, director
ejecutivo del Washington Post.
"Lo que
más me molesta es que algunos periódicos en
lugar de utilizar sus páginas editoriales o la
columna del editor, usan sus espacios destinados
a las noticias para lograr efectos específicos
en la comunidad", afirma Downie en
"Breaking The News: How the Media Undermines
Democracy in America", un libro publicado
por James Fallows.
Fallows,
reportero del Atlantic Monthly considera
que el periodismo cívico es un modelo que puede
ser utilizado para restaurar la imagen de la
prensa. El libro critica a los medios de prensa
por ser "irresponsables" en la manera
en que utilizan su poder y por no cumplir su
cometido.
Otros argumentan
que el periodismo cívico no es nada nuevo. Para
ellos significa simplemente hacer buen
periodismo.
Merritt, sin
embargo, afirma que el periodismo cívico es un
fenómeno aún nuevo y en definición. "En
este momento tan temprano en la vida del
periodismo cívico nadie tiene un derecho de
autor en cuanto a cómo llevar esa filosofía a
los medios impresos y electrónicos",
escribió Merritt en el Media Studies
Journal. "Ese es el porqué de toda
esta experimentación, y por eso es tan
esencial."
En un artículo
para la revista American Journalism
Review, Carl Sessions Stepp, profesor de
periodismo de la Universidad de Maryland,
aplaudió el movimiento de periodismo cívico,
pero afirmó no estar convencido de que sea la
respuesta correcta para los males que sufre la
prensa en Estados Unidos. Sin embargo, considera
que, de todo esto, los periodistas pueden
aprender varias lecciones.
"La parte
más difícil del periodismo cívico ya ha sido
hecha: ha roto las barreras del cambio",
escribe Stepp. "Le ha dado energía a la
comunidad periodística y ha creado un ímpetu
que no debe desperdiciarse".
Ciertamente, el
periodismo cívico ha animado a algunos
directores de medios de prensa en América
Latina, quienes recientemente participaron en un
evento dirigido por Steep. El forum tuvo lugar en
el American Press Institute, cerca de Washington.
"Me
entusiasmó el tema", dijo Miguel Febles,
jefe de redacción de Listín Diario, de
Santo Domingo. "Hay una búsqueda de nuevos
caminos para ganar el interés del público en
los periódicos, y esta es una idea
novedosa."
Febles afirmó
que su periódico utiliza el método convencional
en la cobertura de elecciones. Muy pocas veces
hablan con los votantes. Es a los candidatos y
los funcionarios del gobierno a quienes se
dirigen sus reporteros a la hora de cubrir las
campañas políticas.
Rafael Agustín
López, secretario de redacción y editor de
suplementos del diario El Sur, de
Concepción, Chile, dice que su periódico quiere
tener más interacción con la comunidad.
"Nosotros queremos saber cómo se
hace," dijo.
Pero hay que
hacerlo con cuidado, opina Philip Meyer, profesor
de periodismo de la Universidad de la Carolina
del Norte, Estados Unidos.
"El
objetivo del periodismo público es crear una
comunidad en constante aprendizaje, que discuta,
no solo desde una actitud emotiva, sino sobre la
base de cómo funcionan las cosas", dijo
Meyer. "Abandonar el principio tradicional
de la objetividad periodística al practicar el
periodismo no necesariamente tiene que ser malo
si podemos sustituir la objetividad del método
periodístico."
"Ese
patrón es mejor y nos permite mantener nuestra
honestidad", dijo.
* Sergio
Bustos es
director de la revista Latin Trade. Este artículo se reproduce de la
revista Pulso
del Periodismo con
autorización de su editor. (Nota:
Para más información sobre periódicos de
Estados Unidos que practican el periodismo
cívico, puede consultar la siguiente página de
Internet: http://www.cpn.org. Una
vez dentro, oprima "Topics" y luego,
"Journalism".)
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