El papel
del periodismo de investigación
en la sociedad democrática (I)
Darío
Klein *
"Revelar al mundo algo que le
interesa profundamente y que hasta
entonces ignoraba, demostrarle que ha sido
engañado en algún punto
vital para sus intereses temporales o
espirituales, es el mayor
servicio que un ser humano puede prestar a sus
semejantes"
John Stuart Mill
1.
AMPLIACIÓN DE LA AGENDA MEDIATICA
La tarea de
"perro guardián" que el sistema
democrático le asigna a la prensa se ve
potenciada cuando hablamos de periodismo de
investigación. Consideramos que ninguna otra
forma de periodismo cumple esta misión con más
idoneidad.
El director del
diario ABC, Luis María Ansón, lo
explica claramente:
"El
periodismo de investigación asume la parte
más delicada y difícil en esa misión de
defensa de la transparencia democrática, al
sacar a luz los casos, a menudo ocultos e
invisibles por su propia naturaleza".
1.1. El
periodismo de investigación agrega información
Si los medios de
comunicación de masas construyen la realidad
social e inciden en lo que la opinión pública
conoce, el periodismo de investigación colabora
en esa tarea aportando nuevos temas para la
agenda mediática y ampliando el espectro de los
acontecimientos noticiosos.
Como veíamos
hacia el final del capítulo anterior, la
producción noticiosa habitualmente se inicia con
acontecimientos, que son la materia prima de la
noticia.
Sin embargo, el
periodismo de investigación se separa del resto
de las prácticas periodísticas de los mass
media porque, en su caso, acontecimiento y
noticia son lo mismo.
Una
investigación periodística, por su naturaleza
de ir a buscar aquello que se resiste a ser
revelado, descubre o crea el acontecimiento.
La publicación
de una historia de investigación es un
acontecimiento en sí misma y normalmente
introduce, agrega o revive un tema en la agenda
mediática. De esta manera, no hace más que
enriquecer el debate público, agregándole temas
y argumentos.
2.
EL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN, PERRO GUARDIAN
DE LA SOCIEDAD
Pero el
periodismo de investigación no solamente agrega
cantidad de temas al marco cognitivo
democrático. Sobre todo, agrega calidad.
Javier del Rey
plantea que "la calidad de la democracia
depende de la calidad de la comunicación que se
produzca en la democracia" (Del Rey, 1989,
p. 229), y afirma que "sólo se consigue una
efectiva democratización, o una mayor
democratización en una sociedad democrática, en
razón de sus instituciones, mediante un aumento
de la calidad y de la racionalidad de la
comunicación social que en ella se produce"
(ibid., p. 33) y que "un incremento en la
calidad de la comunicación supone siempre
perfeccionamiento y consolidación de la
convivencia en democracia" (ibid., p. 215).
Y, como lo
indicaban los periodistas de investigación
españoles, con expresiones como "es
periodismo puro" (Eduardo Martín de
Pozuelo), "es periodismo en estado
puro" (Francisco Mercado) o "cualquier
labor periodística debería ser de
investigación" (Ramón Tijeras), el
periodismo alcanza su mayor grado de calidad y
profesionalismo justamente con el periodismo de
investigación.
Mayoritariamente,
los reporteros y la bibliografía actual sobre
periodismo coinciden en que solamente el
periodismo de investigación logra efectivamente
iluminar las zonas oscuras de la sociedad,
conquistar el conocimiento a propósito de algo y
reducir la incertidumbre.
En las modernas
y complejas democracias modernas, es precisamente
en el periodismo de investigación donde se
produce una comunicación social de mayor
racionalidad y calidad.
El profesor Ted
J. Smith, publicó en 1991 un artículo en el que
criticaba el trabajo de los periodistas en
general y decía que no estaban cumpliendo su rol
de perro guardián, entre otras cosas, porque:
- el
ejercicio periodístico es básicamente
una actividad de escaso rigor intelectual
y con marcada tendencia a la
simplificación;
- los
periodistas suelen carecer de
conocimientos técnicos adecuados para la
mayor parte de las cuestiones complejas
de la vida actual;
- el trabajo
periodístico se ejecuta sin la
reflexión y el sosiego que son deseables
en una adecuada labor crítica (Martínez
Albertos, 1994, p. 18).
Precisamente,
esos defectos anotados por Smith son los que
pretende solucionar el periodismo de
investigación. Ese vacío que puede presentar,
en algunos casos, la prensa que no investiga, es
justamente el que la investigación seria logra
llenar.
Los formatos
informativos habituales no dan la posibilidad de
reflexionar, de buscar más allá de lo evidente,
de explicar complejidades.
Como lo plantea
James Deaking:
"Los
noticieros vespertinos de la TV disponen de
unos 21 minutos para cubrir un mundo inmenso,
desordenado y complicado. Las consecuencias
son la superficialidad e incomprensión"
(Deaking, 1991, p. 31).
Eugene Roberts,
por su parte, lo resume así:
"La
sociedad -especialmente nuestra sociedad
democrática- empieza a fallar cuando no es
adecuadamente informada. ¿Informa a sus
lectores un periódico que se niega a hacer
periodismo en profundidad, periodismo de
investigación? La respuesta es,
enfáticamente, no. Sin el deseo de llevar a
cabo periodismo de investigación, un
periódico falla a sus lectores. Les da
cobertura incompleta" (Roberts, 1988, p.
12).
Según Philip
Meyer, el punto débil del tradicional periodismo
de actualidad es:
"que el
periodista carece de una certeza de criterio
para calibrar las fuentes en conflicto y se
ve forzado a utilizar el tradicional
objetivismo, el cual implica la temeraria
suposición de que todas las voces profesan
un equivalente afán por la verdad"
(Meyer, 1993, p. 37).
Por eso,
Martínez Albertos asegura que:
"El
papel del 'watch-dog' se materializa
justamente mediante la elaboración de los
'reportajes de investigación"
(Martínez Albertos, 1994, p. 24).
Y agrega:
"Por
consiguiente, preguntarnos sobre la vigencia
de las tesis del perro guardián es
preguntarse sobre la utilidad práctica, en
la vida de las comunidades políticas, del
reportaje investigativo. Más aún,
podríamos concluir que la revisión y puesta
al día de la tesis del perro guardián viene
condicionada por la consideración de cuáles
son los requisitos técnicos y deontológicos
para la preparación y redacción última de
un correcto reportaje de investigación"
(Martínez Albertos, ibid., p. 24).
John Suart Mill,
al ligar su concepto de libertad al de verdad y
hablar de la utilidad de la heterodoxia, hace una
descripción que goza de especial significación,
aplicada al análisis del periodismo de
investigación:
"revelar
al mundo algo que le interesa profundamente y
que hasta entonces ignoraba, demostrarle que
ha sido engañado en algún punto vital para
sus intereses temporales o espirituales, es
el mayor servicio que un ser humano puede
prestar a sus semejantes" (Stuart Mill,
1979, p. 77)
Al fin y al
cabo, todo se reduce a la necesidad de una prensa
libre en las sociedades democráticas. Y creemos
que el lugar donde dicha libertad se demuestra
más patentemente es precisamente en el
periodismo de investigación.
Esta práctica
periodística supone el extremo más osado de la
libertad de expresión: una prensa que investiga
y denuncia a las propias instituciones que
garantizan su libertad.
3.
EL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN ENRIQUECE EL
DEBATE
Como vimos
previamente, Robert Dahl identificaba el grado de
riqueza del debate público como un elemento
fundamental para medir la democratización.
Y precisamente,
mediante la ampliación de la agenda de temas y a
través de una mayor calidad y racionalidad en la
comunicación, las revelaciones de los
periodistas de investigación no hacen más que
enriquecer ese debate.
El debate
público no solamente se potencia a través de la
presentación de todas las partes, de todos los
puntos de vista, de todas las caras de la moneda.
Es más, en
sociedades tan complejas como las actuales, ese
embotellamientos de mensajes a veces simplemente
aumenta la confusión del público y,
contradictoriamente, puede dar lugar a un
deterioro en la comunicación.
El periodismo de
investigación independiente intenta solucionar
ese problema. Intenta desenmarañar y captar más
claramente la compleja realidad que nos rodea.
Javier del Rey
lo explica de la siguiente manera:
"No es
suficiente la pluridad de emisores y no es
suficiente la libertad que para todas las
opiniones quería y propugnaba el filósofo
inglés (Stuart Mill): al periodista se le
supone amplia formación porque su tema es,
en definitiva, hurgar en la sociedad,
distinguir entre medios y fines, priorizar, y
conseguir racionalidad en el tratamiento de
los temas socialmente relevantes" (Del
Rey, 1989, p. 47).
La simple
presentación de versiones antagónicas de los
hechos ya dejó de ser efectiva. Hoy, cada vez
más, el poder político, social, privado y/o
cultural tiende a inmunizarse contra la
falsación y la crítica.
Por eso, los
medios de comunicación independientes tienen la
función de contestar las versiones promulgadas
por el poder con la versión, contrastada y
verificada, más cercana a la verdad.
Montserrat
Quesada afirma que:
"las
sociedades modernas y los tiempos actuales
exigen que la libertad de información y la
crítica pública del poder no se construyan
solamente a partir de simples opiniones de
los más atrevidos. Es necesario que tales
opiniones vayan respaldadas por la solidez de
los hechos y para ello el trabajo de
investigación es tarea ineludible"
(Rodríguez, 1994, p. 11).
Hagan o no hagan
periodismo de investigación, los medios cumplen
la función de construir la realidad social. Esta
realidad será más o menos cercana a la verdad,
más o menos completa, más o menos diáfana,
dependiendo de la calidad del periodismo al que
acceda la sociedad. Y ni el periodismo de
actualidad, ni el periodismo de declaraciones, ni
las filtraciones interesadas y ni siquiera el
periodismo de denuncia logran la claridad, la
profundidad y la certeza que sí puede lograr el
periodismo de investigación.
Ninguna de esas
prácticas periodísticas cumple tan
acertadamente la tarea de perro guardián de las
instituciones democráticas. En todos estos
casos, el producto periodístico simplemente
refleja versiones interesadas de la realidad que
no colaboran a la racionalidad ni aclaran tan
eficientemente aquellos aspectos de la realidad
que permanecen en la penumbra.
Como nos dijo
Philip Meyer, el padre del periodismo de
precisión:
"Una
sociedad democrática necesita modos de poner
a prueba la realidad. Los políticos y los
grupos de interés definen la realidad para
que ésta se amolde a sus necesidades. Los
periodistas de investigación pueden poner a
prueba sus versiones de la realidad
acumulando hechos que puedan crear una
realidad más objetiva".
Además de
controlar a las instituciones y enriquecer el
debate público, el periodismo de investigación
tiene como función justamente cuidar a la propia
democracia, denunciando a aquellos que subvierten
las reglas del juego democrático.
Y así como las
investigaciones pueden abarcar todo el espectro
de la realidad que va desde lo individual a lo
institucional o desde lo social a lo político,
su papel de control, de sacar temas a luz, de
desentrañar lo oculto, lo ocultado y lo
olvidado, de aclarar lo complejo, se cumple
también a lo largo y ancho de la sociedad y no
se reduce solamente a los aspectos electorales.
3.1. Combate
contra la complejidad
Volvamos una vez
más a Robert Dahl, quien, como ya vimos,
argumentaba que el tamaño de las sociedades
modernas, dinámicas y pluralistas
convertían a
estas sociedades en entramados cada vez más
complejos y generaban instituciones y gobiernos
cada vez más inabarcables.
Ante esta
situación ineludible, el periodismo de
investigación cumple la función de ayudar a los
ciudadanos a participar en las decisiones que
afectan a sus vidas, desenredarles y llevarles de
manera lo más clara posible una síntesis de la
realidad que los rodea.
En otras
palabras, tal como afirma la hipótesis de
partida, construir un marco cognitivo más rico y
adecuado a la creciente complejidad de las
sociedades democráticas o en proceso de
democratización.
No solamente es
un hecho que los ciudadanos no tienen
prácticamente otra forma de acceder a las
decisiones de las instituciones que rigen su vida
que a través de los medios masivos, sino que,
ante la complejidad de la sociedad y el gobierno,
no pueden hacerlo sin un tipo de periodismo de
calidad que logre racionalizar y organizar ese
mundo.
A estas alturas
seguramente sería ocioso repetir que ese es uno
de los fines del correcto periodismo de
investigación.
Dice Eugene
Roberts:
"A
medida que el gobierno se vuelve más grande
y más complejo, lo mismo que la sociedad, a
medida que la ciencia y la tecnología
explota, a medida que los temas se vuelven
más opacos y arrolladores, el periodismo
convencional se vuelve cada vez más
inadecuado" (Roberts, 1988, p. 12).
Por eso, Philip
Meyer sostiene que, para los periodistas:
"hubo
un tiempo en que todo lo que hacía falta era
amor a la verdad, vigor físico y cierta
gracia literaria. Todavía el periodista
necesita esos recursos, pero ya han dejado de
ser suficientes. El mundo se ha vuelto tan
complicado, el incremento de información
disponible tan ingente, que el periodista
tiene que ser alguien que investiga y no
sólo que transmite, un organizador y no
sólo un intérprete, así como alguien que
reúne y hace accesibles los hechos"
(Meyer, 1993, p. 25).
*
Darío Klein,
periodista uruguayo, es miembro del Consejo
Editorial de Sala de Prensa. Actualmente trabaja en la cadena de
televisión estadunidense CNN,
en Atlanta, como editor periodístico y
periodista de investigación. Es doctor en
periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis realizada sobre
Periodismo de Investigación, de la cual
reproducimos éste que es el capítulo V.
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