La Red de Redes comienza a
transformar la dinámica informativa
El
nuevo periodismo de Internet
Hilda García
Villa *
Es
lugar común decir que el uso de las computadoras
ha modificado la vida de las personas y, sobre
todo, su manera de comunicarse entre sí. Sin
embargo, pareciera que esto es apenas el comienzo
de la gran revolución provocada por la
utilización de las computadoras personales
conectadas a través de Internet.
El
espacio virtual ha modificado las maneras de
trabajar, de obtener información, de comunicarse
y de establecer relaciones comerciales.
Dicho
de una manera más burda: podríamos señalar que
es a través de Internet que los usuarios de la
red hoy conocen las noticias generadas en
cualquier lugar del mundo el informe de
Kenneth Starr sobre el caso Lewinsky o el precio
más barato de un boleto de avión. Otros
más arriesgados han decidido realizar negocios,
comprar libros o discos compactos y hasta buscar
a su pareja en la red de redes.
No
pretendo llegar a conclusiones apocalípticas ni
a consideraciones como las presentadas por los
hermanos Wachowski en la película Matrix,
pero sí exponer la relación del quehacer
periodístico con Internet, tecnología que
según Steve Case, presidente de la empresa
estadunidense America On Line, está considerada
como "un nuevo medio de masas".
De
esa manera podríamos decir que ha aparecido un
nuevo medio de información, pero poco hemos
reflexionado sobre sus repercusiones para el
periodismo.
Como
periodistas, el primer contacto que tuvimos con
una computadora fue el de escribir en ellas.
Fueron el sustituto de las viejas Olivetti
o Remington de las redacciones o las salas
de prensa. Conforme el tiempo, no muy largo,
pasó, empezamos a aprovechar sus herramientas,
tales como word o excel para
almacenar datos. Poco después utilizamos el
correo electrónico para enviar nuestras notas a
las salas de redacción o para recibir algún
documento oficial y hasta respuestas de algún
entrevistado.
Hoy
a través del uso de las computadoras personales
en la vida cotidiana, hemos hecho de Internet una
fuente de información. Tal es el caso de notas
levantadas directamente de los sitios de la red
por otros medios de información. Así es como
utilizamos el espacio virtual. Pero hoy también
la red nos utiliza a los periodistas.
Reportear en la gran red
Resulta
difícil comprender cómo llegamos los primeros
periodistas a Internet. Cómo fue que nos dejamos
convencer para trabajar en un medio sobre el que
nada está escrito y todo se construye día con
día. Un medio que sin una legislación y con un
exceso de información empieza a ordenarse y a
encontrar su propia lógica y estructura.
Profesionistas
de las más variadas disciplinas participan en la
red y los periodistas no fuimos la excepción.
Empresas acostumbradas a dar servicios de
Internet o dedicadas a hacer sitios web
han integrado la cultura de los periodistas con
la de los ingenieros en cómputo o en sistemas.
El
ejemplo más claro podría ser el de Microsoft
empresa de Bill Gates, hoy el hombre más
rico del mundo con la televisora NBC
conformando un sitio de noticias llamado MSNBC.
Lo
mismo ha ocurrido con la empresa competidora de
Microsoft, America On Line, que ha incluido
contenidos en su sitio y ahora ha realizado una
serie de alianzas con medios en español para
expandir sus mercados en el continente americano.
Ahora bien, aun cuando tales empresas cotizan
millones de dólares en la Bolsa de Valores de
Nueva York y han tenido un crecimiento
exponencial importante, Internet todavía es un
medio en crecimiento.
Si
bien hay datos auditados que señalan que el 38
por ciento de los internautas han dejado de ver
televisión y el 17 por ciento ha hecho a un lado
los periódicos, podríamos decir que aún el
espacio electrónico es un medio complementario a
los otros. De lo contrario, ¿cómo vamos a
educar a un perro si no le damos sus buenos
periodicazos? Fuera de broma, me parece que si
bien Internet ha revolucionado la vida de la
sociedad contemporánea, en su momento también
ocurrió con la radio y la televisión, sin que
por ello un medio sustituyera a otro.
En
Estados Unidos ya aparece esta materia en la
currícula de licenciatura y maestría en
periodismo de diferentes universidades. Sin
embargo aún es difícil para los medios en ese
país al igual que para toda América
Latina encontrar los perfiles adecuados
para los sitios en Internet.
Hablar
de periódicos en línea parece fácil,
sobre todo cuando pensamos que la mayoría de los
medios impresos tradicionales han decidido poner
su información en el ciberespacio. Pero un
periódico virtual, sin un medio que lo respalde,
es poco usual. Además de los hoy llamados
portales que incluyen noticias de sus propios
reporteros y las generadas por las agencias de
información, existe en Estados Unidos el Nando
Times, en El Salvador El Faro, y en
México se conocen Diariointernet y Mexis,
aunque este último evolucionó su proyecto para
toda América Latina en To2.com.
Estos
sitios, al no estar respaldados por ningún otro
medio, han aprendido a hacer contenidos en
línea con base en la experiencia de los
tradicionales. Sin embargo no pueden ser iguales,
pues así como cada medio puede contar con un
formato de operación y presentación de sus
contenidos, Internet apenas lo está
construyendo.
Arrancar
un periódico en línea no es fácil. Se
sabe cómo reportear pero se desconoce cómo
presentar la información y qué es lo que
interesa al lector; pero mucho menos, y esto es
muy grave, se sabe con quiénes trabajar. Pocos
periodistas ven en Internet una fuente de empleo
y una vez que ven a la red como una posibilidad
laboral, les resulta difícil entender su
dinámica. La combinación del ejercicio
periodístico con los avances tecnológicos no es
sencilla.
No
hay antecedentes de periodistas en línea
o periodistas productores que puedan integrarse
fácilmente a un periódico virtual. Por esa
razón se ha vuelto tan difícil encontrar el
perfil ideal de un ciberperiodista y las
contrataciones se basan en jóvenes que no tienen
miedo a la tecnología, más que en periodistas
experimentados que ven en "los fierros"
a un enemigo en potencia.
Por
tal razón, los reporteros de los medios en
línea son muy jóvenes y con poca
experiencia periodística, sobre todo en el caso
de América Latina. Pero aunque hoy esa tendencia
ha cambiado, hay chicos de 20 años que ya son
editores de una sección y aprenden de los
contenidos presentados. Sin embargo, se corren
los riesgos de la ignorancia sobre el contenido
mismo o sobre el trabajo periodístico.
El trabajo editorial
Hacer
un periódico en Internet resulta más que
interesante: no se parece a ningún otro medio
pero sí combina elementos de la radio, la
televisión y la prensa escrita. Sonidos, audios
y análisis pueden aparecer de manera integral en
una página web, lo cual hace del editor en
línea un productor de su propia página.
Frente
a la necesidad de encontrar periodistas que
funjan también como productores que integren la
tecnología para presentar sus notas, reportajes
o entrevistas en una pantalla de computadora,
aparece un nuevo problema: el de los contenidos.
Basados
en los periódicos en línea, se manejan
secciones de noticias, finanzas, deportes,
entretenimiento, cultura y cómputo. Pero
también se han añadido contenidos sobre
mujeres, niños, esoterismo, sexualidad, salud,
tecnología y ecología: temas que por lo regular
no tienen tanta cobertura en la prensa
tradicional. La razón es sencilla: son los
usuarios quienes van marcando la pauta de lo que
desean leer y le quitan al editor esa fuerza
autoritaria sobre qué presentar y de qué
manera.
Si
bien es importante proporcionar instrumentos para
la mejor navegación o funcionalidad de los
sistemas, un periódico en Internet se hace a
diario con una dinámica en la que el usuario
participa de los contenidos que desea encontrar.
El
juicio editorial tiende a transformarse y ese
poder de decisión con que el editor cuenta en
otro medio, se ha visto reducido en Internet.
Ahora tiene un jefe más con quien debatir los
temas y encuentra una manera más cercana a su
lector. La información fluye tal y como los
usuarios quieren que sea, pues es el mismo ciberlector
quien interactúa con el sistema y con otros
usuarios a través de las comunidades virtuales
según sus intereses. Las noticias políticas han
perdido terreno frente a la información
relacionada con economía, tecnología, salud,
ecología y sexualidad. Por esa razón se dice
que Internet ha democratizado el uso de
contenidos informativos. Sin embargo, me
gustaría hacer una reflexión.
La
democratización llega tan sólo a una parte de
la población, pues únicamente quien tiene
acceso a una computadora, después a una línea
telefónica y luego se quita los miedos a la
tecnología o al idioma inglés en el que
está escrito el mayor contenido de la red,
ingresa a Internet.
En
lo que a nuestra labor periodística se refiere,
quiero entender a la democratización como la
posibilidad de que sean los mismos usuarios
quienes participen con su propio contenido a
través de comunidades virtuales según áreas de
interés o, de manera más tajante, en una charla
(chat) con algún político, funcionario o
artista. En tal circunstancia es el usuario quien
interroga.
¿Dónde
queda aquí el papel del periodista? Él ya no es
quien entrevista y, al igual que con el comercio
electrónico, el intermediario tiende a
desaparecer. De esa manera, me atrevo a decir que
también se pierde uno de los elementos propios e
indispensables de nuestra labor: el narcisismo.
Cuando
un periodista publica una nota, aparece su
nombre. Nuestro ego se hincha cada vez que
escribimos la nota principal o desatamos una
reacción pública en torno a nuestro trabajo.
Pero en la gran red, el nombre se pierde y
empiezan a aparecer las grandes plumas de
Internet, las cuales son, por lo regular, los
mismos usuarios.
Nuevos contenidos del periodismo
tradicional
Considero
que los demás medios no van a desaparecer, pero
sí estoy convencida de que se han visto
obligados a modificar su manera de trabajar. Por
ejemplo, algunos han montado sus noticiarios en
la red. Otros, incluso siendo periódicos con una
dinámica de cierre muy diferente, empiezan a
ofrecer actualizaciones informativas. Otros más,
tan sólo utilizan los correos electrónicos para
facilitar la interacción con sus públicos.
Resulta más sencillo escribir un mail que
una carta y enviarla a la redacción por
mensajería o fax.
Pero
si bien eso ha ocurrido a nivel tecnológico, es
a partir de la necesidad de no perder audiencias
frente a Internet que el periodismo tradicional
ha tenido que cambiar sus propias temáticas.
Un
estudio reciente del Project for Excellence in
Journalism, asociado a la Facultad de Periodismo
de la Universidad de Columbia en Nueva York,
reveló que, tras analizar de 1977 a la fecha
más de seis mil artículos de prensa y TV de
Estados Unidos, ya no les interesa tanto "lo
que pasó ayer".
Ahora
Internet pone el dato al alcance de todos y el
periodista de los medios tradicionales debe
aportar un valor añadido. Por lo tanto, en estas
dos décadas "las noticias han pasado a ser
más temáticas" y el periodista es más
narrador que mero informador de los hechos.
Un
medio tradicional sólo se prepara para sus
segmentos informativos o el cierre de la
edición, pero no lo hace de manera constante
como ocurre en Internet. Si bien la radio y la
televisión cambian su información durante el
día, ésta se presenta sólo en los segmentos
asignados para ello a excepción de medios
como CNN que presentan noticias durante las 24
horas del día.
Los
medios tradicionales en Internet publican su nota
principal y se han dado a la tarea de empezar a
actualizar la información del día a través de
una ventana informativa. Tal es el caso de
Infosel del diario mexicano Reforma/El Norte
o el periódico español El País.
De
la misma manera que un medio tradicional, un
periódico en Internet maneja su nota central de
primera plana. La diferencia radica en que
durante el día se actualiza constantemente la
portada. Y lo que fue noticia en la mañana pasa
a ser nota de interiores en menos de cuatro
horas. La permanencia informativa es mínima,
aunque cabe decir que todo queda archivado en una
base de datos para los usuarios. Tal elemento le
confiere una ventaja competitiva frente a los
otros medios.
Ser
periodista en línea requiere, por
supuesto, tener conocimientos sobre la profesión
misma, pero también tener la capacidad de
producir el formato para presentar la
información y, además, adecuarse a la
tecnología con la velocidad informativa de una
agencia.
De
hecho, los periódicos electrónicos, al igual
que los tradicionales que han puesto sus
contenidos actualizados en la red, han modificado
el rol de las agencias de información.
Los
servicios de Reuters, Associated Press (AP) o la
agencia francesa AFP, han tenido que modificar
sus contratos de venta de información y sus
formatos de presentación. Hoy emplean también
Internet para la transmisión de sus contenidos y
piden a los diarios en línea un máximo
de notas a publicar. Asimismo solicitan la
edición de las notas subidas a la red a fin de
que haya un tiempo de atraso entre la
transmisión de sus informaciones y las
publicadas por los sitios en Internet.
La
manera de operar de un reportero en línea
se ha modificado también. El centro de captura,
por ejemplo, ha desaparecido. Los reporteros
cargan una pequeña computadora de escritorio
conectable a una línea telefónica fija o de
celular y desde el lugar de los hechos envían la
información a su editor, quien prácticamente
con cut and paste corte y
pegue monta la nota en el sistema.
Movimiento acelerado de la noticia
La
veracidad y calidad de los contenidos dan fuerza
a cualquier medio de información. Pero en la
red, la fuerza se sustenta en la velocidad con
que el usuario recibe esos contenidos. Sin
esperar segmentos asignados en la programación
de la radio o la televisión, el ciberlector
puede enterarse inmediatamente de lo ocurrido en
algún lugar del mundo. Se entera de los hechos.
El análisis aparece después.
Esta
nueva dinámica, que ya preocupaba a los
gobiernos ante la casi inmediatez informativa de
la TV por cable o de la radio a través del uso
de los satélites para conectarse a celulares o
computadoras, abre numerosas vetas para la
reflexión.
La
tendencia informativa ha sufrido un movimiento
acelerado que debilita la posición de muchos
gobiernos en momentos de emergencia o crisis.
Pongo como ejemplo a la televisión. Durante
años estuvimos acostumbrados a ver y escuchar
las noticias en el noticiario estelar de la
noche. De esa suerte, si algo ocurría temprano,
el Gobierno tenía tiempo para organizar su
conferencia de prensa durante el día y preparaba
sus respuestas oficiales. El periodista, por su
parte, podía entrevistar a varias personas
públicas y armaba una nota larga con diversas
fuentes informativas.
Hoy
esa información ya no se ve así. Los sistemas
informativos de 24 horas como CNN han cambiado la
perspectiva de la noticia. Y si en un momento
dado ocurre un ataque, se enteran
simultáneamente el público, el político, el
líder de opinión, el periodista en el lugar de
los hechos y hasta los mismos heridos y muertos
qué origina el ataque. Así, no hay manera de
organizar la información conocida como oficial.
Lo
que ha ocurrido en la televisión por cable
empieza a suceder en Internet. Aunque la red ha
buscado la manera de integrar el análisis
informativo a través de formatos similares a los
de la prensa escrita y organiza contenidos en
suplementos especiales. Ello le permite ser un
medio integral con la capacidad de análisis que,
en opinión de muchos, ni la televisión ni la
radio han podido lograr cuando se trata de
noticiarios de corta duración.
Como
periodistas es importante aprovechar la agilidad
informativa, pero ello también nos obliga a
tener más cuidado para ejercer la profesión.
Muchas veces, por "ganar la nota", se
difunden contenidos poco profesionales que pueden
debilitar nuestra credibilidad.
Con
el fin de evitarnos problemas, los manuales de
estilo y ética deben ser la prioridad de
cualquier página en la red, ya que de su
credibilidad depende la lealtad del usuario.
Ahora
bien, debido a que los contenidos pueden ser
vistos en cualquier punto del planeta, un ciberperiodista
debe entender que su público, su usuario, ya no
es sólo el vecino del mismo barrio o el
habitante de su estado o de su propio país.
Por
ello, un periodista en línea, al escribir
sus notas, deberá pensar en un lenguaje
universal, pues hay informaciones que adquieren
una relevancia especial por su interés común.
Pero a nivel temático, también se debe
considerar que a la gente le interesa lo que le
afecta de manera directa. Por esa razón, los
diarios y espacios informativos en el
ciberespacio se han organizado como portales que
le dan fuerza a la noticia local e invitan al
usuario a abrir su propio espacio de discusión
sobre temas más específicos por segmento
profesional, temático o de interés particular.
La
prensa en general se ha visto transformada por
Internet. A la vez, la gran red es un nuevo medio
que se hace a diario y cuyo ancho camino aún
está por recorrerse, pero que hoy se abre ante
nosotros como una opción más para construir el
periodismo del siglo XXI.
* Hilda
García Villa es
funcionaria de Aol.com;
previamente fue directora editorial del periódico
electrónico To2.com. Este texto fue
publicado en al Revista Mexicana de Comunicación, y se reproduce en Sala de Prensa con autorización
expresa de su director.
|