El
periodismo de investigación en
El Salvador: Una visión futurista
Antonio
Herrera Palacios *
"¡ Qué
precisión! ¡Qué tenacidad! ¡Usted
rastreó esta historia de corrupción aun
cuando llegaba a los propios dueños de
este periódico! No recuerdo haber visto
un trabajo de investigación
periodística superior. Está
despedido."
(Tomado
del libro Jugar Limpio, de John L.
Hulteng,
y publicado originalmente en el The
Miami News)
Por
naturaleza propia el periodismo debe ser
investigativo. De hecho, la investigación forma
parte importante en el proceso de recolección y
transmisión de información hacia la opinión
pública. Si esto es así, ¿qué debemos
entender entonces por periodismo de
investigación? La respuesta no es fácil; de
hecho, definir esto ha sido motivo de debates en
toda América Latina.
Relacionado con
esta misma interrogante, Gerardo Reyes explica en
su libro Periodismo de Investigación que
"Hay muchas personas que creen que el
periodismo de investigación es un invento
cinematográfico estadounidense lanzado hace
veinte años con motivo del estreno de una
película que muestra a dos intrépidos
periodistas trabajando día y noche para deponer
a un presidente". Las interpretaciones sobre
esto pueden ser variadas. Particularmente,
considero que esta comparación tiene mucho
significado, en el sentido que pareciera que
realizar investigación periodística con
seriedad es solamente ciencia-ficción.
Las razones de
esta creencia se basan en el hecho de que, al
hablar de periodismo investigativo, estamos
haciendo alusión a aquel que va más allá del
simple hecho noticioso, al que trasciende de la
simple investigación de la nota del día, a la
que está presionada por la hora del cierre. En
este aspecto es precisamente en donde debe
buscarse la diferencia entre el periodismo
informativo o noticioso y el investigativo. Reyes
sostiene sobre este aspecto que la diferencia
radica en dos puntos: tiempo y profundidad.
Dadas estas
pequeñas ideas introductorias sobre lo que es el
periodismo investigativo, podremos analizar cuál
es el desarrollo o el estado en que éste se
encuentra en El Salvador y cuáles son las
perspectivas.
Un
pasado sin investigar
Tradicionalmente
en El Salvador, la prensa, en general, sirvió a
los intereses de muy pocos. Hablar de
investigación periodística prácticamente era
una tema vedado. La situación política, social
y militar que vivió el país, no permitía ni
tan siquiera hablar sobre el tema. Algunos
medios, por ejemplo, en la época del conflicto
armado, sufrieron las consecuencias directas de
profundizar en algunas investigaciones, que por
la misma razón conflictiva eran temas delicados
y porque sobre todo se protegían intereses
particulares. Periódicos como la Crónica del
Pueblo fueron virtualmente desmembrados hasta
obligarles a cerrar. Otros más sufrieron
atentados que, independientemente del sector que
vinieran los ataques, simple y sencillamente no
permitieron el desarrollo del periodismo
investigativo.
A esto, y no
menos importante, debe agregarse el hecho de la
falta de profesionalización de los periodistas y
los bajos salarios producto de esa carencia
académica. Pero además, y por qué no decirlo,
del aprovechamiento de los empresarios de medios
para remunerar mal a aquellos que empíricamente
se formaron en las salas de redacción y que de
alguna manera eran fácilmente manejables a los
intereses empresariales. Esto no sólo no
permitió el desarrollo de un periodismo
investigativo, sino que además contribuyó a
fomentar la corrupción de periodistas que
durante muchos años recibieron prebendas de
funcionarios del estado o de intereses
empresariales.
La
nueva realidad
No cabe duda que
el periodismo salvadoreño ha entrado a una nueva
etapa. La guerra, si se quiere, obligó a una
mayor profesionalización. Ahora el periodista
tiene más conciencia de su rol y está preparado
académicamente mejor. Se están dando ya los
primeros pasos de un periodismo investigativo.
"En El Salvador la guerra tuvo al menos un
resultado positivo, por cuanto la prensa comenzó
a surgir como un cuerpo más cuestionante y
profesional". (Marylene Smeets)
Esos pasos han
sido dados por los dos principales periódicos
nacionales, La Prensa Gráfica y El
Diario de Hoy, y están abriendo cierta
brecha abordando algunos temas de interés que
antes era difícil de investigar. Los principales
temas relacionados con el combate de la
corrupción muy poco se han tocado.
Principalmente los casos judiciales han acaparado
la investigación y algunos temas relacionados
con la economía.
Esa brecha se
abrió en 1994, dos años más tarde de la firma
de los Acuerdo de Paz entre el Gobierno y la Ex
Guerrilla, con la aparición del semanario
Primera Plana. Por primera vez en el país se
comenzaron a tocar temas que no gustaron a
muchos, pero que sirvieron de inspiración a las
nuevas generaciones de periodistas que se
formaban en ese entonces en las aulas
universitarias. "El semanario Primera
Plana, pese a que se clausuró después de nueve
meses, ha ejercido influencias considerables
sobre el periodismo en El Salvador. Fundado en
1994 por ex-guerrilleros, esta revista quiso
establecer seriamente el periodismo
"esculcafangos" en El Salvador. El
corresponsal veterano Thomas Long, que fue asesor
del proyecto, dice: "Estábamos publicando
reportajes que otros medios no publicaban en
aquella época". (Marylene Smeets )
A partir de
aquí y, pese al cierre de Primera Plana,
provocado por el ahogamiento económico de los
anunciantes que bloquearon sus pautas
publicitarias al semanario, el periodismo
salvadoreño comenzó a tomar otro rumbo. Los
frutos se pueden ver hoy día en publicaciones
como Vértice, de El Diario de Hoy
y Enfoques, de La Prensa Gráfica.
Pero no todo es color de
rosa. Al inicio de este artículo, he citado el
texto de una caricatura que ilustra la
conversación entre un director de periódico y
un reportero. La comparación es simple: el
periodista puede investigar, pero siempre y
cuando no se lesionen los intereses del medio. El
principal problema radica allí, en el medio
mismo, en su estructura y en su forma de concebir
el ejercicio periodístico, no tanto en quienes
ejercen directamente -es decir los reporteros-
sino en quienes les dirigen.
Aún no se ha
cambiado la mentalidad de que cuando se tocan los
intereses comerciales del medio, la labor social
del periodismo queda relegada a un segundo plano.
Temas que menoscaben la integridad o imagen de
una empresa que es potencialmente un cliente que
deja muchos ingresos para el medio, son
prácticamente intocables.
Hace unos dos
años, en una capacitación de la Asociación de
Periodistas Contraportada, que trataba el tema
del periodismo de investigación, un colega de un
noticiario de televisión narró el caso de un
reportaje que hablaba sobre la contaminación que
una empresa local estaba produciendo no sólo al
medio ambiente, sino a quienes trabajaban en
ella. Se habían documentado casos de personas
que habían adquirido cierta enfermedad e
inclusive de fallecidas como producto de la
contaminación. El noticiario anunció horas
antes la publicación del reportaje para su
espacio de la noche. Sin embargo, en horas de la
mañana los propietarios de esa empresa se
presentaron, hablaron con el director y por la
noche, después de haberlo publicitado
grandemente, éste no se publicó. No hubo
explicaciones, los televidentes quedaron burlados
y las llamadas telefónicas para acusar al
periodista de "vendido" no se hicieron
esperar. El periodismo quedó por los suelos.
Más allá de
esto, los periodistas están tratando de
involucrar a los propietarios para que se tome
realmente conciencia del papel de la prensa con
la sociedad. Esto no es una tarea fácil ni será
algo que se logre de la noche a la mañana. Lo
importante es que se sigan propiciando espacios
de acercamiento entre periodistas y dirigentes.
Entonces, el rol activo del periodista es
fundamental para seguir abriendo esa brecha.
El director del
periódico Co Latino, Francisco Elías
Valencia, considera que si bien es cierto que en
el país se ha comenzado a ejercer periodismo
investigativo, hace falta desarrollar uno de sus
principales componentes: la profundidad. Aunque
se ha profundizado en el análisis de algunos
temas, esto no quiere decir que la información
lograda sea totalmente sustanciosa, pues en un
país como El Salvador en el que aún predominan
los intereses particulares, el acceso a las
fuentes de información sigue siendo un problema
de mucha consideración, sobre todo si estas se
relacionan con los aparatos del estado. A esto
debe agregarse la capacidad o sagacidad del
periodista para recolectar la información.
La
investigación del periodista
Debe también
hacerse una análisis sobre la labor del
periodista. Un punto importante a considerar es
la investigación que el periodista hace para
recabar sus datos. La periodista guatemalteca
Celeste Rodríguez, de elPeriódico
considera que "no es ético conseguir
información sobre temas que puedan convertirse
en portada del medio e incluso del resto de
medios que circulan en el país, si para lograrlo
se cae en vicios iguales a los que puedan estarse
señalando en las notas investigativas (sobornos,
compra de información)". Traigo a
cuenta esta reflexión, puesto que si bien es
cierto debe generarse una nueva cultura de
investigación periodística, ésta debe basarse
en ciertos principios éticos.
Celeste agrega
sobre este punto, que hay quienes lo consideran
permisible si con esa información se pueden
señalar actos anómalos, principalmente si en
ellos están involucrados funcionarios públicos.
Vale decir a este respecto, que la Asociación de
Periodistas Salvadoreños -APES- ha trabajado en
la elaboración de un Código de Ética que
regule de alguna manera la actividad
periodística.
Recalcando este
punto, me parece oportuno citar del libro Jugar
Limpio, de John L. Hulteng, la siguiente
reflexión: "La finalidad primordial de
la recolección y distribución de noticias y
opiniones es la de servir al bienestar general a
través de la información y de capacitarla para
elaborar un juicio sobre las cuestiones de su
tiempo. Los hombres y mujeres vinculados con la
actividad periodística que abusan del poder, de
su rol profesional para beneficio propio o con
propósitos indignos defraudan esta confianza
pública".
La alusión es
clara. Si bien es cierto el periodista
investigador y, sobre todo aquel que busca
esclarecer hechos de corrupción, debe realizar
su investigación, pero sin menoscabo de los
principios éticos que guían el ejercicio
periodístico, porque el peligro de caer en actos
de corrupción para conseguir cierta información
está latente. No se trata de dar fórmulas
mágicas, simplemente se trata de saber dilucidar
hasta dónde se puede llegar, pues cada caso
tiene o tendrá sus propias características.
Un punto que me
parece igualmente importante sobre este aspecto
es el papel de las universidades que actualmente
trabajan en la formación de futuros
profesionales del periodismo. Al menos unos 3500
estudiantes se encuentran en proceso de
formación y a ellos debe inculcárseles desde
las aulas, los principios éticos del ejercicio
periodístico, el valor de la investigación y
sobre todo, el papel activo que ellos deben jugar
en este proceso de transición que vivimos
actualmente y que en un futuro quizá nos pueda
permitir desarrollar un verdadero periodismo
investigativo, sin ataduras, sin protección de
intereses comerciales y con la visión clara de
la función que el periodismo tiene con la
sociedad.
Debe caer el
telón aquel que dice que la prensa es el cuarto
poder. Los periodistas y los empresarios no
pueden tomar más este precepto, porque el poder
corrompe y ciega. Concluyó retomando uno de los
principios de Joseph Pulitzer que dice: "El
periodista tiene una posición que es toda suya.
Sólo él tiene el privilegio de moldear la
opinión, tocando los corazones y apelando a la
razón de cientos de miles cada día. He aquí la
más fascinante de todas las profesiones".
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Referencias
bibliográficas de apoyo:
-
Periodismo de Investigación, Gerardo Reyes.
Editorial Trillas, Primera Edición 1996. México
- Jugar Limpio, John L. Hulteng. Ediciones
DEVENIR, Buenos Aires 1993.
- "El periodismo en la etapa de posguerra en
Guatemala y El Salvador", Marylene Smeets. Sala
de Prensa, No. 10, agosto de 1999, www.saladeprensa.org (sección
Periodismo de Investigación).
- "Alma Mater, La idea fundacional de Joseph
Pulitzer", publicación de la Secretaría
General Departamento de Información y Prensa de
la Universidad de Antioquia, Colombia, Abril de
1999.
* Antonio Herrera Palacios es
periodista y docente de la Universidad
Tecnológica de El Salvador. Con una maestría en
Educación Superior, actualmente está en proceso
de obtener el Doctorado en Ciencias de la
Información, en la Universidad de La
Laguna,
en Tenerife, España. Este texto fue publicado en
el número 7 de la revista Probidad (marzo-abril de
2000) y se reproduce en Sala
de Prensa con la autorización expresa
del autor.
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