Los
vestigios de NOMIC
John
Virtue*
¿Qué
hubiera ocurrido durante el conflicto fronterizo
entre Ecuador y Perú, en 1995, si un cuerpo
internacional, respondiendo a las quejas de uno
de los gobiernos, hubiera declarado que un
corresponsal extranjero, de uno de los países,
había publicado una información errónea? ¿Se
habría adoptado alguna acción contra el
periodista y su organización de prensa,
partiendo de la condena de un cuerpo
internacional?
Puede que en el
futuro esta no sea solamente una pregunta
teórica. La Asociación Mundial de Consejos de
Prensa piensa crear un código internacional de
ética, cuyo cumplimiento será fiscalizado por
un consejo internacional.
Un comité de
tres miembros, encabezado por David Flint,
expresidente del Consejo de Prensa de Australia,
considerará la posibilidad de crear un
"mecanismo voluntario" para resolver
quejas internacionales contra la prensa. Otras
comisiones se encargarán de diseñar un código
y de crear un modelo de consejo internacional.
"¿No
debemos esperar exactitud y un tratamiento justo
más allá de las fronteras?", preguntó
Flint.
La Asociación
Mundial de Consejos de Prensa, con miembros en 16
países, se reunirá en Australia en junio
próximo para escuchar los informes de las
comisiones.
La decisión de
establecer un código y formar un consejo se
tomó durante una conferencia en realizada en
Estambul, Turquía, del 19 al 21 de septiembre.
Esta conferencia fue boicoteada por asociaciones
de prensa estadounidenses, británicas y de otros
países de Occidente. Desde entonces, el tema ha
sido materia de debate entre periodistas y
ejecutivos de prensa de todo el mundo. El mismo
sitio donde se celebró la conferencia de
septiembre ha entrado a formar parte del debate,
debido a que 11 periodistas se encuentran
encarcelados en Turquía, según datos del
Comité de Protección a Periodistas.
El asunto no se
trata de consejos nacionales de prensa, como el
que ha existido en Chile desde 1991, sino de un
consejo con jurisdicción internacional.
El periódico
francés Le Monde, así como el Times, de Londres
y The Miami Herald, de Miami, Estados Unidos, han
publicado editoriales en los que afirman que un
consejo de ese tipo se parece mucho a los
esfuerzos de la UNESCO, en la década del 70, por
promover el Nuevo Orden Mundial de la
Información y la Comunicación (NOMIC). El
intento de la UNESCO tenía que ver con ofrecerle
a las naciones en desarrollo más control sobre
el flujo de informaciones hacia sus países y
desde sus países. Pero el temor legítimo de que
esas noticias podían caer bajo el control del
estado, motivó a los Estados Unidos a salir de
la UNESCO. El Nuevo Orden Mundial de la
Información y la Comunicación, fue abandonado
en 1989, con el colapso del comunismo, puesto que
la Unión Soviética y Cuba habían sido sus
principales abanderados.
El 26 de
septiembre Le Monde afirmó: "La decisión
de esta semana de que la Asociación Mundial de
Consejos de Prensa comience a preparar
regulaciones globales sobre la ética de los
medios de prensa y el intento de crear un consejo
mundial de prensa para escuchar quejas
"transnacionales" sobre la conducta de
la prensa, será para los futuros reguladores
algo así como una respuesta a sus rezos."
El Miami Herald,
por su parte, afirmó: "La probable
naturaleza de las quejas
transnacionales se hizo evidente en la
reunión de Estambul. Turquía se quejó acerca
de la cobertura de prensa sobre su decisión de
suprimir los levantamientos curdos. La India dio
a conocer sus quejas acerca de la cobertura de
sus acciones militares en Kashmir. Sri Lanka se
quejó de que la cobertura de sus propios
conflictos étnicos no estuvo bien
balanceada."
Mientras tanto,
el Times publicó: "En los países de
Occidente donde existen Consejos de Prensa, se
acepta que la defensa del interés público es
esencial para cualquier sistema de
autorregulación voluntaria. Si esto es ya
bastante difícil en el contexto nacional,
imagínense en el ámbito global. Sería
imposible en la práctica establecer un código
global aceptable para todas las sociedades, que
no restrinja las libertades esenciales para
realizar un buen trabajo periodístico."
Flint, de
Australia, sostiene que se necesita un código
internacional para atender las quejas de
coberturas prejuiciadas por parte de medios de
prensa foráneos. "No se trata de crear una
institución para restringir el mercado de las
ideas, sino para mejorarlo", dijo.
Como en el caso del debate sobre el Nuevo Orden
Mundial de la Información y la Comunicación, en
el debate sobre el código internacional de
ética participan fundamentalmente académicos,
ejecutivos de consejos de prensa y funcionarios
del gobierno, de una parte, y periodistas y
organizaciones de prensa, de otra.
Al pedirle su
criterio sobre este tema, la Comisión Mundial de
Libertad de Prensa, que representa a las
organizaciones de prensa internacionales y
nacionales, incluyendo las de Argentina, Brasil,
Colombia, Uruguay y Venezuela, respondió: ¿No
sería más fácil para los gobiernos
autoritarios apresar a los periodistas (y
clausurar los medios de prensa tanto escritos
como electrónicos) si un prestigioso cuerpo
mundial ha dicho que lo que estos están haciendo
es inapropiado? Por su puesto que
sí. Es por eso que en las propuestas de crear un
código internacional de ética y un organismo
mundial encargado de hacer cumplir sus reglas,
existe una verdadera amenaza contra la libertad
de prensa."
* John Virtue, editor de Pulso del Periodismo. Durante 17 años trabajó con United Press
International (UPI) en
Latinoamérica. En 1982 asumió la dirección de
el diario El
Mundo, de San Juan,
Puerto Rico. Se reproduce este texto con la
autorización del autor.
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