Sala de Prensa


29
Marzo 2001
Año III, Vol. 2

WEB PARA PROFESIONALES DE LA COMUNICACION IBEROAMERICANOS

A R T I C U L O S

   
   


Entrevista con Héctor García

Nacho López: imágenes hechas de luz

María Victorina Saldaña *

Héctor García, decano de la fotografía en México, habla del papel de Nacho López en el fotoperiodismo mexicano, quien en sus inicios deseaba ser cineasta, músico, escritor y fotógrafo. Al ver frustrada su profesión cinéfila se refugió en la imagen, que le sirvió como un pequeño cine, en el que podía contar historias.

Evocar a Nacho López es recordar, también, la vida de Héctor García, quienes a los 18 años unieron su amistad a través de la fotografía.

La voz diáfana de García afirma: "Nacho fue un gran ´cuate´, con el qué podía discutir, pelearme y discernir con sinceridad, sin herirnos personalmente.

"La controversia -asevera- forjó una estrecha amistad y nos llevó a ser siempre mejores fotógrafos. Nunca hubo rivalidad artística o fotográfica; y si la hubo, era parte de la razón de ser de la misma discusión. Chispazos que producen luz y fuego".

La mirada de Nacho

Niño inclinado leyendo en la calle, México D.F., ca. 1950 © Fondo Nacho López / Fonoteca Nacional del INAH

La mirada de Nacho es una mirada profunda que ve al México de las culturas ancestrales, donde se encuentra sus obras magistrales. Él dedicó especial cuidado para captar la luz y sombra del drama, y la tragedia de estos seres. Sin duda, deseó entregar al fotógrafo profesional y/o aficionado -modesto o sofisticado- imágenes fieles al suceso.

Al trabajar para los periódicos, Nacho López vivió un sentimiento de frustración. Hombre de gran cuidado con sus materiales, en la prensa su material muchas veces fue tirado a la basura. Ante este descuido se unió a otros compañeros y defendió el derecho de autor en la fotografía.

La inquietud de Nacho abarcó otras facetas, como la enseñanza. "Sí, fue un técnico, dio lecciones de fotografía en México, se preocupó por enseñar. Esta etapa le permitió conocer a mucha gente y tener un entorno de seguidores".

La nostalgia y reflexión envuelve el ambiente en el que Héctor García afirma que cada quien ha hecho con su obra un nombre, estilo, carácter y un interés particular. De ahí que Nacho López se interesó en transmitir una forma de repetición de la imagen con el cambio en el espacio, denominado "the fiction", historietas que deseó controlar, ya que en su mente tenía un guión escrito, en el que hacía una serie fotográfica. Pero, ¿qué lo motivó? La respuesta es simple: su oficio cinematográfico. Nacho López se interesó en el cine porque es un género que relata una historia a través de imágenes y la fotografía es lo mismo, sólo que es estática.

Conchero, detalle del penacho, México D.F., ca. 1950 © Fondo Nacho López / Fonoteca Nacional del INAH
Nacho López tenía muchas ganas de realizar cine, pero en aquella época los líderes charros eran quienes decidían el futuro de los cinematógrafos. Indirectamente, Gabriel Figueroa, su maestro, le negó el acceso a la época de oro del cine nacional, al seguir las reglas del sindicalismo. No obstante, el joven fotógrafo vio sus sueños hechos realidad al ver que en el fotoperiodismo podía plasmar sus guiones.

Gabriel Figueroa, como todos los líderes charros, había sido impuesto políticamente para controlar a los trabajadores para contar con sus votos para el partido en el poder.

Gabriel Figueroa, asegura Héctor García, "no frustró de manera personal la carrera cinematográfica de Nacho López, sino fue por su función como líder de un sindicato, tenía que ver que los votos de los trabajadores fueran a dar a un partido y para un candidato preseleccionado; esa era la política del dedo. Todo estaba en el engranaje de la mecánica del poder.

Nacho quería ser director de cine, quería ser como Charles Chaplin: fotógrafo, músico, guionista. Cuando podía, agarraba una chamba en los noticiarios o comerciales. Le satisfacía en la medida que tenía la cámara en la mano, pero el producto no era, precisamente, lo que tenía en mente: sus películas.

A decir de Héctor García, ambos fueron educados para realizar cine, pero ninguno llegó a conseguirlo; ahí llegaban aquellos que tenían familiares o amigos en el medio.

"Al principio de la carrera me di cuenta de esto, no me gustaron las historias que se contaban en las películas... rumberas y charros; lo sentí falso. Y me fui directamente al fotorreportaje. Pero Nacho López hizo su lucha por hacer cine. Nunca lo logró, pero después vio que la fotografía, cámara en mano, era una posibilidad para expresarse. Tuve éxito y Nacho siguió mis pasos. Aunque él traía sus ideas cinematográficas.

En su faceta como maestro y profesional, ¿cómo era Nacho López, la persona?

"Sabía comunicarse con los alumnos y se realizó con ellos al formarlos, pero su mayor interés fue su acercamiento al mundo indígena. Al trabajar para el Instituto Nacional Indigenista (INI), logró plasmar las necesidades de los pueblos a través de imágenes, testimonios y documentales de la vida indígena. Era un mundo fascinante que le dio la oportunidad de estar en contacto directo con las etnias y sus culturas, con sus circunstancias políticas y económicas."

Mujer arrodillada sobre un rebozo, toma en picada, , México D.F., ca. 1950 © Fondo Nacho López / Fonoteca Nacional del INAH

Todo lo vio con su cámara y dejó un testimonio de su realidad, pero también registró su cultura por medio de sus costumbres al documentar fotográficamente sus fiestas.

En el mundo fotográfico de Nacho también aparece la vida social urbana, los tiempos libres, la noche, los cabarets, todo en lo que hubiese imagen. Por ejemplo, ve el movimiento de tráfico y lo documenta a través de los espacios, la arquitectura y los personajes cotidianos. Solo le interesaba la forma y registrar la cotidianidad del tiempo. Se asomó a los pulquerías, a los lugares públicos, a los mercados. Acercaba la cámara a los rostros de las personas y a sus gestos.

En cada fotografía hay una historieta por sí misma, en la que capta lo que sucede, aquí no la dirige. Registró la realidad en sus fotografías, en las que descuidó la composición, pero nunca la esencial y objetividad del hecho.

Héctor García asegura: "Para Nacho López, el pueblo es el más rico en imágenes, ya que las clases se vuelven moralistas en algunas circunstancia que obligan a un cierto modo de conducta. De ahí que Nacho privilegiara la forma al fotografiar las circunstancias generales de la acción de la gente, y en particular de las capas sociales más libres, que son las populares, de la cuales existen expresiones más sinceras".

Jugador de billar observando la posición de las bolas, México D.F., ca. 1950 © Fondo Nacho López / Fonoteca Nacional del INAH
Nacho así era una persona sincera y abierta, tenía la necesidad captar la verdad. Aunque hay fotos que están muy compuestas y simétricas.

Nacho López coincidió con el trabajo de Héctor García, y su amistad se gestó en 1945 cuando ambos eran estudiantes de la Academia de Arte Cinematográfico. Desde entonces sostuvieron platicas en torno a la fotografía, sus conceptos e intenciones y críticas sobre la ella.

Al respecto Héctor García afirma que sus conversaciones iniciaban al mediodía en una cantina, con una cerveza, hasta altas horas de la madrugada, cuando los sacaban a empujones. Allí podían platicar, beber, comer y discutir. Y después se la seguían en la calle, en una pared o poste de la luz, hasta que salía el sol. Siempre discutiendo sobre fotografía.

"En nuestras platicas expresamos nuestro modo de ser y sentir de la fotografía... Eramos jóvenes, briosos con diferentes puntos de vista, siempre nos apreciamos porque había la posibilidad de un diálogo. Fuimos una mancuerna, como bolas de billar; siempre chocando, pero haciendo juego."

Su platica central fue la fotografía, después empezaron a frecuentar las galerías y los museos, entre los artistas, escultores, pintores, poetas, Así inició su acercamiento al mundo del arte y la cultura. Sus ideas y proyectos coincidían con los artistas. Sus reuniones fueron con los hermanos Casasola, Mayo, Díaz y todos los fotógrafos del periodismo.

El fotoperiodismo del siglo XXI

Héctor García dice que la fotografía vive un tiempo de realización desde su nacimiento hace 170 ó 180 años, desde su invención hasta este momento. "La fotografía ha estado siempre en la parte más fantástica de la ola, en la espuma; en la mezcla con el agua y el aire. En nuestros días la fotografía está en la cúspide del interés del hombre".

El fotógrafo, dice, "es un personaje que le interesa tomar la fotografía y descuida los intereses prácticos. Ese aspecto se lo deja a otra persona. Dentro del fotoperiodismo no hay un fotógrafo que aspire a la riqueza; le preocupa la imagen, captar el suceso y vivir en el filo de la navaja. El fotógrafo está en el centro de la acción, respira la acción, la convulsión de los seres que intervienen en los hechos y, sobre todo, la historia humana".
Mujer llorosa recostada en un libro de actas, México D.F., ca. 1950 © Fondo Nacho López / Fonoteca Nacional del INAH

Héctor García deja en el aire una una reflexión: "Un periodista nunca muere, simplemente se diluye y se integra al aire. Y como él tiene tantos, tantos impactos emocionales, bebe el whisky, el tequila, la cerveza o los tres juntos para controlar su pasión profesional".


* Derechos Reservados: Cuartoscuro®. Este texto fue publicado en el número 44 (Sept.-Oct..2000) de la revista Cuartoscuro y se reproduce con la autorización expresa de su director, Pedro Valtierra.


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