Los
periodistas en el entorno digital:
hacia el periodista multimedia
María
Teresa Sandoval Martín *
Mucho
se está hablando de la sociedad de la
información, de la presencia destacada de las
empresas tecnológicas en los mercados de valores
y de las oportunidades de negocio que ofrece
Internet, pero todavía son pocos los artículos
o libros que podemos encontrar sobre el
periodismo digital -suponemos que algunos de
ellos estarán en vías de ser publicados- y nos
parece también insuficiente lo que se discute y
escribe sobre el papel de los periodistas en este
gran mercado de la información.
Paradójicamente, esto se produce en un momento
en que ya es evidente que la profesión está
tomando nuevos rumbos, vislumbrándose
importantes cambios para cuando las
infraestructuras tecnológicas y los programas
informáticos permitan el flujo de contenidos
audiovisuales con mayor rapidez a través de la
red.
No obstante, si
tenemos en cuenta que el número de lectores de
periódicos electrónicos sigue en aumento1,
que en todas o en la mayoría de las redacciones
se dispone de ordenadores conectados a Internet,
que en las facultades de Ciencias de la
Información los alumnos toman cada vez más
contacto con el que se considera el nuevo sistema
de comunicación, y que, además, se están
organizando cursos, jornadas y congresos sobre el
periodismo en la era digital, es evidente que
está latente una cierta preocupación por los
cambios que se avecinan en el ejercicio de la
profesión, lo que resulta alentador. Sin
embargo, preocuparse no es siempre sinónimo de
toma de conciencia o de puesta en acción, y esto
es lo necesario para poder conocer realmente las
posibilidades que ofrece el nuevo entorno, pero
es, al menos, un buen comienzo. Por ahí también
empezamos nosotros cuando decidimos que teníamos
que buscar la formación que nos proporcionara la
adquisición de los conocimientos y el desarrollo
de las habilidades que nos permitieran, en pocos
años, ser capaces de desenvolvernos en los
nuevos medios de comunicación que tuvieran como
soporte la red de redes2. Aún
seguimos y continuamos en esa línea, porque
creemos, como muchos, que existe un gran futuro
gracias a Internet no sólo para los empresarios
de este sector sino también para los
profesionales. Es un futuro que ya es un presente
como podrá entreverse de los datos,
observaciones y reflexiones que apuntaremos en
los siguientes párrafos.
En primer lugar
cabe señalar que, según un estudio del Bureau
of Labor Statistics norteamericano, el 37% de los
nuevos empleos creados en los Estados Unidos en
1998 lo fueron en el sector de la información,
entendido el término en un sentido más amplio
que el de los medios de comunicación, es decir,
en telecomunicaciones, educación, informática,
consultoría y servicios financieros. La cifra
resulta aún más significativa porque en el año
1995 era de sólo el 15%. Mientras tanto, en
Europa, se informa en otro artículo del Financial
Times (13 de enero 1999) que hay unos 36.700
puestos de trabajo en el sector de las
tecnologías de la información que no han sido
cubiertos -una de cada seis ofertas de trabajo-;
de hecho, ya se están trayendo profesionales
desde otros continentes para suplir estas
carencias. Este es un grave déficit de
profesionales preparados en áreas tecnológicas
que puede llegar a ser extrapolable al sector de
los medios de comunicación en los próximos
años si no se previene eficazmente3.
Los
contenidos
Según los datos
del Congreso de Internet' 99 organizado por la
Asociación de Usuarios de Internet, en aquel
entonces había 800 millones de páginas web; un
año después, desde varias fuentes se indica que
esa cifra ya se ha duplicado. Ante estos
altísimos números, los expertos y algunos
internautas se preguntan: ¿quién está
redactando esa ingente cantidad de contenidos
informativos?, ¿quién está haciendo las veces
de periodista llevando a cabo cometidos que han
pertenecido tradicionalmente al mundo de los
profesionales de la información? A ambas
preguntas la respuesta es muy simple:
científicos, médicos, abogados, profesores,
estudiantes y cualquier persona que lo desee
puede tener su espacio en la red y puede estar
trabajando en este sector; eso es un hecho y, al
menos, en la actual World Wide Web no va a
cambiar. En la red, al contrario que ocurre con
las publicaciones impresas, nadie le pregunta al
que solicita un espacio si la información que va
a dar va a ser veraz, si la va a verificar,
contrastar y documentar, por sólo citar una de
la condiciones que tiene todo hecho para que
pueda ser considerado como noticia. No extraña,
por tanto, que esto cree una enorme desconfianza
sobre los contenidos de la red por los
navegantes, en general, y, más aún, por los
periodistas.
No cabe
discusión sobre que para escribir sobre un tema
no hace falta ser periodista, pero, en cambio,
para escribir en un medio de comunicación sí;
entonces, si consideramos a la red de redes como
un entorno de comunicación, ¿por qué no están
los periodistas redactando o incluso diseñando
las páginas de administraciones públicas,
entidades, universidades, grandes empresas,
museos, etcétera que circulan por la red? Si
hacemos un sondeo, vemos que raro es el caso en
el que encontramos a periodistas involucrados en
este proceso. Mientras las secciones de los
anuncios de empleo de los diarios nacionales se
llenan con ofertas para ingenieros de
telecomunicaciones, informática o incluso con
formación en físicas, matemáticas y otros
carreras de ciencias, las ofertas para
periodistas son casi nulas, por no decir
inexistentes. Ante este hecho, que hemos venido
observando desde hace algún tiempo, sólo hemos
encontrado una respuesta alentadora que
justifique esta ausencia: cuando las empresas
hayan montado y organizado su infraestructura
tecnológica precisarán periodistas que llenen
sus páginas de contenidos veraces, creíbles y
atractivos. Y, en efecto, algunas de estas
empresas, nacidas bajo el paraguas de grandes
emporios tecnológicos ya han empezado a
contratar a profesionales del sector de los media
que destacan del resto por estar familiarizados
con los programas informáticos más utilizados
en la edición de páginas web, la mayoría
provenientes del periodismo digital. Esperemos
que cuando estas empresas empiecen a poner como
condición imprescindible ser periodista para
trabajar con los contenidos informativos de sus
páginas, esta práctica se extienda de forma
generalizada. De esta forma, la captación y
elaboración de informaciones se realizará con
todos los componentes de objetividad, honestidad,
credibilidad, etcétera que pueden aportar los
periodistas.
Pero el problema
de esta ausencia de profesionales especializados
en la elaboración de contenidos no radica
únicamente en las empresas, sino también en los
propios periodistas, muchos de los cuales siguen
mirando con miedo Internet o se sienten saturados
ante el ingente volumen de información.
Históricamente, el periodista arrastra con un
pasado en el que su única vinculación con los
ordenadores desde su implantación en las
redacciones, hace no demasiado tiempo, ha sido
aprender a usar los diferentes sistemas de
edición de los periódicos con los que se ha
podido encontrar a la largo de su trayectoria
profesional, teniendo muy poca vinculación con
el departamento técnico de su empresa. Tomando
una actitud comprensiva puede entenderse que, al
principio, los periodistas -como el resto de la
sociedad- se hayan visto sobresaturados de
información, por los diferentes y cada día más
numerosos servicios que se ofrecen a través de
la red y por las novedades en cuanto a los
programas necesarios para una correcta
navegación y acceso a los contenidos. Pero una
vez pasada esa etapa, y asumido que, su
profesión siempre ha estado ligada a la
búsqueda y procesamiento de información,
deberían haber comenzado ya a utilizar este
entorno de una forma más provechosa. Internet no
sólo es un medio para saber lo que dicen los
otros periódicos, una vía para obtener
fácilmente datos y documentos fundamentales o
complementarios para el ejercicio diario de la
profesión, sino también facilita el acceso a
actores sociales que no tienen recursos para
establecer contactos regulares con los medios de
masas, entre algunas de las posibilidades que
ofrece. Como señala Cristina Ribas (1999),
directora de Diari de Barcelona, publicado
únicamente en formato digital en su nueva etapa,
"En el medio digital es mucho más sencillo
salirse de las versiones institucionales y de las
declaraciones de las fuentes oficiales que
canalizan las agencias de prensa", lo que
permite diversificar las fuentes4.
Pero, lamentablemente, se dan demasiados casos en
que la distancia entre la red y los periodistas
continúa siendo grande y todavía son pocos los
periodistas veteranos que han visto en lo digital
una vía para evolucionar en el desarrollo de su
profesión o para subir en el escalafón. Entre
estos profesionales más aventurados cabe
destacar a los colaboradores y los periodistas
autónomos que sí se están acercando cada día
más a los contenidos y a los lenguajes
digitales. En el lado contrario del organigrama
vertical tradicional están los estudiantes y
licenciados que apuestan por la realización de
periódicos y de revistas digitales en las
facultades donde se imparte periodismo. Como ha
ocurrido siempre que ha aparecido un nuevo medio,
las empresas y los profesionales tendrán que
irse adaptando poco a poco a las exigencias del
nuevo medio sin dejar de observar sus
movimientos. Indudablemente, con una formación
adecuada, el periodista es capaz de reunir todos
los requisitos necesarios para trabajar en
Internet bien para ejercer de profesionales de
los contenidos o de periodistas digitales o
multimedia.
Dos
tipos de periodistas
El nacimiento de
los nuevos medios de comunicación al amparo de
las últimas tecnologías de la información y la
comunicación está originando que aumente la
demanda de profesionales5 del
periodismo conocedores de las herramientas y
lenguajes digitales capaces de elaborar los
nuevos contenidos, que, como mínimo, son
hipertextuales e interactivos. Negroponte
afirmaba ya en 1995 que "Ser digital
supondrá la aparición de un contenido
totalmente nuevo. Surgirán nuevos profesionales,
inéditos modelos económicos e industrias
locales de proveedores de información y
entretenimiento", y estaba, como en muchas
otras de sus observaciones futuristas, en lo
cierto. Internet no sólo está cambiando los
modos de acceso a la información por los
usuarios, el modelo de comunicación tradicional,
la economía mundial, y las empresas de
comunicación, sino también el perfil del
periodista.
En la
actualidad, en el sector de la información se
dan dos tipos de profesionales que trabajan con
contenidos existentes en la red: los que
desempeñan actividades tradicionalmente
periodísticas, o sea los periodistas, y los que
bien buscan, procesan, analizan o redactan
contenidos para espacios de la red. Es decir, por
un lado, están los profesionales que utilizan
Internet para elaborar las noticias de los medios
tradicionales, de sus apéndices digitales o para
el periodismo que tiene únicamente presencia
digital, y, por otro, los profesionales que
desarrollan diferentes tareas con la
extraordinaria cantidad de información que está
disponible a través de la World Wide Web.
En este último caso, existen trabajos para los
que en muchos casos el periodista puede estar
perfectamente cualificado e incluso sería
recomendable que fueran realizados por este grupo
profesional, con lo que los contenidos ganarían
en calidad y eficiencia comunicacional. A este
grupo pertenecen todas aquellas personas que
procesan información para empresas u organismos
de cualquier ámbito con el fin de ser difundidas
a través de la red. José Miguel Flores, experto
en empresas de Internet y autor de la tesis
doctoral Incidencias del sistema global de la
información electrónica en el periodismo
contemporáneo (1999), apunta que, aunque
algunas de estas empresas no provienen del sector
de la comunicación "su interés se centra
en una buena gestión de la información".
Asimismo, Alfons Cornella, director de la revista
digital Extra!-Net, se ha ocupado en
varios artículos de la existencia y
proliferación de las nuevas profesiones que
surgen en la llamada sociedad de la información.
Una de estas figuras es "el responsable del
conocimiento", que es la persona bajo cuya
responsabilidad recae la acumulación y
diseminación de la información y que podría
además asumir el papel de filtrador de la
información que llega a las empresas,
facilitando únicamente la que es relevante para
éstas. Esta última actividad ya empieza a darse
en los periódicos digitales donde un
"asistente de información", que puede
ser un periodista recién licenciado o un
redactor con poca experiencia, se encarga de leer
los mensajes enviados por correo electrónico a
la redacción, de seleccionarlos y distribuirlos
y de contestar a los usuarios, una figura que
nació en el periódico americano The Chicago
Tribune6.
De hecho existe
desde hace algunos años un tipo de profesional o
de empresa cuyo objetivo de trabajo no es la
búsqueda de información para el desempeño de
sus actividades laborales sino que ése es su
trabajo: buscar información para
suministrársela a un tercero. Esto se ha
convertido cada vez más en una necesidad, dada
la monumental cantidad de información que se
produce diariamente en el mundo, complicando la
puesta al día en los asuntos de interés de
numerosos profesionales y organizaciones. Esto
origina que se produzca una "sustitución de
la búsqueda activa de información por la
obtención pasiva de información". A este
tipo de empresa o profesional se le denomina
"broker de información" y,
según apunta Jesús Flores, se está
convirtiendo rápidamente en un mercado potencial
de trabajo para los profesionales de la
información. "Ya en 1996, empezaron a
aparecer en el mercado sistemas que, tras la
definición de un perfil informacional del
individuo y organización, envían las noticias
que va apareciendo en distintos medios
directamente al buzón de correo electrónico del
cliente. Tal es el caso de sistemas como el
Business Alert, de Reuters; el sistema
Tracker, del servicio Online Lexis-Nexis,
o el servicio Discovey, del Financial Times".
Un ejemplo de este tipo de empresas en España,
en la cual trabajan documentalistas, técnicos y
periodistas, es la empresa Documentación y
Análisis (D+A), perteneciente a Sofres Audiencia
de Medios.
El trabajo que
desempeñan estos brokers tiene cierta
similitud con la línea que siguen los
denominados periódicos especializados digitales
que a partir de un conjunto de informaciones
disponibles en un momento determinado se la
envían a sus lectores, aunque se ha visto que
estos "periódicos a la carta" han
fracasado "porque muchas personas no están
interesadas en temas específicos y demandan una
'digestión y selección' de los temas"7.
Este servicio de noticias a la carta surgió del
periódico The San José Mercury, de
Estados Unidos, y en la actualidad tiene como
prototipo en España My News8.
Resulta evidente, por tanto, que ante la
avalancha de información disponible en la red
muchas empresas demandarán los servicios de
estas empresas o, si no, empezarán a contratar a
un tipo de profesional junior que es el
"buscador de información". Pero estas
personas deberán ser expertas no sólo en el
manejo de las herramientas para buscar
información, sino que deberán investigar las
fuentes, seleccionar los documentos, analizarlos,
cotejarlos si es preciso y, probablemente,
llegará el momento -si no ha llegado ya-, en que
tendrán que ser capaces de extraer lo más
relevante de cada uno de ellos. Todo esto nos
recuerda enormemente a algunas de las tareas que
conlleva el desempeño de la profesión
periodística en los medios tradicionales. Pero
si, además, a estas personas se les encomienda
la preparación de esos contenidos para
colocarlos en las Intranets de las empresas,
entonces nos encontramos ante un nuevo perfil del
responsable de la comunicación interna de la
empresa, que tendrá que estar como mínimo
familiarizado con la edición de páginas web, es
decir, las empresas necesitarán de un
especialista en comunicación digital.
En el lado
contrario, pero con un perfil similar, están los
nuevos relaciones públicas y los gabinetes de
prensa virtuales de empresas, organizaciones y
agencias encargados de coordinar, organizar y
elaborar los contenidos informativos que colocan
en sus páginas oficiales o en las creadas para
cubrir hechos concretos. Como ejemplo de gabinete
de prensa virtual cabe citar aquí el innovador
trabajo realizado por el equipo encargado de la
difusión de información para los media sobre el
congreso "Comunicar en la era digital"
organizado por la Universidad Autónoma de
Barcelona en febrero de 19999. En el
mismo no sólo se han volcado las citas textuales
más representativas de ponentes y comunicadores,
fotografías de éstos y de distintos momentos
del acto, sino además, se han incluido archivos
sonoros con testimonios de sus exposiciones.
Vemos, por
tanto, que la mayoría de las actividades
relacionadas con contenidos informacionales en la
red, provengan o no del sector de los medios de
comunicación, tarde o temprano serán realizadas
por periodistas. Todo ello, siempre y cuando las
empresas tomen conciencia de los beneficios que
les va a reportar en cuanto a eficiencia
comunicacional; los periodistas se preocupen de
adquirir las destrezas necesarias, y las
facultades de Ciencias de la Información vayan
adecuando sus planes de estudio o los profesores
vayan introduciendo en sus temarios los
conocimientos necesarios para poder ofrecerle al
mercado el perfil de profesional de la
información que vaya demandando. No cabe duda de
que en todos estos casos la capacidad de
adaptación y la flexibilidad serán también
condiciones que deberán de reunir estos nuevos
periodistas.
Del
periodista digital, al periodista multimedia
En este apartado
vamos a referirnos exclusivamente al periodista
que realiza su labor en un medio de comunicación
impreso, tenga éste soporte papel o digital,
para finalizar comentando los requisitos que
deberán de cumplir los profesionales que quieran
llegar a convertirse en periodistas multimedia.
Según todos los pronósticos y a tenor de
algunos proyectos como el que está desarrollando
el Grupo Correo a través de su portal larioja.com,
donde se alberga también el Periódico La Rioja,
el periodista digital terminará siendo un
periodista multimedia. Este profesional será
demandado y trabajará para los medios que sepan
sacarle más rentabilidad a la red una vez se
disponga de la tan esperada banda ancha de forma
generalizada entre la población.
El uso de las
aplicaciones telemáticas y más concretamente de
Internet está produciendo un vuelco en el modo
de llevar a cabo la profesión en los medios
tradicionales, en los que el periodista de a pie
empieza a parecerse en algunos aspectos a lo que
es un periodista digital o ciberperiodista.
Hacemos esta matización porque los periodistas
de las redacciones de los medios impresos
concretamente tan sólo hacen uso de los recursos
-textos y fotografías, correo electrónico- que
les ofrece la red de redes, pero no elaboran
contenidos para ser difundidos a través de la
red, labor que realiza el periodista digital.
Lamentablemente, las terminales con conexión a
Internet en las redacciones siguen siendo aún
insuficientes, y suelen ser utilizadas sobre todo
por los que hacen investigación y para recoger
los artículos enviados por los corresponsales y
colaboradores. Algunos redactores llevan a cabo
entrevistas mediante programas que permiten la
comunicación en tiempo real (IRC o el ICQ, entre
otros), con lo que se puede evitar, por ejemplo,
la pesada y lenta tarea de tener que transcribir
las entrevistas. Los colaboradores y periodistas
independientes que usan Internet solamente como
herramienta de trabajo y no como soporte también
forman parte de este grupo de periodistas que
podríamos llamar "periodistas
predigitales". Estos profesionales
autónomos, al no estar sujetos a una redacción
que sólo trabaja para volcar sus contenidos en
el soporte papel, están demostrando un mayor
grado de adaptación a los lenguajes digitales.
Cada vez son más los periodistas independientes
que tienen su propio sitio en la red, donde
exponen su currículum y reportajes publicados, y
también aumenta el número de medios en línea
que se valen de esta figura, ya que la
información que envían puede ser publicada
directamente en sus páginas, con el consecuente
ahorro de tiempo y de mano de obra para la
empresa.
Aunque todavía
son pocos los periodistas que tienen el hábito
de usar la red, los que ya lo hacen se quejan de
que ante un hecho noticioso, el servidor o nodo
de donde emana la información a menudo se
colapsa, no pudiendo entrar en el sitio debido a
que es una fuente al alcance de todo el mundo.
Otros arguyen que la lentitud o falta de
velocidad les impide encontrar información
puntual sobre un asunto en poco tiempo. Un
problema aún mayor lo constituye la falta de
credibilidad que tiene para muchos la
información en Internet, pero precisamente ése
es el trabajo del periodista, averiguar,
confirmar o verificar la fuente, contrastar la
información, etcétera. Ante estos
inconvenientes que tiene aún hoy la red y que
sufren todos los usuarios consideramos que el
"asistente de información" o el
"buscador de información" es una
figura fundamental que debería de estar presente
ya en las redacciones, facilitando a los
redactores el material que vayan demandando o que
pueda serles de utilidad. Esta figura, asimismo,
debería de darse en las redacciones de los
programas informativos de las emisoras de radio y
de las cadenas de televisión.
Pero un perfil
que será cada vez más necesario ante el
progresivo aprovechamiento de las potencialidades
que ofrece el lenguaje digital para los
periódicos electrónicos es el del periodista
digital, que, probablemente, será el paso previo
para llegar a ser un periodista multimedia. En
primer lugar, el periodista que quiera
convertirse en un periodista digital debe
familiarizarse con el entorno Internet, con la
búsqueda de información, con la variedad de
fuentes existentes, y con la interactividad que
favorece este medio (grupos de noticias, forums,
chats, etcétera), es decir, deberá ser un buen
"buscador de información". Este
profesional necesita, además, saber editar
páginas web con enlaces o hipervínculos y
conocer las posibilidades que brinda el
hipertexto y los marcadores. Asimismo, no podrá
olvidar que la lógica organización de la
información es una requisito fundamental para
lograr la eficacia comunicativa que evita que el
lector se pierda en una maraña de enlaces,
dándole siempre la oportunidad de retornar al
artículo principal u origen de la información.
El hipertexto no sólo sirve para unir noticias
de un mismo asunto dentro de un diario sino que
permite enriquecer el texto con documentación
adicional que puede encontrarse en el archivo del
periódico o mediante enlaces directos a las
fuentes de información, lo que, como indica
Cristina Ribas, "requiere una mayor
preparación y capacidad de discernimiento por el
periodista"10. En general, el
periodista digital debe conocer cómo funciona la
edición de páginas web y estar familiarizado
con los programas que más se utilizan para ello
(Frontpage, Dreamweaver, entre otros), es decir
debe saber editar textos, fotografías y demás
elementos básicos del diseño de la prensa
electrónica.
Pero, teniendo
en cuenta que ya existen en el mundo varios
periódicos que ofrecen información multimedia
(textos, sonidos e imágenes en movimiento) y que
ello se extenderá al periodismo digital hecho en
España una vez que la tecnología lo permita,
este periodista tendrá que formarse
paralelamente en el manejo de las herramientas
multimedia (sofware informático, imagen,
sonido, diseño). Para ello aprenderá la
inclusión de sonidos e imágenes en movimiento
en soportes digitales como el CD Rom e Internet.
Esta formación que puede darse desde las
facultades de Ciencias de la Información y en
las propias empresas editoras de medios, puede
también encontrarla el periodista tanto en
cursos presenciales en academias especializadas
como a través de cursos a través de la propia
red y mediante los manuales y tutoriales
gratuitos que están a disposición de los
usuarios en Internet. Pero saber colocar las
distintas partes que integrarán las webs de un
medio multimedia no bastará para que este
profesional pueda ser considerado como un
periodista multimedia. Éste deberá tener unos
conocimientos básicos de narrativa y
realización audiovisual, conocer el manejo de
las cámaras de vídeo digitales, así como la
edición de estas imágenes, y estar
familiarizado con la recogida eficaz de sonidos
para ser trasladados luego a la red. Además, se
esperará de él que sea capaz de organizar todos
estos elementos en su página adecuadamente. Si
los periodistas no adquieren estos conocimientos,
difícilmente podrá existir en un futuro no muy
lejano, medios multimedia en los que haya una
única redacción general en la que sus
componentes estén en disposición de recabar y
elaborar por sí solos todos los componentes que
llevarán las noticias publicadas en estos
medios.
Algunos grupos
de comunicación ya están desarrollando bancos
de pruebas antesala de la creación de una
redacción de informativos multimedia común para
los medios del grupo, que cubrirá noticias para
el producto de Internet y periódico
electrónico, la emisora de radio, el canal de
televisión y el periódico papel. Todo ello nos
puede hacer pensar más en una reducción de las
plantillas de las redacciones convencionales que
en nuevas oportunidades de trabajo para los
profesionales del periodismo, pero eso todavía
no se puede aventurar, y lo que se percibe es lo
contrario, ya que los periodistas multimedia
apoyarán la labor de los que seguirán
trabajando en los distintos medios tradicionales.
Mientras los editores de los periódicos impresos
sean los mismos que los del periodismo
electrónico, las editoras de prensa sólo se
dediquen a este medio, y no sigan apareciendo
más grupos de comunicación propietarios de
varios medios en diferentes soportes, los
periodistas tienen tiempo aún para prepararse y
sacarle partido a las enormes posibilidades que
brinda la red.
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* Ma.
Teresa Sandoval Martín es doctoranda e
investigadora de la Universidad de La Laguna (Tenerife), donde ha impartido las
prácticas de diversas asignaturas. Este texto es
su participación en el VI Congreso de la
Sociedad Española de Periodística (SEP) titulado "Periodismo nuevo
para nuevos medios", celebrado en la Universidad Carlos III de Madrid en mayo de 2000 y se reproduce
con la autorización expresa de su autora y de la
SEP. Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.
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