Dimensión
científica del periodismo
Enrique
de Aguinaga *
I
LA PREGUNTA DE TODOS LOS
DIAS
El
16 de octubre de 1869, en la onda revolucionaria
del destronamiento de Isabel II, Henry Morton
Stanley, corresponsal inglés, de veintiocho
años, que se encontraba en Madrid, al servicio
del New York Herald, recibe la orden de su
director:
-Busque a
Livingstone.
Desde la costa
africana del Indico, Stanley se interna en el
continente y, por fin, el 28 de octubre de 1871,
en Ujiji (Tanzania), junto al lago Tanganika, da
con el paradero de Livingstone. El dialogo del
encuentro, paradigma de cortesía, lo cuenta
originariamente Stanley en su Diario con
estas precisas palabras, luego tan repetidas:
--El doctor
Livingstone, supongo.
--Sí, caballero.
--Doy gracias a Dios por haberme permitido
encontraros.
--Me considero dichoso por estar aquí para poder
recibiros. (1)
Tras el
histórico saludo, Livingstone y Stanley se
retiran a dialogar en el interior de la cabaña
de aquel y, para empezar, el periodista entrega
al misionero una saca con el correo que se había
acumulado en Alejandría hasta el 1 de noviembre
de 1870. Livingstone la abre, separa dos cartas
de sus hijos y, con ellas en la mano, le pide al
periodista noticias generales.
--Ved primero
las cartas, doctor. Debéis estar impaciente por
leerlas.(2)
A la invitación
de Stanley , Livingstone responde con una demanda
que debería estar escrita en las paredes de
todas las Escuelas de Periodismo:
--He esperado
cartas durante años y ahora tengo paciencia.
Algunas horas más no son nada. Dadme noticias en
general. ¿Que sucede en el mundo? (3)
II
EL PERIODISMO, COMO
RESPUESTA
A la pregunta ¿Qué
sucede en el mundo? el Periodismo responde
con noticias o informaciones; pero no de modo
inorgánico, sino con noticias o informaciones
sometidas a un sistema de clasificación.
Los periódicos
que, en las páginas de publicidad, utilizan
frecuentemente el rotulo de anuncios
clasificados, podrían poner, al frente de
todas sus paginas y con toda propiedad, el
rótulo de noticias o informaciones
clasificadas, en cuanto que (idea capital) el
Periodismo es un sistema de clasificación de la
realidad, que trata de proporcionarnos una imago
mundi.
¿Que sucede
en el mundo? La imposibilidad de responder a
la pregunta en todos sus términos, determina una
doble característica del Periodismo, doble
característica que configura su sistema:
Primera, el
Periodismo actúa por sinécdoque
(representando el todo por la parte), y, segunda,
se manifiesta por conjuntos (diferenciando
entre acto informativo y acto periodístico)
En el continente
periodístico se acomodan sistemáticamente los
hechos conceptuados como más importantes
mediante dos operaciones matrices del Periodismo,
que son las operaciones de selección y de
valoración.
Selección
y valoración periodísticas, dicho de
modo coloquial, son las operaciones que
determinan lo que se publica y lo que se deja de
publicar y, sucesivamente, el modo en que se
publica aquello que se ha considerado digno de
publicación.
Mundo,
realidad, actualidad, clasificación,
importancia, selección y valoración. En
estos siete términos se puede resumir, de
momento, el repertorio de ideas básicas para una
consideración científica del Periodismo.
La dimensión
científica del Periodismo, así suscitada,
se sitúa no sólo en el marco de las Ciencias
Sociales, sino también en el marco de la Teoría
del Conocimiento, en cuanto conceptuación de un
saber específico, el ya definido como saber
periodístico. (4)
Empezamos así a
alejarnos de la concepción artística del
Periodismo, en cuanto suma de intrepidez,
ingenio, gracia, talento, oportunidad o
vocación. Y, al mismo tiempo, empezamos a
aproximarnos a la consideración de la esencia
del Periodismo, que, en definitiva, es el
objetivo de su consideración científica.
Hay una
tradicional resistencia a aceptar la dimensión
científica del Periodismo. Es una inercia
que tanto procede de la ignorancia sobre la
existencia y formalización de la teoría o
esencia periodísticas como de la abrumadora
presencia de los efectos o resultados prácticos
del propio Periodismo.
Se confunde la esencia
del Periodismo con los efectos del Periodismo
que son muy llamativos, que son como la hiedra
que oculta el árbol que le sirve de sostén.
Abrumados por
los efectos, se llega a creer que la esencia
del Periodismo es su mercancía y su
influencia en la sociedad, cuando esencialmente
el Periodismo es una taxonomía, una clasificación
de la realidad. Lo que ocurre es que aquella
taxonomía genera poder o contrapoder y, por lo
tanto, conflicto para el dominio de ese poder.
III
AMBITO UNIVERSITARIO
La dimensión
científica del Periodismo tiene su
residencia, claro está, en la Universidad y, por
lo tanto, su hito histórico en la incorporación
de los estudios de Periodismo al ámbito
universitario, que, en España, se produce en
1970, no como un acto repentino o caprichoso sino
como consecuencia de un largo y muchas veces
incómodo proceso.
A la
anticipación del profesor Fernando Araujo (5) que, en 1887, en la Universidad de
Salamanca, organiza un primer curso de
Periodismo, sucede la iniciativa de la
Asociación de la Prensa de Madrid que, en 1899,
intenta una Escuela de Periodistas y deja un
jugoso debate público con una pregunta
clarividente que se repite a lo largo del siglo
XX:
La
Escuela de Periodistas ¿ha de ser
científica y teórica o todavía
habrá de marcarse más su carácter
especialista y práctico? (6)
Subrayo el todavía.
Todavía no
había escrito Joseph Pulitzer su discurso
fundacional de 1904, con el vaticinio de que,
antes de que finalice este siglo, las Escuelas de
Periodismo serían incorporadas a la Universidad,
como lo están el Derecho o la Medicina. (7)
Todavía no se
había fundado en Alemania, en 1916, bajo la
dirección de Karl Bücher, el Leipziger
Institut für Zeintungskunde, del cual y de
la Zeitungswissenchaft o Ciencia del
Periódico son cualificados representantes Otto
Groth, Walter Hegeman y Emil Dovifat, hoy
instalados en los repertorios universitarios.
Todavía los
periodistas españoles, asociados en la
Federación Nacional de Asociaciones de la Prensa
y reunidos en asamblea general, en Sevilla, en
1923, no habían manifestado su deseo de una
Facultad de Periodismo. (8)
Todavía el
catedrático Alfredo Mendizabal no había
publicado, en 1928, en la Universidad de
Zaragoza, su perspicaz y completo informe sobre
la instalación de los estudios de Periodismo en
la Enseñanza Superior, que la explica como la
pretensión de ayudar, fomentar y cultivar por
métodos científicos la vocación periodística.
(9)
Todavía, uno de
los periodistas egregios del siglo XX, Walter
Lippmann (10), patrocinador del
asentamiento universitario del Periodismo, no
había formulado su alegato ante la asamblea
londinense del Instituto Internacional de la
Prensa, en 1965, reclamando para el periodista la
existencia de un cuerpo de saber organizado. (11)
Todavía los
estudios de Periodismo no se habían incorporado,
en 1970, a la Universidad española (12), cuyas funciones principales al
servicio de la sociedad, según la vigente Ley,
son la creación, desarrollo, transmisión y
critica de la ciencia, así como la preparación
para el ejercicio de actividades profesionales que
exijan la aplicación de conocimientos y métodos
científicos. (13)
Todavía no se
había pronunciado el nombre de las Facultades de
Ciencias de la Información, que actualmente,
sólo en el seno científico de los Departamentos
de la Sección de Periodismo de la Universidad
Complutense de Madrid, han propiciado la
elaboración de 239 tesis doctorales. (14)
IV
ESENCIA DEL PERIODISMO
¿En qué
consiste esencialmente el Periodismo? ¿Cuál es
la razón última o la índole que permanece,
cuando el Periodismo se despoja de todos sus
accesorios? ¿Qué es lo que identifica al
Periodismo de cualquier tiempo y lugar, con
independencia de los estilos y de las técnicas?
¿Existe una esencia a la que se pueda reducir
todo Periodismo y que al mismo tiempo sirva para
definir cualquier Periodismo que lo sea
esencialmente?
¿Cuál es, en
definitiva, la dimensión científica del
Periodismo?
Puedo decir, sin
hipérbole, que a la respuesta de aquellas
preguntas he dedicado mi vida profesional y mi
vida académica, procurando que no me sucediera
como al herrero, que a fuerza de machacar se le
olvidó el oficio, o como a la ruedecilla del
reloj, que cumple con exactitud sus rotaciones
pero nunca sabe la hora que es.
Con tal
espíritu critico, en 1953, al impartir un curso
sobre Reporterismo, tengo un primer destello de
la esencia del Periodismo, que es un
destello excluyente y radical: frente a la
tradición y contra lo que cabría esperar, la esencia
del Periodismo no es la Redacción, entendida
como forma de escritura.
Así, atisbo la
idea de que el Periodismo no es sólo la
persecución de la noticia (versión heroica y
cinematográfica) o la escritura urgente
(versión talentosa y artística) o la influencia
en la mentalidad pública (versión magistral y
redentora), sino que hay algo que ahí está, en
el fondo, pero que todavía no llamamos por su
nombre. Y así lo dejé escrito en las
conclusiones de aquel curso:
... hemos
visto (escribí entonces) cómo, por
diversos y a veces complicados
procedimientos, el reportero procura
contestar a la pregunta de Livingstone (¿Que
pasa por el mundo?), que es la pregunta
del lector de periódicos. Tiene que haber
una mente superior en el periódico para
ensamblar las piezas del mosaico de la
realidad. La cuestión final es la de si tal
composición se verifica correctamente, en la
debida proporción. (15)
V
EL PERIODISMO COMO
PERIODIFICACION
Para mí, la
primera formalización de aquella idea esencial
se produce en la Escuela Oficial de Periodismo de
Madrid, cuando, en octubre de 1957, con el
claustro de profesores, asisto a la apertura de
curso y escucho la lección inaugural del
director, el profesor Beneyto, que expone el
concepto de periodificación, como
fundamento de la dimensión científica del
periodismo. (16)
En un párrafo
de aquel discurso se concentra la proposición.
Es un párrafo cargado de sugerencias :
Una de
las raíces olvidadas, entre las que pueden
servir de etimología del término
Periodismo, es aquella nos trae el regalo del
concepto de periodizar o periodificar, que
consiste en agrupar las ideas y los acaeceres
en las parcelas determinadas por la
cronología. Partiendo de ahí, los
hontanares del Periodismo encuentran sabores
de ritmo y vigores de método. Porque en
realidad el periodista, es, antes que otra
cosa, un ordenador de informaciones y
opiniones.
Una coincidencia
viene a potenciar la tesis de la periodificación:
por una parte, la crisis de la periodicidad
como característica del Periodismo y, por otra
parte, la consolidación de las Ciencias de la
Información.
La implantación
de la televisión y la extensión de la radio
como medios populares de comunicación asientan
la técnica de la información instantánea y
continua, arrebatando a la Prensa, típicamente
periódica, la primacía de la noticia. Vivimos
inmersos en un sistema periodístico que es un continuo
aristotélico.
Así se entiende
fácilmente la crisis de la periodicidad
periodística. El Periodismo, desde su dimensión
científica, ya no lo es tanto por la periodicidad,
por su cadencia rítmica, como por la periodificación,
por su sistema clasificatorio.
Por otra parte,
según el propio Beneyto, la periodificación
constituye un principio científico del
Periodismo.
¿Como enunciar
este principio en un ambiente en el que todavía
se discute y ridiculiza la existencia de la
Escuela de Periodismo?
Tiene que pasar
la etapa vergonzante de la Ciencia del Periodismo
y tienen que consolidarse, con su aceptación,
las Ciencias de la Información para que la periodificación
pueda presentarse como un hallazgo que
modifica la concepción tradicional del
Periodismo.
VI
INVESTIGACION DOCENTE
Sobre aquella
base, a partir de la tesis doctoral, mi
investigación docente sobre la dimensión
científica del Periodismo queda replanteada
como el reto de recuperar la idea de Beneyto y,
desde ella, proyectar la trama lógica de su
desarrollo.
La
clasificación es el leitmotiv de mi
investigación que elaboro principalmente en el
aula de Redacción Periodística con el contraste
de los alumnos, de modo que, curso tras curso, en
programas y lecciones, se perfila la idea de la vis
clasificatoria del Periodismo.
La
investigación se formaliza en mi tesis doctoral,
en mi proyecto docente de Cátedra y en la
Cátedra misma, y también en la compilación
presentada, primero, en el Centro Internacional
para las Ciencias de la Comunicación de la
Universidad de La Laguna (17) y, después, en la Universidad
Central de Bogotá (18) y en la Universidad de
Navarra (19).
La
formalización de la investigación parte de las
ideas tradicionales que se superan (antítesis) y
de las nuevas ideas que se proponen (tesis)
según los dos enunciados siguientes:
- La
antítesis del Periodismo concebido como
sistema es el Periodismo concebido como
estilo. Paralelamente a la tesis del
Periodismo como ciencia corresponde la
antítesis del Periodismo como arte, del
mismo modo que al Periodismo como modo
clasificatorio corresponde el Periodismo
como modo narrativo.
- La tesis
de la investigación se resume en los
siguientes términos: el Periodismo es
esencialmente un sistema de
clasificación (periodificación)
de la realidad, constituida por los
hechos y opiniones actuales, mediante
operaciones metódicas de selección y
valoración, efectuadas por aplicación
de los factores de interés, propios de
cada ámbito social, y de los factores de
importancia, propios de cada medio de
comunicación periodística. (20)
La tabla de
Mendeleyev se denomina periódica, en
cuanto clasificatoria, en cuanto sistema de
clasificación de los elementos en razón de sus
pesos atómicos, del mismo modo que el
Periodismo, en cuanto periodificación, es
un sistema de clasificación de la realidad en
razón de la importancia de los hechos, sistema
que enlaza con la tradición de la Taxonomía,
representada por Linneo, como gran clasificador
de la Naturaleza. (21)
Ahora bien, la
inercia del Periodismo, en cuanto realidad
cotidiana al alcance de todos, se opone a que lo
periodístico sobrepase la simple idea de la
práctica o de la aplicación en el seno de los
hábitos sociales. Hace falta un esfuerzo
especulativo para depurar el concepto de
Periodismo, liberándolo de sus aspectos formales
o de sus encarnaciones.
Hace falta tal
esfuerzo para entender, por ejemplo, que, aunque
el Periodismo se manifieste por medio de la
Prensa, la Radio o la Televisión, no toda Prensa
es Periodismo ni toda Radio es Periodismo ni toda
Televisión es Periodismo.
Hace falta tal
esfuerzo para entender, por ejemplo, que, en
tanto que se puede hablar de Prensa
pornográfica, hablar de Periodismo
pornográfico sería una incoherencia. Hace
falta tal esfuerzo para llegar a la conclusión
de que la periodicidad no es el valor
esencial del Periodismo.
La concepción
del Periodismo como periodificación no
niega ninguno de las concepciones del Periodismo;
pero se reafirma como la concepción esencial
entre todas las posibles concepciones del
Periodismo, como la concepción científica o
Periodismo neotérico, de modo semejante a
la Filosofía neotérica o a la Medicina neotérica,
que ya están en el diccionario. (22)
VII
HACIA UNA TEORIA DEL
PERIODISMO
Vladimir Hudec,
decano de la Facultad de Periodismo de la
Universidad Carolina de Praga, se pregunta ¿Qué
es el Periodismo?, ¿cuáles son la esencia del
Periodismo y su lógica interna? Y el mismo
se responde:
... una
explicación completa de estas cuestiones
sólo se puede encontrar en una verdadera
investigación científica, teórica, de las
complejas leyes internas que existen
objetivamente en el Periodismo, como existen
en todo fenómeno social...
Es esta
lógica, estas leyes internas, lo que
constituye la Teoría del Periodismo, ciencia
en pleno desarrollo que forma parte de las
Ciencias Sociales. (23)
La resistencia a
aceptar la dimensión científica del
Periodismo persiste y se trasmite a la hora
de aceptar la existencia de una Teoría del
Periodismo, no sólo por la general relación
entre Ciencia y Teoría, sino también, en este
caso particular, por la dificultad de admitir la
cuestión previa y aclaratoria de lo que se deba
entender por Periodismo a estos efectos.
La concepción
del Periodismo como sistema de clasificación de
la realidad o, abreviadamente, como periodificación
plantea inmediatamente, como cuestión básica,
el criterio de la clasificación.
Así se enuncia,
en efecto, en la primera tesis doctoral sobre
periodismo, De relationibus novellis,
defendida el 8 de marzo de 1690 en la Universidad
de Leipzig, por Tobías Peucer, que expone el
principio de la selección periodística con el
mismo razonamiento que ahora yo lo expongo aquí (24). Mejor dicho: yo explico ahora en
la Universidad Complutense el principio de la
selección periodística con los mismos
fundamentos que ya se explicaba hace trescientos
años en la Universidad de Leipzig.
Así, para la
Teoría del Periodismo, como teoría
propia, claramente diferenciada de la Teoría de
la Información y de la Teoría de la
Comunicación, se derivan tres cuestiones
capitales:
- En qué
consiste la importancia periodística;
- métodos
para su determinación y selección en
cada caso; y
- criterios
de valoración de los elementos
seleccionados para componer, con arreglo
a esta valoración, el conjunto final.
Los
tradicionalmente llamados actos periodísticos,
son para la periodificación actos de reporterismo,
de noticierismo, de comentarismo o
de publicismo, elementos de la periodificación
pero no la periodificación misma; actos
que no se deben confundir con la periodificación,
como no se confunde, por ejemplo, la
albañilería con la arquitectura.
Un reportaje --y
aquí ya tenemos el escándalo dialéctico-- no
es un acto periodístico sino un acto de reporterismo,
un acto aportado como elemento clasificable. El
acto periodístico (clasificatorio) se produce
cuando el reportaje se instala o deja de
instalarse, de un modo u otro modo, en un
conjunto ordenado valorativamente para dar una
versión de la realidad, una respuesta a la
pregunta de Livingstone.
El reporterismo
o captación; el noticierismo o
información; el comentarismo u opinión;
y el publicismo o colaboración --sigue el
escándalo dialéctico-- son operaciones
instrumentales, auxiliares o coadyuvantes del
Periodismo, operaciones todo lo importantes y
brillantes que se quiera pero, en la Teoría
propuesta, no son el propio Periodismo.
Habrá que
repetir por enésima vez que la función esencial
del Periodismo concebido como periodificación
es la clasificación de la realidad y por ende la
determinación de contenidos del continente
periodístico, para añadir que la finalidad del
Periodismo, así concebido, no es la información
--el escándalo alcanza su cumbre-- sino la
trasformación de la información en
conocimiento.
Es decir, la
organización del caos acumulativo de los datos
en una forma de saber que es el saber
periodístico, de modo que la información
sea materia prima del conocimiento. (25)
El escándalo
dialéctico de aquel aserto (la finalidad del
Periodismo no es la información) puede
curarse con otro escándalo mayor: el
Periodismo no busca la verdad, afirmación
bien elemental en el análisis, no por el cínico
consejo (no dejes que la realidad arruine tu
reportaje) sino porque efectivamente el
Periodismo no busca la verdad, sino la noticia,
que no es lo mismo, ni mucho menos, aunque la
noticia deba ser verdadera.
La
transformación de la información en
conocimiento es la cúspide de la Teoría del
Periodismo; pero esto que ahora se presenta
como desideratum científico ya ha pasado por la
intuición poética.
Elliot, en su
poema "La Roca", se pregunta: ¿Donde
está el conocimiento, perdido en la
información? (26)
VIII
CREACION DE LA REALIDAD
En esta
perspectiva teórica, la transformación de la
información en conocimiento, operación capital
del Periodismo, es en definitiva un modo de
ordenación del caos de la realidad para que
resulte inteligible (27). El Periodismo como orden
(producto de una clasificación) y el periodista
como ordenador (en la expresión de
Beneyto) no son ocurrencias extravagantes. Cuatro
referencias pueden apuntar los antecedentes de
este pensamiento.
La primera
aparece hace casi setenta y cinco años en la
Enciclopedia Espasa y por eso resulta notable su
anticipado despegue:
Hay en el
Periodismo algo que impide encuadrarlo en un
genero literario determinado. Exige un
talento sintético, de cultura enciclopédica
y superficial, de agilidad mental, de
clasificación de hechos, de critica que
gradúe la importancia de cuanto desfila por
la vida, de distribución de cosas, que no
hay nada que pueda confundirse con el
Periodismo. (28)
La segunda es de
un clásico del Periodismo, Emil Dovifat, que en
su clásico tratado, en los años cincuenta,
subraya aquella concepción clasificatoria:
La tarea
del redactor consiste en ordenar y su mérito
no está tanto en el escribir como en el
saber buscar y en la iniciativa, que deben
ser oportunos y fructuosos. (29)
La tercera, de
los años ochenta, la plantea metafóricamente
Carlos Luis Alvarez, "Cándido", en su
discurso "Información y conocimiento" (30):
Creemos
que el cielo estrellado es el súmmum de la
armonía porque lo proyectamos sobre un plano
e introducimos el orden de las
constelaciones. Pero en realidad es un caos.
Así pasa con la actualidad, donde se juntan
fenómenos de toda índole por modo abrupto y
a veces arbitrario, aunque luego los
proyectemos ordenadamente en los periódicos.
(31)
La cuarta, en
fin, es del profesor Martínez Albertos, director
del Departamento de Periodismo I, que puede
considerarse como la escuela complutense de estas
y otras investigaciones concurrentes:
El
redactor, en contra de lo que dice el
Diccionario de la Real Academia Española, no
es la persona que "pone por escrito
cosas sucedidas, acordadas o pensadas con
anterioridad"... (el redactor) es el
profesional que dentro de un medio de
comunicación periodística tiene
habitualmente capacidad de decisión sobre
estas tres cuestiones: sobre los temas o
asuntos que van a ser abordados, sobre las
fuentes que van a ser utilizadas y sobre las
formas expresivas concretas en que los
mensajes informativos van a ser plasmados (32)... De entrada ...
todos los redactores tienen una cosa común
dentro del trabajo periodístico: clasifican
la realidad, según feliz descripción de
Aguinaga. Aíslan, ordenan e interpretan los
hechos que continuamente se están
produciendo. (33)
La
clasificación periodística, que aplica
criterios subjetivos de importancia, al mismo
tiempo que transforma la información en
conocimiento, formula una interpretación de la
realidad. Esta idea es una de las claves de la
Teoría del Periodismo que se enuncia diciendo
sencillamente: Todo Periodismo es
interpretativo.
La división
clásica en Periodismo Informativo y Periodismo
Interpretativo queda reducida a una utilidad
didáctica tan artificiosa como la pretendida
diferencia y separación de informaciones y
opiniones. La información, como producto de la
selección y la valoración, ya es inicialmente
un producto interpretativo (no hay
información inocente, se dice) y no hace
falta ser un especialista para tener la prueba
cotidiana de cómo se puede opinar por medio de
informaciones aparentemente objetivas.
Como es natural,
la Teoría depura estos planteamientos y matiza
la diferencia entre interpretación y opinión,
en cuanto que la interpretación es inmanencia y
la opinión es contingencia del Periodismo, que
se especifican en versiones y juicios,
respectivamente.
No acaban aquí
las consecuencias del análisis teórico. El
Periodismo al clasificar la realidad de modo
interpretativo, crea nueva realidad.
La actualidad
es una "invención" de los periodistas,
que recrean los hechos para facilitar su
conocimiento general, escribe el profesor
Benito. (34)
Así se puede
decir que el hombre informado periodísticamente
vive una realidad artificial, que no falsa, en
cuanto que es producto de la aplicación de una
tabla de valores que distribuye la importancia y
el interés de los hechos con el criterio
subjetivo del medio.
La traducción
vulgar del principio de Heisenberg (35), según la cual, para el
observador, toda realidad por el hecho de ser
medida queda modificada (36), podría parafrasearse
aplicándola a la función periodística, en
cuanto observación y medida de la realidad, que
así aparece como una Efemerometría
persuasiva y, por ello, generadora de nueva
realidad.
La naturaleza
intrínsecamente interpretativa del Periodismo
con su acompañamiento de opiniones contingentes
no sólo plasma los valores de la importancia y
el interés (lo que importa y lo que no
importa, lo que interesa y lo que no interesa, en
cada momento) aprobando y desaprobando la
realidad, sino que establece la frontera de lo
deseable y lo rechazable, que inevitablemente se
trasmite como mentalidad y, en definitiva, como
conducta potencial, capaz de generar una nueva
realidad.
El sistema
periodístico ha elevado a categoría cotidiana
el axioma de que sólo existe aquello de que
se informa y con este axioma la posibilidad
de la aniquilación de la realidad por las
censuras, desde las más toscas, gubernamentales
y transitorias, a las más sutiles, ocultas y
permanentes. Así se ha acuñado la expresión dictadura
de los medios y el neologismo democratura
(fusión de democracia y dictadura).
(37)
¿Puede decirse,
así, que la realidad de mañana, sobre la que
habrá de operar el Periodismo, es una realidad
impensada?
IX
CONCLUSION
La concepción
del Periodismo como periodificación, en
el seno de la Teoría del Periodismo, abre
naturalmente un amplio repertorio de nuevas
cuestiones, que aquí sólo se han apuntado, o
acentúa el planteamiento de las que ya son
tradicionales en orden a la naturaleza de la
función periodística.
A esta luz, con
el fondo de los permanentes debates sobre la
libertad del Periodismo, la formación del
periodista y la profesionalización de su
ejercicio, se renuevan las ideas teóricas sobre
la importancia y el interés, sobre
la actualidad, sobre el contenido y
el continente, sobre la estructura del conjunto,
sobre los actos propios y, en suma, sobre
la base del sistema de clasificación de
la realidad.
La base del
sistema periodístico es, por definición,
cuestión fundamental.
La base actual
del sistema periodístico dominante es la
alteración frente a la normalidad, base que
tiene su expresión en las tres aberraciones
inherentes:
- El
Periodismo como estado de modificaciones
de la realidad,
- el
Periodismo como satisfacción de la
demanda, y
- el
Periodismo como actitud apriorística. (38)
La pregunta, la
última pregunta de este discurso sobre la dimensión
científica del Periodismo, es la de si
resulta imaginable y, siendo imaginable, sería
posible un sistema periodístico distinto, un
sistema periodístico con otra base.
Esta es la
hipótesis provocadora de un auténticamente nuevo
periodismo que no estuviera regido por la
alteración.
Un hipotético
Periodismo de aquella nueva traza requiere
evidentemente un ámbito social igualmente nuevo.
Desde su dimensión
científica, quede aquí el reto intelectual
del diseño teórico de un nuevo Periodismo para
una nueva Sociedad o de una nueva Sociedad para
un nuevo Periodismo.
______
Notas:
1 HENRY M. STANLEY, Viaje
en busca del doctor Livingstone al centro de
Africa, Adalia, Madrid, 1985. p. 144.
2 IBIDEM, p. 147.
3 IBIDEM.
4 JUAN BENEYTO, El
saber periodístico, Editora Nacional,
Madrid, 1974.
5 FERNANDO ARAUJO
(Salamanca, 1857-Madrid, 1914) doctor en
Filosofía y Letras, licenciado en Derecho,
profesor de Literatura General e Historia de la
Literatura Española, catedrático de francés en
Salamanca, Toledo y Madrid.
6 IBIDEM, núm. 3, 15 de
diciembre de 1899.
7 JOSEPH PULITZER, The
College of journalism, en "North
American Review", núm. 570, mayo de 1904,
pp. 641-680.
8 FEDERACION NACIONAL DE
ASOCIACIONES DE LA PRENSA, Proposición sobre
el carnet único de periodista, II Asamblea,
Sevilla, 29 de mayo a 3 de junio de 1923.
9 ALFREDO MENDIZABAL, Aspectos
de la reforma universitaria, la Escuela de
Periodismo y la Universidad, en
"Universidad", revista de cultura y
vida universitaria, Zaragoza, enero-marzo, 1928.
10 HERNAN DEBESA CASTRO,
"Walter Lippmann, periodista
(1889-1974)", tesis doctoral, Facultad de
Ciencias de la Información, Universidad de
Navarra, Pamplona, mayo de 1988.
11 WALTER LIPPMANN, A
Free Press -- why it is important and how it can
be sustained, Londres, 27 de mayo de 1965.
12 LEY GENERAL DE
EDUCACION Y FINANCIAMIENTO DE LA REFORMA
EDUCATIVA, 14/1970, 4 de agosto, B.O.E. de los
días 6 y 7, Disposición Transitoria 2.5.
13 LEY DE REFORMA
UNIVERSITARIA, 11/1983, de 25 de agosto.
14 Dato de abril de 1995.
15 ENRIQUE DE AGUINAGA, Reporterismo,
Cursos monográficos de Periodismo, Instituto
Social León XIII, Madrid, 1953.
16 JUAN BENEYTO, El
saber periodístico, en "Discursos
pronunciados en los actos de apertura del año
académico 1957-58", Madrid-Barcelona,
Escuela Oficial de Periodismo, octubre de 1957,
p. 5.
17 ENRIQUE DE AGUINAGA, El
Periodismo como ciencia: I. Superación del arte
periodístico, II. El sistema periodístico, III.
Nueva idea de la redacción periodística,
ciclo en el Curso Superior sobre técnicas de
Redacción en Periodismo escrito, Centro
Internacional para las Ciencias de la
Comunicación, La Laguna, 16, 17 y 18 de febrero
de 1987.
18 IDEM, Ciclo en la
Primera Conferencia de Facultades y Escuelas de
Periodismo, Comunicación Social, de América
Latina, Universidad Central, Bogotá (Colombia)
14, 15 y 16 de septiembre de 1988.
19 IDEM, Comunicación en
las Jornadas Internacionales de Ciencias de la
Información, Universidad de Navarra, Pamplona,
8, 9 y 10 de noviembre de 1990.
20 IDEM, Trabajo de
investigación presentado al concurso convocado
por resolución de la Universidad Complutense de
Madrid, de 25 de agosto de 1987, para la
provisión de la plaza de catedrático del Area
de Periodismo, Facultad de Ciencias de la
Información, Madrid, 1987.
21 CAROLUS VON LINNEO
(1707-1778), Systema Naturae, 1735.
22 ENRIQUE DE AGUINAGA, Epistemología
del ejercicio periodístico, Tesis doctoral
85/84, Editorial de la Universidad Complutense de
Madrid, Servicio de Reprografía, 1984, p. 678.
23 VLADIMIR HUDEC, o.c.,
p. 9-10.
24 TOBIAS PEUCER, De
relationibus novellis, Capitulo XV, en
"Periodística", revista, núm 3, La
primera tesi doctoral sobre periodisme (Leipzig,
1690). Número especial conmemoratiu del III
Centenari de l'obra de Tobías Paucer. Text
complet i estudi introductori, Institut
d'Estudis Catalans, Barcelona, 1990.
25 SERGIO VILAR, Las
nuevas formas de la riqueza, en
"Ya", Madrid, 21 de octubre de 1987.
26 THOMAS STEARNS ELLIOT
(1888-1965), The Rock, 1934.
27 ANGEL VIVAS, Jesús
Hilario Tundidor. Ordenar el caso de la realidad,
en "Muface", num 124, Madrid, febrero
de 1991.
28 ENCICLOPEDIA UNIVERSAL
ILUSTRADA, XLIII, Periodismo, Barcelona,
Hijos de J. Espasa, 1921, p. 861.
29 EMIL DOVIFAT, Periodismo,
I, Méjico, U.T.E.H.A., 1959, p. 24.
30 CARLOS LUIS ALVAREZ,
"CANDIDO', Información y conocimiento,
conferencia, Club Siglo XXI, Madrid, 13 de
noviembre de 1984.
31 IDEM, Tierno: de la
historia a la leyenda, en
"Interviú", Madrid, 29 de enero de
1986.
32 JOSE LUIS MARTINEZ
ALBERTOS, Periodismo: en defensa de una
profesión libre, en "Hoja del
lunes", Madrid, 30 de noviembre de 1981.
33 IDEM, La
información en una sociedad industrial,
Tecnos, Madrid, 1981, p. 201.
34 ANGEL BENITO, "La
invención de la actualidad", Fondo de
Cultura Económica, Madrid, 1995, p. 8.
35 WERNER HEISENBERG
(1901-1976), Premio Nobel de Física (1932),
fundador de la Mecánica Cuántica y autor del
principio de indeterminación.
36 JESUS IBAÑEZ, Aterriza
donde puedas, en "El Mundo",
Madrid, 1 de diciembre de 1989.
37 GERARD MERMET, Démocrature.
Comment les médias transforment la démocratie,
Auber, París, 1987.
38 ENRIQUE DE AGUINAGA, De
Ortega y Gasset al nuevo periodismo, en
"Nuevo Indice", núm. 4, Madrid, 1982.
* Enrique de
Aguinaga es miembro del
Consejo
Editorial de Sala de Prensa. Es periodista español de larga
trayectoria. Fue subdirector de Arriba, redactor de La Vanguardia, subdirector de Haz, cronista de Radio Nacional de
España, La Voz de Madrid y Agencia Pyresa, y
columnista de Arriba, Hoja del Lunes y Ya. Es
catedrático de Periodismo (emérito) de la Universidad Complutense
de Madrid (Facultad de
Ciencias de la Información, en la que
actualmente imparte un curso de Doctorado).
Profesor del Master en Periodismo de ABC
(Convenio Universidad Complutense-Prensa
Española, del que es fundador y fue su director
entre 1988 y 1997). Profesor extraordinario de la
Universidad
San Pablo-CEU. Cronista
Oficial de la Villa de Madrid. Presidente del Instituto de Estudios
Madrileños. Miembro de
número de la Real Academia de Doctores. Entre otros reconocimientos, ha sido
dos veces Premio
Nacional de Periodismo
(1956 y 1959). Es autor de nueve libros, así
como de conferencias y millares de artículos,
principalmente sobre Madrid y sobre la
profesionalización del Periodismo.
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