Nicaragua:
Salario mínimo del periodista
Adolfo
Pastrán Arancibia *
Es
indudable que la propuesta del presidente Arnoldo
Alemán anunciada hace unos meses, de emitir una
Ley de Salario Mínimo del Periodista, no deja de
ser audaz e interesante, porque ha puesto a flote
muchos temas, que deben ser debatidos con la
mayor objetividad, realidad y pragmatismo por los
propios periodistas.
En los tres
últimos años, el presidente Arnoldo Alemán y
los periodistas viven una especie de guerra
popular prolongada y declarada, por las
constantes críticas de los medios de
comunicación a su gestión gubernamental y
destapes de corrupción, que nos han merecido las
acusaciones de "terroristas de la
información" y la categoría de nuevos
enemigos políticos.
Por ello no deja
de sorprender que hace dos semanas atrás, al
comparecer en su programa semanal de radio el
presidente Alemán, se convirtió en el más
ardiente defensor de la dignidad de los
periodistas, al hacer público su interés que a
través de la Secretaría de Comunicación de la
Presidencia se elaborase un ante proyecto de Ley
de Salario Mínimo "para dignificar al
periodista" que "es explotado por los
poderosos dueños de los medios".
Algunos amigos
del gobierno han apoyado incondicionalmente la
propuesta del Poder Ejecutivo, otros medios
calificaron la medida de populista, política y
tendenciosa, con el ánimo de confrontar a los
dueños de los medios con los periodistas, de
generar desempleo, con intereses de quebrar a
pequeñas microempresas periodísticas, de crear
censura de prensa y hasta de controlar el
funcionamiento de los medios a través de una
entidad sin facultades para ello, como la
Secretaría de Comunicación Social. Claro está
que siempre hay alguien tentado de controlar a
los medios y el pensamiento de los demás.
La propuesta de
Alemán establecería que un periodista debe
ganar no menos de 500 dólares mensuales; que los
periodistas que pasaren de los 65 años gozarían
de una pensión mensual de 250 dólares, y
aquellos hombres y mujeres de prensa con más de
10 años de profesión tendrían derecho a la
exoneración del 100 por ciento de impuestos para
comprar un vehículo nuevo. En muchos periodistas
la sola ilusión de ganar un mejor salario o
"salario digno" como le llama Alemán y
de contar con un auto, no dejó de ganarle
simpatías al presidente, yo lo he escuchado.
La propuesta
presidencial puede ganar seguidores en un terreno
muy fértil, porque en Nicaragua no existe un
Salario Mínimo para las profesiones, y dada la
disparidad en muchos salarios, como los que
devengan los Ministros, en ocasiones 140 veces
más que un maestro, una escala salarial no
sería mala.
En Nicaragua hay
medios escritos en donde el salario promedio para
el periodista oscila en los 800 dólares y en
algunos canales de televisión, los 600 dólares.
Los peor pagados son los periodistas que laboran
en radioemisoras. En emisoras privadas, que se
dicen independientes, defensoras de la libertad
de prensa y de la libertad empresarial,
amparándose en la crisis económica y la falta
de publicidad, un periodista puede ganar 100
dólares al mes, cuando mucho.
Jacob G.
Hornberger, presidente de Future of Freedom
Foundation, dice que "cada vez que algún
político quiere ganar puntos con el electorado o
con un sector determinado, recomienda incrementar
el salario mínimo. Dándoselas de defensores de
las masas oprimidas, los políticos despotrican
contra patronos egoístas y avaros que pagan
sueldos de hambre a sus trabajadores. Pero la
verdad es que cada vez que se aumenta el salario
mínimo, los únicos perjudicados son los que
supuestamente se beneficiarían: los más pobres
y más débiles de la sociedad.".
Pero la
iniciativa del presidente Alemán está generando
no sólo discusiones que se limitan estrictamente
al salario, sino a otras realidades del
periodismo nacional y que también deben ser
vistas con urgencia.
Por ejemplo, que
casi ningún medio de comunicación paga horas
extras aunque se realicen, en clara violación
del Código Laboral; son muchas las empresas de
comunicación que no inscriben en el seguro
social a los periodistas para no pagar el aporte
patronal, en violación a la Ley del Seguro
Social y dejando en el desamparo a las mujeres y
hombres de prensa; son pocos los periodistas que
gozan de condiciones y herramientas adecuadas de
trabajo, como computadoras, grabadoras, libretas,
viáticos de transporte, anteojos, gastos
médicos, entre otros, y son esas obligaciones de
los patronos privados que, al ser negadas,
también han provocado la degradación, la
pérdida de dignidad y la corrupción en el
periodismo.
En Nicaragua hay
cerca de 200 noticieros de radio. Un 80 por
ciento se han constituido en microempresas
periodísticas que subsisten en su gran mayoría
de la publicidad estatal, por ser el mayor
anunciante. Los periodistas que laboran para
estas pequeñas empresas no reciben salario, sé
auto pagan con anuncios, si los venden, de lo
contrario padecen necesidades. Esto no es
regulado por nadie, porque se considera una
relación contractual normal y, según dicen los
abogados "es una prestación de servicio
acordada". Hay quienes dicen que una Ley de
Salario Mínimo obligaría a estas microempresas
a quebrar.
Pero debemos ser
justos y éticos si queremos descalificar al
gobierno de que su propuesta es politiquera. La
práctica del pago por anuncio ha propiciado,
dolorosamente, la compra venta de conciencias en
el periodismo, o de gente que ha incursionado
para hacer negocios vendiendo entrevistas.
Algunos empresarios privados o dirigentes de
partidos políticos incluso, otorgan un anuncio a
condición de ser entrevistados regularmante, y
algunos de ellos ahora se rasgan las vestiduras
en defensa de la "dignidad" del
periodista.
Buscar el
equilibrio y el consenso en un salario justo y el
rescate de esos derechos laborales establecidos
en las leyes del país, debiera ser la tarea de
los periodistas en el año 2000, exista o no una
propuesta presidencial.
*
Adolfo Pastrán Arancibia es un periodista de Managua, Nicaragua,
con 13 años de experiencia. Ha trabajado para el
diario La
Prensa, fue director
de la Radio
Nacional y directivo de la Asociación de
Periodistas de Nicaragua.
Actualmente es columnista del diario La Tribuna, jefe de prensa de Radio La Primerisima, colaborador de la BBC
de Londres y consultor en comunicación social.
Esta es su primera colaboración para Sala de Prensa.
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