Nuevas
reglas de juego en el periodismo
Alma
Delia Fuentes *
Hablar de los
cambios que ha vivido en años recientes la
industria del periodismo, y que van más allá de
computadoras conectadas en red o sofisticadas
máquinas de diseño, es una tarea arriesgada.
Los cambios suceden en forma cotidiana y a
velocidad tal, que aún no hemos podido
asimilarlos por completo.
Las nuevas
herramientas tecnológicas no solo han modificado
las pautas tradicionales de recolección, sino
también la redacción y lectura de noticias:
mayor velocidad en los flujos de información
genera una mayor presión sobre el periodista.
Los periodistas
debemos ser capaces de saber dónde y cómo
buscar información, con rapidez y bajos costos.
Realizar investigaciones complejas a través de
bases de datos, trabajar con estadísticas,
analizar datos y utilizar ese análisis para
conseguir historias de alto nivel con un contexto
más profundo deben ser la esencia del
periodismo.
Esta necesidad
nos orilla a una intensa relación con las redes
y los bancos de datos. International Network of
Computers (Internet) es, una de las principales
herramientas en la conducción de información a
nivel mundial, gracias a que permite la
búsqueda, obtención y transferencia de grandes
cantidades de información. Desarrollar con
destreza métodos para usar eficientemente esta
tecnología es indispensable para afrontar el
reto de los cambios y sus implicaciones.
Lamentablemente
la formación académica de los periodistas no ha
logrado evolucionar a la misma velocidad que los
instrumentos del oficio, por lo que muchos se han
quedado en el laberinto de una tecnología
disparada sin control hacia el futuro.
De acuerdo con
Gabriel García Márquez, los periodistas
deberían estar preparados para dominar las
nuevas técnicas y sin embargo, "salen
llevados a rastras por ellas, sin los mecanismos
de participación que fortalecían el espíritu
en el pasado y sin tiempo ni ánimos para pensar
y seguir aprendiendo el oficio" .
Ahora que en los
medios está cambiando el manejo de información
y el uso que se da a la tecnología, han surgido
nuevos trabajos dentro y fuera de la redacción.
Aquellos que
aún se resistan a las nuevas formas de hacer
periodismo, deberán modificar su actitud y
afrontar los cambios, aprovechar los recursos en
su favor desarrollando sistemas y métodos
técnicos para desempeñar sus trabajos.
De igual forma,
es importante reflexionar sobre las reacciones
que hasta el momento han causando estas
tecnologías sobre la identidad colectiva o
individual del periodista, así como los efectos
a largo plazo de estos cambios en las formas de
comunicación: ¿reemplazarán a los medios
tradicionales, los cambiarán o simplemente
coexistirán con ellos?, la pregunta, esta en las
redacciones, y la respuesta en la creatividad y
responsabilidad de los periodistas.
A nivel
individual, convertirse en una persona
familiarizada con la tecnología conlleva más
que un moderno nivel académico. La transición
trae consigo un cambio en el modo en que se
aborda el periodismo y los tipos de información.
Para competir
pues, los periodistas necesitan nuevos
conocimientos prácticos, capacitación en la
búsqueda de información de interés público,
uso constante de nuevas herramientas
electrónicas y especialización. Aumentar el
número de lectores con un periodismo de calidad,
mantener a la gente lozana y con energía.
Hay muchos
periodistas que intentan aplicar nuevas
tecnologías en sus investigaciones, pero que no
están capacitados o lo suficientemente motivados
para aprenderlo. Otros simplemente están
demasiado ocupados con sus responsabilidades
cotidianas como para aprender un poco de
computadoras. Pueden, quieren y deben, pero
Los servicios en
línea afectan la forma narrativa de las
noticias, los nuevos medios y fuentes cambian las
relaciones entre el escritor y los temas sobre
los que escribe, pues es clara la tendencia que
busca que los mensajes sean más condensados,
pequeños y menos redundantes.
El papel de los
medios en las sociedades cambia, y la forma los
periodistas utilicen los servicios electrónicos
tiene un impacto social, político y cultural.
Algunos medios
no han tomado medidas que enfrenten estos retos,
en donde ahora los receptores son más exigentes
y demandantes, lo que obliga a una reinvención
del periodismo, que ya no puede limitarse a la
mera descripción o consignación de los hechos.
La competencia ya no esta en las noticias, la
competencia esta en la forma de contar las
historias.
En los últimos
años, una considerable cantidad de medios de
información han invertido grandes sumas en
tecnología; sin embargo, ha sido muy poca la
inversión en la capacitación del personal que
no pertenece a los departamentos técnicos.
La capacitación
al personal de redacción no solo trae beneficio
a aquellos profesionales que pasan sus carreras
activas perfeccionándose, sino que ayuda al
medio a convertirse en el mejor.
Si asumimos que
"periodista no es aquél que pregunta, sino
aquel que tiene el sagrado derecho de preguntar,
de preguntarle a quien sea lo que sea....el poder
del periodista no está basado en el derecho a
preguntar, sino en el derecho a exigir
respuestas", entonces estas tecnologías de
fin de siglo son magníficos aliados en la
búsqueda de preguntas certeras que acerquen al
lector a una realidad tangible, basada en datos y
hechos, no sólo en rumores.
La dificultad
para los periodistas es que las reglas de juego
están cambiando por completo. La gratuidad de la
información y la posibilidad de cualquiera para
acceder directamente a las fuentes cuestiona el
modelo habitual...
Lejos de ser un
enemigo a vencer, las tecnologías deben
aplicarse en beneficio de la sociedad, innovando
el mercado e impidiendo que la mercadotecnia de
la información inmediata este por encima incluso
de los hechos comprobables.
Ahora los
periodistas debemos aprender a comunicarnos
empleando un medio constantemente maleable e
interactivo, como internet.
Muchas
publicaciones que redujeron personal en años
recientes -a medida que disminuía la publicidad
y subían los costos de producción- ahora crecen
nuevamente para poder sacar una versión
electrónica de calidad, así que son los nuevos
periodistas digitales los que se dedican a
preparar y enviar diarios y revistas por la red.
En este
contexto, debemos aprovechar las oportunidades
que se inauguran, exhortar a los poderes
públicos a permitir el acceso a la información,
emplear la computadora, internet, hojas de
cálculo, en aras de realizar mejor el trabajo
periodístico.
Las mafias y los
poderosos utilizan tecnología, si el periodismo
quiere seguirles la pista, es necesario que se
involucre y las utilice también, si en verdad
queremos que la gente se entere de lo que esta
pasando.
Porque si hay
una amenaza para el periodismo, no debemos
buscarla en los nuevos medios en línea, sino el
periodismo burocrático que se ha practicado en
el mundo durante años.
"Escribir
para otros periodistas o para agradar al jefe de
redacción o editor han llevado a que la prensa
escrita, sobre todo en América Latina, atraviese
una crisis preocupante. Imaginación, creatividad
y audacia han dado paso a la pereza, la
repetición y la transcripción mecánica de los
boletines de prensa. Las historias son siempre
las mismas".
Es importante
dejar a un lado la "tecnofobia",
aquellos que se niegan a aprender los avances de
la informática porque a primera vista resultan
complejos, costosos y que requieren una gran
inversión de tiempo, deben replantear sus mitos
y verdades.
Las fuentes
electrónicas son una ayuda increíble, no sólo
por su velocidad de respuesta, sino por la
precisión y amplitud de información que
brindan, convirtiéndose en la vía más corta y
certera para iniciar una buena investigación. El
acceso a información electrónica posibilita
respaldo contextual y ayuda a despersonalizar
la información.
El periodismo
tiene el reto de construir historias que
contengan datos, un buen texto, una buena
investigación, pues sin duda los recursos
actuales solo son el principio de una intensa
circulación e interacción informativa entre los
seres humanos.
Ha llegado el
momento en que los periodistas trabajemos con
sentido de equipo, con intercambio de
información y comunicaciones para una mejor
coordinación, concluyendo en un trabajo con más
capacidad de acceso y procesamiento de
información.
Los periodistas
que consideran un desatino y una misión
imposible investigar sin tener entrevistas
concertadas, resúmenes de prensa, informes
impresos, son los que abren el camino a los
nuevos periodistas de investigación.
Por encima de
las limitaciones intrínsecas, al periodista de
investigación le toca comprender que, por
empinada y lisa que parezca una pared, siempre
hay pequeñas grietas o fisuras que permiten
organizar con entrenamiento y consulta a
fuentes alternas de información una
investigación.
Investigar, para
muchos periodistas, constituye un proceso mucho
más excitante e interesante que la noticia
misma. La historia que está detrás de la
noticia se convierte en el pulso directo de lo
adecuado o no de nuestros métodos.
Es clara la
imposibilidad de que todos los egresados de la
carreras de periodismo y comunicación pretendan
convertirse en estrellas del periodismo de
investigación, pero es muy importante que cada
vez sean más los que se adentren en el universo
de las tecnologías, de modo que "si bien no
tendremos un mayor número de investigadores, sí
que lograremos que la calidad informativa
media...salga del tercermundismo cuyuntural en el
que reside actualmente".
Muchas veces los
periodistas se quedan con una historia a medias
por falta de datos y de fuentes para
conseguirlos; otras, tan sólo arañan la
realidad del tema debido a la imposibilidad de
profundizar en lo que realmente llevaría a
conclusiones "noticiables".
Con determinados
programas de cómputo que cualquiera puede
manejar, y con la destreza suficiente para
conseguir la materia prima -los datos en bruto-,
tiene las herramientas necesarias para
procesarla.
Actualmente un
periodista puede escribir un antecedente
detallado sobre un candidato, incluyendo no sólo
su biografía, antecedentes familiares o
trayectoria política, sino también citas de
escritos, registro de votos, donativos a su
campaña, etc., sin necesidad de funcionarios
"amables" dispuestos a
"filtrar" documentos. Las redes de
cómputo permiten el acceso a un mundo de
información, de fácil acceso y sin depender de
"fuentes amigas".
La tecnología
de información proporciona el enlace y el medio
para accesar los datos que cada persona necesita.
Además de contextualizar, los bancos de
información nos permiten descubrir -gracias a la
comparación de hechos- falacias, sofismas y todo
tipo de información y antecedentes que serán
benéficos para todos.
En primer lugar
el lector recibirá mejor información, en
segundo lugar el periodista tendrá la
posibilidad de descubrir vetas de información y
en tercer lugar, la sociedad podrá rescatará su
memoria histórica, que le ayudará a
crecer a la par de los acontecimientos.
Es importante
destacar el cuidado que el periodista debe tener
al consultar estas fuentes, entender su
metodología, citarlas adecuadamente, corroborar
los datos con fuentes personales o cotejar con
otras bases. La desinformación, engaños,
errores y mentiras no ocurrirán con menos
frecuencia en sistemas electrónicos que con
anterioridad.
En un mundo
invadido por datos estadísticos, es muy fácil
confundirse y tomar las cifras tal como las
proporcionan los funcionarios públicos, sin
embargo, es necesario ir un paso adelante y
ofrecer un análisis de esos datos a los
lectores. ¿Cómo afectan las cifras en el
contexto real de cada individuo? Para hacer este
tipo de análisis en forma ágil, debemos
aprovechar la actual etapa de desarrollo
tecnológico.
Brant Houston,
director del Investigative Reporters and Editors,
en Estados Unidos, asegura que si los periodistas
"no prestamos atención a cómo obtener
información electrónicamente, cómo acceder a
ella, cómo analizarla y cómo diseminarla, vamos
a estar en situación de ir hacia la
superautopista de la comunicación a
caballo".
Para todos los
que opten por ser jinetes tradicionales en el
camino de la información, tendrán que sufrir
las consecuencias de no llegar a tiempo.
De poco sirve
que los recursos estén al alcance de la mano si
no son aprovechados. Internet, por ejemplo,
incrementa su potencial informativo cada minuto,
sin embargo, si los periodistas no aplicamos
técnicas adecuadas al hacer búsquedas, la
experiencia puede ser frustrante.
Naturalmente
estas nuevas herramientas no son la panacea que
convertirá en buen periodista a cualquiera que
tenga acceso a redes de información. El oficio,
la vocación y el olfato siguen siendo la mejores
herramientas para cualquier periodista.
Muchos creen
ciegamente que la tecnología de época actual
arrasará con las viejas formas de ejercer la
profesión, sin tener en cuenta que esta en
nuestras manos escoger el camino adecuado, y
decidir si lo creemos deseable para el futuro de
nuestra sociedad o no.
A pesar que
desde de los años sesenta la mayor parte de los
periódicos comenzaron a introducir sistemas
computarizados en ciertas áreas del proceso de
producción periodística, los cambios en el
proceso de construcción de la noticia son
recientes, y muy rápidos. Debemos actualizarnos,
pues el nivel de aceptación del cambio en el
hombre es mucho más lento que los desarrollos
tecnológicos.
¿Cómo cambia
el manejo de información, cuando el periodista
tiene acceso inmediato a los antecedentes de la
noticia de modo que pueda, en muchas ocasiones,
corroborar o desmentir los datos presentados ante
él? ¿En qué medida la desinformación del
reportero desvirtúa la realidad y desinforma al
lector? ¿Qué tan importante es el apoyo de
notas o datos anteriormente publicados?
Mientras el
periodista siga utilizando las computadoras como
simples máquinas de escribir, y se deje llevar
por las míticas prisas de la
profesión, sin penetrar a fondo en las
posibilidades que nos ofrece la nota diaria para
investigar y buscar información, las opciones de
consulta de datos serán ocupadas por otros que
sí se atrevan a ir de la mano con los avances de
la tecnología.
La tecnología
no es el Frankestein de fin de siglo, pero se
puede convertir en la mejor carta de desempleo si
no nos actualizamos y nos decidimos a competir
con seriedad y con el soporte de la historia...
BIBLIOGRAFÍA
- Dader, José Luis, Periodismo
de Precisión. Vía socioinformática de
descubrir noticias, Ed.
Síntesis, Madrid, España, 1997, 174 p.
- Houston, Brant, Computer
Assisted Reporting, a practical guide,
St. Martins Press, New York,
Estados Unidos, 1996, 286 p.
- Reyes, Gerardo, Periodismo
de investigación, Ed. Trillas,
México, 1996, 257 p.
- Rodríguez, Pepe, Periodismo
de investigación: técnicas y
estrategias, Paidós, Papeles de
Comunicación 7, Barcelona, España,
1994, 259 p.
* Alma
Delia Fuentes es editora de Univisión, en la Ciudad de México; hasta hace
apenas unos meses, era coordinadora de
información y capacitación del Centro de Periodistas de
Investigación. Es
colaboradora de Sala de Prensa.
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